Bueno pues, lo siento mucho por la tardanza pero Navidad y Año Nuevo se metieron en mi camino, y luego vino SHERLOCK y me morí por un rato, y luego me fui de fiesta jeje, pero ya estoy de vuelta y trabajando para ver si nos salimos del Ladrón del Rayo y nos vamos de cabeza en El Mar de los Monstruos. Wooho, ahí les dejo el cap y ojala les guste lo suficiente para que no haya sangre que derramar (especialmente la mía).


Percy estaba seguro de que había muerto, no podía ver u oír nada claramente, todo a su alrededor no tenía sentido y su cuerpo se sentía extrañamente liviano, además, lo último que recordaba era haber sido picado por un escorpión ultra venenoso en la colina mestiza. Con mucho esfuerzo decidió probar y ver si podía moverse, y entonces descubrió que probablemente "muerto" no estaba, a fin de cuentas, una persona muerta no debería sentir tanto dolor.

-¡Dioses, Percy, no te muevas!- La voz era bastante conocida, pero estaba un poco confundido y no podía ponerle un rostro- Está bien, te tuvimos que dar una cantidad peligrosa de ambrosía pero estás bien, ¿Okay? Así que quédate quieto, duerme y ya veremos mañana.

-Wow, casi suenas como un adulto responsable- Se rió Annabeth, lo cual hizo que Percy quisiera reírse también, pues al fin sabía de quien era la otra voz; Luke.

Con mucha dificultad Percy abrió los ojos y se encontró con los rostros preocupados de Grover, Annabeth y Luke, quienes por lo visto no habían tenido una noche agradable, vigilando que el chico no decidiera expirar a media noche o realizar alguna hazaña parecida. Los tres estaban un poco pálidos y tenían ligeras bolsas bajo los ojos, incluso mejor, el cabello de Annabeth estaba un poco desastroso y por alguna razón Percy decidió concentrarse en eso, en el modo que los rizos de la chica estaban todos fuera de lugar e ignorar los fantasmas en la habitación.

-¿Qué pasó con Ethan?- Preguntó él, aún mirando a Annabeth.

-Huyó- Respondió Annabeth, mirando entre él y Luke, quien se había tensado a la mención del traidor- No pudimos rastrearlo, pero estamos en eso, esto no se quedara así.

-No, pero eso no es lo importante ahora- Intervino Grover, aún se notaba bastante deprimido y listo para largarse a llorar a la menor provocación- Lo importante es que te mejores.

-Hablando de eso- Dijo Luke- ¿Qué tal te sientes?

-Como si me hubiera atropellado un minotauro…- Contestó el chico sin pensarlo, dejando caer una sombra en el rostro de todos-… Pero mejor, creo que pronto podré volver a mi horario habitual.

-Bien, eso es perfecto- Dijo una nueva voz, Quirón entró en su campo visual, con una sonrisa un poco triste en el rostro pero sus ojos un poco más vivos que la última vez que Percy lo había visto- Vas a necesitar toda tu energía, te tenemos una sorpresa para cuando te recuperes.

-¿Ah sí?- Preguntó el chico, desconfiado, quizá un poco paranoico, pero luego de vivir con los dioses por un tiempo te das cuenta que las sorpresas pocas veces son buenas- ¿De parte de quién?

-De tu padre, pensó que te gustaría- Sonrió Quirón- A fin de cuentas, hace un rato que no ves a Tyson y justo ahora ocupas compañía.

-¿Tyson está aquí?- Preguntó el hijo de Poseidón, sus ojos abriéndose como platos y una sonrisa sincera en sus labios- ¿Cuándo puedo verlo?

-Tan pronto como vuelvas a tu cabaña- Respondió el centauro, riéndose un poco ante la expresión confundida de los otros semidioses.

-¿Quién es Tyson?- Grover finalmente recogió la valentía suficiente para preguntar, el ambiente más ligero y sus corazones más tranquilos ahora que Percy se veía más animado.

-Tyson es mi hermano, bueno, medio hermano… es complicado- Explicó Percy, aún sonriendo- Pero ya verán, estoy seguro de que se llevaran de maravilla.


Resultó ser que al final Grover y Tyson no se llevaron de maravilla. Luego de explicar como el ciclope era su hermano (y sí, es todo un poco confuso, pero con Poseidón todo es un poco confuso) Annabeth pareció quedar encantada con Tyson, quién estaba igualmente encantado con ella, Luke se veía un poco intimidado pero decidió dar cara de que no le importaba y tratar de ser lo más amable posible. Grover por su lado… bueno, digamos que eso pudo haber salido mejor.

