26/05/2017
Holi! Y aquí con el epílogo de la "historia". Pero antes de dejarlas con el final, responderé los comentarios de las chicas que me comentaron pero que no tienen cuenta.
Jan: La verdad, no puedo mentir, sí me duele que me digas que ya no me vas a leer pero, nena, aunque eso signifique perder a una lectora como tú, tan activa, no me arrepiento de lo que escribí y publiqué. Es cierto, Zafiro uso trucos sucios para quedarse con Serena. Indiscutiblemente tienes razón pero esto va mas allá de eso. Yo, escribí y publiqué este final porque estoy cansada de leer y escribir siempre la misma historia entre ellos. "Vivieron felices y comieron perdices" No, me duele perderte como lectora, y no eres solo tú, eh, lol, otras dos lectoras me dijeron (casi) lo mismo que me dijiste tú. Que estaban muy decepcionadas. De verdad siento mucho haberte dejado un mal sabor pero, nena, ¿sabes que es lo bueno de este fandom? lol, que la mayoría de las historias que escriben de Darien y Serena, ¡terminan en final feliz! jajajaja, esto que hice yo aquí es una rara, muy rara excepción. Beso grande y gracias por haber leído y comentado. Muchas gracias, también te deseo muchos éxitos y te mando mas besitos! jajajaja, para que veas pues ;)
Maryels: jajajaja, esta bien, lol, te prometo que no me acostumbrare a separarlos ;) Un saludo enorme, con todo mi malvado corazón ;) desde Colombia y nena, gracias por haberme dado la oportunidad :3 En serio gracias y bueno, sí. De un tiempo para acá me gusta dejar mis historias con finales abiertos para eso, para estimular la imaginación de mis queridas y amadas lectoras. Así, ya no soy solo imaginando un fic. De esa forma somos todas :) Muchas gracias por haber leído y comentado, no sabes como te lo agradezco.
Marinerita: Óyeme, no, lol, jajajaja, no es mi fic. Me gusta pensar que lo que hago no es solo mio, que es de todas las que lo leemos. WTF? Nena, aquí entre nosotras, sinceramente, ¿no te cansa siempre leer el mismo bendito final? Se casaron, sus amigos también, tuvieron a Rini y vivieron felices por toda la maldita eternidad :v lol. Bueno, creo que las que hemos leído y escrito tantos fics como yo, podemos entender ese sentimiento. Muchas, te lo juro, muchas de mis colegas y amigas lo hemos platicado y hemos llegado a la misma conclusión. "Es que siempre es lo mismo, que flojera pero toca porque eso es lo que le gusta leer a la gente" Me arriesgué, sí, y no niego que me ha dolido leer algunos de los reviews que me han dejado :'( pero creo que uno siempre debe ser firme con lo que dice y hace; en este caso en especifico con lo que se escribe. No me arrepiento de lo que hice aunque eso signifique perder lectoras :'( Beso grande! Gracias por leer y comentar.
:v jejeje, creo que los respondí todos :) ahora sí las dejo leer. Nos leemos!
EPÍLOGO
Es increíble que ya haya pasado más de un año de eso, de la primera vez que estuve con Zafiro. Oh, Zafiro, mi amor, me haces tanta, tanta falta... Me enseñaste a cómo debía administrar la fortuna que ibas a heredarme. Me explicaste, como explicándole a un niño pequeño, como debía protegerme de tu hermano y de su abogado cuando se enteraran que me habías dejado toda tu fortuna pero lo que no me enseñaste, amor mío, fue a cómo vivir sin ti. Se te olvido enseñarme lo más importante, mi Zaf. No me enseñaste a cómo iba a seguir mi vida sin ti...
Recuerdo como si hubiera sido ayer y no hace más de un año, cuando me pediste, (después de hacer el amor por segunda vez) que nos bañáramos y nos arregláramos para salir, para ir a visitar a tu abogado.
