Dark Temptation
Capítulo 3
Disclaimer: Resident evil ni sus personajes me pertenecen. Solo las locuras que escribo.
Nota de autora: ¡Yo os invoco, criaturas del caos! No entiendo porque os llamo "angelitos" después de todo.
Recomendaciones musicales para el capítulo de hoy:
Angels de Within Temptation
En realidad esta es la canción "oficial" de fic. Creo que es la que más pega con la trama y los personajes. Enserio, escuchadla.
Mansión
En un par de horas ya se había duchado y arreglado. Aún estaba dolida por los golpes de hacía unas horas. El estómago le rugía ¿Cuándo hacía que no había comido algo? Incluso en la fiesta no había ni cenado. Ya había perdido la cuenta de cuánto rato llevaba encerrada allí. Estar en otro país con otros horarios tampoco le ayudaba para establecer fecha exacta.
La chica estaba en el balcón, con las manos apoyadas en la barandilla. Era bastante espacioso y con forma de media luna, hecho de piedra blanca. Miraba el mar y la isla donde estaban. Era muy bonita, no había casas, todo era playa y bosques. El mar estaba agitado. El territorio también tenía un bosque, parecía profundo.
Había una luna llena preciosa y las estrellas brillaban con claridad porque en esa isla no había contaminación lumínica. Con una mano levantada intentó comparar el tamaño de las distintas luces del cielo oscuro. No le quedaba ninguna distracción y eso era lo único que se lo ocurría para pasar el tiempo. Recordaba que de pequeña siempre lo hacía.
Albert entró en la habitación de la chica con sigilo y cerró la puerta, se dio cuenta de que la chica estaba en la terraza. Dejó las bolsas con comida al lado de la cama, también unos recambios de ropa en el armario. Fue hacía el balcón con pasos silenciosos. Quería observar que estaba haciendo su prisionera. Esta estaba mirando al cielo y señalando los astros brillantes. Le pareció infantil el acto de contar las estrellas. Pero en realidad, cualquier acción se veía bien en ella.
Le dieron ganas de ir allí y tocarla, sin que ella se opusiera. ¿Cuánto tendría que esperar para que pudiera hacerlo sin que ella rechistase? Por suerte era un hombre con mucha paciencia para su querida Claire, para otras cosas no.
Ella se aburría mucho dentro de su habitación todo el día. Le gustaría pasear por la isla, aunque fuesen 10 minutos solamente. Sola, sin ese enfermo maníaco controlándola.
El clima era un poco más fresco por la noche, pero durante el día hacía calor, un clima típico de finales de primavera. Esta isla era bonita, suponía que estar en la playa tomando el sol durante el verano sería muy relajante.
¿Espera, estaba sacando el lado bueno de esto? Sí, como si Wesker la dejase salir de aquí.
Quizás tirándose por el balcón… No, se mataría, se daría contra las rocas. Con el mar agitado se ahogaría y en caso de que saliera ilesa, el rubio ya la tendría en su posesión otra vez. Maldición.
Claire suspiró y cerró los ojos, el aire le quitó el pelo de la cara. Respiró profundamente, no acostumbraba ir a un lugar cerca del mar. Ese olor le encantaba. Le recordaba cuando Chris y ella iban de veraneo al Caribe con sus padres. Le entraron ganas de llorar, cerró los ojos para reprimir un par de lágrimas.
Unos brazos fuertes la estrujaron por la espalda, suponía que eran de su captor, lo supo por la camisa negra. Como siempre, Albert Wesker en el lugar y el momento adecuado para estropear los momentos emotivos. Ella se sobresaltó, no le gustaba su tacto y menos después de todo lo que él le decía.
-¿Qué haces?- Dijo ella girándose un poco asustada por su aparición.
No había olvidado sus palabras intimidantes de horas atrás.
