POV Rose

Me tumbé en el asiento apenas volví del baño y comencé a llorar. Abrasé mis rodillas y enterré mi cara entre mis muslos. No podía creer lo que estaba pasando. Al día siguiente de la fiesta, Lissa y Christian hablaron conmigo, no pude evitar lanzarme a sus brazos y contarles todo lo ocurrido entre Adrián y yo y entre Dimitri y yo.

Christian estuvo a punto de salir corriendo a romperle la cara, más bien intentar romperle la cara, a Dimitri pues decía que se había aprovechado de mí y mi estado alcoholizado pero yo sabía perfectamente que no había sido así. Le dije a mi mejor amiga que necesitaba irme de La Corte, distanciarme por un tiempo para poder pensar bien las cosas, el resultado fueron unas vacaciones maravillosas a México sólo para Lissa, Mia, Jill, Christian, Eddie y yo, y varios otros Guardianes por supuesto.

De eso hace un mes, aproximadamente, debo admitir que me divertí muchísimo y logré despejar mi mente de todo el drama que se había desatado en casa, aun así y a pesar de que estaba más relajada y que había pensado muy bien lo que haría al volver. Justo ahora, a unos cuantos minutos de aterrizar, no tenía ni puta idea de lo que pasaría, en un abrir y cerrar de ojos mis decisiones y seguridades se fueron por el drenaje, mi vida y mis prioridades dieron un inesperado giro de 180º.

¿Qué haría ahora? ¿Cómo solucionaría esto? No podía viajar al pasado y deshacer lo que hice, para ser franca, tampoco quería hacerlo. Adrián y Dimitri, Dimitri y Adrián, maldita sea, ya no sólo eran ellos dos. Me sentía como una auténtica puta, engañé al hombre que me lo había dado todo y que a cambio sólo me pedía su amor, tuvo un mal momento pero, demonios, yo hubiera actuado así también de haber estado en su lugar, al final sólo dijo la verdad.

En todo este tiempo me hizo tanta falta su compañía, sus abrazos, sus besos, sus bromas, estar con él me llenaba el corazón. Por otro lado, Dimitri no tenía disculpa alguna para lo que estaba haciendo, ¿por qué volver después de tanto tiempo? Me ama, lo sé, siempre lo he sabido pero ¿cómo creer que alguien que me sacó tan fácil de su vida una vez y por motivos realmente estúpidos no volverá a hacerlo ante el primer momento de debilidad? Lo amo, sí también lo amo a él, jamás dejé de hacerlo pero ¿el amor es suficiente para olvidar tanto daño y restaurar la confianza?

No, esa era la respuesta. Jamás volvería a ver a Dimitri como solía hacerlo, nunca podría entregarme completamente a él de nuevo, por más que mi corazón latiera rápido cuando lo tenía cerca y que mi cuerpo respondiera irremediablemente ante un simple roce de sus dedos, no era capaz de mirarlo a los ojos sin recordarlo alejándose de mí para irse con Tasha.

Debía buscar a Adrián y tratar de arreglar las cosas con él, claro que ahora todo se había complicado demasiado y probablemente él terminaría mandándome a la mierda, bien merecido me lo tenía pero aún si Adrián no me aceptaba de vuelta, Dimitri y yo no volveríamos a estar juntos de nuevo.

Las lágrimas se intensificaron, sentí el asiento de al lado hundirse y una mano posarse en mi hombro. Era masculina pero delicada, sólo podía tratarse de Christian, me abrazó y yo me hundí en su pecho.

-Tranquila, Rose, todo mejorará, Adrián es un imbécil pero te ama, sé que te perdonará. Y si no lo hace, estarás bien sola, eres fuerte y no necesitas a ningún idiota para seguir.-

-Lo sé pero, no lo entiendes, todo se complicó mucho más. No sé qué voy a hacer.-

-¿De qué hablas? ¿Es por Belikov? Lissa dijo que en cuanto lo pidieras podría reasignarlo a un lugar lejos de La Corte, Tombuctú por ejemplo.-

Una risita histérica se me escapó, me alejé un poco de Christian, sequé mis lágrimas y respiré profundo.

-Es por… por…-

E iba a empezar a llorar de nuevo, agaché la cabeza. Christian me tomó de la barbilla y me obligó a mirarlo.

-Rose, ¿qué pasa? Me estás preocupando, ¿qué es lo que no me estás diciendo?-

Me mordí el labio y estiré mi brazo derecho para mostrarle la verdadera razón de mi ataque de llanto, sus ojos casi se salen de las orbitas.

-No, no, no puede ser, por San Vlad.-

-¿Qué es lo que no puede ser?-

Lissa llegó con un semblante de extrema preocupación, miró a Christian para que le respondiera pero el chico fuego pareció quedarse sin palabras. Miré a mi mejor amiga y le pasé la estúpida cosa que había volcado mis planes. Liss tuvo la misma reacción que su novio.

-No puede ser, tú… tú…-

-Estoy embarazada.-