Dark Temptation
Capítulo 15
Disclaimer: Resident evil ni ninguno de sus personajes me pertenecen.
Recomendaciones musicales:
Photograph de Ed Sheran
Unintended de Muse
Nota de autora: He escrito un One-shot Weskerfield de esos perturbadores que os gustan, se llama Sweet Sacrifice, id a leerlo si queréis traumatizaros. También he empezado otro long-shot Weskerfield que se llama Creación obsesiva, si os gusta DT os gustará esta también.
Agradecimientos: A mi beta Light of Moon 12 y a mis hermanas del mal. En especial a GeishaPax por proponer lo de las nalgadas, cualquier cosa sobre eso decídselo a ella.
Dedicatoria: A Elizabeth Abernathy; porque es su cumpleaños. ¡Felicidades!
Apartamento de Billy
Billy no era tonto, estaba viendo los compañeros de Rebecca escondidos, pero no le dijo nada. Sabía que podía estar en una misión importante y por eso se había presentado con la patética excusa del perro. Abrió la puerta y dejó que su antigua compañera pasase al apartamento. La decoración y los muebles ya estaban allí antes de que se instalase. Era el piso que los promotores inmobiliarios mostraban a posibles compradores de algún piso en los edificios Luxen. Le cedieron ese piso -valorado con un precio alto- a cambio de que fuera conserje y dejase que posibles clientes vieran su piso como muestra de los departamentos del bloque de departamentos.
Al entrar, había un recibidor con un espejo para chequear su imagen ante de salir a trabajar. Debajo del espejo se encontraba un mueble oscuro, dentro de los cajones habían llaves de la sala de calderas, linternas y un botiquín. Desde los incidentes del bosque Arklay había aprendido a ser muy precavido. Experiencias como esas marcaban a las víctimas para siempre. Una vez pasabas por esa situación, nada volvía a ser igual nunca.
Sin embargo, Rebecca, seguía teniendo una imagen inocente y dulce. Ella era demasiado "pura" como para ser otra luchadora para la causa. Pero ahora estaba allí, y parecía que su distracción poco creíble era parte de una misión. Lo del perro fue una excusa pésima y lo del beso la delató claramente. Eso fue algo muy atrevido, cosa que la antigua Chambers no hubiese hecho nunca. Seguía viéndose extremadamente joven, y para qué mentir, frágil. No parecía envejecida, sus facciones seguían siendo las mismas.
Ojos azules, como los de una muñeca de porcelana. Labios rosados y carnosos, piel de color marfil. Parecía la mismísima descripción de una princesa.
-¿Quieres algo para beber?
-No.-Contestó con las mejillas rojas.-Gracias.- añadió más tarde.
De repente la timidez había surgido de sus entrañas. Se sintió estúpida por haber usado ese beso como distracción. ¿En que había estado pensando? Concientizó y paró de darle vueltas al asunto, sentía como su cara se ponía colorada.
Él le indicó que se sentara en el sofá de cuero negro, de 4 plazas. La chica, sin saber cómo iniciar una conversación "normal", tomó asiento y puso sus palmas en su regazo, convirtiéndolas en su mayor distracción. Un pitido en su oreja la distrajo.
-Aquí Chris. Volvemos a la base, la misión ha terminado. Puedes retirarte cuando quieras Rebecca.
Ella no contestó, ahora ya no la necesitaban hasta mañana en la DSO. Ahora era dueña de su tiempo libre y pasarlo con Billy no era una mala opción. Pero seguía pensando en lo del beso y las palabras no le salían de su garganta. Notó como los aparatos de radio se apagaron y dejó de recibir la señal por el transmisor de su oreja, escondido entre sus mechones de bronce.
Ahora nadie podría escucharlos y quizás rememorarían sus recuerdos de esa fatídica noche en el Ecliptic Express. No era una buena memoria, pero era la única que compartían.
-Ahora cuéntame la verdad. ¿En qué tipo de misión has participado?
