Dark Temptation

Capítulo 4

Disclaimer: Resident evil ni sus personajes me pertenecen.

Bueno, hoy nos espera un capítulo intenso. Marcará la diferencia de la historia, en el siguiente ya averiguaréis porque. ¿Qué será lo que haga cambiar de actitud a Claire? Ya lo descubriréis en el capítulo 5.

Recomendaciones musicales:

The devil within de The Digital Daggers

Russian Roulette de Rihanna

Shattered de Trading Yesterday

¿Alguien escucha alguna canción de las que recomiendo? Creo que la música es un elemento importante, te hace sentir más. Adéntrate en mi locura, ven, no tengas miedo… (¿?)

Agradecimientos y dedicatoria: A mi queridísima Beta reader Light of Moon 12. La historia no sería la misma sin ella dándome ideas malvadas. Y siento que he mejorado y aprendido mucho desde que trabajo con ella. También agradecer a todas las hermanas malvadas. Os quiero.


Sede de la BSAA

Los miembros del equipo estaban reunidos en la sala de reuniones. Aún faltaban algunos por llegar.

El guía de la operación era Piers, bajo la supervisión de Jill. Redfield les cedió el puesto hasta que se recuperara. No quería quedarse de manos cruzadas, cada segundo era oro. Aún le quedaban unos días que debía pasar hospitalizado y no quería malgastarlos.

Nivans estaba sentado al frente de la mesa redonda, tomándose un café. Llevaba toda la noche sin dormir. Había estado persiguiendo fantasmas, ninguna pista había sido encontrada. Ni un rastro, ni ningún argumento débil sobre el que basarse, nada.

Sheva se sentó al lado del subordinado de su ex compañero. Intentó animarlo, pero su expresión severa no cambió. Miraba pensativo a la mesa, con un puño aguantando su cabeza y la taza de café negro en la otra. Estaba adoptando el mismo carácter que su capitán.

Barry también estaba en la sala, con un portátil. Miraba algunos archivos para ver si podía averiguar el paradero de Wesker, pero tampoco encontró nada.

La ya no tan pequeña Rebecca estaba sentada pensativa, mirando a sus rodillas. Parecía invisible, se sentía inferior. Ella era la única que tenía ciertos conocimientos en medicina, pero los otros eran experimentados en el campo de batalla. Valentine había insistido en que les ayudara si no le resultaba ningún inconveniente. Ella aceptó, confiando en que sus habilidades fueran de utilidad en un futuro.

La ahijada de Claire no pudo asistir a las reuniones, el gobierno era muy estricto y no dejaban que se involucrara en situaciones de riesgo. Aun así, ella prometió que haría todo lo posible para ayudar. Sherry estuvo muy preocupada estas últimas horas, pero Leon le prometió que harían todo lo posible. Helena y Hunnigan habían pedido el permiso al presidente para que su mejor agente se pudiera ausentar durante una temporada indefinida. La solicitud fue aceptada, dejando la seguridad del presidente a cargo de la agente Harper.

Piers seguía muy molesto con Kennedy. Sabía que el agente de la DSO podía tener conexión con Ada Wong, una espía de Albert Wesker. Llegaría al fondo del asunto. El fin justificaba los medios ahora. Sacaría a su novia de las garras de ese enfermo.

El sobreviviente de Raccoon City entró en la sala acompañado de la agente Valentine, los dos traían unos aperitivos. El militar suspiró fuertemente, esto no era un buffet libre, era una reunión seria.

Burton alargó la mano para coger una dona de la caja, los otros agentes también cogieron algunas. No tardaron demasiado en prepararse, la situación era grave.

El subordinado de Chris se levantó y llamó la atención de los presentes en la sala. Todos tomaron asientos y comieron en silencio. Detrás de Piers, se proyectaron unos informes en la pizarra digital. Estos hablaban de las habilidades de Wesker y todos los crímenes que había cometido.

Notó una mirada clavada en su espalda mientras hacía un breve resumen sobre el bioterrorista. Era Leon, le estaba dedicando una mirada asesina, como las que solía hacer la pelirroja cuando se enfadaba mucho. Decidió ignorarla, por ahora no quería peleas. Quedó impresionado con el historial del secuestrador de su amada. Sería un enemigo duro de roer si algún día se enfrentasen.

Terminó de explicar las habilidades a los que no estaban tan informados. En especial la medico Chambers, viendo que era la menos resistente en el campo de batalla.

-No hemos encontrado paradero alguno del presunto criminal y no tenemos ninguna pista. ¿Qué haremos?- Cuestionó Barry.

El agente de la BSAA se frotó la barbilla y pensó. La única persona que les podría conducir a alguna pista sería Ada Wong. No quería provocar más al agente Kennedy, pero era la única forma de saber algo del ex capitán de STARS.

