He regresado, siento haber tardado tanto tiempo. Espero que lo disfruten y perdonen la tardanza.
Oraciones para Hylia.
II
-Link ¿Aún sigues queriendome?-
A la mañana siguiente…
Zelda despertó hecha polvo. Después de haber leído aquellas cosas sobre ella y el amor de Link… bueno, le quedo claro que esa noche estaría pensando en muchas cosas.
Por otro lado Link, cocinaba un poco mientras admiraba el paisaje y disfrutaba del viento matutino en aquel pequeño prado donde habían establecido un diminuto campamento. Suspiro hondo, y luego, al ver que Zelda había despertado, esbozó una cálida sonrisa.
-¿Ha dormido bien, princesa? – Cuestiono con la esperanza de escuchar un "perfectamente" aunque se le hacía extraño verle despertar tan tarde.
-Sí… he dormido bien – comentó Zelda de manera poco convincente. Link, entonces, le tendió la mano, que ella tomó con timidez.
-¿Le gustan las crepas con miel? Durante mis viajes aprendí recetas, o bueno, más bien diría que recordé recetas – Soltó una pequeña risa, que Zelda también acompaño. Aunque paró rápidamente luego de eso, como si se sintiera incómoda – ¿Le pasa algo? – Preguntó el joven curiosamente. No le quitaba la mirada de encima cuando le hablaba. Zelda supuso que se trataba de respeto.
La rubia se alejó un poco de Link, para poder respirar con normalidad. Cerro sus ojos para tallarlos y luego le observó – En realidad sí. Desde que volvimos a vernos… parece como si fuéramos extraños.
-¿Eh? No somos extraños – Dijo Link con seguridad mientras movía un poco el fuego de la cacerola.
-Me hablas como si fuéramos extraños… no me gusta – Finalmente había dicho algo que venía pensando desde hacía algo de tiempo. Pues desde que Zelda volvió, Link parecía hablar formalmente, como antes de ser amigos.
Link observó detalladamente las expresiones de su tan ansiada princesa, resaltando algo de rojo en sus mejillas. Al instante volvió en si para evitar dejar verse con ese rubor tan notorio y hablo aclarando su garganta de antemano – A decir verdad, no recuerdo totalmente todo, tan sólo algunas cosas y lo más importante. Incluso si éramos amigos, y aún seguimos siéndolo, siento como sí debiera tratarle con respeto – Finalizó sus palabras, Zelda simplemente se negó a seguir hablando.
Pasaron los minutos, Zelda seguía muda, comiendo su desayuno. Tan sólo había agradecido, y eso a duras penas. Se sentía algo enfadada por escucharle hablarle de usted en lugar de tú. De cierta forma le hacía sentir triste, y sobre todo, las palabras que ayer había leído de su diario, también le habían enojado. Siempre infravalorándose como caballero, como espadachín y como hombre.
Cuando su enfado se había marchado, observó fijamente al rubio. Este entrenaba unos momentos, como siempre, y luego de eso seguían el camino y se aseaban.
Recorrieron un gran camino hasta llegar a los principios del sendero a la región zora. Link dejo a los caballos en manos de un rancho, que hacía apenas unas cuantas semanas se había instalado cerca de la torre de Lanayru. Era bastante útil para poder guardar a sus caballos en un lugar, si no, sería bastante peligroso hacerlos cruzar, y como aún no se construía una buena vía para los caballos y carretas, el comercio y el turismo eran duros de roer en los dominios zora.
Los de aquel rancho estaban totalmente dichosos por conocer a la famosa princesa centenaria que tanto les había protegido con el costo de ser cautiva en el castillo. Era tanta su gratitud que les ofrecieron algunas provisiones a cambio de nada, lo que la joven princesa le hizo sentir avergonzada. ¿De verdad había sido útil? Con tanto tiempo sin hacer nada, más que mantener a raya la calamidad de Ganon, y eso a duras penas, no sentía haber sido demasiado útil para Link.
