TAdá! Capitulo nuevo xD, me tomó un rato escribirlo y de verdad lo lamento, no sé cuanto pueda volver a actualizar pero trataré de que sea pronto, este capitulo me encantó, espero que les guste, tuve que apoyarme nuevamente en los libros, pero valió la pena la buscada. Gracias por los reviews, les adoro! Un BESO!
La arena de duelo era algo bastante asombroso, incluso para Percy, que estaba acostumbrado a la arena del Olimpo, había tanta actividad a su alrededor que resultaba embriagador, chicos divididos en pequeños grupos tratando de desarmarse el uno al otro, dando estocadas que parecían hechas por un experto, claro, ninguno parecía tener la técnica que él tenía pero no era razón para menospreciarlos, a fin de cuentas, Ares en persona lo había entrenado. Luke los condujo hasta el centro, donde todos dejaron sus actividades para hacer una rueda, por lo visto era el rubio quién mandaba en aquellos lugares.
-Chicos, déjenme presentarles a Percy, Thalía y Nico, son nuevos y se nos van a estar uniendo hoy en la práctica-Aclaró el muchacho antes de tomar un par de espadas del montón, miró a Percy con una sonrisa y le lanzó la que le sobraba- Venga, hoy me vas a ayudar con las instrucciones, ¿Alguna vez has usado una de estas?
-No- Decidió mentir el pelinegro, no era común que los chicos de su edad supieran como usar una espada sin entrenamiento y los mestizos no solían tener entrenamiento hasta que llegaban al campamento, ahora tendría que fingir y recordó algo que Thalía solía decir cuando recién empezaba- Es pesada…
-Eso es porque no está equilibrada para ti, pero por hoy servirá- Dijó Luke, y luego le explicó unos cuantos básicos, era buen profesor, notó Percy, pues aunque el ya sabía todo aquello, las palabras del mayor hubieran hecho entender a cualquiera- ¿Listo? Vamos a probar tu habilidad.
Luke no le dio tiempo de responder, su primer ataque lo tomó un poco por sorpresa pero se recuperó fácilmente, tuvo que reprimirse a sí mismo de levantar su espada y barrer el suelo con el rubio, pero era lo que debía de hacer y se contuvo, pareciendo un torpe enfrente de todas aquellas personas y Annabeth, ¿Qué tenía que ver la hija de Athena en aquello? Percy se tragó ese pensamiento al tiempo que Luke lograba desarmarlo, era un record, desarmado en menos de un minuto, aquello de hacerse el inocente no le estaba gustando para nada. A la siguiente ronda intentó poner un poco más de resistencia pero no podía emocionarse demasiado, además aquella espada no estaba hecha para él, pesaba más cuando atacaba del lado izquierdo y lo hacía perder la concentración de a momentos, literalmente odiaba aquello.
-Bien, te voy a enseñar algo un poco más difícil, es una técnica de desarme que incluso a mí me dio problemas- Por los murmullos que se levantaron alrededor, Percy se dio cuenta de que ellos consideraban a Luke uno de los más experimentados, la sola idea de que hasta él hubiera tenido complicaciones les parecía absurda y los asustaba- No espero que la aprendas a simple vista, pero puede ayudar a la práctica.
Percy asintió e hizo lo que Luke le indicaba, le intentó asestar un golpe pero fue detenido por la espada del otro, quién luego de un par de ágiles movimientos hizo que su arma volara unos metros lejos de él. Luke le sonrió y Percy tomó de vuelta su espada, molesto porque había visto a los chicos de Ares aparecer en el campo, Clarisse lo miraba burlona, y no solo ella, Annabeth parecía entretenida con sus inútiles intentos de repeler a Luke, Nico se aguantaba la risa, sabiendo lo que su primo debía de estar sufriendo y Thalía se encogió de hombros cuando sus miradas se cruzaron, ella sabía que no podían dejarse en evidencia. Por su lado, el pelinegro trataba de mantenerse en una pieza contra los ataques de Luke y decidió que quizá podía soltarse un poco más.