Él aprovechó para pegarse más a su cuerpo, haciendo que la espalda de la chica se arqueara por el borde de la barandilla del balcón. La niña empezó a respirar un poco más agitada. Ya volvía a acercarse de modo peligroso. De nuevo, sus temores salieron a flote.
-¿Qué haces tú aquí fuera?—Resaltó el "tú".
Le puso las manos en la cintura, mostrándose autoritario y resaltando claramente la diferencia de altura entre ellos dos. Se veía como la cautiva estaba asustada, él sonrió y ella aún se asustó más. No estaba haciendo nada mal por estar en la terraza del balcón, ¿verdad? Entonces ¿Por qué venía a molestarla de nuevo? ¿Tanto costaba ignorarla y dejarla morir de hambre? No, el muy cabrón tendría que torturarla hasta la ansiada muerte.
Wesker como si leyera sus pensamientos sonrió, ella se asustó aún más. Si Claire supiera sus verdaderos planes seguramente le abofetearía. No sabía que era exactamente lo que pensaba su presa, pero algo bueno no era. Quizás temía que él al usase para experimentos virales o torturarla. O simplemente pensaba que era una rehén para atraer a su hermano y cavar su tumba. Pero no era nada de eso, lo que él quería era mucho más que su cuerpo.
-Déjame tranquila.-Ella le agarró las manos para quitárselas de encima.- ¡Suelta!
El hombre la levantó y la sentó en la barandilla, agarrándola con un brazo por la cintura. De seguro que de aquí a unos momentos ella no querría soltarse de él. Claire tenía la sensación de que se caería. Se sorprendió por la facilidad que él tuvo de elevarla, no pareció que hiciera el mínimo esfuerzo. Ella pesaba como una pluma para él, le gustaba la forma tan sencilla de manipular su cuerpo esbelto. Lo que le haría si ella se dejase…
-¿Seguro que quieres que te suelte?- Le preguntó él, inclinando su espalda al vacío.
Ella no dijo nada, se agarró con las manos en la barandilla, ese idiota estaba mal de la cabeza. No debía seguirle el juego, sino aún se portaba igual por más tiempo, o quizás no. ¿Ella que sabía? No entendía una mente tan complicada por más que lo intentase.
Tenía que plantarse y hacerse valer por sí misma. Tampoco enfrentarse a él, pero mostrar que ella tenía una buena fortaleza. No podía dejarse corromper o manipular, debía mantener su mente fría.
-Ya basta Wesker.- Ella intentó sonar serena, pero él sonrió.
Le arrancó las manos de la barandilla y la tumbó un poco más, asustando a la niña. Ella se agarró a su hombro por un impulso ya que sentía que se venía abajo. Le clavaba las uñas y sentía un poco de temblequeo. La chica apretó los ojos con fuerza, ¿prefería las palizas o esto? No estaba segura de la respuesta. Si no se sujetaba moriría. Maldijo la forma de manipularla que empleaba el hombre.
-¿Sigues queriendo que te suelte?
Ella sentía que si se resbalaba un centímetro más, caería.
-No.- Él no reaccionó delante de esa respuesta, esperaba la frase completa.- No me sueltes.
Él volvió a posar los pies de la chica en el suelo, le gustaba como ella se agarraba a él. Claire lo apartó a un lado de mala gana y se fue dentro de la habitación. Sintió un olor que le abrió el apetito, pero no se concentró en eso. Luego se dejó caer en la cama, de espaldas a él. Albert entró detrás de ella con curiosidad, quería estudiarla mejor. Luego se sentó en la silla del tocador que estaba de espaldas a la chica.
-¿Has venido para reírte de mí?
Él no le contestó, solamente levantó una mano y acarició el costado de la chica. Ella se apartó, su tacto le parecía repugnante. Solamente quería que la dejara en paz, sentía que estaba en peligro cuando él estaba cerca. Le había pedido disculpas antes y él le había prometido que la dejaría en paz. Ese hombre debía ser bipolar, ahora venía en son pacifico. ¿Era porque se había disculpado? ¿Representaba que se había "sometido" y por eso no la golpeaba? Fuera como fuera, quería que la dejase sola.
