POV Dimitri
La chimenea ardía al máximo y aun así el calor no lograba reconfortarme. Me sentía vacío, como siempre. El dolor, la tristeza y el arrepentimiento estaban ahí, dentro de mí, en todo momento. Aprendí a vivir con eso, tuve que hacerlo. La realidad es que mi vida fue en picada desde hace cuatro años y medio, cuando abandoné lo más importante de mi vida en San Vladimir.
Ella, siempre ella. Roza. Su nombre, su voz, su sonrisa, su piel. Todo de ella jamás dejó mis pensamientos. Por más que me esforcé por olvidarla, por arrancarla de raíz, no logré alejarla de mí ni un instante. Al final, todo lo que escribió en esa carta resultó cierto. Hoy es mi aniversario de bodas, Tasha y yo cumplimos cuatro años de matrimonio, aunque no estoy seguro de poder llamar así a lo que tenemos.
Hubo un momento antes de decir acepto en el que la miré a los ojos y realmente me imaginé que era Roza con la que estaba casándome. La verdad es que me arrepentí apenas sentir sus labios contra los míos, sellando nuestro compromiso, pero no me atreví a dar marcha atrás, ya había ido demasiado lejos para hacerlo. Ni siquiera el hecho de que mi abuela decidiera no ir a la boda y reprobar tajantemente mi decisión de casarme con Tasha me hizo retractarme.
Debí escucharla cuando me repitió lo mismo que Roza me escribiera "será el peor error de tu vida", pero no lo hice. Recuerdo la fiesta después de la ceremonia, no había una sola persona que estuviese genuinamente feliz por nosotros, todos sabían que mi cariño hacia Tasha era sólo de amigo. No fueron muchos invitados, incluido Christian que apenas pudo hablar con su tía le dejó en claro que nunca aceptaría nuestra relación, y fue algo simple, tranquilo y muy triste aunque no tanto como la noche de bodas.
Cuando llegamos a la habitación del hotel donde comenzaríamos la luna de miel, lo primero que hice fue excusarme para ir al baño a llorar durante horas y preguntarme ¿qué demonios había hecho? Cualquier acercamiento íntimo fue impensable durante meses. Tasha me tuvo una paciencia inmensa, se esforzaba por hacerme sentir querido y comprendido, por no presionarme pero al cumplir los siete meses me puso un ultimátum. O intentaba de verdad que tuviésemos una relación de casados o la dejaba porque aunque me amaba también tenía sus límites.
Y lo intenté, estuvimos juntos por primera vez, sólo físicamente porque mientras la acariciaba, la besaba y estaba dentro de ella sólo podía tener en mi cabeza el perfume, la piel y el sabor de Roza. Fue lo mismo durante las otras dos ocasiones en que nos acostamos aunque en la tercera todo lo romántico que pudo haber llegado a existir, en una dimensión alterna, entre Tasha y yo se fue a la basura cuando justo después de venirme le dije "Roza".
En ese momento me sentí el más miserable de los hombres, Tasha lloró por horas y jamás volvió a tratar de que formáramos una pareja, al contrario, se resignó a tal grado que comenzó a salir a solas, a buscar compañía masculina que de verdad pudiera satisfacerla. Honestamente, lejos de dolerme, me alivió su elección y con el tiempo las cosas mejoraron, con la llegada de Adam, un dhampir que se convirtió en su Guardián personal y con el que comenzó una relación seria desde hace poco más de un año, me alegraba por ella, se veía feliz y enamorada.
¿Por qué no nos divorciamos? Por un lado, ella jamás me lo ha pedido y, por el otro, estar legalmente casado es lo único que me impide ir corriendo a buscar a la única mujer a la que he amado. No tengo idea de cómo sea su vida ahora, sólo sé que después de la Academia ella se convirtió en la Guardiana oficial de Lissa, como siempre quiso, y que junto a ella se fue a vivir a La Corte. La princesa es la favorita de Tatiana, desde que se reveló que había una Dragomir más se murmura que será su sucesora, y gracias a eso es que la reina ha destinado tantos recursos para investigar acerca de Espíritu.
El hallazgo más grande de dicha investigación fue un niño llamado Declan, un dhampir pero no uno cualquiera, que es hijo de dos dhampir. Al principio todos estuvieron escépticos pero el resultado de la investigación descubrió que un besado o besada por las sombras puede tener hijos con otro dhampir ya que sus genes se purificaron gracias a Espíritu, tanto como los de un moroi. Cuando me enteré de la noticia no pude evitar pensar en Roza y en todo lo que perdí por maldito cobarde, si hubiera sido lo suficientemente fuerte como para luchar por lo que sentía, si hubiera más valiente para aceptar que perder a Roza en manos de un strigoi era un riesgo común, parte de nuestra vida, tal vez ahora tendría la familia con la que tanto soñé.
