Bueno bueno, ya era hora de que diera señales de vida, jjj pero les traigo una buena noticia, lo más probable es que tenga más tiempo para actualizar desde que estoy de vacaciones! (YEY AL FIN, GRACIAS DIOSES!) Bueno, como sea, ojala que le disfruten, este cap tiene un enredo de cosas que espero no me maten por ellas, ya van a ver lo que estoy planeando y si los dioses quieren lo vamos a hacer funcionar xD Alguien en los reviews me preguntó si tenía calendario de actualización y lamento decir que no, debería de tener uno pero no puedo, lamentablemente soy un pelín (mentira, un montón) desordenada jajaja... Bueno, ya me calló, ahí les va.


Por un segundo todo parecía haberse quedado inmóvil, el viento ya no soplaba, el tiempo ya no corría, solo podía ver sus caras y sus expresiones, los sentimientos que todos y cada uno de ellos emitían, podía ver las esperanzas que tenía de llevar una vida decentemente normal evaporarse, no podía escuchar nada, a su lado Quirón movía los labios, una expresión preocupada en su rostro, pero él no lo estaba escuchando, nada, quería que la tierra se lo tragara, quería desaparecer, volver al Olimpo y nunca haber deseado venir al campamento, había estado conteniendo la respiración durante los segundos que todo aquello tardó en llegar a su cabeza y finalmente soltó el aliento que estaba conteniendo.

"Salve Perseus Jackson, Hijo del dios del Mar"

¿Por qué? ¿Por qué ahora? No quería una respuesta, solo quería que no hubiera pasado, Thalía dio un paso al frente, siendo la primera en reaccionar a lo que fuera que estuviese sucediendo, él era ajeno al exterior, ya no pertenecía allí, no quería que su prima se le acercara, quería estar solo, dio un paso hacia atrás y sin pensarlo dos veces; echó a correr. No le importaba a donde fuera a dar, solo quería alejarse, luego de unos minutos de estar corriendo sin parar por la maleza del bosque, una mano esquelética se hizo de su pie y consiguió tumbarlo, dos pares de manos extendidas frente a él con la intención de ayudarlo a ponerse de pie aparecieron pronto, suspirando, tomó la ayuda de sus primos y pronto se vio envuelto en un abrazo rompe huesos.

-¡Lo siento!- Nico sonaba realmente afectado y un nudo se le formó en la garganta, no quería molestarlos a ellos también- Sé que te vas a enojar y nos vas a gritar y tienes todo el derecho, pero no podíamos dejarte enfrentarlos solos…

-¿Qué hicieron?- Las palabras del chico empezaban a tomar sentido, el nudo en la garganta de Percy se asentó en su estomago, un poco de miedo corriendo por todo su cuerpo, miró a Thalía demandante- ¡¿Qué hicieron?!

-Lo siento, Percy, les dijimos la verdad- La chica bajó la mirada, un poco avergonzada por sus acciones, pero era mejor de esa manera- No toda, solo les dimos unas cuantas indirectas a los dioses y antes de que lo supiéramos habían marcas en nuestras frentes, nos reclamaron, en frente de todos.

-¿Por qué…?- Nico le estaba abrazando con tanta fuerza que le cortaba la respiración, lo cual hacía más difícil ocultar lo molesto que estaba, sus primos se habían expuesto por él, les agradecía la intención y solo porque no quería molestarlos más suspiró rendido- Ya no importa, ahora solo nos queda adaptarnos… otra vez.

-¿Eso significa que volverás al campamento?- Por fin fue libre del abrazo demoledor y vio a su primo mirarlo con ojos esperanzados, asintió con una pequeña sonrisa- Eso es genial, venga, ya es de noche y debemos volver, creo que hoy dormiremos solos… aunque yo no sé donde dormiré yo, no hay una cabaña para Hades…

-Eso es lo de menos, no te preocupes Nico, todo saldrá bien- Las palabras de Thalía sonaban un poco forzadas, tratando de convencer al menor pero también a ella misma, el dios de la muerte no era exactamente querido por los campistas- Sabes que es por puro prejuicio, pero es algo tonto y pronto se van a dar cuenta de ello.

