"La Cruel Vida De La Mariposa"

Capitulo. 2 –Ultrajada -

Kagome caminaba a paso lento se encontraba esta vez sola, pues ella vivía en la dirección contraria a sus amigas, por eso y aunque no quisiera tenía que caminar sola hasta llegar a su casa. En lo que caminaba saco su celular y le marco a su madre para contarle de la pijamada. Desde el otro lado de la ciudad la señora Naomy cargaba un montón de papeles para una asamblea que organizaría su jefe, el señor Inu No Taisho, al escuchar sonar el teléfono la señora Naomy lo ignoro pues se encontraba demasiado ocupada, quien fuera tendría que esperar hasta que ella terminara de hacer su trabajo.

Kagome se encontraba desesperada le había marcado a su madre como cinco veces y ella nunca le había contestado, decidió dejar de llamarle e ir de todas formas, pues le podría reprochar de que nunca había contestado. Esta ya se encontraba a fuera de su casa, el sonido del habla de muchos hombres la asusto, pues pensó que tal vez se habían metido a robar a su casa. Rápidamente Kagome introdujo la llave en el cerrojo, abrió la puerta y al ver lo que sucedía se molestó, se sentía indignada por lo que sus ojos estaban viendo, Renkotsu su padrastro no llevaba más que un día viviendo con ellas y ahora usaba su casa de cantina. Muchos hombres al entrar la quedaron viendo fijamente, de arriba a abajo, como si desnudaran su cuerpo con solo observarla, Kagome al sentir las miradas se sintió mal, pues ella no estaba acostumbrada a que la mirasen con tal lujuria.

Kagome subía rápidamente las escaleras hacia su habitación, al llegar a ella tomo su ropa para cambiarse y se dirigió al baño a asear su curvilíneo cuerpo acalorado. Abajo en la sala se encontraba Renkotsu y sus amigos, tres hombres de un aspecto amenazante, parecían criminales.

Renkotsu, ¿Quién era esa niñita? – Dijo Mukotsu, un hombre de estatura baja, calvo, gordo, con algunos tatuajes en sus piernas y brazos.

Es mi hijastra. – Dijo Renkotsu antes de empinarse una lata de cerveza en los labios

Tu hijastra está muy buena… - Dijo Mukotsu haciendo un gesto perverso acompañado de una risa burlona.

En eso tienes razón…Esta muy buena… - Contesto Renkotsu tirando una lata todavía llena y regando todo el líquido en el suelo por donde estaba la cocina.

Ha ha ha, ¿Te la estas tirando? – Pregunto Kyokotsu un hombre demasiado alto, con los cabellos de color azul cian y algunos piercing en las orejas, nariz y cejas.

No…pero pronto lo haré. – Dijo Renkotsu con un gesto malicioso mientras abría otra lata de cerveza.

El único que se encontraba callado y disfrutando de su cerveza era Guinkotsu, escuchaba que cosa mala harían esta vez.

Kagome ya había terminado de bañarse, se había vestido de igual manera, el calor ya no era tanto en su cuerpo pero ahora la sed la invadía, decidió bajar a la cocina a por un vaso de agua para quitarse la sed. Bajaba lentamente las escaleras con cuidado para no tropezar, llego a la cocina y sirvió su vaso de agua con total normalidad. Ella noto que los hombres que hace unas horas estaban ya se habían ido de su casa, suspiro al notar todo el desastre que habían dejado en la sala de estar. Dejo su vaso en una mesilla y se encamino a la sala para limpiarla, unos gemidos la desconcertaron, sus manos temblorosas se posaron en la pared y su cabeza se asomó lentamente, lo que observo la asusto demasiado provocando que esta retrocediera, no se fijó de la lata que se hallaba tirada en el suelo y cayó al suelo provocando un ruido que alerto a Renkotsu de que no se encontraba solo.

Kagome se hallaba toda mojada de cerveza, su ropa interior se transparentaba a través de su ropa humedecida por aquel líquido, cuando su vista observo hacia arriba miro a Renkotsu, el tenia lujuria en su mirada, Kagome se asustó por recibir aquella mirada que alerto sus sentidos advirtiéndole de que peligraba. Renkotsu jalo a Kagome por la camisa y la arrinconó en la pared, Kagome abrió sus ojos sorprendida ¿Qué planeaba hacerle ese hombre?, sus piernas comenzaron a temblar, su corazón latía demasiado fuerte, tanto que le dolía el pecho, su respiración de calmada se transformó en una muy agitada, un miedo inminente nació de lo más profundo de su ser.

¿Qué me va hacer? – Pregunto Kagome con su voz entrecortada, claramente el temor emanaba de su ser.

Algo que te gustara mucho… - Contesto Renkotsu con una clara malicia en su mirada y su manera de hablar.

¿Qué co…Mph… - No pudo terminar de hablar pues Renkotsu estaba besando con lujuria sus labios. El sabor de ese beso era repugnante, era el mismo sabor del vomito.

