04.
Despertar.
Sasuke se marchaba de ese pueblo después de haber convencido al viejo que tenía algunos asuntos que tratar en unas aldeas antes de establecerse fijamente. El anciano ofreció que uno de los guardianes del pueblo le acompañara, pero Sasuke se negó argumentando que solo le retrasaría y que el planeaba volver cuanto antes con su familia. Kisuke acepto y Sasuke partió enseguida.
Rápidamente tres días pasaron desde la partida de Sasuke. Karin y Hikari socializaban con todos los habitantes del pueblo para no ser sospechosas de nadie, principalmente de aquella Uzumaki. Karin investigaba entre los cercanos a la Uzumaki, quería averiguar cualquier información sobre esa mujer. En cambio, Hikari buscaba acercarse a su padre y a esa mujer, imprudentemente se acercaba a la zona donde se lo topo la primera vez. Parecía que la sangre le llamaba, porque, aunque el rubio no estuviera allí, llegaba minutos después.
Sin embargo, Sayuri se unía poco después, ella vigilaba muy de cerca a Naruto, temía que, en cualquier momento, por culpa del zorro, el sello que le había colocado cediera y pudieran descubrir la identidad de aquel rubio. Ella se hizo cercana a la pequeña Hikari, le llamaba la atención la chica por alguna razón y platicaban mucho más entre ambas que en ocasiones Naruto salía sobrando. Horas y horas platicaban las dos Uzumaki, siempre hasta entrada la noche. Karin iba a recoger a Hikari siempre, saludando y pidiendo perdón por causa de su supuesta hija.
Con el pasar de los días, Sayuri se abrió totalmente a Hikari, obviamente ocultando su gran secreto, pero, aun así, la pequeña Hikari ya pasaba de estar en aquella boscosa zona a estar en la cabaña de la especialista en sellado.
—Han pasado casi siete días —pronuncio Sayuri observando a Hikari que sonreía.
La pequeña Hikari observaba toda la cabaña, era pequeña pero muy acogedora. Contaba con lo suficiente para vivir y era mucho más pequeña que el jefe del pueblo les había proporcionado. Pero su atención fue llamada por las anteriores palabras de la Uzumaki.
—¿Siete días de qué? —Indago la pequeña, no sabía a lo que quería llegar esa mujer.
—Desde que tu padre salió de viaje —observo a la pequeña—. Tu madre debe de estar preocupada —señalo.
—No —respondió con tranquilidad—. Papá dijo que volvería en diez días —sonrió con sinceridad, pero Sayuri noto algo muy familiar en la sonrisa que la pequeña Hikari le regalaba—. A decir verdad, Sayuri-san, ellos no son mis padres. —Eso sorprendió en demasía a la Uzumaki y Naruto, que se encontraba en otra parte de la misma habitación de la cabaña, presto atención por alguna razón.
—¿No son tus padres? —Pregunto la Uzumaki con interés.
—No, son mis tíos —menciono—. Mis padres están muertos —dijo con cierto dolor, dolor que no fue fingido, algo que tanto Sayuri como Naruto notaron.
—No tienes por qué contarle —hablo Naruto—. Es un tema delicado y no deberías hablarlo con naturalidad —señalo el rubio.
—No, Naruto-san, —sonrió con esa característica sonrisa que estremeció a ambos Uzumaki—. Mamá dice que no debo guardar ningún dolor, que eso solo envenena mis sentimientos. —Sayuri se dio cuenta de la madurez de la niña para su edad y presto atención a la chica—. Mi padre real jamás supo que yo iba a nacer, desapareció en una misión y Mamá supo después que murió. Nací y mi madre me crio con ayuda de su cuñado y su esposa, mis actuales padres, pero mamá aún estaba triste, amaba mucho a mi padre y a mis cincos años, mi madre murió de tristeza —menciono la chica con dolor y derramando lágrimas.
