El Potterverso es de Jotaká.
"Innuendo".
Efímero: Aquello que dura por un período muy corto de tiempo.
"Well you can't get what you want
But you can get me
So let's set out to sea
'Cause you are my medicine
When you're close to me
When you're close to me"
― On melancholy hill (Gorillaz)
2006, Marzo.
Es una boda sencilla. Las flores son rojas, a juego con el ramo de la novia. Para las damas de honor se han elegido vestidos de corte sencillo, cortos y vaporosos de color azul, con un precioso escote corazón. No llevan ramilletes ni ningún otro tipo de adorno, sólo las joyas que cada una ha creído apropiada para sí.
Se mira en el espejo con expresión tranquila, pero siente los nervios asentarse en su estómago. Puede escuchar a los invitados charlar en la sala principal y si extiende más el oído está segura de que podría escuchar a todos los periodistas parar a los famosos invitados que todavía están por llegar.
A ella la han parado, de hecho.
"¿Cómo ha visto a Potter? ¿Sabe si está feliz?". "¿Viene usted acompañada?". ¿Qué puede decirnos del diseñador de su vestido?". "¿Cuando la veremos a usted vestida de blanco?". Le han preguntado por trivialidades y banalidades con sonrisas enormes deformando sus rostros. Están ávidos de información, necesitan entender el mundo en el que se mueven. Necesitan normalizarlos, humanizarlos, hacer que la fama que ellos mismos han creado sea frágil para poderlos alcanzar.
Eso han hecho con los héroes de guerra: los han divinizado. Se sorprenden cuando los encuentran saliendo de un supermercado, creen que pueden seguirla por el parque o durante sus vacaciones. La han convertido en una mujer de piedra y piernas envidiables. Siempre hablan de que está sola, de que no se le conoce pareja formal, que ha sufrido endiabladamente por la boda de Ronald, cuando en realidad sus lágrimas (retratadas en una foto robada) eran de risa a causa de una broma de Fred. Frivolizan sus logros porque es "heroína de guerra" y es más importante hablar de su vestido o su maquillaje.
En esas revistas y artículos, Hermione no se reconoce. Pero tampoco termina de verse delante de este espejo.
―Pareces más nerviosa que yo.
Ginny se examina detenidamente con ojo crítico. Su largo cabello de fuego está trenzado, adornado de diminutas perlas y en su dedo lleva el anillo de pedida, una piedra sencilla de color verde en una banda de oro blanco. Delicada pero fuerte, rugosa. Una piedra que refleja una tenue luz cuando le da la luz. Su vestido cae recto desde sus caderas y el escote en pico es una cascada por su pecho hasta el esternón. Los hombros relucen de pecas suaves, tapados por el fino velo de encaje.
―Estás preciosa.
La pelirroja sonríe brevemente y mira a su primera dama de honor. ¿Es ahora cuando deben abrazarse llorando? ¿Deben decirse todo lo que nunca se han dicho y reír tratando de contener las lágrimas? Hermione no es emotiva, nunca lo ha sido. Desde la guerra ha aprendido a llorar por las cosas importantes. La boda de Ginny es importante, pero hay que llorar por las cosas realmente tristes, y su mejor amiga se casa por amor con un buen hombre. Con uno que ella ha elegido.
Cuando Ginevra deja de ser Weasley y acepta el apellido Zabinni, Hermione siente unas enormes ganas de reír. Son diferentes a más no poder, pero es lo que hace que funcionen. Blaise es tan alto que Ginny ni si quiera puede alcanzarlo a pesar de que lleva tacones, así que la levanta del suelo con un abrazo que la engulle y la besa con tal intensidad que el pintalabios se queda adherido a sus labios oscuros.
Durante el banquete a penas come, sólo espera a que la barra libre por fin se abra. No quiere bailar, no tiene con quien hacerlo. Pide un Beefeater con tónica y una rodaja de limón, y después otro. Cuando va a pedir el tercero una voz extraña le habla desde atrás.