-Vamos otra vez, ¿Listo?- Luke empuñó su espada y Percy asintió, esta ronda definitivamente sería diferente, y el rubio avanzó, dando el primer golpe- ¡Vamos Percy, tienes que ponerle esfuerzo!
El pelinegro sonrió a la petición y así lo hizo, sus golpes se volvieron más limpios, a pesar del desequilibrio de la espada y Luke se puso un poco más violento, por lo visto de verdad estaba hecho para la batalla, bloquear los golpes del rubio era la única idea que tenía, si se disponía a atacar podía terminar haciéndole daño o exponiendo su potencial ante todos, sin embargo, una idea le cruzó la mente y empujó el peso de su cuerpo hacia adelante en la siguiente estocada, esto hizo que Luke perdiera el ritmo y el chico aprovechó para colar su pie tras la rodilla del otro, haciéndolo morder el polvo. Luke se recuperó rápidamente, rodando sobre sí mismo y cayendo de espaldas, bloqueando con la espada al pecho el golpe que Percy casi le atinó, empujando a ambos en una posición vertical, Percy sonrió y Luke aprovechó el momento para ponerse en pie y volver al ataque, sin pensarlo, el hijo de Poseidón bloqueó el golpe y puso en marcha la maniobra que Luke le había querido enseñar, usar su propia espada para girar la del enemigo y obligarlo a soltar el arma, un sonido metálico a unos metros de distancia y el silencio total que le siguió fueron el indicativo de que su método había funcionado.
-Lo siento-Escupió Percy al ver el rostro de Thalía tras de Luke, pero el rubio no pareció reparar en ello.
-¿Lo sientes? ¿De qué te disculpas? Eso fue asombroso- Sonrió el mayor, parecía realmente emocionado por como habían ido las cosas y levantó su espada- venga, tienes que enseñarme a hacer eso.
-Pero…- Nico miraba a un árbol como si fuera lo más interesante que había visto nunca y Thalía tenía la mirada clavada en él, estaba molesta porque había montado un show-… Puedo intentarlo, pero no sé como lo hice.
-¿Suerte de principiante?- Ofreció uno de los otros campistas y el muchacho realmente agradeció la excusa, preparándose para perder estrepitosamente esta vez, y así lo hizo, pues Luke lo desarmó en menos de cinco segundos, el campista asintió y se cruzó de brazos- sí, definitivamente suerte de principiante.
-No lo creo, el chico tiene talento- insistió Luke, ofreciéndole una mano a Percy, quién había terminado comiendo polvo luego de hacer prácticamente nada para defenderse de los ataques furiosos del otro- Debe de estar cansado, es apenas su primer día en el campamento.
-Y mira que buen día- Dijo Annabeth entre dientes, mirando al pelinegro con desaprobación, guardó su daga y tomó unos libros que había en una banca, seguramente los había dejado allí más temprano, y se dispuso a irse, no sin antes empujar un poquito al nuevo semidiós- Primero Clarisse, hija de Ares y ahora Luke, el mejor espadachín que hemos tenido en 300 años, definitivamente te traes algo, no pienses que soy tonta.
-Yo…- Percy la miró con la boca abierta, la chica lo había dicho muy de cerca y suficientemente bajo para que solo él la escuchara, sin embargo, la expresión de terror que se formó en su rostro no pasó desapercibida por los otros, esa chica ya sospechaba de él y apenas llevaba unas horas en el campamento-… ¿De qué estás…?
-¡Venga Annabeth! Deja al chico nuevo respirar un poco, no vayas a asustarlo- La sonrisa de Luke pareció eliminar todo rastro de grosería en el rostro de la chica, quién le sonrió embobada antes de seguir su curso, el muchacho suspiró y silbó en alivio, pasando su brazo sobre el hombre de Percy, aunque tuvo que agacharse un poco- Bueno novato, no te recomiendo problemas con ella, no te voy a salvar el pellejo la próxima vez… no soy suicida.
