Disclaimer.
Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son obra de Masashi Kishimoto.
02.
Búsqueda.
El pequeño equipo de búsqueda había salido de Konoha a primera hora de la mañana y ahora se encontraban muy lejos de allí. Paraban para descansar, o, mejor dicho, se detenían para dejar descansar a la pequeña Hikari. Heredo las enormes reservas de chakra de los Uzumaki, pero su cuerpo aun no tenía la resistencia necesaria para seguir el paso de dos shinobis de elite como lo eran Karin y Sasuke. Se encontraban todavía a varios kilómetros de su destino, aquel pequeño pueblo donde Naruto realizo su misión antes de desaparecer. El Uchiha, mientras observaba el camino que seguirían, recordó lo que hace dos días Karin les conto a él y a Sakura.
—¡¿Qué dijiste?! —Reclamo Sakura con sorpresa e incredulidad.
—Orochimaru utilizo el Edo Tensei para intentar averiguar qué fue lo que sucedió a Naruto —pronuncio—. Temía que hubiese aparecido un enemigo poderoso y no daba señales de eso, era lo que preocupaba. —La pelirroja observo al Uchiha—. Con ese motivo, envió a Suigetsu a capturar a un ninja renegado para que sirviera de sacrificio, obtuvo el ADN de Naruto de una pelea que tuvo con él en un puente. —La Haruno recordó aquella pelea, donde vio a Naruto perder el control totalmente—. El Edo Tensei no se logró, Orochimaru lo intento varias veces, pero no lo logro, entonces dedujo que si no se podía…
—Naruto estaba con vida… —Completo el Uchiha de manera pensante.
—Si está vivo, ¿porque no ha regresado? —Señalaba Sakura—. Trece años y no ha vuelto… —La Haruno pensaba en lo peor.
—Algo le sucedió o alguien lo tiene cautivo —menciono el Uchiha—. Y debe ser alguien muy habilidoso para esquivar todos los equipos de búsqueda que se enviaron por años…
—O quizá, Naruto no sea el mismo… —Profirió Karin observando la reacción de Sakura—. Orochimaru piensa que quizá Naruto esté siendo controlado o en el peor de los casos, este sellado. Desconocemos sus motivos, pero no deben de ser buenos si lo han mantenido inactivo —comento la pelirroja acomodando sus lentes. Y el Uchiha analizaba la situación.
—¿Kakashi-sensei sabe de esto? —Pregunto Sakura con interés.
—Son los primeros que saben, además el Edo Tensei es prohibido y Orochimaru no quiere caer de nuevo en el camino criminal —dijo la pelirroja.
—¿Cuándo hicieron el Edo Tensei? —Indago el Uchiha.
—Hace tres años —respondió.
—¿Por qué hasta ahora nos dicen la verdad? —Sasuke se mostraba molesto.
—Orochimaru envió a varios de sus subordinados a buscarlo, pero no encontró rastro alguno, llego a pensar que había errado en algún paso incluso pensó en pedirle ayuda a Kabuto, pero… —Ella agacho su mirada.
—Kabuto ha cambiado, dudo mucho que se prestaría a hacer algo así y menos descuidar el orfanato —señalo la Haruno.
—Orochimaru me dio una orden, si Konoha volvía a enviar un equipo de búsqueda, yo me ofrecería y dictaminaría donde empezar a buscar. —Eso sorprendió a Sasuke y Sakura—. Pero Konoha no lo busco más, se rindió y acepto una muerte sin esclarecerla —dijo con tristeza.
—Básicamente Orochimaru no quería que se supiera que volvió a usar el Edo Tensei, ¿no? —Karin afirmo con su cabeza y Sasuke suspiro—. ¿Dónde lo buscaremos? —El Uchiha se mostraba interesado.
—Desde que salió y hasta el lugar de su misión, no buscaremos en donde encontraste su hitai, buscaremos donde realizo su misión —pronuncio con seguridad.