-Yo tengo un plan, pero necesito la colaboración de Leon.

Él explicó el plan a todos los presentes. Les dijo que era el único modo de saber algo. Todos habían entrado en razón y les parecía buena idea. Sabían que tenían que actuar cautos con la espía. Al agente del gobierno no le hizo ni una pizca de gracia el plan de Nivans, pero si era lo único que podía hacer para ayudar a su amiga…

-Así que quieres que trate de contactar con Ada para saber el paradero de Albert Wesker. ¿Es eso lo que me pides?- Piers asintió ante la pregunta.

El rubio se sentó y se puso a pensar, no parecía muy convencido. Jill le echó una mirada rápida a Nivans, que le pedía ayuda con la mirada para que Leon accediera. Ella no dudo en echarle una mano al teniente.

-Es lo único que tenemos. Al menos podrías intentarlo.- Añadió Valentine.

El hombre hizo una leve risa. Se notaba que nadie tenía ni la mínima idea de su relación con la espía de rojo. Después de una noche juntos, ella no quería saber nada de él, nada de compromisos. Por sus propios medios ya intentó contactar con ella para encontrarse de nuevo, pero la dama denegó la oferta y desapareció durante una temporada del mapa. No había ni rastro, como si la tierra se la hubiese tragado.

Tampoco quería involucrarla, su vida podría correr peligro también. Sabía que ella debía ser muy discreta con las faenas que hacía para Weker e irse de la lengua sería una falta que le costaría su cabeza.

-Ada ya no trabaja para Wesker. No nos puede ayudar.- Respondió él fríamente.

Al subordinado de Chris le hervía la sangre, ¿Cómo podía decir solamente eso y quedarse tan tranquilo? Se trataba de Claire, era su única esperanza. No podía entender la mentalidad de ese hombre. ¿Cómo sabía Leon que ella no trabajaba por el bioterrorista? Allí había gato encerrado.

-Si sabes eso es que tienes más que una relación profesional con ella, una espía no va contando por ahí por quién trabaja.

El agente de la DSO rebufó, harto de la actitud sabelotodo del subordinado de Chris. Estaba en contra de que él hubiese tomado el liderazgo de la operación. Él tenía más experiencia y era el más formado para dirigir el rescate. Pero Chris tuvo la genial idea de pasarle el papel de capitán a su cachorro. No dijo nada para no causar alboroto, pero le pareció que fue un fallo imperdonable por parte del mayor Redfield. Por mucho que fuera su teniente y todo, Chris debería haberle asignado el papel de líder. Él ya había dirigido operaciones de rescate y estaba seguro de que podrían traerla de vuelta más rápidamente.

-No me cuestiones Nivans, te dije que no hay manera de que nos ayude.- El agente negó la cabeza.

Jill dio una mirada de complicidad a la africana, esta captó el mensaje a la primera. Ya presencio la pelea de ayer en el hospital y no quería que volviera a suceder algo parecido o peor.

-Pero por intentarlo no perdemos nada.-Intervino Alomar.

El apoyo de sus compañeras le dio agallas para presionar aún más a Kennedy.

-Se trata de Claire, ¡imagínate lo que le puede estar haciendo ese engendro ahora! ¿No te das cuenta? ¿Y si nunca más la volvemos a ver? Eso sí que sería tu culpa.- Resaltó la palabra "tu".

El ambiente se estaba caldeando de nuevo, igual que en el hospital. Al subordinado de Chris le fue perfecto eso, le devolvía la jugarreta del día anterior. Se respiraba incomodidad. El militar tenía toda la razón, no se perdía nada con probarlo.

Daba igual si la mujer de rojo no trabajaba con Wesker en la actualidad, debía saber alguna cosa. Cualquier pista era de utilidad ya que no disponían de nada más.

-No empecemos. Leon, haz el favor y ve a hablar con ella. Seguro que la puedes encontrar.- Dijo Barry cerrando la computadora, harto de andar en círculos entre papeles sin utilidad.

Leon Scott Keneddy se levantó en seco. Tenía las manos apretadas, estaba enfadado con Nivans, eso no terminaría así. De momento haría caso de sus indicaciones, pero solamente por Claire. Después de eso no le seguiría el juego tan fácilmente. Él también quería ser el líder de la operación.

-Está bien.

Dicho eso, desapareció por la puerta. Piers suspiró y se frotó las sienes, aliviado porque él había decidido colaborar.

La más joven de los integrantes, como siempre, no abrió la boca en toda la reunión. Rebecca había visto desde primera fila los desastres mundiales causados por el traidor de Wesker. Claire era una buena amiga para ella y decidió cancelar su solicitud en la universidad de Australia temporalmente, accediendo a ir a dar clases cuando la pelirroja estuviera de vuelta. Su vuelo partiría de aquí a dos semanas, pero obviamente no se quedaría de brazos cruzados delante de la situación. No hubo problema por parte del profesorado, buscarían una sustituta hasta que Chambers pudiera empezar con las tutorías y lecciones en otro continente.

