05.
Familia.
Sus ojos demostraban sorpresa, asombro e incredulidad. Detuvo el jutsu que preparaba para observar con detenimiento al rubio. Camino hacia el apartando a la gente que le estorbaba. No pronuncio palabra alguna, simplemente observaba a Naruto depositar suavemente a las dos mujeres que había salvado. Finalmente se acercó a escasos metros de él.
—¿D-Despertaste? —Inquirió con preocupación, sus manos temblaban.
—Así parece —recibió una fría respuesta de parte del rubio.
—¿C-Como? —Temía haber cometido un error al dejarse llevar por sus sentimientos de enojo.
—No lo sé. —Ella noto que uno de los parpados de Naruto luchaba por mantenerse abierto—. Solo recupere mis memorias.
—Imposible, eso te llevaría a colapsar, es sobrescribir demasiado en tu cerebro —señalo sin creer lo que Naruto le confirmaba—. No has regresado del todo, ¿cierto? —Naruto guardo silencio—. Todavía tengo una oportunidad de recuperarte. —Se colocó en posición de ataque, pero una sonrisa de satisfacción se dibujó al notar que la cabeza de Naruto había bajado súbitamente, como si hubiese caído inconsciente.
Sayuri se acercó, Karin y Hikari intentaron impedirlo, pero rápidamente fueron rodeadas por los habitantes del pueblo. La Uzumaki se acercaba lentamente a Naruto, coloco sus manos cargadas de chakra en las sienes de Naruto, pero antes de que ejecutara su jutsu, un frio viento invadió su cuerpo. Gimió de dolor, se alejó por instinto solo para darse cuenta que parte de la ropa que cubría su abdomen estaba rasgada y una gran marca de garra estaba dibujada e ilustrada con su propia sangre.
—Te dije que ibas a conocer tu lugar, estúpida humana. —Una gutural voz emano de Naruto. Alzo su rostro y un aspecto demasiado salvaje era notable, en sus manos no tenía uñas, tenía unas filosas garras con las cuales había dañado seriamente a Sayuri.
—¡Tú lo despertaste! —Vocifero furiosa la Uzumaki.
—No, tus sellos cedieron, solo le ayude a liberarse —mostraba sus prominentes caninos que sobresalían de sus labios—. Le tomara tiempo recuperarse, es un fuerte golpe psicológico, si fuese alguien normal, posiblemente estaría en coma o muerto —señalo y preocupo a Karin y Hikari que le habían escuchado con atención.
La pequeña Uzumaki estaba preocupada, ese no parecía ser su padre y la sed de sangre que expulsaba ese ser le estaba consumiendo. Recibió un rápido vistazo de parte de aquel salvaje ser.
Naruto desapareció y apareció al lado de las mujeres, en un parpadeo con todos los habitantes cayendo inconscientes.
—Tu eres la descendiente del mocoso, ¿no? —Pregunto con interés, pero no recibió respuesta de Hikari, la pequeña temblaba de miedo—. Soy Kurama, el ser que habita en el interior de tu padre, no temas. —Hikari abrió los ojos con sorpresa, ella había escuchado ese nombre, sabía quién era ese tal Kurama y también sabía que era capaz de hacer, su madre le había contado absolutamente todo de su padre y, por ende, de aquel ser de chakra que habitaba en su interior.
—¿Q-Qué hará, Kurama-san? —Pregunto temerosa.
—Acabare con esto para que tu padre regrese a su verdadero hogar —dijo con seriedad y revolvió el cabello de la pequeña, para desaparecer y aparecer al frente de Sayuri, solo para tomarla del hombro y desaparecer nuevamente, esta vez los dos juntos. Dejando a Hikari y a Karin totalmente solas en ese sitio—. D-Desapareció —pronuncio la rubia intentando buscar a su padre con la mirada, pero sin lograrlo.
—Es uno de los jutsus de tu padre —sonreía Karin intentando calmar a Hikari, —"Kurama, ¿Qué le harás a esa mujer?"—pensó Karin con temor.
Karin conocía de antemano que Kurama no era precisamente amable, esa bestia de chakra era totalmente diferente de su primo, él no se tocaría el corazón para perdonar a esa mujer que lo mantuvo encerrado tanto tiempo.
—¿Estará bien? —Hikari se preocupaba, apenas conocía a su padre físicamente, pero con las historias que le contaban de él, para ella su padre nunca se había ido.