— ¿Es en serio eso que dijiste hace un rato? ¿Tú de verdad vas a...?
— Sí, así es. — Sonreíste y me tomaste de la mano para que me levantara de la cama, para que te acompañara— Anda, apresúrate que después de eso vamos a ir a una agencia de viajes.
— ¿Vamos a ir a una agencia de viajes? ¿Y para qué, mi amor?
— Para que escojas a dónde quieres que nos vayamos de viaje, mi amor. Oh, Serena, me siento tan feliz. Jamás, nunca en mi vida, me había sentido tan feliz como me siento hoy.
— Me alegra escucharte decir eso, cariño. No sabes cuánto me alegra.
— Como no tuvimos luna de miel por, bueno, tú sabes, porque las cosas entre nosotros aun eran algo tensas, pues tenemos que aprovechar que las cosas ahora son diferentes y celebrar. ¿No crees?
Asentí.
— Excelente. Ahora saca ese precioso trasero de la cama y camina. Hoy tenemos muchas cosas que hacer.
Aunque todo lo que me había dicho Zafiro mientras estábamos en la cama esa mañana era cierto, que no debía sentirme mal por haber estado con él ya que primero, él era mi esposo y segundo, Darien había estado con mil mujeres antes de haber estado conmigo, no pude evitarlo. Quería sentirme bien, quería olvidar todo lo que había vivido con el maldito de Darien pero no podía. Cuando me dijo aquello, cuando me dijo que sacara mi "precioso" trasero de la cama, recordé a Darien. En cuanto dijo aquella frase lo único en lo que pude pensar fue en el infeliz de Darien Chiba. Es increíble, ¿Cómo es que aun puedo sentir cosas por él después de todo lo que me hizo? ¿Cómo es posible que mi corazón se hubiera acelerado tanto cuando lo vi aquel día? No, no, no, es solo una confusión y ya, solo eso. Llevaba más de un año de no verlo, de no saber absolutamente nada de él y era tan feliz, muy feliz. Era inmensamente feliz antes de volver a México y verlo de nuevo. Era una mujer plena y recuperada antes de volver a ver al maldito de Darien, antes de perder a mi amado esposo...
Ese día efectivamente nos fuimos para la oficina de su abogado y firmé todos los papeles que me pasaron. Nunca estuve de acuerdo en firmar aquel testamento pero lo hice porque era lo mínimo que podía hacer por él. De camino para la oficina de ese elegante señor que nos atendió Zafiro me suplicó tanto que firmara su testamento que no pude seguirme negando. Tuve que aceptar porque era lo mínimo que podía hacer por un hombre que me había ayudado en la peor época de mi vida. Eso que yo estaba haciendo, aceptando de buena gana todo por lo que él había trabajado tanto, era poco comparado con todo lo que él había hecho por mí, por salvarme.
Estuvimos en la oficina de ese señor, que ya no recuerdo cómo se llama, tiene un nombre muy raro, y nos fuimos para la primera agencia de viajes que encontramos. No entendía cuál era el afán de Zafiro por irnos de viaje pero cuando llegamos a Aruba, cuando estuvimos instalados en el hotel y más descansados, me explicó el verdadero motivo de su prisa por salir del país. Me dijo, como siempre era mi Zaf conmigo, oh, mi Zaf... Nunca, jamás voy a olvidarte, jamás voy a dejar de agradecer todo lo que hiciste por mí y más que eso, jamás voy a dejar de recordarte con cariño, con todo mi amor...
Mi querido Zafiro me dijo que me había pedido irnos de luna de miel porque quería estar todo el tiempo conmigo, todo el que más pudiera antes de morir, y porque quería despistar a Darien. Me dijo que quería que Darien y su gente nos perdieran la pista, que se demoraran mucho tiempo en encontrarnos.
— ¿Entonces fue por eso? ¿Por qué Darien nos está buscando?
