22/05/2017

Hola mis amores! :D Muy buenas, lo que tengan a esta hora :v y bienvenidas a un nuevo capítulo de esta mini historia que, les cuento ;) esta a muy poco de finalizar. Muchas gracias a todas las que la siguen, ay, sus comentarios son una ternurita :3 jajaja, bueno, una ternura no son pero para mí, que vivo de ellos, son lo mejor de lo mejor.

Besos y abrazos, nos leemos abajo.


CAPÍTULO 9

— Mina, quieta. A diferencia del patrón yo mañana tengo que madrugar a trabajar.

— Ay, mi amor… No seas así. Hagámoslo un ratico y ya; si quieres no te vengas, pues. Malachite, mi vida, cógeme un ratico bien rico así, como lo están haciendo Serena y Darien en su habitación.

— No es que no quiera, mi Venus. Lo que pasa es que mira la hora, es tardísimo, estoy cansado y mañana debo levantarme muy temprano. ¿Mañana puede ser? Mina, no te enojes.

— Hasta mañana. Que descanses.

Le dijo Mina enojada, dándole la espalda, y abrazándose a una almohada mientras Malachite estaba tras ella abrazándola por la cintura. Pidiéndole con ese gesto que lo perdonara.

— Mina, por favor no te…

— No pasa nada, descansa. Que duermas bien.

— Mina…

Le besó la rubia cabellera con amor, con delicadeza.

— Te lo compensaré, lo prometo.

— Aja, sí, como digas…

En la habitación de Mina y Malachite, no pasaba nada; bueno, sí pasaba, Malachite se sentía como una mierda por no poder complacer a su esposa y ella, se sentía mal por eso, por hacerlo sentir mal a él. Mina, ella lo amaba con toda su alma y quería demostrárselo como mejor sabia, con besos, con caricias, haciendo el amor con él pero cuando él la rechazaba por lo mismo, porque mantenía cansado y ocupado trabajando, se sentía muy mal. Pensaba (equivocadamente) que la estaba rechazando a ella, que pasaba algo malo era con ella.

Mina se abrazaba fuertemente a aquella perfumada almohada, Malachite la abrazaba a ella por la espalda tratando de hacerle ver que no era que no quisiera estar con ella, que no era que no la amara, que era que estaba cansado y Amy y su esposo estaban…

— ¡Ziocite, quieto, oye!

Reía Amy mientras Ziocite, que tenía un extraño fetiche con sus pies, estaba a eso, a sus pies acariciándoselos sobre las medias veladas.

— Me haces cosquillas, mi amor.

— Me gusta verte reír pero lo que más me gusta, oh, sí… Que buena vista…— La miró con picardía ahí, al escote de su falda que le permitía verle todo, absolutamente todo…— Es estar a tus pies. Oh, sí, me encanta… ¿Te vas a dejar coger un ratico, así, como lo están haciendo el patrón y su novia o no?

— Pon algo de música, fuerte, porque no quiero que todos se den cuenta que seguimos su ejemplo, y ven.

— Como usted ordene, señora.

Levantándose de la cama y yendo hacia donde tenían un pequeño reproductor de música, puso a reproducir la USB que estaba conectada y volvió con ella después de subirle mucho, mucho volumen... Riendo y quitándose la camisa, cayó sobre una sonriente Amy para eso, para hacerle el amor como a ella más le gustaba, dulce y tiernamente. En aquella habitación Amy y Ziocite solo eran risas, tiernos besos y caricias llenas de amor pero en la contigua, en la de Rei y Jedite…

— ¡Ah! Ummm, demonios, no puedo…

— Shu, — se detuvo el salvaje de Jedite y se acercó a su rostro para pedirle…— calladita. Nada de hacer ruido, ¿entendiste? Mira que Amy y Ziocite ya hasta pusieron música; lo que quiere decir que tal vez les estamos haciendo mucho ruido, bullosa… Y no los estamos dejando…

