Dark Temptation
Capítulo 1
Disclaimer: Resident evil y sus personajes no me pertenecen.
Nota de autora: ¡Hola angelitos! Soy Frozenheart7 y os traigo una nueva historia de la pareja más crack del fandom: Weskerfield
Empezaré por decir que esto pasa entre RE: Revelations 2 y RE6.
Hay planeada una secuela si la historia es bien bienvenida.
Recomendaciones musicales para el capítulo de hoy:
Canon en Re de Pachelbel
Bring me to life de Evanescence
Agradecimientos: A mi Beta Reader, la fabulosa Ana Luna. La paciencia que tiene la mujer, casi tanta como maldad en sus entrañas.
No os quiero molestar más, ¡Adelante con la lectura!
Hotel
1 de Octubre, era la fecha que señalaba el calendario y desde hacía un par de años, declarado como el día internacional contra el bioterrorismo. Organizaciones de la talla de la BSAA, DSO, Terra Save, entre otras, se habían unido para celebrar dicho aniversario; realizando actividades señaladas con susodicho. Exposiciones, conferencias y la tradicional fiesta de clausura.
Había llevado meses de preparación y dedicación organizar tal evento. Habían invitado a grandes políticos, soldados y militares. Representantes de ONUs, presidentes importantes, héroes y luchadores de todas las razas y etnias.
La recepción se celebraba en el Hotel Light of Moon, un lujoso hotel de 5 estrellas. Estaba localizado en Washington DC, en el centro de la ciudad. Todos los invitados estaban llegando al lugar, entre ellos los hermanos Redfield, Jill Valentine, Leon S Kennedy, Piers Nivans y Sherry Birkin. Coches lujosos aparcaban en la entrada del edificio y bajaba gente importante, había hasta algunos periodistas en la entrada, intentando ver a alguna celebridad que apoyaba la lucha contra el bioterrorismo.
El edificio era precioso, pero el interior era mucho mejor. La recepción estaba hecha de mármol blanco. Una alfombra roja -que iba desde las escaleras, a la sala en el piso superior- cubría el suelo. Los camareros daban la bienvenida a todos los que entraban. Ofrecían algunas bebidas e indicaban donde estaba la sala donde se haría el banquete.
Eran casi las nueve de la noche y el evento justo empezaba.
En la cola estaba Rebecca Chambers, buscando su invitación en su bolso para poder entrar. El guardia parecía mosqueado. Llevaba unos minutos buscando el trozo de papel y no lo encontraba en ningún sitio. Sabía que lo tenía por el bolso. Pese a la insistencia de la chica, el hombre se negó a dejarla pasar al edificio.
-A ver si está por aquí…No, quizás en este departamento….
El guardia suspiró enfadado, iba con un traje negro y camisa blanca. Tenía una pinta intimidante. La chica le echó una ojeada mientras buscaba por su bolsa. Él la miró mal y ella le sonrió nerviosamente. ¡Qué mal humor tenía ese hombre!
-¡Siguiente!- Anunció con una voz autoritaria.
La chica palpó un papel dentro de su clutch, ¡la había encontrado! Sonrió pícara y levantó la invitación. El vigilante ya estaba por echarla, empujándola por los hombros y sacándola de la cola.
-¡No, espere! Tengo la invitación.- Festejó la jovenzuela con el papel en la mano.
Se la estampó en la cara del guardia de seguridad para que la viera claramente. El hombre dio un gruñido e hizo una mueca de enfado. La médico sonrió.
-¿Ve? Chambers, Rebecca Chambers, o sea, yo.
Ella no pensaba retirarse sin poder entrar en la fiesta. No conocía a casi nadie, pero le hacía ilusión reencontrarse con viejos conocidos. Todos apoyaban la misma causa y era su deber estar allí. Cuando recibió la invitación hace una semana se puso muy contenta. Tenía que asistir si o si.
-Aparte eso de mi cara y pase antes de que me arrepienta.
La joven ojiverde alzó las manos en modo de victoria y entró. Le había dado una buena lección a ese guardia. Quedó alucinada con el hotel donde se daba la fiesta. Nunca en su vida había visto un lugar tan lujoso, la comida debería estar buenísima. Las barandillas de la escalera de piedra blanca estaban hechas de oro macizo. Unas lámparas con cristales transparentes colgaban del hermoso techo, decorado con pinturas de ángeles. No habían sido tacaños a la hora de organizar el evento.
La pelirroja entró en la sala donde cenarán y se daría el discurso y los premios a algunos soldados destacados de varias organizaciones.
Claire sentía mucho aprecio a sus compañeros, se sentía bien rodeada de sus seres queridos y gente con causas comunes.
Al fondo de la sala vio a Sherry. La quería como una hija, de hecho, era su ahijada y tenía la custodia de la chica. Ella estaba confiscada por el gobierno, pero siempre que podía la iba a visitar. Estaba hablando con Valentine, la compañera de su hermano.
