Bueno pues, aquí les traigo, por favor no me maten, sé que duré mi rato, pero estuve un poco ocupada, ¿adivinen qué? Me gradué! así que ya no tengo excusa del colegio para atrasarme, ups, pero en fin, lo importante es que aquí está esto. Ojala lo disfruten!
El silencio que cayó en la habitación era tan tenso que se podía cortar con un cuchillo de mantequilla. Annabeth miraba a los otros dos semidioses de manera sospechosa y antes de que pudiera siquiera hacer un comentario, Thalía le arrancó la mochila a Percy, casi haciéndolo caer de espaldas y volteándola, dejando caer todo lo que contenía. Un grito ahogado resonó en la habitación cuando el cilindro calló a los pies de los chicos.
-Oh dioses- Exclamó Thalía casi sin aire- No puede ser, ¿de dónde salió eso?
-No tengo la menor idea- Le contestó Percy, mirando el rayo como si no creyera lo que veían sus ojos- Pero supongo que es algo bueno, podemos devolverlo ahora y terminar esta locura.
-Hey, cuidado con lo que dices- Le advirtió Hades, mirando a los chicos con cierta molestia, incluso cuando la sonrisa de superioridad aún no se le borraba del rostro- Los desacuerdos entre dioses no son ninguna locura, solo pasan. Pero tienes razón en algo, deberían devolver eso antes de que la situación empeore.
-Supongo…- Thalía empezó a recoger las cosas, mirando a Percy por un segundo antes de volver a poner el rayo de vuelta en su lugar y pasarle la mochila- Supongo entonces que hasta aquí llega nuestra visita.
-Así es, conocen la salida- Les dijo el dios, encaminándose de vuelta a su trono- Cierren la puerta cuando se vayan, no queremos ningún accidente.
Los chicos hicieron una pequeña reverencia en dirección de Hades y empezaron a caminar hacia la salida, todavía un poco aturdidos, y extrañamente, en silencio total. Thalía, Percy y Grover todavía sorprendidos con los hechos, y Annabeth terminando de conectar piezas en su rompecabezas mental, la chica se preguntaba muchas cosas, pero sabía que no era el momento, ocupaban llegar a Nueva York cuanto antes y sin ningún retraso.
Por lo visto, aquello era mucho pedir, pues ni bien se habían alejado de las puertas del inframundo cuando una motocicleta les cortó el paso. Una mujer vestida de cuero rojo y negro, botas altas y cargando un látigo en la cintura se les cruzó en el camino. Grover y Annabeth veían un rostro muy distinto al que Thalía y Percy eran capaces de ver, ellos, al ser criados en el Olimpo, habían llegado a ver a la verdadera Némesis y el encanto que la hacía lucir como alguien en quien deseabas venganza no funcionaba en ellos.
-¿A dónde van con tanta prisa?- Les preguntó la diosa, sonriendo un poco- ¿Qué tal si hablamos un rato?
-No- Fue la respuesta unánime que recibió de todos.
-¿Oh? ¿Por qué tan recios? – Némesis les dio una mirada resentida pero empezó a juguetear con el acelerador- Saben bien que tarde o temprano tendrán que hablar conmigo, o si no, algo vendrá en consecuencia, yo no soy una diosa cruel, pero saben que el equilibrio debe mantenerse. Díganme, hijos de dioses, ¿de verdad valdrá la pena cambiar el caos que el rayo podría causar?
-Sí, esto podría destruir el Olimpo, y tus planes serían mucho más fáciles- Le respondió Percy, con contracorriente en la mano, aún con la tapa puesta era un signo de advertencia- Hablas mucho y haces poco, estamos evitando una guerra y muertes innecesarias, claro que vale la pena.
-uhm… Si eso es lo crees, buena suerte. Pero no digas que no estabas advertido- La diosa les sonrió con malicia antes de arrancar la moto e irse, dejando un aroma a quemado y un mal sabor de boca para el grupo.
-Era necesario- Le dijo Thalía a Percy, poniendo una mano sobre el hombro de su primo y tragando grueso- Al igual que lo que debemos hacer ahora, solo hay una manera de llegar a Nueva York en el tiempo que nos queda.
