Hola a todos. Lei varias reviews donde pedian que continuara este OS, que como notaron dejo muchos cabos sueltos. Aunque algunos "anonimos" me tacharon hasta de estupido por creer que Naruto habia muerto. Cuando ni siquiera mencione que estaba muerto, Sakura y Konoha asi lo hicieron y quienes no leyeron como se debe, asi lo interpretaron, pero bueno, siempre habra ese tipo de disconformidad al no saber comprender una lectura. Como sea, seran cinco capitulos de toda la historia. Es una historia pequeña, no hay necesidad de sacar una historia demasiado grande. Agradezco sus reviews y a todos aquellos que pidieron que la continuara... Asi que disfrutenla, en proximos dias subire el siguiente.

Disclaimer.

Los personajes y el universo de Naruto no me pertenecen. Son autoria de Masashi Kishimoto.

01.

Luz de Esperanza.

Konoha avanzo tecnológicamente, demasiado para una aldea pequeña. Ahora era una gran ciudad y la fuerza shinobi se mantenía a pesar de la paz que se vivía en el mundo. Hatake Kakashi continuaba su legado como Hokage de Konoha, fue quien dio luz verde a las nuevas tecnologías que ahora adornaban Konoha, pero a pesar de eso, se mantenía la tradición en la formación shinobi.

Konoha cambio demasiado, el Hokage fundo una plaza en el centro de la aldea y un monumento al héroe del mundo shinobi. La plaza Naruto era un centro de visita y lugar de interés de todas las personas en la aldea. Kakashi la mando a crear apenas seis meses después de la muerte de Naruto.

Kakashi no quería perder la esperanza de encontrar con vida a Naruto a pesar de los reclamos de Sakura y del mismo Sasuke, quienes, al no ver un cuerpo, no pedían que se le diera por muerto y que la búsqueda continuara. El mismo Uchiha se dedicó a buscar a su compañero y hermano, pero toda búsqueda era infructuosa. El mismo fue el que encontró el hitai de su compañero y, aun así, no creía que su mejor amigo hubiera muerto, no alguien de su categoría y nivel de poder, no el Héroe del mundo Shinobi.

Y aun ante las protestas de sus amigos, el Hokage lo dio por muerto apenas cuatro meses después de su desaparición. Aunque muchos seguían buscándole después de eso.

Recibió un funeral digno, donde todos sus conocidos y la aldea misma le rindieron tributo a una tumba vacía. Tres personas fueron las más afectadas, la antigua Hokage: Tsunade Senju; el actual Hokage: Hatake Kakashi y la esposa de Naruto: Haruno Sakura. Esta última llevando un hijo de Naruto en su vientre…

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Por las ajetreadas calles de Konoha, una pequeña corría llena de júbilo, recibiendo saludos de parte de todos quienes la veían y ella respondía con una sonrisa muy singular. En esa pequeña adolescente veían a su héroe caído. Su larga cabellera rubia lisa, sus ojos color jade y la fiel sonrisa que caracterizaba a su hiperactivo padre. La pequeña heredera e hija del héroe shinobi regresaba de una misión más, sana y salva.

La pequeña rubia corría en dirección a la zona residencial, pero al pasar por un puesto de ramen se detuvo, entro y fue recibida por una bella mujer de cabellera marrón cubierta con una pañoleta blanca. Aquella mujer le sonrió y le entrego una bolsa llena de grandes vasos blancos de poliestireno. La pequeña se despidió y continuo su camino hacia su hogar.

No tardó mucho en llegar a aquella casa de dos plantas, rodeada por jardines amplios protegida por una barda perimetral, y una pequeña puerta de metal. La chica abrió aquella puerta metálica para acceder al jardín y dirigirse hacia la puerta principal de la casa. Saco sus llaves de uno de sus bolsillos y abrió, se despojó de sus sandalias y camino sobre la fina madera hacia la sala.

—¡Mamá! ¡Ya llegué! —Vocifero la chica, no vio a su madre en el living y fue a la cocina para dejar lo que traía en las bolsas.

La pequeña se dirigió a la alacena, jalo un pequeño banco de madera para subirse en él y sacar un tazón grande. Lo enjuago en el lavaplatos que tenía cerca, aprovecho y aseo sus pequeñas manos. Sirvió el contenido de los vasos en el tazón, busco en los cajones de la cocina de su madre para preparar adecuadamente su platillo favorito. Se despojó de su bolsa de kunais y del hitai desgastado al cual le dio un beso con ternura. Tomo su tazón de ramen y se lo llevo al comedor, desde allí encendió la televisión, iba a empezar a almorzar, pero se levantó de nuevo y volvió a la cocina, esta vez la nevera era su destino, la abrió y saco un ramune para poder beberlo junto con su comida. Esa bebida era muy famosa en Konoha y a ella le encanto desde el primer día que la probo. La chica devoro su plato mientras observaba alegremente la televisión.