Así quedó el pan, estancado hasta que el agente de la DSO no se pusiera en contacto con Wong. Todos confiaban en que no tardarían demasiado en saber de ella.


Mansión

Wesker caminó por el pasillo del ala oeste de su mansión. Traía el desayuno para la chica, cocinado por él mismo, como cada día. Ya habían pasado casi tres semanas desde su secuestro y no había avances en su relación. Ella persistía, era muy tozuda y no bajaba la guardia como haría algún rehén frente a su captor. Tenía que comportarse amablemente pese a la situación que estaba Claire. Era su cautiva y eso no cambiaría.

Cogió la llave entre sus dedos de pianista y la metió en la cerradura. Pronto dejaría darle vueltas por la casa, debería estar perdiendo la cordura tanto tiempo entre las mismas cuatro paredes y sin nada que hacer.

Al otro lado de la puerta se encontró a Claire haciendo flexiones. Aún guardaba esperanzas de poder escapar. Él pensaba que era una ilusa, se lo haría ver. Aunque sonara duro, machacaría todas sus esperanzas hasta que solo quedaran cenizas.

La niña paró de ejercitarse cuando vio que él había entrado en la estancia. Se puso de pie y se desató la coleta. Su melena roja cayó sobre sus hombros. Él cada vez la encontraba más atractiva, difícilmente se resistía a sus encantos. Sus mechones rojos resbalaron por su cuerpo, a Wesker le brillaron los ojos detrás de sus gafas.

-¿Qué miras?- No sonó desagradable, pero si molesta.

Él se escondió detrás del muro de piedra otra vez. Sin dejar ver sus emociones desde sus lentes oscuras. Se rió ligeramente ante el comentario de la chica y le dio el almuerzo, acercándose lentamente.

-¿Acaso no puedo mirarte?- Eso no tenía sentido, porque ella le pertenecía.

Él le quiso tocar un mechón de pelo, pero ella le abofeteó la mano y se alejó, dando un paso largo hacia atrás.

Él la agarró por la muñeca, sosteniéndola por encima de su hombro y la atrajo hacía su cuerpo. Ella dio un aladrido agudo y corto frente la reacción violenta de su secuestrador. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo la respiración de Wesker en su mejilla. El rubio le tomó la barbilla con la otra mano y le subió la cabeza, obligándola a mirarlo. Sentía su cuerpo femenino pegado al suyo y eso lo ponía a mil.

-No toleraré este comportamiento, dearheart.- Ella frunció el ceño.-Si no mejoras tendré que adoptar medidas más drásticas contigo.

Tras decir eso la soltó, notó como la menor se asustó. Se apreciaba en sus ojos azules el temor a ser tocada de más. Esos comentarios los decía intencionalmente para que le respetara. Le encantaba manipularla y hacerle pensar cosas horribles. Provocar miedo para lograr dominar.

-¿Qué quieres que haga entonces? Tu eres mi enemigo, es solo cuestión de tiempo que mis amigos vengan a por mí.- Un brillo de esperanza se encendió en los orbes de la chiquilla.

Él se rió ante lo de "enemigo". Eso era por culpa del cretino cabeza hueca de su hermano. ¿Por qué tuvo que involucrarla? Chris, siempre complicando las cosas. Por supuesto, tenía que hincharle la cabeza a su hermana con historias horrendas sobre él. Aunque, no negaba que sus acciones a veces eran terribles a los ojos de un ignorante. La gente moría, no pasaba nada por alterar el ciclo de la vida en los más débiles. Además, la raza debía evolucionar. Con el Uroboros podría haber funcionado si no hubiera sido por el cretino Redfield. Claire era persistente y cabezota, no podía negarlo. ¿Cuánto tiempo tendría que pasar para que viera que nadie los encontraría?

-¿Soy tu enemigo? ¿Estás segura de que quieres eso?- Ella asintió.-Entonces puedo hacerte todo el daño que quiera. ¿Verdad?

La chica titubeó y luchó por no dar un paso hacia atrás cuando Wesker empezó a acercarse de un modo intimidante. Se mantenía firme pese a sus sospechosas intenciones. Él se detuvo cuando Claire dio el primer paso hacia atrás porque se encontraba demasiado cerca de ella para su gusto.

Cambiaría de estrategia, sería generoso y bondadoso. A ver si de esa forma ella se ablandaba con él.

-Tú no eres mi enemiga.- Añadió finalmente.

La chica se sorprendió, ¿Qué decía ese enfermo? ¿Qué mosca le había picado? Claro que eran enemigos. No entendía el carácter de ese hombre. A un momento intimidándola y a otro diciéndole esto.