-Hablando de suicidios…- Thalía había agarrado a Nico del brazo y ahora lo arrastraba hacia donde ambos espadachines estaban charlando, Percy le sonrió a Luke y el muchacho prácticamente lo empujó, diciéndole que no importaba, así que el pelinegro hizo lo que tenía que hacer; correr- ¡ Te debo dos seguidas!
Mientras Percy se daba a la fuga, Luke le cortaba el paso a una furiosa Thalía y le hablaba de cosas sin sentido, como el clima, los chocolates amargos, los cojines de broma y de cómo debía de cuidarse de sus hermanos, haciéndola sonrojar hasta las puntas del cabello cuando le comentó que tendrían que dormir juntos, luego se corrigió como mil veces, tratando de explicarle lo de la cabina de Hermes sin mucho éxito, Nico no podía aguantarse la risa pero fue distraído por Michael Yew, el chico del que le habían hablado los Stoll y habían estado comentando sobre Mitomagia mientras Thalía le sacaba las luces vivas a Luke, se había enojado y aunque no podía electrocutarlo, sí que podía darle una paliza.
En su apuro para alejarse de la arena, el hijo de Poseidón chochó de frente con alguien y ambos cayeron al suelo sin una pizca de gracia, trasero primero y maldiciendo después, ambos empezaron a ponerse de pie y a pedir disculpas nerviosas, hasta el punto en que ninguno estaba haciendo sentido, el muchacho se fijó entonces con quién había chocado y ahogó un gritito nada masculino, no porque frente a él hubiese un nervioso y asustadizo sátiro, sino porque lo conocía, el mismo cabello rizado de color café, muy parecido al de sus ojos, su piel clara y los pequeños cuernos que se asomaban entre sus rizos, el rostro nervioso, las piernas peludas, la pequeña barba… era él. Por lo visto no fue el único en reconocer a la persona que tenía enfrente, el sátiro levantó la vista y al ver al muchacho ahogó un grito por su parte y Percy le tapó la boca.
-¡Shhh! No vayas a asustarte- El muchacho se sentía como un fugitivo o un cazador, o una bizarra mezcla de los dos, no queriendo que nadie supiera su nombre y arrastrando al sátiro hasta un lugar donde pareciera que nadie podía escucharlos- Estoy aquí para ser solo un campista, ¿Ok?
-¿Solo un campista? ¿Es que los dioses se han vuelto locos?- Un trueno a la distancia hizo que el chico cabra se encogiera y brincará del susto, parecía hecho un manojo de nervios- Tú no eres un semidiós común y corriente, eres peligroso… ¡Hueles a distancia!
-¿Y cómo fue que no te diste cuenta de quién era hasta que nos dimos de narices? – Le recriminó el muchacho con una sonrisa autosuficiente, cruzando los brazos y mirando dagas al otro- Mira, de verdad, no vamos a generar problemas, o al menos no es nuestra intención, solo queremos tratar de ser normales.
-¿Queremos? Estás hablando en plural… ¡Por Pan! ¡ Estás hablando en plural!- El sátiro se encontró de nuevo con una mano en la boca, evitándole que gritara un poco más alto, el pelinegro se había puesto pálido ante la idea de que supieran quién era por medio de una cabra gritona, cuando se hubo calmado un poco la mano le dejó libre a seguir murmurando- ¿Los otros dos están aquí?
-Sí, no es justo que viniera solo uno- Si Percy creía que la piel del sátiro era blanca, ahora se había vuelto de un tono indescriptible, parecía a punto de desmayarse- Tranquilo, los dioses nos enviaron, ellos deben saber lo que hacen.