Este mantenía presa a Kagome por sus grandes y fuertes brazos, "esa niñita ingenua no tiene escapatoria" pensó Renkotsu con perversidad pues haría lo que desde hace días deseaba hacerle, la excitación de este se incrementó al saber que hoy podía hacerle lo que el quisiera pues no estaba su madre para protegerla y si ella trataba de decirle lo sucedido le amenazaría a muerte. Salio de sus pensamientos cuando noto un fuerte dolor en su entrepierna, esa niñita la había pateado y muy duro para ser exactos, cayó al suelo y Kagome aprovecho la oportunidad para salir huyendo de el, corrió hacia la sala y saldría de su casa para pedirle ayuda a la policía. Ese plan se detuvo cuando sintió que era agarrada fuertemente de su brazo. Renkotsu se encontraba demasiado enojado, tanto que le pego una fuerte bofetada derribándola así en el suelo.

¿Por qué hace esto? – Pregunto Kagome con lágrimas en los ojos, nadie en su vida la había golpeado de manera tan fuerte, le dolía mucho su mejilla.

¡Perra! Como te atreves a haberme golpeado. – Dijo Renkotsu sumamente enojado, la levanto por sus cabellos y la aventó al suelo.

Lágrimas salían sin control de los ojos de Kagome, ¿cómo se atrevía el a hacerle eso? , esta no podía evitar dar gritos y dejar correr sus amargas lágrimas, ella que lo había aceptado de buena manera en su hogar y él le golpeaba porque no quería intimar con él, era duro de aceptar su error ella misma había aceptado a ese mounstro en su hogar, en su vida. Renkotsu se puso encima de ella y comenzó a sentir cada centímetro de su piel, toco sus pechos con dureza apretándolos de una manera fuerte, Kagome grito de dolor y suplico porque se detuviera en verdad dolía.

¡Por favor deténgase! – Dijo Kagome llorando, su cuerpo estaba siendo apretado contra el suelo, pues Renkotsu se encontraba encima de ella.

¡Silencio perra! – Renkotsu le abofeteo fuertemente la mejilla, dejo una marca inmensa de color rojo, observaba como cerraba con fuerza sus ojos y gritaba de dolor, realmente era excitante verla sufrir de esa manera.

Este continúo estrujando con fuerza sus senos, a morderlos con dureza como si de un caramelo se tratase, Kagome no podía reprimir sus gritos, sus continuas quejas y sus lágrimas salían de sus ojos sin ningún control. Este comenzó a morder, besar y lamer su cuello, dejo variadas marcas de un color rojizo en él se la estaba pasando en grande. Kagome por su parte se sentía sucia, un objeto impuro, las lágrimas salían de sus ojos, no podía gritar ya su garganta le dolía. Esta vio que Renkotsu se levantó de encima de ella, Kagome observo una oportunidad del destino y gateo rápidamente para alejarse un poco, fue nulo este volvió a enfadarse y le jalo la pierna arrastrándola por el piso hacia él, la obligo a levantarse y le dio un puñetazo muy fuerte en su cabeza, tan fuerte que Kagome callo inconsciente en el suelo de la sala.

Kagome abrió lentamente sus ojos, se encontraba recostada en una cama, no sabía a quién pertenecía si a ella o a su adorada madre, lo primero que observo fue a Renkotsu observarla con dominio, para ella tenía la mirada de un demonio del peor de los infiernos, lo segundo que ella pudo sentir fue su desnudez y la de Renkotsu. Su rostro ya tenía una marca de un leve color morado floreciendo para dar a un color más fuerte. Kagome ya se había rendido, ya había perdido las esperanzas de escapar de aquel demonio. Kagome abrió los ojos con dolor al sentir algo entrar con dureza por su intimidad, no pudo evitar dar un ensordecedor grito.

¡Kya! – Grito Kagome, el dolor era terrible y si se movía era peor.

Renkotsu con su mano desocupada le abofeteo de nueva cuenta el rostro, los ojos de Kagome estaban hinchados, por todo lo que había llorado.

¡Acaso no has entendido! – Le grito con fuerza Renkotsu a Kagome, los ojos de esta estaban llenos de temor.

Kagome no contesto y si lo enfadaba más diciendo lo que en verdad sentía, prefirió guardar sus pensamientos para sí misma. Esta sintió como Renkotsu movía sus dedos con rudeza en su tensa y estrecha entrada, ella trataba de evitar sus quejidos de dolor, le lastimaba pero si ella llegaba a gritar seguro le volvería a golpear.