-Si no soy tu enemiga, ¿Por qué me golpeaste el otro día?

La chica se cruzó de brazos, en busca de respuestas. No sabía si no ser su enemiga era bueno o malo. No sabía qué preferir. Solamente quería volver a casa con sus amigos. Estar encerrada allí era un tostón. No lo soportaba. Se volvía loca, solamente tumbada todo el día, sin poder hacer nada. Ninguna distracción posible y las horas pasando, sin siquiera saber cuánto llevaba cautiva en esa habitación.

Extrañaba estar un viernes con un chocolate caliente en la mano. Mientras miraba el portátil y las redes sociales, con su gato en el regazo. Pobre Bigotes, debería estar echándola de menos. Supuso que alguien ya lo cuidaría.

-No puedo dejar que me faltes el respeto, Claire. Te lo dije: si te llevabas bien, te dejaría un poco de libertad. Todo está en la palma de tu mano.

Él le agarró la mano y le abrió la palma. La pelirroja le miraba, expectante por qué haría a continuación. Clavarle una aguja, matarla, inmovilizarla, tortúrala, un montón de opciones… Sin embargo, él se sacó la llave de su habitación del bolsillo y se la dio. Él le hizo cerrar la mano y le soltó la muñeca. Cruzaron miradas por un segundo.

La fémina no podía creer lo que había sucedido. ¿Le había dado la llave de su habitación? Podría escapar cuando Wesker tuviera la guardia baja. Tenía que trazar una estrategia pronto, no quería seguir allí. Chris debería estar sufriendo, y Piers…

Lo miró a través de sus lentes, intentando descifrar alguna emoción. No le daba muy buena espina todo eso. Si le daba la libertad era porque quería algo.

-¿Y ahora qué?

-No hagas que lamente mi decisión.

Se sentía alegre, tenía la libertad en sus manos. Solamente le haría falta idear un plan de escape. Encontrar una ruta fiable donde poder huir rápidamente y salir de la isla. Esto último sería difícil, porque no tenía la llave de la puerta de la mansión, pero la isla era bastante grande y no creía que Wesker la encontraría teniendo tanto terreno donde esconderse.

Pero en el fondo, sentía algo extraño. No sabía lo que era, pero no le gustaba. Quizás era temor a equivocarse y tener que empezar desde cero con el rubio.

-¿Vienes?

Wesker estaba con la puerta abierta, dándole paso a la chica. Se veía un pasillo largo, con varios caminos y puertas de madera resistente. Ella asintió y salió de la habitación. Por alguna extraña razón, sentía que estaba en peligro. Era solo un presentimiento, pero debería mantenerse alerta.

El suelo el pasillo estaba recubierto de una moqueta roja, con estampados dorados. Los bordes que quedaban descubiertos estaban hechos de madera. Las paredes eran de color crema, con algunos cuadros preciosos. Pudo distinguir un retrato de la mansión Spencer entre ellos. Se detuvo un momento para observarlo y luego siguió los pasos del tirano.

La llevó a su despacho. Donde había un piano negro de cola, una chimenea con el fuego encendido y un montón de libros en los estantes. A Claire le encantó la sala. Era de un estilo victoriano muy acogedor. En un lado había un sofá de cuero rojo y en el centro de la sala un escritorio. Era una habitación enorme y supuso que él se pasaba el día encerrado allí.

Albert cerró la puerta detrás de la chica y la condujo a una de las estanterías con libros. Sería mejor que eligiese unos cuantos para pasar el tiempo entre esas cuatro paredes.

-¿Cuántos hay?- Preguntó fascinada.

-Quién sabe… Elige algunos ya que tienes tanto tiempo libre.

Ella reprimió un grito y las ganas de darle una bofetada. Si tenía tanto tiempo libre era por su culpa. Le cogió un odio de repente, eso la ayudó a impulsarla para escapar. Lo haría, pero no en ese instante, él la estaba mirando detrás de sus lentes, lo sentía.

La pelirroja pasó su dedo índice por las distintas cubiertas de los libros. Cuando estaba en el instituto leía mucho, le encantaba. Cada día llevaba un libro nuevo a la escuela. Los profesores siempre le preguntaban cuál era el libro del día. Quizás retomaría ese pasatiempo, pero en su casa, no aquí, encerrada.

Por el rabillo del ojo vio como Wesker se sentaba en el despacho y empezaba a trabajar. Sacó unos papeles del cajón superior y apartó la vista de la niña.

La chica escogió unos cuantos libros: El retrato de Dorian Grey, La Divina comedia y La Metamorfosis de Franz Kafka. Los ojeó y aspiró el aroma de las páginas, era su olor favorito. Los tomó entre sus brazos y los dejó en el sillón de cuero rojo que estaba en un lado de la estancia, opuesto al piano.

