Ok, esto... solo se los dejo aquí, espero que haya valido la espera. BESOS.


Esa noche Percy no pudo dormir, había un peso en su estomago que se negaba a desaparecer, no importaba lo que hiciera, era una sensación extraña y lo perturbaba intensamente, no entendía porque estaba tan preocupado, ni siquiera era su vida o la de Grover lo que lo mantenía despierto, había aceptado que no podía ir en la misión y que tendría que confiar en Luke, Silena y –por más que la odiara- Clarisse. Las pocas horas que consiguió conciliar el sueño fueron inquietas y llenas de sombras, sangre y rostros desconocidos, una pelirroja vestida de blanco que le susurraba cosas al oído, lluvia que poco a poco empezaba a inundar el cuarto y agua negra que no lo dejaba respirar, despertaba siempre jadeando por aire y cruzando los dedos para que Tyson siguiera dormido.

El sol no había salido aún pero no podía soportar el estar encerrado allí dentro, salió de la cabaña haciendo el menor ruido posible y decidió caminar un poco por el campamento, todos estaban dormidos, sin preocupaciones, esperando un nuevo día en el campamento donde estarían a salvo y con sus amigos. Sin darse cuenta terminó frente al árbol de Thalía, el sol empezando a aparecer al otro lado de la colina, dejando ver el tiempo que Luke había invertido en el pino, había flores en todo alrededor, de distintos colores y tipos, guirnaldas trenzadas colgaban de las ramas y realmente le daban un aspecto de altar al lugar, su propio trabajo y el de los demás campistas también era visible y el nudo en su estomago solo consiguió hacerse más grande.

-Siempre temí que alguno de ustedes terminaría así, es solo que… pensé que mis miedos nunca se harían realidad- La voz de Bianca lo sacó de su miseria de golpe, Percy se volteó y sin creerlo todavía se lanzó a los brazos de la chica, quién dejó escapar una risita nerviosa y le devolvió el abrazo con ganas.

-Lo siento, lo siento tanto, no pude… yo les fallé, a ambos… lo siento- Percy se había prometido que no volvería a llorar por sus primos y que iba a concentrar su energía en recuperar a Nico mientras aún podía, sin embargo, justo ahora le estaba costando mantener esa promesa- Lo siento tanto, Bianca, era tu hermano y yo… lo abandoné, no pude salvar a nadie, es mi culpa, todo esto… es mi culpa.

-¡Perseus Jackson, deja de disculparte por cosas que no fueron tu culpa! No te hagas esto, no te culpes por cosas que no pudiste evitar y trata de concentrarte en lo que aún puedes reparar- Le dijo la chica con una sonrisa algo tímida- Ser una cazadora tiene sus ventajas, Nico es mi hermano y yo ya he me encargado de asegurar que esté bien.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?- Percy finalmente la dejó ir, apartándose lo suficiente para mirarla a la cara- ¿Qué?

-Nico está a salvo, Percy- Bianca le dedicó una breve sonrisa que fue reemplazada por una mirada de preocupación cuando el chico no respondió a la noticia- ¿Percy?

"Nico está a salvo. Nico está a salvo. Nico está a salvo"

El cerebro de Percy había dejado de funcionar, todas sus terminales nerviosas parecían haber muerto y su cabeza estaba dando un paseo por las nubes, no podía pensar en nada que no fueran las palabras de Bianca, tratando de entender su significado, lo que implicaban. Nico estaba a salvo, estaba fuera del alcance de Ethan, Nico estaba bien, estaba a salvo y aunque él no había hecho nada al respecto no pudo reprimir el echarse a reír, parte del peso que llevaba en el pecho y no lo dejaba respirar había desaparecido, quizá Bianca creería que por fin se había vuelto loco pero no le importaba, Nico estaba a salvo.

-¿Dónde está?- Percy se sorprendió de lo serena que sonaba su voz, cuando él podía sentir el eco de sus latidos por todo el cuerpo- Tenemos que ir por él.

-Lo sé, está en un lugar seguro mientras vamos por él, Westover Hall no es gran cosa pero debemos apurarnos- Dijo Bianca, envolviendo a Percy en un abrazo nuevamente- Realmente los había extrañado a todos ustedes.

-Bueno, es hora de una misión de rescate, ¿Qué esperamos?