-Vete.
Ella estaba oliendo un aroma riquísima desde hacía rato. Era comida y le apetecía mucho. Camufló su hambre para hacerse la dura y no tener que pedirle nada al tirano. No quería volverse dependiente, preferiría morir de hambre.
El hombre detectó enfado en la voz de su dama. Con un tono calmado le contestó, siempre resaltando su superioridad.
-Esta es mi propiedad. Estoy donde quiero.
La chica rodó los ojos y suspiró, cansada de todo. Le siguió el rollo, no le apetecía discutir y recibir otra paliza que la dejaría mal parada de nuevo.
-Como tú digas…-Contestó en tono cansino.
Ella decidió mantenerse sosegada para ganarse la confianza del hombre. A la larga le dejaría más libertades si se portaba bien. Seguro que encontraría un modo de escapar. Esa era su esperanza, lo que la mantenía firme. Tenía que resistir y hacer lo que hiciese falta, por Chris.
Wesker, al no ver ninguna contestación provocativa por parte de la pelirroja, probó con provocarla otra vez.
-Tú también eres de mi propiedad.- Esa clase de comentarios la ponían furiosa y a la vez le daban miedo.
Se sentía bien cuando la podía tocar con la excusa de que se portaba mal. Era como una necesidad que tenía. Cuando se había ido después de darle una lección, no paró de pensar en ella. No le faltaban cosas que hacer, pero prefirió ir a visitarla unas horas después.
El estómago de la chica rugió, ese sonido no pasó desapercibido por el oído agudo del rubio. Sonrió internamente. Le fascinaba el modo que tenía la chica de hacerse la dura. Poseía una voluntad de hierro. La admiraba, su terquedad y valentía era su mayor característica a resaltar.
-¿Quieres algo más? Seguro que tienes mejores cosas que hacer.- La chica no sonó enfadada, sino triste.
Ella se sentó en el colchón, estando tumbada sería víctima fácil. Que Wesker estuviera tanto tiempo allí no le transmitía seguridad ni confianza. Eso era porque se traía alguna de cabeza. Lo miró con una mueca inexpresiva. Luego desvió la mirada porque su figura, aunque no quisiera admitirlo, le causaba miedo.
Albert tuvo el privilegio de observarla más de cerca cuando esta lo miró. Estaba aseada. Su pelo rojizo le llegaba casi a la cintura. Se mantenía joven, su piel pálida no le daba un aspecto fantasmal, pero sí de pureza. Y por no hablar de sus ojos azules. Con motas de pigmento turquesa y el fondo de su iris impregnado con un mar de tristeza. Sus ojos siempre habían tenido un reflejo de melancolía, incluso cuando sonreía.
Él ignoró su pregunta y siguió allí, intentando ganarse su confianza. Se sentó en la cama poco a poco para no asustarla. Ella no se escandalizó, pero retrocedió un poco y se abrazó a sus propias piernas. Era precavida. Su mirada le transmitía agotamiento. Ella estaba cansada de todo, el bioterrorismo y los muertos vivientes. Si lo hubiera sabido no habría ido al dichoso baile, ni ella ni sus seres queridos.
-¿Tienes hambre?-Su voz sonó más suave de lo normal, rozando la amabilidad.
La menor Redfield tímidamente y con tristeza asintió, mirando al colchón. Él, al verla así sintió un poco de pena, pero sabía que no debía bajar la guardia.
Él cogió la bolsa de comida que estaba en el suelo, al lado de la cama. Se la tendió, parecía comida a domicilio, pero en realidad la había cocinado él. Era el turno de ser amable. La chica la iba a agarrar, pero él se la apartó. Claire hizo un puchero, se le tenía que suplicar hasta para que le hiciera un favor.
-¿Qué se dice?