—¡Hikari! —Vocifero su madre, al voltear la pequeña la vio en el marco que separaba el comedor del pasillo principal. La encontró infraganti, con fideos en sus pequeños labios—. ¿Otra vez comiendo ramen? —Reclamaba la madre y se acercaba a su hija para besar su frente.

—Ayame-san me lo tenía preparado, no podía decirle que no… —sorbió los fideos, sonrió y su madre se llenó de ternura.

—Eres igual a tu padre —menciono mientras recogía las cosas de su hija—. ¿Lo saludaste al llegar? —La pequeña trago con dificultad.

—¡No! ¡Se me olvido! —Rasco su nuca sonriente, se levantó del comedor y fue hacia la sala, allí un pequeño altar yacía con un incienso encendido y una foto de un rubio sonriendo se encontraba en el centro—. ¡Ya llegué, papá! —La pequeña tomo la foto de su padre y le dio un beso, para luego devolverla y regresar al comedor.

—¿Cómo te fue en la misión? —Pregunto con interés la madre.

—¡Bien! Nos topamos con el tío Sasuke en el regreso —señalo sonriente.

—Hija, dame detalles —pedía Sakura mientras tomaba una servilleta y limpiaba la mejilla de su pequeña.

—¡Mama! Puedo hacerlo sola —se sonrojaba, pero no evitaba esos pequeños gestos de su madre, siempre y cuando no estuvieran sus amigos presentes—. Bien, te contare —hablo y contaba todo lo que le sucedió en la misión, mientras su madre le escuchaba con atención.

Sakura se había encargado de cuidar y amar al fruto de su amor con Naruto. La pequeña Hikari, como le había llamado, fue la luz que la mantuvo con alegría y con ganas de seguir viviendo. Fue la luz cálida que no le dejo caer en un abismo de soledad y tristeza. No fue fácil para ella ser viuda y madre, sus padres siempre le ayudaron. Sus sensei y sus amigos de igual manera. Incluso Sasuke le ayudo a cuidar a su pequeña. Sakura amaba demasiado a su hija y vivía por ella, era idéntica a su padre, su genética fue más fuerte que la propia genética Haruno. Solo heredo sus ojos y su inteligencia. La rubia cabellera y su sonrisa singular siempre le llenaban de calor, era la misma sonrisa que su amado esposo le regalaba desde la niñez.

Hikari era respetada y amada por todos los aldeanos en la ciudad de Konoha. Muchos de ellos arrepentidos por los crueles tratos hacia su padre, le trataban como si fuera de su familia, se preocupaban por ella y velaban por la pequeña. Era el recuerdo de dos de sus héroes. Del legendario Cuarto Hokage y del Héroe del mundo Shinobi. No obstante, Kakashi revelo todo el linaje tan real que poseía el Uzumaki. Ser hijo de la Princesa Uzumaki y por ende ser pariente lejano de los Senju. La familia del primer Hokage y fundador de Konoha. Ser hijo del Cuarto Hokage. Fue un linaje que su pequeña hija heredo.

Hikari era diferente a su padre en su niñez, era habilidosa, talentosa e inteligente. Aun así, poseía mucho de su padre a esa edad. Su hiperactividad y las constantes bromas que causaba a sus sensei. No gustaba de recibir trato especial y por ello muchas veces Sakura fue a hablar con sus sensei debido a alguna travesura de su hija.

Hikari ahora tenía trece años, era gennin de Konoha y recibió entrenamiento de varias personas que la convirtieron en una de los gennins con un enorme potencial a futuro.

—Mañana es el cumpleaños de papá —recordó la niña mientras observaba un calendario.

—Sí, así es —sonreía Sakura mientras su pequeña levantaba su tazón y lo llevaba a lavar.

—Mama. —Sakura observo a su hija y vio el hitai que llevaba en sus manos—. Se está rompiendo —señalo la pequeña a una rasgadura que se notaba en la tela.

Sakura observo la preocupación en su pequeña, ese hitai era un tesoro para ella, no quiso usar el hitai que le dieron cuando se graduó de la academia. Ella prefirió usar el de su padre.

—Dámelo, lo arreglare —le extendió y la pequeña se lo entrego—. Anda, sube a bañarte que iremos a ver a tus abuelos —le ordeno.

—¡Si! —La pequeña obedeció y subió las escaleras hacia su habitación.