Tomo el último trago de vodka y lanzo en vaso a la chimenea, siento la rabia volver a crecer dentro de mí. Fui tan estúpido, sigo siendo tan estúpido. La abandoné, la herí, al amor de mi vida, a mi Roza y todo por una idiotez que al paso del tiempo no significó nada. Tuve tanto miedo cuando entró por mí a la cueva, cuando la muerte casi me la arranca de los brazos. Terror de darme cuenta que quizás siempre estuve en lo cierto y que nuestra relación nos afectaría en el cumplimiento de nuestro deber, si seguíamos juntos invariablemente terminaríamos poniendo al otro primero que nada, primero que nadie.
El deber, ahora me río de eso. Desde que soy el esposo de Lady Ozera, pasé a ser una inútil sombra. Ella tiene ahora dos Guardianes aparte de mí y yo resulto ser el más prescindible. Me levanto y voy hasta el gran ventanal de la sala, la noche es fría y serena y vuelvo a sentir a mi corazón romperse. Las lágrimas empiezan a emerger, hoy será una de esas noches sentimentales al parecer. Escucho unos pasos acercarse y me obligo a tragarme el llanto para voltear a ver mi esposa.
-Lamento interrumpirte, Dimka pero necesito hablar contigo.-
Y yo que pensaba que querría celebrar, aunque sea brindar por nuestro cuarto aniversario. Río, sin poder evitarlo, ante ese pensamiento. Adam llega también a la escena pero permanece varios pasos por detrás de Tasha, medio oculto en la oscuridad.
-No interrumpes nada que no pueda volver a empezar dentro de unos minutos.-
Me acerco hasta la barra y me sirvo otro trago. Escucho a Tasha suspirar resignada.
-Bien, será rápido. Dimitri, quiero el divorcio.-
Vaya, eso sí que no lo esperaba. Me quedo estático un momento pero rápidamente reflexiono que no me importa lo más mínimo.
-Como quieras, sólo dime dónde debo firmar.-
Otro momento de silencio.
-Te enviaré los papeles mañana.-
Bebo un buen trago de mi copa y le hago un ademán con la mano de "sí, sí, como sea" Ella da media vuelta pero regresa y se pone frente a mí, acto seguido, me da una fuerte bofetada que me deja perplejo y confundido ¿De dónde ha venido esto? ¿Esperaba que le dijera que no?
-Dimitri Belikov, ¿qué demonios has hecho con el hombre que conocí? No eres ni la sombra de lo que eras. Mírate, vives de la rutina, llevas más de cuatro años sumido en esta ridícula depresión de la que no te interesa salir. Caminas, hablas, te ves como un maldito zombie. Tus ojos están vacíos, tu vida es un chiste desolador. Te conformaste con convertirte en un robot que no hace más que seguirme y cuidarme de peligros que jamás llegan y con venir aquí cada momento libre que tienes para ahogar tus penas ya sea con alcohol o con llanto. Nunca creí vivir para verte convertirte en alguien tan patético.-
Sus palabras duelen, sé que son completamente ciertas pero no por eso dejan de lastimarme, y lo peor es el tono que usa para decirlas, decepción es todo lo que su voz demuestra. Agacho la cabeza, me siento tan avergonzado de lo que me he hecho a mí mismo pero no sé qué hacer, cómo recuperó la felicidad o las simples ganas de vivir que yo mismo me arrebaté.
-¿Y qué quieres que haga? No sé cómo salir de este hoyo que me cabé.-
Se acerca más y me levanta el rostro con sus manos.
-Búscala, recupérala o al menos inténtalo porque no podrás seguir con tu vida sin primero darle un correcto final al amor que le tienes.-
Me solté con brusquedad de Tasha y volví a la ventana.
-¿Y cómo se supone que lo haga? ¿Debo llegar y decirle: Hola, Roza, sabes qué, después de estos cuatro años por fin entendí que no puedo vivir sin ti así que aquí estoy, perdóname y vivamos felices para siempre?-
-Tal vez, al fin de cuentas sólo estarías diciendo la verdad. No tengo idea de lo que pasará si la buscas o de lo que te dirá pero sí sé algo. Ella te amaba tanto o más que tú a ella y entre más tiempo dejes pasar menos serán las probabilidades de que ese amor sea suficiente para perdonarte. A pesar de todo, yo te quiero Dimka y deseo que seas feliz pero no puedo hacer mucho más salvo devolverte tu libertad, lo demás depende de ti y sólo de ti.-
Sin decir más, toma a Adam de la mano y se va con él escaleras arriba. Mi mente se vuelve un torbellino de confusión, ¿quiero buscarla? Claro que quiero pero no sé si debería, ella me lo advirtió "Te arrepentirás y querrás buscarme… No lo hagas porque ya te habré olvidado" ¿Soportaría que en verdad me haya dejado atrás cuando yo no fui capaz de dejarla de lado ni un solo día? Supongo que lo averiguaría, total, no podía dolerme más su olvido de lo que me dolía su ausencia.