—Lo estará —pronuncio una varonil voz. Sasuke y el equipo de Shikamaru habían llegado al sitio—. Esa mujer no es rival para Naruto o para Kurama —dirigió su mirada a las lejanías del pueblo, donde seguramente Kurama se había llevado a la mujer para darle su merecido.
—¿Estas bien, Hikari-chan? —Ino se preocupaba por la pequeña, ella había estado al lado de su amiga Sakura desde su embarazo y para ella, Hikari era como su sobrina, un sentimiento que Hikari también sentía por aquella rubia de ojos azules.
—Sí, Tía Ino —sonrió la pequeña con aquella característica sonrisa Uzumaki—. Pero ellos… —observo a los habitantes.
—No te preocupes, eso déjamelo a mí, ¿sí? —Sonrió Ino y observo a Karin—. ¿Te encuentras bien, Karin?
—Sí, no te preocupes —respondió. Si bien no eran cercanas, si mantenían un lazo de amistad, lazo que se formó por la intercesión de Naruto para que conociera a todos los shinobis de Konoha y tuviera a alguien más con quien platicar que solo aquellos dos del ex equipo Hebi.
Ino empezó su tarea, ir revisando a cada uno de los habitantes para liberarlos del yugo de Sayuri.
—Shikamaru, alcanzare a Naruto. —El Nara le observo con dudas.
—¿Crees que lo derrotaran? —Inquirió el hombre.
—No, pero aún no sabemos cómo logro controlarlo hace trece años —menciono aquel dato tan importante que habían pasado por alto.
—Tienes razón —suspiro con desgano el Nara—. Ve con Naruto, revisare la cabaña y ayudare a Ino. —El Uchiha asintió, iba a desaparecer, pero Hikari le sujeto.
—Voy contigo, tío Sasuke —pronuncio la pequeña y Sasuke no se lo negó.
—Sujétate. —Y ambos desaparecieron en un vórtice.
Una gran explosión se hizo presente en la lejanía, explosión que cimbro los cimientos de aquel pequeño pueblo y que asusto a los shinobis de Konoha que allí estaban. En el lugar de origen, en un pequeño valle entre dos montañas, a varios kilómetros del pueblo. Varios árboles fueron arrancados de raíz, había cráteres por todos lados, madera y grama incinerada, pequeños charcos de agua y marcas de garras plasmadas en la corteza de los árboles que aún se mantenían en pie. Allí una jadeante Sayuri y un sereno Kurama se miraban fijamente. Una mirada era de odio y la otra de lastima.
Sayuri estaba gravemente lastimada, su brazo derecho estaba bañado en sangre e inutilizado totalmente. Las heridas de su abdomen aun sangraban, su tobillo derecho estaba roto y parte de su ropa estaba desgarrada y quemada. Mientras que Kurama no tenía señal alguna de haber sido dañado.
—Hace trece años fuiste muy astuta, sabias perfectamente que no tenías ninguna oportunidad en contra del chico y por eso hiciste aquel movimiento tan sucio —profirió con furia.
Y Kurama recordaba aquel fatídico día…
—Flashback—
Naruto había concluido su misión en las lejanas tierras que requirieron de su ayuda. No le tomo siquiera un día concretar su misión, derrotar a unos cuantos criminales de Clase S, no eran nada para él. No después de haber enfrentado a los terroríficos Madara y Kaguya. El rubio quería regresar lo antes posible con su amada Sakura, no soportaba estar tanto tiempo lejos de ella.
El oscuro cielo lejano auguraba una tormenta y él quería apresurarse para evitarla, así que simplemente se detuvo en un puesto al lado del camino a recuperar energías bebiendo un poco de té y unos dangos. Dangos que Sakura amaba, pero que a Naruto ni le disgustaban ni le agradaban, eran una comida neutral para el. Mientras los comía con tranquilidad, una pelirroja de excelente figura y gran belleza se sentó junto a él, sorprendiéndolo.
El propio Kurama se sorprendió, no había sentido la presencia de esa bella mujer, no le prestó atención y siguió con su descanso. Ante la falta de buenos oponentes, Naruto no requería de su chakra, a excepciones de cuando necesitaba resistencia para acabar lo más pronto posible con las misiones encomendadas.
