Notas de autor: Primero, me quería disculpar porque soy una floja sin remedio y no he subido nada. No lo parezco, pero estoy bastante ocupada de vez en cuando y cuando logro relajarme no hago nada... Segundo, empezando el lunes ya vuelvo a la universidad, asique voy a desaparecer; mis clases me ocupan toda la semana excepto un día y además de que también trabajo. No me maten, lo siento mucho. (Cuando digo desaparecer, me refiero a que no voy a subir constantemente… igual voy a estar jodiendo por aquí, ya saben que soy adicta al compu. Bueno, con eso aclarado los dejo con esta cosa cursi que escribí.

P.D: Esta historia está relacionada con "Regalos"

Mis Miedos

"Alain, ¿ya volvieron? Pensé que se tardarían más." Pregunto el profesor mirando al chico que entraba a su oficina con una expresión en su cara que él conocía muy bien.

"Si… bueno…"

"¿Se pelearon otra vez?" Suspiro el profesor antes de continuar. "Alain, Debes de ser más sensible con ella. Tu sabes que todo lo que tiene que ver contigo le afecta."

"Pero, es que se pone insegura por cosas que no son." Dijo Alain apretando los puños.

"¿Te pregunto lo mismo de la otra vez?"

"¿Cómo sabes tú sobre eso?" Alain lo miro algo sorprendido.

"Cuando te las das de ingrato insensible, ¿con quién crees que viene a hablar?" Le dijo el profesor entre risas. "Alain, escucha. Ella está pasando por una fase importante, que es la adolescencia. Es lógico que Mairin tenga sus inseguridades y que tenga cambios de humor, especialmente cuando se trata de ti."

"¿De mí?" Alain lo miro con cara de confusión.

"Pero que denso eres de repente…" Le respondió con un tono más bajo. Alain lo escucho y solamente rodo los ojos, marchándose de la oficina del profesor.

Alain se apoyó contra la pared y se puso a pensar en lo que le había dicho el profesor. Él sabía que tenía razón, pero al mismo tiempo, el lidiar con la chica y sus drásticos cambios de humor, no eran una tarea fácil. Alain respiro profundo y se dirigió a buscar a cierta pelirroja sin éxito alguno. No la pudo encontrar en ninguna parte. No estaba en su cuarto, no estaba en la sala de estar, no estaba en la cocina y no estaba en el patio. De repente, Alain vio un collar en el suelo que le llamo la atención. "Pero si es lo que le regale para la navidad unos años atrás." Siguió caminando y escucho a alguien sollozar. "¿Mairin?" Ahí estaba ella. Sentada cerca de la entrada, escondida detrás de la escalera.

"Vete. No quiero ver tu cara." Le contesto la pelirroja. Ella se fijó como Alain no se movía de donde estaba. "Entonces me voy yo." Con eso la pelirroja se levantó de la silla y se comenzó a marchar cuando sintió que alguien la tomo del brazo.

"Mairin." El noto como la chica quería escaparse de su agarre.

"¡Déjame ir!" Le grito.

"¡No seas caprichosa!" Al terminar de decir esas palabras, ella se quedó inmóvil, cosa que fue aprovechada por Alain. "¿Me vas a escuchar?"

"Solo si me sueltas."

"Te suelto, pero me tienes que prometer que no te vas a escapar." El vio como ella asintió con la cabeza y la dejo ir. "Ven, siéntate aquí conmigo." Un poco insegura de la situación, Mairin se dio vuelta, lo miro a los ojos y sin decir una palabra se sentó al lado de él.

"¿Por qué te es tan difícil responderme la pregunta, Alain?" Mairin puso sus pies arriba de la silla y abrazo sus rodillas. "No quiero escucharte a menos que tenga que ver con lo que te pregunte en la mañana." Ella noto como él intento evadir sus ojos.

"Mairin, yo pensé que no tenía que decirte esas cosas." Alain miro hacia el suelo. "Cuando me preguntaste si tenía miedo de perderte, no te respondí porque deberías saber la respuesta. No estaba tratando de evadirla. Me cuesta entender el porqué de tus inseguridades."

"Tú me deberías conocer. Deberías saber que soy un poco distraída y yo no sé lo que te pasa por la cabeza." Mairin se acercó lentamente a él, tomándolo la mano y entrelazando sus dedos.

"Claro que me da miedo perderte." Alain le apretó la mano con más fuerza antes de continuar. "Siempre me ha dado miedo perderte, pero yo pensé que eso ya lo sabias." La miro a los ojos por un instante y la beso en la frente. "Deberías saber que te quiero y que significas mucho para mí."

Mairin sonrió al escuchar las palabras que tanto ansiaba oír, cuando de repente se percató de algo que brillaba en la otra mano del chico y le llamo la atención. "Oye, es ese…"

"¿El collar que te regale para la navidad? Si, si lo es."

"Perdóname. No quise tirarlo por ahí."

Alain sonrió levemente y se lo entrego. "Como me causas problemas." La pelirroja tomo el collar y lo se lo puso cerca del corazón mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Alain.

"Gracias, por todo Alain."