Dark Temptation
Capítulo 2
Disclaimer: Resident evil y sus personajes no me pertenecen.
Nota de autora: Gracias a todos por vuestro apoyo con la historia ¡Que buen inicio!
Hoy veremos cómo lo lleva Chris en el hospital.
También tendremos nuestra dosis de Wesklaire/Weskerfield habitual.
Recomendaciones musicales para el capítulo de hoy:
Unbreakable de Fireflight
Monster de Meg and Dia
Time of dying de Three Days Grace
Agradecimientos: A Ana Luna, mi Beta Reader hermosita y malvada.
También a GeishaPax por hacer la portada del fic. Y a mis lectores: Redarkness, xIfYouSaySox, Yuna-Tidus-Love y a Nana (dos veces por cierto).
¡Adelante con la lectura!
Mansión
Se despertó, estaba desorientada y tenía náuseas. La cabeza le dolía a horrores, se sentía mareada. Le costó unos segundos recordar que pasó. Las imágenes de su hermano herido en el suelo le hicieron reaccionar, se intentó levantar. Poco a poco lo consiguió.
Vio que estaba en una habitación grande. Había la cama de matrimonio, donde ella estaba tumbada. También había un balcón enorme detrás de unas ventanas. Una puerta pequeña estaba colocada en una esquina de la sala, supuso que era el baño.
Se levantó poco a poco. Aún iba con el vestido de la fiesta. No había ni rastro de sus zapatos.
Wesker. Ese bastardo, todo por su culpa. No sabía que había pasado después de que él la noqueara. ¿Y si su hermano estaba muerto? ¿Y Piers? Demasiadas dudas inundaban su cabeza.
Claire fue hacía la puerta doble, suponía que era por donde se salía. Estaba cerrada con llave, no podía hacer nada. Dio un golpe en el suelo con el pie, maldiciendo el tirano.
Le entraron ganas de ir al baño, fue hacia la puerta más pequeña. Era un servicio enorme, tenía ducha y bañera ¿qué clase de lavabo tenía eso? Hasta había función de Jacuzzi, no se lo podía creer. Estaba hecho de mármol blanco y había un enorme espejo. Allí se encontró una nota pegada:
"Hay ropa en el primer cajón."
Solamente decía eso. La pelirroja juró que le haría pagar lo que le hizo a su hermano. De mala gana salió después de hacer sus necesidades. Vete a saber que planeaba ese loco. Era un sádico, un enfermo y un desequilibrado. ¡Ojala se pudriera en el infierno de una vez por todas! No entendía no como había logrado sobrevivir en ese volcán y encima con dos lanzacohetes. ¿Acaso estaba hecho de plomo?
Volvió al lado de la cama. Estaba tentada a volver a dormir, pero no quiso. Quería estar totalmente preparada para luchar como era debido. En vestido no era muy práctico.
Fue al armario y lo abrió. Había ropa de hombre, la mayoría negra. Era del rubio, ojalá hubiera tenido tijeras en ese momento, se la hubiera rota toda. Había desde trajes elegantes y de la máxima calidad hasta chandals, supongo que para ir a entrenar. Solamente había un par de camisetas blancas, todo lo demás eran colores obscuros. ¿Qué obsesión tiene con el negro?
Entonces fue cuando comprobó que en el cajón de abajo había ropa de mujer. Bueno, no era ropa de diseño, eran cuatro camisetas básicas, todas negras. Alguna sudadera de sencilla azul y un top negro corto, como los que llevaba cuando tenía 20 años. Debajo había un par de jeans y calcetines.
También ropa interior, oscura y de encaje. Le dio mucha más rabia eso, quería golpear algo. ¿Porque le daba ropa tan...provocativa? Al menos no había vestidos escotados, se hubiera dado un golpe en la cabeza.
Cambió sus ropas lo más rápido que pudo. A lo mejor había cámaras y no quería que nadie la viera. Dejó el vestido bien puesto en la cama. Se sorprendió, esa camisa le iba bien y los pantalones también. Todo era de su talla. Vete a saber si la había estado midiendo cuando estaba dormida. Lo que le pudo haber hecho cuando estaba inconsciente… Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.
