Dark Temptation

Capítulo 17

Disclaimer: Resident evil ni sus personajes me pertenecen.

Recomendaciones musicales:

La canción "Dearheart" se llama: Live Before War de Kenji Kawai

Agradecimientos: A mi Beta Light of Moon 12 y a mis hermanas malvadas.

Advertencia: Contenido M.

Nota de Autora: Actualizo esto antes de irme unas semanas a… desconectar, y no por voluntad propia. Y no, no me voy al manicomio aunque lo preferiría.


Mansión

La pelirroja despertó y encontró la cama vacía. No había señales de su acompañante, solamente el hueco en las sábanas, mostrando que allí había estado durmiendo alguien hacía poco. Mejor para ella, si hubiese podido, anoche lo hubiera echado del colchón a patadas. A ver si descubría cómo se sentía ser tratado como un mero perro maltratado.

Decidió empezar a ejercitarse para terminar de despertar. Unas flexiones y abdominales no le irían mal, se despejaría y sudaría un poco. Después iría a la ducha y empezaría el día leyendo un poco.

De alguna forma, ella lo quería. Pero esos arrebatos violentos y su comportamiento hacían que se sintiera traicionada. No era su amo desde que los dos decidieron tener esa relación. ¿Pero qué clase de rehén tenía una relación amorosa con su captor?

¿Él realmente la quería? Estaba clara su obsesión con ella, pero una cosa era desear y otra amar. Que ella fuera la víctima de su secuestro no fue coincidencia, lo sabía. Lo que no comprendía era porque la trataba a golpes cuando hacía algo "indebido". ¿No podía portase normal y hacer como todas las parejas y hablar? No pretendía tener privilegios como cautiva, pero sí un poco de comprensión.

Su relación nunca podría ser normal y estaba claro que no podría tener a Chris y a Wesker en la misma vida, solo uno de los dos. ¿Pero el momento de elegir llegaría algún día? Había estado meses allí y no había ninguna señal de su hermano. Albert tampoco se había puesto en contacto con él y estaban aislados del mundo. Si se tratara de algo para enfurecer a su hermano mayor, él ya habría hecho algo para provocarle sufrimiento.

Él le había dicho que la deseaba y su actitud obsesiva y enfermiza era prueba de ello. ¿Wesker estaba bien de la cabeza? ¿Ella corría algún peligro estando con él? Hasta ahora nada fatal -descontando lo del otro día- había sucedido. No la había lastimado a menos de que se revelara contra él.

Necesitaba saber con exactitud qué era lo que él necesitaba de ella. ¿Porque ella? ¿Que tenía de especial? Había miles de mujeres más hermosas y cuidadas que ella. ¿Porque justamente la hermana pequeña de su mayor enemigo?

Bueno, esas preguntas también se las podía hacer ella misma. Había caído entre sus redes pese a estar enfadada con él. La peor pesadilla de Jill y su única familia se había acostado con ella. Había engañado a Piers con otro hombre y se sentía fatal por ello. Los sentimientos de Nivans eran sinceros y puros y en cambio ella lo echó todo a perder.

Si se hubiera negado a acostarse con Wesker ¿hubiera tenido elección? Ese día era el de la apuesta y ella debía hacer lo que él le dijera. Estaba segura de que algo como eso no se hubiera evitado. ¿La habría sometido a la fuerza?

Pausó sus ejercicios y estiramientos cuando las primeras gotas de sudor caían por su frente. Detuvo sus pensamientos y se obligó a caminar hasta el baño para asearse y darse un reconfortante baño.


DSO

Después de horas de trabajo, Hunnigan logró descifrar las contraseñas y claves para acceder a los números de la tarjeta de memoria. Esa espía era astuta y se notaba como había puesto muchos filtros y protecciones para que sus llamadas fueran indetectables. Las capas de encriptación eran de las más complicadas que existían y había sudado bastante a la hora de traspasarlas.

Algunos de sus contactos estaban bajo un nombre clave, en especial los de sus jefes y gente que la contrataba. Había trabajado para numerosas empresas, sin embargo, pocas veces había servido al mal. Las Plagas fueron entregadas a otra empresa y no a Wesker, como había dictado sus órdenes. Su papel era complicado, no se sabía bien cuáles eran sus propósitos.