Ella suspiró y lo miró con una expresión seria. Eso solo hizo que su sonrisa se ampliase más. Y con un susurro dijo:
-Gracias.
La pelirroja se estaba hartando de seguirle el rollo.
Él le cedió la bolsa. La chica, con tranquilidad, la abrió y miró lo que había dentro. Una botella de agua mineral de 1 litro y unas bandejas de pasta con tomate y queso. Comida italiana, su favorita. Se preguntó si era una coincidencia.
Él le acarició la cabeza, la chica se quedó quieta y ni se atrevió a mirarlo. Wesker se levantó y dejó la silla en su sitio anterior. Caminó hasta la puerta, ella le miraba expectante. Sus pasos resonaban por la alcoba.
-Si te portas bien te sacaré a dar un paseo.
¿Ahora que era? ¿Su perro? Entre la caricia y lo del paseo ya no sabía qué pensar. Escuchó el "clic" de la cerradura y luego los pasos alejándose de la estancia.
Cuando se quedó sola, comió con tranquilidad. El agua le refrescó la garganta. Los espaguetis le quitaron el hambre que tenía desde que se despertó. Quedó satisfecha y se estiró en la cama de nuevo. Le había entrado sueño.
Su plan estaba en marcha, pronto se ganaría su confianza y escaparía.
¿?
Estaba en un hospital vacío, todo estaba en las ruinas. Se notaba que algo malo le había pasado a la ciudad entera. Con dificultad se levantó y salió de la cama. Perdió la fuerza en sus piernas y cayó al suelo frío de la habitación. Llevaba un simple batín blanco largo, de los típicos de cuando eres un paciente ingresado. Se notaba mucho más delgada y débil, como si algo malo le hubiera ocurrido.
Volvió a levantarse haciendo fuerza con los brazos, que le estaban temblando. Paseó por todo el edificio del sanitario, estaba completamente abandonado. Había intentado llamar por los teléfonos de recepción, pero la línea estaba cortada. Gritó a las enfermeras por todas las estancias del lugar y nadie respondía. Tampoco había ni rastro de los doctores o médicos, estaba sola. No sabía qué hacía allí, solamente tenía un nombre en mente: Chris.
Salió del hospital por la puerta principal y vio que Raccoon City estaba sumida en la penumbra total. El fuego de un vehículo tumbado en el asfalto y las estrellas eran la única luz disponible. Con el asfalto frío y granulado se lastimó los pies descalzos. Cada paso que daba le dolía más que el anterior.
Siguió luchando por encontrar a alguien o averiguar lo que había pasado. Incluso no había infectados, como si en el mundo solo estuviera ella. Los cables eléctricos soltaban alguna chispa, no había luz en ninguna casa. Los coches estaban destrozados, con las ruedas pinchadas. La suciedad se iba comiendo cada rincón, como si el tiempo se hubiera detenido.
Llegó a la avenida principal, donde solamente una farola de la calle estaba encendida. Pudo distinguir una silueta a lo lejos, se acercó lentamente. Al final descubrió que era su hermano.
-¡Chris!
Corrió hasta allí porque él no decía nada ni se movía. Solamente estaba de pie, inerte y con la cabeza baja. Cuando estuvo a punto de alcanzarlo estiró la mano para abrazarlo, pero sintió un agarre muy fuerte en su cintura y no se pudo mover.
Se estaba alejando de él y su hermano no luchaba ni decía nada. Pataleó, arañó y mordió con todo su ser para intentar liberarse. Era como si una fuerza la estuviera obligando a volver atrás, no importaba lo que hiciera. La luz de la farola empezó a parpadear y la figura que había sido siempre su único apoyó e iba haciendo cada vez menos visible.
-¡No!
Ese ser desconocido se la llevó lejos y entraron en un edificio vacío. No sabía cómo pero de repente habían entrado en una habitación totalmente oscura. Solo había luz en una cama deshecha y manchada de sangre. Sintió como dos manos la empujaron y fue obligada a caer en el colchón maloliente.
