Dark Temptation
Capítulo 13
Disclaimer: Resident evil y sus personajes no me pertenecen.
Recomendaciones musicales:
(Recomendadas por nuestra querida Suzuki):
Sarai Qui de Sarah Brightman con Alessandro Safina
The Virgin Queen de Sopor Aeternus y The Emsemble Shadows
Cena d'amore del OST II de Kuroshitsuji
Agradecimientos: A mis hermanas malvadas y a mí querida Beta Light of Moon 12. En especial, ella me ayudó montones y montones a hacer el Flashback Nivanfield ya que a mí no se me da bien ese pairing y no conocía bien a Piers porque cuando lo escribí RE6 no estaba disponible en PS4.
Dedicatoria: Pues aquí está el lemmon en el Jacuzzi. Que pases un feliz cumpleaños, es para ti este capítulo. Aunque el Nivanfield no te agrade, es necesario, pero espero que el lemmon lo compense.
Una mención especial para Elizabeth Abernathy.
Sede de la B.S.A.A
El mayor Redfield revisaba las últimas incidencias e informes relacionados con actos bioterroristas. No había mucha actividad, nada que destacar, ninguna pista sobre Wesker. Se sentó en la silla de su despacho con cuidado para no lastimar su pierna fracturada. Le dolía como mil demonios. Necesitaría meses para recuperarse del todo, incluso al principio los médicos no sabían si podría volverla a mover correctamente. Las lesiones habían sido graves, pero no tanto como las de su corazón. Pensar que Claire podría estar siendo… controlada por ese bastardo lo volvía loco.
Su querida hermanita menor, la había visto crecer durante toda su vida. La muerte de sus padres los unió más que cualquier par de hermanos. En el instituto la defendía de algunos brabucones y le cocinaba el almuerzo aunque no fuera el mejor. Le ayudaba con la tarea y los deberes. Le enseñó a defenderse por sí misma. Luego le compró la moto como regalo de los 18. Estuvo ahorrando durante mucho para poder permitírselo, pero valió la pena. Nunca olvidaría las lágrimas de felicidad en el rostro del ser más importante en su vida.
Luego llegó la tragedia de Raccoon City, allí ella cambió. Se hizo más madura de lo que era. No sonreía tanto, hasta que conoció a Piers. Al principio le costó entender su relación, pero luego la aceptó. Les recordaba a Jill y a él mismo, cuando decidieron romper la regla de confraternización y tener una relación más allá de lo profesional.
Incluso viviendo separados seguía preocupándose excesivamente por su bienestar. Le regaló un gato junto con Jill, la mascota que siempre había querido y nunca pudieron tener. Si ni siquiera ellos mismos se podían cuidar cuando eran pequeños huérfanos aún menos habrían podido con un animal de compañía. Sabía que a su subordinado también le gustaban los animales, por eso eligió ese presente.
Quería que Claire encontrase a su hombre ideal, formase una familia y se mantuviera alejada del peligro. Sonaba egoísta pero no podía soportar que su hermana pasara por más tragedias como Raccoon City. Ya había tenido suficiente con la isla de Rusia, donde se encontró con Alex Wesker. Allí el trauma le duró bastante más. Se había sentido muchos meses culpable por lo de Moira, pensaba que estaba muerta por su culpa.
Esos seis meses de incertidumbre la vio, estaba destrozada. Hasta que llegó Piers y Barry volvió con su hija, sana y salva de Sushestovaine. No quería que sufriera más y le deseaba lo mejor.
Por eso, Nivans era el candidato perfecto. Y justo cuando la pelirroja empezó a encontrar estabilidad en su vida, vino el criminal más buscado y la raptó. Y cuando más pensaba en sus hipótesis sobre el "interés" de Wesker en ella más sentido les encontraba. Le volvía enfermo y no soportaba el peso de la incertidumbre en su alma. No sabía de ella desde hacía dos meses, ni siquiera había recibido una llamada del ex capitán de STARS para burlarse de él. Nada, absolutamente nada. Eso era lo que le enloquecía.
