Bueno, este está un poco corto, pero es que estoy preparando una bomba atómica que si tengo suerte espero subir antes del 29 de este mes, porque me voy de viaje y ahí si que no hago nada, lamento de verdad ser tan lenta escribiendo pero es que no me puedo estar quieta mucho rato y entonces me distraigo, bueno al final de este cap hay una pequeña sorpresa, les digo, es un cameo, va a ser pasajero y por ahora no va a tener un gran impacto así que no se asusten, pero bueno, más adelante esto va a ser importante... ya mucho hablar, blablabla, ahí les va el capítulo entonces.
Thalía se volteó de manera violenta al escuchar las sirenas, ambulancias y policías se estaba acercando a la zona y no fue hasta entonces que notó el humo y las llamas restantes en la cima del Gateway Arch, sin decir palabra alguna tomó a Nico del brazo y echó a correr en dirección a la conmoción, el chico dejó escapar un pequeño grito ahogado de la sorpresa pero recuperó la compostura al ver el desastre que su primo había hecho, porqué tenía que haber sido Percy, ¿Quién más tenía la costumbre de dejar edificios en llamas cada vez que salían al mundo mortal? Esa era una de las 163 razones en la lista que Lady Hera tenía pegada en el refrigerador en el Olimpo por las cuales ellos no tenían permitido bajar sin dejar aviso previo y una nota firmada por Zeus.
-Esto es por lo que no podemos tener cosas lindas- Gruñó la chica, tratando de observar más de cerca el desorden y buscando a su primo con la mirada, no había seña alguna del mayor y no podía escuchar muy bien lo que estaban diciendo los policías, algo sobre un ataque terrorista y adolescentes pirómanos, en sí, nada tenía sentido- Necesitamos acercarnos
-Lo que necesitan es decirme que sucede- Annabeth y Grover consiguieron alcanzarlos y la rubia no parecía muy contenta con la situación, ambas chicas se enfrentaron frente a frente.
-Esto no te concierne- dijo Thalía, su voz cargada de tensión pero tratando de no descargar su ira en Annabeth- Es un asunto de familia, ocupo saber dónde está Percy.
-Esto es una misión de la que somos parte, TODOS, así que si hay que encontrar al cerebro de algas…- Annabeth se inclinó un poco, casi chocando narices con la pelinegra, su mirada seria y las esquinas de sus labios ligeramente hacia arriba-… mejor buscar cerca del río, soy más útil a tu lado que a tus espaldas.
-Chicas…- Empezó a decir Nico, mirando hacia la distancia, siguiendo la línea del Misisipi hasta donde un chico maniobraba su manera fuera del agua, notando que estaba siendo observado se llevó un dedo índice a los labios y le hizo señas al otro para que se acercara- Iré a ver si puedo escuchar mejor de aquel lado.
-No deberíamos dividirnos- comentó Grover, algo preocupado por todo lo que estaba pasando e ignorante al dilema en el que estaban realmente.
-Será rápido, no se preocupen- El sátiro gruñó pero asintió de todas maneras, las chicas no le pusieron la más mínima atención, ocupadas en su concurso de miradas furiosas, la tensión entre ambas era tan fuerte que Nico podía ver, literalmente, pequeñas chispas eléctricas entre ellas, cortesía de su prima.
La ventaja de ser pequeño y vestir de negro es que la mayoría de la gente no te nota cuando te escurres, Nico sabía aquello más que bien y fue fácil para él movilizarse entre la creciente multitud hasta el callejón en el que Percy se ocultaba, no parecía herido a pesar de que su ropa estaba un poco arañada, estaba casi completamente seco, excepto por el cabello pero aquello era a propósito y era ligeramente preocupante, si Percy ocupaba refrescarse la cabeza algo andaba mal, definitivamente mal.
-¿Qué sucedió allá arriba? Thalía estaba cerca de volar algo en pedazos y tenemos mucha suerte de que ese algo no haya sido Annabeth, aunque no estoy muy seguro de que eso vaya a durar tampoco, esas chicas están locas, Percy, de verdad hmphnmpphhm…- Una mano interrumpió el balbuceo nervioso del menor y un par de ojos verdes le miraron seriamente.
-Tenemos un problema, un enorme problema- Percy miró alrededor, como confirmando que no tenían compañía y suspiró, quitando su mano de la boca del otro- Arriba me encontré con Equidna y su chihuahua satánico que en realidad era una quimera, los monstruos se están revelando, incluso los que trabajan para los dioses y no es coincidencia que le rayo de Zeus desapareciera, además, no es lo único que han robado, ¿recuerdas a las benévolas?
Nico asintió, frunciendo el ceño ante lo que estaba escuchando.
-El yelmo de la oscuridad de tu padre fue robado- El menor abrió los ojos con sorpresa y su boca se abrió un poco- hay alguien que está buscando romper el pobre equilibrio que tenemos, Nico, tenemos que detenerlos, encontrar el rayo, el yelmo y devolverlos, tenemos que hacer demasiadas cosas, solo somos cinco pero no podemos decirle a nadie más, la náyade del río me lo dijo, mi padre sabe ciertas cosas pero tampoco puede arriesgarse a agitar las cosas allá arriba, tu sabes tan bien como yo que los dioses son orgullosos, esto tenemos que resolverlo nosotros.
-¿Por qué no a las chicas y a Grover?- fue lo único que se le ocurrió a Nico, demasiadas dudas rodando en su cabeza y aquello fue lo único que se le ocurrió decir en el momento, pero le parecía sospechoso, Percy nunca era tan secretista- ¿Por qué callarme y apartarme para contarme esto? ¿Por qué no a todo el grupo?
