POV Rose
-Sólo para aclarar, si dejas que me caiga, hay cierta ubicación de cierto establecimiento que podría pasar a ser del conocimiento de Tatiana.-
La risa del Viejo me hizo sonreír y relajarme un poco aunque no lo suficiente como para aflojar el agarre que tenía sobre su brazo izquierdo. Era el momento, por fin, llegamos a las puertas de la iglesia, Lissa, Mía y Jill las abrieron e iniciaron su camino en medio de las repletas filas de asistentes. La música nupcial inició y todos se pusieron de pie a la espera de que llegara a mi destino, miré al fondo y lo vi, Adrián en su inmaculado smoking blanco, lucía hermoso, angelical, perfecto. Solté una gran bocanada de aire, quién sabe cuánto llevaba sin respirar con normalidad.
Habían sido meses llenos de ansiedad y locura, en cuanto hicimos el anuncio de nuestra boda, la reina Tatiana quiso hacerse cargo hasta del último detalle y en el momento en que se enteró de mi embarazo decidió que era primordial hacer todo lo más pronto posible. Lissa y ella fueron responsables de la decoración y la comida para la recepción, demasiado elegantes para mi gusto, de los invitados, cientos de personas que ni siquiera conocía pero que pertenecían a la elite. Las únicas cosas en este evento que fueron mi completa elección fueron las damas de honor, mi vestido que ni loca hubiera sido blanco, elegí uno rojo con corset hasta la cintura y una larga y ampona falda de pliegues verticales estilo princesa y en vez de velo una corona de flores sobre mi cabello suelto, y, por supuesto, mi mejor elección que fue el novio. Me veía realmente espectacular, mi pequeña panza de cuatro meses ni siquiera se notaba.
-Tranquila, Rose, eres una Mazur y los Mazur jamás caemos.-
El Viejo miró hacia dónde se encontraba Adrián.
-Aunque a veces podemos llegar a tropezar.-
-Viejo, no comiences justo ahora.-
Al contrario que a Tatiana, al Viejo no le gustó tanto la noticia de mi boda con Adrián, al principio no entendía por qué pero un día se armó de valor y me confesó que creía que era un error que me casara justo en esos momentos con Adrián, que si era por el bebé que no me sintiera obligada pues él se encargaría de que nada nos hiciera falta. Traté de explicarle que no era por eso pero él me dijo algunas cosas que me hicieron dudar por semanas. Él sabía todo, absolutamente todo, lo de Adrián, lo de Dimitri, todo, nunca dejaría de sorprenderme su capacidad de omnipresencia. En resumidas cuentas, me dijo que esta boda era el último desesperado intento de Adrián por asegurarse de que nunca me iría y también mío de olvidar a Dimitri porque de no ser así hace tiempo que habríamos considerado la posibilidad de casarnos. Tal vez tuviera razón pero una parte de mí en verdad quería casarse con Adrián porque lo amaba, lo malo era que aún no sabía si esa era la mayor parte.
-Como quieras, sólo recuerda que no es muy tarde, puedes cambiar de opinión, es más, si requieres ayuda para huir, tengo un helicóptero esperando justo afuera.-
Negué con la cabeza aunque una vocecita pequeña y frágil en mi cabeza gritaba que lo hiciera.
-No lo haré, me casaré con Adrián, puedes guardar silencio y llevarme hasta el altar o dejarme ir sola para que puedas quedarte aquí parloteando todo tu descontento.-
Suspiró con frustración, se irguió completamente y comenzó a caminar conmigo a su lado. Mis tacones se hundieron en la alfombra, percibí las sonrisas de algunos y los murmullos de casi todos mientras pasaba a su lado, mis ojos se fijaron en lo único importante, Adrián, me sonreía, me esperaba, podía hacerlo, lo deseaba, todo estaría bien. Llegué frente a mi novio, el Viejo le dijo algo sobre hacerme feliz o sufrir las consecuencias y puso mi mano sobre la de Adrián. Apenas lo toqué mi cuerpo se estremeció y un sentimiento extraño empezó a crecer en mi interior, felicidad mezclada con tristeza.
El sacerdote inició con la ceremonia, no presté la menor atención a sus palabras. Mi mente volaba entre recuerdos. La primera vez que lo vi y lo poderoso e imponente que me pareció, las ocasiones en que me protegió, los entrenamientos, el dolor de saber que no debíamos estar juntos, el sentirme viva y segura en su compañía, cómo todo mejoraba, yo mejoraba, gracias a él, los besos robados, las caricias, entendernos con un simple gesto, la certeza de saber que haría cualquier cosa que me pidiera, un amor absoluto, un amor intenso, profundo, que nos fundía en uno solo, un amor fuerte e imparable, un amor irrevocable. El rostro de mi Dios ruso mirándome con amor. ¿Dios ruso? No. Pestañeé varias veces, la voz de Adrián me llevó de regreso.