Abrió el último cajón de su mesa de trabajo y sacó una botella de Whisky. Se sirvió un trago con uno de los vasos de cristal de la vitrina detrás de él, donde guardaba varios títulos y medallas. Dio un trago y el sabor amargo inundó su paladar. No pensaba en emborracharse, necesitaba mantenerse lúcido para dirigir la operación. Solamente quería olvidar por un momento sus problemas y preocupaciones. La bebida no arreglaba nada, él sí, o al menos lo intentaba.
Unos toquidos suaves sonaron en la puerta del estudio. Él guardó la botella en el cajón y disimuló. El Whisky aparentaba ser agua mineral, nadie se daría cuenta. Sabía que estaba mal apoyarse en la bebida, suerte que no se había pasado.
-¡Adelante!- Respondió con voz ronca.
Discretamente y cerrando la puerta detrás de ella, entró Sheva. La africana sintió compasión por el pobre hombre que físicamente y psicológicamente estaba destrozado. Ella que había perdido a toda su familia sabía cómo era sentirse así, vacío. Si a Josh le pasara algo, no sabría como reaccionar y se colapsaría.
Se sentó en el butacón, frente a Redfield. Su olfato fino percibió un ligero olor de alcohol que desprendía el hombre. No había salido de allí, pero había estado bebiendo seguro. Apoyó sus dos brazos encima de la mesa y le miró de una manera acusativa.
-Chris… ¿Qué tal lo llevas todo?
Las palabras de Sheva fueron muy suaves y sinceras, Chris cambió su actitud al instante. ¿Cómo estaba? Destrozado evidentemente. Su hermana secuestrada por su mayor enemigo mortal, Jill alterada y Leon discutiendo con Piers y viceversa. A parte, tenía el hueso de su pierna partido en dos. ¿Podría ir a peor?
-Pues...mal. No tengo porque mentirte, Sheva.
La africana se levantó de su asiento y se fue al lado de Chris, arrastrando la silla con ella. Chris dio media vuelta en la silla giratoria y la encaró.
-En el baño he hablado con Jill, ¿cómo está ella? ¿Qué le hizo Wesker durante su cautiverio? Se la veía muy afectada.
Redfield se frotó la barbilla, pensando en si debía compartir las experiencias de Valentine. Eran cosas muy íntimas ya que a ella le había costado mucho confesarlas.
-Bueno… Digamos que nuestra relación estuvo y a veces sigue estando en un bache por culpa de ese malnacido. Ella… ya no es la misma.
-¿No te llena como pareja?
La chica de ojos castaños le tomó de sus manos fuertes y gruesas. Su tacto cálido sorprendió al capitán de la BSAA. Sabía que su compañera era muy tierna y cálida, pero no pudo ver nunca tan de cerca su faceta dulce.
-Yo… la amo, pero quizás me van las relaciones con un poco más de...acción, ¿sabes?
A la chica esas palabras tan sinceras le tocaron una fibra de su leal corazón. Chris siempre era tan afectivo y respetaba a todo el mundo y viceversa. Nunca había conocido a un hombre tan leal como él. Seguir con una misión para encontrar a su ex compañera desaparecida en combate la impresionó. Sabía que cuando se trataba de alguien a quien ama, no había límites para él. ¿Haría lo mismo por ella si alguna vez se encontraba en un apuro? También quería tener un pedazo de su corazón, se sentía tremendamente sola.
Se acercó con rapidez a Redfield con cuidado de no lastimarle la pierna y le robó un fugaz beso en los labios. Chris no supo cómo reaccionar, su cuerpo entero no le respondía. Sentía el sabor acaramelado de los labios de la africana. Sus manos se alzaron detrás de la espalda de la chica y sus ojos estaban abiertos como naranjas.
Cuando se separó, el hombre mantuvo esa expresión. Ella parecía avergonzada y se sonrojó, se tapó sus labios con una de sus finas manos. Ninguno de los dos sabía qué pensar. Al hermano mayor de Claire no le desagradó, pero no se veía teniendo una vida al lado de Alomar. Ese privilegio le pertenecía a Jill, por muy demacrada que estuviera mentalmente. Volvería a terapia y eso le ayudaría aún más. Él ya sabía que la dejó demasiado rápido.
-Lo lamento, no quería… fue un desliz.
Él solamente volvió a su pose inicial, con su mal humor y el vaso de Whisky entre los dedos. Tomó un largo trago, no quería nada de distracciones y que su compañera se enterase de lo que había pasado hacía un momento no estaba dentro de sus planes.