— Eres un… Oh, sí, sigue así, así me gusta…

Rei y Jedite eran polos opuestos. Ella, era la personificación del demonio cada que se enojaba y él era tranquilo, pacifico, muy dócil; pero eso era fuera de la habitación, de la cama… En la cama, Rei y Jedite eran todo lo contrario. Él, era posesivo, violento, algo agresivo para hacérselo y ella, era toda dulzura, ternura y pasión… Lo único que tenía en común ese par era en lo nobles que eran, en lo mucho que cada uno de ellos quería al otro. Entregados a la pasión, al sudor, a todo lo que se estaban haciendo sentir con el cuerpo, no tenían ni la más mínima idea de lo que Neflyte y Lita hablarían en su habitación mientras él jugaba en su laptop y ella veía un programa de televisión.

— Vaya, parece que todos andan calientes esta noche.

— ¿Qué? ¿De qué estás hablando, Lita?

— ¿Qué no oyes, osito? — Le preguntó Lita tiernamente y riendo mientras se le acercaba a uno de los tatuados y desnudos hombros— Darien y Serena han hecho un escándalo que… Madre mía, no he llamado a la policía porque se trata de ellos dos. Rei y Jedite empezaron hace rato y Amy y Ziocite ya pusieron música clásica; y todos sabemos lo que eso significa.

— ¿Tú siempre tienes que ser así?

Le preguntó muy sonriente mientras hacia la laptop a un lado.

— ¿Siempre tienes que ser tan pragmática?

— ¿Pragma qué?

— ¿Por qué no me puedes decir que quieres que lo hagamos y ya?

— ¡Ja! — Le contestó Lita mientras se le quitaba y reía— No sé de dónde te sacas eso, mi amor. Yo solo quería hablar un poco contigo. Últimamente te la pasas es en ese billar y no me pelas ni para regañarme.

— Lita, mujer, —le dijo Neflyte que no podía de la risa— ¿te estas escuchando? El que te escuché va a pensar que vivo metido en un billar. Es un juego virtual de pool, no un billar, mi florecita.

— Sera el sereno pero es por culpa de esa cosa que no hablas conmigo, que no me pelas. ¿Hasta cuándo vas a seguir jugando esa mamada, eh?

— Lita… No me gusta que digas groserías, mi flor. Eso no se le ve bien a una señora tan bonita como tú, preciosa.

— ¡Ja! — Exclamó con molestia y apagó el televisor. Luego se acostó y enojada le dio la espalda sin antes decirle…— Eres un tonto. Razón tenía mi mamá. "No te vayas con ese naco" Me dijo. "Ese tipo no te trata ni te dará nunca lo que tú te lo mereces" Me dijo un montón de veces.

— Mi florecita del bosque…

Río Neflyte mientras se acostaba y se abrazaba a ella. Sonrió y después de darle un tierno beso en uno de sus fuertes hombros, le dijo…

— No te enojes conmigo y ya sé. ¿Qué te parece si mañana mando al jefe y a todas sus mamadas a la mierda y me voy contigo a donde tú quieras?

— ¿A dónde yo quiera?

Le preguntó más interesada mientras se giraba y quedaba de frente sobre la cama.

— Continua, me interesa seguirte escuchando.

— Mañana, después de desayunar, nos vamos. Armamos una maleta y nos vamos a pasar el día a donde tú quieras, mi florecita enojada, a donde a ti te de la regalada gana.

— ¿Sin celulares, ni computadoras, ni juegos, ni nada de esas estupideces, verdad?

— Eh, bueno… Está bien, sí, sin nada de esas mamadas. Solo tú y yo, ¿Qué dices?

— Que eres el mejor esposo del mundo y te amo. — Sonrió y se giró hacia él para abrazarlo, para darle un tierno beso. Y después de besarlo…— Te amo con toda mi alma, mi amor.

— Y yo a ti, mi flor enojada que me parece… Ya no está tan enojada conmigo, ¿cierto?

Asintió Lita muy sonriente.

— Excelente pero ahora durmamos. Acostémonos a dormir ya que mañana tenemos que levantarnos muy temprano si queremos llegar a…. Oye, a todas estas, ¿A dónde quieres ir?