Fue una sorpresa para Annabeth el ser despertada al alba por una mata de pelo negro que no se podía quedar quieto, Percy estaba casi vibrando de la emoción y Quirón parecía haberse rendido con tratar de razonar con el chico, junto con ellos estaba una chica que Annabeth nunca había visto pero le resultaba bizarramente familiar, era bonita y graciosa, de cabello castaño oscuro que le caía a sobre el hombro en una trenza suelta, ojos casi negros que brillaban con emoción y un mapa de pecas sobre el puente de la nariz que le daban un aire de inocencia en conjunto con sus ropas blancas y brillo platinado.

-¿Qué hace aquí una cazadora?- Preguntó la rubia, tratando de acomodar un poco sus pijamas y dándose cuenta de que sus hermanos parecían haberse hecho escasos ante los visitantes- ¿Qué sucede?

-¡Nico! ¡Tenemos que ir por Nico!- Contestó Percy, jalando a Annabeth de su blusa y sonriendo como un maniático- Anda Annabeth, tienes que alistarte rápido, tenemos que irnos, Nico nos está esperando.

-Ya veo- Sonrió la rubia, rodando los ojos y mirando a Quirón, quién simplemente asintió y le dejó saber que era la verdad; Nico estaba a salvo e irían por él- Dame cinco minutos cerebro de algas

Cinco minutos después Annabeth había sido arrastrada por Percy hasta donde Quirón, la cazadora y Argus estaban esperando, el último vestido de traje para cubrir los ojos que tenía por todo el cuerpo, él los llevaría hasta Westover Hall y los traería de vuelta, al menos ese era el plan.

-¡Annabeth! ¿Estás lista? Perfecto, podemos irnos- Percy de verdad parecía emocionado ante la idea de tener a su primo de vuelta y bueno, Annabeth no podía culparlo, de hecho le alegraba ver al chico sonreír de nuevo- Aún no las he presentado, que tonto que soy. Bianca, Annabeth Chase. Annabeth, Bianca Di Angelo.

-¡Oh! Es por eso que me parecía haber visto ese rostro antes, eres hermana de Nico- Le sonrió Annabeth a la otra chica, estrechando su mano- Así que, ¿Hija de Hades?

-Oh no, no… no- Le replicó Bianca, negando con la cabeza- Hasta que me convertí en cazadora solía ser una simple mortal.

-Ya veo, bueno, es un placer conocerte- Annabeth estaba un poco sorprendida y al mismo tiempo no, era común para los hermanos ser hijos de Dioses (ejemplo; los Stoll, Castor y Pólux), pero no era una regla general y además ya era bastante raro para uno de los tres grandes el tener un hijo, ni imaginarse dos.

-Sí, perfecto, basta de charla- Interrumpió Percy, ajustándose la mochila al hombro y poniendo una mano en su bolsillo, para cualquier otro luciría relajado pero Annabeth sabía que allí guardaba a contracorriente y que estaba listo para una pelea- ¡Es hora de una aventura!


La aventura terminó siendo bastante más relajada de lo que esperaban, el camino a Westover Hall fue calmado y las dos chicas se dedicaron a conocerse un poco más en el asiento de atrás, Bianca contándole a Annabeth algunas de las travesuras que Percy y sus primos habían hecho cuando eran más pequeños e iban a visitar la casa de los Di Angelo en ocasiones especiales, la castaña había omitido estratégicamente todos los detalles que sugerían que Nico no vivía con ella, o que estaba emparentada con los príncipes del Olimpo.

Westover Hall era como cualquier otra escuela, sin embargo, parecían haber escogido el mejor de los días para ir a recuperar a su primo, todo mundo estaba reunido en el gimnasio y se podía escuchar la música correr por los pasillos, las chicas andaban por allí en sus mejores ropas y los chicos hacían lo que podían para verse decentes. Percy se sintió un poco fuera de lugar, con su camisa azul y cabello despeinado, mirando a Annabeth que parecía haber previsto la situación y se había vestido un poco más femenina que de costumbre, aún cuando Percy pensaba que la chica podía andar con su uniforme del campamento y aún lucir perfecta, y Bianca con su vestido blanco y maquillaje ligero para ocultar un poco el pálido resplandor de su piel.

-¡PERCY!- Nico no los dejó siquiera entrar al salón, apenas los había visto se había arrojado a los brazos de su primo.

-¡Nico!- Percy simplemente dejó escapar el aliento que había estado atorado en su garganta desde que había dejado a su primo en aquel casino y hundió el rostro en el hombro del otro chico, luego de un par de minutos Percy alejó a Nico un poco y empezó a examinarlo, convenciéndose a sí mismo de que estaba bien- En una sola pieza, justo como debe ser.