— Así es. Bella, mi bella Serena, yo sé que tú todavía lo quieres, que aún lo amas pero sin importar nada de eso, yo quiero tenerte a mi lado. Quiero que estemos juntos, ya que me has dado una oportunidad, y me dejes demostrarte que puedo hacerte feliz, inmensamente feliz. Quiero que...
— No tienes que decirme nada más, mi Zaf.
— ¿Zaf?
Fue muy graciosa la cara que hiciste. Parecía como si de un momento a otro te hubieras comido un limón.
— ¿Por qué me dices así?
— Ay, no sé, mi amor. —Me acerqué más hacia dónde estabas y me abracé a uno de tus musculosos brazos— Me gusta más decirte así.
— Ay, Serena...
Reías con diversión mientras acariciabas mi rostro con dulzura.
— Está bien. Dime como quieras.
— Oye, mi amor, ¿Qué dices si después de estar aquí unos días nos vamos para Argentina?
— ¿Argentina?
— Sí. —Solté tu brazo y bajándome de la cama, haciéndome de rodillas frente a ti y apoyando mis pies contra la alfombra de esa fina habitación de hotel, me preparé para decirte...— ¿Sabes que se me ocurre? Que podemos viajar a diferentes países y así...
—...Le sería mucho, mucho más difícil dar con nosotros. Me parece perfecto. ¿Estas cansada? ¿Quieres que nos quedemos en la habitación o que salgamos a dar una vuelta?
— Lo que tú quieras. — Respondí mientras reposaba la cabeza en una de tus piernas y tú, rápidamente, empezabas a consentir mi cabello— Hagamos lo que tú quieras hacer, mi amor.
Aquellos seis meses viajando por todo Latinoamérica fueron increíbles, casi mágicos. Disfruté cada uno de los días que pase a tu lado...
Me parece gracioso que muchos que tus trabajadores, (especialmente Berjerite y Kalaberite, que son las que realmente manejan esas empresas que me dejaste), digan que eras un hombre serio y un antipático de lo peor. Bueno, ahora que lo pienso bien, que recuerdo... Sí, tal vez sí eras un poco así con los demás pero conmigo no, conmigo siempre fuiste tan diferente... Conmigo, cuando estábamos recorriendo esos bellos lugares, cuando estábamos en la playa, o en un antro, o, en la cama, siempre fuiste muy diferente. Yo, guau, puedo decir que fui afortunada. Fui de las pocas personas que pudo estar con el Zafiro sonriente, alegre, feliz. Conmigo siempre fuiste tan amoroso, tan complaciente y tan sonriente, que no puedo evitar hacer una mueca de disgusto cada vez que alguien dice que eras un temperamental y un perfeccionista insoportable; entre todos esos incluido tu hermano, el imbécil de Diamante que es el que me tiene en esta disyuntiva, sin saber qué hacer. No puedo evitar disgustarme cada vez que alguien dice algo malo de ti porque, así como pasé momentos muy felices junto a Darien y las muchachas, los pasé contigo. Así como alguna vez fui feliz viviendo en la mansión de Darien Chiba, fui muy feliz mientras estuve contigo. Mientras estuvimos viajando y juntos, enamorados...
Mi parte preferida de toda la excursión que hicimos fue haber ido con mi mamá. Me encantó haber estado contigo en Hong Kong aquellos diez días, los mejores diez días de mi vida. Todo, hiciste que absolutamente todo fuera perfecto. Le encantaste a mi mamá y, ¿Cómo no ibas a gustarle? Hiciste una de las cosas que ella, mi bella pero muy vanidosa madre, ama. No hiciste más que alabar su belleza desde el primer momento en el que la viste y eso sí que te lo voy agradecer toda mi vida. Mamá, y tía Setsuna, se divirtieron tanto con todo lo que les decías que nunca tocaron el tema, el verdadero motivo, por el cual habían tenido que radicarse en Hong Kong: Sammy. Eras tan dulce, tan amable y tan atento que no tuvieron necesidad de decirte que llevaban varios meses viviendo en esa ciudad porque estaban huyendo de los Kou, más específicamente de Seiya. Oh, ahora que lo pienso, bien podría traer de regreso a México a mamá y a tía Setsuna. Es una completa ironía, como cambian las cosas de un momento a otro pero hoy en día podría decir que Seiya y yo somos muy buenos amigos; y ahora más que nunca me conviene tener a amigos como Seiya a mi lado. Me preocupa lo que Diamante Black y su gente sean capaces de hacerme si sigo negándome a cederles mi fortuna; es decir, la fortuna que me dejaste.
