Mycroft mantuvo ese consejo en su mente por toda esa semana. Y la siguiente. Y un par más de las que le siguieron a esa. Él trató de borrarlo de su mente. Cerró las puertas del palacio y borró expedientes, escuchó canciones de rock y sobre todo, no recitó el nombre en su cabeza. Greg estaba vetado. De por vida. Y por otras dos vidas más.
"Hola, Holmes."
"Hola, Greg."
Si, bueno, tampoco es como si pudiera deshacerse de su cuerpo también.