―Llevas sentada aquí cuarenta y cinco minutos y todos no estamos preguntando cuando será el momento adecuado para pedirte un baile.
Hermione se da la vuelta, sus rizos desparramados por su espalda desnuda, y mira con aire intrigado a su interlocutor. Es un primo de Zabinni, se lo han presentado hace unos días en la cena de ensayo.
―Nunca será el momento.
―¿No bailas?
―No es algo que se me dé particularmente bien.
Él suelta una carcajada divertida y se inclina hacia ella. Es guapo. Tiene un ligero acento italiano que le parece encantador y unos ojos verdes clarísimos que contrastan con su piel oscura. En la solapa de la chaqueta lleva un pequeño lirio y el olor la alcanza durante unos segundos.
Sabe cuáles son sus intenciones. Son las mismas que tenian todos los hombres que se han acercado a ella durante los últimos ocho años: sexo. El morbo de acostarse con la imperturbable y eficiente Hermione Granger. Verla en su estado salvaje y primario, sin tapujos ni telas que la escondan. Escuchar la voz profesional que emplea en sus discursos romperse en gemidos de placer y descubrir si es tan controladora en la cama como en su trabajo. Ha caído en la trampa muchas veces y por eso hace un año que no se acuesta con nadie. Su filtro ahora es más fino. Se ha cansado de ser sólo una mujer digna de las revistas de moda. Quiere sentirse igual de querida que deseada.
El hombre trata de entablar conversación pero por suerte es inteligente y pronto se da cuenta de que no le apetece charlar con nadie y se disculpa antes de marcharse hacia la siguiente dama de honor: Luna. Ella lo recibe con una sonrisa soñadora y ojos brillantes, pero Hermione sabe que es causa perdida: Luna ha estado mirando a la hermana del galán desde la ceremonia.
―¿Te importa si me siento aquí?
Lo mira de reojo durante un segundo y luego se encoge de hombros. Pide otra copa, él quiere un vaso de whyski de fuego con hielo. Saca una pitillera, le ofrece un cigarrillo. Hermione lo coge y enciende con la punta de su varita. Deja que el humo la intoxique y mate levemente antes de exhalar con un resoplido.
―Son mentolados ― dice crispando los labios.
―Esperaba que estuvieras mucho más contenta. Es la boda de tu mejor amiga.
―No es un buen día.
―Que no te oiga decir eso, podría volverse loca.
―Sólo estoy cansada.
―¿Quieres que nos vayamos a la cama?
Se lo piensa durante un momento, pero acaba asintiendo. Se terminan sus copas en silencio, como si no se conocieran. Cuando le da el último sorbo a su bebida deja que el hielo derretido se meta en su boca y lo muerde con deleite.
Cada uno tiene una habitación reservada en el hotel donde se celebra el banquete, pero desde el principio supo que no dormiría sola. Se desnudan sin mirarse, se meten en la cama sin más ceremonia. Se ha desmaquillado, se ha trenzado el pelo y se ha puesto un pijama que tiene más años de lo que quiere reconocer. Él se ha puesto unos pantalones de algodón y una camiseta de franela que ha cogido de su propia habitación.
Draco y ella a veces duermen juntos. No se acuestan, no tienen sexo. Charlan, se ríen, comparten secretos. Pero, primordialmente, quedan para dormir juntos. Se abrazan, se consuelan si alguno tiene pesadillas, se pelean por las mantas y se divierten pegando sus pies helados al cuerpo del otro. No, no se dan un beso de buenas noches, ni si quiera se miran a los ojos.
Sólo odian dormir solos.
―¿Blaise estaba nervioso?
―No deberías haberle hablado de esa película pocos días antes de la boda.
―Novia a la fuga es un clásico.
―Y Blaise un hombre paranoico. Estaba convencido de que Gin saldría huyendo antes de decir el "sí quiero".
