¿Saben qué? No voy a decir nada, solo… aquí les dejo, no me maten, ya sé que es un poco corto para lo que tuvieron que esperar pero… ILY!


Percy, Thalía, Annabeth, Grover y Nico estuvieron listos desde muy temprano, a pesar de que los últimos dos todavía tuvieran rastros de sueño en el rostro y Annabeth parecía demasiado contenta para el gusto del hijo de Poseidón, su prima simplemente estaba allí, con cara de impaciente, esperando a que Quirón terminara de darles la charla sobre seguridad que nadie estaba escuchando. Estaban en la cima de la colina que marcaba el área del campamento, una vez fuera de allí estarían por sí mismos y lo más probable fuera que no regresarían hasta dentro de un buen tiempo, cuando consiguieran devolver el rayo a su dueño original.

-Argos los llevará de aquí en más, se encargará de echarles un ojo- Las palabras del centauro eran bastante literales, el guardián que les habían asignado tenía el cuerpo cubierto de ojos, ahora con su traje de chofer apenas de podían ver unos cuantos pero todos sabían que el resto seguía allí- Él los llevará hasta la parada de autobuses, de allí en adelante estarán por ustedes mismos.

-¡Esperen!- La voz de Luke resonó por un segundo, el muchacho corría hacía ellos con una caja en la mano- No se pueden ir sin despedirse de mí.

-No, claro que no, ¿Cómo se nos pudo haber ocurrido?- Dijo Annabeth, con un tono burlón pero una sonrisa amable en el rostro, del tipo que le iluminaban el rostro y la hacían ver de su edad, ella estrechó a su amigo en un abrazo- Hasta luego, Luke.

-Hasta luego- él le revolvió el cabello y le dedicó una sonrisa a Thalía, abriendo la caja y sacando una pequeña pulsera, era de plata con un dije que parecía ser una hoz- Ethan logró conseguir esto por ahí, dijo que te dará buena suerte.

-Gracias- Pocas eran las veces en que la chica se quedaba sin palabras, miró a Luke y le dio un pequeño abrazo incómodo- Espero que nos veamos pronto.

-Yo también- Luke le dio un apretón de manos a Nico y a Grover, les deseo suerte y se dirigió hacía Percy, sacando unas converse negras de la caja- Quiero darte estas, son muy delicadas y espero que me las devuelvas, Jackson.

-Eh… ¿Gracias?- Sinceramente, el muchacho no tenía ni idea de qué podría hacer con un par de zapatillas extra, pero bueno, desde que los monstruos tenían la costumbre de destrozarle sus vestimentas no se iba a quejar.

-Espera, mira esto, ¡Maya!- De los costados de las tenis nacieron un par de alas blancas y si no fuera porque las agarra de los cordones se le hubieran ido volando- Son un regalo de mi padre, no las vayas a dañar.

-Eso es asombroso, gracias Luke- La sonrisa de ambos chicos se notaba sincera, y Percy estaba realmente agradecido por la confianza que Luke estaba depositando en él- No tendrán ni un rasguño cuando volvamos.

-Eso espero Jackson, buena suerte- Luke lo envolvió en un abrazo y se alejó por la colina, seguido de Quirón y los chicos siguieron a Argos hasta el auto.

20 minutos después.

-¿Podrías correrte un poco?- Thalía estaba usando ese tono amable que realmente no era amable para nada.

-Lo haría si Grover no tuviera sus pezuñas sobre mis zapatos nuevos- Se quejó Nico, mirando al sátiro.

-¿Qué? ¿Dónde quieres que las ponga, en la cara de Percy?- Se defendió el chico cabra con una expresión ofendida.

-Oigan, no peleen, no es mi culpa que estén tan gordos- Dijo el mayor, cruzándose de brazos y apretándose un poco más contra la ventana.

-Si no se callan los haré caminar hasta la parada- Les advirtió por última vez Annabeth, ella iba muy tranquila en el asiento del acompañante mientras ellos se apachurraban en el asiento de atrás, Argos no decía nada peros e notaba que estaba entretenido por las acciones de los chicos- Estamos lo suficientemente cerca para que no tengamos que esperar mucho pero lo suficientemente lejos para que aprendan la lección.

-Ya, nos callamos, solo no vayas a perder la calma- Percy sonrió y luego miró a Thalía- Oye, el brazalete que te dio tu amor imposible es realmente bonito.

-¿Qué?- La chica se puso de un tono de rojo que le subió hasta la punta del cabello, mirando indignada a su primo- No sé de qué estás hablando, Luke es mi amigo.

-Oh sí, y te está matando el decirlo en voz alta- Sonrió Nico, ganándose un pequeño zap por parte de su prima- ¡Estaba bromeando!

-Yo también, si quieres nos ponemos serios y te doy un shock de verdad- Le dijo ella con una sonrisa maliciosa- Ahora, córrete que no me das espacio.

-¡Gracias a los dioses!- El auto empezó a desacelerar de poco a poco hasta que estuvieron frente a una parada de buses, donde no había nadie más que tres viejecitas trabajando en su tejido, Annabeth prácticamente se hizo lanzada del coche- Ya no soporto escucharlos pelear y eso que acabamos de salir.

-¿Tenemos que esperar al bus?- Preguntó Nico, mirando alrededor y al auto que se alejaba- ¿Tardará mucho?

-Lo necesario, no te quejes- Thalía lo miró con un tono de advertencia y le sonrió a Annabeth- No puedo creer que tengamos que soportar a estos tres.