Volvió al baño para peinarse y de paso, buscar un arma. Revolvió todos los cajones en busca de algo de utilidad, pero no encontró nada. Ni tijeras, ni una lima afilada, ni una cuchilla. Nada. Solamente había jabones que parecían muy caros y productos de belleza. Maquillaje, horquillas para el pelo. O ese hombre había vivido con alguna mujer o se había preocupado mucho para darle todo lo que necesitaba. ¿Preocupado? ¿Ese lunático? Estuvo tentada a reír, pero prefirió no montar un escándalo.
Volvió a la cama y se estiró mirando al colchón. El dolor de cabeza no cesaba. Ese malnacido le había dado un golpe que la dejó frita. Rezó para que todos sus amigos estuvieran vivos.
Desearía que todo se hubiera quedado como antes. Después de lo de Raccoon City todo se había ido a la mierda. Él era un hombre respetable y con buena posición en la comisaría. ¿Porque tuvo que mandarlo al carajo todo? Y por culpa de sus malvadas ambiciones. ¿No podía volver a ser ese hombre con sentido del humor negro que visitaba el bar donde trabajaba casi cada día?
Cerró los ojos y se los cubrió con una mano, masajeando las sienes. ¡Cómo ansiaba una pastilla para el dolor de cabeza! Escuchó el sonido de la cerradura abriéndose. Ella se preparó mentalmente para cualquier cosa que pudiera pasar.
Él entró en silencio. Todo su atuendo era negro. Camisa negra, pantalones negros y americana negra. Señal de que en su armario no había gran variedad de colores, cosa que había podido comprobar. Llevaba la camisa con los primeros botones desabrochados y las mangas arremangadas. Iba sin guantes esta vez.
Ella lo miró asqueada, su mirada asesina podría intimidar a cualquiera. Menos a él. Se estaba acercando a ella lentamente, algo que no le daba buenas vibras a la chica. El tirano se sentó en la cama y se la miró sonriendo de un modo escalofriante. Ella hizo el amago de cubrirse con las sábanas, agarrándolas por el borde. El tirano admitió que la ropa que había elegido le quedaba de maravilla, incluso debajo de esas telas simples se podía ver su forma femenina.
En la mirada azul se podía detectar odio, y a la vez temor. Albert no tenía ningún plan para poder ganarse la confianza de su cautiva, prefería esperar a ver su reacción. Si se ponía miedosa él le diría que estuviese tranquila, que no le haría daño. Y si se ponía agresiva tendría que bajarle los humos, cosa un poco más complicada y lenta.
-Hola, dearheart.
Ella estalló en rabia. Después de lo que había pasado él aún se atrevía a venir a su lado. Le borraría la sonrisa. ¿Cómo podía venir allí y actuar normal? ¡Era un psicópata! ¡Lo odiaba! Se sentó y lo encaró, reuniendo todo la valentía ante el temor que tenía hacia ese monstruo. Además ¿como demonios escapó de la lava del volcán? Quería explicaciones, no se merecía estar allí encerrada. Quería salir de donde estuviera y volver a su departamento, tranquila, con su gato.
-¡¿Cómo que "hola dearheart"?! ¡No me vengas con esas! Encima…
Wesker ya se esperaba una reacción similar a esta. El temperamento de un Redfield era una característica innata. Sabía que ella se mostraría desafiante, pero no habría problemas, terminaría cediendo. Se rió ligeramente, la chica se lo quedó mirando, preguntándose el porque de la mofa. Albert no desperdiciaría la oportunidad de meterse un poco con su hermano. A ver si así le hacía rebajar la fe que tenía hacia él. No era ningún salvador, era un simple humano que no ha podido hacer nada por su hermanita. No entendía porque la niña no podía ver que él era mejor que Chris. Todo por ese cabeza hueca. Si no fuera por él, ella le vería con buenos ojos. No se llegaba imaginar las miles de historias horrendas que le debe haber contado sobre él. El ser que aspiraba a convertirse en un Dios, el líder de una nueva raza.
-¿Y esos modales? ¿Tu querido hermano no te enseñó a saludar? Quizás debería darte un par de lecciones de educación.
Él se metió con su hermano. A la chica le hervía la sangre. ¿Cómo se atrevía a menospreciar a Chris de esa manera? No tenía derecho. Con cada palabra que pronunciaba le tenía más rabia y odio. Sus ganas de golpear algo aumentaron y él tenía todos los números de ser el objetivo de su puño. Respiró una bocanada de aire profunda y con mirada severa lo volvió a encarar. Buscó toda la fuerza y la concentró en su voz para parecer convincente delante de ese genocida.
