17/05/2017

Hola, hola mis queridas niñas :D Muchas, pero muchas gracias por seguir la historia :3 Por leerla, por comentarla con tanto gusto. Gracias y como no les puedo contestar a cada una… Pues les diré. Gracias Jan y sí, creo que tienes razón. Darien esta súper embobado con ella ;) jajajaja, gracias por seguir aquí. Maryels, gracias preciosa y bueno, trato que mis cosas sean eso, divertidas. Gracias y con respecto a lo que me dijiste del fic que ya habías leído, lo tengo publicado en wattpad bajo el nombre de: "Lo que fue antes de ser Tokio de Cristal". Allá me llamo sensualmente Fenixqueen y tengo la misma foto de perfil que tengo aquí, en . Gracias y espero te des la pasadita por allá; casi todos mis fics los tengo publicados ahí. Marinerita, jajajaja, bueno, pues eso lo hice asi, probando mi suerte pero me alegra saber que no la fregué :v jajajaja. Aquí también tenemos muchos noveleros eh, no te creas, jajaja. Gracias por leer y comentar, te lo agradezco mucho.

Las dejó con el capítulo de hoy, espero les guste. Un beso enorme, nos leemos abajo.


CAPÍTULO 7

La semana pasada aproveché que Serena se fue a despedir a su mamá y a su tía al aeropuerto para irme con los muchachos a tomar algo y hablar con ellos. Yo sabía, yo podía apostar una oreja que sé que no la perdía, a que el comportamiento de las muchachas con Serena era por culpa de ellos. Y no estaba equivocado. Ese día que los invité a ese bar a escuchar rancheras y a tomar tequila, lo comprobé. Los cuatro me dijeron que les habían dado instrucciones precisas a sus mujeres de cómo debían tratar a Serena. Que les habían ordenado no propasarse con mi misterioso huésped por ningún motivo.

— Muchachos, pregunta.

— Pregunte, jefe. — Dijo un animado Jedite después de beber su copa de tequila— Usted no más pregunte, patrón.

— ¿Qué tanto tienen que ver ustedes con el trato que sus mujeres le dan a Serena?

— ¿Le han dicho algo malo?

Preguntó Neflyte con preocupación.

— Mina. ¿Qué hizo Mina ahora, señor?

Me reí. Malachite es así, siempre pensando lo peor de su amada mujer. Aun no sé cómo es que ese par se volvieron disque novios y peor, ¡casándose! Malachite, es la seriedad en pasta y Mina, es, hmmm, ¿Qué palabra usaría para describir a esa loca? ¿Extrovertida? Sí, diría que la loca de Mina es eso, una mujer muy alegre y extrovertida para un tipo tan serio como Malachite.

— ¿Por qué asumes que hizo algo malo, Malachite?

— Señor, —sonrió y los demás con él— Mina, es Mina. Es una preciosidad pero todos nosotros sabemos que Mina sabe de prudencia lo mismo que sabe de parto de gallinas, o sea nada.

Era inevitable, nos soltamos a reír todos por igual. Malachite es gracioso de una forma que me encanta, sin quererlo. Él, siempre habla con mucha seriedad pero a mí, y a los muchachos, siempre nos hace reír con las cosas qué dice.

— ¿Por qué se ríen? Es la verdad.

— Ay, Malachite… Que cosas dices, por Dios. Deberías darle un poco de crédito a tu amada esposita. Amy dice que ha cambiado.

— Y Lita también.

— Como sea… — levantó la copa que Ziocite nos sirvió para tomársela— Señor, ¿Qué pasó? Todos nosotros hablamos con ellas y les dimos instrucciones sobre cómo debían tratar a la señorita Serena. Muy claramente se les dijo, sobre todo a Mina, que debían mantener la distancia con ella.

Disfrutando de esas buenas rancheras, tomándonos ese carísimo tequila (pero de muy buena calidad), les dije que Serena era mi novia, no un miembro de la realeza inglesa. Que a mí, y que por lo que había visto mientras ellos trabajan, a Serena no le molestaba en lo absoluto compartir con ellas. Que, de hecho, Serena compartía el mismo origen humilde que Lita y Rei. Les agradecí muy amablemente el que se preocuparan tanto por mí como para haber hablado con sus esposas pero que lo sentía mucho por ellos, especialmente por Malachite, pero que sus esposas les hacían el mismo caso que Serena me hacía a mí cuando estábamos encerrados en mi habitación, o sea, una mierda. Ay, sé que no debí hacerlo, porque los muchachos no han hecho otra cosa que molestar toda esta semana a Jedite con eso pero no pude evitar burlarme de él cuando tuve la oportunidad.