―Ha ensayado tantas veces decirlo sin romper a llorar que jamás se le habría ocurrido marcharse sin haberlo dicho oficialmente.
Draco la abraza por la espalda y aparta la trenza de su hombro para recorrerlo con sus fríos dedos. Nunca tienen demasiado contacto físico, pero siempre es agradable sentirlo. Cuando la toca no pretende ser sexual, siempre es como un roce distraído, como si acariciase a un gato dormido sobre su regazo mientras lee. Hermione adora ese contacto íntimo pero asexual, adora ser tocada con delicadeza, sin ser tratada como una diosa, una mujer de pura carne.
―¿Cuando tiempo llevamos acostándonos?
―¿Dos años?
Dos años.
Un día simplemente ocurrió. Se quedaron trabajando hasta tarde, se pusieron a hablar. Las horas, la madrugada, la luz tenue, todo le dio al momento que compartían un aspecto de refugio y lugar seguro. Se abrieron en canal, dejaron escapar unos cuantos secretos. Se durmieron en el sofá del despacho de él y cuando despertaron a la mañana siguiente, no hubo vergüenza ni la imperiosa necesidad de olvidarlo. Asique empezaron a quedar más, fuera del trabajo, y un día Draco se quedó hasta tarde en su casa y ella le propuso quedarse a dormir.
"Sólo dormir" le dijo con los ojos clavados en los suyos, como una advertencia. Él asintió con una media sonrisa y se metió en la cama con ella. Las primeras veces no se tocaban. Después se permitieron sentir el calor ajeno y finalmente una noche ella se durmió pegada a él. No comparten todas las noches juntos, pero cuando se sienten solos se dejan caer en la cama.
Dormir es lo más puramente íntimo que Hermione se siente capaz de compartir con alguien. Haber conectado con Draco Malfoy en ese sentido ya no la sorprende, como tampoco le sorprendió que el matrimonio de Harry y Ginny hiciera aguas a los seis meses de iniciarse. Como tampoco le sorprendió que Harry se marchase a Nueva York y Ginny anunciase que estaba enamorada de Blaise Zabinni. Nada la sorprende de las relaciones humanas.
―¿Y si nos casamos?
Hermione se ríe, la primera auténtica carcajada que suelta en todo el día.
―¿Tu y yo? ¿Casarnos?
―¿Por qué no? Podría funcionar.
Se da la vuelta entre sus brazos y lo mira a los ojos. Aún habiendo tan poca luz puede ver el contorno de sus facciones con claridad. Los labios pálidos y siempre cortados, los intensos ojos grises, las largas pestañas de un rubio más oscuro que su cabello.
―Nunca nos hemos besado.
―Pero nos llevamos bien. A estas alturas he perdido la esperanza de encontrar a una mujer capaz de soportarme.
―Astoria.
―Astoria está muerta.
―¡No lo está! ― lo golpea en el pecho, insegura sobre si debería reír o no, pero se le escapa una sonrisa igualmente ― Sólo estas enfadado porque te dijera que no cuando se lo pediste.
―¿Te parece poco?
―No deberías enfadarte por eso. Te dijo sus motivos, totalmente respetables. No seas de esos hombres que odian a una mujer sólo porque no consiguen lo que quieren con ella.
Draco rueda los ojos, pero deja caer de nuevo el silencio. En el pasillo escuchan a una pareja discutir y más tarde los suaves pasos de Luna acompañados del inconfundible taconeo de una mujer.
―Casémonos, Granger. ¿Qué tenemos que perder?
2006, Mayo.
Se casan en secreto. Van al Ministerio de Magia, pagan una buena suma de dinero para que nadie hable y se aseguran de que sea algo discreto. Hermione lleva el traje de chaqueta y falda que siempre lleva cuando tiene una reunión importante, Draco opta por su ropa de diario: camisa blanca y pantalones de vestir informales. Lleva zapatos elegantes porque ella le ha dicho que si aparece con esas horribles zapatillas que no se quita nunca lo descuartizará nada más firmar los papeles.