El registro de llamadas de Wong estaba incompleto, solo había unas pocas y no eran recientes. Esa mujer debía tener la costumbre de borrar los historiales de todo para no dejar ni huella. Por suerte, había logrado extraer ciertos teléfonos sospechosos. A partir de las llamadas pudo buscar las localizaciones por satélite. Había varios refugios posibles de Wesker, pero ella apostaba por cierto e-mail enviado a una de las islas del Índico, un lugar lejano, pequeño y aislado estaba dirigido a Wesker y hablaba que sabía que había sobrevivido al volcán. El mensaje terminaba con la frase: "mala hierba nunca muere". Estaba claro que ellos dos no se llevaban del todo bien y menos después de la traición de la espía en España con lo de Los Iluminados y el virus.

Sin dudar, la informática llamó a Leon a su PDA, sabiendo que contestaría enseguida. Solo tardó dos pitidos en contestar, su imagen apareció en la pantalla, parecía que estaba en una cafetería.

-Tengo información útil sobre Wesker.

El hombre se levantó de la silla y asintió mientras sonreía con éxito. Sabía que Ingrid podría solucionar sus problemas y terminaría por encontrar a ese bastardo.

-Buen trabajo Hunnigan, nos vemos ahora.

El rubio no perdió el tiempo y salió del bar -no sin antes pagar lo consumido- y se dirigió a la sede de la DSO. Envió un corto mensaje a la PDA de Chris avisando de que su amiga había conseguido sacar algo de utilidad a los datos de Ada. Le dejó la tarea de reunir a todos los miembros del equipo en la BSAA, él llegaría después de ver lo que había descubierto Hunnigan.


Mansión

Después de dos días componiendo, Albert terminó la canción de piano. Estaba seguro de que Claire no rechazaría ese regalo. Terminó de escribir las partituras con perfecta caligrafía, elegante y clara. Las juntó, eran tres hojas en total. Las metió dentro de una caja dorada, con grabados de figuras y cenefas. Cuando estuvo satisfecho con el resultado, encendió la chimenea con un fuego tenue, dando cierto ambiente lúgubre a la sala. Puso dos velas blancas encima del piano, era un ambiente romántico que encantaría a su ángel.

Pasó por la otra habitación y se puso loción por el rostro y por el cuello, sabía que eso le gustaba. Se cambió su ropa por una camisa negra y unos pantalones igual. Se quitó los guantes y se lavó las manos antes de ir a la alcoba de su cautiva.

Cuando entró vio la cama vacía, hecha como si nadie la hubiera tocado o dormido allí. La ropa estaba bien doblada encima del edredón negro. Escuchó como una puerta detrás de él, se giró y vio que la menor Redfield acababa de bañarse y se estaba peinando el pelo secado. No le saludó y pasó por su lado sin decir nada, ignorándolo. Al menos ahora no le golpeaba con el hombro. Estaba vestida con una camiseta negra de manga larga y unos tejanos simples. Ella se sentó en la cama y empezó a leer, sin importar su presencia.

Albert se acercó a ella con disimulo y le quitó el libro de las manos, tirándolo en el colchón. La chica se indignó e iba a quejarse, pero él le tendió la caja dorada, dejándola confusa.

-Toma, ábrelo.

¿Tan difícil era pedir perdón? Solo le bastaría con un "lo siento" o un "perdóname". Era el señor Albert-ego-tan-grande-como-mi-ambición-Wesker y él no pedía perdón nunca.

-Te dije que no quería ningún regalo.

¿No podía mostrar arrepentimiento y expresarse? No iba a comprarla con un regalo, fuera lo que fuera. Como si le regalaba un yate, bueno, entonces no sabría qué hacer.

-Corazón…-Volvió a insistir él.

De mala gana, la chica accedió mientras bufaba. Lo miró una vez más con las cejas arqueadas. Podía esperarse una bomba, ese hombre estaba mal de la cabeza. Le dolía la cabeza y no tenía ganas de discutir, decidió terminar con eso rápido antes de soportar otra invasión de privacidad de Wesker. Pasó la mano por encima de la caja, palpando las grabaciones que se habían hecho en el metal dorado.

El contenido de la caja la sorprendió, no se lo esperaba. Eran unas partituras escritas a mano. Estaban tituladas "Dearheart", era una canción escrita para ella. Su expresión se suavizó y miró al rubio con desconcierto.

-¿Per…? ¿Porque?- Ella se quedó sin palabras.

-Solo ven conmigo.