— Ay, Malachite, y tú, leoncito…

— ¡Jefe! — Se levantó Jedite de su silla como un resorte, rojo de la pena, mientras los demás y yo nos reíamos— ¿Usted cómo sabe que…?

— Cuando vayas a poner en su sitio a la antipática de tu mujer, hazlo en privado. Serena y yo no nos perdimos ni un solo detalle de su "reconciliación". A mí no me molesta pero, bueno, la casa es grande pero uno nunca sabe quién vaya a aparecer por ahí de repente.

— Momento, — preguntó un curioso Neflyte que no le quitaba la mirada al avergonzado de Jedite sin poder dejar de reír— Jedite, ¿acaso el jefe está diciendo lo que creo que está diciendo?

— ¡Chinga a tu madre, pendejo!

Le gritó Jedite mientras se levantaba de la mesa y ninguno de nosotros podía evitarlo, nos reíamos con tal fuerza que llamamos la atención de las demás personas del lugar.

— ¡Ya dejen de reírse!

— Ay, Jedite…— Le dijo un muy sonriente Ziocite— No puedes negar que es gracioso. Que el jefe y su novia los hayan visto a ti y la grosera de tu mujer haciéndolo en uno de los pasillos de su casa, no es gracioso, ¡es graciosísimo!

— Váyanse a la mierda; usted no, jefe, les digo es a estos, a estos hijos de…

— De hecho es mi culpa pero como sea… Serena se va a quedar mucho más tiempo en la casa y no es mala idea que se haga amiga de las muchachas. Me conviene que se haga amiga, muy buena amiga, de sus mujeres.

— ¿En serio?

Preguntó levantando una ceja Neflyte.

— Sí, me conviene y mucho, Nef, mucho. ¿Pedimos otra o qué onda?

Nos quedamos hasta las dos de la mañana en ese bar tomando y haciéndole un "amistoso" bullying a Jedite. Ese pendejo estaba que no lo calentaba ni el sol pero como yo le pedí que se quedara, que me disculpara por haberlo puesto en evidencia con los demás, pues se calmó y se quedó; después hasta risa le dio todo lo que había pasado. Lo bueno fue que cuando tocamos el tema de la llamada que había tenido con Rubeus, me enteré de algo que no sabía. Gracias a Jedite y a la buena amistad que tiene con la mano derecha de los Black, supe a qué es que vinieron a México Rubeus y los hermanos Black.

.

.

No hay nada que odie más que celebrar mi cumpleaños pero ahí estuvimos, en mi casa celebrando mi cumpleaños ya que alguien no es capaz de mantener la boca cerrada. A veces de verdad considero a Malachite, ¿Cómo le hace? Mina es capaz de hacer matar a cualquiera.

Resulta que Malachite (ayer, que era mi cumpleaños), le pidió a Mina que fuera y me comprara algo por eso, porque era mi cumpleaños. Le dio dinero y le explicó que ya que iba a estar fuera todo el día y no tenía tiempo de ir a comprar nada, (y que él de esas mamadas no tenía una puta idea), pues que le encargaba ese favor muy encarecidamente. Lo malo fue que como tenía tanta prisa (me explicó Malachite cuando le pregunté cómo era que Serena se había enterado que era mi cumpleaños) olvidó decirle lo más importante, que no se lo dijera a nadie.

— Lo siento mucho, señor. No sabe cómo lo siento.

— No te preocupes. — Le dije mientras estaba a su lado, en ese enorme y decorado salón de mi casa, y sostenía una copa de vino— No fue ni tan mala idea después de todo. ¿Ya viste a las muchachas? Están hermosas. Se ve que se están divirtiendo mucho, ¿no te parece?

— Si usted lo dice…

Pues como Mina es Mina, no se puede callar nada, Serena y las demás se dieron cuenta que era mi cumpleaños y me prepararon nada más y nada menos que una fiesta sorpresa. Y sí, vaya que me sorprendí pero no solo yo, no solo yo… Como yo no sabía que iba a ver fiesta en mi casa, que Serena se iba a ver más hermosa de lo que ya de por sí es, pues, ¿adivinen? Tuve la genial idea de invitar a Diamante Black, a su hermano y a su abogado a mi casa.

Estábamos ahí, en ese enorme salón de mi casa disfrutando de la música que Amy había escogido. (Obviamente la música la escogió Amy. Las conozco lo suficiente como para saber quién hizo qué) Todos nosotros estábamos de pie deleitándonos con la comida que Lita había preparado, de la bonita decoración del salón que Mina había organizado, de los vestidos que Rei había escogido para cada una de ellas y de lo que más intrigado me tenía, los regalos. Las envolturas eran improvisadas, se veía que el papel era económico, por lo que asumí que Serena se había encargado de los regalos.

