Dark Temptation
Capítulo 8
Disclaimer: Resident Evil ni sus personajes me pertenecen.
Recomendaciones musicales:
Cometas por el cielo de La Oreja de Van Gogh
Muñeca de trapo de La Oreja de Van Gogh
Dedicatoria: A Suzukimademoiselle que se ha animado a escribir una historia Weskerfield. También a Big fan of Optimus Prime y a Miss Nothing7… Bueno y a todos los lectores en general.
Mansión
Como cada día, la pelirroja empezó su rutina matutina con una ducha refrescante. Se había enamorado de ese jabón de nueces de macadamia. Le dejaba el pelo sedoso y se lo podía dejar suelto sin problemas. Se lo secó, tomándose su tiempo necesario. Llevaba la toalla blanca envuelta por su torso y muslos. Se giró para ver donde había dejado la ropa, pero no la encontró.
¡Se la había dejado en la habitación! Salió del baño en busca de las prendas que se había preparado para hoy. Estaban encima de la cama, cuidadosamente dobladas como las había dejado unos minutos atrás.
La puerta de la habitación se abrió y entró el hombre rubio. Este se paró al ver que la chica acababa de salir de la ducha. Ella se giró y aumentó el agarre en la toalla blanca. Notaba como se sonrojaba. ¡Eso le pasaba por ser tan descuidada!
-Debí llamar, disculpa.- Por suerte el tirano se retiró fuera de la estancia.
En realidad él disfrutaba viéndola sin poca cobertura. Se disculpó para quedar bien, pero se hubiese quedado allí. Salió un momento al pasillo para esperar a que la mujer se pudiese cambiar con tranquilidad.
Esas piernas, su tez blanca y pura… No podía borrar esa imagen de su cabeza. Cada vez estaba menos paciente, debía estrechar lazos con ella lo más rápido posible. Este día era perfecto para dar una vuelta por la isla. Le enseñaría las cuevas con la laguna interior, parecidas a la famosa laguna Dudu de la república Dominicana. También le mostraría las playas de arena blanca y la naturaleza de todo el territorio. Quedaría fascinada, y era quedarse corto.
La chica le dio permiso para entrar. Se la encontró atándose el pelo en una coleta, mirándose al tocador. Él se puso detrás de ella mientras se acomodaba el pelo.
-Déjatelo suelto.- Ella se giró con la goma en la boca.-Te queda mejor.
Ella se soltó su melena roja y guardó la liga en uno de los cajones, confiando en su opinión. Se pasó el peine rápidamente y se giró. No lo hizo para él, o eso quería pensar ella. Iba vestida con una camisa holgada de manga corta de color azul marino. Llevaba leggins negros largos en sus piernas. Su figura no destacaba, pero él sabía que debajo de esa prenda había un cuerpo de diosa. Su estómago rugió, aún no había almorzado.
-Ven, te llevaré a la cocina y te preparas algo. No tengo tiempo para cocinarte algo.
La chica abrió los ojos con sorpresa mientras salían de la habitación. Toda esa comida que había ingerido esos días era resultado de las dotes culinarias del rubio. No podía creerlo, no pensaba que era el tipo de hombre que se le daba bien cocinar.
-¿Toda mi comida me la has hecho tú?
Él asintió y le abrió una puerta doble de roble que estaba en el mismo pabellón que la habitación y el despacho. Le cedió el paso y las vistas la cautivaron.
Era una cocina hecha de mármol negro y de granito, la encimera tenía todo tipo de accesorios para cortar, asar y preparar cualquier plato. Era una sala inmensa. En la isla del medio de la estancia había unos taburetes de madera para sentarse. Encima había un bol de frutas del tiempo.
-No podía darte cualquier cosa, dearheart.
Ella se giró atónita, sin saber qué decir. Era increíble ese hombre. Ojalá ella supiera cocinar de esa manera. Quizás le podría enseñar unos cuantos trucos para mejorar.
-Pero, ¿tú comes?
Cogió el bol de frutas y examinó las que había. Eligió una manzana roja y una mandarina. Con eso ya sería suficiente para saciar su hambre. Empezó a pelar la manzana con un cuchillo de la encimera de granito y mármol.
-Sí, pero en menos cantidad.
Él se apoyó con el trasero en el mobiliario, mirando a su pequeño ángel. Ella cortó la manzana en trocitos y los puso en un bol de frutas. Luego empezó a pelar la mandarina e hizo lo mismo. Le propondría salir esta mañana.
