Pues a ver si me encuentro, voy un poco lento ahora porque debo releer los libros para decidir donde cortar e intervenir, estoy volviéndome a enamorar de ciertos personajes y tratando de ubicar a algunas en lugares donde nunca estuvieron, eso toma un poco de mi tiempo y espero que me tengan paciencia. Gracias por leer y comentar, de verdad que eso significa mucho para mí y me da ánimos de continuar.

Aquí les dejo, con mucho cariño.


Luke no podía concentrarse, le dolía la cabeza por la falta de sueño y su estomago se había revelado contra él cuando intentó comer algo de fruta para el desayuno, no sabía lo que estaba pasando con él pero se sentía extrañamente como si estuviera de duelo, justo como se había sentido los primeros días luego de la muerte de Thalía.

Sus sueños estaban plagados de imágenes que no podía recordar pero que le producían una sensación de pánico, la voz de Annabeth pidiendo ayuda era el único detalle claro que podía distinguir y esto no ayudaba a calmar su ansiedad, el mar que lo rodeaba parecía susurrarle amenazas y no podía concentrarse en su misión.

La imagen que le habían presentado las sirenas le había roto el corazón pero estaba agradecido que ninguna de las chicas con las que viajaba había traído el tema a colación una vez que lograron alejarse de los cantos de las sirenas y lo hubiesen desamarrado de su doloroso lugar en el poste, simplemente le dieron una palmada en el hombro y le dejaron continuar actuando como si nada hubiese sucedido.

Mientras Silena y Clarisse discutían en silencio sobre su siguiente paso a tomar en la ruta planeada, Luke decidió tomar un poco de aire y acomodarse en la parte trasera del bote, agradecido nuevamente de que Quirón les hubiese provisto de un navío de tamaño considerable y aunque Luke también sospechaba que Percy había tenido algo que ver, no podía probarlo y decidió simplemente agradecer a Poseidón por no hundirles a penas hubiesen dejado el campamento.

-Ah, la juventud, siempre tan preocupados por el futuro y nunca disfrutan del presente- Dijo una voz, sorprendiendo al chico, que al mirar a su lado pudo ver a un hombre de pie allí que no había estado antes, sin embargo; se le hacía extrañamente familiar- Es bueno ver que estás bien, estas misiones suelen ser peligrosas para chicos como tú, o chicas como ellas… humanos, tan frágiles.

-¿Padre?- Luke no lo podía creer, sin embargo la sonrisa del hombre, del Dios, fue suficiente para confirmar su sospecha- ¿Qué haces aquí?

-Bueno, primero que todo, no es todos los días que un hijo mío se ve envuelto en un problema de esta magnitud- Contestó Hermes con honestidad, suspirando- Sin embargo, más importante aún es que no es todos los días que un hijo mío está preparado para asumir este tipo de responsabilidad.

-¿A qué te refieres con eso?- Preguntó Luke, curioso, pero más que todo desconfiado de su padre.

-Ah… veo que aún… bueno, lo acepto, estás en todo tu derecho, claro- Respondió Hermes, sin responder nada en absoluto- Luke, sé que no he sido un padre ejemplar, y qué probablemente no sea tu persona favorita, bueno; Dios favorito, pero a veces nosotros inmortales vemos el mundo diferente a ustedes humanos, semihumanos, y es por esto que debemos hacer sacrificios por los que ustedes terminan pagando. No hay padres perfectos, ni caminos escritos en piedra, tu misión es una peligrosa, pero necesaria y espero que puedas aceptar una ayuda pequeña de mi parte.

-¿De qué estás hablando?- Reclamó Luke, un poco molesto por las divagaciones del Dios- ¿Es que los dioses no pueden hablar claramente?

- Es parte del encanto- Respondió Hermes, sacando de su bolsillo una botella de vitaminas y un termo dorado, pasándoselos a Luke y revolviendo su cabello con una sonrisa triste- Realmente te pareces a tu madre.

Antes de que Luke pudiese responder el Dios desapareció, un parpadeó y la única evidencia de que había estado allí eran los objetos en las manos de un confundido semidiós, quién; molesto y resentido decidió compartir su pequeño encuentro con sus compañeras, quienes; seguramente ya habían planeado mil y un maneras de rescatar a Grover que probablemente no fueran a utilizar pues Silena era demasiado inteligente para usar solo fuerza bruta y Clarisse era demasiado violenta para un aproche sigiloso.

