Ok, ocupo asesinar a quién me dijo una vez que saliendo del colegio todo es color rosa, porque la universidad no es juego de niños y me esta volviendo loca! Lamento tanto el haber tardado tanto y no les voy a prometer nada que después no vaya a cumplir pero voy a hacer mi mejor esfuerzo por actualizar pronto, solo no me manden a matar si algunas de las cosas que están por venir les rompe el corazón; ustedes lo pidieron. Como siempre les agradezco el que lean lo que escribo y espero que lo disfruten.
Besos!
Clarisse era una extraña compañera de viaje, su duro exterior contrarrestando los momentos en que una sonrisa se asomaba en sus labios o cuando un cumplido ligero era dado a Silena y sus múltiples talentos. También era bastante bizarro ver a las dos chicas sentadas en la cubierta del bote, compartiendo historias y riéndose de los chicos en el campamento mientras trataban de descifrar los secretos del cabello de la otra y encontrar una manera de que el viento no destrozara su arduo trabajo, a veces sacando a Luke de su miseria y la extrema ansiedad que le provocaban los sueños que no lograba recordar, simplemente era un concepto alienígena, el pensar que Clarisse era humana.
El viaje en medio del océano les había resultado más tranquilo de lo esperado, pocos monstruos en su camino y los tres chicos eran lo suficientemente hábiles para hacerse cargo de ellos en minutos, era casi aterrador cuan buen equipo parecían hacer, llegando a conocerse mejor unos a otros, lo suficiente para no sorprenderse cuando llegaron a un punto en que se rumoraban habían sirenas y los ojos de Clarisse se iluminaron ante la idea de someterse a su canto.
-Es una idea bastante estúpida, ¿no crees?- Comentó Luke, terminando de atar a la chica a uno de los pilares que sostenían las velas de la embarcación- Te podrías volver más loca, o terminar terriblemente decepcionada con lo que veas, podrías soltarte y terminar ahogada, y sería tu culpa completamente.
-Lo sé, pero es tentador, ¿cierto? Apuesto a que tú estás tan curioso como yo- Le sonrió la chica ampliamente, sus ojos brillando aún con anticipación- ¿Por qué no te unes? Silena está segura de su futuro y de lo que desea, y le creo, pero a ti no. Anda, Luke, no seas cobarde.
-No pienso dejar a Silena sola contra nosotros dos- Le dijo el chico, tratando de aplacar el fuego y la duda que Clarisse estaba haciendo arder en él.
-Yo puedo con ustedes dos, que la apariencia no los engañe- Respondió Silena, sonriéndole a ambos como si no tuvieran remedio- ¿De verdad quieres hacer esto? Hazlo.
-Sí, anda Luke, es más…- Clarisse añadió, cortando las cuerdas con la que recién la habían atado con un cuchillo que llevaba en la manga y sacudiéndose un poco- … Tienes razón, soy demasiado hábil y podría soltarme en cualquier momento, terminar ahogada o matarlos, pero tú no. Anda, toma mi lugar, Silena y yo te patearemos el trasero si te sales de control.
-Clarisse- Suspiraron ambos chicos, Silena con una sonrisa y Luke completamente sorprendido por el gesto.
-Venga, estamos cada vez más cerca- La hija de Afrodita sacó un par de cuerdas gruesas y la hija de Ares lo empujó hacia el mástil, atándolo con facilidad y asegurándose de que él no tuviera ningún arma escondida que pudiera causarles problemas más adelante- De aquí en más estás solo.
Ambas chicas se terminaron de armar solo por si acaso y se colocaron los tapones de cera que Silena les había proporcionado para mantener el canto de las sirenas fuera de su cabeza, acomodándose en el barco de manera de que tuvieran un fácil acceso a Luke por si algo llegara a pasar y preguntándose a sí mismas si lo que tenían en mente era realmente lo que verían si el canto de las sirenas llegase a sus oídos.
Cuanto más se acercaban a las sirenas, más crecía el pozo en el estomago de Luke, las dudas, los miedos, no tenía ni idea de lo que vería, estaba consciente de que las chicas lo sabían y solo estaban tratando de ayudar, o tal vez realmente lo habían atado a un mástil y dejado a merced de las sirenas por mera diversión, no estaba seguro pero de cualquier manera estaba curioso, nunca había tenido tiempo de sentarse y pensar en su futuro, en lo que más deseaba, no tenía tiempo de pensar en sueños que ni siquiera recordaba. Poco a poco empezó a perderse en el sonido que lo rodeaba y a relajarse contra él, dejando que las voces de las criaturas le relajaran el cuerpo y le borraran el miedo.
Fue entonces que lo vio.