Le tendió la mano para ayudarla a levantar de la cama, ella aceptó. Entrelazó sus dedos con los de ella con suavidad y la llevó hasta la biblioteca. Al entrar en esa sala, a la chica le vino un escalofrío por lo sucedido. Luego vio que el ambiente estaba decorado con unas velas y era un toque íntimo y romántico. Se sentó a su lado en el taburete frente al piano y cogió las partituras de las manos de Claire. Las puso en el atril y la tomó de ambas manos antes de tocar la canción.

-Solo fue un pequeño "juego"… no volverá a pasar.

La pelirroja quedó impactada por las palabras del enemigo de su hermano. Le quitó las gafas de sol y reveló esos orbes de color azul marino que solo salían a flote cuando estaba calmado. Estaba diciendo la verdad, no había malicia en sus palabras. Le acarició el pómulo con su palma, su piel estaba caliente.

-¿Lo prometes?

Él asintió y soltó el agarre que la menor Redfield tenía en él. Echó una ojeada a las partituras y sin decir nada más empezó a tocar la canción dedicada a su amada. Era una melodía delicada, hecha por notas agudas y sensibles. Transmitía tristeza y arrepentimiento desde el primer instante. Era una canción simple y lenta, no muy difícil de tocar. La expresividad que Wesker daba a sus melodías era única, solo había escuchado Moonlight Sonata y también ponía mucho sentimientos la hora de interpretarla. La estructura de la canción era la misma, pero a cada repetición de estrofa se añadían algunas variaciones que la hacían más emotiva.

Se repitió el tema principal una octava más baja y con más armonías acompañando la melodía principal. Claire no podía creer que esa pieza era totalmente compuesta por él y regalada a ella. Nadie le había hecho ningún detalle así en la vida. No pudo reprimir un par de lágrimas de emoción, el cántico del piano la había puesto sensible. Se limpió las pequeñas gotas saladas que resbalaban por la mejilla.

En el trozo final de la canción, la armonía grave y la melodía aguda se combinaron a la perfección, creando un clímax musical. Era una de las canciones más hermosas que había escuchado nunca. Admiraba como la misma estructura melódica variaba en tonalidades y expresiones distintas. Se necesitaban estudios y mucho trabajo para poder componer esa pieza. Ahora pensaba como ella le había tratado y se arrepentía profundamente.

La melodía terminó con un par de nota sueltas agudas, dando el toque final adecuado para una canción con esa expresión musical tan alta.

Él volvió a guardar las hojas donde estaban escritas las notas para tal hermosa canción y las tapó en la caja dorada. Se giró hacia ella y notó que tenía los ojos llorosos y el rostro ligeramente empapado. Le pasó la mano por detrás de su hombro y le acarició la espalda.

-No llores, dearheart.

Abrió los brazos para recogerla en un abrazo cálido y protector. La chica no resistió el impulso de refugiarse en su pecho y clavó sus manos en su espalda mientras controlaba sus emociones. Él notó como su cautiva estaba llorando silenciosamente, le acarició la cabeza para calmarla.

Claire levantó la cabeza al sentir la mano del rubio acariciarle las hebras rojas de pelo. Se sentía feliz y cómoda al ser querida por el tirano. Aún no se podía creer el regalo, le encantaba. Ese tipo de acciones hacían que ella no se quisiera apartar de su lado.

-Nunca alguien ha hecho algo así por mí.

Le puso unos mechones de su melena detrás de su oreja y la miró con ambición. ¡Cuánto había extrañado su tacto!

-Eso es porque nadie nunca te ha valorado tanto como yo lo hago.

Entre sus dedos tomó su barbilla y guió sus labios hacia los de él. Era como un camino al cual nunca te olvidabas cómo llegar. Sintió cómo su lengua reclamaba entrar en su boca y mezclarse con la suya. Ella accedió y dejó que su fogoso amante pudiese acceder a ella con totalidad. Se besaron hasta que se quedaron sin aliento, se separaron un poco para tomar aire. Ella acarició su nuca, aún sofocada por ese intenso beso.

Wesker quería más pero no siguió para no forzar las cosas. Se habían reconciliado y no quería ir demasiado deprisa y estropearlo todo. Se separó de ella, haciendo que Claire se decepcionase un poco.

-Es tarde, deberías ir a dormir.

¿Y esa frialdad repentina de dónde había salido? La pelirroja abrió los ojos con incredulidad, ella no tenía sueño. No sabía porque ese cambio de mentalidad tan repentina había sucedido. Eso la dejó un poco preocupada.

-¿Me acompañas?