-Hagamos como si no hubiera pasado nada.
La chica de tez oscura asintió y pretendía retirarse cuando la puerta se abrió con un gran estruendo. los dos se asustaron, era Leon y venía despeinado. Parecía que había corrido kilómetros y estaba sudado. Su respiración agitada fue lo único que se escuchó por unos segundos de puro suspense.
-Ada y yo, esta noche a las diez en su apartamento.
Chris se levantó con prisas, lastimándose su pierna en el proceso. No le dio importancia al golpe que se dio contra la estantería y salió de la sala para preparar una reunión express para asignar los puestos y como sería la operación. No esperaba tanta rapidez a la hora de la cita de Kennedy con la espía escarlata.
Debía reunirlos a todos, eran las ocho de la tarde y no disponían de suficiente tiempo. Si tenían suerte la mayoría de integrantes del equipo estarían en la cafetería tomando algo.
Mansión
La pelirroja se movió ligeramente mientras despertaba por el canto de unas aves exóticas ruidosas. Había dormido fantásticamente por primera vez en años. No tenía total libertad en sus movimientos porque tenía unas manos rodeándola por la cintura. Aspiró la fragancia de Wesker con los ojos cerrados y se agarró a su cuello. Notó que estaba entre las sábanas de su cama y no dudó en abrir los ojos lentamente pues no recordaba haber vuelto a la mansión.
La piel de su amante fue lo primero que vio claramente. Este tenía los ojos abiertos y también la miraba. Al percatarse de que su diosa estaba despierta se alegró. Llevaba horas despierto y no quería moverse de allí por miedo a despertarla y además, fue su primera noche con ella y debía ser cortés. Cuando vio la sonrisa de su ángel, la tumbó en la cama, acorralándola y le empezó a besar el cuello y los labios.
Cuando se separó de ella para coger una bocanada de aire, la chica rió. No parecía arrepentida de nada, ni culpable. Lo pasado pasó, no retrocedería en el tiempo para hacer que lo de anoche no ocurriese nunca. Ahora no lo podía cambiar y no tenía sentido por preocuparse por una cosa así.
-¡Caray, qué buenos días más entusiastas!
La chica le apartó algunos mechones sueltos de su rostro impecable, peinándole como siempre lo hacía él. El rubio sonrió de lado y le susurró en la oreja una de sus respuestas provocativas:
-Espera a ver lo que te haré cuando te dé las buenas noches.
Eso la dejó intrigada y con ganas de más, la curiosidad era una de sus debilidades. Se mordió el labio inferior y le atrajo por el cuello de nuevo a sus labios. Sus lenguas danzaron en la boca del otro, fusionándose en un beso tranquilo y lleno de pasión a la vez.
Después de eso, la chica se incorporó en su lecho compartido. Comprobó sus vestimentas y vio que su única prenda era la camisa blanca de su secuestrador. Era bastante larga y le llegaba casi hasta las rodillas. Quiso empezar su fijada rutina matutina, empezando por un refrescante lavado.
-Me voy a dar un baño.
El tirano se levantó y le ordenó que preparase el baño, pero que aún no se metiera dentro hasta que él volviera. ¿Ahora qué idea excéntrica se le había pasado por la cabeza? Ella no le cuestionó y accedió, dejándose llevar.
Llenó la bañera con agua tibia y puso unas sales aromáticas dentro del agua. Luego aplicó el jabón para hacer el baño de espuma. Terminó de abrocharse los botones de la camisa mientras esperaba a Albert, vete a saber que estaba haciendo. Sabía que tendría que quitarse la prenda tarde o temprano, pero estando fuera del agua con solo una prenda finísima en tu torso le hacía pasar frío.
Al cabo de unos segundos después, el ex-capitán de los STARS entró por la puerta del baño, con su porte de dios. Su torso trabajado y sus brazos musculosos, con solamente el pantalón de prenda. Sujetaba un recipiente lleno de fresas. A la chica se le abrió el hambre al ver los pequeños frutos rojos y dulces. También traía consigo un pote con chocolate líquido. Ese hombre era el más fino a la hora de los detalles.