-Cierto, entonces…- Nico se sacudió algo de polvo de la camisa y sonrió, contento consigo mismo y de ver a sus primos dispuestos a volver, no quería irse del campamento, no le importaba que lo trataran diferente de ahora en más-… De vuelta al campamento


El traslado a sus respectivas cabañas fue un poco tenso, los otros chicos los miraban como si tuvieran una enfermedad terriblemente contagiosa y la mayoría no se les acercaba, claro, había excepciones, como Annabeth y Luke, para el agrado de todos, Grover ya lo sabía así que no le daba importancia y a pesar de todo, los gemelos Stoll y Michael Yew le ayudaron a Nico a pasar sus pocas pertenencias a la casa grande, donde le habían apartado una habitación, no parecían ni una pizca intimidados ante el príncipe del inframundo, lo cual era bueno. Thalía fue movida a la cabina número uno, era un lugar bonito pero poco acogedor, una de las más grandes pero no tenía nada adentro, habían tenido que mover una cama para la chica y su única compañía era una estatua de su padre que no se parecía a él en lo mínimo, además, era un poco escalofriante, el sonido de los truenos y la luz de los relámpagos que danzaban en el techo eran un poco inquietantes pero a Thalía parecía encantarle (menos por la estatua, en serio, podría jurar que la estaba mirando).

La cabaña de Poseidón era otra cosa, era un poco más pequeña que la de Thalía y tenía una que otra ventana, todas mirando al océano, las paredes por fuera estaban cubiertas de piedras, coral y conchas, mientras que por dentro relucían como la superficie de una oreja de mar, seis camas vacías estaban repartidas por el lugar, un par de escritorios, uno que otro armario, la puerta del baño, era un lugar hecho para ser habitado, no como la de Zeus, parecía un lugar mil veces más tranquilo y aún así a Percy no terminaba de gustarle, tiró sus cosas en una de las camas y se sacó los zapatos, dejándose caer en otra y enterrando su cara en las almohadas, estaba más tranquilo viendo que no todos los habían abandonado y que por lo visto todavía había esperanza de que se pudieran adaptar, pero estaba cansado y no quería seguir pensando en nada, se conocía demasiado bien como para saber que de alguna manera rompería el poco optimismo que le quedaba.

-Luces fuera- Dijo con una pequeña sonrisa, increíble como pareciera pero lo que más le gustaba de su nueva habitación era que podía apagar las luces con un simple comando de voz, súper.

A la mañana siguiente despertó con la sensación de estar cayendo al vacío y sobresaltado, le tomó un minuto procesar donde estaba, dejándose caer de nuevo en la cama, miró a su reloj y gruño, tenía que apurarse si no quería estar tarde, para su mala suerte Annabeth aún le daba clases de griego en las mañanas y Will no le había cancelado sus "extremadamente necesarias" prácticas de arquería, solo Luke le daba lecciones particulares, el resto le tenía demasiado miedo como para confiarle con una espada en la mano. Tenía la sensación de haber soñado algo pero no conseguía recordar, ignoró aquello y decidió prepararse para el día, no podía ser tan malo, ¿Cierto?

Pronto se dio cuenta de que las comidas iban a ser lo peor de todo, obligados a sentarse en las mesas de sus respectivos padres, Thalía y Percy comían absolutamente solos, Nico había obtenido el beneficio de no tener una mesa y le permitieron sentarse con los chicos de Hermes una vez más, por lo menos hasta que solucionaran todo ese asunto, las clases con Annabeth eran largas y aburridas, ya había recibido todos esos cursos de parte de Athena, tener que recibirlos otra vez, por parte de su hija era una tortura, pero al mismo tiempo no era tan malo, por alguna razón desconocida le gustaba pasar tiempo con Annabeth, a pesar de que el sentimiento no fuera mutuo. Las clases con Luke eran otra cosa, el muchacho parecía decidido a sacar lo mejor de Percy, ya había visto pequeños trozos de su talento, quería sacarlo todo y Percy se divertía al encontrar a alguien con talento para luchar con la espada.

Thalía había logrado recuperar su amistad con los chicos de Apolo, una arquera de su calibre no iba a ser desperdiciada aunque fuera hija de Zeus, Luke charlaba con ella de vez en cuando y Annabeth parecía haberse convertido en su mejor amiga, eran casi inseparables. Nico había pasado la mayor parte de su tiempo con los Stoll, convirtiéndose en un pillo más del campamento, además, también solía sentarse un rato con Michael y discutir sobre Mitomagia, cambiar figuras y compararlas con los dioses verdaderos, lo cual era algo muy entretenido.

Todo era diferente, y sin embargo se seguían acoplando, se estaban reintegrando, Clarisse aún les hacía la vida imposible y aprovechaba cada ocasión que tenía para hacerlos comer polvo, bueno, a Nico y a Percy, parecía ser que Thalía le había demostrado que su lanza daba cosquillas en comparación con lo que ella podía hacer y solían enredarse en discusiones un poco más largas pero sin violencia, poco a poco los demás campistas se iban acostumbrando, superando el prejuicio inicial de que eran hijos de los tres grandes, de que no deberían existir, entonces, Percy tuvo una pesadilla.