-Lo sé, lo siento Thals- Percy suspiró y le dedicó una pequeña sonrisa a Thalía, dirigiéndose Annabeth y Grover- Tenemos que apurarnos, hay un vuelo que necesitamos tomar.
Durante todo el vuelo Thalía se la pasó aferrada a Percy, con los ojos cerrados y rezándole a su padre para que los dejara llegar enteros a Manhattan. La escena hubiera sido un poco cómica si no fuera porque Thalía estaba realmente aterrorizada y Percy miraba a todo mundo como retándolos a decir algo sobre su prima, listo para abrirles una brecha en el estomago con su lapicero/espada. Cuando el avión empezó a aterrizar, Percy rodeó a Thalía con sus brazos y le plantó un beso en la frente.
-Ya estamos llegando, Thals- Le dijo el muchacho, sonriendo un poco- No estuvo tan mal, ¿o sí?
-Si no te callas, te juro que te mato- Le respondió Thalía, con la voz un poco temblorosa, pero respirando con más calma ahora que estaban en tierra firme.
-Venga, tenemos que apurarnos- Les apuró Percy, consiguiendo que fueran los primeros en bajarse del avión, el chico tenía una idea que seguramente podía terminar con él siendo apuñalado pero era una precaución necesaria- Okay, aquí está el plan.
-¿Plan?- Preguntó Grover, un poco confundido y asustado, los semidioses tenían un talento increíble para planear fracasos- ¿Qué plan?
-Ocupamos que alguien vuelva al campamento, de esa manera tendremos gente que sepa de lo ocurrido y sobrevivan a la ira de los dioses, no podemos quemar todos nuestros recursos en esta visita- Percy tomó una bocanada de aire y se preparó para lo que seguía- Tú y Annabeth deben volver al campamento, y avisarle a Quirón.
-No, de ninguna manera- Annabeth se negó rotundamente- ¿Perderme una visita al Olimpo? ¿Estás loco?
-No, pero creo que tu sí, un poquito- Le respondió él- Lo siento Annabeth, es lo mejor.
-¿Según quién?- Reclamó la chica- No pienso dejarlos solos.
-Annabeth, se razonable- Agregó Thalía, mirando a la rubia con cierto dejo de disculpa, pero firme al mismo tiempo- Nosotros tenemos el rayo, nosotros lo devolveremos. Tú y Grover volverán al campamento, le contarán lo sucedido a Quirón y nos veremos en un par de horas, no te pierdes de nada bueno.
-Como sea, nos vemos-Respondió la rubia de manera violenta, tomando a Grover del brazo y arrastrándolo por la calle, en busca de un taxi.
-Bueno, eso pudo haber salido peor- Bromeó Percy, ganándose una pequeña descarga eléctrica en el brazo- Auch, lo sé, pero no podemos llevarlos al Olimpo todavía.
-Lo sé, pero no seas insensible- Thalía rodó los ojos y empezó a caminar en busca de un taxi para ella y su primo- Vamos, tenemos un rayo que devolver.
El viaje en taxi fue bastante corto, la ruta era diferente, pues nunca habían estado en aquella parte de la ciudad, pero conforme se fueron acercando al Empire States, los edificios se volvían familiares y antes de darse cuenta ya estaban allí. Thalía pagó al taxista y entraron al edificio, gracias a los dioses no había mucha gente, y la chica le dedicó una pequeña sonrisa al guardia del mostrador.
-Hey Weasley, ¿Qué lees?- Le preguntó la chica, adoraban molestar al pobre hombre, y aunque ahora estaban en una situación un poco formal, no podían dejar pasar la oportunidad- ¿Magos? Cool.
-Ahí va mi paz- Se lamentó el pobre Weasley, mirando a los chicos con una pequeña sonrisa, una que rápidamente se le borró del rostro- ¿Ustedes no estaban en el campamento? ¿Qué hacen aquí? ¿Dónde está Nico?
-Bueno, estamos en una misión, de hecho- Dijo Thalía, totalmente ignorando la pregunta sobre Nico.