-¡No tienes derecho de retenerme aquí! Exijo que me dejes ir a casa.
Él se rió oscuramente y se acercó gateando por encima de la cama, acercándose peligrosamente a ella. ¿Dejarla ir a casa? Ni hablar, ahora que la había encontrado no dejaría que nadie se la arrebatase. mataría a quien fuera por su hermosa cautiva. En sus ojos azules marinos se pintó el horror cuando él estaba demasiado cerca. Claire retrocedió y se levantó del lecho, vigilando bien los movimientos de ese enfermo. Wesker también se levantó y se alzó, demostrando su gran diferencia de altura e imponiendo su figura. Él mandaba y ella obedecería. No había más vuelta, las cosas debían ser de esa manera. Se paró en seco para que la chica se concentrase en sus palabras.
-De ninguna manera. Ahora tu eres mía.- Dijo resaltando cada palabra.
Él volvió a avanzar hacia ella. La pelirroja retrocedió hasta quedar atrapada entre él y la pared. Cerró los ojos con fuerza mientras rezaba para que no la golpease. Sintió su respiración muy cerca y sus manos ejerciendo presión en la pared detrás de ella. El rubio puso sus dos manos entre su cabeza, dejándole muy poco espacio. La chica estaba condenadamente asustada, ¿a qué se refería con "ser suya"? Sabía que estando allí encerrada nadie podría rescatarla ni ayudarla. El tirano podría hacer lo que quisiese con ella y nadie escucharía sus lamentos. Esa idea la aterrorizaba, solamente ella y él serían testigos de lo que le hiciera y no podría luchar contra tal fuerza bruta.
Se aferró al único consuelo que había tenido toda la vida y nunca le había fallado, su hermano. Él nunca la dejaría tirada. Era cuestión de tiempo de que la rescatasen de allí si no lo hacía antes por su cuenta. Abrió los ojos y se centró en plantarle cara, hacerle ver que no podría derribarla.
-Chris te hará pagar por esto.- Ella dijo entre dientes.
Él le puso una mano en el cuello, acariciándolo. Su terquedad era admirable. ¿Cómo no podía temerle? Fascinante. Ella se estremeció ante el contacto y cerró los ojos con fuerza. Rezó para que no la tocase de más. Le entraron arcadas, ese monstruo no tenía sentimientos ni nada. Solo le interesaba el poder y la dominación mundial. Era mal hecho pensarlo pero ojalá se fuera al laboratorio un rato a trabajar y ella se pudiera escapar. Pero sabía que ese hombre era tan estricto como un reloj y no se permitiría ningún descuido. No perdía la cabeza fácilmente ni se dejaba llevar por nadie. O eso creía ella.
-Dudo que tu querido hermanito pueda hacer algo con una pierna fracturada. Además, no lograría sobrevivir en un enfrentamiento conmigo.
Claire apretó los puños de rabia. Levantó una pierna para darle un rodillazo, pero él se le tiró encima, aprisionándola totalmente contra la pared. Ella intentó separarse, pero era como un muro de ladrillos. Todo el peso del hombre estaba apoyado en ella. Cuando más trataba de liberarse, más le dolía. Sacudió sus brazos, pero él los agarró por los codos, impidiendo su movimiento. La chica no podía mover nada. Estaba tocándose con el tirano y de nuevo le vinieron arcadas. ¿Porque no se apartaba?
-¿Por qué no te relajas un poco, corazón? No me obligues a hacerte daño. – Le susurró en la oreja.
La intimidaba aunque quisiera decir lo contrario. Ese hombre era capaz de cualquier cosa y más estando a solas con ella. Estaba segura de que él no tenía a ninguna mujer a su lado con la que satisfacer sus necesidades carnales. ¿Y si se aprovechaba de ella? Estaba totalmente indefensa ante él y la tentación no era el único pecado que sería capaz de cometer ese monstruo. Su aliento le hizo cosquillas en el cuello, dándole muy malas vibras.
Necesitaba resistir hasta que Chris y sus amigos viniesen, no la dejaría tirada nunca. Y menos con ese asesino buscado mundialmente. No pensaba colaborar, por mucho daño que le hiciese, solamente le manipularía pensando que la tenía controlada. A lo mejor de esa manera podría huir de allí donde estuvieran.