-Eso espero…- Suspiró derrotado y rascándose la cabeza, alborotando sus rizos, dejando en evidencia un poco más de sus cuernos, finalmente le tendió una mano amable y una sonrisa nerviosa- Grover Underwood, sátiro del campamento mestizo.
-Percy Jackson, ya sabes quién soy- Ambos se dieron un apretón de manos amistoso y finalmente suspiraron vencidos, aunque contentos de no tener que seguir discutiendo- ¿De verdad crees que soy peligroso?
-No, aunque sí que corres peligros… debe ser extraño ser tú- Grover caminando hasta unas rocas y tomando asiento, estaban en algún extremo del lago, tomó un puño de piedras pequeñas y empezó a tirarlas al agua- Tú y tus primos deben ser realmente valientes para venir aquí, o estar completamente locos.
-Yo diría que es lo segundo- Ofreció Percy, recogiendo un puño de piedras para sí, siguiendo el ejemplo del sátiro y haciendo patitos en la superficie del agua, parecía un poco desubicado por las palabras del otro, pensar en su forma de ser, en cómo había crecido y en la reacción que estaba obteniendo de Grover- No es extraño, ser yo, es simplemente… diferente. Pocas veces he salido del Olimpo, ¿Sabes? Y si lo he hecho ha sido solo para cazar monstruos o ir a visitar a la familia de Nico, no conozco a la gente de afuera, no sé cómo actuar normal, sigo sorprendido con que nadie me ha haya dicho que soy raro hasta ahora.
-Bah, seguramente ya lo notaron pero son demasiado educados para decirte nada- Comentó el sátiro, dándole una palmada en la espalda y regalándole una sonrisa sincera- La verdad es que ninguno de los otros chicos son exactamente normales, así que creo que te adaptaras bien, si los dioses los enviaron aquí supongo que no hay razones para desconfiar, ya verás que sí.
-Gracias Grover, y lamento lo de la última vez- Percy le devolvió la sonrisa y sus ojos recuperaron un poco de la chispa alegre que había mostrado al conocer a Luke, estaba haciendo amigos y aquello le gustaba, además, el recuerdo de Grover merecía una hora de risa.
-Ni lo menciones, ¿Qué hora tienes? Tenemos que estar para la cena temprano, no querrás lavar la losa, las harpías suelen hacerlo con lava y el calor allí es una tortura- El sátiro hablaba atropelladamente, como evitándole al chico el tiempo de pensar en lo que había pasado, apurándolo a caminar hacia el comedor, donde no pudo evitar pero gruñir al ver a los dos otros chicos, estaban sentados en la mesa de Hermes, con todos los hermanos de Luke, Grover tomó asiento y mordió un tenedor- ¡Ugh! Pensé que estaba listo para verlos…
-Grover, estos son Nico y Thalía, chicos, este es Grover- Percy sonrió como tonto al sentarse junto a su prima, la chica los miró a ambos y su quijada colgaba peligrosamente, hasta que Nico le puso una mano abajo y le cerró la boca, Thalía haciendo lo mismo por él- ¿No es una agradable coincidencia?
-¿Agradable?- Preguntaron los tres al mismo tiempo, todos con una cara de completo desagrado, a lo cual el chico solo pudo reírse, le costó un golpe por parte de Thalía- Eres un idiota.
-Lo sé, pero me amas así como soy- Thalía soltó un bufido de indignación y decidieron concentrarse en la comida, no era extraño para ellos el estilo de vida que llevaban en el campamento, a fin de cuentas Dionisio les había explicado un poco de ello, y Luke se encargó de explicarles lo de la ofrenda a los dioses, Percy y sus primos se dirigieron al fuego y el chico le dedicó una sonrisa a Hestia, a la cual pudo ver entre las llamas- Supongo que tendrán que dividirse mi ofrenda entre todos, por favor ayúdennos a que esto salga bien.