Jill era… la mejor. Su relación de cuñadas y amigas era explosiva. Eran como dos estudiantes, solamente con ganas de divertirse. Era como una hermana más, podía confiarle lo que fuera y ella sería una tumba. Ese vínculo tan fuerte era indestructible. Desde el primer instante que la conoció le tuvo simpatía. Después de lo de Kijuju ambas se reencontraron, pasaban cada día juntas. Claire fue un apoyo muy importante para ella, al igual que su hermano. La ayudó a teñirse y recuperar su pelo oscuro y su tez morena. Quedó como nueva gracias a algunas terapias y pruebas con los médicos de la BSAA. Confirmaron que estaba fuera de peligro y le dieron el alta. Desde entonces había sido mucho mejor la vida de Redfield, como si ella fuera un rayo de luz que le iluminó el alma.
Todos estaban muy elegantes, Jill iba con un vestido azul, su color sin duda. Su espalda estaba cruzada por dos tiras y tenía un escote de encaje turquesa muy bonito. Su collar resaltaba mucho.
Chris tampoco se quedaba corto como su pareja, iba con un traje negro y una corbata azul con rayas blancas, como el vestido de su pareja. Se veía mejor que nunca, parecía como si lo hubieran reparado. Al recuperar a su compañera cambió el chip, se volvió más abierto y jovial. Además todos sabían que Albert Wesker descansaba en un volcán y no volvería. Se quitó un peso de encima y volvió a ser como el miembro de STARS, risueño y con energía para todo
Chris mientras, hablaba con Leon, el representante de la DSO. Había venido con una mujer morena, llevaba un vestido violeta largo, de seda. Nunca la había visto, pero había escuchado cosas sobre ella. Una tal Helena, o algo así. Debía ser alguien importante, formar parte de la DSO no era fácil. Ella si no se hubiera marchado a buscar a su hermano en Francia quizás estuviera trabajando junto con el presidente. Le habría tocado el mismo destino que el rubio.
Leon S Kennedy era muy buen amigo. Ella reconocía que era guapo, pero su relación era basada en la amistad. Aunque él acostumbraba a andar muy ocupado, siempre que ella necesita ayuda él está allí para echarle una mano con lo que sea. Incluso cuando Claire tuvo goteras en el piso, él las reparó. De vez en cuando iban a un bar a tomar un café, también se reunían con su ahijada común. Una vez, el rubio le pidió algo más que una relación formal, pero ella lo denegó. No quería involucrar a la joven Birkin, no la quería romper, ya estaba suficiente rota ella sola. Por suerte, Leon lo aceptó y actuó con normalidad. Sus comentarios verdes no pasaban inadvertidos, pero ella lo tomaba como una broma.
Nivans se excusó para ir al buffet, ella lo admiró mientras andaba. Iba muy guapo, el traje le quedaba bien.
Piers era muy amable. El subordinado de Chris era muy cortés y un poco vergonzoso al principio. Su imagen y su personalidad le recordó a Steve, por eso estaba un poco confundida respecto a sus sentimientos. Él era su pareja oficial, Chris ya había advertido lo que le haría si Piers se pasaba de la raya con su hermana. Pobrecito, esa tarde salió de la BSAA temblando. Ella no sentía verdadero amor por él, seguramente era una cosa que el tiempo arreglaría. Le parecía una persona muy leal y honesta, por eso lo eligió como compañero para pasar sus días con él. Era muy gentil, respetaba el espacio de la chica, cosa que agradecía porque era independiente. No vivían juntos aún, pero cada fin de semana iban a la casa del otro y cenaban juntos. Después también miraban una película, charlaban o simplemente se divertían entre las sábanas. Su noviazgo era reciente, pero ya se conocían desde hacía casi un año. Gracias a su hermano terminaron emparejados. A la chica le dio mucha lástima decirle que no cuando se le declaró, por eso aceptó su propuesta. Se sentía sola y necesitaba compañía masculina de vez en cuando. No quería desperdiciar su amistad con él, era una persona excepcional, tanto con ella como con su hermano.
Quizás por una noche todos podrían olvidarse del bioterrorismo asistiendo a esta fiesta. Aunque era una contradicción, estaban allí para apoyar a la misma causa.
En el salón estaba Sheva, vestida con un elegante vestido corto lila, también estaba Josh Stone rondando por el buffet. Chris y Jill fueron a saludarlos, después hablaron con Barry. Fueron recibiendo a la gente también, dando las gracias por asistir. Eran los representantes de la BSAA y debían causar buena impresión.
Este año, el discurso de apertura lo haría Chris. Claire se había pasado los días tranquilizándo a su hermano mayor porque era su primera vez hablando en público. Jill hizo lo mismo en la oficina mientras le ayudaba a preparar el discurso. Desde pequeño le había costado desenvolverse en el entorno social.
Piers apareció de la nada, sobresaltando a la pelirroja. Le ofreció una copa de champagne francés, ella lo aceptó con mucho gusto y susurró un: gracias.
Azotea
-Aquí equipo Delta, estamos listos para entrar. Cambio.
Un hombre enmascarado, conocido como Hunk estaba esperando la señal para asaltar el hotel. Unos cincuenta hombres habían sido contratados por Albert Wesker para liquidar a un solo hombre. Le sorprendió porque normalmente su jefe actuaba en solitario.