-¿Estás bien?-
¿Cómo podría responder a esa pregunta? ¿Lo estaba?
-Adrián, yo…-
-¡Roza!-
Giré tan rápido que casi pierdo el equilibrio, no había sido un grito pero su voz resonó en mis oídos con tanta claridad y fuerza que bien pudo traer cuatro bocinas y un megáfono. Dimitri llegó en un abrir y cerrar de ojos frente a nosotros. El silencio se hizo denso y pesado.
-No hagas esto, por favor. Te amo y sé que también me amas, más que a nadie, más que a él.-
Miré de reojo a Adrián, no hizo nada, sólo estaba de pie y mirándome como diciendo que era mi decisión. Volví a ver a Dimitri, más recuerdos vinieron a mi cabeza. Él diciendo que no me amaba, él alejándose de mí de la manera más cobarde posible y enviándome una invitación para su boda, él casándose con una mujer a la que no amaba sólo para dejarme en claro que no teníamos posibilidad alguna, él arrepintiéndose cada día por su decisión pero jamás buscando revertirla. Adrián consolándome, Adrián mostrándome un mundo nuevo y mejor, Adrián siendo mi mejor amigo y cómplice, Adrián llenando de paz, luz y amor aquello que Dimitri había dejado repleto de sombras, Adrián nunca exigiendo nada y siempre dando todo, Adrián con miedo de perderme pero sin reparos en dejarme libre, Adrián enseñándome día con día otra clase de amor, el amor paciente, dedicado, honesto y valiente. En realidad, no había mucho que pensar.
-Dimitri, será mejor que te vayas, ya me has quitado suficiente, por favor, no arruines esto también.-
-Roza…-
-Basta ya, Guardián Belikov, está completamente fuera de lugar, sáquenlo de aquí.-
Tras la orden de Tatiana, varios Guardianes se apresuraron a llevar a Dimitri fuera de la iglesia, entre ellos mi madre. Mientras lo veía alejarse, sentía un dolor inexplicablemente hondo en mi alma, el dolor que sólo podría atribuirse a la pérdida del ser amado pero a Dimitri ya lo había dado por perdido hace mucho así que era algo que sabía manejar. Regresé a mi lugar, frente a Adrián, dispuesta a terminar con la boda pero él tomó mi mano y nos llevó hasta una parte de la iglesia oculta del resto.
-¿Por qué lo hiciste?-
Mi sorpresa fue enorme.
-¿Hacer qué?-
-¿Por qué decidiste quedarte conmigo?-
Me mordí el labio inferior y dudé por unos instantes.
-Porque… porque… porque esa era la mejor decisión.-
Adrián dejó de mirarme, su rostro se convirtió en uno de tristeza y sufrimiento. Algo no encajaba, esa respuesta no era la que me esperaba. Debía estar feliz, nos casaríamos, sería suya y sólo suya por siempre y para siempre, eso era lo que él quería, lo que siempre había querido ¿cierto?
-Adrián ¿qué pasa?-
Se acercó a mí, acarició mi rostro con una de sus manos y me miró con dolor.
-Cuando conocí supe que mi corazón ya no me pertenecía, te vi con esa actitud de rebelde y sacrificada y con todos tus claroscuros, una besada por las sombras aferrada a buscar la luz para todos quienes le importaban y nada deseé más que formar parte de ese grupo tan exclusivo. Después pasó lo de Spokane, lo de San Vladimir y lo del idiota ruso de allí afuera. Te vi reír, te vi llorar, te vi feliz y te vi sufriendo, te vi proclamándote la diosa de todos y te vi creyéndote la peor escoria, luchaste, ganaste, fracasaste pero jamás te diste por vencida. Pasara lo que pasara siempre encontrabas la manera de salir adelante, te he conocido por unos cuantos años pero he presenciado lo mejor y lo peor de ti, te he amado cada segundo y mucho antes de que tú siquiera supieras que yo existía.-
Mi corazón se aceleró al máximo, esta no era una declaración de amor normal, esto estaba mal, las cosas se estaban yendo a una dirección que no me gustaba para nada. Los ojos de Adrián se humedecieron, intenté hablar pero puso uno de sus dedos sobre mis labios.
-Cuando decidiste darme una oportunidad fue el mejor y el peor día de mi vida, el mejor porque pude tocar con las manos el mayor sueño que había tenido y el peor porque supe que tenía el tiempo contado. He sido tan feliz todos estos años que llegué incluso a pensar que esa dicha podría durar más, algo así como para siempre pero sólo me engañaba a mí mismo.-
Alejé con suavidad su mano de mi cara y fui yo quien tomó su rostro para que me prestara completa atención.