En la misión que había traído a Luke y Annabeth al campamento, Grover había cruzado camino con un par de ciclopes nada amigables y había desarrollado cierta fobia desde entonces, no fue sorpresa (bueno, para Percy sí lo fue) que Grover hiciera poco más que pegar un grito aterrado y huir de la escena en cuanto sus piernas decidieron cooperar. Tyson por su lado se pasó la tarde estornudando y quejándose de cómo el cabello de cabra parecía darle alergia, lo cual no ayudó en nada con el plan de hacer que los dos fueran amigos.

-Bueno, me rindo- Suspiró Percy, dejándose caer en un banco junto a Luke, mientras Tyson parecía discutir de algo importante con Annabeth- Es imposible.

-Dales tiempo, ya verás que se acostumbran uno al otro, yo aún no me recupero del shock- Confesó Luke, mirando al ciclope con cierto recelo.

Percy no podía culparlo, Tyson era enorme, casi dos metros de alto y hombros anchos, con una mata de cabello castaño y un ojo café, aunque en ocasiones parecía tener dos debido a la niebla que aún en el campamento conseguía engañar a los semidioses si no prestaban suficiente cuidado. Sin embargo, solo necesitabas intercambiar un par de palabras con Tyson para saber que no era peligroso, bastante lo contrario de hecho, Tyson era amable, demasiado y un poco infantil, pero era obvio que tenía un buen corazón y no buscaba problemas, también era obvio que admiraba a Annabeth y si alguien se metía con él, la rubia los haría pagar.

-Han pasado dos semanas- Se quejó Percy, frotándose los ojos y dejando escapar un pequeño gruñido- Pero supongo que tienes razón, algún día tendrán que acostumbrarse.

Dos semanas, catorce días, trescientos treinta seis horas desde que había despertado en la casa grande sin sus primos preocupándose por él, con Annabeth, Luke y Grover en el lugar que Thalía y Nico deberían ocupar, desde que Tyson había sido recibido en el campamento y todo mundo había seguido adelante con su vida, ignorando por completo la mención de los dos semidioses a menos que fuera alguna nueva idea de cómo traer a Nico de vuelta. Todo era un poco extraño pero estaban avanzando, o quizá solo se estaban hundiendo un poco más en la negación, sin aceptar todavía lo sucedido.

Percy visitaba el árbol de pino todas las tardes y alrededor del tronco habían montones de flores que no se secaban gracias a la bendición de Perséfone, el chico se sentaba con las piernas estiradas y la espalda contra el tronco y le contaba a Thalía sobre su día, le contaba lo que estaba sucediendo en el campamento y como Tyson se estaba adaptando, como todo seguía corriendo y el mundo no se había detenido cuando ella había muerto, aún cuando eso a él le hubiera venido de lo más conveniente, le contaba de lo que Grover y Luke hacían para animarlo y le hablaba de cuán confundido se sentía en respecto a Annabeth, sonriendo al pensar que ella lo hubiera electrificado y hecho aclarar las cosas de una sola vez.

-Es solitario, ¿sabes? A pesar de que estoy rodeado de tanta gente, todos preocupados por mí, pero ninguno me comprende realmente, no sabes cuán culpable me siento, y aún peor, cuanto deseo que no encontremos a Nico- Suspiró el chico, tomando una de las flores que tenía al alcance y destrozándola- No es que no lo quiero a salvo, deseo que esté bien y sano con todo lo que me queda, pero eso es, Nico es lo único que me queda y no quiero perderlo, esto, tú pérdida, todo es demasiado y estoy seguro de que Nico se perdería en su angustia, aún siendo hijo de Hades él no sabe mucho de la muerte, de lo que se siente y de lo que le puede hacer al corazón, no quiero que pase por eso solo y ahora mismo… no soy realmente un buen apoyo.

Percy se quedó allí, en silencio por un rato, con los ojos cerrados y tratando de hacer eco de sus latidos con los del árbol a como de costumbre y creer por un segundo que Thalía lo estaba escuchando, eso hasta que escuchó pasos y su mano voló al bolsillo donde mantenía a contracorriente, era un reflejo del que nunca podría deshacerse pero había notado que con su suerte era un reflejo necesario. Se relajó bastante al ver que solo era Grover, quién llevaba entre sus manos una enorme enredadera y el sátiro apenas lo reconoció mientras la acomodaba en las ramas más bajas del pino, dejándose caer al lado de Percy.