Ella se calmó por el momento, él le soltó los brazos y le dejó un poco de espacio. Le iba a acariciar el pelo con su otra mano libre cuando la chica se negó a que la tocase.
-Vete a la mierda.
Ella le dio una bofetada que resonó por toda la habitación. Sus gafas de sol se cayeron al suelo. Tenía los ojos rojos y con pupilas como las de un gato. Ella quedó petrificada, ¿era humano?
Albert dejó de acariciar su cuello y se lo agarró, apretándoselo. Ella se intentó liberar, arañándole con sus uñas y golpeándole, pero nada funcionó. Él la levantó y la tiró contra la pared opuesta del dormitorio. Ella se golpeó en las costillas y la cabeza, luego tosió ligeramente. No se daría por vencida tan pronto.
Él se volvió a acercar con pasos largos e intimidantes. Se arrodilló, ella estaba intentando levantarse sin éxito. La agarró por el pelo y obligó que su boca estuviera en su oído. No le gustaba golpearla, pero si era la única manera de que colaborase así lo haría.
-Eres un poco traviesa.- Sus palabras estaban repletas de peligro.-Pero no te preocupes, tengo ciertos métodos para hacer ceder a las niñas malas.
La chica jadeó en busca de aire y le intentó pegar un puñetazo. Él lo esquivó sin despeinarse y se retiró unos pasos atrás. Esperó a que la chica se pusiera en pie. De esta no saldría ilesa. Tenía que aprender que si no se ponía de su parte, no saldría beneficiada. Aprendería la lección como un perrito obediente ante las enseñanzas de su amo.
-Que te den.
Él pudo detectar el odio en la mirada azul de la chica. Su pelo estaba ligeramente revuelto y desprendía una imagen feroz. ¿Por qué la chica no podía poner las cosas un poco más fáciles?
-¿Por qué te resistes… si te puedes someter?
Detectó que la chica estaba a punto de golpearle esta vez. Él bloqueó el ataque y le dio otro bofetón. Ella cayó al suelo de nuevo. Eso de sumisión no le sonó a comentario inocente. Estaba segura que ese bastardo intentaría algo con ella. Resistiría, no dejaría que se saliera con la suya. Ni ahora ni más adelante. Lo haría por su familia de sangre distinta.
-Monstruo…-Susurró la chica.
Claire estaba débil, seguía mareada y la cabeza le daba vueltas. Supuso que esos golpes no ayudaron. Wesker decidió darle otra oportunidad antes de dejarla en coma. La quería sumisa y obediente, nada de rebeldías. Pero no quería que esa marca Redfield de originalidad a la hora de hacer las cosas desapareciese.
-Venga, solamente una disculpa y te dejaré…- "de momento" se guardó para sí mismo.
Ella solamente gimió de dolor y se sentó en el suelo. Miró abajo, tenía el pelo tapándole la cara y parecía derrotada. No lo estaba, por dentro estaba planeando su venganza. Se ganaría la confianza del tirano y luego lo atacaría con la guardia baja.
Seguiría siendo su pequeña "Dearheart" por el momento, pero se aseguraría de hacérselo pagar cuando estuviera del todo bien. Dos podían jugar al mismo juego.
-Lo siento.
Él al escuchar su disculpa la dejó en paz. Se fue tan rápido como entró. La chica estaba alucinada, ¿hasta dónde tendría que llegar para escapar?
Hospital
El capitán Redfield estaba anestesiado, pero se estaba despertando. Murmuraba cosas sin sentido aparente, pero si escuchabas con la suficiente atención se podía oír cómo buscaba a su hermana entre sus pesadillas. Llevaba unas horas así, lo habían llevado al quirófano y le había soldado el hueso. Necesitaría una buena temporada de descanso y aún así no garantía que la recuperación fuera un éxito total. Eso preocupó a su pareja, haciendo que se quedara allí hasta la madrugada y hasta que despertase para decirle el pronóstico de los médicos. De seguro que no le gustaría y se trataría de levantar. Era una mala noticia, justo desaparece su hermana y no podría hacer nada, seguro que se pondría hecho una furia.
Eran las cinco de la madrugada y nadie había conseguido pegar ojo. ¿Cómo se puede actuar con normalidad después de lo sucedido? Habían entrado en un santiamén y los guardias habían sido noqueados antes de poder enviar una señal de alerta.