Me gustó mucho haber estado con mi mamá esos días pero no puedo negarlo, lo que más me gustó fue lo que pasó entre nosotros tres días después de que hubiéramos llegado.
— Oye, Serena, ¿Qué crees que estas...?
— Shu, shu. —Dije a tus pies— No hagas ruido, mi amor, o las despertaras.
— ¿Pero de dónde demonios sacaste tú esos...?
Dada mi condición, una que gracias a Dios hoy en día está (podría decirse) prácticamente controlada, no podíamos hacerlo como lo hice muchas, infinidades de veces con el degenerado maldito enfermo de Darien. Dado que yo, que estaba enferma, no podíamos hacer lo que hacen muchas parejas. Ninguno de los dos podía darle sexo oral al otro; bueno, casi...
Por casualidad ese día salí a la farmacia a comprarle unos medicamentos a tía Setsuna y casi que topé con esa pequeña caja de preservativos con sabor. En ese momento pues pensé: "Ay, sí que hay gente para todo. ¿Por qué alguien compraría preservativos con sabor a...?" y se me ocurrió una idea, una que te gustó tanto que ese día me dijiste lo que me dijiste. Que risa me da. No puedo evitar reírme como me estoy riendo ahora cada vez que lo recuerdo.
— Se, Se, Serena... Eso, eso, fue... Guau...
— ¿Te gustó, mi amor?
— ¿Gustarme? ¡Me encantó!
— Shu, baja la voz o mi mamá y la tía van a pensar que somos un par de degenerados.
Reímos por igual.
— Lo siento. Serena, mi bella, sensual y hermosa Serena, dime por lo que más quieras que tienes más.
— Sí. — Sonreí triunfal— Aún quedan dos más.
— Esta decidido, vamos a comprar una fábrica que haga condones con sabor a fresa.
— ¡Zafiro!
Exclamé entre risas mientras me levantaba.
— ¿Quién es la que está haciendo ruido ahora, eh? Ven para acá, preciosa...
Esa noche, como muchas otras que compartimos, te quedaste dormido con una gran sonrisa en esos preciosos labios que tanto besé, que tanto me besaron... Esa noche parecías tan contento, tan feliz por algo tan pequeño como eso que había hecho, que por primera vez sentí que tenía una oportunidad. Esa noche me acosté abrazándote y pensando que tal vez, y con el tiempo, podíamos llegar a ser muy felices... Pero nuestra felicidad duró poco. Duro lo que tardamos en regresar a México.
— ¡No, no! ¡Suéltenme, suéltenme que yo no me puedo ir sin él!
Gritaba yo desesperada mientras uno de tus hombres me sostenía con fuerza. No hacía más que suplicar que me soltaran mientras tus hombres y tú disparaban sus armas.
— ¡Yo no me puedo ir de aquí sin Zafiro!
— Hey, suéltala. —Le pediste a aquel gorila (después de haber disparado una vez más) que me soltara— Deja que venga conmigo.
En cuanto aquel enorme sujeto me soltó, corrí hacia dónde estabas y te abracé con fuerza. Te abracé con la misma fuerza con la que tú me abrazaste a mí un minuto después y antes de hacer lo que ibas hacer.
— Ese día te dije que bien valías todos los problemas en los que me iba a meter por eso, por meterme contigo ¿lo recuerdas?