-Ocupo hablar contigo- Dijo Grover seriamente, los labios fruncidos en una línea delgada- Es importante.

-Está bien, lo que sea, te escucho- El chico estaba un poco preocupado por la seriedad de su amigo, quién, a pesar de haberse vuelto un poco taciturno, era usualmente alegre y bromista.

-Voy a irme en una misión, mañana, y quería que lo supieras antes que los demás, no quiero que te sorprendas y además… quería despedirme propiamente, pues me voy temprano y no se supone que nadie más que Quirón esté presente cuando me vaya- Dijo el sátiro en un solo aliento, mirando a Percy con ojos tristes- Es lo mejor.

-¿Qué? ¿A dónde vas? No hay nada tan importante ahora mismo- Preguntó Percy, sorprendido y deseoso de convencer a Grover de cambiar de opinión- Anda, no puedes irte.

-Voy en busca de Pan, Percy, es un gran honor y no habrá otro tiempo mejor- Le respondió Grover, tragando grueso.

-¿No habrá otro tiempo mejor? ¿Qué tal cuando encuentren a Nico? ¿Qué tal cuando todo no se esté cayendo a pedazos?- Le reclamó el chico, bastante consciente de que estaba siendo injusto pero un poco enojado pues sabía lo que Grover estaba haciendo- ¡Estás huyendo! Eso es lo que vas a hacer, solo ocupas una excusa para alejarte de aquí.

-¡TIENES RAZÓN!- Confesó Grover, se había puesto aún más pálido y haciendo que las pocas pecas que tenía en el puente la nariz resaltaran- ¡Estoy huyendo! No puedo con todo esto, Percy, no puedo, la culpa me está comiendo vivo y no puedo dejar de pensar que es mi culpa, Nico, Thalía… todo. Estoy huyendo, sí, pero es justo lo que tengo que hacer, tengo que alejarme y cambiar de ambiente, lo necesito, porque todo esto me está destruyendo y lo último que quiero es que el campamento tenga que afrontar otra pérdida, incluso si es una tan insignificante como la mía…

Percy no lo dejó decir otra palabra más, envolviendo a Grover en un abrazo y sujetándolo tan fuerte que ambos se quedaron sin aliento por un segundo.

-No te atrevas, jamás, a decir eso en frente de mí, en frente de nadie- Le amenazó el chico- No eres insignificante, y nada de esto fue tu culpa.

-Lo siento- Respondió el sátiro, y si en ese instante empezó a sollozar Percy no lo juzgaría, sus propias mejillas estaban mojadas- Lo siento tanto.

-No te disculpes, solo… no pienses así, por favor, y no te culpes por cosas de las que no tienes control- Le tranquilizó Percy, sintiéndose un poco extraño al estar al otro lado del consuelo- Sí aún quieres irte, si estás seguro de que ocupas tomar tu tiempo, hazlo, pero ten cuidado, no podemos perderte a ti también.

-Aún quiero hacerlo, siempre he querido ser un buscador, pero siento que ahora más que nunca- Dijo Grover, tomando aire y secándose las lagrimas con una risita un poco nerviosa- Pero estaré bien, ya verás que vuelvo antes de que siquiera me extrañen.

-A tu cabeza va esa promesa, chico cabra- Le dijo Percy, abrazándolo nuevamente, esta vez un poco más ligeros de espíritu- Buena suerte, supongo.

-Gracias Pierce- Contestó Grover, aprovechando el momento para retirarse, antes de que pudiera pensarlo dos veces y arrepentirse.

Percy simplemente volvió a acomodarse contra el tronco del pino, esta vez mirando a la enredadera llena de flores que Grover había colocado alrededor de Thalía, como un adorno de despedida, una muestra de afecto y respeto, y pensando en cómo Grover debía sentirse (probablemente a como él se sentía) y en como un amigo más le decía adiós, aunque esta vez era temporal, o así se repetía el chico en la cabeza, pues si se atrevía a pensar en las posibilidades no dejaría a Grover poner un pie fuera del campamento y sabía cuán importante esto era para su amigo.

-Bueno, estamos solos otra vez, solo tú y yo Thals- Suspiró Percy- Solo tú, yo y un montón de flores que seguramente te habrían hecho enojar montones...