La familia del fallecido Héroe continuo su día con normalidad. Una visita de Hikari a sus abuelos acompañada de su madre para finalizar el día y hacer los preparativos para el día siguiente. Para el cumpleaños de su padre.

A pesar de que nunca conoció a su padre, ella sabía todo de él. Sus abuelos y su madre le contaron todo de su amado padre. También su abuela Tsunade, su padrino Kakashi y su tío Sasuke. Siempre tenían algo para contarle sobre su padre. Entre travesuras, misiones y hazañas, la niña vivía en su mente la imagen de su padre siendo como los demás lo describían. Sabía que cada diez de octubre era un día extraño para ella. Su mama estaba feliz por las mañanas y gran parte del día, pero en las noches siempre la escuchaba llorar y nombrar a su padre entre sus sollozos. Sabía que el Diez de Octubre era el cumpleaños de su padre, pero también, la fecha en que su padre falleció. Conforme crecía y escuchaba más de las hazañas de su padre, le parecía increíble que su papá muriera en una misión que no era más que de rutina para alguien como él.

Su padrino Kakashi la entrenaba, al igual que su tío Sasuke y su sensei Konohamaru, ellos le enseñaban los increíbles jutsus que su padre conocía, después de todo, tenía la misma afinidad elemental que su padre. Ella siempre preguntaba por su padre, y preguntaba qué tipo de misión realizo el día que murió.

La curiosidad de la pequeña despertaba sus dudas respecto a la muerte de su padre y las respuestas que recibía no le satisfacían, excepto la de su tío Sasuke. El Uchiha jamás creyó que su padre muriera y el seguía pensando que estaba vivo, pero que algo le había sucedido. Y la mañana de ese Diez de Octubre, mientras entrenaba con su tío, ella volvía a preguntar sobre su padre.

—Cuando salgo de misión, busco indicios que me den una pista de lo que sucedió a tu padre —menciono el Uchiha observando a la pequeña rubia.

—Mamá creo que se ha dado por vencida y ha aceptado que papá ha muerto —dijo con tristeza la niña.

—Han pasado trece años, Hikari, es normal que tu madre perdiera la esperanza —alboroto sus rubios cabellos.

—Pero tú dices que papá nunca se rendía, aunque tuviera todo en contra, ¿Por qué mamá se ha rendido? —La pequeña observaba a Sasuke. Terminaron de entrenar y ahora platicaban bajo la sombra de un árbol en el campo de entrenamiento número siete.

—Tu madre no tenía la fortaleza de tu papá, ni siquiera yo la tengo… —Hikari se entristeció ante las palabras de su tío.

—¿Te has rendido ya, tío Sasuke? —El Uchiha noto la tristeza de su pequeña sobrina. A pesar de no ser hermano de Naruto, ellos mismos se consideraban hermanos y permitía que la hija de este le llamara y considerara como su familia.

—No, no lo he hecho —suspiro—. Tu padre nunca se rindió para traerme de vuelta a Konoha, yo no me rendiré en saber la verdad —señalo y sonrió a la pequeña.

—¡Déjame ir contigo! —El Uchiha se sorprendió—. ¡Quiero ir contigo a una misión y buscar a mi padre contigo! —Vocifero la niña entre lágrimas.

Sin embargo, la pequeña no escucho respuesta alguna, y simplemente sintió un pequeño golpecito en la frente.

—Anda Hikari, tu madre debe estar esperándote para visitar la tumba —dijo sonriente, algo poco visto en el inexpresivo Uchiha.

—Está bien —respondió decepcionada y se levantaba para regresar a su casa.

—Veré que puedo hacer, pero no te prometo nada —grito logrando que la pequeña rubia volteara sorprendida y sonriente.

La pequeña Uzumaki desapareció de la vista del Uchiha y este simplemente resoplo dirigiendo su mirada hacia la oscuridad de unos árboles.

—Ya le has oído, sensei… —Pronuncio y la figura del Hatake aparecía desde la oscuridad—. Tu tampoco estas convencido de que este muerto. —Le miro con seriedad.

—Me he convencido durante trece años, Sasuke, trece —cerro sus ojos—. No es poco tiempo —añadió con tranquilidad.

—Su hija no se convence.

—Es testaruda como su padre —dijo el Hatake suspirando.

—Entonces, sabes que no se rendirá. —Kakashi cerro sus ojos derrotado, el Uchiha le recordó algo muy importante.

—Veinte días de búsqueda y no irán ustedes dos nada más, busca a alguien más que pueda cuidar de la salud de Hikari. —Le observo fijamente—. Y tienes que convencer a Sakura que la deje ir.