-No, no es así, esto durará para siempre, yo...-
-Te amo, te amo y te amo tanto que no soy capaz de ser lo suficientemente egoísta como para permitirnos continuar.-
-¿Qué? Por supuesto que no serás egoísta, casarme contigo es lo que quiero, quiero estar contigo, te quiero a ti.-
-Pero quererlo no es suficiente, todo lo que hemos vivido, el amor que nos tenemos, nada de eso es suficiente. Rose, si hacemos esto, sé que seríamos felices, muy felices, sin embargo, tú jamás lo serías tanto como si estuvieras con él y no podría pasar mi vida a tu lado sabiendo que tuve la oportunidad de darte lo que en verdad necesitabas pero que por egoísmo te lo arrebaté, que por conservarte a mi lado dejé que renunciaras a lo que realmente amas.-
-No es verdad, yo te amo y te elijo a ti, eso es lo importante.-
-Es lo importante ahora pero no en cinco años ni en veinte. Siempre supe que ocupaba el segundo lugar en tu vida y que en cuanto él apareciera lo comprobaría. A mí me amas porque aprendiste a hacerlo y me eliges porque soy la opción segura mientras que a él lo amas simplemente porque así es cómo debe ser, porque todo dentro de ti te grita que es lo correcto y porque llegó tan profundo en tu alma que ni siquiera logras comprender cómo pasó. Él te lastimó de una forma cruel y miserable pero lo hizo porque creyó que era lo mejor para ti, no lo justifico y jamás lo haré, lo odio por lo que te hizo y lo odio por lo que continúa haciéndote pero eso no cambia el hecho de que sigue siendo el indicado para ti, un ciego podría verlo. Sé que me amas, jamás lo he dudado y creí que ese amor era lo suficientemente fuerte para formar una familia juntos pero al final del día, cuando estuvimos frente al altar sólo pudiste pensar en las razones por las que amas a Dimitri Belikov. Las palabras pueden mentir, los gestos pueden engañar pero tu aura siempre te delatará, conmigo es rosa y calmada, con él es roja e intensa tal y como la verdadera Rose.-
Sentí el sabor salado de las lágrimas sobre mis labios, Adrián me estaba dejando, podía pintarlo como le diera la gana pero así era. Vestida de novia, con un embarazo medio avanzado y los sentimientos a flor de piel mientras mi novio estaba terminando conmigo, era demasiado.
-Me estás abandonando.-
-No, claro que no, te estoy dando lo que necesitas. La oportunidad de recuperar la vida que siempre quisiste con el hombre al que siempre has amado. Escúchalo, perdónalo, tómate tu tiempo e intenta rehacer lo que tenían porque era increíble, era algo que todos quisiéramos tener, un amor por el que cualquiera mataría, un amor que quisiera experimentar. No te abandono, yo siempre estaré aquí para ti y para él o ella.-
Puso sus manos sobre mi vientre y lo acarició con ternura.
-Sin importar nada, pequeña dhampir, siempre me tendrán.-
Me abrazó y dio un beso en la frente, dio media vuelta dispuesto a salir para dar por finalizada la ceremonia incompleta de un matrimonio que jamás vería la luz.
-Gracias.-
Mi voz salió como un sollozo quebradizo, me destrozaba la situación, una vez más perdía a un hombre que amaba pero la tranquilidad en el fondo de mi alma me indicó que era lo correcto, una vez más, Adrián había comprendido, mucho antes que yo, lo que necesitaba y me lo había dado aún a costa de sus propios deseos.
-No tienes porqué agradecer, no sólo lo hago por ti. Si me caso contigo hoy, no podría conocer a quien me ame como realmente necesito que me amen el día de mañana.-
Su respuesta me hizo sonreír, y aunque permanecía de espaldas a mí,sabía por su tono que él también estaba llorando.
-La encontrarás, estoy segura.-
-Por supuesto que sí, con esta imagen de galán y la trágica historia de que mi novia rompió conmigo el día de la boda para irse con su ex, habrán muchas chicas dispuestas a consolarme. Ahora, si me disculpas, hay una reina y doscientos invitados a los que debo mandar a comer antes de que decidan cortar mi atractiva cabeza.-
Sacudí la cabeza, nunca cambiaría, hasta en la peores situaciones tenía que sacar a relucir su arrogancia. En cuanto desapareció, mi llanto aumentó, no tenía idea de qué haría a continuación, sólo sabía una cosa. Extrañaría a Adrián pero tendría que aprender a vivir sin él.
*Más vale tarde que nunca, a un capítulo del final (o dos si enloquezco). Espero les guste y perdón por haber tardado tanto pero este capítulo me dio muchos dolores de cabeza. Odio haberlos separado así es como debía ser. Los quiero y los leo en los comentarios. Saludos.