-¿Podrías ayudarme a mejorar mi habilidad en la cocina?- Cuestionó con timidez.
Él se alegró por la petición de la chica. Se acercó un poco a ella y cogió un trozo de manzana del plato que estaba preparando. Ella lavó brevemente el instrumental usado, lo secó y lo guardó de nuevo en uno de los cajones de madera.
-Cuando quieras. Pero hoy tenía planeado ir a dar una vuelta por la isla. ¿Qué prefieres hacer?
Le estaba dedicando todo un día para ella, no podía creerlo. Ella era su prisionera ¿porque se portaba tan amablemente? En ese momento le apetecía salir por el lugar, había pasado demasiado tiempo encerrada y ya había perdido cuenta de los días.
-Prefiero salir. Podemos cocinar por la noche.
Él asintió y esperó a que la chica terminara el almuerzo. Él mientras se fue a su habitación para cambiarse con algo más cómodo. Se encontraba de buen humor, ayer terminó todo el trabajo asignado para la semana y tenía este día libre. Eligió una camiseta blanca de manga corta, apretada a su cuerpo. Marcando sus abdominales y músculos bien definidos, transparentaba un poco. Eligió pantalones negros, los más informales que tenía en el vestidor. Se puso unos zapatos para ir cómodo por la selva y salió de allí.
En la cocina, Claire estaba tarareando alguna melodía mientras fregaba el bol donde había metido la fruta anteriormente. Él se quedó apoyado con la espalda en la pared al lado de la puerta, observando los movimientos gráciles de Redfield.
Ella se giró y se sobresaltó al verlo detrás de ella. Recordó que le pasó lo mismo hace más de un década, cuando trabajaba en ese Bar. Sonrió un poco frente a ese recuerdo.
-¿Nos vamos?
Ella asintió.
Calle de Washington
El agente de la DSO estaba en un callejón oscuro y estrecho. Allí había programado su encuentro con la espía de rojo. Necesitaba saber donde estaba Claire lo más pronto posible. Si no conseguía esa información, quizás Nivans pensaría que era algo personal, debía conseguirlo, por su mejor amiga.
Era casi medianoche, ella siempre quedaba cuando el sol se ponía. Seguramente lo hacía conscientemente para mantenerse igual de misteriosa que siempre.
Si fuera por él, ya habría tenido una relación con la hermana de Chris, pero fue rechazado por ella. Le dijo que solo lo veía como amigo, que debían mantenerse separados. Además Sherry estaba por en medio y no quería que la pequeña saliese perjudicada. No le quedó otra opción que aceptar esa respuesta. Le había quedado esa espinita clavada en su pecho y no conseguía sacarla. Incluso con el secuestro, parecía que esta estaba clavada más profundo en sus entrañas.
Al ver a la pelirroja con Piers en el baile le entró cólera. ¿Porque el militar sí y él no?
Lo que no sabía él era que Claire estaba con Piers porque le recordaba a Steve. Ella sabía que no estaba enamorada realmente, pero le agradaba estar con el subordinado de su hermano. Después de unos besos improvisados, escondidos en el armario del cuartel, los dos empezaron una relación informal.
Solamente hacía unas semanas que salían cuando Nivans la invitó al baile. Ella aceptó enseguida, de todos modos necesitaba pareja y también la habían invitado por el lado de Terra Save.
La cruel realidad en esa relación era que Claire estaba encariñada de un recuerdo, no de la persona que estaba a su lado. Todo era un espejismo y no se lo había dicho por lastima y por no querer romper esa relación de amistad. Su corazón estaba vacío, sin nadie especial en él. Y eso era una cosa que nadie de sus amigos o familia tenía presente.
Resonaron unos pasos de tacones por el callejón. Una figura femenina se abrió paso por las penumbras de la noche. Un andar elegante y un porte impecable caracterizaban a la dama escarlata. Ella se paró a un metro de él. Sacó un espejo pequeño y se retocó los labios con carmín rojo mientras esperaba que el hombre le dijera lo que necesitaba de ella.
Si Leon había acudido a quedar con ella para intentar iniciar una relación estable con ella tendría un no por respuesta. Lo intentó una vez y ya recibió su respuesta. Ella no quería estar atada a nadie. Los hombres eran unos imbéciles, ella solamente estaría con uno por una noche cualquiera, no cada día. En cambio, si Leon le ofrecía ese trato, ella aceptaría gratamente. Una noche divertida no hacía daño a nadie.