Luego se posó delante del rubio, con las manos recargadas contra el escritorio. Él levantó la vista un momento y luego la centró en su portátil y sus papeles.

-¿Durante cuánto tiempo vas a mantenerme aquí encerrada?

Él siguió haciendo su trabajo, después de un minuto le respondió. Solamente la hizo esperar para crear un poco de tensión. Ella estaría allí para siempre, pero prefirió darle una de esas respuestas inciertas.

-Hasta que esa panda de ineptos te venga a rescatar.- La pelirroja apretó los puños.- Pero no tengas prisas porque eso nunca pasará, así que…

Él se calló y dejó que Claire sacará conclusiones. Se tendría que ir acostumbrando a estar encerrada allí, porque no la dejaría salir de la isla por mucho tiempo. Tenía planeado llevarla a dar una vuelta por el lugar y enseñarle la playa y la cascada que hay en una cueva. Tenía que pasar tiempo con ella para que no le guardase tanto rencor. La menor Redfield apretó los puños con rabia.

El crepitar del fuego era el único ruido que había en la estancia. La chica se quedó sin palabras. ¿Realmente estaba perdida? ¿Nunca más volvería a ver sus amigos? No, eso no era cierto. Solamente quería manipular su mente.

Wesker la miró por detrás sus gafas de sol. Claire tenía la vista perdida mirando al fuego. Ya había entrado en razón. ¿No se daba cuenta de que él sería su único compañero durante el resto de su vida? ¿Cuándo tiraría la toalla y dejaría de confiar en sus amigos?

-Claire.

Escuchar su nombre pronunciado por su voz profunda y ronca le hizo poner la piel de punta.

La chica con las lágrimas a flote, amenazando con salir de sus ojos verdes lo miró por un momento. Él se levantó y la encaró, rodeando el escritorio donde él había estado trabajando. Como una pantera acechando a su deliciosa víctima. Ella se negó a mirarlo. Él se quitó los guantes de cuero negro y los dejó en la mesa, detrás de ella. Era lo que siempre hacía cuando la iba a tocar.

-¿No ves en qué situación estás? Ambos nos encontramos en una isla que no sale ni en los mapas y está en otro continente. Nadie sabe nada más que nosotros.- Él le tocó ambos brazos, sacudiéndola ligeramente.- Mírame.

La menor Redfield pasó de tristeza a odio en menos de un segundo. Estaba harta de sus juegos mentales. Primero la trata mal y la amenaza y luego intenta ganarse su aprecio. No lo entendía, no lo soportaba, lo odiaba. Nunca podría perdonarle lo que le hizo a Steve, él era el ser más despreciable de la tierra.

Ella accedió a mirarle, cambió su expresión y se puso severa. Sus ojos de esmeralda intentaron encontrar los ojos rojos detrás de esos lentes. No vio ningún destello escarlata, ni el mínimo reflejo ámbar, eso le pareció extraño.

-No me voy a rendir… y ellos tampoco.- Claire recuperó fuerza en su voz.- Si esperas algo de mí puedes esperar sentado, que no pienso colaborar contigo.

Esa niña tenía odio grabado con fuego en sus orbes asesinos. Admiraba su fiereza hacía él, pero ya empezaba a tener altibajos de ánimo. Solamente era cuestión de tiempo que ella colaborase con él para cualquier cosa. No lo odiaría toda la vida como ella esperaba, el Síndrome de Estocolmo tomaría las riendas antes de que pudiese hacer nada. Había estado evitando esta conversación durante demasiado tiempo.

Él se apegó un poco más a ella. Claire arqueó un poco la espalda contra la mesa de trabajo. Puso sus manos atrás, agarrándose con fuerza en el borde del escritorio de madera. Con la izquierda palpó un objeto, era un pote donde se guardaban bolígrafos, de los típicos en una oficina.

- ¡Redfield, abre los ojos de una vez! Deja de ser tan testaruda. ¡No vendrán a por ti! Aunque hagan lo imposible no nos encontraran.

Ella siguió el contorno del objeto y tocó varios materiales de oficina con sigilo. Encontró algo con forma puntiaguda. Lo extrajo con cuidado. Intentó no hacer caso de las palabras de su enemigo. Sabía que estaba en peligro y que él le quería lavar el cerebro con sus ideas. Pero, en el fondo sabía que podría tener razón. Estaban en una isla desierta, no había ninguna pista de su localización… ¿Era esto el fin?

-No puedes contar con ellos, corazón.

