Notas de autor: Usualmente no hago estas cosas, pero quería un descanso de otra cosa que estoy escribiendo y ¿Por qué no? Esta es la traducción de "Sweater Weather" Se la dediqué a alguien en Tumblr y ahora decidí traducirla para que vean si les gusta. (Lo dudo.) Es algo un poco diferente, por eso no creo que a muchos les guste. Lo admito, esto lo llamo amor agridulce.

Sweater Weather

Invierno, puede ser hermoso, pero también puede ser muy frio. ¿Días lluviosos? Bueno, están más presentes en esta temporada. ¿Nieve? Sí, hay algunas personas que tienen que lidiar con la nieve, aunque ese no era el caso de Alain y Mairin. Solo llovía en Cuidad Luminalia. ¿El problema? Los días nublados y lluviosos estaban haciendo que Mairin se sintiera más triste últimamente. La pareja ha estado casada por dos años y ellos han estado intentando tener un bebé por al menos un año, sin ningún éxito.

"Profesor. ¿Sabe dónde está Mairin?" Le pregunto un joven bastante alto.

"Creo que salió a caminar esta mañana, pero pensé que estaría de vuelta a esta hora."

"Mairin…" Alain apretó los puños. "Ella no ha vuelto todavía."

"¿Crees que tiene que ver con lo que paso hace unos días?" El profesor se dio vuelta para mirar a Alain. "No lo tomó muy bien que digamos, ¿verdad?"

Alain no dijo nada. Él solo miro el suelo.

El profesor se acercó a él lentamente y puso su mano en su espalda en señal de acogimiento. "Alain, Lo lamento. Quizás pase en algún minuto…" Él pauso. "Pero ahora… no."

"Gracias, profesor." Alain sonrió levemente. "Voy a ir a buscarla." Él busco su chaqueta y se marchó del laboratorio.

Una lluvia torrencial caía sobre toda Cuidad Luminalia. Él no sabía dónde empezar a buscarla, pero eso no era una razón para que se desanimara. Nada lo iba a hacer desanimarse. Especialmente cuando se trataba de Mairin. Ella siempre fue su luz de esperanza cuando su mundo se ponía obscuro. Ella siempre estuvo a su lado, sin importar todas las veces que él intento que se fuera. Él no dejaría que ella pasara por esto sola. El clima no le importaba o tampoco lo grande que fuera la cuidad, ya que de alguna manera, ellos siempre terminaban encontrándose. La conexión que tenían siempre fue así de fuerte.

De repente, se le ocurrió donde podría estar. La Torre Prisma. Ella tenía que estar ahí. Mientras Alain caminaba hacia el centro de la cuidad, él camino alrededor de la torre, intentando buscar a una cierta pelirroja.

Repentinamente, la encontró. Ahí estaba ella. Alain se acercó lentamente hacia la joven. Ella estaba parada al frente de la torre, dejando que la lluvia la mojara de pies a cabeza mientras miraba el suelo.

"Mairin…" Él dijo en un bajo tono de voz.

Ella se dio vuelta lentamente para mirarlo. Sus ojos estaban rojos, ella había estado llorando.

"Mairin, ¿Por qué te fuiste de la casa sin decirme?" Él estaba respirando rápidamente, puesto que había corrido.

Ella no respondió. Alain sintió unos brazos rodearlo mientras ella lloraba sus penas. "Perdóname." Le dijo entre llantos.

"¿De que estas hablando?" Él la envolvió en un abrazo apretado. No queriendo dejarla ir. "¿Por qué te disculpas?

"Porque no te puedo dar lo que tú tanto quieres." Respiro profundo antes de continuar. "Porque esta es la segunda vez que tengo una perdida y porque no creo que sea lo sufrientemente buena para ti…"

"Mairin." Alain se distancio de ella para poder mirarla a los ojos. "Escúchame, cuando te conocí cerca del río, jamás imaginé que te convertirías en alguien tan importante para mí como lo eres hoy en día y jamás pensé que me terminaría enamorando de ti como ahora."

"Pero, Alain…" Las lágrimas caían de sus ojos.

"Pero nada." Él la beso en la frente. "Quizás, aun no es tiempo para que seamos padres. Por lo menos no en este minuto, pero eso no quiere decir que no pueda pasar. El doctor nunca dijo que no podías tener un bebé, solo que no va a pasar ahora." Alain le seco las lágrimas. "Escúchame, siempre voy a estar ahí para ti. Siempre, tal como tú siempre lo has estado para mí."

Mairin se puso de puntitas y lo beso en los labios suavemente. "Gracias."

"Toma, aquí tienes. Vámonos a casa." Alain se sacó la chaqueta y se la paso. "El profesor debe de estar preocupado."

"¿Pero, y tú?" Ella preguntó mientras se la ponía.

"No importa." Él sonrió. "Solo vámonos."

Mientras Alain comenzó a alejarse, Mairin corrió para alcanzarlo. De repente, él sintió como una suave mano entrelazo sus dedos juntos con los de él. Las dos figuras se desvanecieron mientras caminaban por las nubladas y lluviosas calles de Cuidad Luminalia.