—Encuéntrenlo, por favor —pidió entre lágrimas Sakura quien proceso todo con rapidez. Ella se había rendido y aceptado la muerte de su esposo, pero ahora Karin le devolvía la esperanza—. Por favor, si está vivo, regrésenlo a mi lado —suplicaba Sakura, ella quería a su esposo de vuelta sin importar como y Karin estaba decidida a regresar a su primo a donde pertenecía.
El equipo continuo su viaje después de dejar descansar unas horas a la pequeña Hikari. Avanzaban rápidamente saltando de árbol en árbol hasta que el bosque termino y llegaron a una vasta pradera. Para sorpresa de Karin y Sasuke, Hikari se detuvo en seco, situación que les preocupo, porque la pequeña heredera Uzumaki observaba a la vacía pradera con la mirada puesta sobre un lugar.
—¿Pasa algo, Hikari? —Inquirió Sasuke con preocupación acercándose a su sobrina.
—Hay personas allí —señalo al vacío de la pradera.
Sasuke observo al vacío que señalaba Hikari, no dudaba de ella. La pequeña Uzumaki heredo el control de chakra de su madre, así que notar algo extraño sería fácil para ella a pesar de no contar con habilidades sensoriales o con un dojutsu legendario. Con su Sharingan activado y su Rinnengan no logro observar nada, excepto un pequeño y casi milimétrico rastro de un chakra extraño. Karin también fijo su atención hacia esa pradera.
—Hay una barrera —profirió llamando la atención de Sasuke y de Hikari—. Es muy extraño, parece que no quieren ser encontrados. —Sasuke se preocupó, había pasado muchas veces por el lugar durante sus viajes, pero jamás había prestado tanta atención al lugar.
—Investigaremos —dijo el Uchiha—. Si tienen una barrera es para que nadie los perciba —menciono y observo a Hikari, la pequeña si había logrado ubicarlos—. Aunque puede ser que solo sea para protegerse de shinobis con altos niveles de chakra.
—No, te equivocas —pronuncio la pelirroja y el Uchiha la observo—. Es una barrera similar a las que usaba Orochimaru para ocultar sus escondites, son barreras diseñadas para entorpecer las habilidades de ninjas rastreadores. —Eso preocupo aún más al Uchiha—. Deben ocultar algo o a alguien… —Karin giro su mirada hacia Sasuke y hacia Hikari poco después.
—Usemos un Henge, no debemos parecer shinobis. —Hikari y Karin entendieron, realizaron los sellos típicos del Henge transformándose en personas comunes y corrientes.
Ante la vista de cualquier otro, parecían un matrimonio viajando con su pequeña hija.
—Debemos ocultar nuestro chakra en todo momento —menciono Karin.
—Eso será muy difícil —aclaro el Uchiha quien era el que poseía la mayor cantidad de chakra del equipo.
—¿Cómo lo haremos? —Inquirió Hikari. En la academia y su sensei solo le habían enseñado a disminuirlo a niveles por encima de un humano normal por periodos cortos de tiempo.
—Soy una Uzumaki —sonrió Karin con tranquilidad—. Colocare un sello en cada uno de nosotros, así podremos ocultar nuestro chakra sin disminuirlo y sin deshacer el Henge, si necesitamos ocupar nuestro chakra, puedo liberar el sello desde un radio de 500 metros —añadió.
A Sasuke le parecía correcta la idea, era mejor ser prudentes e investigar de manera adecuada la situación.
Karin se acercó primero a Sasuke, realizo varios sellos, el dedo anular e índice de la Uzumaki brillaron en un intenso color rojo. Con sus dedos toco la frente de Sasuke y en la piel del mismo apareció un kanji con la palabra sello. Kanji que desapareció segundos después. La Uzumaki realizo lo mismo con su sobrina y finalmente con ella misma. Una vez listos, caminaron a las cercanías de donde se ubicaba aquella barrera, no entrarían de golpe, eso sería llamar la atención. Para fortuna de ellos, la noche estaba cayendo y fingieron acampar alejados del camino para su protección y para disfrutar el cielo estrellado aparentando ser en todo momento una familia que viajaba por el mundo. Y así pasaron algunas horas sin que nada se moviera del otro lado de la barrera. Hasta que rápidamente se vieron rodeados por extrañas figuras, las habían sentido antes de que hicieran su movimiento, pero ellos tenían que parecer sorprendidos por aquella situación. Aun así, algo estaba seguro, allí ocultaban algo.