Dejó los alimentos en el pedestal al lado de la tina, donde los dos pudieran alcanzarlos mientras se bañasen. La chica abrió un cajón y sacó una pinza, con al cual se hizo un moño mal atado para no mojarse su melena. Este se deshizo y Claire tuvo que volver a hacerlo. Por el espejo pudo ver cómo el tirano se desvestía de su única prenda y se metía en la bañera.
Al estar preparada, con un poco de timidez, también se quitó la camisa y entró en el gran jacuzzi. No sin antes degustar una de esas fresas frescas, de la mejor calidad. Wesker se decepcionó porque ella se quedó en el lado opuesto, con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en una toalla mientras refrescaba su cuerpo. Se le ocurrió un plan divertido que a la chica le encantaría. Tomó el chocolate líquido y lo escondió. Se acercó como un cazador a su presa y se irguió delante de ella, apoyando una mano en la repisa de mármol. Al escuchar el agua moviéndose, la chica dejó de descansar y se encontró con el tirano delante.
Sus ojos azules reflejaban la lujuria en puro estado. Deseaba volver a adentrarse en su cuerpo y experimentar el placer de sus paredes adhiriéndose a él. Por eso debía incitarla para disfrutar más. La fémina salió de su trance cuando vio que escondía algo detrás de su espalda. Ella frunció el ceño con desconcierto. Intentó alcanzar su otra mano, pero él fue más rápido que ella. Antes de que pudiera hacer algo al respecto, el tirano le untó el cuello y el inicio de su escote con el cacao líquido.
Claire se sorprendió delante de esa acción tan espontánea. El hombre no esperó y le empezó a lamer y besar toda su piel con sabor a chocolate. Claire disfrutó de la sensación de sus labios devorándola lentamente, con una pasión imparable. Gimió ante las caricias de su enemigo, conduciéndola a la excitación. Le pasó la mano por las hebras doradas de su pelo, sintiendo su textura suave.
Cuando en piel pálida de la chica y no quedaba rastro alguno de chocolate le pasó sus manos por los hombros y pechos, acariciándola con el jabón. Ella no se quedó quieta y le rodeó el cuello con ambos brazos. Con sus palmas también acariciaba su espalda musculada, deslizando el agua por sus poros. Él era el amante más explosivo y apasionado que jamás había tenido. Ayer por la noche disfrutó hasta el cansancio, él era el único que le brindaba ese efecto.
Sintió sus manos robustas exigiendo el calor de sus caderas, invirtiendo los roles. La posó encima de él, sentándola en sus piernas. La hermana de Chris notó un bulto rozando sus muslos. Él le besó la clavícula y la acomodó entre sus piernas de jaguar, adentrándose en su cuerpo, fusionándose con el hermoso ser que lo había encaprichado enfermizamente.
Sede de la B.S.A.A
Piers se encontraba sumido en sus pensamientos mientras los otros integrantes del equipo estaban charlando y tomando un café. No estaba escuchando, no le interesaban los temas variados que trataban.
Extrañaba a su novia, sus buenos días y sus risas cuando le contaba algún chiste tonto. El recuerdo de la mujer que amaba estaba presente a cada momento en su mente. No desaparecía por mucho que quisiera. Era lo único que le quedaba por el momento. Deseó que estuviera de una pieza y que ese bioterrorista no la hubiera dañado. En dos meses su ausencia se le hizo insoportable. La necesitaba, ese malestar en su pecho, la opresión de la tristeza en su corazón era demasiado que soportar. La única familia que tenía fue secuestrada por un hombre que ambicionaba la dominación mundial. Y se sentía culpable por ello.
Si la hubiera retenido unos segundos más entre sus brazos quizás ella no hubiera sido presa del impulso de ir a rescatar a su hermano. Pero entonces su capitán, su ídolo y futuro cuñado hubiera muerto. Eso tampoco le habría dejado descansar en paz. A ninguno de los dos.