Se deslizó por el asiento y le apartó algunos mechones de la cara, colocándolos en su oreja derecha. Vio el aparato pequeño y discreto en su oído y se lo sacó. Chambers quedó pálida, ¿tan obvia había sido? Joder, tenía que planearlo mejor. Eso le pasó por improvisar y no preparar nada mentalmente.
-¿Cómo has…?- Preguntó la menor con el corazón acelerado.
Coen dejó el pequeño chip en la mesa de cristal y sonrió, viéndose atractivo a los ojos de Rebecca. La verdad es que ese cambio de look le sentaba bien. Con ese traje parecía un hombre de "alto standing". Su pelo negro engominado era lo que más le llamaba la atención. Era increíble cómo las personas podían cambiar tanto.
-Yo era militar, sé cómo suenan las transmisiones. Venga, cuéntamelo.
La ex-médico de los STARS se acomodó en el asiento y respiró hondo antes de contestar. Sabía que Billy era un solitario y no se lo diría a nadie.
-Albert Wesker secuestró a Claire Redfield, la única mujer con la que tiene intereses..."personales".
Billy sabía que Wesker fue el bioterrorista más buscado. Creía que ya había muerto, siendo asesinado por el hermano de la secuestrada. Así que ahora la inocente chiquilla participaba en una misión de alto riesgo. No perdía la capacidad de sorprenderle.
-¿Y tú qué pintas en todo esto?
-Supongo que sabrás que Ada Wong vive aquí.
Él soltó una carcajada. Esa mujer solía venir a su apartamento, pero marchaba de viaje muy regularmente. Por su apariencia, juzgaría que era una jefa de alguna empresa de caviar o algo muy caro. Sus vestidos eran siempre los mejores y su imagen era impecable.
-¿Qué clase de conserje no sabría esto?
Rebecca dejó a un lado su descuido, borrando el rosado de sus mejillas y poniéndose seria una vez más.
-Ella trabajaba para Wesker. Necesitábamos infiltrarnos en sus archivos para obtener alguna pista de la localización de Redfield y Wesker.
Coen se frotó las sienes y reflexionó. Ahora todo tenía sentido. Pero a juzgar por el carácter de Rebecca, pensaba que ella se retiraría del mundo de las guerras bioterroristas.
-Creía que querías dejar estas situaciones de peligro.
Ella frunció el ceño y bajó su expresión. La verdad, estaba perdida y no sabía qué hacer con su vida. Quizás lo de Claire solo fue una excusa para quedarse en Washington. Cambiar de aires y de país le daba miedo, era un mundo nuevo. Empezar de nuevo, sin amigos, un oficio desconocido, vivir de alquiler… Necesitaba reflexionar más antes de irse o quedarse. Esperaría hasta cumplir la misión del rescate de Redfield, después ya vería qué hacer.
-En realidad lo iba a hacer, quería mudarme a Australia a dar clases de biología en una universidad. Pero ocurrió lo del asalto a la fiesta y no pude marcharme… Tampoco sé si quiero irme de aquí.-Se rió con timidez y le miró sonrojada.-Estoy hecha un lio.
Billy, que había tenido que empezar su vida con una nueva identidad, sabía de lo que hablaba. Ella no tenía la necesidad de partir del país, podría quedarse. No le diría que se quedase a su lado, pero tampoco tenía la necesidad de marchar.
-Si aceptas mi consejo, yo de ti no me iría. Tampoco conozco tu situación actual… pero cambiar tu vida sin saber si te irá a mejor es un riesgo que no tomaría. Te lo digo por experiencia propia.
La chica suspiró mirando al sofá y jugó con sus manos. A lo mejor con el dinero de la BSAA al terminar la misión podría comprarse esa casa que tanto le gustaba y empezar una nueva vida. De hecho, había escuchado que existía departamento médico en la sede de la compañía anti-bioterrorista. Por informarse no perdía nada. Las palabras de Coen le hicieron abrir los ojos. Tenía que tener la mente abierta a nuevas propuestas, ya basta de pensar y preocuparse por todo.
-Gracias Billy.-Puso su mano en su bolsillo trasero y sacó su tarjeta con un télefono.-Estaremos en contacto.