—¡Buenas noches! —Exclamo una de esas figuras observando a Sasuke en un Henge de un adulto de su misma edad y de cabellera castaña—. Es peligroso que acampen ustedes solos en esta zona tan desprotegida, en especial por su pequeña —señalo al Henge de Hikari que también tenía una cabellera castaña y profundos ojos negros—. Nuestros líderes estarán felices de recibirlos en nuestra caravana —menciono y sonrió al equipo de Konoha.
Sasuke había obtenido lo que quería, la atención de lo que sea que estuviera protegiendo esa barrera. Intercambio palabras con el sujeto que le había hablado, primero se justificaba al decir que no quería ser una carga, pero, aun así, el sujeto le insistió de manera cordial y amable. Sasuke acepto con tranquilidad. Recogieron sus cosas de acampar ayudados por el resto de quienes les rodeaban.
Aquellos extraños pidieron que los siguieran, caminaron un poco hacia el sur, allí se quedaron frente a un vacío o eso pensaban.
—Sayuri, abre la barrera. —Llevaban un intercomunicador por el cual el sujeto se había contactado con alguien más, al parecer quien controlaba y mantenía la barrera.
—De acuerdo —respondieron al otro lado del intercomunicador.
Un pequeño rectángulo se formó delante de ellos, dejaron que el equipo de Konoha entrara primero y ellos después, para que al final ese rectángulo volviera a cerrarse con total normalidad.
Dentro de esa barrera había algo que sorprendió a los tres del equipo de Konoha. Era un pequeño pueblo bastante bien organizado con casas hechas de madera y de fina estructura. A pesar de ser pequeño, el pueblo contaba con mucha gente. Solo había cinco calles tanto paralelas como perpendiculares y también pequeños campos de cultivos. Unas cosas comprobaron con eso, quien manipulaba la barrera debía tener un excelente control de chakra y amplio conocimiento de jutsus de ese tipo. Mientras eran guiados a la casa de los lideres, observaban a los habitantes, todos eran amables y no parecían ser malas personas, todas eran personas comunes, ninguna era un shinobi. Llegaron hasta una casa central un poco más grande que el resto de casas que componían ese pequeño pueblo. El interior de aquella casa era acogedor y era de lo más normal posible, sin lujos ni ninguna cosa que les diera un título más alto que la demás gente que habían visto. Esperaron poco menos de un minuto en aquel living tan normal, al notar la presencia de los lideres, ni siquiera tuvieron sorpresa alguna. Era una pareja de esposos comunes y corrientes, ambos ya de edad avanzada, por sus manos y vestimenta lograron notar que eran personas trabajadoras.
—¡Bienvenidos al Pueblo del Arroz! —El anciano les dio una bienvenida eufórica—. Soy el líder de este pequeño pueblo, Muraki Kisuke y ella es mi esposa, Hana —presento y sonreía al grupo de Konoha.
—Muchas gracias por acogernos, Kisuke-sama —reverencio agachando su cabeza hasta quedar a escasos centímetros del suelo de madera, tanto Karin como Hikari le siguieron—. Soy Amami Sousuke, ella es mi esposa Akane y nuestra hija Hikari. —El Uchiha respeto el nombre de Hikari por alguna extraña razón.
—Las reverencias no son necesarias, solo lidero este pequeño pueblo de comerciantes, no soy su dueño —dijo sonriente el anciano.
—Pensé que era un pueblo de shinobis —menciono el Uchiha levantando la mirada para observar al viejo.
—Los muchachos que te rodearon son los únicos con chakra y la chica encargada de la barrera —menciono el viejo Kisuke.