Su peor enemigo secuestrando a su hermana pequeña. Aún no daba crédito. Sabía que se le escapaba algo, un detalle importante, pero no sabía cuál era. No podía abrir los ojos pero lo escuchaba casi todo. Se sentía muy débil, el respirar le costaba y sabía que llevaba una mascarilla para el oxígeno. Llevaba un electrocardiograma conectado y el típico "pip" sonaba cada X tiempo. Regular y puntual como un reloj.
Jill y Sheva estaban en la habitación del hospital. Valentine estaba al borde de las lágrimas, tomándole la mano mientras le acariciaba la cara. La africana estaba tomándose un refresco, apoyada en la pared y pensando en posibles ubicaciones donde podría estar la hermana de su compañero.
Entró Barry, acompañado de Rebecca. Su esposa se había ido a casa a descansar y a comprobar que las niñas estuvieran bien. La médico miró a Chris, parecía que necesitaba tiempo de recuperación. La fracturación había sido grave y la operación complicada. Ella entendía del tema y lo sabía. Contó el tiempo cuando estuvo en la sala de espera y supo inmediatamente que a los doctores les debía doler la cabeza. Su hueso estaba partido en miles de piezas, como un rompecabezas, pero con cirugía se pudo arreglar. Fue un milagro que no muriese desangrado en el mismo salón. Pensaba que no saldría con vida.
En la ambulancia se había desmayado y cada movimiento que hizo era una puñalada de dolor. No solo en su pierna, en todo su cuerpo. Recordó haber vomitado también, el golpe en el estomago no lo dejó ileso. Tenía un buen moratón.
-Sigo sin creerme lo que ha pasado… Ha sido tan rápido.- Murmuró la chica de ojos avellana.
Redfield fue abriendo los ojos, veía borroso y solo escuchaba una pequeña parte de los sonidos de su entorno. Nadie parecía ver que el hombre estaba volviendo a la conciencia. Distinguió a Sheva en una pared apoyada, pensativa. Sentía el tacto suave de Jill, sosteniendo su mano entre sus dedos de pianista. Como la amaba.
-Tenemos que mantener a salvo a Chris, podría hacer cualquier locura y no está para peleas.- Interfirió Piers mientras entraba en la estancia.
Redfield supo que su subordinado, aún en traje de gala, tenía razón. Pero no se quedaría de brazos cruzados en una camilla mientras las enfermeras le limpiaban el culo. Haría todo lo posible. Montaría un equipo con todos los presentes de la habitación y le daría el liderazgo temporal a Piers. También a Valentine, para supervisar las decisiones del joven Nivans.
El tacto de la mano de Jill, eso le ayudaba a no caer en la inconsciencia de nuevo. Cada vez le dolía más su pierna. Eso era en parte bueno, significaba que cada vez quedaba menos para despertar totalmente y la anestesia estaba siendo expulsada de su organismo.
Vio como una nueva persona entraba en la sala, parecía enfadado. Su vista estaba borrosa y no sabía de quién se trataba. La puerta estaba lejos y sus ojos estaban cansados.
-¿Y qué haremos con Wesker? No podemos dejar que se quede con Claire.- Esa voz pertenecía a Kennedy.
-Hay mucho trabajo por hacer, no sabemos ni en qué dirección fueron.- Razonó la ex soldado de STARS mirándolos por primera vez. Esta vez había más fuerza en su mirada.
-¡Tenemos que hacer algo! ¡No podemos quedarnos así!
Leon se estaba poniendo nervioso, se sentía impotente. El mismo sentimiento que Chris tenía. Si Piers hubiera protegido mejor a la chica, seguramente Wesker no se hubiera ni fijado en ella como rehén. Aún no lograba encontrar una razón lógica por la cual el bioterrorista se pudo haber llevado a su mejor amiga.
-¿Tienes algún plan mejor? Acepto sugerencias.
Nivans lo dijo calmado, pero el agente de la DSO se le tomó mal. Era la pareja del subordinado de Chris y él ir allí habría quedado mal. Supo guardar distancias, dejando el papel de protector al moreno, fue culpa de él no poder mantenerla alejada del peligro. Se hubiese visto mal que Leon se hubiera lanzado sobre Claire en ese momento, por la simple razón de que Piers era su novio.
No lo negaba, sintió celos cuando supo la noticia de la nueva pareja. Y más al ver que ella le rechazó porque solo le veía como un amigo.