— Zafiro, mi Zaf, no... —Te pedía, (sin poder dejar de llorar), mientras sostenías mi rostro en ambas manos, me mirabas directamente a los ojos y teniendo cuidado de no quemarme con tu arma— Zaf, mi amor, tenemos que irnos de aquí antes de alguno de esos idiotas nos...
— Recuerdo que te dije que con mucho gusto me iba a ir al infierno cuando Darien y sus hombres me encontraran...
— Pero Zafiro, mi amor, ¿Por qué me estás diciendo todo esto?
— Serena, —dijiste después de abrazarme con fuerza— te amo.
— Y yo también. Tenemos que...
— Por favor, no lo olvides nunca. Te amé, te amo y te amaré por siempre. Fui muy feliz a tu lado.
Dejaste de abrazarme y te apoderaste de mis labios. ¿Cómo fue que no me di cuenta? Demonios, te estabas despidiendo de mí y yo estaba tan asustada, tan nerviosa, que no me di cuenta. Me besaste con amor, con cariño, con delicadeza. Me besaste y estaba tan perdida entre mis lágrimas, el sonido de las balas, en tus labios y en tu olor que siempre me gustó, que me encantaba, que no me di cuenta cuando levantaste la mano (en la que sostenías tu arma) y me noqueaste. Me hiciste perder el conocimiento para que me sacaran de ahí. Debieron haberme matado a mí y no a ti, no a ti, mi Zaf...
Narra Darien...
— ¡¿Qué le hiciste a Serena, maldito idiota?!
— Llévatela. —Le ordenó a uno de sus guaruras mientras no dejaba de apuntarme. Pero antes de que nos peleáramos, antes de darnos en la madre por ella, por mi niña bonita que hacia tanto tiempo no veía, se acercó a ella y acariciando una de sus húmedas mejillas le dijo sin dejar de mirarla con, ¿amor?... — Carajo si te amo, Serena. Voy a extrañarte mucho, mi bella Serena...
— ¡No la toques!
— Sácala de aquí.
— Sí, señor.
— Que los demás dejen de disparar. Esto es algo entre él, —me señaló con su arma— y yo.
— Como usted diga, señor Black.
— ¡Alto al fuego!
Les ordené a mis hombres.
— ¡Pero señor...!
— ¡Todo el mundo fuera de aquí porque este hijo de su puta madre en algo tiene razón! — Le grité sin dejar de mirarlo, sin dejar de apuntarle— ¡Esto es entre él y yo!
Nuestros hombres, tanto los suyos como los míos, bajaron sus armas, dejaron de disparar y se fueron, nos dejaron solos. Y en cuanto nos dejaron solos ese, ¡imbécil! Soltó su arma, se me acercó y a pocos centímetros de mí, tomó posición de pelea y me dijo...
— Sin armas. Pelea conmigo mano a mano si eres hombre.
— Hijo de tu grandísima...
— Anda, pelea.
— No sabes como he deseado esto, hijo de tu chingada madre. — Le dije mientras también cerraba mis puños y me preparaba para partirle esa maldita cara que, por desgracia, se parecía tanto a la mía— He querido golpearte desde la primera vez que pusiste tus ojos en, ¡mi Serena!
— ¡Serena nunca fue tuya!
Me gritó después de darme el primer golpe. Y después de devolvérselo, luego de hacerlo sangrar por la boca... (Vaya, Mina tenía razón. Fue bueno dejar de beber y dedicarme a entrenar)
— ¡Siempre fue mía! ¡Serena siempre ha sido mía, cabrón, mía!
Quitándose la sangre de la boca y riendo, ¡hijo de puta! Sin dejar de carcajearse, me miró y me dijo tranquilamente, como si estuviéramos con una reunión y no en una pelea a muerte...
— ¿Crees que porque fuiste el primer hombre en su vida es tuya? ¡Ja! No me hagas reír, idiota.
— ¡Es mía, mía! ¡Ella me ama a mí, a mí, pendejo!