En un edificio con más de 300 personas, entre ellas: militares, tenientes, soldados… Era lo más normal entrar con un escuadrón. Se habían estado preparando con esmero y habían trazado un plan perfecto para terminar con el enemigo de su jefe.
Las órdenes eran claras y directas, nadie se atrevía a cuestionar al líder del pelotón. Era temido por todos, sea en el campo militar o científico. Hablar sobre él era un tema tabú.
-Equipo Gamma preparado también, esperando la señal.
Hunk guardó los prismáticos con los que estaba vigilando la entrada. Se giró hacía su ejército de diez hombres. Ellos se alzaron y se pusieron firmes al ver a su jefe. Estaban entrenados para matar y sobrevivir pese a las circunstancias. Esta vez tampoco fallarían y cumplirían el objetivo. Era mercenarios a sueldo, no tenían nada especial. Pero el jefe estaba acostumbrado a trabajar con ellos y como nunca habían fallado se convirtieron en sus hombres de confianza. El capitán del pelotón se aclaró la garganta y se sacó la máscara para hablar. Era un hombre rubio y musculoso. Le llamaban señor muerte, porque la muerte no podía morir. Era respetado también, siendo la mano derecha de Wesker cuando de armas y asaltos se trataba.
-Nuestro objetivo principal es Chris Redfield. Si alguien interfiere podéis disparar.
Ellos hicieron un saludo militar a la vez, totalmente sincronizados. Se apegaban a las instrucciones y no harían nada que no fuera mandado.
-Señor, sí, señor.- Gritaron los subordinados a unísono.
Los soldados se colocaron en fila india y terminaron de preparar las armas. Unos llenaban los cargadores, se colocaban máscaras de protección y otros se abrochaban el chaleco antibalas. El capitán del escuadrón se volvió a colocar la máscara negra en su cara. Debían proteger su identidad frente a todos los invitados de la celebración.
El walkie-talkie del soldado sonó, pulsó el botón y esperó a que hablaran desde el otro lado. Había 5 equipos en total y todos usaban la misma línea de comunicación. Hablaban en clave y tenían códigos por si la situación se salí fuera de control.
-Atención equipos. En cuanto las luces se hayan apagado, durante el discurso entraremos. Cambio y corto.
Se trataba del capitán del equipo Gamma, él escuchó atentamente y conservó el aparato en la mano. Su misión era vigilar que nadie quedaba fuera para poder encargarse de los principales enemigos de su jefe. El señor de la muerte volvió a mirar a la calle con los prismáticos. Los guardias ya habían cerrado las puertas, dentro de un minuto el reloj tocaría las nueve en punto. Se acercaba la hora de entrar. Se acercó la radio a la boca y habló claramente:
-Señor, las puertas ya se han cerrado.
Al cabo de unos segundos le llegó la respuesta de su jefe, el tirano más temido de todos. La sorpresa que se llevarían al ver que no estaba muerto. había resurgido de sus cenizas, como un ave fénix. Cualquier especializado en el campo del bioterrorismo desearía su poder. Pero su recuperación había gastado bastante tiempo valioso, que invirtió en planear su venganza. Sin embargo, su piel ya no estaba quemada y era un poco más pálida que cuando estaba en África. Parecía el mismo que en 1998.
-De acuerdo, bajad las escaleras y esperad la orden.
Sala de conferencias
Detrás del escenario, escondido entre las cortinas rojas, estaba Redfield. Se repetía varias veces que no debía estar nervioso. Le atemorizaba hablar en público y más delante de tanta gente. No era una persona tan abierta como su hermana y eso le estaba pasando factura. Se aproximaba la hora, a la nueve en punto tendría que empezar su charla y cada segundo que pasaba era una puñalada de nervios en el estomago.
Jill le estaba espiando desde un lugar ajeno, le hacía gracia esa faceta oculta de su pareja. Se decidió acercar con unos pasos seguros y discretos. Se detuvo detrás de su espalda, mientras él miraba asomado a los invitados.
-Esta vez son personas y no zombies.- Sonrió de lado con una expresión pícara.
El hombre se giró, sorprendido por la abrupta aparición de su compañera. No podía dejar de contemplar el vestido azul, estaba despampanante. Dios había creado a una mujer perfecta para él, y su nombre era Jill Valentine. Fuerte, decidida y hermosa, las cualidades que él siempre buscaba en una pretendienta. Dejó de mirar el cuerpo de la fémina y respondió:
-Cierto, solamente no estoy acostumbrado a esto.
Ella se acercó a Chris y le pasó los brazos por el cuello, rodeándolo. Se acercó peligrosamente a sus labios. Él la agarró por la cintura, pegándose un poco más. Cuando se ponía juguetona con esa mirada pícara no se podía resistir a sus encantos. Chocaron sus frentes y se miraron fijamente. Ella sonrió ladinamente.
-Esto es para que te de suerte.
Cerró los ojos y le dio un beso largo y suave. Él aceptó su calor y la abrazó aún más fuerte. ¿Qué haría sin ella?
Al fondo de la parte trasera del escenario estaba Rebecca observándolos. No quería interrumpir, pero quería saludarlos antes de que empezara la fiesta. Hacía unos años que no veía a los STARS restantes.