—Solo somos simples shinobis que abandonamos nuestras aldeas, algunos ni pasamos del rango gennin —profirió aquel sujeto que les había guiado hasta el interior—. La de mayor nivel aquí, es Sayuri, ella fue una Jounin de Elite y especialista en sellado y barreras en el extinto clan Uzumaki. —Esa revelación fue más que sorpresa para el Uchiha y el resto quienes supieron ocultar la sorpresa.
—Son las únicas fuerzas de defensa que tenemos, por lo mismo nos protegemos con una barrera, queremos evitar conflictos innecesarios —dijo el viejo con tranquilidad—. ¿Qué les ha traído por estos rumbos tan lejanos? —Pregunto y espero respuesta del grupo.
—Viajeros —comento el Uchiha—. Nos ganamos la vida yendo de pueblo en pueblo ofreciendo nuestros servicios médicos. —Esas palabras sorprendieron al grupo de defensa.
—No hay indicios de chakra en sus cuerpos, ¿Qué tipo de medicina practican? —Inquirió el líder del grupo de defensa.
—Oh, no, no, no somos shinobis médicos, nuestra medicina se basa en hierbas medicinales, hacemos lo que podemos y está dentro de nuestros alcances. —Esta vez hablo Karin con tranquilidad.
—Eso es muy bueno, es algo con lo que no contamos en nuestro pueblo —dijo el viejo—. Ya que son viajeros, les propongo algo. —Sasuke observo al anciano—. Quédense en nuestro pueblo, ¿Qué les parece? —El Uchiha simulo voltear a ver a Karin y a Hikari quien se mantenía callada, como si les consultara algo—. No tienen que responderme ahora mismo, quédense unos días con nosotros, conozcan el pueblo y si les agrada, acepten mi propuesta. —Las palabras del anciano eran sinceras, ni Sasuke ni Karin detectaron alguna mentira.
—Lo pensaremos, Kisuke-sama y agradecemos su hospitalidad. —Reverencio el Uchiha.
Kisuke sonrió con sinceridad, el viejo era amable y gustaba de ayudar a la gente a encontrar un hogar, así había logrado construir ese pequeño pueblo del cual se sentía orgulloso. Ordeno que los llevaran a la casa vacía del pueblo para que allí descansaran con tranquilidad y también avisaran a los demás habitantes de las visitas y sus conocimientos que podrían ser de utilidad. Sasuke y el resto fueron guiados a esa casa, donde ya a solas lograron hilvanar muchas cosas que se habían enterado, sobre todo la de la Uzumaki que estaba allí, eso les había provocado un mal presentimiento.
Se acomodaron para descansar, al día siguiente investigarían de la mejor manera y sin levantar sospechas. Karin y Sasuke dormían, pero estando alertas, no confiaban del todo en la gente del pueblo. Hikari por su parte se encontraba recostada observando una foto que su madre le había dado, era de su padre, de Naruto, justo de la boda con su madre. Con aquella vestimenta tan tradicional de su aldea, solo sonrió, tenía muchas ganas de conocer a su padre, para ella algo le decía que estaba con vida.
Por alguna extraña razón, ella se levantó de la cama y salió al pueblo para conocerlo. Aun a esas horas había gente en las calles, saludaba y era saludada. El pueblo era tranquilo, sin peligro alguno del cual preocuparse, pero entonces escucho un misterioso sonido que llamo su atención. Afino su oído y siguió aquel eco. Ella lo reconocía, eran kunais chocando contra un árbol, fue con cautela, tal vez era aquel equipo de defensa que ahora entrenaba y quería percatarse. El sonido la guío hasta las afueras del pueblo, aun dentro de la protección de la barrera. Al llegar al sitio, solo logro ver un varonil brazo lanzando los kunai en contra de un tronco que fungía como diana, se ocultó tras un árbol, se asomó lentamente para abrir sus ojos y su boca en señal de sorpresa, pronunciando una sola palabra… "Papá."