No voy a negar que disfruté de la velada que las muchachas organizaron para mí. Fue lindo ver que me aprecian lo suficiente como para haberse tomado tantas molestias pero lo que sí me dejó realmente sorprendido fue enterarme que la autora intelectual de todo eso fue Serena. No lo podía creer. Por lo que Malachite me contó que había pasado con la imprudente de Mina, asumí que había sido ella pero no, no fue así.

— ¿Entonces, señor? ¿Sorprendido?

— La verdad sí, Mina. Muchas gracias pero no tenías que hacer todo esto.

— Oh, no, no señor. — Río mientras sostenía una copa de vino en una mano y con la otra abrazaba cariñosamente a Malachite— La de la idea fue Serena.

— ¡Mina!

La regañó Serena, bienvenida al club, bonita... No sé ni cómo hace Mina para aguantar tantos regaños al día, me cae que no sé. Los de las muchachas, los de su marido, los míos, y ahora los de Serena. Ah, pero Mina, es Mina. Todos nosotros la regañamos pero amamos su forma de ser; en especial Malachite. Él no lo dice pero se le ve en los ojos cuando la mira, así, como lo hizo ayer en la "fiesta", que la ama. Cada vez que Malachite la mira se puede ver el gran amor que le tiene. Para ninguno de nosotros es un secreto que él adora a esa mujer.

— ¿Por qué tenías que decirle eso, eh?

— ¿Acaso tenía que quedar como un secreto? Oh, lo siento.

Río.

— No lo sabía. Yo no sé ustedes por qué son así. Si no quieren que diga algo, tienen que decirme que no lo diga y ya.

— No creo que ese sea el problema contigo, Mina. — Sonrió Serena— Creo que aunque te digamos que no digas nada, igual terminarías diciéndolo. Eres, demasiado comunicativa, amiga.

— Ay, no, ¿tú también?

— ¿Lo ves? — Le dijo Malachite— No soy el único que lo piensa.

— Como sea… Serena, muchas gracias. En serio no tenías que hacer todo esto.

— No tenía pero quería hacerlo.

Me dijo aquello con una linda sonrisa en ese hermosísimo vestido que, Dios, no sé cómo hice para no dañarlo. Cuando estuvimos solos, en mi habitación, lo único que quería era quitárselo a mordiscos… Se veía sexy, exageradamente sexy en ese delgado vestido blanco de seda estilo sirena, preciosa… Serena, mi Serena, es hermosa…

— Muchas gracias, te lo agradezco mucho.

Recibiendo como respuesta otra más de sus lindas sonrisas, fuimos interrumpidos por otros de nuestros invitados, los Black. Diamante, Zafiro y Rubeus estaban siendo muy amablemente atendidos por Jedite y Rei pero, bueno, según ellos, les parecía una descortesía y una grosería no acercarse hasta donde estábamos para saludarnos, para conocer a Serena y de paso felicitarme por mi cumpleaños.

Is your birthday, Darien?

— Español. — Dijo Zafiro como es él, con esa cara de seriedad que lo caracteriza. Zafiro Black pareciera que todo el tiempo esta de mal genio pero no, ese es su estado natural, su forma de ser siempre— Estamos en México, Diamante, y aquí se habla español, no inglés.

— Lo siento.

Guau, era la primera vez que lo escuchaba pedir disculpas. Bendito sea Zafiro Black, me evitó la molestia de tener que decirle a Diamante lo evidente, que deje de ser tan pendejo cada que viene al país.

— Tienes razón, Zafiro. Darien, feliz cumpleaños. De habernos dicho antes te habríamos comprado algo.

— Gracias pero no era necesario. En realidad, bueno, estoy tan sorprendido como ustedes. No esperaba que hubiera una fiesta en mi casa. No me gusta celebrar mis cumpleaños y mucho menos recibir regalos.

Mierda, mierda y más mierda. Creo que es por eso que Serena está enojada conmigo, porque yo le dije eso a los Black delante de ella. Soy un bruto, si seré… Ella fue la que compró los regalos. Ahora es que veo que lastimé sus sentimientos. Soy un imbécil…

— Claro, debe ser difícil darle un regalo a alguien como tú, Darien. ¿No lo cree usted, señorita?

Me dijo Zafiro pero después se dirigió a Serena, única y exclusivamente a ella. Rayos, ¿serán mi celos o estaré en lo correcto? No sé por qué pero algo me dice que a Zafiro le gusta Serena. Es que tiene que tratarse de eso, ¿de qué más? Serena dice que estoy loco pero no, ese cabrón la miró mucho y por su bien más le vale que sean eso, impresiones mías. Más le vale porque sería capaz de cortarle la cabeza si se atreve a meterse con ella.

— Bueno, algo así, señor.