-¿Interrumpo algo?-La pareja despegó sus bocas y se soltó.-Se ven lindos juntos.
La morena corrió a abrazarse con la joven médico. Chris también fue con ellas. Había crecido un poco, ya no era tan bajita. Su rostro seguía teniendo ese aire de inocencia, con sus ojos azules abiertos y la curiosidad reflejada en su expresión. El verde seguía siendo su color predilecto. Tenía el cuerpo más desarrollado, con más curvas. Ella siempre había sido la novata, pero muy inteligente. Gracias a su inteligencia y habilidades en el campo pudo unirse a un equipo tan exclusivo como los STARS.
-Te ves bien, Becca.- Ella sonrió ampliamente.- He oído que trabajarás en una Universidad en Australia, ¿Es eso cierto?
Ella se ruborizó, había tomado la decisión de dejar el bioterrorismo y vivir apartada de los peligros. La experiencia del Ecliptic Express y la mansión la dejó tocada. Billy había desaparecido y se había quedado sola, necesitaba un cambio de aires. Entonces decidió hacerse maestra de Biología y empezó a enviar currículos en lugares lejanos. Recibió la oferta de ir a Australia y no la rechazó. Le encantaba el lugar, siempre lo había querido visitar y nunca había tenido la opción. No se lo pensó ni dos veces y aceptó la solicitud de empleo. Su segunda opción cuando era pequeña era hacerse maestra. A ella siempre le había gustado estudiar y quería volver a la universidad, pero como profesora.
-Sí, bueno, aún no he empezado. Solo necesito alejarme de todo esto, pero... no podía irme sin despedirme.
El maestro de ceremonias empezó a dar la bienvenida por los altavoces y pidió que los invitados tomaran sus asientos. Las luces de la sala se atenuaron y un foco se centró en el escenario donde el hermano Redfield aparecería al cabo de unos minutos. Los amigos pararon de charlar, Chris fue a coger el papel con el discurso redactado.
Rebecca se excusó y fue a tomar asiento en una mesa, cerca de primera fila con Barry y su familia. Los asientos de Jill y Chris estaban vacíos, esa mesa solo era para los ex STARS.
Detrás de ella estaba la hermana de Redfield, le saludó con un gesto amable y ella le devolvió el saludo con la mano. Iba acompañada con un chico guapo, maldita soledad. Vio que Chris había desenvolupado considerablemente su musculatura. Seguía siendo el miembro de STARS más atractivo pese a que habían pasado muchos años. Si su novia la escuchase le daría una torta. Dejó de soñar despierta y se sentó junto con los Burton.
El padre de familia se sorprendió y abrió los ojos al ver que la chiquilla Chambers estaba vivita y coleando por allí. ¡Como había crecido!
-¡Vaya! ¿Rebecca has venido sola al baile?
Ella suspiró ante la pregunta de Burton y asintió sin muchos ánimos.
-Propongo un brindis por los solteros.
Barry alzó su copa con entusiasmo, Chambers pareció animarse. También cogió su copa de champagne caro y brindó. Kathy pareció ofenderse, haciendo una mueca de escándalo. El esposo terminó de beber y miró a su mujer, con cara de espanto. Tragó saliva, ya había metido la pata.
-¡Oye, tú estás casado!- Protestó.
Rebecca estaba viendo que una discusión de pareja se acercaba. Decidió poner paz entre la pareja de enamorados. Parecía que no pasaban los años entre ellos dos. Supongo que lo que pasó con Umbrella y las amenazas de Wesker deben haber unido mucho al matrimonio.
-Déjalo, cualquier excusa siempre es buena para echar un trago.- Dijo la chica. Barry le guiñó el ojo a Rebecca a modo de agradecimiento para distraer a su mujer.
En ese momento, las luces de la sala se apagaron y la del foco en el escenario se hizo mucho más intensa. El presentador de eventos dio la bienvenida a todos los invitados y dio paso al discurso de apertura de Chris Redfield.
Todos los presentes aplaudieron con entusiasmo, algunos viejos ricos importantes estaban medio dormidos y ni siquiera se molestaban en demostrar interés. Claire simplemente los ignoró y se levantó, aplaudiendo y gritando. La gente se la quedó mirando, su acompañante se echó a reír y la hizo sentar.
-Ya está Claire, no hace falta exagerar…
Ella le dio un beso en la mejilla y apoyó su cabeza en su hombro. Se sentía tan bien estar con el subordinado de Chris.
El agente Redfield salió al pódium y encendió el micrófono. Dejó el papel del discurso en su bolsillo y empezó a hablar. Decidió no seguir las pautas que estaban escritas, se atragantaría, se lo sabía de memoria pero prefería seguir el hilo conforme lo que vaya pasando. Esperó no ponerse a tartamudear. Haría el papel de típico soldado americano enrollado. De seguro su pareja estaría mosqueada, llevaron horas preparando el maldito discurso. Le sonrió porque veía la faceta que hacía, ella negó con la cabeza mientras se mordía el labio.