-Eres un tonto- Le dijo Nico, apartándose un poco más y dándole un abrazo a Annabeth, la rubia le revolvió el cabello y sonrió al escuchar un susurro en su oído- ¿Cómo ha estado todo después de Thalía?

-Todo bien, zombie boy- Le murmuro ella en respuesta- ¿Qué tal tú?

-Tan bien como se puede estar con todo lo sucedido y el doctor Espino mirándome extraño por dos días, te puedo jurar que ese tipo se trae algo- El chico sonrió un poco, pero estaba hablando completamente en serio, el doctor era un tipo sospechoso que lo hacía desear por el talento que Thalía tenía con la niebla.

-¿Es el tipo de allá que nos está viendo extraño?- Preguntó Annabeth, finalmente apartándose de Nico y mirando al hombre al otro lado del salón.

-Sí, es él- Murmuró Nico entre dientes y tomó a su hermana de la mano- Estamos muy quietos para ser adolescentes en una fiesta, ¿bailamos?

-Ya sabes la respuesta a eso, hermanito- Sonrió Bianca y se dejó llevar a la pista, moviéndose al ritmo alegre de la música.

-Quizá… uhm, solo por las apariencias… bueno, tu y yo, o no sé… este…- Percy empezó a balbucear, sonrojándose hasta las orejas y mirando a Annabeth, quién estaba haciendo su mejor esfuerzo por no echarse a reír- Deberíamos… ah… Bailar.

-Bueno, cuando me lo pides así…- Sonrió la rubia y arrastró a Percy hasta la pista, cerca de los hermanos Di Angelo.

Percy estaba completamente hipnotizado y por un momento olvidó todo lo malo en su vida, concentrándose en la música, en Annabeth y en no hacer el ridículo mientras bailaba, la melodía era alegre y los cuatro chicos se permitieron intercambiar risas y sonrisas, pues por un momento todo estaba bien, y eran solo chicos, divirtiéndose en una fiesta escolar, como todos los demás, sin monstruos en la espalda ni fantasmas en la habitación.

La siguiente canción los tomó por sorpresa, las luces se suavizaron y los grupos se separaron en parejas, una melodía suave y soñadora se esparció por la habitación, Nico y Bianca empezaron a bailar con sonrisas tontas en los labios y murmurándose secretos, dándole miradas furtivas a Percy y Annabeth de vez en cuando y soltando una risa. El otro par había empezado incomodo, Percy sin saber qué hacer con sus manos y Annabeth exasperada llevando el ritmo, pronto ambos se dejaron llevar y empezaron a mecerse uno contra el otro, Annabeth descansando la barbilla en el hombro de Percy, con la cabeza del chico suavemente apoyada sobre la suya, manos en la cintura y sonrisas tímidas en el rostro, por un momento Percy deseo que pudieran detener el tiempo, quedarse allí en ese momento, en esa posición y ser eternos.

-Quisiera que esto no terminara- Comentó la chica, como si pudiera leerle el pensamiento, y por un momento Percy se preguntó si así de cerca a como estaban ella podría sentir el latido de su corazón- Es agradable.

-Lo es- Asintió Percy, separándose un poco y mirándola a los ojos, buscando una señal que le dijera que ella quería besarlo tanto a como él quería besarla a ella, sonriendo como estúpido al encontrar justo lo que buscaba y preparándose mentalmente para lo que iba a hacer.

-Disculpen, ¿podrían ustedes dos acompañarme afuera por un segundo?- Dijo una voz desconocida y Nico gruñó al lado de su hermana, Annabeth reconoció al tal doctor espino , cuidadosamente apartándose de Percy y haciéndole una seña con la cabeza antes de desaparecer entre la multitud.

-¡Bianca, Nico!- Percy decidió poner un poco de actuación, a fin de cuentas, ellos eran simples estudiantes el día de hoy- Oh, lo siento señor, no había visto que tenían compañía.

-Bueno, ya que están ustedes tres juntos, acompáñenme por favor- Dijo el doctor, oliendo el aire sin disimulo y sonriendo de manera torcida- Hay algo de lo que necesito hablarles, y no creo que quieran hacer una escena.

-Por supuesto que no- Respondió Bianca, devolviéndole la sonrisa y empezando a caminar, los otros dos chicos detrás de ella, un poco tensos pero ocultándolo bien.