-Lo sé- Suspiró la rubia, casi se arrepentía de haberse ofrecido para aquella misión.

-pss… Annabeth…- Percy le llamó la atención por lo bajo, acercándose a ella para susurrarle al oído- ¿Soy solo yo o esas viejitas tienen algo extraño?

-¿De qué hablas?- ella levantó la mirada y se fijó en lo sincronizados que eran los movimientos de las ancianas y en cómo les miraban, pero nada extraordinario- Bueno, son gente mayor, no las mires así, creo que es tu cerebro; está dañado y lleno de algas.

-¡Mi cerebro no está dañado!- se escandalizó el muchacho, olvidándose de las señoras por un tiempo.

-¿Pero admites que está lleno de algas? Lo sabía- La rubia sonrió y el resto de sus amigos trataron de no echarse a reír ante el rostro de Percy, el bus decidió que era un buen momento para hacer su aparición- Al fin, aunque no soy fanática del transporte público.

-Nunca he estado en autobús, ¿Qué tal crees que será?- Preguntó Nico a su prima, un poco entusiasmado- Espero que no sea incomodo.

-Pero seguro lo será, estos mortales no saben mucho de comodidad- Refunfuñó Thalía, aunque ella también estaba curiosa sobre como iría aquel viaje.

-¿Qué esperan? Suban de una vez- Annabeth se encargó de pagar los pasajes, ninguno de los otros sabía manejar muy bien el dinero y los chicos usaron la excusa de que no eran exactamente americanos, a Grover casi se le sale un zapato y Percy se quedó atrás, mirando a las ancianas- ¡Percy, vamos!

-Sí, ya subo- La voz de la chica lo devolvió la realidad, por unos instantes se había quedado ido mirando a las tres señoras que tejían, una de ellas sacó un hilo gris y lo pasó, calculando su largo y con una enorme tijera de plata lo cortó, el muchacho sintió un escalofrió horrible, de aquellos que te sacuden el cuerpo y te congelan la sangre, casi convulsivos, estuvo a punto de dar la vuelta y salir corriendo pero se alejó con cautela, uniéndose a su grupo en el bus y sentándose entre Thalía y Annabeth en los asientos de atrás.

-pss… ¿todo bien?- La hija de Zeus había notado el rostro de su primo, quién ni siquiera había tratado de disimular, tenía una expresión de pánico en los ojos y su rostro estaba un poco pálido, ella le susurró en el oído para no llamar la atención de los demás y preocupar a Nico, le tomó las manos de él entre las suyas; estaban temblando- ¿Sucedió algo?

-No estoy seguro- Respondió honestamente, no sabía que había sido aquello pero no quería que volviera a repetirse- Creo que no fue nada, olvídalo.

-¿Olvidarlo? Estás temblando, parece que viste a un fantasma- Quizá ambos estaban reaccionando demasiado seriamente a la situación, no era su culpa, no estaban acostumbrados a interactuar con la gente normal- Está bien, pero quita esa cara.

-Ok- Percy rodó los ojos ante la actitud de su prima y decidió inspeccionar a la gente en el bus.

Annabeth miraba por la ventana, Grover y Nico charlaban sobre alguna tontería que solo ellos dos entendían y Thalía seguía examinando su rostro, como si de pronto le hubiera crecido un tercer ojo, había un niño llorando porque su mamá no le quería dar su juguete de vuelta y un chico que traía los auriculares tan altos que podían escuchar su mal gusto musical desde su asiento, una chica bastante bonita trataba de leer un rollo de hojas, seguramente para la escuela, había varias personas de pie, un muchacho con los brazos llenos de tatuajes y tantas perforaciones que seguramente no pasaría por un detector de metales, un señor que parecía haber tragado limones agrios y una señora que a Percy le llamaba la atención, no era atractiva ni joven, tampoco era una anciana, era extremadamente delgada y vestía como si fuera educadora, había algo en la manera que estaba mirando al chico que no le gustaba, últimamente no estaba siendo una persona sociable, todos le daban escalofríos.

-Pss… Thalía- Percy trató de hablar esta vez con su prima, Annabeth seguro le diría que estaba siendo un cerebro de algas y que no le prestara atención, pero a diferencia de las ancianas que lo inquietaban, la mujer le estaba dando miedo- ¿Puedes hacer uno de tus trucos con la niebla?

-¿Para qué?- Thalía tenía un poder especial con la niebla, podía hacer que esta hiciera lo que ella ordenase, él y su primo eran fácilmente engañados por el misto mágico que confundía a los mortales pero ella no- No querrás molestar a los mortales, ¿o sí?

-No, es esa señora, hay algo que no me gusta en ella- Murmuró, tratando de no encontrar su mirada pero de enseñarle a Thalía a quién se refería- Quiero saber si solo es una mortal o si es algo más.

-Está bien…- La muchacha alzó sus ojos azules y se concentró en lo que tenía enfrente, en la gente en el bus, en la niebla a su alrededor, finalmente posó su mirada en la señora que Percy le indicó y dejó escapar un grito ahogado, apretando con fuerza el antebrazo de su primo- ¡Oh dioses!

-¿Qué?- Percy estaba un poco alarmado ante la reacción de su prima, sabía que había algo extraño con aquella mujer pero quería estar equivocado, su mano libre viajó inconscientemente al bolsillo donde llevaba a anaklusmos- ¿Qué ves?

-No es una mortal- Respondió Thalía, tragando grueso y clavando sus ojos eléctricos en los de su primo, susurrando para que nadie más los escuchara- Es una furia…