— Al parecer si me conoces bien. Eso iba a decirte. Quiero que vayamos a pasar el día a la cabaña. Y como queda tan lejos… Tienes razón, lo mejor es acostarnos a dormir ya si queremos levantarnos temprano.

— Te amo, Lita. Nunca dudes de lo mucho que te amo y de haberme escogido, de haberte casado conmigo.

— No lo hago. No estoy arrepentida de haberme casado contigo, Nef.

— ¿No, segura? ¿Y eso que me dijiste ahora qué fue, eh?

— Me hiciste enojar. — Río— Eso fue todo. Ya no te enojes, osito, y durmamos. Dejemos a los demás en lo suyo y ven, abrázame.

Se giró, tomó una de sus manos y mientras apagaba la luz, con ese gesto le pedía que la abrazara.

— Te amo, mi amor, te amodoro.

— Y yo a ti, mi florecita del bosque, y yo a ti…

Lita empezaba a quedarse dormida rápidamente mientras su esposo, el que ella adoraba, la abrazaba por la cintura y se pegaba a su espalda. Amy y Ziocite reían por la canción que se les había infiltrado en aquella lista de reproducción. No podían parar de reír (mientras seguían haciéndolo) porque de escuchar a Beethoven pasaron a escuchar a Ed Sheeran y a su muy pegadiza canción: "Shape of you". Recibiendo la dedicación de su amoroso esposo, Amy río y siguió recibiéndolo con gusto mientras Rei y Jedite por fin terminaban.

Algunos ya dormían, como Lita, Neflyte y Malachite. Otros se divertían a puerta cerrada, como Amy, Ziocite, Darien y Serena. Otros estaban organizándose en la cama para hacer lo que de verdad se va a hacer a una cama, a dormir y otros, como Mina, simplemente no podían conciliar el sueño… Esa pobre Mina no podía pegar un ojo porque sus pensamientos no la dejaban…

Mina no podía dormir pero en otra habitación, lejos de ella y escuchando aquella melodía, Serena le decía a Darien….

— Darien, Darien…Ah, Darien…

— ¿Estas…? ¿Segura…? ¿De qué…? ¿No te….? ¿Duele…?

Le preguntó Darien mientras la tenía levantada por ambas piernas, frente al gran espejo que tenía colgado en una de las paredes de la enorme habitación, y no dejaba de subirla y bajarla por su gran y enorme erección… Le preguntaba un muy sudado y agitado Darien mientras no dejaba de penetrarla con fuerza….

— ¿Segura?

— ¡Segurísima! Ah, oh, Darien, sí… Maldita, maldita perra esa….

— ¿Quién?

— La tal, ¡ah, sí….! La tal Beryl esa, perra… Tú eres, oh, sí, eres bueno, mi amor… Te amo, Darien…

Sin poder dejar de verla en el espejo, de disfrutar de su calor, de su olor y de sus elevados gritos de placer, le parecía que el tipo que cantaba aquella canción que se escuchaba a lo lejos tenía razón. Estaba enamorado de su figura, de su cuerpo, de toda ella… Darien estaba enamorado de ella pero, como esa noche estaba experimentando algo que jamás había hecho, estaba confundido. Dado que no le estaba haciendo el amor (como siempre lo hacía), y que la estaba poseyendo como si de un salvaje se tratara, estaba fuera de su zona de confort y eso hizo que le pasara algo que nunca le había pasado. Por un segundo, mientras seguía disfrutando del caliente y sudado cuerpo de Serena, vio en el espejo el rostro de Beryl. Confundió a Serena con Beryl y eso lo asustó muchísimo.

— ¿Darien? ¿Estás bien? ¿Por qué te detuviste?

— No, no más. — Salió de ella, la levantó en brazos y con delicadeza la acostó en la cama— Fue suficiente de esta salvajada. No estoy acostumbrado a esto, a hacerlo de esta manera.

— Tal vez eso sea algo bueno…

Sonrió mientras se levantaba de la cama, se ponía de rodillas sobre ella, y giraba el sonrojado rostro para mirarlo.