Luke suspiró, y de alguna manera se sintió más ligero, pues si bien era cierto que su padre no era su persona favorita, el simple hecho de poder hablar con él le recordaba a sus hermanos y hermanas, era gracias a él que tenía una familia a la que debía volver. Finalmente notó que el termo tenía una nota, escrita en una hermosa cursiva y firmada por dos pequeñas eses (SS) que bajo mejor inspección parecían pequeñas serpientes;

"Abrir solo en caso de extrema emergencia, hasta las ratas vuelan cuando desencadenas los cuatro vientos. SS."


Esa noche los sueños de Luke volvieron a traicionarlo, esta vez se encontró en un lugar extraño, otra embarcación no muy lejana a la propia por lo que mostraba el paisaje, en alguna parte del mar de los monstruos, rodeado por seres malvados y, extrañamente, un par de semidioses que pudo reconocer, entre ellos Chris Rodríguez, quién había estado en su cabina antes de desaparecer sin explicación. Luke en su sueño decidió seguir el rostro familiar hasta encontrarse con una escena que le heló la sangre.

Un grupo de monstruos observaban atentos mientras un chico atacaba ferozmente un maniquí de paja que vestía una camiseta del campamento mestizo, el chico feliz con el daño realizado entregó su espada a uno de sus aparentes "sirvientes" y se secó el sudor de la frente, en ese instante Luke consiguió reconocerlo como Ethan Nakamura, quién había atacado el campamento, a Percy y había robado el rayo de los Zeus. Ethan le sonrió y le hizo señales para que le siguiera, conduciendo a Chris, y a Luke, hasta una habitación oscura.

-¿Entonces? Espero que hayas conseguido tu objetivo, no aceptamos lastre en este barco- Comentó Ethan de manera brusca- Si no cumples con tus tareas, hay muchos monstruos a bordo que se darían un festín contigo.

-Fue exitoso, las amenazas no son necesarias- Respondió Chris enseñándole una dracma y depositándola en una pequeña vasija de agua- Iris puede mostrarte.

En la superficie de la vasija de agua el reflejo empezó a cambiar hasta que claramente se pudo observar el campamento mestizo, específicamente el árbol de Thalia, la simple visión del mismo le hizo retorcer el estomago a Luke, un dejo de tristeza y añoranza constriñeron su pecho, seguidos por una sensación de desconcierto al notar que una de las ramas del árbol estaba perdiendo sus hojas y tornándose negra en coloración.

-Excelente, espero que Zeus tome nota y sienta la impotencia de ver a su hija morir otra vez frente a sus ojos- Ethan se rió de manera cruel y le dio una palmada a Chris en el hombro- Bien, puedes retirarte, hiciste bien tu trabajo, ahora debo hablar con alguien que está fuera de tu nivel.

Cuando Chris se despidió y se marchó Luke esperó ser retirado del sueño también, sin embargo no fue así, su presencia en la sala se mantuvo y podría sentir su pulso acelerado ante la posibilidad de que algo le pasara al árbol de Thalia. Una voz ronca proveniente de las sombras lo sacó de su cabeza y lo forzó a volver al momento.

-¿Está hecho?- Preguntó la voz.

-Lo está, el árbol no tomará mucho tiempo en morir- Sonrió Ethan- O eso espero.

-Bien, tenemos temas que discutir, sin embargo, hay compañía no deseada- Dijo la voz, y aunque Luke no podía discernir la fuente de la misma, pudo sentir en ese momento que lo estaban mirando, sabían que estaba allí- Lo siento pequeño semidiós, pero esta es una conversación privada.

Ethan pareció asustado por un segundo, pero luego fue tragado por la oscuridad y esta misma envolvió a Luke, sus pulmones fallando su función básica de proveer oxigeno a su cuerpo y al tiempo que sintió que perdía la consciencia despertó de un golpe en el bote, con Clarisse sentada a la orilla de su camarote y mirándole preocupada.

-¿Todo bien?- Le preguntó ella, tratando de mantener una actitud desinteresada.

-No...- Contestó Luke, poniéndose de pie sin cuidado y tropezando como un ciervo recién nacido, tratando desesperadamente de tomar control de la situación en la que estaba y de su cuerpo rebelde, finalmente tomó un respiro hondo y miró a Clarisse con decisión- Debemos apresurarnos, rescatar a Grover y volver al campamento.

-¿Qué sucede?- Preguntó Clarisse, mirándole como si se hubiese vuelto loco pero al mismo tiempo con el conocimiento de que los sueños de los semidioses solían ser verdaderos y peligrosos- ¿Qué has visto?

-No mucho, pero el campamento corre peligro- Luke no podía alejar la sensación de pesadez de su pecho- Han envenado al árbol de Thalia, y no pienso dejarla morir sin hacer nada de nuevo.