-¡Esto es por culpa tuya! ¿No podrías haberla agarrado? La tenías justo al lado, la estabas abrazando…
El hombre rubio estaba sintiendo rabia y celos a la vez, una combinación peligrosa.
El subordinado del mayor de los Redfield apretó los puños y se mantuvo firme. No podía perder el control, se tenía que concentrar y mantener la mente fría para poder encontrarla antes. No le respondió, Leon estaba demasiado enfadado y podría desatarse una pelea si le seguía el juego.
-¡Joder! ¿Por qué no hiciste nada? Podrías haber derribado a los guardias, ella estaba indefensa delante de ese loco.
El moreno cerró los ojos con fuerza y se frotó las sienes, pero no pudo contener su respuesta. No dejaría que él le pisara de ese modo. Hizo todo lo posible para apartar a Claire de ese criminal. Pero por culpa de los mercenarios agarrándolo, no pudo ir y rescatarla.
-¡Tú podrías haber hecho lo mismo Kennedy!
-¡Era tu pareja!- Gritó el agente del gobierno.
Piers lo entendió todo al momento, el amigo de Claire estaba celoso de él y por eso lo quería hacer sentir mal. Conocía los pasados intentos de ligar con su actual novia, tenía que andar con pies de plomo con el rubio.
-¡Podrías hacer algo de utilidad, hacer esto no sirve de ayuda!
El moreno alzó la voz, pero se mantuvo a raya. Él sabía que discutir no era algo de provecho para solucionar lo que pasó. El pasado ya estaba hecho y no se podía cambiar con hablarlo. Se estaba hartando de las provocaciones de ese hombre que apenas conocía. Si seguía así no se podría contener.
-Esto no hubiera pasado si tú hubieses hecho algo antes. ¡Es tu culpa Nivans!
Piers tuvo un arranque de ira y derrumbó a Leon al suelo. Le empezó a pegar puñetazos sin control. ¿Cómo podía acusarlo de tal forma? Sintió unas manos agarrándole por los brazos, él intentó soltarse, pero no pudo.
El agente de la DSO utilizó sus piernas que estaban libres y hizo que el que estuviera tumbado fuera el hombre moreno. Este le pegó un puñetazo en la mandíbula, ¿se creía muy fuerte? A Piers le salía sangre del labio, Leon tenía una ceja partida.
Jill se levantó del taburete y soltó la mano de su novio. Gritó que se detuvieran, pero no hicieron caso. Ella le hizo una mirada pidiéndole ayuda a Barry para que les separase, este intentó hacer algo, pero lo separaron del alboroto. Los dos hombre estaban fuera de control.
El militar volvió a tomar el mando de la pelea, intentando estrangular al hombre rubio. Él le arañaba el rostro mientras le faltaba el aire. Él era más joven y tenía más fuerza, pero el rubio tenía más experiencia. Separados, cada uno tenía sus habilidades, pero juntos podrían ser un equipo bueno. Eso si se llevasen bien, una lástima.
Burton estaba intentando separarlos de nuevo, pero el chico tenía una fuerza tremenda. Se notaba que Chris era su capitán. Tuvo que intervenir la agente Alomar para que lo pudieran sacar de encima de Kennedy. Aún así, este seguía nervioso y daba golpes intentando soltarse.
El agente Nivans seguía agitado y con ganas de pegarle más, pero esas manos no se lo permitían.
El alboroto provocado por esos dos hombres terminó de despertar a Redfield. No podía dejar que se golpearan de esa manera en el hospital, ya había suficiente con un herido. Él sufría por su hermana y debían concentrar todas sus fuerzas en rescatarla. Se levantó con todas sus fuerzas y gritó:
-¡Ya basta de peleas!
Chris estaba incorporado en la cama, parecía totalmente sano. Pero todos sabían que la rabia y el dolor lo estaban carcomiendo por dentro. Su subordinado paró al instante. Jill miró sorprendida a su compañero, ¿desde cuándo estaba despierto?
Piers se calmó de inmediato, a Leon le costó recuperarse de las lesiones causadas, pero recuperó la compostura. Sheva soltó al subordinado y este miró al agente del gobierno con rabia, él también le dedicó la peor de sus miradas.
Todos miraron al recién despierto. Era inusual verlo actuar con la cabeza fría. Todos se imaginaban que cuando despertase estaría nervioso y hecho una furia. Tampoco era una suposición falsa, porque por dentro se sentía mucho peor.