Se sentía solo, la oscuridad y el silencio de su apartamento resaltaban la ausencia de la dama que tanto quería. Esos días había dormido en el ático de Claire, en sus mismas sábanas. Mantenían su fragancia floral, la misma que olía cada mañana cuando despertaba entre sus brazos. Ahora ya ni eso tenía, su figura femenina, el olor del café que preparaba cada mañana, sus comentarios optimistas…
Cuando entraba por la puerta de ese hogar lo único que restaba de ella era su gato. Se sentaba en el sofá, con un vaso de la primera bebida alcohólica que encontraba y el minino se dormía en su regazo. El pequeño felino también lo extrañaba, ya no comía tanto como antes y ni siquiera se molestaba en maullar cada vez que la puerta del piso se abría. Solo se arrastraba entre sus piernas para saludarlo y después dormía, casi como lo que él hacía, excepto que él no tenía a nadie con quién arrastrarse.
Un puñado de memorias pasaron por su mente. Se empezaron a hablar después de una misión, donde Terra Save sería la ONG encargada de limpiar y ayudar a los habitantes de la aldea infectada. Ellos eliminaban el peligro y la organización de la pelirroja se encargaba de cuidar los restos de la guerra.
Su belleza alumbró a todos y cada uno de los miembros del equipo de Chris. No los culpaba, era una mujer que encandilaba a cualquier persona con su sonrisa. Los subordinados de su hermano mayor le lanzaron piropos al azar, como una panda de adolescentes con las hormonas agitadas.
Por eso, aprovechó su puesto de teniente y averiguó su dirección electrónica. Le envió un correo diciéndole que se disculpaba oficialmente por la actitud de todos los militares del pelotón de Redfield. No tardó ni medio día en llegar la respuesta, tan natural y despreocupada como ella. Pese a no saber cómo era físicamente -solo sabía las descripciones de los miembros del equipo-, le gustaba hablar con ella por correos.
Así fue como se fueron hablando aunque no se vieran, crearon un vínculo fuerte de amistad.
Aún no olvidaba su primer encuentro, cuando comprobó su fuerte temperamento, igual que el de su hermano mayor.
Parking de la BSAA
Claire salía de las oficinas de la BSAA después de comer con Chris. Ahora volvería a la sede de Terra Save para terminar su jornada laboral hasta las ocho de la noche. Se fue hasta su motocicleta Harley cuando vio que alguien que conducía una camioneta la tiró al suelo. Ella aceleró el paso, corriendo por el estacionamiento. Su querida moto tirada y seguramente rota. Llegó donde se produjo la destroza por culpa del mal aparcamiento del otro vehículo.
Se arrodilló y contempló cómo su querido medio de transporte había quedado con un bulto en un lado del metal. También se habían roto ambos retrovisores, el cristal estaba escampado por el asfalto y la reparación le costaría medio sueldo.
Un hombre moreno y de más de 25 años salió de la camioneta mientras observaba a una mujer pelirroja lamentando la destroza de su motocicleta. Había sido por culpa de su forma de aparcar, eso no le había sucedido nunca, seguro que era porque la chica había estacionado mal su motociclo. La fémina en cuestión llevaba una chaqueta marrón de cuero y unos jeans ajustados con unas botas cortas negras.
-Idiota, por algo existen los espejos retrovisores, ¿Sabes?
-Disculpe señorita, pero también existen las líneas de estacionamiento.
Claire se indignó, no había conocido nunca a ningún hombre con tanta jeta.
-¡Yo estaba en mi plaza, tu derribaste mi moto!
-Eso no es cierto, mira, está fuera de los límites del aparcamiento.
Él señaló a las líneas blancas, claramente el vehículo las traspasaba. Redfield dio un bufido indignada y negó con la cabeza. El hombre no podía parar de observar su hermosa melena, tapándole el rostro como las hojas de un helecho.
-Eso es porque tú la has movido.
La mujer en cuestión se levantó y encaró a Piers. El militar quedó embobado con la motociclista. Sus ojos tenían el azul más bonito que había visto nunca, su pelo era rojo, como su fiereza al enfadarse. Lo que más destacaba era su tez, blanquecina y fina, sin ninguna mancha. No era una supermodelo, pero tampoco una chica del montón. Dejó de mirarla como un obseso cuando vio que ella hizo una mueca de enfado claro.
-Lo siento, yo pagaré la reparación.