—¿Es posible morir de tristeza, Sayuri-san? —Pregunto Naruto con curiosidad. Sayuri se acercó a Hikari y le abrazo maternalmente para calmar el sollozo de la pequeña Hikari que, aunque improviso una historia, tenía muchos elementos de su realidad, la realidad que vivía.
—Es una definición coloquial —dijo ella acariciando el cabello de Hikari.
—¿Coloquial? —A pesar de que sus recuerdos estaban sellados, Naruto aún conservaba rasgos que le caracterizaban.
—Una forma común de decirlo —suspiro Sayuri—. Su madre vivió con mucha depresión por varios años y simplemente perdió el deseo de vivir, al final la depresión le venció. —De manera maternal beso la cabeza de Hikari y la acurruco más contra su bello cuerpo.
—Ya veo. —Naruto se levantó del lugar en donde estaba y se acercó a las mujeres para tomarlas por sorpresa y abrazarlas.
Para sorpresa de Sayuri, Hikari se abalanzo sobre Naruto y su sollozo aumento en decibeles hasta convertirse en un claro llanto doloroso que hasta a ella misma le provocaba un dolor inmenso. Naruto la abrazo con cariño y eso despertó sensaciones que el jamás había sentido. Una enorme calidez y un sentimiento que el reconocería. El rubio quedo en trance varios minutos mirando a la nada, mientras Hikari lloraba a todo pulmón sobre su cuerpo. Sayuri tardo en darse cuenta de la situación y al hacerlo, se limitó a observar la expresión de Naruto totalmente perdida en el vacío.
En el interior de Naruto, la calidez llegaba y después de varios años de oscuridad aquel interior se iluminaba con alegría. El Kyuubi abrió los ojos con sorpresa y miro hacia afuera, simplemente para sonreír con satisfacción y mirar hacia aquella jaula donde el cuerpo lleno de sellos se encontraba.
—"¡Estas acabada!" —Vocifero Kurama telepáticamente hacia Sayuri quien se exalto y se levantó con rapidez y sorpresa. Las palabras de Kurama retumbaron en su cabeza, era la primera vez que sucedía y eso significaba que dos cosas habían sucedido. Algo había acaecido en ese interior y la otra era que Kurama tenía mucho más control sobre la mente de Naruto.
—¿T-Tu padre era shinobi? —Inquirió Sayuri, pero Naruto solo le pidió silencio.
Sayuri sintió celos y un miedo indescriptible le embargo al notar a Naruto abrazando a Hikari con tanta naturalidad.
—"Es como si fueran padre e hija," —pensó la Uzumaki apretando sus puños con furia.
Fue entonces que todo se aclaró para ella, entrecerró los ojos y pensó en la historia de la pequeña, todo parecía concordar con aquella vez que ella se apodero de Naruto. El desapareció y eventualmente lo dieron por muerto, eso era parte de su plan para que nadie le buscara. Tenía que comprobarlo, sin que Naruto y la niña se dieran cuenta, realizo una secuencia de sellos a extrema velocidad, sus ojos brillaron con intensidad y observo a la niña. Logro ver su verdadero físico, aquel rubio liso, esos ojos color jade y sobre todo una enorme cantidad de chakra, chakra que por alguna extraña razón se estaba introduciendo en el cuerpo de Naruto y se combinaba con el de él. Ambos chakras eran tan similares, demasiado idénticos como para engañarse. Sayuri deshizo aquel extraño jutsu y apretó sus puños con furia. Pasaron algunos minutos para que Hikari se tranquilizara y Sayuri le sonriera falsamente, situación que Hikari noto y decidió salir de allí, pero Sayuri la detuvo, alegando que se quedara a cenar con ellos. Hikari tembló por alguna razón, noto cierta sed de sangre rodeando a la Uzumaki, pero ella tan solo agito la cabeza creyendo que estaba imaginando cosas, cuando volvió a verla, esa aura que pareció sentir desapareció.
Hikari accedió a quedarse, pero manteniéndose alerta ante la situación. Sayuri se levantó y se dirigió a la pequeña cocina para preparar la cena, la noche ya caía en el pueblo y Sayuri estaba segura que la mujer que fingía ser la madre de esa chiquilla iría por ella.