— ¿No crees?

— Serena… No, es suficiente.

— Oh, vamos, ¿Por qué no? — Le sonrió con malicia mientras llevaba ambas manos hasta su pequeño trasero y… se lo mostraba— Vamos a jugar a algo, mi amor. Vamos a jugar a que yo soy esa perra que te hizo tanto daño, mi bebé hermoso, y te vas a desquitar conmigo de todo lo que te hizo.

— ¿Enloqueciste, verdad?

Río Darien mientras que por más que no quería, no podía evitarlo. Sonrió mientras por inercia se acercaba a aquel provocativo trasero que ella tenía abierto de par en par para él...

— No, hablo en serio. Me gusta, Darien, me encanta que seas así.

— ¿Cómo? ¿Un salvaje?

— Sí. — Río mientras él ya había llegado con ella— Ahora déjate de estupideces y hazlo, métemelo de nuevo, mi amor… Dame más, Darien…

.

.

Después de una noche de mucho sexo, Darien se levantó muy a eso de las ocho de la mañana (aunque no quería) y fue a la cocina por algo de beber. En la cocina y viéndolos a todos ellos sentados a la mesa tomando su desayuno, fue participe de una discusión que si bien no había empezado él, era en su honor.

— No, insisto en que no me parece justo. Entonces, ¿así de simple? ¿Tú te vas de paseo con tu mujer mientras yo, como siempre, tengo que ser el más pendejo que me tengo que hacer cargo de todo? No, olvídalo, Nef.

— Me voy con Lita de paseo para la cabaña y me importa muy poco lo que tú, y ustedes también…

Exclamaron entre risas Ziocite, Jedite, (y sus mujeres) que no era justo mientras Darien se les acercaba…

— ¡Oye! A mí no me metas en eso, Nef, que yo no tengo velas en ese entierro. Yo me acosté a dormir temprano a pesar de que, cof, cof, algunos hicieron bastante ruido hasta muy tarde...

— Tienes razón, Jedite.

— ¡Señor!

Fue de risa la cara que hizo Jedite cuando Darien, en fina levantadora azul rey, quedó en medio de todos ellos.

— La verdad es que hicimos mucho ruido anoche, lo siento. No era mi intención trasnocharlos.

— Señor, no, no patrón, yo hablada era de…

— Como sea, que bueno que está aquí para que nos ayude con algo, señor.

— Dime, ¿Qué pasa, Malachite? Por lo poco que pude escuchar le estas reclamando a Nef que se vaya de paseo con Lita mientras tú, como el pendejo que no eres, tiene que hacerse cargo de todo en el rancho. ¿Es de eso de lo que quieres hablar, verdad?

Malachite asintió mientras Lita y Mina servían un poco más de comida.

— ¿Cuál es el problema? Que se vayan y ya.

— ¿Sí? Ah, perfecto, perfecto entonces, patrón. Si así están las cosas… Pues yo también me voy.

Esa vez quienes exclamaron que no era justo fueron Jedite y Ziocite mientras los demás en la mesa, (incluido Darien), reían.

— Mina, arréglate.

— Malachite, amor, no creo que…

— Ve y arréglate. Te espero para que nos vayamos a pasar ojo, unos días, a donde tú quieras.

— ¡Óyeme no! — Se levantó de la mesa Ziocite— Chinda a tu madre, ojete. ¿Entonces qué porque Nef se va de paseo con Lita tú también te vas? No, a mí ustedes no me van a ver la cara, pendejos, porque si a eso nos vamos… Yo llevo tres semanas sin descansar. También estoy cansado y no por eso…

— ¿Ah, sí? Pero eso es bastante raro entonces, pinche culero hijo de tu chingada madre…

Se levantó también Malachite de la mesa…

— Malachite, mi amor, tranquilízate y mejor siéntate que…

— Zio, sweetie, no te enojes que…

— Porque para estar tan cansado como dices que estás, cabrón, haces mucho ruido y trasnochas mucho; como anoche, por ejemplo.