-Ojala disfruten, aunque ya deben de estar cansados de las hamburguesas con queso, igual, deséennos suerte- susurró Nico junto a su primo, siguiendo su ejemplo al tirar la mitad de su cena a las llamas y sonreírle a la diosa- provecho.
-Ahí les va- Dijo Thalía en una voz muy baja pero igual, con aquel tono de eterna molestia que solía tener- Ya saben lo que les voy a pedir.
Una semana después.
Sus primeros días en el campamento habían sido, extrañamente, los mejores de su vida, habían podido convivir entre chicos de su edad y de su tipo, estaban rodeados de semidioses y las actividades del campamento los mantenían ocupados, Thalía se había hecho muy buena amiga de Will Solace, el líder de la cabaña de Apolo, sus tiros con el arco lo habían dejado impresionado y solían pasar practicando juntos o charlando sobre el tema, Annabeth también parecía haber encontrado una compañera en la chica, se reunían cada que podían y charlaban sobre cosas de mujeres, molestaban a los chicos y se reían de chistes que nadie más entendía, la cabaña de Hermes la había aceptado bien, en especial su consejero, quién era un chico bastante despreocupado y aún así Thalía se sonrojaba cada vez que Luke le hablaba, era tan obvia.
Nico y los Stoll habían acabado en una amistad sorpresa, un dolor de cabeza para el pobre y viejo Quirón, quién ahora no solo tenía que andar detrás de sus usuales alborotadores, sino que ahora también tenía que ponerle un ojo al hijo de Hades, no habían gastado ninguna broma demasiado severa hasta el momento pero era una bomba de tiempo hasta que todo explotara, Michael Yew platicaba horas con el chico e intercambiaban las figuritas que tenían repetidas de Mitomagia, a Nico solo le faltaban unas cuantas pero tenía muchas repetidas, desde que se había hecho amigo de los Stoll ya nadie molestaba a Michael sobre su juego infantil, mucho menos se metían con Nico.
En contra de todo pronóstico, Percy y Grover terminaron pasando mucho tiempo juntos, el sátiro asistía a las prácticas con él, era obvio que no podía disparar un arco ni para salvar su vida, pero resultó ser bastante bueno con la espada, o eso era lo que todos los campistas pensaban, de hecho, podía usar un arco, nunca como Thalía pero lo manejaba, y su talento con la espada no era natural, había tomado años forjarlo. El chico cabra y el hijo de Poseidón pasaban su tiempo libre charlando en el puño de Zeus, un montón de rocas donde casi nadie se acercaba, hablaban del Olimpo, de los dioses y sorprendentemente; de chicas, Grover estaba enamorado de una dríade que vivía muy cerca de su refugio, Juniper era realmente hermosa, incluso para Percy, Grover hablaba mucho de ella, y él solía quejarse de lo odiosa que era Annabeth, aún cuando Grover se riera y lo molestara.
En fin, todo parecía ir bien, los campistas parecían haberse acoplado a ellos, los chicos en la cabaña de Hermes ya tenían muchos chicos que eran hijos de dioses menores y que siempre se quedaban allí, por lo que casi les habían abierto un lugar permanente, era un lugar aglomerado pero nunca se estaba solo, aunque era mejor mantener bien resguardadas todas sus pertenencias. Vino la noche de jugar a Capturar la Bandera y los ánimos se sentían distintos en el campamento, habían chicos que se veían emocionados, otros no tanto, había tensión entre los dos grupos y definitivamente tendrían problemas, Hermes y Athena habían quedado junto a la de Apolo, Ares se había aliado con Dionisio, Deméter, Afrodita y Hefesto , Annabeth era una líder un poco mandona y había estado dándoles ordenes a todos por igual, Luke se había encargado de explicarles las reglas del juego, sencillas; capturar la bandera del equipo contrario.