—"No dejare que frustren mi alegre vida, Naruto es mío… ¡Mío!" —Sus pensamientos eran claros, tenía planeado algo en contra de las dos mujeres que le amenazaban.
En el iluminado interior de la mente de Naruto, Kurama se había desatado de aquellas cadenas y ahora observaba la jaula, tenía la mirada fija en el cuerpo y sonreía al ver como los sellos que le cubrían se desprendían poco a poco. Primero dejando ver aquella cabellera rubia.
En las afueras del pueblo, lejano de la barrera. Sasuke se encontraba acompañado del equipo InoShikaChou. Había regresado antes de tiempo en compañía de ese equipo. Antes del viaje, Karin libero el sello que reprimía el chakra de Sasuke y así el Uchiha logro usar todas sus habilidades para que en un solo día se trasladara a Konoha y reportara la situación. Ante la sorpresa el Hokage Kakashi llamo al equipo de Ino, ellos serían los encargados de recuperar a Naruto, sobre todo Ino quien era especialista en jutsus mentales, ella sabría cómo tratar con lo que sea que tuviera secuestrado a Naruto.
El equipo llego días antes al terreno en donde Sasuke ya tenía identificado el lugar en donde ese pueblo se mantenía oculto. Todo el equipo InoShikaChou no tenía esperanzas, creían que tanto Karin como Sasuke se habían equivocado y confundido a alguien más con Naruto, pero las órdenes del Hokage se debían de respetar y lo acompañaron hasta ese sitio.
En el pueblo, un pinchazo al pecho de Karin llamo su atención, era un mal augurio para ella. Así que decidió ir a buscar a Hikari solo para toparse con una cabaña totalmente a oscuras y por la pequeña chimenea emanando fuego. Karin se preocupó por la situación y corrió hacia la cabaña ignorando sus instintos de peligro, solo para ser sorprendida al abrir la puerta por Sayuri que le propino una fuerte patada al abdomen logrando que le sacara el aire totalmente. Karin cayó sobre sus propias piernas llevando sus manos al abdomen, elevo su mirada para toparse con un Naruto y una Hikari inconscientes, vio los pies de Sayuri y elevo más aun su mirada para encontrarse una mirada sádica en el rostro de la Uzumaki.
Para sorpresa de Karin, Sayuri realizo unos sellos y libero el mismo sello que Karin había puesto en ella y en su sobrina para ocultar su identidad y su chakra. Así Sayuri logro observar el verdadero físico de Karin y de Hikari.
—Te he visto en los recuerdos del príncipe —señalo Sayuri—. Eres su prima, una Uzumaki como el, como ella y como yo —su sonrisa cubrió todo su rostro enseñando su dentadura de manera malévola.
—¡¿Qué demonios quieres?¡ —Karin aun intentaba recuperar el aire—. ¡¿Por qué secuestraste a Naruto?! ¡¿Qué carajo le hiciste?! —Reclamo furiosa.
—Los Uzumaki fuimos temidos por el fuinjutsu, por eso nos atacaron y casi extinguieron —menciono Sayuri mientras caminaba alrededor de los Uzumaki—. Mi deseo es revivir el linaje de la princesa Uzumaki, la madre de Naruto… ¡Por eso le he secuestrado! —Vocifero con locura—. Ambos combinaremos nuestros genes y el clan Uzumaki volverá a ser temido. El héroe del mundo shinobi a la cabeza y la más fuerte y experta en fuinjutsu como su esposa y madre de sus hijos —pronuncio con locura, pero la carcajada de Karin le hizo enfadar.
—Veo que has fallado, no veo ningún hijo tuyo y de Naruto —carcajeo de manera burlona Karin logrando ganarse una severa patada al rostro que rompió sus lentes—. Parece que ni sellándolo has logrado tu cometido —señalo con burla y lastima. Sayuri saco un kunai de entre sus ropas, tomo a Karin por la espalda y coloco aquel kunai en su cuello, el filo logro herir levemente la piel y un pequeño hilillo de sangre ya hacia acto de presencia.