El ex-prisionero la acompañó hasta la puerta y se aseguró de tener a buen recaudo su número de móvil. Antes de que se fuera del edificio la llamó, haciendo que se girase sorprendida.
-Cuando quieras repetimos lo del beso, ¿vale?
La chica pensó en lo que había aprendido: no te preocupes, ten la mente abierta.
Con decisión volvió sobre sus pasos, casi corriendo. Se acercó a Billy y con las mejillas sonrojadas cerró los ojos y le dio otro beso en los labios como "despedida". El hombre no la rechazó, tenía los brazos alzados por la enorme sorpresa. No alargó el beso y se quedó mirándole a los ojos con alegría. A él se le subieron los colores, cosa poco usual. Ella le soltó y se fue jovialmente, como si nada. Billy se quedó plantado sin saber qué hacer, en la puerta del edificio.
Sala de conferencias
Wesker había partido a su laboratorio, solo tardaría unas horas en volver. Ya estaba oscureciendo y le prometió a Claire que tendrían una cena especial. Le había regalado un vestido el mismo color que su cabello y le ordenó arreglarse. Estaba ansioso por volver a casa y ver el resultado.
Volvió a convocar la reunión que quedó interrumpida cuando Claire estaba ingresada en las instalaciones. Era el único día que los líderes de los sindicatos estaban libre y debía ser hoy sí o sí. Hubiera preferido quedarse con Claire en la mansión haciendo cosas más interesantes. Estos últimos días habían sido intensos.
Su obsesión por ella había aumentado. Su nombre sonaba en su subconsciente como un eco incesante.
Claire, Claire, Claire...
Ahora que había logrado domarla estaba muy satisfecho. Si su hermano la viese… La desgracia le caería encima.
No sabía qué clase de sentimientos sentía la menor Redfield por él. Tampoco eran mucho de su interés ya que se había entregado a él múltiples veces. La deseaba febrilmente, era un deseo constante y no podía parar de pensar en ella. Se preguntaba si eso era normal, probablemente no.
Se había vuelto más letal. Mataría a quien le pusiese un dedo encima. Solo podía ser suya y nadie más tendría el derecho -y placer- de tocarla. Ahora estaba más convencido de que ella era la única mujer que aspiraba a ser la reina de su mejorado mundo.
Él sería un dios y tendría a una hermosa familia acompañándolo durante su mandato.
La imagen más vulnerable de su cautiva no marchaba de su cabeza. Su tez resplandeciente, ojos de cielo y pelo incandescente. Su figura dormida bajo las sabanas de la misma cama en la que él dormía. Su piel rozando la suya mientras aspiraba el aroma floral de su interminable melena roja.
Despejó su mente una vez más y repasó su discurso justo por donde se quedó hace unas semanas. Cuando llegase a la mansión ya se divertiría con su presa.
Los primeros comerciantes entraron y tomaron asientos, teniendo el gusto de hablar solas sobre temas específicos con Wesker. El mercado negro y sus beneficios, un negocio que hacía que su cuenta millonaria se agrandara más cada día.
Mansión
Ya había pasado un tiempo razonable desde la partida de Albert y ella ya se había puesto elegante. El vestido corto con falda al vuelo y escote vistoso fue un buen presente por su parte. Se dio el lujo de pintar sus labios con un carmín coral, con ligero sabor a frutas. Su pelo estaba recogido en un moño deshecho, con el flequillo suelto y algún mechón rizado decorando su rostro.
Al mirarse en el espejo frunció el ceño. ¿Qué le estaba pasando? ¿Porque se estaba arreglando? ¿Era él realmente el hombre con el que quería pasar el resto de sus días?
Una confusión y culpabilidad repentinas le hicieron mirar al suelo arrepentida.
Su hermano... ¿cómo estaría a esas horas?
Desearía hablar con él, aunque se tratara de un solo instante, un eco de su voz. Algo que pudiera confirmar que seguía vivo y a salvo.
La culpa que había tardado días en aparecer, hizo su entrada, trastornando los planes y pensamientos de la chica. Esos días había estado ocupada con Wesker, pero ahora que disponía de tiempo libre ya se permitía el lujo de pensar en los demás.