Su visión se oscureció y sintió como su ropa fue arrancada sin piedad. Solo podía escuchar y a duras penas observar lo que ocurría entre la penumbra. Un dolor en su parte más sensible se apoderó de ella, haciéndola gritar y cerrar los ojos con fuerza. Agarró las sabanas con fuerza, amenazándolas con romperlas de un tirón.
Una mano se posó en su cuello, apretándolo y dejándola sin aire. Pudo observar dos ojos rojos y con las pupilas de gato. ¡Era Wesker! Él la había apartado de su hermano y se la había llevado allí.
Una punzada invadió su vientre bajo, haciéndola retorcerse de dolor. No podía ver la figura completa de su mayor enemigo, solo los destellos rojos de sus orbes. Deseaba venganza y se lo estaba haciendo pagar a ella. Sintió un aliento en su oreja, poniéndola los pelos de punta.
-Shht Dearheart, no te dolerá…demasiado.- Esa voz arenosa se mofó de todo el sufrimiento que estaba pasando.
Se percató de que estaba sola, perdida y sin esperanzas. Atrapada por el tirano más temido por la sociedad. Un par de manos rasgaron su torso y no pudo reprimir un par de gritos que incluso lastimaron sus cuerdas vocales.
Mansión
Claire se despertó sobresaltada. Su respiración volvía a la normalidad poco a poco. Su secó el sudor que cubría su frente y su cara. Estaba sentada en la cama de nuevo. Las bandejas vacías seguían allí. Nadie había entrado en la habitación mientras dormía. Tardó un par de minutos en recomponerse de esa pesadilla. No le extrañaba haber soñado con eso. Después de la paliza, ver sus ojos endemoniados desde muy cerca y las indirectas.
Ahora le tenía más miedo que cuando se fue a dormir.
Con las manos en la frente y apartándose el flequillo se obligó a olvidarse de sus temores.
Revisó la alcoba donde estaba presa, nadie estaba allí. Lo único que le faltaba era que el tirano se burlase de sus gritos mientras dormía. Supongo que no había hablado ni hecho ruido mientras dormía. De pequeña Chris decía que ella decía cosas en sueños, supongo que la costumbre se había perdido. Ya estaba acostumbrada a no dormir bien. Desde Raccoon City no había tenido una noche como dios mandaba. Su sueño siempre era interrumpido y a veces se levantaba por bien temprano en la madrugada y no podía volver a dormir.
El sol estaba saliendo, suponía que era una hora temprana del día. Realmente necesitaba un reloj o algo. No sabía cuántas horas había estado durmiendo ni cuanto hacía que estaba en esa condenada jaula de oro.
Se sentía sucia y sudada, así que fue a darse una ducha matutina para despejarse. No tenía sueño y dormir no era una opción después de eso.
Eligió un conjunto de ropa, el más sencillo y menos provocativo que había. Se fue al baño con una toalla. Encendió el agua de la bañera y se desvistió. El baño era enorme. Constaba de ducha y bañera, cosa que no cualquier persona puede permitirse.
Echó el pestillo interior por si acaso. No se fiaba ni un pelo.
Ayer probó la ducha y hoy probaría la bañera. Miró todos los jabones que había. Le encantó uno que era de fresa, pero decidió el de nueces de macadamia. Para el pelo escogió un jabón de coco y un acondicionador neutro.
Se metió en el agua tibia y se calmó mientras la espuma llenaba el recipiente. Solamente le faltaría un poco de música clásica y unas velas y ya estaría totalmente relajada.
Biblioteca
Wesker se levantó del butacón de cuero negro y se estiró. Escuchó pasos en una habitación ajena, la chica ya debería estar despierta. Se encargaría de eliminar a todos los inconvenientes que se metan entre ellos dos. Ella era su diosa, su hermosa cautiva y nadie se la arrebataría.
Ni Chris, ni Valentine ni Kennedy. Daba igual cuánta sangre tendría que derramar. Ella sería su reina, nadie podría cambiar eso.