— Que raro. Eso no fue lo que me dijo anoche...
— Cállate o...
— A mí me dijo anoche, mientras no dejaba de penetrarla...
— ¡Cállate!
Le grité lleno de ira mientras apretaba mis puños tan fuerte que empezaron a sangrar del coraje que tenía.
—...Que me ama. Anoche, y mientras lo hacíamos, no dejaba de decirme que me amaba...
— ¡Que te calles de una maldita vez! ¡Cállate!
Empezamos a golpearnos con todas nuestras fuerzas. El imbécil ese me reventó una costilla, me partió el labio y la nariz pero yo no me quedé atrás. Después de una serie de golpes que lo hicieron sangrar bastante, le di un golpe tan fuerte en el estómago que me cae que no sé cómo hizo ese hijo de puta para levantarse del suelo, para recuperar el aliento. Tengo que reconocer que el maldito estaba en muy buena forma, me dio guerra por varios minutos. Bueno, eso fue hasta que dijo lo que dijo.
— ¿En serio creías que yo era gay? Eres, eres más idiota de lo que creía.
— ¡Mejor te hubiera valido haberlo sido porque hoy, pendejo, hoy te mueres cabrón! ¡Hoy te vas a ir derechito al infierno, hijo de puta! ¡Hoy te vas a morir por haberte metido con mi mujer, por haberte llevado a Serena!
— ¿Y sabes cuál es la mejor parte? — Me preguntó riéndose. Después de escupir algo de sangre en el suelo y antes de llegar conmigo— Que no sabes con que gusto me voy a morir hoy.
— ¡Imbécil!
Le pegué. Le di un gran puño en la cara pero en vez de hacer eso, mala cara, seguía riéndose. Maldito... Maldito y mil veces maldito... Ojala se esté pudriendo en lo más profundo del infierno...
— Ah, sí... Haber estado con Serena, con mi esposa, cabrón, fue increíble. Espectacular...
— ¡Cállate! — Le di otro golpe— ¡Ya cállate! ¡No quiero escucharte más!
— Haberme enamorado de Serena, y haber hecho que se enamorara de mí, fue una de las mejores cosas que hice en mi vida... Anda, mátame, cabrón. ¡Ándale! ¡Mátame, maldito sífilico de mierda! ¡Mátame wey! ¡¿Qué estás esperando?!
Y eso hice. Maldita sea, Serena, mi niña bonita... Estoy casi seguro que Serena debe estarme odiando por haberlo hecho pero eso hice. En un rápido movimiento saqué una pequeña navaja que tenía camuflada en una de las botas que estaba usando, salté sobre él y se la clavé en el estómago. Justo en donde (lo sé gracias a Jedite que me contó hace poco) tenía cáncer. Zafiro Black tenía cáncer de hígado hacia un poco más de dos años y lo había mantenido en secreto, no se lo había dicho a nadie. ¡Maldita sea! De todas formas, tarde o temprano, se iba a morir. ¡Me lleva, me lleva y me lleva la chingada! ¡Hasta el último momento ese cabrón se salió con la suya! Haberle quitado la vida no es ahora tan satisfactorio para mí como al inicio por eso, porque gracias a que Jedite me contó, que Rubeus le contó, que Diamante le contó, ese imbécil tenía cáncer y de todas maneras, matándolo yo o no, se iba a morir el muy infeliz. Maldito... De cualquier manera se salió con la suya. El muy hijo de perra hizo que mi niña, que un principio me amaba era a mí, ¡a mí con un demonio! Se enamorara de él. Lo sé por cómo me miró cuando los muchachos y yo fuimos al cementerio. Sé que se enamoró de él por la forma en la que lo lloraba mientras ella, Diamante, su esposa, (y los más allegados a los Black), lo enterraban. El maldito hijo de puta de Zafiro me quitó el amor de Serena y eso jamás, ni estando muerto, se lo voy a perdonar...
— ¿Qué será ese ruido que viene de la sala? Hasta pareciera que... No, eso no puede ser.