Él supuso que el sentido de la frase era inocente y accedió, asintiendo con la cabeza. Ella le tendió la mano para que fuera con él, no negó la invitación. Ese acto le recordó a Sherry y William cuando el padre iba a dar las buenas noches a la niña y le leía un cuento.

Caminaron hasta el dormitorio, al llegar Claire se quitó los zapatos con el pie. Él le soltó la mano para darle libertad de movimientos. Se sentó en la cama y vio como la chica guardaba su calzado en el armario. Luego, a ella se le ocurrió algo que haría despertar la pasión de Albert. Se desabrochó el cinturón mientras le encaraba.

Su cerebro no pudo procesar lo que Claire estaba haciendo. Se posó a una distancia corta y se quitó los pantalones de una manera provocativa mirándolo con lujuria.

-No quiero dormir aún.

Se sentó a horcajadas sobre el regazo de Wesker, con una pierna a cada lado de su cuerpo. El rubio le pasó la mano por el muslo, enchinando la piel de la niña. No iba a desaprovechar una proposición tan tentadora, pero tampoco sería tan brusco como la primera vez. Centraría la atención en el cuerpo de Claire y la haría disfrutar. Con un arrebato rápido, tomó a la chica por debajo de sus rodillas y la hizo tumbar en la cama, quedando debajo de él.

La acomodó en el centro de la cama para no caerse del colchón. Se sentó a horcajadas en su cuerpo sin lastimar la piel de su querida. Empezó frotando la zona más sensible de la chica, haciendo que temblara al estimularla. Se deshizo de la ropa interior rosada de la mujer.

¿Cuántas personas a lo largo de la vida de Wesker habían estado así alguna vez con él? Seguramente nadie. Le había quedado claro, ella era importante para él y la quería. No se trataba de ningún juego sádico ni de ninguna trampa, solo de cariño.

Claire le miraba con sus ojos aguamarina, buscando un poco de placer en sus acciones. Él, en vez de quitarle la camiseta, se la subió y la enrolló en sus ojos, haciendo una venda improvisada. Le tomó ambas muñecas y las juntó, poniéndolas por encima de la cabeza de la pelirroja.

-Quieta.- Le ordenó.

Acto seguido, bajó a su cuello y empezó a besar esas zonas tan sensibles que le causaban placer a la menor Redfield. Ella descendió una de sus pequeñas manos hasta acariciar el pelo de Albert, que estaba besándole el vientre. Él paró de inmediato y se puso de rodillas en el colchón. Esa noche se dedicaría completamente a ella y no quería que se preocupase en tocarle.

Cogió sus manos de nuevo y las colocó en la cabecera de la cama. Acarició su frente y le susurró en la oreja:

-No seas impaciente dearheart, esto es solo el principio.

Le dio un beso rápido en los labios, dejándola sin aliento por la pasión. Solo él la consumía de esa manera, llevándola al límite. Esa noche se deleitó, desgustó, probó, mordió y besó el cuerpo entero de su amante. Se concentró más en algunas zonas como la mandíbula o los pechos.

Descendió de su escote a sus muslos, acariciando su piel de porcelana mientras dio una mordida cariñosa a sus labios rosados. Recorrió todo su cuerpo sin prisa y luego se dispuso a embriagarse de su anatomía.

Ella sintió que algo húmedo estaba invadiendo su zona más íntima. Pequeñas lamidas rápidas saciaban su necesidad de ser amada.

Wesker apoyó las dos piernas de su amada en sus hombros trabajados. Se concentró en deleitarla con sus masajes con la lengua en la fibra más sensible de su hermoso ser. Los jadeos por parte de la pelirroja no tardaron en llegar. Se aferraba con fuerza al cojín, casi desgarrándolo. Él disfrutó al ver a su cautiva enloquecida por sus caricias. Eso le hizo motivar más y aumentar la intensidad de su estimulación.

Cuando el rubio vio que ella estaba a punto de llegar al límite, paró su juego excitante. Ella iba a protestar, pero no le dio tiempo porque él entró en ella lentamente.

Gimoteó de placer cuando sintió que sus paredes se adaptaban a él. Su entrada fue suave y lenta, algo que nunca había hecho antes. Pareció que la primera noche que pasaron juntos a él no le importó que a ella le doliera. Fue brusco todas las veces que él se apoderó de su cuerpo de ninfa.

Sin embargo, esta vez, él esperó a que ella le aceptase con totalidad mientras disfrutaba de la humedad de la chica. Cuando vio que ella estaba lista, empezó a moverse hacia adelante y hacia atrás con movimientos muy lentos y cuidadosos.