-Ada, necesitamos tu ayuda.
La chica cerró el espejo de mano con un golpe seco al escuchar "ayuda". Así que solo se trataba de negocios. Ella era muy profesional y confidencial, no permitiría un desliz para hacerle un favor a un amante.
-¿"Necesitamos"? ¿Tú y quién Kennedy?
Notaba como hablaba enfadada y molesta. El hombre se intentó retrcatar, ya había empezado con mal pie la conversación. El peor insulto que se le podía decir a Wong era tratarla como si fuera una chivata al lado opuesto de donde trabajaba.
-Es Claire, Albert Wesker la ha secuestrado, su hermano y la BSAA…
Ella se giró y empezó a caminar de nuevo a la oscuridad. Él le siguió el paso. ¿La BSAA? No quería involucrarse en nada. Sabía que tenía un contrato de confidencialidad con el bioterrorista y que si lo incumplía le daría caza. No arriesgaría su pellejo para sacar información de donde estaba retenida la hermana de Redfield.
-No me vuelvas a buscar Leon. No te puedo ayudar.
Ella empezó a correr con sus tacones y él le intentó seguir, pero la chica era demasiado veloz. Solo haría que se fuera si la seguía persiguiendo.
-¡Ada, espera!
Otro fracaso más a la lista del agente Kennedy. Mañana hablaría con el equipo y tomarían una decisión. Era de vital importancia el papel de la espía, sin ella, no les quedaba nada.
Volvió sobre sus pasos y subió a su coche todoterreno. Apoyó los brazos sobre el volante y se cubrió la cara con las manos. Respiró profundamente y dejó descansar su cabeza. No se iría a casa aún, prefería no conducir estando afectado de esa manera. Suficientes desastres en estas semanas.
¿Tendría arreglo?
Isla
-Un momento.
El tirano cogió una caña que estaba al lado del camino que estaba recorriendo. La partió en dos y se sentó una roca. La empezó a pelar. La chica se fue detrás de él y tomó asiento en la misma roca. Apoyó sus brazos en el hombro de Wesker y descansó su cabeza mientras miraba lo que hacía.
Sacó el tronco de la caña hasta dejarla en una fina lámina de color marrón. Él cortó un trozo y se lo dio a la pelirroja. Lanzó la caña a un lado y la encaró.
-¿Qué es esto? ¿Porque me lo das?- Preguntó la niña examinando el trozo que le había dado.
Él le quitó el pedazo de caña de las manos y se lo mostró. Pasó sus dedos por los filamentos naturales de la caña, enseñándole la textura y forma que tenía.
Él puso el pedazo de caña frente a sol y muchos destellos salieron de este. La chica lo miró fascinada. Era muy interesante. ¿Qué tipo de planta brillaba tanto a la luz del sol? ¿En qué parte del mundo debían estar para haber esta naturaleza tan distinta de la de Washington?
-Pruébalo.
El ex capitán de los STARS le acercó el alimento a la boca de la chica. Ella se lo comió y lo miró extrañado. Estaba delicioso, tenía un sabor acaramelado que se apoderó en su paladar. Sonrió un poco y lo miró con un brillo muy bonito en sus ojos azules.
-!Es muy dulce! Pero, ¿qué es?
-Caña de azúcar.
!Por eso brillaba, por las pequeñas partículas del mineral! La chica sonrió ampliamente y se puso de pie de nuevo. Quería aprender más sobre el lugar donde residían. Cuanta más información, mejor. Pese al calor que hacía, la chica se sentía con energía.
-¿Seguimos?- Cuestionó la chiquilla.
Albert se alzó y estiró los brazos. Amaba cuando su pelirroja estaba de tan buen humor. Le pasó la mano por la cadera cuando pasó por el lado de la chica. Ella se estremeció, un rastro eléctrico se había quedado en su piel, justo por donde Wesker había pasado su mano. Se paró un momento detrás de él y luego le siguió los pasos.
Se adentraron por la naturaleza del bosque y caminaron sin rumbo aparente. Ella lo seguía sin cuestionarlo. Se veía un claro al final, él la llevó hasta el final y se paró antes de salir de la maleza de la selva.
-Te va a encantar este lugar.
