Disclaimer: Los personajes de The Hunger Games no me pertenecen, todo es de Suzanne Collins. Yo simplemente utilizo a los personajes con fines de entretenimiento.
Katniss se acomodó el Cassette del juego y camino en cuatro patas para salir de la mesa. Peeta tomó la mano de Prim y salieron de la mesa a hurtadillas de las máquinas que mostraban el rostro de Peeta.
—¡Hey, Peeta! —Le grito Katniss y todas las máquinas con el rostro de Peeta se centraron en ella—. Deja ir a todos.
—Podría, pero te has ocultado de mí —El rostro de Peeta apareció mucho más cerca de la pantalla, sus ojos azules brillaban no de la manera adorable que le había mostrado los días anteriores—. ¿Crees que tus amigos van a escapar? ¿Crees que estás personas del distrito doce van a poder salir con bien? No, no, Prim, no pueden salir por la puerta trasera.
Katniss desvió la mirada para ver el camino por dónde sus tres compañeros se habían trasladado por la puerta trasera, ahora se encontraban regresando de allá volviendo con miradas asustadas sobre su rostro, así mismo la estaban buscando. Las cosas no iban a salir bien, dudaba que pudieran salir sin daño alguno de ahí.
—Peeta escucha —Katniss levantó sus manos, atrayendo la atención de él—. No les hagas daño, haré todo lo que me pidas. Te lo prometo.
—Te recuerdo que tenías que jugar el juego, te lo repetí hace unos momentos —El ceño de Peeta estaba fruncido, molesto ante las palabras de su novia—. Solamente tenías que terminarlo Katniss, te habrías evitado problemas, no me hubieras hecho enojar. Hiciste caso omiso a cosas importantes. Cuando se inicia un juego debe ser terminado. Y evitar las consecuencias.
—Lo lamento, yo no lo sabía. Podemos iniciar de nuevo.
—Oh, Katniss —Peeta negó furtivamente—. No lo entiendes, mi juego no se debe jugar dos veces, solamente una vez. Tuve muchos problemas al cambiar el sistema y darte otra oportunidad ¿Sabes a cuántas personas me he deshecho por no acabar mi juego?
—¡¿Los has asesinado?! —Le grito horrorizada, miro a Peeta, Prim y Rory, quienes estaban tendidos en el suelo al momento que una máquina se acercaba a ellos, lanzando chispitas—. ¡¿Qué les has hecho?! ¡Deja a mi hermana, estúpida máquina!
—Trataron de deshacerse de mí, yo no tenía que permitirlo. Así que el primer eliminado fue él —Peeta inició a reír con fuerza, mirando la mirada asustada de Katniss—. No tienes que asustarte, Katniss. Yo nunca podría hacerte daño a ti, tú eres la única persona que me ha importado. Y por ello me he desecho de todas las personas vivas dentro de mi juego.
—¿Qué les hiciste? ¿Pueden volver a la vida?
—Ahora basta de hablar. Dejaré vivir a tu hermana y sus amigos siempre y cuando toques mi rostro y podremos vivir para siempre en un juego. Nada puede destruirnos. Y piensa una última vez Katniss, ¿Crees que alguna vez Peeta querrá verte de nuevo? Solo debes mirar su mirada asustada, a pesar de que gran culpa es de él.
Escuchó el gritó que su hermana lanzó, miró a dónde ellos se encontraban y vivió a Rory, quién estaba apretando los dientes tratando de sacar su pierna de la máquina, que lo había tratado. El corazón de Katniss latió con mucha fuerza al imaginarse que el videojuego los estuviera trasladando, que los asesinase, que hiciera tantas cosas que ella no podía solucionar.
¿Qué iba a ser de la familia ahora que ellos llegarían a desaparecer? Tenía que tomar una decisión y sabía cuál era la correcta.
—Lo haré, pero déjalos salir.
Escuchó a su hermana gritar a Rory y después la vio tendida al lado de Rory, Peeta le estaba revisando la pierna, está se quedó quieta al lado de ellos, no les iba hacer daño. Katniss quiso ir hasta ellos, llegar a despedirse de su hermana dado que no tenía idea de lo que iba a pasar.
Camino paso a paso hasta la mano, Peeta ahora estaba extendiendo su mano para que pudiera entrar.
Unas manos se colocaron sobre su cintura y la alejaron de la máquina cuando solamente estuvo a unos centímetros del videojuego.
—No volverás hacerle daño a nadie —Dijo Peeta con voz gruesa—. Esto termina ahora, Peeta.
Peeta tomo el cassette y lo tiró al suelo. Y lo aplasto con el pie con todas sus fuerzas. Haciendo gestos para evitar que quedarán residuos.
—¡No puedes! —Katniss vio al Peeta del videojuego que estaba tratando de salir de la máquina. ¡Era real!
Con sus pixeles derramándose por la máquina, las pantallas iniciaron a ponerse en negro, el Peeta gritaba de dolor. El Peeta real no dejo de pisar el cassette, después se agacho y lo lanzó hacía la chimenea que estaba encendida.
Un gritó más de Peeta perturbo todo el salón.
Las luces se apagaron, los platos se quebraron y el fuego de la chimenea se extinguió al instante. Quedando todo oscuro. Unos segundos después todo pareció volver a la normalidad y las personas del distrito doce siguieron haciendo las cosas que momentos antes realizaban.
—Oigan, ¿están bien? —Les preguntó el mesero al ver a las cuatro personas que estaban tendidas sobre el suelo—. Los asientos son en las sillas, no en el suelo.
—Ya nos iremos, gracias —Peeta le tendió la mano, pregunto por la cuenta y pago. Prim y Rory los siguieron detrás.
Katniss iba frotándose el brazo, apenada por todo lo que tuvieron que ver.
—No diremos nada —Dijo Prim, cuando se pusieron a su lado—. Lo mejor es que lleve a Rory con mamá para que le revise. Todo volvió normal, pero no su pierna.
—¿Los acompañaras? —le preguntó Peeta a Katniss.
—Prefiero hablar contigo —murmuró—. Además van a estar bien.
Peeta asintió y siguió a Katniss, quién se iba encaminando al bosque.
