Disclaimer: Los personajes de The Hunger Games no me pertenecen, todo es de Suzanne Collins. Yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.


—Me siento un poco sorprendida de que no te encuentres apegada a la consola —Prim entro a la pequeña habitación que ambas compartían—. Por eso había decidido tardarme en regresar.

—Hoy no tenía muchas ganas de jugar —Katniss abrió los ojos—. ¿Han encontrado todo lo que buscaban?

—Sí. Darius me ha preguntado el día de hoy que si ya tenías pareja para la fiesta de compromiso —Katniss se hizo a un lado y se acostó al lado de ella—. Le he dicho que sí.

—¡¿Qué?! —Katniss levantó la mirada de la cama para observar a su hermana de catorce años—. ¡¿Por qué has dicho eso?! Pudiste haberme salvado, no tengo ni idea de...

—Por ello mismo —Prim le sonrió—. Tú eres la que debe buscarlo. Él no debe pedirtelo. Además de que Gale me ha contado lo de tu promesa.

—Es un chismoso.

—Mañana vamos a ir a la plaza del distrito, visitaremos los locales, y estoy segura de que fácil podrás encontrar y platicar con alguien —Prim le dio un codazo—. El día de hoy hemos visto a gente nueva.


Katniss, Katniss, Katniss —Ella abrió los ojos cuando escucho que le estaban llamando, era un susurró que provenía de la sala. Quizás alguien la estaba buscando, pero no lo creía. No tenían razón para que algún vecino la llamase, además de que no la buscarían a ella, sino a su madre.

El espacio que quedaba libre entre el suelo y la puerta de su habitación vio una luz de color azul que se estaba filtrando, provenía de la sala. Antes de acostarse vio a su madre apagar todo, nadie había dejado ninguna vela encendida. ¿Pudo ser Prim? Su hermana estaba dormida en la cama de al lado. La curiosidad le llamo la atención y se levantó, camino descalza y abrió la puerta lentamente. Al acercarse a la sala se quedó petrificada por algunos segundos.

El proyector se encontraba encendido, su mirada fue hacia abajo en dónde estaba la consola con el juego que compró dos días antes. La imagen que se estaba transmitiendo era la de Peeta, quién le estaba sonriendo y a la vez le estaba mostrando una sonrisa de tristeza.

Oh, Katniss. Me has dejado muy abandonado el día de hoy. Mi madre se ha enojado mucho conmigo —Él se giró y ella pudo ver una marca roja sobre una de sus mejillas—. Me ha llamado mentiroso porque la chica que le iba a presentar no fue.

—Prim, esto no es gracioso —Esperaba que su hermana saliera de la habitación y se riera, que hubiese sido ella la que le había susurrado, que su hermana era la que estuvo jugando y que habría perdido un nivel, pero no esperaba violencia familiar en ese juego—. ¿Prim?

Quizás era todo eso parte de un sueño, algo que ella se estaba imaginando esos momentos por el cansancio. Haber pasado tantas horas jugando con el videojuego finalmente le había dejado secuelas, centró su mirada de nuevo al proyector en dónde ahora Peeta se encontraba llorando. No dejaba de murmurar su nombre y sobre la cita fallida.

Nos tomamos de las manos, caminaste a mi lado, paseamos y fuimos a comer. Esas con las cosas que hacen los novios y tú eres mi novia. ¿Por qué razón me has dejado plantado? ¿Has preferido estar con Darius?

Katniss abrió los ojos con sorpresa ante la mención, de inmediato se pellizco el hombro y cerró los ojos, mentalmente contó hasta diez. Se mordió el labio y al abrir los ojos las cosas estaban en su lugar. El videojuego no estaba sobre la consola y el proyector estaba apagado, todo había sido parte de su imaginación entonces. Un sueño de un sueño. ¿Lo recordaría a la mañana siguiente?

Ella nunca había llegado a tener sueños que no fueran mucho más allá de la realidad, tenía poco para imaginar o llegar a soñar que las cosas iban a cambiar de la noche a la mañana, tampoco había llegado a soñar con ningún chico, mucho menos con personajes de videojuego. A ella no le estaba gustando esa clase de pensamiento, para nada. Había algo que no sentía desde hacía mucho tiempo atrás: miedo.