— Perdón, no los he presentado. — Sonreí al ver a Serena sonrojarse. — Serena, ellos son los hermanos Black y su abogado.

— Un gusto, Diamante.

Le extendió la mano Diamante.

— Rubeus. — Hizo igualmente Rubeus cuando Serena terminó de estrechar la mano de Diamante— Soy el abogado de los Black, un gusto conocerla, señorita.

— Mucho gusto, señorita. — Le tomó la mano Zafiro a Serena y sin soltársela, con una de sus asquerosas manos sobre las de mi niña, le dijo esbozando una medio sonrisa y mirándola a los ojos, maldito idiota…— Zafiro Black, encantado de conocerla.

— El gusto es mío. Me alegra mucho que hubieran venido. Así ya no solo somos las muchachas, sus maridos y yo acompañándolo. Entre más gente haya para celebrar el cumpleaños de Darien mucho mejor.

— Vaya, ya quisiera yo que Esmeralda se preocupara tanto por mí. — Bromeó Diamante y todos rieron. Todos menos Zafiro, que no dejaba de mirar a Serena— Tienes una novia muy dulce y amable, Darien.

— No, yo no…

— Sí, la tengo. — Impedí que dijera lo de siempre, que no es mi novia, abrazándola fuertemente por la cintura— No solo es atenta y muy amable, también es hermosa.

— Darien.

Se sonrojo mucho mientras Diamante y Rubeus reían.

— Que pena. No les digas eso a tus invitados, por favor. Van a terminar pensando que es verdad.

— Lo es. — Exclamó Zafiro mientras Serena reía, (como si lo que hubiera dicho fuera un chiste) y mientras a mí me provocaba era sacar mi arma y vaciársela toda a ese pendejo de Zafiro— No sé por qué se ríe, señorita. Lo que su novio acaba de decir no es más que la verdad. Es usted una mujer muy, muy bonita; con el respeto que me mereces, Darien, desde luego.

— No pasa nada.

Mentira, sí pasaba.

— Es cierto. ¿Les parece si vamos al estudio? Según entendí viajan esta misma noche, ¿verdad?

— Sí, así es, Darien. — Respondió Diamante— Más exactamente en dos horas. Iba a quedarme hasta mañana pero… ¿Quién puede con Esmeralda? Nadie.

— Sí, claro… Como no que solo es por eso.

— Rubeus…

— Por aquí. — Les señalé un pasillo para ir a mi estudio pero sin soltar a Serena, la miré y le dije mientras ellos me esperaban…— Ve y diviértete con los demás, ahora regreso.

— Cla, claro, como tú digas.

Tartamudeó y se sorprendió cuando me hice frente a ella, sin soltar su delgada cintura, me acerqué a su fino y bello rostro maquillado. Se sonrojo mucho cuando me le acerqué a los labios.

— Ve tranquilo, aquí te esperamos.

— ¿Lo ven? — Les pregunté a mis invitados que sonreían mientras emprendían camino hacia el estudio— La mejor novia que un hombre como yo pudo conseguir.

Y la besé, me aproveché del momento para besarla, para besarla como siempre había querido. Lo sorprendente de todo eso fue lo que ella hizo, me correspondió. Serena, entrelazó sus delicadas manos en mi cuello y respondió a mi beso como yo quería, tiernamente. Besándola y perdiéndome en la delicadeza de sus rosados labios, en su perfume y en sus manos que me abrazaban, medio escuché cuando Rubeus llamó a Jedite y le pidió que los llevara al estudio porque yo, evidentemente, no podía.

— Parece que alguien va a recibir un muy buen regalo más tarde…

— Si serás metiche, Rubeus.

Reía Diamante mientras Jedite se les acercaba.

— Es por aquí, vamos, los acompaño.

Jedite se encargó de llevarlos hasta el estudio y yo, sin querer que ese beso acabara jamás, fui muy cruelmente interrumpido por ella, mi preciosa y muy malvada niña bonita que anoche se veía más que bonita, preciosa…

— Bonita…

— Ve a atender a esos tipos y ahora que vuelvas hablamos, ¿sí?

— Sí, sí, como quieras. Ahora regreso.


Y ese fue el capitulo de este siglo :v naa, es joda, jajaja, mas pronto de lo que creen les subo el otro porque como ya escribí y edité esta historia... Solo es cuestión de poder sacar el tiempo para publicar y sha esta :D Publicaciones seguidas, mis amores ;) jajaja. Muchas gracias por leer y, ¿que opinan de Zafiro, eh? jajaja, oh, a mí me encanta, es que es tan parecido a Darien, y es tan "malo" que me mata :3

Besos y abrazos, nos leemos en el proximo o claro, en los reviews, cof, cof... si es que los dejan ;) jajaja. Chao, nos leemos.