Claire decidió prender la chimenea ya que el frío nocturno empezaba a colarse por cualquier rendija. Fue al despacho para leer con unas mantas, no sabía porque pero esa sala era su favorita y la más acogedora. Probó con tocar el piano, pero se aburrió pronto ya que no disponía con partituras para interpretar. Se recostó en el sillón de cuero rojo, bufando y apartando su fleco de la cara.
Chris estaría decepcionado si la viera acostándose con su mayor enemigo. ¿Qué clase de hermana era? Lo único de lo que era culpable era sentir tales sentimientos hacia el ex-capitán de los STARS. Esas memorias de cuando era adolescente… Había descubierto que Albert era el mismo de antes pese sus planes.
Nunca sería capaz de vivir feliz estando allí sin contacto con su única familia.
Giró la cabeza hacia el escritorio y tragó saliva.
¿Pasaría algo si buscaba la manera de encontrar algún método de comunicación? Por probar no perdía nada, Wesker jamás se enteraría, estaba sola allí y no había cámaras de seguridad en ninguna de las habitaciones de la mansión victoriana.
Se levantó con pasos temblorosos bajo sus tacones negros. Caminó hasta la mesa de roble y se lo pensó bien antes de abrir el primer cajón. Estaba vacío, era el departamento de donde Albert había cogido algunos papeles para su conferencia.
Respiró hondo y abrió el segundo, lamentándose porque ya había traicionado la confianza de su hermano y ahora volvía a hacerlo con la de Albert. Dentro del cajón solo restaba una carpeta con cierres dorados. Era un portapapeles peculiar, parecía algo preciado. Lo tomo entre sus dedos temblorosos y lo abrió, mostrando su contenido encima de la mesa.
Decenas de fotos suyas, a todas las etapas de su edad, se revelaron, dejando a Claire impactada. ¿Cómo demonios había conseguido todo eso? La primera de ellas era una de cuando recibió un premio en el certamen literario de su instituto en Raccoon City, rozaba los 16 años, antes de conocerse.
Después encontró un historial médico, donde estaba explicado con detalles sus problemas después de la muerte de sus padres. Eso le daba vergüenza ajena y parecía que había estado abandonado en el cajón desde hacía tiempo.
Otra hoja de papel inmaculada, con todo su desarrollo académico. No se ahorraban los detalles a la hora de decir las asignaturas que se le daban mejor y qué aspiraciones tenía. Parecía como si el mismísimo tutor de cada curso hubiera hablado con él cada año. Palideció al ver que más información personal estaba impresa en los otros documentos. Entre ellos destacaba un informe de cuando se infiltró en la base parisina de Umbrella, en busca de su hermano. Hasta tenía las preguntas y respuestas del interrogatorio que le hicieron en el avión que partía hacía Rockford.
Después tenía otra ficha con su perfil en Terra Save, con todas sus habilidades y logros a lo largo de su carrera como activista. Eso significaba que la había estado observando. Ese hombre debía ser bueno a la hora de hackear sistemas, el mismo informe de Terra Save pertenecía a los archivos confidenciales de la ONG.
Ordenó los papeles de nuevo y los guardó en la carpeta. Se detuvo a ver todas las fotos -que estaban juntas con un clip-. La primera era esa del certamen literario, las fotos se le cayeron al suelo, quedando estampadas. Se agachó y las recogió con afán.. No se molestó en ordenar las demás imágenes, siguió investigando.
La segunda fotografía era ella con sus padres y Chris, estaba en blanco y negro y apenas se distinguían ya que la imagen era muy vieja. Entre la colección también estaba otra en el campo de tiro, recordó que Chris era el que tenía la cámara. Ella empuñaba un arma con decisión y se mostraba de cuerpo entero. Una camisa de tartán y unos tejanos desgastados con botas militares. Su pelo estaba recogido en una coleta y llevaba auriculares para proteger sus oídos de los disparos. Vete a saber de dónde la habría sacado.