Ella nunca habría pensado que hacer el amor tan lentamente podría llegar a ser tan placentero. La mayor parte de mérito la tenía él, su estimulación había sido intensa y ahora estaba al borde de la cumbre del placer.

No pudo aguantar más y después de unos minutos ella sintió el clímax. El hombre disfrutó de su interioridad contrayéndose alrededor de su miembro. Él le agarró las manos y esta vez la dejó que le tocase.

Ella acarició su torso desnudo y trabajado, siendo guiada por sus manos ya que estaba privada de observar.

El hombre decidió no ir a más con el ritmo de sus embestidas relativamente lentas. No había mayor satisfacción para él que los dedos de su ángel acariciándole y abriéndose paso en su intimidad.

La mujer obviamente gozaba de tenerlo dentro de ella. Tocaba su piel, eso de tener un sentido menos era algo ventajoso. Sentía todas las sensaciones con más intensidad que nunca al no tener vista, era cierto lo de decían, durante los mejores momentos se deben cerrar los ojos.

Al cabo de unos minutos él se liberó dentro de ella. Aún no se retiró de su cuerpo, dedicó un poco de atención en su bultito que la hacía llevar al placer máximo. Lo succionó entre sus labios finos, haciendo que ella gimiera.

La chica movió las manos al edredón, apretando con fuerza las colchas de la cama.

Cuando paró de jugar con ella, se retiró la venda de los ojos. Se sentó en el colchón encarando a su captor. Quiso someterle también, empujando con ambas manos en su pecho, pero no pudo derribar tal torre humana.

El virólogo no hizo esfuerzo para resistir a los intentos de dominación de su presa. Se mofó de ella cuando no pudo tirarlo al lado contrario. Se ganó una mueca de enfado por parte de la chica. Solo para darle el gusto, se dejó tumbar en el colchón, con ella encima de él.

Justo cuando ella quería empezar a recorrer su cuerpo de dios griego con su lengua, fue obligada a recostarse de nuevo. Se encontró cara a cara con el dominante. Ella empujó de nuevo con ambas manos, pero esta vez él no cedió.

Para su suerte, a Wesker se le había ocurrido otro jueguecito que la llevaría a la pérdida de la cordura.

-Ni se te ocurra moverte.- Advirtió ronroneando.

Wesker se levantó de la cama. No sabía que se traía de cabeza, pero confiaba en él. Seguro que fuese lo que fuese sería placentero. Parecía que esa noche solo se concentraba en ella y en complacerla, cosa que Claire apreciaba gratamente.

En un abrir y cerrar de ojos, él volvió al lado de la cama con una cubitera llena de agua fría y hielo, donde se pone el champán para mantenerlo fresco.

Se sentó encima de su cuerpo diminuto comparado con el de él. La niña le miraba con curiosidad, preguntándose cuál sería su siguiente jugada.

Para su sorpresa, él agarró la cinta de pelo de la chica de la mesilla de noche. Sujetó ambos brazos y ató el accesorio para el pelo entre sus manos. Ella se dejó llevar, seguramente lo que le haría provocaría que se moviera demasiado.

-Ciérralos.- Ordenó el varón refiriéndose a sus ojos.

Ella obedeció sin rechistar. Él, complacido al ver la sumisión de su hermosa musa, agarró el primer cubito de hielo entre sus dedos.

Como preparación acarició su cuello, tumbando el rostro de la niña a un lado para tener mejor acceso al área. Agarró el hielo con su boca y pasó el frío por la piel de porcelana de su rehén.

Claire estremeció de frío y no pudo reprimir un pequeño grito de sorpresa. Esos toques gélidos eran casi tan potentes como las sensaciones que él le hacía experimentar.

Cuando restregó el cubito de hielo por el abdomen de la niña, ella no pudo reprimir una risita, le estaba haciendo cosquillas. Su cuerpo se movía sin intención de hacerlo, todo por culpa de los juegos del hombre. Dejó el primer hielo en el vientre de la chica, dejando que se derritiera lentamente. Agarró otro mientras miraba la expresión de la menor, presa del pecado. Dio una sonrisa ladeada oscura y esta vez probó con aplicar el hielo en una zona mucho más receptiva. Dejaría su piel más sensible y cuando la volviera a estimular sería más fácil y más potente el contacto.