-Sí, vinimos a devolver esto- Sonrió Percy, abriendo un poco su mochila para enseñarle el contenido al guardia.
-¡Di inmortales!- Juró Weasley, palideciendo un poquito- Suban eso ya mismo, el señor Zeus ha estado de un humor solo por esa cosa. ¿Qué hacen aquí conmigo? Suban de una vez.
-Ya, bueno, nos vemos Weasley- Se despidió Thalía, encaminándose al ascensor, mirando alrededor antes de subir en el mismo- No hay moros en la costa.
-Bien- Dijo Percy con una pequeña sonrisa, sacándose el tridente que llevaba colgando en el cuello y poniéndolo en frente del panel de control, donde un botón apareció de la nada, en rojo brillante con el número 600 en él. Percy lo apretó y las puertas se cerraron- ¿Recuerdas aquella vez que subimos a una pobre señora?
-¿Cómo olvidarlo? Casi le da un infarto- Se rió la chica, esa era una de sus memorias favoritas- Y la regañada que nos dieron luego… uff, eso sí que fue una lección.
-Sí- Percy suspiró, recordando también que Nico se había reído de ello más que nadie. Luego de un rato de esperar y subir, las puertas del ascensor se abrieron- Bueno, estamos en casa.
El Olimpo podía ser bastante increíble la primera vez que lo visitabas, Percy pensó que tal vez darle un tour a Annabeth la próxima vez sería una buena idea, ella les había dicho que quería ser arquitecta y aunque ya había visto el Olimpo por encima, Percy conocía varios lugares un poco escondidos que probablemente la volverían loca. Al llegar a la sala del trono, los primos intercambiaron una mirada rápida y entraron, allí estaban los doce enormes tronos de los dioses, y aunque estaba casi vacía, la sala siempre se veía impotente. Los únicos tronos ocupados eran el principal y el ubicado a su izquierda.
-Padre- Reconocieron Percy y Thalía, arrodillándose en frente de los tronos de sus respectivos progenitores.
-Venga chicos, en pie, ya saben que agradecemos el respeto, pero tenemos un tiempo sin verlos – Dijo Zeus, poniéndose de pie y encogiéndose un poco, caminado hasta Thalía y dándole un pequeño abrazo- No tienen idea de lo silencioso que es todo sin ustedes.
-Bueno, aunque no tanto últimamente- Replicó Poseidón, abrazando a su muchacho y mirando a Zeus con cierto recelo, su pequeña pelea había quedado en el pasado, pero ambos aún estaban un poco resentidos sobre ella- Dime que traen buenas noticias.
-oh no, lo siento, no traemos buenas noticias, milord- Sonrió Thalía, pero hizo su camino a la mochila de Percy y sacó el rayo- Pero traemos algo aún mejor.
-Oh, sabía que ustedes lo traerían de vuelta- Zeus sonrió un poco, tomando el rayo e inspeccionándolo- Gracias.
-Sabes que es nuestro trabajo, padre- Le respondió Thalía- Además, tuvimos ayuda. Grover Underwood y Annabeth Chase, tenlos en cuenta.
-Asunto concluido entonces, ahora, si no les molesta, tengo que ir a lavar my pobre relámpago con las aguas del Lemnos, está lleno de marcas humanas, y no es que tenga nada en contra de ustedes, pero… ew- Dijo Zeus, haciendo una pequeña mueca. Un segundo después, un relámpago iluminó la sala y Zeus desapareció.
-Siempre con su drama- Replicó Poseidón, rodando los ojos- Gracias chicos, estoy orgulloso de ustedes, y ha sido un enorme alivio el ver que se están ajustando bien a la situación. Suerte, el campamento los espera de vuelta, como héroes.
Treinta minutos después, ambos chicos intercambiaban comentarios sobre el viaje, mientras caminaban tranquilamente sobre la colina mestiza, era su primera misión como campistas y a pesar de los traspiés y pérdidas, habían hecho un muy buen trabajo. Estaban bromeando un poco sobre lo que les esperaba al volver al campamento, donde seguramente Annabeth les daría la charla de su vida, y empezarían a planear como sacar a Nico del casino, justo en medio de esa conversación, Thalía se detuvo y sacudió su brazo, haciendo que Aegis se extendiera y rebuscando entre sus bolsillos su spray.