Luke no sabía si reírse o echarse a llorar, no podía creer que lo que más deseaba en el mundo era algo tan simple, algo que tenía pero realmente no. En medio de una nube de humo brilloso estaba lo que su corazón deseaba; su madre sonriendo y aparentemente consciente de sus actos, no demencia en sus ojos y sus manos le acariciaban el cabello a un Luke un poco más adulto, más maduro y por lo visto sin marcas en su rostro, Annabeth estaba a su lado, riéndose y charlando con Thalía, quién estaba tan hermosa como siempre, los primos de ella sentados no muy lejos y su vieja casa a sus espaldas. Era algo estúpido, quizá, que mientras algunos se hubieran visto a sí mismos en la cima del mundo o rodeados de éxito; lo único que Luke quería era una vida normal, con una familia normal, con la madre que había perdido, los amigos que había adoptado como hermanos y la chica que le había robado el corazón.
Luke tampoco sabía si las chicas podían ver lo que él estaba viendo, pero una rápida mirada en su dirección le hizo creer que sí, pues ambas lo estaban mirando como si fuera la primera vez que lo veían y se daban cuenta de cuan humano y vulnerable era, de cuan roto estaba y de cuanto la sangre de su padre le había costado. Era la primera vez que él se daba cuenta de ello mismo y no pudo evitar el romper a llorar, deseando que el bote pasara las sirenas pronto y pudiera pretender que todo había sido un sueño como los que tenía todas las noches.
Un sueño que no recordaría a la mañana siguiente.
Decir que perder a Annabeth había sido como prender fuego a la sangre de Percy sería una pobre metáfora que nunca podría cubrir la sensación en el pecho del chico, sus venas ardiendo con un odio tan potente que de no estar siendo consumido por el mismo; le habría asustado. No se había permitido llorar, convencido de la chica aún estaba viva y que necesitaba encontrarla, Nico y Bianca estaban preocupados por él pero la chica tenía otras obligaciones que cumplir, incluyendo el buscar a su diosa ahora que Artemisa parecía haber desaparecido de la faz de la tierra; justo como Annabeth.
Percy insistía que debían de estar en el mismo lugar, que espino y sus secuaces las habían tomado a ambas, que Ethan estaba tramando algo grande y que debían de detenerlo. Pocos creían en su teoría pero estaban demasiado asustados del hijo de Poseidón como para contradecirlo y finalmente toda la rabia y paranoias que daban vuelta en la cabeza de Percy explotaron.
"-Anda Annabeth, es tu deber, si tu no lo haces entonces estamos perdidos, yo no puedo aguantar esto por mucho más tiempo, voy a morir y será tu culpa- Luke dijo, jadeando un poco y sus piernas temblaron, el peso que cargaba sobre sus hombros amenazando con aplastarlo- Annabeth, por favor…
-Luke…- La chica estaba asustada, eso era obvio, pero ni ella ni Percy entendían qué estaba sucediendo, Luke no debería de estar allí, él debería de estar en algún lugar en medio del océano rescatando a Grover- … No puedo, yo nunca podría…
-Annabeth, por favor, no quiero morir… será por poco tiempo, además, claro que puedes; eres la chica más fuerte que he conocido en mi vida- Le suplicó Luke, su frente bañada en sudor- Por favor, Annabeth.
-Está bien…- Dijo la chica, aún confundida pero demasiado asustada ante el aspecto de Luke, no creía que él pudiera soportar mucho tiempo debajo de ese peso y si ella podía hacer algo para ayudarlo; haría lo que fuera, incluso cargar el mundo sobre sus hombros.
Apenas Luke se hubo quitado el peso de encima, Annabeth tomó su lugar y su rostro se contrajo en una mueca de dolor, el esfuerzo de levantar una carga tan pesada era sorprendente pero aún bastante menor de lo que uno hubiese esperado viendo la carga. Annabeth casi dejó caer lo que llevaba en los hombros cuando vio que la figura que estaba recuperando el aliento en el suelo no era Luke sino Ethan, pero se dio cuenta de que no podía, no se podía mover, no sin que alguien tomara su lugar bajo el mundo."
Percy se despertó del sueño bañado en sudor y con la risa sin aliento de Ethan retumbándole en los oídos, su sangre ardiendo ante la idea de que el chico había engañado a Annabeth para que la chica tomara su lugar bajo aquella carga, él sabía lo que significaba y un escalofrió le recorrió el cuerpo de solo pensar lo que podría pasarle a la chica si no la rescataban pronto. Percy se levantó de su cama y se vistió rápidamente, espada y escudo consigo y salió de su cabaña en camino a la casa grande, allí estaban durmiendo las cazadoras y Nico mientras ponían en marcha un plan de acción.
Percy tenía un plan de acción; encontrar la montaña donde Atlas debería de estar sosteniendo el peso del mundo, patearle el trasero a Ethan, rescatar a Annabeth y Artemisa, y devolver el titán a su lugar. Era simple y si se encontraba con Espino en el camino se aseguraría de hacerlo polvo dorado tan fino que tardaría milenios en regenerarse. Ahora lo único que tenía que hacer era convencer a Quirón de dejarlos partir y cumplir con su trabajo.
Y si el centauro no lo permitía; Percy lo haría de todas formas.