Escuchó como el agua pasaba por las cañerías. Claire se estaba duchando. Le gustaría ir allí y observar, pero no quería romper esa barrera de "confianza".
Su papel era un poco difícil. Necesitaba poner a la chica de su lado, pero si ella le faltaba al respeto o le desobedecía debía ser castigada. Como en el primer día. No quería hacerle daño, pero era ella quien forzaba su mano mediante palabras insultantes.
Sabía que era muy rebelde y aprovecharía la mínima oportunidad para escapar. Él cambiaría eso. Tenía que machacar toda la esperanza de la pelirroja, convencerla de que nadie se pondría de su lado y la ayudaría. Tenía que enseñarle que él era su única salvación ahora. Caería en sus redes, estaba seguro. Por eso debía actuar con cuidado, no forzarla, tiempo al tiempo.
Sería gracias a la falta de afecto, la melancolía, la tristeza, la soledad o el síndrome de Estocolmo, pero se pondría de su lado. De eso no había duda.
Aún así, no podía pasar por alto sus golpes o sus rabietas.
Le enseñaría quien mandaba. Necesitaba encontrar el equilibrio perfecto entre disciplina y afecto. Dos factores muy complicados de manejar juntos.
Pero esa atracción hacía ella era difícil de controlar también. Desde que la conoció se sintió interesado en ella. Había pasado por tanto dolor tras la muerte de sus padres y seguía manteniéndose en pie.
Fuerte, bella y con carácter. Los requisitos que debía tener cualquier mujer para Wesker.
Ella era digna de compartir su trono. No solo infligiría daño a su hermano, sino, también lograría sus objetivos.
Se había planteado la idea de tener descendencia con ella. ¿Estaba yendo demasiado deprisa? No debía precipitarse. Pero la idea de tener un hijo o hija para que gobernase su reino cuando no estuvieran le agradaba. Además, si la chica se quedase embarazada tendría un motivo para no irse de su lado. Todos sabían que la usarían como cobaya y le arrebatarían al bebé. ¿Pero qué estaba pensando? Ni siquiera habían tenido ningún encuentro sexual y ya estaba planeando todo eso.
Después de Rockfort y su confrontación el rubio buscó información sobre ella. Su historial médico estaba bien, solamente había constancia de estrés post traumático tras la muerte de sus padres. También algunos ataques de ansiedad a muy temprana edad, por la adolescencia. Pero nada más.
Sus calificaciones eran excelentes, sobre todo en idiomas. Las matemáticas ya no se le daban tan bien. Incluso descubrió que fue delegada y organizó varios eventos, tanto en el instituto como en la universidad. Una muchacha independiente sin duda alguna.
Y era toda suya.
Fin del tercer capítulo
Respuesta a los reviews:
xIfYouSaySox: ¡Hija, tienes una vista para ciertas cosas! Maldigo el día en que decidí actualizar mi perfil. Te cuento, Dark Temptation no está terminada escrita, pero la idea sí. Si fuera por mí actualizaría cada cuatro días o dos veces por semana, pero voy justa de tiempo y no podría hacerlo regularmente. Además, ahora me he encallado en una parte, que con paciencia podré escribir.
Créeme, no volveré a publicar nunca más el progreso de la historia. Sí, tengo hasta el capítulo 13 redactado todo. Pese a todo, me alegra ver tu entusiasmo. Como que ahora se ha terminado el segundo trimestre si adelanto mucho con la historia, quizás actualizaré más rápido.
A mí me pasa lo mismo. En FF hay historias muy buenas, ¿para qué comprar libros cuando tienes esto? Es la maravilla universal, no sé qué haría sin esta web.
Sí, la estancia de la pelirroja es la de Wesker, eso se contará mucho más adelante. Es el mejor cuarto de la mansión. Supongo que Wesker quiere atrapar el dulce aroma de la pelirroja entre sus sabanas para que cuando duerma fuera como si ella estuviese allí. Y sobre usar la ropa de Wesker… No serías la única, hasta ahí avanzo.