—Sayuri, Uzumaki Sayuri —escucho Kurama. No había puesto atención a la plática de Naruto y esa mujer, sino hasta que ella se presentó como una Uzumaki.
El propio Kurama examino detenidamente a la mujer y lo confirmo, sus grandes reservas de chakra y su extraña característica le confirmaban que, en efecto, esa mujer era una sobreviviente Uzumaki.
De la emoción, Naruto se olvidó de su objetivo de regresar lo más pronto posible a la aldea. Paso horas y horas platicando con aquella mujer, le pareció agradable y confiable. Y no negaba que era hermosa y esa cabellera rojiza le recordaban a su prima, Karin. Por lo menos sabía que no eran los únicos sobrevivientes de aquel mítico clan y eso le agradaba a Naruto.
Fue entonces que Naruto recordó su objetivo, se despidió de la mujer, pero esta se lo impedía, ella quería seguir platicando con Naruto, pero cuando este le revelo que estaba casado, su actitud se volvió sombría. Actitud que Naruto ni siquiera noto.
—Entonces… Antes de que te vayas, permíteme invitarte una última taza de té —pidió la mujer con tranquilidad, ocultando sus intenciones.
—De acuerdo —dijo Naruto. Y observo como la mujer se dirigió al puesto a pedir más te, sin notar que adentro ella aplicaba unas gotas de un poderoso somnífero en el té.
La mujer regreso y sirvió él te a Naruto, este lo bebió de inmediato, se disculpó con ella, tomo sus cosas y emprendió su camino de vuelta. Sayuri espero unos cuantos minutos y luego siguió a Naruto.
La lluvia hizo acto de presencia mientras Naruto cruzaba ese espeso bosque, los rayos que caían sobre los árboles, hicieron que Naruto tomara un camino más seguro. Un camino en un acantilado de gran profundidad. Naruto avanzaba con rapidez, sin embargo, empezó a sentirse cansado y Kurama lo noto, le preocupaba que Naruto cerrara sus ojos constantemente, pero para su sorpresa, el también presentaba los mismos síntomas del rubio, no comprendía la razón. Hasta que finalmente Naruto cayo inconsciente sobre el enlodado camino. Kurama lucho por mantenerse despierto, intento tomar control del cuerpo de Naruto, pero le resultó imposible, ni siquiera el tenia fuerzas para mantenerse consciente.
Sintió una extraña presencia en la consciencia de Naruto, intento atacar, pero unas cadenas que él conocía a la perfección le aprisionaron. La figura de Sayuri apareció en la consciencia de Naruto.
—Duerme, Kyuubi-san —profirió la mujer y finalmente el Kyuubi perdió la consciencia.
—Final Flashback—
Kurama enfurecía de tan solo recordar eso. Con el tiempo descubrió que aquel somnífero era especial. Sayuri lo había desarrollado con sus conocimientos, ella ya había planeado desde hace muchos años como retener a Naruto a su lado y para eso tenía que domar también a la bestia que el Uzumaki llevaba en su interior. Para Sayuri fue una enorme coincidencia haberse topado a Naruto en aquel puesto y allí decidió poner en marcha su sucio plan. Plan que ahora se veía frustrado, ella estaba en tan precaria situación, pero aun así se aferraba a lo imposible: la victoria.
Uso todas sus fuerzas, y de su espalda emergieron aquellas cadenas que Kurama tanto odiaba. Las cadenas envolvieron a Kurama y Sayuri sonrió victoriosa, sin embargo, sintió frio en su abdomen y de su boca emergió una gran cantidad de sangre, observo de soslayo a Kurama detrás de ella, con la mirada seria, ella bajo su mirada para ver la mano de Kurama atravesando su abdomen dejando un enorme orificio. Kurama saco su mano y lo que había capturado la mujer con las cadenas, desapareció. Había usado un clon para evitar cualquier imprudencia de la mujer, esta se desplomo, llorando y prácticamente ahogándose en su propia sangre.
—Yo no soy como Naruto, él te hubiera perdonado la vida y tú te habrías aprovechado para jugar sucio nuevamente —mantenía la mirada en la Uzumaki que segundo a segundo escaseaba su vida.