-¡Héroes! Conocen las reglas, la frontera será el arrollo, tienen vía libre en todo el bosque, todos sus artilugios mágicos están permitidos, la bandera tiene que estar expuesta y no tener más de dos guardias. Los que sean prisioneros pueden ser desarmados, no pueden herirlos ni amordazarlos, no pueden matar ni mutilar a nadie, yo seré el árbitro- Dijo Quirón, atrayendo la atención de todos y haciendo un pequeño resumen de las reglas, a uno de sus gestos las mesas del comedor se llenaron de armas y equipo- ¡Es hora! ¡Armaos!
-Un consejo Percy, si no quieres que Clarisse te empale- Luke ya había tomado su espada y estaba listo para el juego, le lanzó al chico un escudo enorme y que pesaba tres veces más que él- Úsalo, lo vas a ocupar, estarás vigilando la frontera.
-¿Qué esperamos?- Gritó Annabeth sobre el bullicio, haciéndose notar- ¡Adelante equipo azul!
Los chicos del equipo azul llevaban su identificación en el color del penacho de su casco, Ares y sus aliados utilizaban el rojo, todos parecían emocionados y respondieron con vítores al grito de guerra de Annabeth, aunque para Percy fue decepcionante el enterarse en lo que "vigilar la frontera" significaba, Thalía iría con Annabeth, un par de sus hermanos y Michael Yew, Nico se encargaría de ayudar a la cabaña de Hermes y al resto de los de Apolo, todos tenían algo que hacer, menos él, que tenía que, literalmente, vigilar la frontera, lo cual consistía en quedarse junto al arrollo "vigilándolo" O haciendo nada.
-Mantén alejados a los rojos, déjame el resto a mí. Athena siempre tiene un plan- Esas fueron las palabras que le había dicho antes de irse con el resto de los chicos, dejándolo solo, y en cierta parte se sentía ofendido, tenía que jugar el papel de torpe en el campamento pero eso no significaba que lo fuera, lo estaban tratando como si les fuera a estorbar y por eso lo dejaban ahí, donde no le molestara a nadie.
Eso estaba pensando hasta que escuchó un sonido, se puso alerta inmediatamente, escuchó pasas y una rama romperse, era un cazador experto después de todo, no esperaba, sin embargo, ver salir de entre las sombras del bosque a un grupo de al menos cinco chicos de la cabaña de Ares, Clarisse al mando y parecían dispuestos a atacarlo. Ares se enojaría con él si lo decía en voz alta pero sus hijos no eran nada bonitos, tenían unos ojos horrendos que solo destilaban odio. Clarisse portaba una lanza de metro y medio, parecía peligrosa y recordó que alguien le dijo que ese era uno de los famosos "artilugios mágicos" de los que quería mantenerse alejado. No entendió porqué hasta unos segundos después, con agilidad había logrado esquivar el primer golpe, pero los otros chicos lo encerraron, Clarisse lo atacó con la lanza y con rapidez desvió la punta del arma con el escudo, no sin recibir una sensación que conocía.
Electricidad corriéndole por el brazo, si no fuera por Thalía y sus constantes toques eléctricos estaría maldiciendo de la molestia que produciría, pero aquello no era nada en comparación a los choques que su prima le daba cuando estaban de cacería y de alguna manera conseguía que casi lo asesinaran. Uno de los chicos tuvo la osadía de barrer a Percy y hacerlo caer, cuando se puso en pie tenía un brillo peligroso en la mirada y la espada desequilibrada que Luke le había dejada en mano. Todos se rieron como si el chico les hiciera gracia, pero claro, ellos pensaban que era un inútil.
-Uuuu… que miedo que das- Se burló Clarisse, sus hermanos se rieron con ella- ¿Qué haces con una espada? Lo más probable es que te atravieses con ella y me arruines la diversión.
-La bandera está en el otro lado- Le dijo Percy, como creyéndola estúpida por estar atacándolo a él, dejando libre… ¡Oh, esa chica Annabeth!