Él apartó unas lianas que caían de un árbol y dejó paso a la niña. Ella estaba intrigada, pasó con cuidado de no tropezarse y avanzó hasta el agujero que había en medio. Era redondo y tenía unos 20 metros de diámetro. Avanzó hasta el borde y asomó su cabeza para ver que había.
Era una laguna subterránea. Debajo había un lago de unos 10 metros con poco fondo, quizás un metro y medio. Donde terminaba el agua empezaba la tierra. Estaba cubierta de césped verde y había algún árbol que sobresalía del agujero. La chica se enamoró del agua cristalina y azul de ese rinconcito de la isla.
Se volvió a poner de pie y se secó el sudor de la frente. El rubio apareció detrás de ella con una maquinación en mente. Agarró a la chica por la cintura para que no se alejara del precipicio de unos 8 metros.
-Creo que tienes un poco de calor, querida.
La empujó al vacío y ella cayó sin esperarlo. Un grito femenino resonó por toda la isla, antes de darse cuenta ya había caído en el agua. De inmediato se refrescó completamente. Salió a la superficie con la respiración acelerada por el susto. Vio a Albert arriba sonriendo, ella negó con la cabeza y apretó los puños.
-¿¡Pero en qué coño piensas?! ¿Ahora como salgo de aquí?
Él fingió que pensaba y entonces se tiró un poco atrás. La chica se acomodó el pelo mojado. Paró de arreglarse porque vio como él se quitó la camisa blanca, mostrando sus abdominales perfectos. El sol deslumbraba detrás de él, se quedó embobada con las vistas. Él le tiró la camiseta y ella la cogió al aire, como si fuera una fan en un concierto de su banda favorita.
Él se tiró de cabeza al agua, dio un salto elegante y entró en la laguna con total estilo, sin casi salpicar. Al cabo de un segundo apareció al lado de Claire, surgiendo del agua. Había perdido sus gafas durante el salto. Seguramente estaban esparcidas por allí.
Ella lo miró enfadado, pero se le pasó cuando vio que los ojos del virólogo eran de color azul, no rojos como el otro día. La ira desapareció y volvió el asombro.
-¡Tienes los ojos azules! ¿Cómo es eso posible?
Él se palpó el puente de la nariz, notando la ausencia de sus lentes oscuros. La pelirroja no lo sabía aún. Solamente cuando estaba enfadado o sintiendo emociones muy fuertes se le ponía el iris rojo y la pupila de gato.
-Cuando estoy relajado se me vuelven azules.
Eso quería decir que era humano aún. Seguía habiendo una chispa del antiguo Albert. Por eso estos últimos días había sido más afectuoso y atento. No era un monstruo por completo, seguía habiendo esperanza.
Él la agarró por la parte trasera de las rodillas y la levantó en un santiamén. La tiró a sus espaldas, sacándola del agua. La chica le dio un golpe para que la soltase, pero él ni se inmutó.
-¿¡Qué haces ahora?!
Él ignoró la queja de la chica y salió de la laguna. La llevó a un lugar del agujero en el que daba el sol y la tumbó allí, en el césped verde. La chica hacía cara de enfadada, pero en su interior se partía de risa. Ese hombre estaba mal de la cabeza. Él se quedó encima de ella y le apartó un mechón de pelo mojado que tenía pegado en la frente.
-Quédate en el sol hasta que te seques, no sea que enfermes.
La pelirroja bufó con enfado fingido y se cruzó de brazos. Él tenía la manía de acercarse demasiado e invadir su espacio personal.
-Vístete ya, ¿quieres?
Le dio la camiseta blanca de manga corta empapada para que se la pusiera. Él la tomó y la tiró atrás, sin mirar donde iba a parar. Se levantó y dejó a la chica tumbada sobre la hierba. Ella no le hizo caso y también se levantó. Pensó en cómo salir de ese hueco. Quizás escalando por las ramas del árbol podrían salir. Si Wesker la había tirado seguramente era porque no era la primera vez que bajaba al agujero de la laguna.
-Y yo que pensaba que no me molestaría más...- Reflexionó la pelirroja en voz baja.
Acarició el tronco y miró si era suficiente estable como para subirse encima, parecía que sí. Él al escuchar eso se giró y se deslizó a una velocidad sobrenatural detrás de la chica. Ella se dio la vuelta y quedó arrinconada contra la corteza del árbol y él. Colocó sus manos unos centímetros separadas del hombro de la chica y la otra encima de su cabeza. Sonrió de lado y se acercó un poco más, activando la adrenalina en el cuerpo de Claire.