Sayuri sonrió, antes de dar su último suspiro… Kurama suspiro con decepción, él no iba a permitir que la felicidad de su compañero fuera robada más tiempo por un capricho tonto y estúpido de una mujer egoísta. Le dio la espalda al cuerpo sin vida de Sayuri, no se molestaría en enterrarla, los animales salvajes de la zona se encargarían de su cuerpo, sería un buen aperitivo para ellos.
Kurama sintió dos chakras familiares para él, y se dirigió hacia ellos. No muy lejos, Sasuke aparecía con Hikari y allí frente a ellos, Kurama todavía en el cuerpo de Naruto.
—¿Ha terminado todo? —Inquirió el Uchiha.
—Ella no era rival para nadie, su repertorio de jutsus secretos Uzumaki era su arma peligrosa, siempre y cuando tuviera tiempo de usarlos —menciono.
—Tiempo que no obtuvo… —Kurama no respondió.
—¿Qué paso con Sayuri-san? —Pregunto la pequeña con interés.
—La convencí de su error y se ha ido —respondió, no le diría que uso el cuerpo de su padre para matar a una mujer.
—Quería hablar con ella, invitarla a la aldea. —Hikari era igual de noble y amable que su padre.
—Ya aparecerá… —Kurama revolvió el cabello de aquella niña—. Regresemos al pueblo, la Yamanaka debe revisar a Naruto mientras despierta. —Kurama caminaba para preparar su jutsu, pero al pasar al lado del Uchiha, que lo miro sospechoso desde que revelo que la mujer se había retirado, le dijo unas palabras.
—¿Dónde quedo el cuerpo? —Inquirió, el había sentido la disminución del chakra de Sayuri con sus dojutsu.
—No muy lejos de aquí —respondió casi en susurro—. Si no lo hacía yo, lo hubieras hecho tu —menciono y el Uchiha le observo con seriedad—. Fue rápido, no me gusta jugar con las víctimas —añadió y tomaba a Hikari para regresar al pueblo.
Sasuke suspiro, Kurama sabía que él tampoco iba a perdonar a esa mujer, no después del sufrimiento que había provocado.
Al regresar al pueblo, recibieron una trágica noticia, toda la gente del pueblo murió al perder la consciencia. Ino trato de recuperarlos, pero el jutsu que habían implantado en ellos fue demasiado agresivo, no solo sustituyo sus memorias, las destrozo totalmente dejando su mente vacía, al eliminar el jutsu solo quedaron cascarones, cascarones que ni siquiera recordaban como respirar. Situación que no pudieron controlar, no con tan poco tiempo y ni ella ni Karin pudieron hacer algo por salvar la vida de aquellos inocentes.
Antes de que la pequeña Hikari observara esa traumática escena, Sasuke la noqueo para evitarle algo tan grotesco.
Mientras Sasuke y el resto sepultaban los cuerpos de los habitantes, Ino y Karin se encargaron de revisar la mente de Naruto y monitorear su regreso. Les tomo casi medio día.
Cuando finalmente Naruto abrió los ojos con dificultad se encontró con aquella pequeña que esperaba pacientemente el despertar de su padre.
—¿Papá? —Profirió Hikari con alegría y Naruto acaricio la mejilla de su hija.
—Hola —pronuncio con dulzura el rubio y limpiaba las lágrimas que se acumulaban en el rostro de su hija.
Ino se había encargado de implantar las memorias de lo que Naruto se había perdido, gracias a las experiencias propias de la Yamanaka y de la misma Karin. Eso le había facilitado la asimilación de que era padre de una bella hija y además saber muchas cosas de su hija, cosas que él no había vivido por estar desaparecido.
—Te pareces tanto a tu madre, sus ojos, sus facciones. —Acaricio el cabello rubio de su hija.
—¡Papá! —Vocifero la pequeña para abalanzarse sobre su padre y llorar desconsoladamente sobre el pecho de su padre.
Lo que Hikari había aguantado desde que descubrió que su padre seguía vivo, todo el dolor que soporto al saber de su madre que su padre estaba muerto… Todo eso que tenía acumulado lo dejaba salir ahora mismo en el pecho de Naruto. Finalmente, lo tenía allí, finalmente podía abrazarlo, finalmente podía sentir su calidez, escuchar sus latidos, finalmente tenia a alguien a quien le podría llamar papá.