-No me importa la bandera, quiero venganza por lo ocurrido en los baños- Su sonrisa era algo aterradora, y eso que Percy no se acobardaba con mucho, aquella chica debía ser manejada con cuidado- Y ahora vamos a tomarla, nadie avergüenza a la cabaña de Ares de esa manera.
La lucha no duró mucho, hubo ataques por parte de los chicos de Ares y hubo segundos en los que Percy tuvo que reprimirse de atravesarlos con su espada, recordando que eran chicos y no monstruos los que estaba combatiendo, aunque al verles la cara no estaba del todo seguro, dos de ellos se le fueron encima al mismo tiempo y no pudo evitar el intentar soltarse, se quitó a uno y recordó entonces que debía parecer un inútil, en ese segundo de distracción la hoja de la espada del otro chico le rasgó el brazo, eso definitivamente dejaría una cicatriz, a menos que…
-No necesitas mi ayuda para avergonzar a tu cabaña, Clarisse, lo hacen bastante bien solos- Le recriminó el muchacho, distrayéndolos y haciéndolos avanzar hasta el arrollo- Se supone que no pueden mutilar a los otros semidioses.
-Tú no eres un semidiós- Le gruñó la chica, atacándole, lanza y espada colisionaron, una corriente aún más fuerte le subió por los brazos y tuvo que morderse el labio, el corte empezó a sangrar un poco más, sus ojos llenos de odio en los suyos- Eres un gusano.
Apenas y hubo tocado el agua del arrollo decidió ignorarlo todo, de manera que parecieran accidentes empezó a atacar a Clarisse y sus hermanos, el agua parecía enredarse en los pies de los hijos de Ares, haciéndolos caer, pero aquello no era coincidencia, quería que aquello fuera entre Clarisse y él, mientras luchaban escuchó otro ruido, bloqueó otra vez la lanza de la chica y esta vez se encargó de dejarle un pequeño extra, el arma se partió en dos como si fuera una simple rama. Ella lo miró de manera asesina y se dispuso a arrancarle los ojos con las uñas, pero el chico le asestó un golpe con la empuñadura de la espada y la hizo salir del arrollo, justo entonces vio lo que produjo el ruido de hacía unas segundos, Luke y compañía corrían hacía la frontera con el estandarte rojo en su posesión, Nico sonriendo como tonto entre ellos, Percy por su lado sintió que le ardía la sangre.
-¡Era una trampa!- Le gritó a Annabeth una vez que la tuvo en su campo visual, estaba indignado- ¡Me usaste como carnada!
Poco le importaba que a sus espaldas Luke cruzara la frontera y consiguiera la victoria, ni siquiera notó cuando la bandera cambio de roja a azul y un caduceo apareció en ella, no notó como Annabeth salió de la nada sosteniendo una gorra de los Yankis, ni siquiera notó a Thalía mirando a Clarisse con reproche y luego a él, solo tenía ojos para la rubia, que lo había utilizado como cebo.
-Te lo dije, Athena siempre tiene un plan- Dijo ella, encogiéndose de hombros, como si no importara.
-¡Un plan para que me maten!- Le gritó el muchacho, entonces fue que ella reparó en su brazo y pareció un poco arrepentida.
-¿Por qué tienes sangre en la manga?- Annabeth lo miró inspeccionándolo, tratando de ver si no estaba herido en otras partes, o eso pensaba Percy- ¿Qué te pasó?
-Los chicos de Ares, eso pasó- Le recriminó él, mirándola con los ojos entrecerrados- Es solo una herida de espada.
-No, Era una herida de espada- Sus palabras no tenían sentido para Percy, pero ella parecía preocupada- Percy… sal del agua.
-¿Qué?- De todo lo que le podía haber dicho, aquello era lo más extraño, sin embargo, obedeció, la adrenalina de la batalla se escapó y había perdido algo de sangre, se tambaleó un poco debido al cansancio, la chica lo sostuvo.