— ¡Suéltala, Mina! — Le gritaba Lita a Mina ayer que vino. Le gritaba Lita a Mina que soltara a Serena ayer que vino a verme— ¡La vas a ahogar, por Dios!
— También me da mucho gusto volver a verte, Mina.
— ¡Eres una ingrata! — Le gritaba Mina mientras empezaba a llorar y no la soltaba— ¡Ni una sola llamada! Bueno, si llamabas pero...
— Muchachas, yo...
— Ya suéltala, Mina. — Le pidió Rei muy seria. Parecía que de todas ellas ella era la única que estaba preocupada por su visita— ¿Qué haces aquí, Serena? Según supimos, por los muchachos, y por lo que vemos...
Le dijo mirándola de arriba abajo. Reparando lo elegante de su luto.
—...Estás de luto, ¿verdad?
— Rei...
— ¿Qué, Amy? ¿Acaso he dicho algo que no sea cierto?
— Es verdad, Rei. — Le sonrió con pena, con dolor. En sus ojos pude ver mucho sufrimiento mientras yo bajaba las escaleras y llegaba con ellas— Estoy guardándole luto a mi esposo, a Zafiro Black.
— Serena.
— Darien. — Me miró pero eso fue por breves segundos. Después me esquivó la mirada— Muchachas, por favor, no se enojen conmigo y, ¿les parece si vamos a mi casa y nos tomamos algo después de que hable con Darien lo que he venido a hablar?
Fue gracioso, todas me miraron como pidiendo mi autorización.
— No me miren así. Ustedes verán qué o qué no hacen, muchachas.
— Yo sí voy pero tienes que dejarme llevar a Artemis.
— ¿Artemis? — Preguntó con curiosidad Serena mientras ese pequeño demonio blanco aparecía en la sala haciendo sonar su cascabel— ¿De quién hablas, Mina?
— De mi bebé, de Artemis.
Lo levantó en brazos cuando llegó con ella.
— ¿Verdad que es precioso?
— Sí, es muy lindo tu bebé, Mina. — Sonrió, como lo hacía cuando vivía conmigo, mientras le acariciaba la barbilla a ese descarado de Artemis que me ha dañado más de una cosa en la casa— ¿Y sabes qué? Mejor que lo lleves a mi casa. Así va poder jugar con Luna.
— ¿Luna? ¿A poco tú...?
— No, ya hubiera querido yo.
Me miró con odio.
— Luna es una gatita que mi Zaf, que en paz descanse, recogió en Perú. En uno de los muchos viajes que hicimos hace seis meses.
De acuerdo, no fue incomodo solo para mí, que se me había desprendido otra pequeña parte de mi corazón cuando ella dijo eso así, con tanto dolor y al mismo tiempo con tanto cariño. También lo fue para las muchachas que decidieron que era mejor dejarnos solos. Que "habláramos" lo que teníamos que hablar a solas.
Y cuando las muchachas se fueron a la cocina a eso, seguramente chismosear...
— Serena, yo, me alegra mucho que hayas venido porque...
— Estoy aquí porque necesito tu ayuda, Darien. Por nada más.
— ¿Mi ayuda? ¿De qué hablas?
— Diamante está planeando matarme y como tú eres experto matando gente...
— Zafiro Black se metió con algo, es decir, —dije mientras di un paso al frente, un paso para estar más cerca de ella— me quitó algo muy preciado.
— Darien...
— Se llevó, se atrevió a quitarme a la única mujer que he amado en mi vida y tenía que pagar su asquerosa traición con eso, con sangre. Con su muerte.
— No vine aquí a reclamarte el haberme quitado a mi esposo, a un hombre maravilloso que hizo por mí mucho más de lo que tú, que me contagiaste con esa porquería...
— Yo, Serena, nunca me diste la oportunidad de pedirte perdón por...