-¿Has estado pensando en mí?- Ronroneó.
Ella le miró a los ojos, intentando aguantar la mirada y parecer segura. Luego tuvo que desviar la vista, pasando una milésima de segundo por su abdomen musculado. Se concentró en mirar al otro lado de la laguna.
-N… no.- Titubeó.
Sonó todo lo contrario a lo que quería que fuera su respuesta. La chica se maldijo a sí misma mentalmente. El tirano sonrió aún más, como le gustaba provocarla.
-Estás mintiendo, has desviado la mirada.- Ella volvió su visión a él.- ¿En qué has pensado?
Ella sabía que él no se había tragado esa mentira y decidió seguirle el rollo para no discutirse. Al menos ahora la molestaba, no la intimidaba amenazándola con pegarla o hacerle algo peor. En el fondo se estaba divirtiendo, esa versión de su acompañante le parecía más atractiva. Se sonrojó al pensar esa palabra, volvió a mirar en su pecho desnudo y luego a duras penas se concentró en él.
¡Como disfrutaba haciéndole esas provocaciones a la chica! Al menos ahora ya no estaba asustada como antes y se lo tomaba en broma. Vio cómo dirigió la mirada a su torso luego al centrarse en sus orbes azules se sonrojaba y sus labios formaban una risa traviesa involuntaria. Cada vez quedaba menos, ya la tenía en el bote. Pero aún no era el momento.
-Nada en especial. Que estas mucho mejor ahora.
Él se rió y bajó la altura de su mano izquierda. Sabía que a ella le resultaba irresistible su imagen física y notaba como hacía un sobreesfuerzo por no plasmarlo en su cara. Apreció su esfuerzo, pero no fue suficiente. Probó a juguetear con ella una vez más, disfrutaba de estos momentos con ella.
-¿Sin camiseta?
Ella se sobresaltó y abrió los ojos como naranja. ¡Obviamente no se había referido a eso! Se puso colorada, notaba como sus mejillas ardían de nuevo. ¡Mierda, estaba quedando como idiota!
-¡No, me refiero a como estamos ahora!
Otra oportunidad para poner nerviosa a la pelirroja. No la pensaba desperdiciar tampoco.
-¿Mojados? ¿Debería tirarte de nuevo al agua? Creo que estás entrando en calor…- Parecía como si esas palabras las hubiera dicho reflexionando para sí mismo.
Ella se dio una palmada en la cara y sonrió sin quererlo. Se cubrió el rostro enrojecido con ambas manos. Estaba mandando todo a la mierda cada vez que se sonrojaba. Él anotó un punto más, otro comentario con doble sentido. De estos le hacían perder el norte a la pelirroja y no dudaría en usarlos a la mínima oportunidad.
-Wesker… Digo a estar de tu lado.
Él sonrió de lado una vez más y se separó un poco de la chica, pero sin dejarla de arrinconar. Solamente quería escuchar eso de su boca y labios provocativos. Se quedó satisfecho, pero aprovecharía el día para conocer mejor qué comportamientos la ponían nerviosa y tornaban su mente "sucia". Estudiar a las personas se le daba bien.
-Me alegra escuchar eso. Sabes qué es lo mejor que puedes hacer. Así ni tú ni tus amigos saldrán perjudicados. No quiero lastimarte, Claire. Si no se cruzan en mi camino no les haré nada…-Miró a la niña, parecía más seria y menos colorada.- a menos que se interpongan entre nosotros. Si te fueras con ellos, te daría caza, y no pararía hasta atraparte. Y da por hecho de que acabaría con todo el que se metiera en medio.
Ella se quedó petrificada delante de su discurso. La primera parte la comprendió, pero la segunda no. La prueba de que mataría a todo el que se pusiera delante eran los guardias del laboratorio. Si sus piernas fueran gelatina ya se habría derretido. Pero no entendía su obsesión con tenerla. Tragó saliva y preparó su voz para preguntárselo.
-¿Porque insistes tanto en no querer hacerme daño y en que yo esté contigo? ¿Porque me perseguirás si me voy? No te entiendo ¿porque esa obsesión? ¿Es para hacer sufrir a Chris? No lo creo, entonces me matarías. ¿Porque Wesker?