-Percy, no te muevas- Dijo ella, en modo de advertencia, extendiendo la lanza en su mano libre- Contracorriente, y te colocas a mi lado… ¡Ya!
El chico no lo pensó dos veces, destapó el lapicero y se colocó al lado de su prima en un movimiento fluido.
-¡Oh dioses!- Maldijo Percy, aferrándose al mango de su espada cuando tuvo una visión clara de lo que Thalía estaba viendo, no muy lejos de ellos estaba un monstruo, y no cualquiera; un minotauro- ¿De dónde salió eso?
-No lo sé, pero no creo que venga a ser nuestro mejor amigo - Dijo la chica, con una risita agria, lo que causó que el monstruo embistiera contra ellos.
Ambos se separaron en direcciones contrarías y un pequeño rayo salió despedido de la punta de la lanza de Thalía, haciendo que el monstruo fuera por ella. Percy sacó una pequeña concha de su bolsillo e invocó un chorro de agua lo suficientemente potente para empujar al minotauro y hacerlo caer de lado, un poco más molesto, pero al menos Thalía había tenido tiempo de apartarse. Ambos semidioses estaban acostumbrados a cazar juntos, por lo que no les fue difícil mantener al minotauro ocupado, jugando con su atención mientras el otro lo atacaba.
-¡Maldición!- Gritó Percy cuando uno de sus movimientos no fue lo suficientemente rápido y el monstruo aprovechó la oportunidad para lastimarlo un poco, nada serio, pero sin duda los atrasaría- ¿Thals?
-Estoy bien, muévete a la derecha- Le gritó la chica, y así lo hizo, consiguiendo una mejor vista de su prima- Diablos Percy, te sangra la cabeza.
-Estoy bien, fue solo un rasguño- Replicó el chico, lanzándose al monstruo y consiguiendo hacerle un buen tajo en el pecho con su espada, mientras Thalía le clavaba la lanza electrificada en la espalda- ¿Esta cosa piensa hacerse polvo o qué?
Ambos se dispersaron nuevamente, jadeando un poco, estaban empezando a cansarse y si eso seguía así, corrían el riesgo de terminar asesinados por un tipo con cara de toro, lo cual no es nada cool, menos cuando ambos habían enfrentado monstruos peores por mera diversión. Quizá era el hecho de que les hacía falta un tercio del equipo, o quizá era porque el minotauro era un monstruo bastante resistente, pero la pelea se estaba dando para largo y el golpe en la cabeza de Percy lo estaba empezando a marear un poco.
Justo en su siguiente emboscada, el minotauro consiguió apartar a Percy antes de que contracorriente llegara a tocarlo, lanzado al chico contra un árbol y dándose la vuelta, tomando agarra de Aegis, a quién Thalía se vio obligada a soltar y apartarse. La chica cargó su lanza a lo máximo y se preparó para lo que viniera, sin embargo, una voz recorrió la colina, melosa y haciendo que él estomago de los chicos se hiciera un nudo, pues la conocían.
-Espero que esto haya valido la pena, hijos de Dioses- La risita de Némesis fue seguida por un grito angustiado de Percy, cuando el minotauro se lanzó contra Thalía y el relámpago en la lanza se disparó, dejando al chico ciego por un segundo.
-¡THALS!
Una vez que la luz blanquecina se dispersó, el corazón del chico se cayó a sus pies, y con esfuerzo se arrastró a donde estaba su prima, uno de los brazos del minotauro estaba completamente quemado y empezaba a desprenderse en polvo dorado, estaba de rodillas, como inclinándose en frente de Thalía, pero uno de sus cuernos estaba hundido en el abdomen de la chica, quién había dejado caer su lanza, aún vibrado con electricidad y miraba al monstruo como si no comprendiera lo que estaba sucediendo.
-Thals, no…- Percy estaba temblando y de alguna manera u otra había conseguido ponerse en pie, arrastrando a contracorriente como si pesara toneladas- No.