Katniss estuvo caminando por el bosque gran parte de la mañana, reviso las trampas que Gale dejó días antes, se agacho sobre cada una retirando lo que habían capturado. Guardo todo y se dirigió a su punto de reunión, suspiro cuando vio que estaba solo.

Lo comprendía, Gale se iba a casar con Madge, seguramente ahora estaba muy ocupado con ella o con el padre de ella, revisaban trajes, compraban anillos, haciendo esas cosas que las personas comprometidas realizaban. No podía juzgarlo, muchos años atrás habían convivido mucho tiempo. Era entendible que las rutinas fueran cambiando con el paso del tiempo. Simplemente ella no esperaba que ese tiempo ya hubiera llegado.

Volvió a colocar las trampas, y regreso a la alambrada.

Cuando llego a la casa de Gale, fue recibida por una adorable Possy, quién llevaba un lindo vestido en color amarillo. Possy le abrazo de la rodilla, saludándola. Se hizo a un lado y la dejo pasar. Katniss saludo a Hazell, intercambiaron muy pocas palabras antes de que ella anunciara sobre las presas que las trampas de Gale habían capturado. Se retiró, guardando en promesa que se verían más adelante.

Katniss consulto la hora. Aún tenía tiempo antes de que tuviera que salir con Prim. Tenía tiempo de sobra para ir a jugar.


Aceptar cita.

En otro momento.

Katniss presiono a la opción de aceptar cita. Y la imagen de Peeta apareció sonriendo y agitando las manos en son de alegría. Luego las froto y dijo:

—La cita es a las cuatro de la tarde, nuestro sistema revela que es apenas es medio día.

A esas horas estaría con Prim, así que luego tendría que repetir la partida otro día.

—Solamente hoy es la cita, Katniss. Tienes que estar aquí, vas a estar aquí. ¿Verdad?

—Mañana lo repetiré, sí tengo tiempo.

—¿Por qué no tienes tiempo para tú novio?

Katniss se rió y frunció el ceño.

—Tú no eres mi novio, Peeta. Y si borro la partida, el día de mañana voy a tener esa cita contigo. Mañana el día está despejado.

—Removeré el sistema para que sea mañana —Peeta desapareció de su vista y en los siguientes segundos reapareció—. Listo, mañana tendremos esa cita Katniss.


Katniss camino por detrás de su hermana, quién iba alegremente platicando con el hermano de Gale. Parecía que simplemente ellos dos iban, la habían hecho completamente a un lado.

Vueltas y más vueltas fueron las que dieron. Vieron un diseño y les gusto, caminaron y vieron otro, les gusto. Y así sucesivamente, hasta que después de unas cuantas horas finalmente habían terminado con todo lo que era necesario y Rory se alejó llevándole las cosas a su madre, dejando a las Everdeen solas.

—¿Te agrada alguno? —Prim le preguntó a Katniss, quién estaba sentada sobre una banca que ahí había.

—No —Katniss se llevó la mano a la barbilla—. Tendré que hablar con Gale sobre que no iré con alguien. Y tendrá que aceptarlo.

—Ayer mencionaste que el juego era para ayudar. ¿Y ahora? ¿No has aprendido nada?

—Es completamente diferente. Iré a la panadería por algo de pan, ¿vienes?

—¿Me comprarás un pastelillo?

—Sí.


Cuando entraron a la panadería fueron saludadas por el señor Mellark, y Prim se separó de ella para elegir el bocado que sería para la merienda de esa noche y el desayuno de la mañana siguiente. Katniss observo alrededor, todas las charolas estaban llenas de diferentes panes, galletas, pasteles, de todo. Katniss se quedó mirando unas galletas que mantenían una forma de arcoíris con una estrella sobre la esquina, estaba decorado con todos los colores que la conformaban.

—Lleva mucho tiempo, son complicadas. Pero al final el sabor es lo que cuenta.

—Sí, y el precio debe ser muy caro —murmuro Katniss, quién dejo su posición anterior y se giró para ver a la persona que le había hablado.

Se quedó estupefacta, dio un paso atrás y cayó al suelo cuando lo miro.

¡Era el chico del videojuego!