— No estoy aquí para culparte. No vine a reclamarte el haberme quitado, tal vez, al amor de mi vida. Vine porque... ¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?! ¡Suéltame!
Serena, que no sé en dónde demonios aprendió hacer eso, se soltó de mi agarre, del fuerte agarre que le di por la cintura, y me tumbó al suelo. Serena, vaya, que ironía... Serena me golpeó con fuerza, con todas sus fuerzas y con el mismo odio con el que me golpeó la... No, no con el mismo odio con el que me golpeó la primera vez que nos vimos. Serena me pegó, sin ninguna dificultad, y se hizo de pie a mi lado para eso, para mirarme con odio. Con todo el resentimiento que lleva por dentro...
— No soy la misma niña idiota a la que un día le pagaste dos millones de dólares para que se acostara contigo, Darien Chiba.
— Serena, Serena... Es increíble.
— ¿De qué tanto te ríes, lunático?
— Ahora tus golpes no me excitan. Ahora tus golpes, tus fuertes golpes, hacen lo que hacen más que tus miradas llenas de odio...
— Deja de hablar tonterías y levántate. Levántate que tengo que irme. No quiero estar un minuto más aquí, frente a ti.
—...Me lastiman. Tus golpes me duelen, Serena.
— ¿Me vas a ayudar? Según Seiya, tengo a lo mucho una semana antes de que...
— ¿Seiya?
— Larga historia. ¿Vas ayudarme a deshacerme de Diamante Black sí o no?
— Define ese "deshacerme", por favor.
— Sabes perfectamente a qué me refiero. — Lo dijo así, con la misma seriedad con la que ese payaso solía hablar— ¿Sí o no?
— Sí, pero con una condición.
— ¿Cuánto dinero quieres?
— No, estás equivocada, bonita.
Le dije muy sonriente mientras me levantaba del suelo y quedaba frente a ella. Le dije con determinación, y sin dejar de mirarla a los ojos, que estaba muy equivocada si pensaba que yo quería dinero a cambio de ayudarla.
— Yo no quiero dinero.
— ¿Entonces qué es lo quieres?
— A ti.
Y ahora si se acabó, acabó :D Muchas gracias por leer y, aunque no fue un final feliz, fue un final, ¿no? Ya lo que haya pasado con Darien y con Serena después de eso, después de todo lo que pasó entre ellos, corre por cuenta de ustedes. ¡Besos y abrazos! ¡Las quiero mucho!
Mey: No se si de pronto estes por aqui leyendo esto pero, tenia que hacerlo, no me gusta dejar ningun comentario sin responder. Gracias antes que nada por leer las historias que subo con tanto amorshs ;) jejeje, te lo agradezco mucho. Gracias y bueno, tal vez no odiaste el final (como algunas) por lo que me dices, porque ya has leido finales asi, llamemosles: "Alternativos" ;) jejeje. La verdad me gusta mas que me digan que se rien con mis fics a que lloran pero, oki, es una emocion; no una que me agrade pero al fin y al cabo una emocion, que es el objetivo con cada cosa que escribo y me atrevo a publicar :D La idea es hacer que el lector sienta algo, algo de lo que yo siento cuando me imagino todo y lo escribo. Oye, "lazos de sangre"? Es un fic de sailor moon o de otro anime? Me puedes decir en donde encontrarlo? es que para que te haya hecho quemar el tallarin, oki, tiene que ser bueno ;) jejejeje. Oki, yo entiendo a mis lectoras amigas y el porque, lol, lo siento, es que me da risa. Entiendo la reaccion de algunas al leer que no los deje juntos pero, yolo :D Yo queria hacer un final diferente a lo acostumbrado y por eso salio, diferente ;) jejejeje. No te preocupes, me gustan los testamentos que algunas de ustedes me dejan y mas, responderlos ;) Mira, yo escribo long fics, para mí responder un comentario largo y detallado no es solo una obligacion, es un verdadero placer. Un gran abrazo, espero te llegue mi mensaje.