En sus ojos estaba reflejada la confusión y la inocencia. Por un momento sintió lástima por ella, aún no podía decirle nada. No era el momento indicado. Esperaría un poco más. La conversación había ido demasiado deprisa. En algunos aspectos eso era bueno, significaba que la chica le tenía más confianza de lo que creía.
-Te dije que no éramos enemigos.
Eso solucionó la primera parte de su cuestión, pero no la segunda, que era la que más le preocupaba. Estaba teniendo un quebradero de cabeza intentando adivinar los pensamientos del rubio. Incluso sin sus gafas su expresión a veces era imperturbable. Intentó buscar una excusa para responderle la segunda cuestión, no sabía si era mejor decirle algo o dejarla intrigada para que pensase más en él.
-Tampoco se trata de Chris, aquí solo me importas tu.- Añadió un buen rato después de meditarlo.
Una respuesta a medias. Así seguiría en la cabeza de la niña hasta mañana o más. Se separó totalmente de ella y miró al cielo.
-Pues, ¿de qué se trata entonces?
Ella insistió, necesitaba saber la respuesta. Le tocó la espalda al ver que no le respondía. Ella sintió un remolino en su estómago al encontrar su mano con esa piel bronceada. Él se dio la vuelta y la encaró, sin parecer intimidante. Prefería cortar allí esa conversación y dejarla con el misterio.
-Son más de las doce y nos podemos quemar por la radiación solar.-Le tendió la mano.-Vamos.
Ella le aceptó el gesto, sin saber bien lo que planeaba el rubio. Él la alzó entre sus brazos y dio un salto tan alto que fueron a parar fuera de ese hueco. La bajó y ella volvió a poner sus pies en el suelo. No se había acostumbrado aún a sus superpoderes. Quiso dejar la conversación de antes atrás. No sabía bien qué hacer, si guardar distancias, revelarse contra él o acercarse aún más. Notaba como poco a poco traspasaba un límite invisible que le hacía un cosquilleo en el estomago al verlo o pronunciar su nombre.
Mansión
Esa misma noche la chica ya estaba cambiada con su pijama habitual. Constaba de un pantalón gris de chándal y una camiseta blanca holgada. Esa tarde la había invertido en ducharse por tercera vez en el mismo día y terminar de leerse la "Metamorfosis de Franz Kafka". Prefirió no ir a la biblioteca, las últimas palabras de Albert aún daban vueltas por su cabeza. Necesitaba meditar.
Se sentó en la cama y cruzó las piernas del modo indio. Alzó sus brazos a la altura de su cintura y respiró profundamente. Hacía mucho que no practicaba la meditación y le relajaba bastante volver a hacerlo. Intentó poner su mente en blanco, pero solamente le llegaban imágenes y sentimientos de cuando había vuelto a la mansión y no se dijeron gran cosa. El aire había estado muy tenso. Él le estaba ocultando cosas. Sabía que ella estaba ahí por algún propósito. No sabía si era malo o bueno, pero no creía que estaba presa sin tener ninguna utilidad para el hombre.
Había algún motivo escondido que ella no sabía. Tenía que descubrirlo.
Alguien tocó a la puerta, ella ya sabía de quién se trataba. Entró sin dejarle tiempo a salir de su pose de meditación. La chica se puso sentada normal y siguió los movimientos de Wesker con la mirada. Lo necesitaba observar para ver que quería.
En la mano llevaba unas tijeras y un bote pequeño de algo transparente. Ella tragó saliva.
El rubio se sentó en la cama, al lado de ella. La chica se apartó un poco y se preparó mentalmente para atacar si hacía algo extraño.
Vio como el rubio aumentaba el agarre de las tijeras e iba a hacer algún movimiento. Ella fue muy rápida y le agarró por la muñeca. Empujó su cuerpo contra el de él y lo tumbó en la cama. El rubio le siguió el juego a su pequeña "dearheart", podría haberla mandado al suelo en menos de un segundo. También estaba interesado en ver qué tipo de habilidades de combate poseía.
-¿Qué es esto? ¿Qué quieres?- Su voz recuperó fiereza.
Se refirió al instrumental médico que llevaba en la mano. El rubio sonrió y soltó las tijeras, dejándolas en el colchón. La chica no le liberó las muñecas. Esto de que ella estaba subida en él le ponía cachondo.
-Tranquila fiera, vengo a revisar tu herida.