Jill discretamente, salió de detrás del escenario y se sentó con la pelirroja y Nivans, parecían dos tortolitos en celo. No se despegaban ni a la de tres. Conocía los dilemas de la pelirroja, pero sabía que el no estar enamorada lo arreglaría el tiempo. Se merecía a alguien como Piers, que la cuidase y mimase. Ya le tocaba a la pobre chica. Hace dos años que se independizó en un apartamento y a veces le comentaba que se sentía sola. El pasar a estar cada día con ella y su hermano debía marcar mucha diferencia a estar en un ático con la compañía de su gato. Mr Bigotes fue un regalo de su hermano, para que no estuviera tan aislada. Ella amaba los gatos, el mayor Redfield no mucho, pero eso cuando se enteró de que su hermana siempre había querido tener uno, se lo regaló. Por suerte, a Nivans también le gustaban los animales. La pareja se dio cuenta de que Valentine los estuvo observando mientras Chris daba el discurso, ella disimuló y les dijo:
-Está improvisando.
La hermana rió ligeramente, típico de Chris. Hacer lo contrario a lo dictado, tenía esa manía desde bien pequeño. Volvió la vista al escenario, viendo como el público a veces reía por algún comentario sarcástico. Se estaba metiendo con un viejo que estaba dormido al fondo de la sala. A la gente parecía haberle cogido cariño al militar de la BSAA. Sabía que lo terminaría haciendo bien. Cruzó miradas con Jill y rieron frente al chiste que hizo sobre dos hombres mayores. Claire se mordió el labio y negó con la cabeza, miró a la acompañante de su hermano. Luego añadió:
-Lo sé, sabía que terminaría haciendo lo contrario a lo planeado.
Chris lo estaba haciendo muy bien. No se había encallado, ni atragantado ni nada que él dijo que podría pasarle. ¿Cómo podía ser posible que un hombre tan fuerte fuera inseguro a la hora de decir unas cuantas palabras? El chiste de los abuelos parecía haberle gustado a la gente, pero no quería desviarse del tema. Se centró en hablar sobre la causa e ir terminando de hablar.
El foco le estaba dando al capitán Redfield en toda la cara, tenía calor. Encima de sudar por los nervios… Solo le faltaba eso. Necesitaba terminar ya.
-Agradecemos mucho el apoyo brindado a todas nuestras organizaciones y el gobier...
De repente las luces se apagaron, cortando la corriente y dejando el micrófono de Redfield apagado y el discurso a medias. La gente estaba en silencio, la sala no estaba en oscuridad total, todavía había las velas en las mesas, que daban una luz pobre. Se oían pasos de botas de combate detrás de las paredes. A Chris le sonaron alarmas en su cabeza.
Se escuchó un estruendo, la puerta se había abierto de golpe, la habían derribado. Mercenarios empezaron a llenar la sala, disparando. Iban con máscaras y muy bien preparados, todo indicaba que alguien ya tenía trazado alguna estrategia para atacar. ¿Pero quién podría ser el organizador de ese complot?
-¡Todos debajo las mesas!- Gritaron.
La gente trataba de esconderse, mujeres y hombre gritaban. Se armó un caos en menos de 5 segundos. Tiraban a la gente al suelo, inmovilizandolos, justo como esa vez en la fiesta de Terra Save. La chica entró en pánico y se puso pálida. Todos sus seres queridos estaban allí y corrían peligro. Algún disparo resonó por la sala, pero no parecía haber muchos heridos. La mayoría de gente estaba en el suelo agachada siendo vigilada por algún soldado enmascarado. La pareja de la pelirroja vio cómo su respiración aumentaba, debía asegurarse de que no le pasaría nada. La protegería como si de su hermano se tratase, le hizo esa promesa.
Piers la atrajo en un abrazo protector. Chris se cubrió detrás del pódium, agachándose. Sacó la pistola de su pantalón. La recargó y se preparó para ir a cubrir a sus seres más queridos. Jill también llevaba una pistola dentro de su Clutch. Nunca se iba demasiado preparado para nada. Sabían que siempre corrían el mismo riesgo, sea en una misión o en casa, por eso siempre llevaban un arma encima. Daba más sensación de seguridad y ayudaba a sacarlos de posibles apuros, como este.
Tenían desventaja esta vez, había muchas tropas y los armados de las organizaciones eran poca gente. No sabía si lograrían ganar esta vez. La incertidumbre comió la cabeza del mayor Redfield, pensando en su hermana y todos sus amigos. Tenía que ser un héroe y salvarlos.
Mientras la gente obedecía las órdenes de los hombres armados y se echaban al suelo, Jill aprovechó y también sacó su arma. Piers se sentó en el suelo con Claire, abrazándola. Sabía que le pasaba a la chica si se ponía nerviosa. Un soldado enmascarado les estaba apuntando, amenazándolos a disparar si no se quedaban quietos. Claire se quedó al lado del subordinado de su hermano. Cuando le rodeó con los brazos, pudo notar que llevaba una pistola escondida en su cinturón, su chaqueta la cubría.
Desde el suelo, su hermana pudo observar como Chris disparaba a algunos soldados, a la mayoría sin efectividad, llevaban chalecos antibalas. Muchos hombres fueron al escenario y lo cogieron, inmovilizándolo y llevándolo a rastras debajo de la plataforma. Estaba peleando con todas sus fuerzas, pero lo superan en número. Esa gente estaba muy bien entrenada. Había gente que intentaba intervenir, pero los disparaban.