Él había bajado el tono de voz y se había vuelto más suave con sus palabras. Le acarició los brazos, de arriba a abajo. Ella parecía como si estuviera en shock. No hablaba ni decía nada. Estaría teniendo sus disputas internas consigo misma y su conciencia. La tenía con la guardia baja, en los ojos de la fémina se reflejaba nostalgia y un sentimiento borroso. Ya no mantenía esa mirada intensa. Él decidió continuar con su monólogo:

- Puedes confiar en mí, querida. Tienes que ponerte de mi lado y entonces tendrás todo lo que desees.

Él estaba cayendo en la trampa de la chiquilla. Intentó mostrarse débil para despistarlo. Tenía unas tijeras en mano y no dudaría en usarlas, y más si era para escapar y ver a su familia de nuevo. Si él decía que nadie vendría a ayudarla, se rescataría ella sola. Ella misma era su última esperanza en caso de que Chris y sus amigos no la encontraran.

Él le tocó la mejilla con el dedo índice, rozando esa piel con tacto de melocotón muy despacio. A la pelirroja se le puso la piel de gallina de nuevo y le entraron escalofríos. ¿Porque tenía esa reacción siempre que él la tocaba?

El demonio le había ofrecido un trato y ella no lo aceptaría. No podía caer en tentación, debía seguir luchando, hasta el final. Necesitaba distraerle un poco más para atracarlo en el momento adecuado y huir. Solamente entonces sería libre.

Le agarró la mano que él había posado en su mejilla con la suya. La bajó y la entrelazó con su robusta palma. Él miró con sorpresa a sus manos cuando la chica apretó sus dedos a los de él.

Con la mano izquierda, intentaría clavarle las tijeras en el cuello, por donde pasaba la yugular. Moriría desangrado y nadie impediría su huída. Entreabrió sus labios gruesos y habló por primera vez unos minutos después.

-Primero preferiría morir.

Al mismo tiempo que dijo eso, ella alzó su mano con el arma punzante y se dispuso a clavarla contra su adversario. Wesker reaccionó a tiempo para hacerle una llave e inmovilizarla. Se llevó una decepción interna, pensaba que la había logrado convencer. Debía insistir más.

La tenía recargada contra su pecho, ella de espaldas a él. Las tijeras las mantenía con agarre de hierro entre sus dedos de pianista. No las soltaría. Él mantenía sus brazos presos, no los podía mover. Puso su boca en su oreja y le susurró una vez más:

-No puedes contra mí. Tu única opción es unirte a mi lado, aunque no te guste.

Sí, claro. Si no puedes contra ellos, únete. Como la famosa frase. No le haría caso ni de coña.

Ese intento de herirle fue patético, pero tenaz. No muchos se atreverían a atacarle sin tenerlo totalmente con la guardia baja. Cuando se trataba de su Dearheart, nunca bajaba su guardia. Era una muchacha impredecible y tenía un carácter volátil, como el que él mismo poseía.

Ella seguía forcejeando, intentando que la soltase. No soportaba tener que ver sus sueños hechos añicos, no aceptaría un no. Tenía urgencia para volver a su entorno con su familia y amigos. No renunciaría a eso, costase lo que costase.

Pasaron varios minutos forcejeando. Evidentemente, la chica era la que perdía. Cuando se cansaba, descansaba un momento, respirando agitada y luego volvía a intentar liberarse. Lo único que se escuchaba en la sala eran los jadeos y quejidos de la presa y el roce de sus cuerpos. Él se cansó de jugar a ese juego y probó con debilitarla un poco. Le agarró la cintura y las manos con un solo brazo, asegurando que no se pudiera mover. Con el otro le presionó un punto específico en el hombro para atontarla y dejarla vulnerable.

Ella dio un chillido de dolor cuando él ejerció presión sobre su clavícula. Unas lágrimas se escurrieron de sus ojos y cerró la mandíbula con fuerza para reprimir gritos. No la dejó inconsciente, pero la debilitó un poco. No le interesaba dormirla, solo complicaría más las cosas.

-¿Ya terminaste?- Le preguntó él cuando le soltó el hombro.

Ella tuvo otro arranque de ira después de eso. Se sentía frustrada y tenía que vaciar todo el odio. No se detuvo con sus intentos de zafarse.

-¿Porque no vuelves a tu tumba? Nos harías un favor inmenso a mí y a la humanidad entera.

Él intentó no hacer caso de sus palabras. Nunca se debe escuchar a una persona cuando está furiosa. Si fuese alguien cualquiera que le dijera eso no le importaría, pero en ese caso se lo estaba diciendo su amada. La mujer que deseaba con todo su ser.

-¡Suéltame joder, he dicho que me sueltes! ¡Te odio! ¡Nunca te perdonaré por todo lo que nos hiciste!

Albert respiró hondo para calmar su rabia interior. Su lado salvaje estaba apareciendo. No quería escuchar todo eso de la boca de Claire. Le dolía y le hacía enfadar. Ella no se detenía, le insultaba, gritaba y forcejeaba al mismo tiempo. Pero él seguía agarrándola fuertemente por la espalda.