El minotauro gruño y el chico levantó la espada con esfuerzo, haciéndola descender de manera que cortase el cuerno que estaba hiriendo a su prima, y pateó al monstruo para alejarlo de ella, sin siquiera pensarlo dos veces se le abalanzó encima y le cortó la cabeza, haciéndolo estallar en una nube de polvo dorado.
-¿Percy?- La voz de Thalía era suave y temblorosa, y sus ojos estaban vidriosos, aún parecía confundida- Creo que quizá, tengamos un problema…
-Thals, Thalía, mírame- Percy dejó caer la espada y arrodilló frente a su prima, tomando el rostro entre las manos, obligándola a mirarlo y los ojos de la chica se enfocaron un poco- Escúchame, vamos a estar bien, es solo un rasguño, estarás bien, ¿okay?
-Okay, pero Percy…- La chica empezó a temblar un poco y miró a su abdomen, donde el cuerno del minotauro empezaba a llenarse cada vez más de sangre- Si algo pasa, sea lo que sea, quiero que sepas que…
-¡NO!- Percy le gritó, sacudiendo la cabeza y empezando a llorar, odiaba hacerlo, pero no podía evitarlo- No digas nada más, no va a pasar nada, vamos a estar bien, por favor, tienes que estar bien, no puedo perderte.
-Oh Percy, lo siento tanto- Dijo ella, levando la mirada al cielo- Padre, por favor, cuida de él.
-¡No, no atrevas!- Percy ayudó a su prima a recostarse en el suelo, y le apartó el cabelló del rostro- Por favor, Thalía, no me dejes, por favor…
-Te quiero-Fue lo último que Thalía le dijo, cerrando los ojos.
-No…- La palabra fue más como un suspiro, todo el aire que le quedaba en los pulmones se fue con esa pequeña palabra, Percy no se podía mover, no podía respirar, no podía procesar lo que estaba sucediendo.
-¡PERCY! ¡THALÍA!- La voz de Annabeth no consiguió hacerlo apartar la mirada, la rubia corrió a donde ellos estaban y se dejó caer de rodillas a la par de Percy- Oh no, Thalía…
-Esto es lo único que puedo hacer- Dijo una voz nueva, potente y limpia, sin embargo, sonaba un poco dolida, Percy la reconoció al instante; era la voz de Zeus.
Alrededor de Thalía empezaron a crecer pequeñas ramas, envolviéndola y colocándola en posición vertical, las ramas empezaron a engrosarse y a despedir una pequeña luz blanquecina, poco a poco, convirtiéndose en un árbol frente a ellos, un simple árbol de pino, y al final, el cuerno de minotauro cayó entre sus raíces, rechazado en el proceso.
-No, esto no puede ser lo único que pueden hacer- Susurró Percy, mirando al pino y mordiéndose el labio, lagrimas todavía corriendo por sus mejillas- ¡Tráiganla de vuelta! Tienen que poder, ustedes son dioses, todos poderosos… devuélvanmela… por favor… Thals…
-Percy, tienes que respirar- Le dijo Annabeth, repentinamente envolviéndolo en un abrazo, ella no era una experta, pero sabía bien que eso era definitivamente lo único que los dioses podían hacer, lo que fuese que hubieran hecho con Thalía, no había manera de traerla de vuelta- Anda, ¿sí?, todo está bien, solo; respira.
-¡No está bien! ¡Nada está bien! Primero Nico y ahora esto… no puedo con esto, por favor…- El chico hundió el rostro en el cuello de Annabeth y empezó a sollozar de manera descontrolada, poco le importó que Grover y Quirón se hubieran hecho presentes en la colina.
Nadie dijo nada, nadie se movió, simplemente se quedaron allí, arrodillados frente al árbol de Thalía, Annabeth envolviendo a Percy y tratando de calmarlo un poco, sin éxito alguno. El chico no podía evitarlo, sentía como si le hubieran arrancado el corazón, se sentía solo, vacío y vulnerable, no tenía a nadie, y las personas a las que más amaba en el mundo ya no estaban, pero aún; todo era su culpa.