-"Ya es suficiente"
Claire volvió a guardar todo el contenido en el folder, intentando no pensar en ello. Eso era demasiado extraño, pero seguramente Wesker también tenía más archivadores con información de Jill y de su hermano. Rebuscó entre los demás cajones pero no encontró más carpetas ni nada sobre alguien que no fuera él mismo o su cautiva.
No sabía cuánto tiempo le habría llevado reunir tal información, pero era como un gran resumen de su vida. No le diría nada a Albert, si la pillaba husmeando no sabía cómo reaccionaría.
-Joder, eso daba miedo.
Lo dejó tal y como todo estaba antes, sin levantar sospecha. Luego echó una mirada rápida al portátil de Wesker. Quizás desde allí podría enviar algo a su hermano. Lo abrió dudosa, rezando para que él no volviese allí justo en ese momento. El ordenador se encendió rápidamente y le pidió una contraseña de nueve caracteres.
Pensó mientras se apoyaba en la mesa, frotándose las sienes. Wesker no podía ser, Redfield tampoco. Umbrella no llegaba a los caracteres necesarios, Claire aún menos. Se concentró en las cosas que Albert podría poner de contraseña.
Dearheart.
¡Si, tenía nueve caracteres! Lo tipeó vigilando que estuviera bien escrito y pulsó el panel para que le dejara entrar.
Error.
La chica se sentó en el sillón, vencida sin saber qué más poner. Probó con más códigos al azar.
Rockfort.
De nuevo, su intuición se había equivocado. El PC no le dio el acceso válido. Ya era suficiente por hoy, demasiados descubrimientos. Pensaría en la posible clave de acceso durante los días que estuviera con él y cuando tuviera otra oportunidad lo volvería a intentar.
Tomó uno de los libros que estaba leyendo y se fue a la habitación para sumergirse en un mundo de aventuras, lejos de su vida actual.
Entrada
Wesker entró en el pabellón Oeste de su mansión. La reunión ya había terminado, incluso había acortado su discurso porque tenía unas ganas tremendas de volver a casa. Antes de visitar la estancia de su dearheart, fue al despacho a revisar un e-mail que le había enviado el director general del comercio. Dejó los papeles en el cajón, extrañando porque no recordaba haber dejado los últimos archivos en esa posición. Encendió el ordenador, viendo que estaba recalentado. Alguien había estado husmeando en su despacho y sabía que ella era la única culpable. Obviamente, al introducir la contraseña el filtro de protección le informó que hubieron dos intentos de clave incorrecta. Rockfort y Dearheart fueron sus intentos de iniciar sesión. Por supuesto, él no pondría una clave tan obvia.
AW01998CR
Su contraseña mezclaba letras y números, una combinación sin significado aparente. AW de Albert Wesker y CR de Claire Redfield. El 01998 era el año de la caída de Raccoon City.
Tuvo una idea brillante para castigarla. Causaría el sufrimiento de su hermano a través de un video. Si ella quería que Chris supiera algo sobre su hermanita, lo tendría.
Colocó una mini-cámara en una de las estanterías repletas de libros antiguos. Enfocaba a la parte del sillón de cuero rojo, donde se encargaría de grabar todo lo que le haría a su cautiva.
Enfadado y con ganas de darle una reprimenda a Claire, salió corriendo del despacho. Entró de golpe en la alcoba de la pequeña Redfield, asustándola. Estaba estirada en su lecho leyendo tranquilamente, como si nada malo estuviera por suceder. Ella se incorporó en la cama, sentándose y mirando con confusión. Dejó el libro en la mesita de noche y se levantó para recibirle. Albert la envolvió en un abrazo y aspiró el aroma de su colonia.
-¿Creías que no me iba a enterar?
Él la soltó y ella puso un poco de distancia, viendo que algo malo pasaría. La había pillado y no sabía cómo. Ella solo quería tener contacto con su hermano, ¿Acaso era tan malo? Decidió fingir que no sabía porque la acusaba. Si lo confirmaba a lo mejor estaba firmando su sentencia.
Si ella no hubiera encontrado esos papeles llenos de su información, fotos y datos personales, no estaría asustada ahora mismo.
-¿Qué? ¿De qué hablas?- Ella se hizo la tonta y retrocedió temerosa.