El doctor parecía ondular ante las luces de los pasillos, en ocasiones Percy podía jurar que el tipo tenía cola, pero se mantuvo tranquilo hasta que estuvieron afuera de la institución, caminándolos hasta el borde de un acantilado que caía al mar, Percy empezando a pensar en planes de escape en caso de una emergencia, y notó que Nico estaba haciendo lo mismo, sus ojos moviéndose por todo el paisaje, evaluando lo que podían usar a su favor.

-Bueno, es un gusto ver que los hijos de los dioses también son educados, ahora si pudiéramos mantener esta actitud cooperativa nos ahorraríamos el derramamiento de sangre- Dijo el doctor, haciendo aparecer prácticamente de la nada un juego de agujas largas y delgadas- No querrán una de estas en el pecho.

-¿Quién es usted?- Preguntó Percy, sacando el lapicero de su bolsillo y dándole vueltas en la mano, todavía no seguro de que criatura tenía frente a él- No creo que usted quiera enfrentarse a nosotros tampoco.

-Qué pequeño engreído eres- Contestó Espino, lanzándole una de las agujas a Percy, justo en el hombro izquierdo ya una velocidad imposible de seguir- Yo soy el que hago las preguntas.

El hombre/monstruo rebuscó entre sus bolsillos y sacó un teléfono celular, marcando un número rápidamente y silbando un poco mientras esperaba que le contestaran.

-El encargo está listo, cuando quieras venir por ellos- Dijo a quién fuera que estuviese al otro lado de la línea y Nico sacó su espada, la cual estaba encantada para guardarse en la gema de su anillo, el metal negro brillando contra la luz de la luna.

-Trabajas para Ethan- No era una pregunta, Nico estaba seguro- No iremos a ningún lado.

-No sabes de lo que hablas, el chico no es nada más que un medio, el general está en camino y pronto todos ustedes arderán- Repuso Espino, mirando a Nico y haciendo para atacar- No hay nada que puedan hacer para detenerlo.

Percy había destapado su espada y Bianca había sacado un par de cuchillas de dios sabría donde y los tres estaban listos para defenderse, aún cuando Percy sentía el hombro en fuego, y Nico no era tan rápido como para esquivar las agujas si iban en su dirección, y Bianca no tenía tanto entrenamiento como debería y las cuchillas no fueran su especialidad, no había manera que la que fueran a simplemente rendirse, si iban a caer, lo iban a hacer luchando.

Cuando Espino lanzó sus agujas y los impactos nunca vinieron, y lo único que recibió a Percy, Nico y Bianca fue el duro suelo bajo sus pies los tres se sorprendieron, Annabeth saliendo de la sombra de su gorra de invisibilidad y lanzándose al ataque, hundiendo su daga en el hombro de Espino, su hombro izquierdo, y haciéndole soltar las agujas restantes y perder su forma humana. La manticora y la chica se volvieron un nudo, gritos y golpes y dagas en diferentes partes del cuerpo, los otros tres totalmente paralizados por el miedo y la sorpresa, solo volviendo a la vida cuando el monstruo decidió arrastrar su sucio cuerpo hasta el borde del acantilado y arrastrar a la chica consigo.

-Si yo he de caer, ella cae conmigo- Amenazó el monstruo, cometiendo el error que nadie debería hacer frente a Annabeth; subestimarla.

-Pues que así sea- Le respondió la chica, lanzándole su gorra a Percy junto con una última mirada y poniendo todo su peso contra el sorprendido monstruo y haciéndole perder el equilibrio, arrastrando a ambos al vacío.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Percy dejó escapar un grito furioso y se lanzó al borde, poniendo el peso de su cuerpo en las rodillas y las palmas de sus manos, casi cayendo y mirando hacia abajo, donde solo las olas del mar se burlaban de él y dejando su frente golpear el suelo, lanzando su espada al mar y apretando los puños contra su cabello- ¡ANABETH!


-¡LUKE!- El chico despertó de golpe, con un grito escapando de sus labios, tratando de respirar y completamente empapado en sudor, desorientado sobre en donde estaba y encontrando el rostro preocupado de Silena frente a él- Fue solo un sueño, todo está bien, ¿estás bien?

Luke sentía que no podía respirar, el peso en su pecho haciéndose cada vez más pesado y su corazón latiendo erráticamente, la boca seca y los ojos todavía enloquecidos por la pesadilla de la que acaba de despertar, no podía contestar, ¿estaba bien?, no lo sabía, solo podía pensar en una cosa, en una persona, y era lo único en su mente.

-Annabeth.