-Tenemos que concentrarnos, debemos matar al bastardo ese y traer a Claire de vuelta a casa.
Fin del segundo capítulo
Bueno, aquí seguimos. En el próximo capítulo veremos el punto de vista de Wesker y sus planes. También más adelante veremos los planes que tiene el equipo de Piers y Chris.
¿Podrán trabajar con la constante rivalidad de Leon y Nivans? Yo creo que no…
Respuesta a los reviews:
Ana Luna: Albert "sádico-pervertido-vigoroso-sensual" Wesker, exactamente, tal y como debe ser. ¿Qué sería la historia sin él? De hecho, la saga ha estado muy apagada sin su villano principal. ¡Que vuelva!
¿Te doy un spoiler? Más adelante meteré Creva por medio. Será breve, pero estará. No te lo comenté porque quería que fuera una sorpresa, pero no puedo resistir. Sé que odias el Valenfield, pero resiste mujer, ¡resiste!
Pues sí, eres un hotel de lujo y una Beta excelente, gracias por tu constante apoyo.
Nana (Guest): ¡Hola querida! Gracias, gracias. Ya sabes que me encanta que me sigas en mis historias. Esto es solo el principio, te aseguro que amarás este fic más adelante. Por cierto, me has dejado review dos veces, si ves que no te sale en el fic es por cómo está configurado mi perfil. Dejo 48h antes de que sean visibles por si acaso llega algún review de un guest hater desagradable. Si lo has dejado porque querías para mi mejor, doble review.
Bueno, aquí está el segundo capítulo, espero que lo hayas disfrutado. Encantada de haber leído tu opinión, ya sabes.
GeishaPax: ¡Lo sé, estoy chiflada! Pero hay que atribuir los debidos meritos a Ana Luna, ella es la más malvada de todas. Bueno yo solo te avanzo un dato, en este fic no habrá Cleon, al menos no hasta el final. Y en la secuela sí que habrá, pero eso será mucho más adelante.
¡Viva el Weskerfield!
Redarkness: Hi! An English reader? Wow! I'm glad to have you reading my story! You know, I love Wesklaire and I'm crazy… What can go wrong? I know, it's a crazy pairing, but there are a lot of fans. I've been reading a lot of Wesklaire fanfics too for so long.
And then I decided to write my own story. I'm glad you're adicted. Your dose will be satisfied son again.
So happy to make your life better!
Yuna-Tidus-Love: ¡Hola querida! Pensé que andabas desaparecida, tanto tiempo sin saber nada de ti. Pues a Chris aún le queda mucho que pasar, no todo se termina con la pierna fracturada. Y Wesker, como bien tú has dicho, está obsesionado con Claire.
Cada semana nuevo capítulo, ya sabes. ¡Cuidate!
xIfYouSaySox: ¡Hola! Muchas gracias por lo de "GRAN" capítulo, espero que todos sean igual o más grandes. Rebecca, mi linda Rebecca, siempre quiero poner un poco de humor en algún personaje y este ha sido el turno de la pequeña Chambers.
Uy Piers, ya has visto la que se ha liado en este capítulo, y lo que queda.
¿Sigues Atrapada en un abismo? Pues nos estamos acercando al final de la historia. La dejé demasiado en pausa, pero me sirvió para despejar mis dudas y dar un mejor rumbo al fic. ¡Valenfield Forever!
Si, quise dramatizar un poco con Chris arrastrándose por el suelo sobre su propio charco de sangre, un toque muy bueno de Ana Luna por cierto.
Sexy Wesky nos traerá muchos dolores de cabeza, sobre todo por su actitud sensualizadora. Pobre Claire, quedará hasta el moño de tantos comentarios sexualizados. Ya verás, hay cada frase que te deja frita, enserio. Pero no te adelanto nada, lo mejor está por venir.
Pues el detalle Cleon es para dar juego cuando sea la secuela (que queda mucho por cierto). Ya sabrás de lo que te hablo cuando llegues al final de este fic que acaba de estrenarse.
Amor/odio, amo este género. Sí, creo que todas amamos Weskerfield gracias a Adry y a su literatura poetica. ¡Como la amo!
¿Yandere simulator? ¿Sabes cómo resucito Wesker del volcán? Fue invocado por Yandere en el club de ocultismo. Si, iluminati confirmed.
¡Saludos!
Att. Frozenheart7