El retiro los dedos de la intimidad de Kagome y se los llevo a la boca, los saboreaba con su lengua, ya no podría esperar más deseaba estar dentro de esa niña y fue así como se colocó entre sus piernas y las doblo para entrar con mayor facilidad. Y así fue Renkotsu entro de una sola embestida al cuerpo de Kagome, esta sintió un terrible dolor y grito lo más alto que pudo, sus lágrimas se deslizaron sin piedad por sus ojos, este comenzó a dar embestidas rapidez, a lo que Kagome gritaba su interior se desgarraba y ella podía sentirlo, golpeaba su cuerpo de vez en cuando ya fueran puñetazos o palmadas con fuerza, no se detenía a un que escuchase las suplicas de aquella niña y así continuo hasta venirse dentro del cuerpo de Kagome. Kagome no aguanto más el dolor que sentía era demasiado tanto mental como físico, el dolor era inaguantable y se desmayó.

Renkotsu observo a aquella niñita la cargo sin delicadeza y la dejo tirada en la cama de su habitación, realmente le daba igual lo que pasara de ahora en adelante, pero si llegaba a abrir la boca su madre y ella sufrirían mucho, la amenazaría cuando recuperase el conocimiento para que así se asusta se mas de lo que ya estaba y el pudiese manejarla a su antojo.

(Fin del recuerdo)

Se levantó con temor de su cama y se cubrió con una bata, se sentía triste su cuerpo había sido profanado de una manera horrible, Kagome siempre había imaginado que su primera vez seria con el hombre con el que se casase o un hombre al que quisiera demasiado, en una velada tierna y romántica, jamás imagino que sería ultrajada de una manera tan cruel y dura , la vida la había golpeado y todo eso le había ocurrido en un solo día, que tan miserable tenía que ser ella para que le pasasen cosas tan horrible, ya no quería vivir , pero tampoco era capaz de quitarse la vida amaba a su madre y si ella se mataba la destrozaría. Un mensaje apareció en la pantalla de su teléfono celular era kagura avisándole que iría a su casa a buscarla en un taxi para ir a la pijamada juntas, Kagome abrió los ojos con sorpresa pues se le había olvidado completamente, pensó en no ir pero si se quedaba Renkotsu podría volver al ataque, decidió por irse lo mas rápido que pudiera, tomo una mochila, metió su ropa y algunos productos de su uso cotidiano, se vistió lo mas rápido que pudo y bajo las escaleras a la velocidad que sus a doloridas piernas le permitían. Renkotsu se hallaba pensativo, acostado en su cama, ya era hora de amenazar a aquella niñita, salio de la habitación para dirigirse al dormitorio de esta, al entrar pego un grito muy fuerte, Kagome ya no se encontraba durmiendo, este bajo rápidamente las escaleras y observo como la puerta se cerraba. Kagome al salir empezó a correr al parecer no había sido tan cuidadosa y Renkotsu la había escuchado y salio corriendo tras ella. La entrepierna de kagome todavía dolía pero huiría, estaría a salvo en casa de su amiga lejos de las garras de Renkotsu. Estaba apunto de llegar a la esquina y observo que había una bella chica de ojos rojizos llego y cabello largo de color castaño oscuro esperándola, esta portaba un bello vestido de manga larga color salmón.

¡Kagome! - Grito Kagura para llamar la completa atención de kagome, alzo su mano para saludarla.

¡Sube ahora, rápido! - Grito kagome desesperada, de sus ojos seguían saliendo lágrimas, ella sentía que Renkotsu estaba casi cerca de ella podía sentirlo.

¿Por que? - Pregunto kagura algo confundida, sus ojos se alarmaron cuando noto que una figura masculina la perseguía, de inmediato se introdujo en el taxi.

Kagome había logrado llegar a la esquina, con su respiración agitada se logro meter rápidamente en el taxi y decirle que condujera lo mas rápido que pudiese. Renkotsu enojado se detuvo al ver el taxi avanzar, respiro profundo para calmar su agitada respiración, "Se escapó" fue lo que este pensó para dar vuelta y regresar lentamente a su casa. Mientras tanto una chica de ojos rojos le preguntaba a kagome que le estaba pasando.

¡Dios, Kagome ! ¿Quien era ese? - Pregunto Kagura alzando su voz, pues estaba preocupada por su muy querida amiga.

Kagome no contesto, si no que rompió en llanto. Kagura inmediatamente abrazo a su amiga en modo de consuelo. - Tienes mucho que contarme ¿No?- Dijo la chica de ojos rojizos.

Si...- Dijo la chica de ojos chocolate, entre sus lágrimas.

Continuara...

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Hola aquí Kaguralove este es el capitulo 2 de "LCVDLM" espero les haya agradado, si es así dejen algún comentario.

Si notan algún error ortográfico o en la narrativa no duden en hacérmelo saber pues así yo podre mejorar.

Este es mi primer Lemon así que ya sabrán por que esta un poco raro.

Si tienen alguna duda o desean realizar alguna critica les aclaro que conmigo son bienvenidas pues se que me ayudaran a mejorar.

Con esto dicho se despide Kaguralove.