Ella se apartó de inmediato, reprochando el error que había cometido. Ella había estado pensando demasiado y ahora desconfiaba de él. A ver si con un par de palabras dulces podría arreglarlo. Él se sentó de nuevo y le indicó a la chica que se tumbara para poder quitarle los puntos hechos anteriormente.
-Lo siento Wesker, me precipité.
Él paró de trabajar sobre la herida y la miró a los ojos. Parecía arrepentida y estaba siendo sincera. Le acarició la mejilla, eso haría que se calmara, era una de sus conclusiones al observarla.
Cuando se enfadaba podías hacer dos cosas para que se le pase: ponerse a bromear usando dobles sentidos o ser compasivo y acariciarla un poco. Eso hacía saltar una especie de sensores en la pelirroja que la hacía relajar… y a veces sonrojar.
Como esperaba, a la chica le subió un poco el rubor. Sus labios se ampliaron de ambos lados sin quererlo, le hacía sonreír involuntariamente. ¿Eso desde cuando le sucedía? No se entendía ni a sí misma, ni a él.
Interpretó la caricia como un "disculpas aceptadas" se quedó más tranquila, y él también. Se quitó las gafas para ver con mejor detalle la piel lastimada de la chica. Estaba casi cicatrizando.
-Necesito que te relajes, te sacaré los puntos.- Ella lo miró preocupada.-No te dolerá.-añadió con voz suave.
Ella se estiró y descansó su cuerpo entero. Cerró los ojos y respiró hondo, centrándose en cualquier cosa menos en el tacto de Albert. Ahora también tenía los ojos azules, nada malo pasaría.
Él trabajó eficazmente y en menos de un minuto ya había terminado. La chica se incorporó cuando él le avisó de que ya estaba de todo. Cogió la ampolleta con aceite de rosa mosqueta y le echó un par de gotas. Le hizo un pequeño masaje y le bajó la camisa de nuevo.
-Con un poco de suerte te quedará poca cicatriz.
Ella se cubrió con las mantas. El rubio se acercó un poco más a Claire para darle las buenas noches. Le preocupaba el hecho de que ella pudiera haber interpretado mal la conversación de la mañana. Tenía que dejarle claro que no había nada malo, pero no podía revelarle sus intenciones aún.
-Me importas.
La chica no supo a qué venía ese comentario. Se quedó helada ante la declaración. Esperaba no quedarse despierta pensando en todo lo que había sucedido hoy. No supo qué contestarle, a él ya le estaba bien eso. Le dio un beso entre la cornisura de los labios y el pómulo, una zona transitoria. De esta manera ella se quedaría más descansada.
Salió de la habitación en silencio y dejó dormir a la pelirroja. Ella seguía en la misma posición, seguía sintiendo su tacto donde la había besado. No fue en la mejilla, pero tampoco en los labios. ¿Qué coño?
Se estaba frustrando, estaba intuyendo lo que pasaba, pero no quería fallar. Necesitaba ir con mucho cuidado para no mandarlo todo a la mierda. Su corazón seguía latiendo deprisa y su respiración poco a poco se volvía a normalizar.
Le importaba, no quería hacerle daño, no lo hacía por Chris e iría detrás de ella si se fuera. Eso solo podía significar una cosa.
Ella sacudió su cabeza, era imposible que este hombre tuviera sentimientos positivos hacia alguien. Solamente sería un juego para divertirse un rato, nada más. Para confundirla y mantenerla ocupada pensando mientras hacía otros planes.
Pero hoy había comprobado que seguía siendo humano, quizás no se estaba equivocando tanto.
Quería salir de esa situación, no podía parar de pensar y estaba en medio de un dilema. ¿Debería preguntárselo directamente? ¿O esperar a que él mismo muestre sus intenciones?
Fin del octavo capítulo.
El siguiente capítulo es otro de mis favoritos, fue el primero que escribí de esta historia.
Ada niega su colaboración y Piers tendrá un plan maquiavélico… Aunque Wesker en el siguiente capítulo hará una apuesta con Claire bastante maquiavélica también. ¿Qué sucederá? *ríe siniestramente*
Respuesta a los Reviews:
Yuna-Tidus-Love: ¡Hola chica! Si Chris supiera… *suelta una carcajada*. Vickers, Vickers… Intenta hacer algo pero no puede conquistar a Claire, en cambio Wesker sin pretenderlo ya le llama la atención. Albert debe tener hormonas ultra-potentes o algo.