Disfrutó de ejercer el poder del miedo sobre ella. Sabía que después de esto ella no volvería a hacer ninguna imprudencia como la de hoy.
La observó con el vestido rojo que le había regalado. Que mujer más maravillosa. Adoraba su rebeldía y disfrutaría castigándola. Sus dos facetas -la de sumisa y rebelde- le parecían igual de atractivas.
-Dearheart, cariño… Nadie podría resistirse a eso que tienes, ni yo podría.-Hizo una pausa mientras se quitaba los guantes de cuero negro.- Pero no puedo premiar a una niña que se ha portado mal, mereces un escarmiento.
Se quitó las gafas de sol, enseñando sus ojos ahora rojos de furia. Claire tembló, cuando sus orbes eran de color bermellón nada bueno pasaba.
-Albert, me estás asustando...
Con un rápido tirón, Wesker, la arrastró a la biblioteca. Su agarre en la muñeca era fuerte y la pelirroja intentó soltarse desesperadamente. No sabía que planeaba hacerle, pero tenía un mal presentimiento. Entraron en el estudio, donde el aparato estaría grabando lo sucedido.
Llegó la hora del castigo.
Wesker se sentó en el sillón de cuero rojo e hizo que Claire se estirarse mirando al suelo, en su regazo. De rodillas y teniendo su abdomen apoyado en sus piernas, fue privada del movimiento. Con una mano le agarró las dos muñecas detrás de la espalda para impedir que se moviera o arrastase. Levantó la falda roja de seda, mostrando su trasero de piel tersa y radiante. Le dio una primera nalgada, haciéndola chillar por sorpresa. Respiró aceleradamente al ver a lo que se refería con lo de "castigo".
Wesker le bajó la ropa interior, deslizándola entre sus piernas. La pelirroja no colaboró y tuvo que hacerle bajar las piernas a la fuerza para poder quitarle la prenda. Masajeó su entrepierna desnuda, causando algún jadeo a la niña.
Una vez colocada de nuevo, se encargó de azotarla una vez más, repitiendo el proceso anterior. Cada vez que la chica esperaba un golpe sentía como su cuerpo se tensaba. Su trasero empezaba a verse rojizo, pero el tirano no tenía suficiente. Aceleró el ritmo de sus golpes y aumentó la fuerza. Eso le pareció demasiado a la hermana menor de Chris y con enfado replicó.
-¡Albert para!
Él hizo caso omiso e incluso endureció los golpes. Podría tratarse de un juego sexual, pero sabía que lo hacía para regañarla. Eso de intentar contactar con Chris no le había sentado bien. De todas formas, eso no justificaba la paliza que le estaba dando. Notaba el escozor insoportable en su trasero.
-¡Ya basta, detente!
Le frotó sus dos bultos de piel sensuales y luego volvió a estimular su sexo y zona más sensible. La cautiva se sacudió, haciendo que él se molestase y la volviera a azotar.
-¡Me estás haciendo daño, por favor ya es suficiente!
Él se detuvo por un momento, dando alivio temporal a la chica. Luego le cogió del pelo hasta que su boca estaba en su oído.
-Eso lo decidiré yo.- Susurró venenosamente.
El siguiente golpe fue con el que acabó con la cordura de la pequeña Redfield. Gritó mientras algunas lágrimas corrían por sus mejillas. Wesker vio cómo su cautiva gimoteaba y decidió ser un poco más suave, pero sin detenerse.
Cuando vio que estaba excediéndose y la piel de la chica ardía, paró. No le gustaba oírla llorar de esa manera, pero sería un buen toque para enviárselo a su hermano mayor.
Frotó su trasero con cuidado, intentando aliviar el dolor que le hacía pasar. Pero la agonía física no era nada comparada con la pena mental que la chiquilla sentía.
Se había pasado, y mucho. Ella era su prisionera, pero también algo más que una simple huésped en su casa. Su opinión contaba.
Al sentir las palmas del rubio masajear sus nalgas, calmó su llanto silencioso. Sin embargo, sus respiraciones seguían siendo aceleradas.
-¿Qué has aprendido hoy, niña traviesa?