Los casan sin más ceremonia. Firman un papel, hacen un conjuro, se prometen respeto y seguridad. En sus votos no mencionan ni el amor ni la ilusión, pero sí hablan de seguridad, perdón, arrepentimiento y comprensión. No hay beso, sólo un apretado abrazo que los deja sin aire. Salen por separado del edificio, siguen con sus respectivas ocupaciones del día a día y cuando llega la hora de volver a casa Hermione se acuerda de que acordaron que se mudaría a Malfoy Hall, así que pasa por su apartamento, hace una maleta, coge a Crookshanks bajo el brazo y se aparece en la mansión.
―Creo que soy feliz ― le dice cuando se meten en la cama.
Draco sonríe y la abraza con fuerza.
―Haremos que eso dure mucho tiempo.
Antes de iniciarnos en la verdadera historia es importante conocer las bases de este matrimonio. Cualquier duda que tengáis al respecto del comportamiento de Draco y/o Hermione, no dudéis en dejármelo saber. Como siempre estoy obsesionada con las personas como yo: las personas rotas, las personas traumatizadas por eventos duros pero que tienen una capacidad de resiliencia increíble. A esta Hermione la he hecho más taciturna de lo que podría esperarse, algo así como la que escribo en "Vita", pero con unos toques de humor negro y sarcasmo que iréis descubriendo poco a poco. Draco es más suave, más humano. Sí, está dolido y herido por la guerra, como es lógico, pero quiero creer que en este caso la guerra lo ha humanizado y que sus asperezas se han limado un poco.
Matrimonio Harry/Ginny haciendo aguas. Es lo que veo más lógico. Me imagino que la presión de los medios es lo que los empujaría a casarse muy temprano, ellos mismos convencidos de que la idealización de su pareja es totalmente real. ¿Blinny? Me encanta, me parece lo más desternillante del mundo. Y adecuado para este fic en particular. Luna es bisexual, por si no ha quedado claro.
En esta historia va a haber muchos golpes a muchos estereotipos. No va a haber celos. No va a haber infidelidades (si es posible que meta un trío tipo poliamor porque girl, soy poliamorosa, tengo que darnos visibilidad thank you very much), y no pienso incluir ningún cliché de mierda típico del Dramione. Draco no va a ser un dios del sexo, Hermione no es una mujer acomplejada que se autodescubre a través del sexo. Personas reales, personas que crecen. BDSM, os aviso, me apetece escribir sobre algunas prácticas de sumisión y relatar cómo funcionan algunas parejas en ese ámbito. Historia de seguir rompiendo estereotipos sobre que el BDSM es sólo azotes y atar y golpear y blablabla. Es algo tan intrínseco y puro, donde la confianza entre los miembros de la relación es tan potente, que me parece hasta poético.
Muchos toques de fiminismo. Conversaciones y debates reales en temas que nos conciernen. En este caso he hablado de la frivolización que la prensa hace de la propia Hermione, destacando de ella únicamente su físico, su falta de pareja y el hecho de que es heroína de guerra. Entraremos más en detalle en esto porque, como visteis en el prefacio, la prensa va a tener un rol bastante importante en esta historia.
Volvemos con las bandas sonoras: cada capítulo contará con una canción. Igual que en Self Harm (si es que alguien se acuerde de ese fic), cada canción está pensada con detalle y encajada con mi más puro deleite. El nombre de cada capítulo será una palabra que crea representativa de una escena en concreto de cada cap. En este caso "Efímero". Me gustan las palabras rocambolescas y curiosas, mi preferida es "ataraxia", así que cada vez que leais este fic quizás descubrais una nueva palabra, con su definición.
Esta nota de autora es casi más larga que el propio fic, soy un asco de persona. Como siempre, dudas, ruegos y peguntas serán atendidos con todo mi amor en caso de que los haya.
Miss Mante.