Los llantos de Hikari llamaron la atención de todos los que se encontraban afuera esperando el despertar de Naruto, al entrar se toparon con tan tierna escena. No les interrumpieron, se mantuvieron callados. Ya Kurama se había encargado de explicarles cómo fue que aquella mujer les había capturado a ambos, así que no había nada que explicar, simplemente agradecer.
—Gracias chicos —observo a todos y les sonrió—. Gracias, Kurama —pronuncio para sus adentros y solo escucho bufar a la bestia como respuesta.
Naruto abrazaba a Hikari, aunque tuviera los recuerdos de Karin y de Ino, aún le parecía increíble tener una hija y sobretodo adaptarse a ser padre. Tan solo abrazo a su hija, era lo único que se le ocurría hacer para calmarla.
—Esperaremos a que te sientas mejor para volver a Konoha —dijo Shikamaru—. Las cosas en la aldea estarán moviditas con tu regreso —bufo con aburrimiento.
Y eso no le gustaba a Naruto, imagino que todo sería similar a cuando finalizo la guerra. Ser acosado por gente de nueva cuenta, felicitaciones, elogios y multitud de acciones más que no quería volver a pasar. Naruto solo pensaba en una cosa, en volver al hogar que tenía con Sakura. El solo quería volver a ver a su Sakura-chan y recuperar el tiempo que perdió, tanto con ella como con su hija. Naruto regalo una extraña sonrisa a todos, sonrisa que no comprendieron.
—Hikari —pronuncio Naruto con tranquilidad y la pequeña le escucho—. ¿Mamá todavía conserva un kunai de tres puntas en casa? —Inquirió el rubio.
—Sí, mamá lo tiene en la sala, junto a tu altar —respondió la pequeña con dudas—. ¿Por qué?
—Mamá y tu tienen que contarme muchas cosas —respondió con tranquilidad y abrazo a su hija con fuerza—. Nos vemos en Konoha, chicos.
Y Naruto desapareció en un destello dorado ante la sorpresa de todos excepto Sasuke. El Uchiha sabía a donde se dirigía todo cuando su mejor amigo pregunto por aquel misterioso kunai. Podía usar ese jutsu que su padre perfecciono para viajar a cortas distancias sin necesidad de un kunai como su padre, pero para hacerlo en largas distancias si lo necesitaba o podría tener graves consecuencias de usarlo sin esa ayuda.
—Escapo —pronuncio Karin molesta.
—Prefiere evitarse todo el jaleo que se armara en la aldea al saber que esta vivo. —Sasuke cruzaba los brazos—. Trece años es mucho tiempo, necesita recuperar ese tiempo —menciono con tranquilidad—. Volvamos a la aldea, démosle tiempo al reencuentro familiar.
El resto tan solo asintió, eso era lo mejor para Naruto y para la misma Sakura y su hija.
En Konoha, en la casa que Naruto había comprado para vivir con Sakura después de su matrimonio, allí en la sala, frente al altar aparecía un destello dorado. La Haruno se encontraba en la cocina, preocupada porque no tenía ningún reporte de su hija, ni siquiera sabía si se encontraba bien, temía perder a su hija también, temía perder a la única razón por la que se mantenía en pie. Sakura secaba unos platos y los acomodaba en la alacena.
—¡Mamá! —Escucho la inconfundible voz de Hikari en la sala—. ¡Mamá, volví! —Volvió a gritar la pequeña.
Sakura no perdió el tiempo, aun con un plato en sus manos corrió hacia la sala, al llegar a ella, dejo caer el plato que se rompió en pedazos al chocar contra el suelo… Sus lágrimas de inmediato escaparon por sus bellos orbes color jade, llevo sus manos a su boca para calmar su sorpresa… No creía lo que observaba, no lo podía creer. La felicidad se apoderaba de ella, allí en su sala estaba su hija y también…
—He vuelto a casa… Sakura-chan…
FIN.
NOTAS DEL AUTOR.
Una gran disculpa a todos, pero estuve bastante ocupado con demasiadas responsabilidades y me pasaba poco. A pesar de que la historia la tenia terminada desde el año pasado, se me olvidaba publicar este ultimo capitulo, el cual creo que ni edición le hice para revisar errores, asi que si encuentran alguna incoherencia u otro error, mis mas sinceras disculpas. Agradezco a todos los que leyeron y sus reviews, espero que este final les halla gustado y no les halla dejado un mal sabor de boca. Pronto estare actualizando mis demás historias. Saludos y mil gracias.