La sala estaba llena de sangre, no parecía que fuera la misma de hacía unos minutos atrás. Había gente muerta y todos estaban al suelo, temblando y siendo pateados si hacían alguna imprudencia.
Leon apareció, disparando al soldado que apuntaba a Jill y sus amigos. Lo logró tumbar, pero luego se quiso volver a levantar. Empezaron una lucha cuerpo a cuerpo. Leon le golpeaba las costillas. Unos hombres le agarraron por los hombros, obligándolo a levantarse y a parar de moverse. El mercenario golpeado le dio un golpe en la cabeza con su ametralladora, dándole una sensación de mareo instantánea. No podía caer en la inconsciencia, necesitaba proteger a Claire. ¿Nivans no estaba viendo que así no solucionarían nada? ¿Acaso pensaba que con un abrazo la salvaría de la muerte? Esos hombres parecían tener un objetivo y empezarían con Chris. Luego seguirían aniquilando los militares de más rango. Si seguían así matarían a la pelirroja. Se sacudió una vez más, impulsado por el pánico, pero esos soldados eran un muro.
La sala quedó en silencio de golpe, al gente miraba extrañamente a su alrededor, buscando vías de escape. Algún político intentó irse, pero el dispararon en la pierna. De repente, de la penumbra de la sala se abrió paso un hombre. Era rubio, rozaba casi los dos metros y llevaba gafas de sol. Daba unos pasos segundos, como los de una pantera y iba vestido todo negro.
No podía ser, a Chris le volvieron a sonar alarmas en su mente. ¡Era Wesker! No, debía estar alucinando. Estaba muerto, él mismo terminó con su vida en el volcán de África. Jill y Alomar eran testigos de ello. ¿Cómo podría haber sobrevivido a la lava de un furioso cráter? Ese hombre debía ser más poderoso y peligroso de lo que ya creían.
-¡Wesker!- Dijo Jill llevándose la mano a la boca.
Su peor pesadilla, demonio personal y sádico torturador estaba allí, resurgido de la muerte. Controló sus emociones para mantener la mente fría y poder pensar con claridad. Estaban en una situación crítica y no debía dejarse llevar por el miedo.
Se paró en medio de la sala, riendo de lado. Se colocó las gafas con el dedo índice y ordenó a sus hombres que le trajeran a Chris. Estos obedecieron y a base de golpes, empujones y puñetazos lo trajeron delante de su jefe.
Su hermana se puso nerviosa, Piers aumentó su agarre en ella, no podía dejar que la hirieran. Le besó la cabeza y le susurró palabras tranquilizadoras. Ella solamente observaba lo que pasaba e intentaba asimilarlo. ¡No era posible! Justo cuando pensaba que su hermano ya estaría tranquilo.
Valentine apuntó con su pistola y le disparó al rubio, con una puntería de diez. No se dejó influir por los nervios como harían algunos agentes y el proyectil estaba atinado. Wesker, sin girar la vista, esquivó la bala. Su velocidad sobrehumana era increíble, ¿cómo era posible?
-Oh dios mío…
Susurró la menor Redfield al ver las habilidades de ese hombre, si es que lo era. Notaba como el agarre de su acompañante se hacía más fuerte. Sentía impulsos de ir hacía allí. No podría soportar ver a morir a su hermano delante de ella. Nunca se lo perdonaría. Parecía que la situación les superaba. Estaban jodidos. Demasiados militares, suficientes inocentes y un tirano con sed de venganza a punto de aniquilar a quien fuera.
-Buen disparo Valentine, pero eres demasiado lenta para mí.
Él no se molestó ni a mirarla.
Antes de que ella pudiera atinar un segundo disparo, unos hombres la intentaron noquear. Ella no se daba por vencida, pero terminó siendo inmovilizada del mismo modo que Leon.
-¡Soltadme, hijos de puta!-Gritó el hombre de la BSAA con rabia.
El tirano hizo un movimiento con la mano y lo dejaron, Chris se sacudió y fue a atacar a Wesker, intentándolo embestir por la cintura. El ex capitán de los STARS lo paró y le dio un rodillazo en el estómago. Luego un codazo en una vértebra, el moreno cayó al suelo.
El científico le pisó la pierna, haciendo que a este se le partiera el hueso en dos. Se sentía en forma. La debilidad de Chris era atacar sin pensar, guiado por la rabia. Era juego de niños derrotarlo. Su condición física había mejorado, pero nunca llegaría a su fuerza sobrehumana. No merecía tal poder.
Pronto, sangre empezó a brotar de la pierna quebrada. Esa no sería ni la mínima parte del dolor que él le provocaría. El ex subordinado empezó a gritar de un modo desgarrador.