Como bien dices, las interacciones entre estos dos SIEMPRE son muy calientes, explosivas. Ya has visto, la segunda visita y él no ha parado de decir comentarios con doble sentido y sexualizados. Todo el tiempo será así, pero también sacará un lado un poco más… tierno y cabrón a la vez.
¡Stop mujer! No a las historias enrevesadas. Pero si eres fan del Cleon te encantará la secuela aunque predominará claramente el Weskerfield. Yo solo te avanzo esto, pero aún queda todo DT por delante. De seguro que te enamorarás, hay cada momento… No la he empezado a escribir, pero te garantizo que te enamorarás perdidamente.
Yo también me estoy acostumbrando al Creva y creo que un poco de rivalidad para Jill no irá mal (¿?) ¡Y todo por culpa de Ana!
Yandere y Wesker son lo mismo más o menos. La senpai de Albert es Claire. Me pregunto si Wesker también puede sacar las manos asesinas, como tú dijiste. Vale, ya estoy delirando.
¡Prometo que la historia no te va a defraudar, si te gusta ahora, más adelante fliparas en colornes!
Nana (Guest): Si para mí mejor dos reviews, gracias linda. Ya verás, enojarse será poco, se va a cabrear. Pero a su Dearheart no le hará nada malo, está demasiado enfermo por ella. Solo quería demostrarle que él es capaz de herirla, solo fueron golpes para asustarla un poco.
El Cleon no será un Cleon común, por supuesto la pareja Weskerfield será la principal y la que veremos en toda la historia. Yo no soy aficionada al Cleon, pero los veo como una pareja bastante posible y normal.
Una anda más sola que un ciego en medio de la noche y el otro va detrás de la espía escarlata. Ya verás que el Weskerfield no será opacado por el Cleon, solamente serán los primeros capítulos y no será ni puro pairing. Tu espera… no quiero avanzar nada más.
GeishaPax: ¡Anda, la malévola ha aparecido! Si, si, lo de las recomendaciones musicales me encanta. Gracias mujer, creo que los fics se tienen que acompañar de un poco de musicalización.
Si, eres muy mala influencia. Creo que me quedaron secuelas de tanto leer WWTLF. Terminaré peor que Ana y tu juntas. ¡Qué marrón!
No, no, ni todo el musculo de Chris reunido en una masa no podría derribar a Weskercito. Si te gustó lo de la pared seguro que lo de hoy del balcón te ha encantado, ¿a que si?
Si, la pelirroja hará locuras para poder escapar, pero no te adelantaré nada, lo verás por tu misma dentro de poco.
Si, habrá Cleon pero solo en los primeros capítulos y leve. Y Piers… Bueno, no he dicho nada. Que total, Wesker nunca dejaría escapar a su amada.
¿Huelga fuera de mi hogar? Pues no les des ideas, que a lo mejor se salen de la PS4 y vienen. ¡Ojalá!
Contestando a tu duda: Leon no sabe que Piers sabe que Claire le rechazó, pero intuye que Piers lo sabe. Y exactamente, Piers sabe que Leon la intentó conquistar. ¡Qué lío!
¡Saludos!
Redarkness: ¡Hola de nuevo! Claire está bien, los golpes fueron algo "rutinario" para hacerle tener un poco de miedo y para que lo respete. Exactamente, por mucho que ella diga que no se someterá, lo terminará haciendo. Verás muchísimos momentos Weskerfield, los que quedan. Ya verás…
No me importa si quieres escribirme en inglés o en español, yo te contestaré con el idioma que quieras. Utiliza el que te sea más cómodo. ¿De Brasil? Lindo país. Gracias por tomarte el tiempo de escribir review y usar el Google Translator para poder hacerlo mejor. Se aprecia mucho, gracias.
Att. Frozenheart7