La chica accedió, pero aún le quedaba un problema que solucionar. ¿Cómo iría hasta la oficina de Terra Save? quedaba demasiado lejos de su ático, habría por lo menos cuarenta y cinco minutos a pie. Y no pensaba en levantarse tan temprano para ir al trabajo. Ya empezaba la jornada desde la salida del sol, serían pocas horas de sueño para ella. Y el autobús no era una opción, no había una parada cerca de la la sede de la ONG. Y menos en tren. Total, que el transporte público no era una opción viable.
-¿Y cómo iré al trabajo?
El moreno vio eso como una buena oportunidad para intimar con la linda pelirroja. No desperdició la ocasión y se ofreció a llevarla a su labor cada mañana. Seguro que sería divertido lidiar con esa muchacha.
-Yo te llevaré. ¿Donde trabajas?
-En Terra Save.
El hombre abrió los ojos como dos naranjas. No podía ser... ¿quizás la hermana del capitán era ella? Su nickname en el chat del correo era RedMotocyclerider. Ella tenía el pelo rojo, conducía una moto y también trabajaba en Terra Save. No podía tratarse de una coincidencia.
La chica, por su parte, estaba perdida, sin saber en lo que pensaba aquel extraño desconocido.
-¿Claire?
Ahora fue el turno de la menor Redfield para sorprenderse, ¿cómo sabía su nombre ese soldado? Contestó lo primero que le pasó por la cabeza, más por la costumbre compulsiva de contestar cuando la llamaban por su nombre.
-¿Qué?
-¡Eres Claire!
Ella seguía asombrada, pero no entendía la sorpresa del conductor.
-Si…
El subordinado de Chris notó que la chica no sabía a donde él quería llegar. Decidió salir de su estado de fascinación y se presentó.
-Yo soy Piers, Piers Nivans.
Fue el turno de la pelirroja para sorprenderse. ¿Enserio? ¿El chico que había estado conociendo por correos era el que le había derribado la moto? A partir de ahí comenzó a creer en las coincidencias.
¿Piers un teniente siendo tan joven? pues debía ser bueno en el campo y un hombre de confianza para su hermano. Es un cargo bastante importante para un hombre joven.
-Yo te imaginaba con barriga y bigote, por lo de teniente.
No se lo imaginaba joven, fuerte y con un buen cuerpo. Llevaba una camisa blanca y unos tejanos con deportivas. Estaba bien formado y tenía buenas facciones. Ojos miel, nariz aguileña y cejas frondosas.
Nivans sonrió divertido, la hermana de su capitán poseía el mismo sentido del humor que él. Juntos fueron a buscar un remolque par la camioneta. Pusieron dentro la moto y la llevaron a un taller que Claire frecuentaba cuando tenía algún problema. Entre los dos levantaron el vehículo del asfalto y lo atoraron bien.
La chica le había caído bien, era una fiera, como su hermano mayor. Le abrió la puerta de la camioneta como un buen caballero y siguió sus instrucciones y direcciones para llegar a un taller. La motociclista dijo que les harían descuento por ser ella y eso le gustó a Nivans.
Aún le costaba creerse que la chica simpática por la que hablaba por correo era ella. Y a parte de tener buen carácter, era muy guapa. No perdió la oportunidad de alardear sobre lo que se le daba mejor, conducir.
-Soy el mejor conductor de la BSAA.
Ella rió ante el comentario altanero de Piers, haciendo que este la mirara como si hubiera perdido la cabeza.
-Sí, el mejor conductor que tiene problemas con motos estacionadas.
Cada día se encontraban por la mañana y noche, llevando y volviendo a la pelirroja de casa al trabajo y viceversa. Hicieron un fuerte vínculo emocional, convirtiendo su relación poco a poco en algo más que una amistad. Una noche después del trabajo la invitó a tomar unas copas en un bar. Pensaba que ella se negaría, pero al final accedió.
Allí fue cuando se decidió y la beso, en un callejón abandonado de Washington, sin nadie molestándoles. La pasión duró hasta que llegaron al apartamento de la chica y se perdieron entre las sábanas de su cama.
Sede de la B.S.A.A
-¿Piers?
El joven Nivans salió de su trance y volvió a la realidad. Barry estaba pasando su mano por su vista, intentando llamar su atención. Él recuperó la compostura y se aclaró la garganta.
-¿Qué?
Burton iba a hablar, pero solamente se quedó con la boca abierta como pez. Chris entró en la cafetería con solo una muleta. Leon y Sheva estaban justo detrás de él, los tres parecían muy alterados.