Los gritos de su hermano resonaron en los oídos de Claire. Volteó a mirar llena de pánico la figura demacrada de la persona que más le importaba en el mundo, tirado en un charco de su propia sangre. Esa imagen aunada a los alaridos que proliferaba el hombre que representaba la mitad de su vida, la dejaron en shock. Es cierto, ella ya había visto morir a mucha gente importante en su vida, incluído sus mismos padres, pero perder a Chris era demasiado. Tenía que ayudarlo, él había hecho lo mismo por ella desde que eran pequeños. Entonces, el pánico fue sustituido de inmediato por una dosis de adrenalina pura. Y en medio de tal éxtasis, arrebató la pistola de Piers y disparó como loca mientras se levantaba. Igual que su hermano, ella también se guiaba por impulsos, pero no tanto como él. Pensar que Chris podría morir le horrorizaba. No se imaginaba vida sin su hermano. Su única familia muerta. No lo aguantaría. Los disparos no mataron a nadie, la mayoría fueron fallados por culpa de la presión. Sabía que no le quedaban más balas en el cargador, el peso se redució y no notaba ningún proyectil más dentro del arma. Fingió que aún tenía, si mostraba debilidad estaba perdida.
Su acompañante se levantó, queriéndola ir a buscar. Ella siguió hasta proteger a su hermano, correr en tacones no era muy cómodo. Se puso delante de Chris, protegiéndolo del tirano. Estaba cara a cara con Albert, él se rió. Ella le apuntó al corazón. Le dio una mirada asesina mientras respiraba agitadamente.
El tirano sintió una ola de emoción al ver a la pequeña pelirroja, estaba hermosa con ese vestido blanco. Quizás podría improvisar un poco y llevarsela de rehén. De repente miles de pensamientos invadieron la cabeza del tirano, tenía que llevársela. Ya hacía tiempo que tenía planeado hacerle una visita. Era su "dearheart", la única mujer de la que se encaprichó y no pudo obtener nada. Necesitaba que fuese solo suya. Tenía que poseerla.
-Qué esfuerzos tan inútiles, querida.
En un movimiento rápido, con la mano izquierda, Wesker le quitó la pistola. Luego la agarró con la mano derecha y la hizo quedar pegada a su cuerpo, justo como en Rockfort. Ella sintió su agarre por la cintura y el cuello, dos brazos titánicos aprisionándola. El agente Redfield intentó alcanzarla con la mano, pero el rubio se alejó. Ahora tenían a su hermana ¡No podía tolerar eso! Wesker disfrutó de la sensación de tener su cuerpo pegado al de ella. Estaba decidido, se la llevaría con él.
Pudo ver como Piers peleaba con otros mercenarios, pero fue dominado. Ellos llevaban armas y la lucha con traje no era la especialidad de ningún agente de la BSAA. Eran tres contra dos y estaba en posición de desventaja. Uno le golpeó en el estómago para que callase. Gritaba el nombre de la pelirroja mientras luchaba por liberarse.
-¡Déjame!- Forcejeó la pelirroja con poca eficiencia.
El tirano obtuvo la pistola entre sus manos y apuntó a Chris. Le daría un tiro en la otra pierna con la propia arma de su hermana. Lo dejaría inválido si sobrevivía. Eso no estaba dentro de sus planes, Redfield se merecía una muerte lenta y dolorosa. Intentó disparar, pero ninguna bala salió, estaba vacía. Muy inteligente la chica. Tiró la pistola al suelo, otro cambio de planes.
No mataría a Chris, se llevaría a su querida hermana pequeña con él y le haría sufrir. La incertidumbre sería un mal mayor comparado con el hueso de su pierna partido en dos. Ya se aseguraría de volver a atacar cuando el capitán de la BSAA pudiera andar de nuevo.
-Sin munición… Muy astuta, preciosa.
Su aliento le hizo cosquillas en el cuello, la pelirroja tuvo un mal presentimiento. ¿Preciosa? Le daban ganas de potar, ¿cómo se atrevía es ser despreciable? Su hermano estaba desangrándose, tenía los puños apretados y la cabeza baja. Tenía que ayudarlo fuese como fuese, no podía dejarlo así. Le daba igual si ella termina muerta, daría su vida por él. La chica le mordió el brazo para que la soltase. Él puso su mano en el cuello, dándole un ligero apretón. Era muy rebelde la chiquilla Redfield, pero ya se encargaría de domar su espíritu.
Rebecca estaba al lado de Kathy y Barry. Suerte que las niñas no estaba allí, hubiesen quedado traumadas de por vida. Ella no iba preparada, la lucha nunca había sido lo suyo. Barry tampoco llevaba arma, ni Mágnum ni Beretta. Solamente podían contemplar la situación. Era algo increíble, el ex capitán de los STARS seguía vivo. Ambos habían leído el archivo del caso y sobre su supuesta muerte. ¿Qué especie de criatura saldría ilesa de la lava?
-¡Quítale las manos de encima, maldito!- Bramó Chris colérico.
El hombre rubio pudo sentir como la hermana de Redfield temblaba, estaba pálida y unas lágrimas amenazaban con caer de sus hermosos ojos. Forcejeaba con mucho esmero, pero no era suficiente para que él la soltara. Era como luchar con una estatua hecha de acero. Wesker tenía una fuerza titánica. Estaba segura de que sería capaz de levantar dos coches o más. Había leído algunos informes y sus habilidades eran sobrenaturales.