"El lugar era oscuro y sucio, apenas una lámpara en la esquina, la calle estaba vacía y había una mujer sentada sobre la tapa de un basurero, el callejón estaba vacío, solo ella y nadie más, tenía una chaqueta roja y pantalones de cuero, botas altas y cabello negro, corto y rizado, de un cinto en su cadera guindaba un látigo, por un momento le pareció que leía una carta, pero se dio cuenta de que estaba leyendo una fortuna, los trozos de galleta rota en su otra mano lo hacían obvio, sonrió, parecía encantada con lo que el papel le decía. Un sonido los exaltó a ambos, a ella y a Percy, un chico emergió de las sombras.

-Hice lo que me pediste, fue difícil de conseguir pero está en nuestras manos, lo hice…- El chico era delgado, demasiado para el gusto de Percy, llevaba una armadura griega que obviamente le quedaba grande, su cabello era negro y quizá su rasgo más importante era el parche que cubría su ojo izquierdo, el muchacho se arrodilló frente a la mujer y agachó la cabeza-…Madre.

-Bien, estoy segura de que las cosas saldrán bien de ahora en más, ha habido demasiada paz en estas tierras, no puedo permitirlo, el equilibrio debe mantenerse- Un sonrisa nació en los labios de la mujer y miró a su "hijo" con cierto orgullo- Lo has hecho bien, te dije una vez que le traerías reconocimiento a los dioses menores, tú me diste algo a cambio, yo te aseguro que lo que te dije es cierto y se cumplirá, el balance en estos tiempos está a punto de llegar, donde ha habido demasiada paz, se necesita una pizca de guerra.

-¿No será peligroso?- se atrevió a preguntar él, luego de un ligero silencio- En las guerras siempre hay muertes y hay destrucción.

-Sí, será peligroso, y habrá muertos, habrá heridos, habrá destrucción y caos, pero al final todo valdrá la pena, habrá recompensas y orgullo, habrá honor para quienes no lo tienen, los malaventurados tendrán algo de suerte, los perdidos serán encontrados y aquellos que sufren encontraran consuelo- La mujer se puso de pie y caminó hasta las sombras, donde una motocicleta la esperaba, oculta a primera vista, su sonrisa se había vuelto un poco espeluznante- La vida tiene un equilibrio, y así como los que viven en el suelo por fin tocarán el cielo, aquellos que viven en la gloria conocerán la pérdida y el sufrimiento, aquellos que viven en lo alto tendrán que tocar fondo… yo me encargaré de eso.

Ella subió a la moto y le dio arranque, la luz delantera iluminó el callejón casi desolado, el muchacho seguía de rodillas, sin levantar el rostro del suelo, la mujer le hizo señas para que se levantara y le pidió que se acercara, le revolvió el brillante cabello negro y le sonrió, está vez con algo desconocido, casi ternura, su moto rugió y aquello fue una despedida, arrancó a full velocidad, el viento meciendo sus cabellos y dejando la pequeña ciudad atrás, dejando al chico atrás, dejando sus planes atrás. Sus planes, que serían un éxito. Se sintió libre y la moto aceleró cuando se acercaba a un acantilado a las faldas de la ciudad, no le importó la baranda, simplemente se dejó ir, y por un momento sintió que estaba volando, luego, simplemente empezó a caer."

-¡Nooooo!- Percy despertó de golpe, sentado en su cama y respirando pesado, sus manos aferradas a la sabana, la sensación de estar cayendo al vació estaba todavía presente, un golpe en su puerta lo hizo despertar totalmente y componerse un poco- Pase…

-¡Hey, Percy! Buenos días… ¿Todo bien?- Grover entró sonriente y de buen humor, pero pareció notar algo fuera de lugar, el hijo de Poseidón asintió, no quería preocupar a nadie por una simple pesadilla, no era nada más que eso, ¿Cierto?- Bueno, como sea, Dionisio quiere verte en la casa grande, ya.

-¿Estás seguro? Podría estar buscando a Pedro Johnson, como la vez anterior, o a Peter Jester, ya sabes- Ambos sonrieron un poco, era tan común por parte del señor D olvidar el nombre de sus campistas, aunque con los tres primos lo hacía por molestarlos y siempre escogía motes ridículos para ellos- Estaré ahí en un segundo.

-Bien, recuerda…- Grover lo inspeccionó un segundo más antes de sacudir la cabeza y regalarle un guiño amistoso-… Al señor D no le gusta esperar.