-¡Vete al infierno, que es de dónde vienes!

Él estalló, necesitaba hacerla callar. La estampó contra la mesa en un golpe seco. Se escuchó una respiración entrecortada por parte de la chica y luego nada. El tirano se calmó, escuchar esas negligencias lo habían puesto hecho una fiera.

A la pelirroja le atravesó una punzada de dolor cuando fue presionada contra la mesa. Se había clavado ella misma las tijeras en el vientre. Notaba un escozor tremendo y le costaba respirar. Sintió un poco de sangre que se derramaba de su cuerpo. El dolor podía más que ella.

Wesker se extrañó cuando notó que el brazo que estaba rodeando la cintura de la chica se estaba humedeciendo. Palpó la zona del abdomen de la chica y notó que estaba mojado de algún líquido. Ella ya era mayor como para aguantarse las ganas de ir al baño, no podía ser agua tampoco. ¿Que era?

La levantó lentamente, ella no se movía, solo escuchaba sus respiros costosos. Escuchó un ruido metálico contra el suelo. Miró a la alfombra, donde las tijeras -que ella había intentado usar para atacar- estaban tiradas. Se fijó mejor y vio que estaban manchadas de sangre. Ella se había hecho daño a sí misma por el golpe. Debía tener el arma entre sus dedos y al golpearla contra la mesa y no poder moverse se las había clavado. En parte era culpa del tirano, eso le provocó una punzada en su corazón de hierro. Podría haberse dado en un lugar clave y se podría morir. Su vida corría peligro, necesitaba ser atendida rápidamente.

La giró y vio como la chica seguía consciente, pero respirando con dificultad. Tenía la mano sobre la herida, presionándola. Sin embargo, la rajada era demasiado grande y la presión no era suficiente, seguía saliendo sangre del abdomen.

-¡Apártate de mí!

Lo sacó de su camino hacia la puerta. Él la dejó un momento para observar donde había sido herida. El daño estaba en un punto crítico entre el estómago y el intestino. Si le había tocado alguna parte de estas ya podía decir adiós a su vida.

Ella intentó dar un paso, pero lo hizo desviándose, sin mantener el equilibrio. Se sentía mareada y creía que iba a caerse. Las piernas le pesaban mucho, luego los brazos y el torso, apenas tenía fuerza restante. Cuando el tobillo se le torció por falta de fuerza, se cayó.

Antes de que tocase el suelo, Albert ya la tenía entre sus brazos. La tumbó al suelo y le apartó las manos finas de su herida. Él le subió la camiseta negra y vio su torso esbelto y bien definido. A un lado estaba la puñalada, era una lesión severa. Su piel blanquecina estaba cubierta de una cascada de sangre, chorreando de la herida.

-¡Déjame morir tranquila!- La chica estaba a punto de desangrarse y seguía luchando contra él.

Lagrimas brotaban de sus hermosas joyas verde azules, dándole un mal estar creciente en el rubio. Le dio un empujón en el rostro, intentándolo apartar de ella.

Él no se permitiría perderla.

-¡No digas tonterías! ¡Deja el berrinche para después!

La chica había perdido demasiada sangre y no sobreviviría a una operación allí mismo. A parte él tampoco tenía el material necesario para hacerle una intervención quirúrgica. Necesitaba bolsas de sangre para hacerle dos transfusiones y un quirófano. Tenía que llevarla a su laboratorio en la isla, donde tenía a algún personal trabajando allí.

Era el más pequeño que tenía, pero el más cercano. No tenía tiempo que perder. No podía preparar el helicóptero e ir a la ciudad, donde se encontraba el laboratorio central.

Ella había cerrado los ojos, se sentía bien esa oscuridad. Quería dormir, se sentía mal seguir despierta. Sentía como los brazos de Morfeo la querían acoger en un dulce y profundo sueño eterno.

-¡Claire, no cierres los ojos! ¿Me oyes?

Él le golpeó suavemente el rostro para evitar que cayera inconsciente. Ella dijo algo inentendible e inaudible entre susurros. Su sistema se debilitaría hasta la inconsciencia, no había tiempo que perder. Sintió una sensación de pánico al verla al borde de la muerte, no permitiría que le sucediera nada malo.

Porque hasta ahora él había vivido solo y con un sentimiento latente en su subconsicente. Pero ahora que la tenía a su lado no quería perderla. Y menos por un "accidente" tan estúpido.

Pasó el brazo débil de la chica por detrás de su cuello y la alzó, llevándola al estilo nupcial hacía el laboratorio.

Respiraba entrecortadamente y estaba fría. El rostro lo tenía muy pálido y el manchurrón de sangre no se detenía. Tenía los ojos cerrados y no respondía de forma normal a los estímulos exteriores.