Hizo que se sentara sobre su regazo, aún teniéndola sujeta por la cintura. La mujer estaba dolida y se lo mostró con su expresión. Él parecía indiferente.
-Eres un insensible.
Wesker la volvió a estirar con brusquedad, teniendo su trasero justo en su regazo de nuevo. Frotó su palma con su piel de una manera más dura. Eso no era lo que él quería escuchar.
-Respuesta incorrecta, dearheart.
Le dio la última nalgada, más intensa que las otras. Ella gritó y gimoteó de dolor.
Estaría un par de días sin poder sentarse cómodamente.
No podía tratarla de esa manera. Eso no era amor, ninguna pareja normal hacía eso a su amante. A menos que fuera una masoquista, cosa que no era.
Él la volvió a tirar hacia atrás hasta que quedase sentada. Se puso muy seria mientras pensaba que a lo mejor, él solo la tenía como un juguete sexual.
-Si te digo que te detengas, lo haces.
Albert sonrió de un modo burlón, reprimiendo una carcajada y le volvió a poner bien la falda.
-Tú eres mía y hago lo que quiero contigo.
No vio a venir la bofetada que la chica le dio en la mejilla. Con su mano libre se tocó el pómulo donde la palma de su amada había golpeado.
-Me estabas lastimando y te lo he dicho, pero tú no has parado. ¿Eso es lo mucho que te importo?
-Sí que me importas… mucho.
Le agarró las muñecas, acercándola a él. La examinó con lujuria antes de dejarse llevar por la excitación.
La tumbó en el sofá de cuero y se empezó a sacar la camisa. Claire intentó escabullirse, pero él tenía todo su peso encima de ella. No entendía cómo podía dudar de su adoración a ella.
La tomó por la nuca y acercó su fino cuello a sus labios. Redfield, con sus manos delicadas, apartó la cara de Wesker. Encima ahora se beneficiaría de su cuerpo. ¿Y qué más?
Él apartó las manos de la chica y le robó un beso en los labios. Sentía como se agitaba debajo de él. Intentaba demostrarle cariño y arrepentimiento -y de paso hacer que Chris al ver el video pensase que se había acostado con ella- pero sus caricias no le gustaban ahora que estaba tan alterada.
Se separó de su boca y pasó a su mejilla, plantando besos como aleteos de mariposa en esa zona de su hermoso rostro.
De nuevo intentó apartarlo, cuando tuvo su máxima atención y se estaba quieto, reclamó que la dejara.
-¡No quiero esto, Wesker!
El hombre hizo una mueca de decepción y la chica pudo ver cómo sus ojos rojos se iban aclarando, volviendo a su azul natural. Ella lo empujó a un lado del asiento y se fue deprisa del despacho.
Había metido la pata. Había ganado mucho en esos meses y ahora casi lo tiraba por la borda. Sabía que si se disculpaba y le traía algún presente, ella lo perdonaría. Era una muchacha sentimental y no le negaría la reconciliación. Además, ella estaba enamorada de él.
Por ahora, se levantó colocándose de nuevo la camisa. Fue hacia el estante donde estaba la minúscula cámara indetectable. Sacó la pequeña tarjeta de memoria y la introdujo en su portátil.
Se sentó en la silla negra y empezó a editar la cinta. Por suerte, la chica había mostrado resistencia en todo momento, así que podría terminar el video con poco esfuerzo.
Seleccionó desde que entraron en la sala y la obligó a recostarse. Allí empezaron los golpes. Revisó la grabación, mirando la cara de dolor de Claire. El video no tendría sonido, la pelirroja había mencionado que tenían una relación amorosa y eso no lo debían saber. Chris tendría que sufrir pensando que su hermana era tomada a la fuerza por él.
Luego llegó cuando le dio la bofetada en el rostro. Acto después se veía como él la obligaba a tumbarse y se desvestía el torso. Con eso ya se intuía que la tocaba y que era suya.
Lo cortó justo antes de que su ángel lo apartase y lo rechazase. En la cinta tenía que parecer un acto forzado, pero en la realidad sería incapaz de violarla. Como mucho podría robarle algunos besos o dar alguna caricia suave, pero nunca tomar su cuerpo a la fuerza.