—Treinta días —dijo con tranquilidad antes de suspirar—. Veré que puedo hacer con ese asunto, en cuanto a quien cuidara de Hikari y nos acompañara, creo tener a la indicada. —El Hokage le observo con cautela.

—¿Quién? —Pregunto con interés.

—La otra Uzumaki que conocemos —respondió el Uchiha con tranquilidad.

—Karin. —El Uchiha asintió con su cabeza y el Hatake solo sonrió—. Sera una buena adición al equipo de búsqueda.

—Solo falta convencer a Sakura —menciono el ultimo Uchiha.

—No tengo muchas esperanzas de que deje que su hija viaje en búsqueda de su padre y se ilusione con encontrarlo —profirió el Hokage con cierta preocupación.

El Uchiha sabia eso, ni siquiera él quería ilusionar a la pequeña Uzumaki, pero algo le decía que, con la pequeña, la búsqueda sería diferente. Ya pensaría en cómo decírselo a Sakura, por ahora debía de ir a buscar a Karin y pedirle que le acompañara en la misión.

La tarde caía en Konoha, había gente que se reunía en el cementerio frente a aquella tumba vacía. Solo sus conocidos hacían eso, quienes le rendían tributo, lo hacían en la plaza con su nombre. Allí esa plaza todos los años se llenaba de flores e inciensos. Gente que pedía por el descanso eterno y pacífico de su héroe.

Hikari dejaba un ramo de flores y oraba, mientras Sakura le observaba con tranquilidad. Escucho los pasos y solo observo de soslayo al Uchiha que llegaba y se colocaba a su lado.

—Ya lo he escuchado de Hikari —pronuncio la Haruno sin observar a Sasuke.

—No fue mi intención —señalo. Los años habían pasado y no en vano, la actitud de Sasuke se mantenía, pero solo con personas ajenas a él, con sus cercanas se mostraba más comprensivo.

—Sabía que algún día se daría cuenta —suspiro—. Es mi hija, es inteligente y sabe notar ciertas cosas con facilidad. —Sakura se giró para observar a Sasuke—. ¿Quién más ira? —Cuestiono, era obvio que Hikari había conseguido ella misma el permiso de su madre.

—Yo los acompañare, no dejare que mi adorada sobrina este sola con este… —Sakura escucho esa voz, la reconocería donde fuera.

—¡Tía Karin! —Vociferaba la pequeña Hikari al ver a la pelirroja que llegaba al cementerio.

Karin descubrió que era una Uzumaki por palabras de Orochimaru, aunque no se unió a Konoha después de la guerra y siguió bajo las órdenes del Sannin Legendario, ella busco entablar relación con Naruto. Juntos descubrieron que pertenecían al mismo clan y que al parecer eran parientes lejanos, con eso descubierto, Naruto quiso que ella fuese su hermana, pero ella se negó, no quería eso, pero Naruto le insistió demasiado en que fuera su familia, que tenían que estar emparentados de alguna manera. Karin sabía que eso era correcto, al pertenecer al mismo clan tenían que ser parientes, quizá lejanos, pero parientes a final de cuentas. La pelirroja no quiso ser su hermana, pero le propuso que le considerara su prima, eso alegro al rubio y su lazo familiar comenzó. Y su relación fue como tal. Karin visitaba Konoha para pasar tiempo con su nuevo familiar y Naruto hacia lo mismo cuando tenía misión cerca de alguna guarida de Orochimaru. Tras la noticia de la tragedia, Karin regreso a Konoha, allí se enteró del embarazo de Sakura y fue de las que se mantuvo a su lado hasta que diera a luz a Hikari. Karin se convirtió en una gran amiga y apoyo para Sakura, mucho más que su mejor amiga, Ino. La pelirroja abandonaba Konoha por periodos cortos de tiempo y regresaba para pasar muchos meses en la aldea, conviviendo con su ahora sobrina. Hikari le quería demasiado y ella a la pequeña.

—Estaré tranquila si vas con ellos —dijo la pelirrosa mientras observaba como Hikari abrazaba a su tía. A pesar de que ya tenía trece años, su hija actuaba como una niña de menor edad con su tía, de cierta manera le agradaba y sentía celos, porque con ella no lo hacía, su pequeña siempre argumentaba que ya era grande para recibir tales afectos de su madre en público.

—Sakura, Sasuke, necesito hablar con los dos antes de esta misión. —Ambos notaron el tono de seriedad en la pelirroja, situación que les preocupo en demasía.

Sakura mando a su pequeña con sus abuelos quienes también las habían acompañado, mientras ellos tres se alejaban a una parte del cementerio donde nadie los escucharía.

—¿Qué es lo que sucede, Karin? —Inquirió el Uchiha.

—Naruto está vivo…