Por obvio razonamiento, Link pensaba totalmente diferente a ella. Estaba claro que agradecía haber hecho aquel sacrificio, aunque aún sentía culpabilidad.
La tarde llegó con rapidez, y apenas iban a medio camino del dominio. Y es que con tantas subidas y bajadas, y con los grandes monumentos que Zelda se detenía a leer y admirar, las cosas se complicaban para llegar rápido a su destino.
Cuando pararon para hacer el campamento y descansar un poco sus pies, Link se alejó unos cuantos metros, donde Zelda no le podía ver. Llevándose le diario consigo. Pasaron unos minutos para que el rubio volviera a donde ella estaba.
-Link, me encontré con esto – dijo Zelda obsequiándole unas cuantos lotos de un estanque cercano – Me parece, si no mal recuerdo, que estos lotos son buenos para la salud y aportan mucha energía, tal vez podríamos cocinarlos para mañana y poder acumular vigor para el viaje.
El joven ignoro un poco sus palabras, por estar metido en sus pensamientos. Esto entristeció un poco a Zelda.
-¿Eh…? – Volteó a verla para encontrar una débil sonrisa en el rostro – ¡L-Lo siento! Claro que sí, los juntare con otras frutas por que el sabor de este sólo no es muy rico que digamos… Perdón… es que estaba pensando en unas cosas.
Zelda se acercó al joven para tomarle un hombro – Si quieres desahogarte, cuenta con mis oídos, te escuchó atentamente.
Link se ruborizo al sentir a la princesa tan cerca, entorpeciendo sus movimientos a tal grado que se separó unos instantes de ella. Esto hizo nuevamente entristecer a su rostro, ya que sentía que no inspiraba confianza al rubio.
-No es algo que quiera compartir contigo… aún – Comentó lo último bastante rojo – Al menos, por ahora será un secreto que revelaré cuando me sienta listo.
Zelda sintió el corazón latir rápido, a la vez que su mirada se hacía intensa, posando sus sentidos sobre el joven rubio.
-De acuerdo – finalizo aquella conversación, y no hablaron el resto del día.
Llegó la noche. Link parecía sumamente sumido en sus sueños, hasta roncaba. Zelda se acercó despacio a hurgar entre las cosas de Link. Sabía que aquello era moralmente incorrecto, estaba violando sus propias reglas, pero no podía quedarse de brazos cruzados. No sabía cómo hablar con Link o hacerle soltar las cosas.
Día X Mes X
Aún recuerdo poco de mis días con la princesa. Tan sólo sé que ella era especial y lo sigue siendo… pero parece haberse molestado cuando le he hablado formal ¿Debería hablarle cómo si fuera una amiga? Después de todo, lo somos, pero no sé. Siento que no tengo el derecho de hacerlo, después de todo cien años han sido demasiado como para ser extraños luego de no vernos o hablarlos el uno al otro con tanta frecuencia.
Pero no importa…
Si ha de ser necesario, me acostumbrare a llamarle por su nombre. Su precioso nombre.
Me preguntó si aún está enamorada de mi ¿Será una simple fantasía mía, o se ha puesto nerviosa cuando nos acercamos demasiado? Quizá sea sólo cosa mía, después de todo me encanta la idea de pensar que sigue amándome. Pero no debo hacerme demasiadas ilusiones con alguien que tal vez ni siquiera merezco pero deseo tanto.
Bueno, no tengo más que decir, a excepción de que me encanta verla sonreír cuando come lo que le cocino, es tan adorable.
Zelda se sonrojó notoriamente al mirar todas sus palabras. Tapó su boca para evitar soltar algún gritillo de alegría. Aún quedaba tiempo, debía hacer su mejor esfuerzo para demostrarle a Link que aún tenía sentimientos por él y que merecía su amor tanto como ella el suyo.
Continuará…