Por supuesto, la castigaría si hacía algo malo. Pero no con una agresión sexual.
Satisfecho, copió el video editado en una unidad de almacenamiento externa. Puso el USB dentro de un sobre blanco y escribió la dirección donde lo enviaría.
Washington DC, calle Saturno, sede de la BSAA.
En el reverso del sobre escribió con caligrafía elegante:
Redfield.
A partir de esta acción empezará el caos… Preparaos porque ya he publicado casi una tercera parte del fic.
Respuesta a los reviews:
James Anderson: Siempre serás bienvenido en dar tu opinión en mi humilde y loca historia.
Zhines: ¡Comadre malvada! Me alegro de verte por aquí, esperemos que se te pegue algo de mí en tus fics… oh, espera, leí lo de adult fiction y me superas again. Me estoy quedando atrás, pensaba que con el one-shot weskerfield ganaría posiciones.
De Ada ya no se sabrá nada hasta la secuela… estará en aprietos, esto te lo garantizo, pero pobre Claire, fue por buena causa.
El Billecca espero que haya sido de tu agrado, aquí la inocente Chambers no es tan inocente. Ese beso fue plneado y muy provocativo, mira que dejar así a Billy…
¡Chocolates, gracias! Dale más a Irene para que vuelva, si quieres dale los míos también. Y gracias por confiar en mí y darme ese avance de secretos de familia.
¡Nos leemos! Actualiza pronto o verás.
Paola Watson: ¡Hola, malota loca del weskerfield! Aquí estoy, tu alma gemela macabra reportándose con una actualización y una humilde repuesta de review.
¿Quieres más lemmon Weskerfield? Tendrás más lemmon Weskerfield en el próximo capítulo y muchas escenas hot. Aunque espero que este saciamento de obsesión que ha tenido Albert con Claire ya haya saciado tu sed.
Vuelvo a insistir… ¿Tienes Facebook? ¿Estás en el grupo de FF:DSTLO? Deberías, estamos las fans del fandom y subimos cosas de RE… Y se shippea el Weskerfield.
Y a parte del FB, quiero fotos del rodaje, empieces el día que sea. Y cuando salgan capítulos tuyos en youtube quiero que pases enlaces, ¿okay?
Gracias por el review doble, me haces muy feliz, me alegraste el día.
Elizabeth Abernathy: No es coincidencia que nuestras mentes estén sincronizadas, eso significa que estamos destinadas a hacer grandes planes juntas, maldades en concreto.
Me encantó ser tu beta del One-Shot, quedó impresionante. Tanto que hasta AdrianaSnapeHouse te felicitó, te lo merecías realmente.
A Ada le traicionan por todos lados, de momento no sabremos nada de ella porque estará preocupada por huir e irse a la otra punto del mundo a esconderse de la ira de Wesker… si se entera de algo… Tormenta y adiós Ada.
Hoy la continuación del Billeca, espero que ese final de escena te haya gustado. Parece que Rebecca se ha quedado a gusto.
Olías bien, olías bien. Incluso antes de los spoilers ya intuías la maldad, eso es que estamos sincronizadas y tenemos presentimientos mutuos.
¡A seguir con esta vida parecida a una telenovela mexicana!
Big fan of Optimus Prime: ¡Hola, encantada de verte de nuevo por esta historia! Se te echaba en falta, estaba punto de llamar a los bomberos y al FBI para que vieran si estabas bien.
La E3 nos tiene pendientes a todos, en realidad el tráiler de RE7 era solo una demostración de la demo. Y además, Capcom confirmó que no habría actos paranormales ni fantasmas en el juego. Se centrará en survival horror. Lo que no me gusta tanto es lo de la primera cámara, dijeron que el personaje no tendría mucha personalidad. Normalmente en los juegos first person los personaje no suelen hablar demasiado… y eso no me acaba de convencer. Pero igualmente será una compra segura.
¡Espero volver a verte por aquí pronto! ¡Nos leemos!
Att. Frozenheart7