Debía apurarse.


Fin del cuarto capítulo

Respuesta a los Reviews:

xIfYouSaySox: ¿Sabes? Siempre que leo tu nombre de usuario me viene a la cabeza la canción "Hit The Road Jack" porque hay un trozo que dice: I guess if you say so… Vale, ya paro.

Si ahora estás enganchada tu misma has dicho que después será aún mejor. No podrás despegarte ni del portátil cuando lleguemos a cierto punto de la historia. No te haré spoilers pero enserio, escucha la canción Angels de Within Temptation y por lo que dice la letra intuirás lo que pasará en un futuro… Ya me dirás tus conclusiones en un futuro review. Yo ya te diré si atinas con lo que dices o no.

Sé que el fanatismo no conoce límites, tú y yo somos un claro ejemplo. Tengo muchos proyectos Weskerfield en mente, querida.

Incluso el título es una referencia a la canción, hay un trozo que dice "Dark intentions" pero lo cambié por "temptation". Pero vamos, que Wesker si que tiene Dark intentions con Claire. Y el videoclip de la canción también tiene referencias al fic (el hombre con los ojos rojos en el espejo). Bueno, me callo ya con lo de la cancioncita.

¿Lo de la caricia en la cabeza te gustó? ¿Más que lo del balcón? Uf, pues amarás los capítulos futuros cuando él se ponga romanticón. Lo que te espera.

Sí, hay una referencia a mí entre las líneas, con lo de las clasificaciones. En cierto Flashback verás también otras referencias mí y otras de Light of Moon 12, mi beta.

Vas bien querida, vas por buen camino con lo que te intuyes que pasará con la historia en un futuro… Has dado en uno de los puntos de la secuela… No digo nada más. Uy, para que empiece la secuela queda muchísimo, hay que manejar muchas más emociones antes de que el fic termine. Calculo que este tendrá unos 20 capítulos como máximo y la secuela no lo sé aún.

Senpai Claire en versión masculina… Si, suena bien jajajaja. Gracias por lo del dibujo. Un día nos stalkeamos por Deviantart como tu bien has dicho, ¿ok?

No, no ha desaparecido ningún símbolo de exclamación ni nada. Ahora que lo pienso, en mi antiguo móvil tenía la app de FF, pero iba lenta porque el celular era viejo. Voy volvérmela a instalar para leer en clases, que tenemos el acceso a este tipo de páginas bloqueado. Maldita tecnología.

Light of Moon 12: ¡Hermana malvada! No pasa nada, a veces FF también me hace malas pasadas a mí. Si, si, da ganas de darle un abrazo por muy cabrón que sea.

¡No presumas de leer los episodios antes que nadie, que lo escuchará xIfYouSaySox y te raptará para hacerte un interrogatorio sobre lo que pasará! Como me ha dicho, el fanatismo no tiene límites. Tú solo… anda con cuidado.

Wesker es un imbécil adorable y bipolar, impredecible, como un huracán.

Gracias por sentirte orgullosa hermana mayor del mal. Tú también eres toda una Wesker.

Ya habrás notado que antes de publicarlos acabo de pulir los capítulos añadiendo más narración y pensamientos para darle más profundidad al relato.

¡Besos!

Nana (Guest): ¡Mil gracias linda! Todo a su tiempo, prometo que no tardarás demasiado en ver el primer abrazo e interacciones lindas entre ellos. Claire caerá pronto por cierto hecho que ya descubrirás en el siguiente capítulo. Lo que pasará marcará la diferencia de la relación entre Claire y Wesker, ya verás. Allí empezará lo lindo. Gracias por tu fidelidad.

Redarkness (Guest): Pues seguro que los siguientes te gustarán más. Si, la escena del balcón es de las más bonitas que he escrito. Más adelante habrá una escena similar. Gracias, a veces me cuesta describir a algunos personajes, pero en este caso Wesker no me está costando demasiado. Within Temptation es una de mis bandas favoritas, pero Evanescence también. Fire and Ice, hermosa letra y melodía, hay cierto capítulo que concuerda con la letra. Ya la recomendaré. Pues yo estaba esperando a que todos los lectores se pusieran al día con la historia y que leyeran el capítulo 4, ahora tu eres el único que faltaba, así que cuando leas esto sabrás que gracias a ti actualicé. Y mira que en principio no debo actualizar hasta de aquí dos días.

Elizabeth Abernathy: ¡Bienvenida a mi mundo loco! Tendrás mucho más querida. Si, si, Wesker esta obsesionadisimo con ella y ya la ama. Lo de los golpes fue para mantenerla a ralla con él. No le guarda ningún odio por ser la hermana de Chris. De nada, si yo también necesito mi dosis de Weskerfield cada semana.

Att. Frozenheart7