—¡B-Basta! —Sayuri dirigió su mirada hacia una Hikari que se ponía de pie con dificultad—. Deja a mi tía Karin —pidió la chica—. Ya me has hecho mucho daño, robaste a mi padre, dañaste a mi madre, me dañaste a mí y ahora piensas dañar a mi tía. —Hikari derramaba lágrimas.
—Tu no entenderías mis razo—
—¡Si, si las entiendo! ¡Son razones egoístas! —Interrumpió Hikari a la mujer y esa actitud hizo sonreír a Sayuri.
—Puedes venir con nosotros, estarás con tu padre y yo te tratare como si fueras mi hija —pronuncio Sayuri extendiendo la mano hacia una lejana Hikari—. Eres una Uzumaki como yo, como tu padre, como tu tía —observo la mirada furiosa de Hikari—. Incluso puedo convencer a tu tía de que también este con nosotros —sonrió—. Todos los Uzumaki debemos de estar juntos.
—Yo no soy solamente una Uzumaki. —Hikari no presto atención a la oferta de Sayuri—. También soy una Haruno, soy Uzumaki Hikari, nieta del Rayo Amarillo de Konoha, de la Princesa Uzumaki e hija del Héroe del mundo shinobi y de la ninja medico más fuerte del planeta. —Hikari alzo su puño y sonrió con alegría—. ¡No me rendiré, ese es mi camino ninja! —Vocifero una frase que retumbo en la mente de un inconsciente Naruto.
—Bien, si así lo has decidido mocosa —soltó a Karin para dar un salto hacia atrás y chasquear los dedos.
En cuestión de segundos todos los habitantes del pueblo aparecieron, parecían estar controlados y no obedecían más que las ordenes de Sayuri. Esta hizo todos rodearan a Karin y a Hikari. Ambas Uzumaki se colocaron espalda con espalda. Las Uzumaki observaron a Sayuri alejada de allí, detrás de la turba de habitantes preparando algún jutsu y eso les preocupaba. Karin sabía de antemano la gran cantidad de jutsus de sellado que su clan tenía en su repertorio y muchos de ellos eran considerados como jutsus prohibidos en la actualidad.
Tenían el tiempo en contra, tenían que deshacerse de los habitantes y detener el jutsu que Sayuri estuviera preparando en su contra. Sin embargo, Karin se preocupó, sus habilidades sensoriales lograron sentir demasiados chakras a las afueras y lejanías del pueblo. Saco una bomba de humo que detono al tocar el suelo, con rapidez tomo a Hikari y salieron de la cabaña para darse de cuenta de lo que la Uzumaki mayor ya temía. La barrera que protegía al pueblo desapareció, eso quería decir que Sayuri usaba su chakra a máxima capacidad en un gran jutsu.
Poco les duro su preocupación ya que los habitantes de nueva cuenta les volvieron a rodear con facilidad. Ellas no querían dañar a los habitantes, sabían que Sayuri les estaba controlando y eran inocentes. Esquivaban y detenían los torpes, pero poderosos golpes de aquellos habitantes, sin embargo, se vieron sorprendidas por un jutsu Katon proveniente de uno de los que protegían al pueblo. Jutsu que esquivaron con facilidad, pero al esquivarlo, dos más de los guardianes se habían preparado con una combinación elemental de agua y viento para atacarlas. Esta vez no iban a poder evadirlas, esa combinación les iba a golpear de lleno y dañar severamente. Karin cerro sus ojos esperando el golpe, pero solo sintió unas cálidas manos sobre su cintura.
Al abrir sus ojos el asombro la invadió, noto la gran sonrisa en Hikari que también había sido rescatada.
—Hola, Karin-chan. —Esa fue una voz y una peculiar manera de llamarle que ella jamás olvidaría.
Karin derramo lágrimas al verlo, de nuevo a él, a su primo… El Uzumaki Naruto que había desaparecido hace trece años, regresó…