Amy se puso de mil colores mientras Mina no podía evitarlo, se reía como no se reía desde la noche anterior. Y a las risas de Mina se sumaron las de Darien y las de Rei, desde luego.

— Te voy a reventar tu madre en este mismo instante, pendejo. Camina. Salgamos de aquí y resolvamos esto como…

— Nadie va a salir a ninguna parte a hacer nada.

— Señor.

Dijeron los dos al mismo tiempo.

— Creo que todos, por distintas razones…

Se aclaró la voz y pasó la mirada de Amy, (que seguía roja de la pena) a la de Mina, que se veía que no había dormido prácticamente nada.

—… Necesitamos descansar. Para acabar con esta ridícula discusión les propongo lo siguiente. Vámonos todos para mi casa de Acapulco.

— ¡¿De verdad?!

— Sí, Mina. Vámonos y nos quedamos por allá una semana. Muchachos, bien saben lo que me molestan estas mamadas. ¿Peleas entre ustedes y más por un día de descanso?

— Jefe, es que usted no sabe lo que eso me ha afectado. Como será que ya no puedo ni…

Y antes de que fuera a decir lo que iba a decir, Mina lo miró abriendo mucho los ojos y le dio a entender que no dijera nada, que se callara.

— ¿Qué ya no puedes ni qué, Malachite? Hmmm, desde que Mina haga esa cara no puede ser nada bueno, ¿no?

— Cállate, Nef y…

— Todo el mundo aliste maletas que nos vamos; bueno, —río Darien maliciosamente— eso si es que Serena algún día se levanta, por supuesto. Ah, ya sé. A la que logre levantarla de la cama y tenerla lista en una hora, le doy cien mil pesos.

— ¡Yo voy!

— ¡Oye no, Amy! — Se levantó Rei muy rápidamente mientras Amy, ya iba saliendo de la cocina— ¡Amy, Amy, vuelve aquí! ¡Amy!

Mientras Amy iba subiendo las escaleras, Rei iba tras ella y Lita y Mina (sin poder dejar de reír) salían de la cocina para ir con ellas, Darien aprovechó que las muchachas se habían retirado para decirles a los muchachos…

— En serio lo siento, muchachos. Me siento como un puto jefe negrero.

— Jefe, no, no es culpa suya. Últimamente hemos tenido mucho trabajo y…

— De nada sirve que me disculpe con ustedes porque, por lo que veo, — dijo y miró a Malachite— el daño ya está hecho.

— Señor, patrón…

— Entonces como la única forma que conozco de arreglar mis embarradas es esa, con dinero, les voy a dar a todos ustedes una bonificación extra este mes. Los errores se pagan es con eso, con dinero o muchas otras veces, con sangre.

Cuando dijo aquello todos se pusieron muy serios. Pero como Neflyte era el más animado de los cuatro…

— Ya hablando en serio, Malachite, dejándonos de mamadas y aquí entre nosotros que somos amigos, ¿Qué pasó entre tu vieja y tú, eh? ¿Por qué te miró así? ¿Qué era lo que no quería que dijeras?

— Si Mina, que es Mina, no quiso que dijera nada, Nef, —río Darien y con él los demás— créeme que no quieres saber. Bueno, está decidido. Vayan arréglense que yo me encargo de buscar quién los va a reemplazar esta semana.

— ¿Entonces si es verdad que nos vamos para su casa de Acapulco con todas estas mujeres, señor?

— Claro que sí. — Contestó sonriente— Bueno, eso si es que alguna de sus mujeres logra levantar a la mía.

Rieron todos al ver la frescura y el buen humor de Darien.

— Y permítanme decirles, con toda seguridad, que lo dudo mucho… Lo dudo...


¿Ustedes que dicen, cual de todas ellas sera la feliz ganadora de nada mas y nada menos que de cien mil pesos? jajajaja, ¡ni yo sé! Mentiras, sí sé pero bueno, es mi trabajo ser su super animadora :D Hacer que esto sea divertido.

Besitos y abrazos, nos leemos en el próximo capitulo. Gracias por leer y comentar, se los agradezco mucho.