Big fan of Optimus Prime: ¡Buenas! Hay dos Flashback más aún y tendremos otro bastante cómico que nos contará un poco de Piers y Claire en un futuro capítulo. Sí, mi lado humorístico siempre le hace Bullying a Leon o a Chris, no lo puedo evitar. Los de Capcom también les hacen Bullying, Leon estrella vehículos y Chris pierde a todo su equipo dos veces.
Como has visto, mucho Weskerfield. En el próximo habrá mucho más también. ¿Una hermanita de Jake? Jajajajaja pagaría por verlo.
Escribe, no es nada malo, por probar no se pierde nada. ¿Amas Piers y Sherry? Te recomiendo una autora que es amiga mía que se llama MariposaVioleta (la tengo en autores favoritos). Tiene un par de fics de Sherry y Piers y muchos proyectos de Pirry como lo llama ella.
¡Hasta pronto!
Suzukimademoiselle: Claire con uniforme es algo que siempre he querido ver. De hecho en el comic de RE: Code Verónica hay una mini viñeta donde sale con el pelo suelto y vestida con uniforme y con carpetas en la mano. El próximo te va a gustar igual o más, este seguro que también lo has amado.
GeishaPax: ¡Hermana mayor del mal! Vickers y Claire… No me des ideas que mi mente es perversa y hace lo que quiere. Pues la sangre y la destrucción vendrán… Mucho más adelante. #PrayforMalaSangre #PrayforAna #Yanderescontralasnoactualizacionesregulares.
Miss Nothing7: You're alive!Ya te extrañé. Mientras leas los capítulos y te emociones me da igual los reviews. Aunque se aprecian todos los comentarios, sigo gracias a vosotros. Si, ahora Claire ya está de su lado y veremos cómo su relación va evolucionando. Veremos un flashback con eso de que Claire era la "prometida" de Wesker, no solo la señora de la limpieza le llama Claire Wesker…Sin embargo, gracias por comentar todos los capítulos que no tuviste tiempo a dejar review, se agradece mucho.
xIfYouSaySox: Ya decía yo que ya tardabas a venir con tu habitual alegría ^-^. La app ya me fastidia, no me deja notificaciones cuando recibo PM, me envía los reviews a medias… Creo que alguien irá a amenazar a los de la App…
Profesores… Siempre jodiendo. SI no hubiera escrito con antelación estos capítulos ahora aún iríamos por la cuarta actualización, créeme. Por eso tomé medidas de precaución.
El flashback tendrá continuación, si. Tendremos la explicación a por que las pequeñas Burton son shippers de la pareja Wesklaire.
Cuando Chris vaya a la sede de la BSAA, allí todo enfurecido para empezar a participar en las misiones… La que se va a liar. Solo digo que se va a montar el caos.
¡Envidiadla, le he hecho una dedicatoria jajajaja! Me gusta que algunos de los lectores más fieles se sientan de algún modo u otro "recompensados".
Si, este capítulo ha desvelado algunas cosas, Claire empieza a sospechar, Wesker se revela su torso sin camiseta (¿?).
Joe, más forever alone que Leon…
Y en cuanto a los intentos de Wesker de seducción, en este capítulo y el siguiente ya los verás. Igualmente, inconscientemente él ya seduce a Claire.
Tu saciedad se satisfacerá pronto, suerte que actualizo regularmente, ya te imagino con un palo con pinchos abucheándome.
Guest: Ya actualicé, ayer fui de excursión y luego tenía clases de piano, no tuve tiempo de subir el capítulo. Puntual como un reloj, justo había pasado una semana que no subía un nuevo capítulo. Aquí lo tienes, disfruta.
Addie Redfield: ¡Que sorpresa encontrarte aquí! No me esperaba que una de las autoras más conocidas o populares quisiese leer mi historia.
Como sabes, Light of Moon 12 me ha ayudado muchísimo y ha hecho que mejores de buena manera en todos mis escritos. Me esfuerzo mucho en cada uno de mis capítulos y me encanta que los lectores apreciéis la dedicación. No tengas prisas en leer, es como el buen vino, se debe tomar lento.
Piers, Piers, Piers… Es lo que tiene el Nivanfield y el Wesklaire en una sola historia junto. Ya veremos qué sucederá…
¡Cuídate y gracias por leer!
Att. Frozenheart7