Decidió noquearla, no quería hacer que le odiase mucho más. Necesitaría ganarse su confianza. Ver a su hermano a punto de morir no le ayudaría.
-¡Chris, no! ¡Déjame maldito malnacido!- Gritaba la chica mientras luchaba contra su cuerpo de casi dos metros.
Albert levantó la mano y le dio un golpe a la cabeza. La fémina quedó inconsciente, seguramente lo estaría por unas horas, había medido su fuerza. La tiró a sus espaldas y la mantuvo con posesividad. Su hermano no se dio por vencido y arrastrándose por el suelo intentó seguirles los pasos. Había un enorme charco de sangre y cada esfuerzo que él hacía le costaba mucho. El virólogo no se molestó en caminar más rápido. Se giró una vez más y mirándolo de reojo dijo:
-Chris Redfield, siempre jugando al papel del patético héroe.
Desapareció entre las puertas, los dos fueron tragados por la oscuridad del edificio. El tirano sonrió con malicia.
Al ver a Claire, esa especie de atracción hacía ella se había despertado. Todos esos años había permanecido en estado latente y hoy, recordó cómo era esa dama. Fuerte y tenaz. Ni siquiera le dejó la elección a su hermano de salvar a su hermana de sus garras. Había sido repentino, casi siguiendo un instinto el llevarse a la chica.
-¡Vuelve aquí cabrón! ¡No toques a Claire!
El hermano de la chica se sentía impotente. Tenía una sensación de vacío en el pecho y sentía como se estaba volviendo loco. ¡No podía llevarse a su hermana pequeña! ¡Ese maldito enfermo! Intentó arrastrarse por el suelo, pero el dolor se había apoderado de él. No tenía fuerzas suficientes. Notaba su respiración más pesada y un mareo que cada vez se hacía más fuerte. Miró sus extremidades inferiores. Todo el suelo y el pantalón estaba cubierto de sangre. ¡Ese malnacido le había partido el hueso de la pierna en dos! Sintió unas manos comprobando si estaba consciente. Sus ojos se volvían a cerrar. Él seguía luchando para no caer inconsciente.
Jill se intentó liberar de los soldados, su compañero estaba herido con gravedad y seguía intentando ir a por Wesker y su hermana. Alguien noqueó a un soldado y Valentine quedó libre. Se giró y vio que se trataba de Sheva. Josh y la agente Harper estaban ayudando a Leon y a Piers que luchaban contra los mercenarios que quedaban.
Después de darle las gracias a la africana, Jill fue corriendo a ver como estaba Chris. A su lado estaba Rebecca, examinándole las heridas. Él insistía en ir a por Claire. Susurraba palabras incoherentes y palabrotas mientras la ojiverde le tomaba el pulso. Su pareja le acarició la cara mientras llamaba a una ambulancia. Si seguía así no sobreviviría, moriría desangrado.
-Chris, quédate quieto o te desmayaras.-Advirtió la ex médico de STARS.
La mayoría de soldados se fueron con sus respectivas furgonetas y vehículos. La sala quedó en total penumbra. Era como una película de terror, había unos cuantos cadáveres de gente inocente por el suelo. Por suerte, nadie más había resultado herido.
Al cabo de unos minutos de silencio sepulcral, llegó la policía y los refuerzos de la BSAA, Barry les había llamado. Fue demasiado tarde, no había ningún rastro de los delincuentes. La ambulancia llegó y se llevó a Chris del hotel. Jill subió con él a la ambulancia. Barry, Leon, Piers y Sheva los siguieron en coche.
Albert subió las escaleras a una velocidad sobrenatural. Llegaron a la azotea donde un piloto con el helicóptero los esperaba. Subió y le dio instrucciones, irían a su mansión de la isla. Un lugar en el océano Índico, entre Asia y África. EN un país oriental donde nadie sospecharía nada. Esa isla diminuta estaba incomunicada, no había nadie excepto los científicos y personal de los laboratorios subterráneos. El lugar cautivaría a su pequeña huésped.
Echo un vistazo a la fémina, con el paso de los años se había vuelto más mujer. Esta tenía la cabeza hacia abajo, la melena roja le tapaba el rostro. Dormía plácidamente, ajena a los conflictos que estaban a punto de envolverle. Su rostro desprendía calma, su piel pálida brillaba bajo la luz de la luna.
Él la aprisionó contra su cuerpo y se aseguró de tenerla bien sujeta. Luego le apartó un mechón de la cara y se lo puso en la oreja. Pensó en lo que haría cuando llegasen. Sonrió victorioso, no habría nadie interponiéndose y sería toda suya. Luego le susurró:
-Nos divertiremos mucho, cariño.
Dentro de un par de horas ya estarían en la mansión y Claire ya habría despertado.
Fin del primer capítulo
¿Qué tal? ¿Qué os ha parecido el inicio de la nueva historia?
Solamente advertiros: Wesker esta muy, pero que muy loco y enfermo por Claire.
Cualquier opinión o comentario sobre la historia expresadla en un review, no seáis tímidos, se aprecian.
Los responderé en el siguiente capítulo, o si preferís por PM.
¡Muchos besos y hasta la semana que viene!
Att. Frozenheart7