-Leon ha logrado contactar con Ada, esta noche se encontrarán, ¡reunión ahora!
Fin del decimotercer capítulo.
En el siguiente capítulo los héroes procederán a intentar sonsacar información de la espía. ¿Funcionará su plan?
Respuesta a los reviews:
James Anderson: ¿Sabes? Quizás suena extraño, pero tus reviews me transmiten serenidad y calma. Muchas gracias por dedicarme cada una de tus palabras en los reviews, me ayudan mucho. El Weskerfield es pura poesía.
Paola Watson: ¡Mujer, un poco más y te terminas la cajita de reviews de lo largo que es el comentario! Primero de todo, espero que te haya gustado el lemmon en la tina y con fresas y chocolate. El toque del chocolate seguro que te encantó.
El lemmon y los títulos son pura poesía y literatura. En los siguientes capítulos se viene mucha acción, en especial en el quince, donde veremos una faceta de Wesker que a Claire no le gustará nada.
Este Flashback será el último de la historia, sé que ha sido cómico, aunque fuera Nivanfield. Aunque sin emparejar a Claire con alguien secundario no habría tanto salseo. Imagínate lo que le haría Wesker a Piers o a Leon si supieran la clase de relaciones que desean o tuvieron con la pelirroja… Caos. Y eso les pasará factura en un futuro, no tardarás mucho en comprobarlo. Es una pieza que tampoco quita mucho protagonismo al Weskerfield, pero es necesaria para hacer más salseante la trama.
¿Estudias actuación? Igual que la querida GeishaPax, ella ya es toda una actriz con mucho potencial. Ojalá los profesores me mandaran a hacer cosplay a mí también. Estoy a tres semanas de terminar tercero de la ESO y mañana tengo examen a primera hora… ¿Qué digo? Ya son las 00:10, así que teóricamente hoy a las ocho tengo examen de literatura castellana.
SuzukiMademoiselle: *Rejunta los trocitos de la explosión de la Suzuki virtual*
¡Hola de nuevo linda! Gracias por dejar las peticiones musicales, me sacas trabajo de encima. Últimamente mis neuronas están que no tienen ni un segundo para descansar. Gracias de todas formas, por los constantes comentarios y apoyo y por las recomendaciones musicales. Creo que eres la única que les hace caso, pobrecitas.
GeishaPax: Exacto, Wesker no perforó a Claire por puro milagro. Si ha sobrevivido a una noche loca con Albert, esa mujer es indestructible tiene sello de calidad Europea, Rusa y Americana.
Exactamente de nuevo, a Chris y a Piers no les va a gustar esto. Ya veremos qué lío se armará en los capítulos finales. Ahora vamos por más de la mitad de la historia.
Espero que este momento Creva te guste, lo puse porque sabía que a tí y a Ana os gustaría.
¡Te quiero Onee-san!
Elizabeth Abernathy: Como ya te dije en el review, me inspiraste y motivaste tanto que actualicé.
A mí me pasa a menudo, o recibo notificaciones en clase o mientras duermo. Lugo cuando despierto debo correr a leer el capitulo y siempre llego tarde a la primera hora por culpa del maldito capítulo y mis instintos fangirls.
Yo ni me atrevería a leer lemmon con el riesgo de ser pillada en clase por profesores o compañeros. Una vez, escribiendo el capítulo 9 creo que era. Salía una única palabra sexual: cachondo. Y yo estaba escribiendo el capítulo, y mis compañeras de detrás en lo único que se fijaron fue en la palabra "cachondo" (porque también son bien golosas). Yo enrojecí y quise levantarme para irme al patio, dios mío la vergüenza que pasé. Fue en esa escena donde Claire desconfía de Wesker cuando va a curarla y entonces ella se sube encima de él… Como decía, vergüenza ajena.
Esta pareja tendrá muchas problemáticas, como bien le he comentado a Paola, la primera será de aquí a un par de capítulos. Anda si tendrán altos y bajos… Lo que les queda por discutir…
Efectivamente, las parodias de algunas escenas en los reviews y los comentarios largos ya se han hecho costumbre en ambas historias. Gracias por detenerte a escribir cada review de mi historia.
Att. Frozenheart7