-No podemos explicarles todos, dioses Nico, esto es más grande de lo que creía en un principio, no es solo la rebelión allá arriba lo que me preocupa, hay semidioses involucrados, ¿sabes lo que Annabeth me haría si le digo que sospecho de la gente en campamento- El chico pasó ambas manos por su cabello, desordenándolo todavía más, nervioso y mirando a la distancia, donde el resto del grupo parecía estar buscándolos
-Te castraría, o te cortaría la lengua, esos chicos son su familia- Nico arrugó la cara, él le haría eso a cualquiera que se atreviera a insultar a sus primos o a su hermana y acusarlos de estar revolviendo una guerra en el Olimpo valía como una gran ofensa- Entonces, ¿quieres que yo intente ayudar con el yelmo pero en silencio?
-¡Exacto! Nico, por eso es que te adoro, eres un pequeño genio, además, tus esqueletos serán de gran ayuda- Sonrió Percy revolviéndole el cabello- Creo que quizá deberíamos volver, Grover será el que va a terminar castrado si intenta meterse entre esas dos.
-Mucha razón, Grover siempre termina en el extremo amargo de tus metidas de pata- Nico suspiró y empezó a andar, su primo a su lado, las chicas habían comenzado a discutir otra vez y el pobre niño cabra estaba tratando de calmarlas para que no hicieran un escándalo, el menor miró a Percy y añadió con una pequeña sonrisa;- Vamos a ocupar unas cuantas cajitas felices…
Unos cuantos kilómetros a la distancia, en algún lugar de las vegas.
Organizar una revolución no es un asunto sencillo, en los libros no te dicen que hay personas que creen que pueden evitar lo inevitable o que piensan que tus ideas son equivocadas, personas que no entienden la verdadera razón de lo que haces, la intención en tus acciones es malinterpretada y la mayoría piensa que lo único que quieres es crear problemas, pero eso no era verdad y Ethan lo tenía más que claro, el no estaba empezando una guerra en vano, el no estaba tirando todo por la borda y tampoco quería causar la destrucción del Olimpo, al contrario, quería mejorarlo, quería hacer que los dioses no tuvieran que agachar la mirada a sus hijos y mirarlos como si fueran trozos de tierra que estorbaban a su paso, Ethan estaba cansado de ser ignorado y manipulado, de que sus vidas estuvieran en peligro y que nadie se hiciera responsable, aquello que él buscaba era más que venganza; era justicia.
"Ve a las Vegas, allí hay un insolente muchacho al que vamos a necesitar, no ahora, no, falta algo de tiempo antes de que podamos utilizarlo, pero ese chico nunca se queda mucho en ningún lugar, sabe como mentir y como pasar desapercibido, es difícil de rastrear y en sí, pareciera otro semidiós insignificante, no que ninguno de ustedes lo sea, pero no llama la atención, no hay mucho de especial en él, pero lo poco que hay; es muy importante. Tráelo Ethan, tu sabrás quién es cuando lo veas"
Las palabras de su madre le rodaban por la cabeza, así era que había terminado allí, en las calles de las vegas, con un uniforme robado y ofreciendo a cada chico sospechoso un tiquete especial con el que podían pasar a probar los nuevos juegos del casino, gratis. Claro, aquello era una trampa, ocupaba tiempo para examinar a los chicos y tratar de adivinar cual era el que su madre quería, el casino Loto le ofrecía ese tiempo, solo necesitaba conseguir una buena cantidad esa noche, el muchacho suspiró y se pasó la mano por el rostro, deteniendo sus dedos ligeramente sobre el parche en su ojo, aquello era todo lo que necesitaba para seguir trabajando, saber que estaba haciendo lo que debía, que su sacrificio no sería en vano, que iba a conseguir justo lo que merecía.
-oye chico, ¿tienes tiempo para unas palabras?- Justo había pasado un chico que había llamado su atención, él se detuvo y miró a Ethan con curiosidad- El casino Loto ha cambiado sus maquinas en el área para jóvenes pero queremos asegurarnos de que sirvan y sean del gusto del público, ¿te gustaría probarlas? No te costara nada.
-Hmmm, lo siento, estoy un poco ocupado- Dijo el chico, sonriendo un poco, tratando de ser amable, parecía nervioso y miraba la calle de la que venía como si alguien lo estuviese persiguiendo-Tal vez alguien más pueda aprovechar la oportunidad.
-oh pero me pareces del tipo jugador, anda- Ethan le guiñó su ojos bueno y le dio una palmadita en el espalda, estaba casi seguro de que aquel era el chico al que necesitaba- Además, el casino es un lugar seguro, no sé, perfecto para gente que quiere pasar un rato tranquilo, sin que lo encuentren…
-Eres bueno, me has convencido, venga entonces- El chico se rió un poco, por lo visto de verdad estaba tratando de ocultarse de alguien. "Sabe como mentir y pasar desapercibido" Sí, definitivamente esa era una descripción que se apegaba a aquel chico- Gracias... erh?
-Ethan, Ethan Nakamura para servirte compañero- Sonrió él, saboreando ligeramente su pequeña victoria- ¿Y tú eres?
-Oh bueno, yo…- El chico parecía dudoso de entregar su nombre, cualquier fugitivo sabía mejor que confiar en cualquiera, aquel chico parecía tener experiencia, llevaba ropas simples, unos jeans y un abrigo verde oscuro, su cabello estaba hecho un revoltijo de rizos oscuros y por un momento Ethan se preguntó si aquel chico podría ser parte de su familia, su sonrisa parecía demasiado conocida, sus ojos castaños lo estaban investigando, tratando de decidir si podía confiar en el extraño muchacho del casino, por lo visto su decisión fue que Ethan era inofensivo porque extendió una mano y sonrió aún más ampliamente- Leo, mi nombre es Leo.