-Esto es malo… - Annabeth empezó a murmurar por lo bajo, cosas que él no lograba a distinguir y antes de que pudiera preguntarle de qué estaba hablando, un gruñido a sus espaldas los sobresaltó, Quirón maldijo al ver lo que fuera que él no podía.
-Apártense todos- Ordenó el centauro y tomó su arco, Percy se volteó lentamente para mirar lo que estaba ocasionando tanto pánico, en unas rocas sobre ellos había un enorme perro negro, con ojos inyectados en sangre y colmillos enormes, reconocería un perro del infierno donde fuera- ¡Percy, Annabeth, Corran!
El chico, sin embargo, siendo terco a como era se aferró a su espada, ya había hecho los cálculos, él tenía experiencia con monstruos, no podían correr pues la bestia ya se había abalanzado sobre ellos, hizo lo que tenía que hacer, empujó a Annabeth fuera del alcance de las filosas zarpas del animal, justo para sentirlas clavarse en su pecho, la sangre caliente corriendo, una lluvia de flechas le atravesaron el cuerpo al perro del infierno y cayó muerto a los pies del muchacho, sin embargo, él también cayó sentado en el arrollo, sus piernas incapaces de mantenerlo erguido, cerró los ojos y pidió perdón a sus primos, pero tenía que hacer aquello, era muy joven para morir por un simple cachorrito, sintió como el agua lo sanaba, podía hacerse el tonto y decir que solo había sido el susto, que no lo habían alcanzado las zarpas, sabía que Annabeth lo habría visto pero lidiaría con ella luego.
-¿Están bien? Eso fue un Perro del infierno de los campos del castigo- Dijo uno de los hermanos de Annabeth, como si fuera necesaria la explicación, parecía consternado.
-Alguien lo ha invocado- Declaró Quirón, y Percy recordó que el campamento estaba protegido- Alguien lo invocó desde adentro.
-¡Estás herido!- gritó Annabeth, ignorando a todo mundo, incluyendo a Clarisse, quién decía algo sobre Percy siendo el culpable de todo, pero la rubia lo miraba con preocupación- Yo vi cuando las zarpas te abrieron el pecho.
-Ufff, exagerada un poco- Intentó de mentir el muchacho, consciente de que la chica lo iba a matar cuando supiera la mentira- Estoy bien.
-No, no lo estás, yo lo… vi- Ella por fin consiguió una vista de su pecho y se alarmó al ver que no había marcas- ¡Yo lo vi! ¡Quirón no estoy mintiendo!... ¡Di inmortales!
-Yo sé que no mientes- Le dijo Quirón, de repente todos se callaron, ni un solo sonido, todos parecían estar asustados- Bueno Percy, ya está aclarado.
Un escalofrío recorrió el cuerpo del muchacho, reconoció una presencia en el lugar y por los rostros asombrados y temerosos del resto supo que ellos también la habían reconocido, la expresión de Thalía era aterradora, más que la de Clarisse, más que el perro del infierno, apretaba una flecha entre sus manos con tanta fuerza que se partió, Nico se había puesto pálido y sus ojos amenazaban con salirse de sus orbitas, todos tenían expresiones similares, excepto algunos que parecían asustados de él, no quería que lo dijeran, no podía creer que aquello le estuviera pasando, y sin embargo, podía sentir la marca arder en su frente.
-Tu padre…- Empezó a decir Annabeth, la voz estrangulada y una mano en la boca, todos empezaron a arrodillarse y un nudo se le armó al muchacho en el estomago, odiaba cuando hacían eso, quería gritarles que se detuvieran.
-Poseidón- Dijo Quirón, haciéndolo todo peor, no, aquello no estaba pasando, por fin había conseguido encajar, por fin tenía una vida de verdad, tenía amigos, era feliz, no quería escuchar lo que Quirón decía de él- Sacudidor de tierras, portador de tormentas, creador de los caballos. Salve, Perseus Jackson, hijo del dios del Mar.