Claire se quejó en voz alta y movió las piernas cuando tuvo el agua helada en sus partes. El rubio puso una de sus manos en la cara interna del muslo para que no cerrase las piernas. Quería tener acceso total a ella, no podía negarse. Los jadeos de la chica aumentaron cuando el agua derretida empezó a esparcirse por su piel.

-¿Suficiente de hielos?- Preguntó ella.

Él agarró un último y lo pasó por los labios carnosos de la chica, dejando que un poco de agua helada la probase su lengua. Guardó el hielo en la cubitera de nuevo. La piel de la chica estaba delicada y ahora cualquier sensación potente se multiplicaría por tres.

Empezó por el cuello, nunca tenía suficiente de esa zona. Pasó su lengua caliente por la piel helada de la niña. Ese contraste de temperaturas creaba grandes sensaciones en Claire. No podía esperar a ver cómo se sentiría en su punto más sensible.

Y su recorrido por la conocida piel de su cautiva fue descendiendo. Justo cuando su lengua se posó en su punto de placer, él paró. La pelirroja se frustró e intentó levantarse y exigir que continuase, pero Albert le puso una mano en el pecho para que no se moviera.

-¿Qué quieres, dearheart?

La chica suspiró, ya estaba haciéndose de rogar. Sin eso, no sería Albert Wesker el ser con el que compartía la cama. Sin especificar, la pequeña Redfield respondió:

-Sigue…

El hombre negó con la cabeza y se sentó en la cama. Quería escuchar un poco de súplicas por parte de la chica.

-Pídelo bien.- Exigió.

Sin saber bien lo que responder, añadió:

-¿Por favor?

Él se tumbó encima de ella, encarando a la misma altura ambos ojos azules. Claire tragó saliva.

-¿Por favor que?- Albert le mordió el labio inferior, otra de sus zonas sensibilizadas por el hielo.- Súplica.

Ella se negó a suplicar por algo que él había empezado. Además, estaba atada de manos y pasaba de pedirle algo y agrandar el ego del tirano. Ella negó con la cabeza.

-¿No? Ya veremos si no vas a suplicar…

Sin tocarla de más, introdujo ambos dedos dentro de ella. El cambio de temperaturas se hizo presente de nuevo, dándole gran placer a la ojiazul. Movió sus dos dedos por sus paredes interiores y exteriores, pero sin tocar su bulto que la haría llegar a la cumbre del placer. La chica no lo podía resistir más esa lenta tortura.

-Te lo suplico.

Esas palabras hicieron parar de golpe a Albert. Sacó los dedos mojados de ella y los lamió, degustando su interior. Le sonrió y bajó a como estaba antes para continuar con lo que ella tan ansiaba. Pequeños remolinos y lamidas en su zona hicieron que pronto ella estuviera sumida en una nueva ola de placer. Tenía sudor en la frente y no reprimió un jadeo cuando llegó al éxtasis. Respiraba agitada, su pecho subía y bajaba rápidamente. Albert contempló orgulloso su trabajo.

-¿Que se dice?

-Bastardo.- Se había quedado a gusto en ambos sentidos.

-¿Enserio? ¿Eso es lo que tienes que decir? Mmm… creo que te hace falta más disciplina.

Wesker daba respeto. Era como un animal del sexo, pero no una bestia. Era fríamente apasionado, elegante y salvaje a la vez. Su contacto quemaba como el fuego y el hielo.

Claire había firmado su sentencia y él no la desaprovecharía. Guió su miembro hacía su entrada, jugando con penetrarla o no. La chica, pese a estar agotada, movió sus caderas para volverlo a tener en su interior. ¡Joder, como lo deseaba! Sus juegos la volvían loca.

Después de ver con sus propios ojos el deseo de su hermosa rehén, se enterró con suavidad dentro de ella. Tampoco quería abusar de su fuerza bruta. Esta vez sería distinto. Le quitó la cinta de entre las muñecas y empezó a hundirse en sus humedades a un ritmo constante pero no brusco.


Mansión

Después de media hora, Wesker salió del cuerpo agotado de la hermana de Chris. Ella había pasado la noche más placentera de su vida. Había tenido distintos amantes con los que compartía cama, tanto en sus tiempos en la universidad como en la vida adulta, pero ninguno como Albert. Él se tumbó al lado de la chica, ambos respirando agitados. El rubio nunca tendría suficiente de su cuerpo, su necesidad no se saciaría. Se giró para ver a su dearheart, que estaba apartándose el flequillo mojado de sudor de la frente. ¡Como la adoraba!

Ella cerró los ojos para conciliar el sueño y caer en los brazos de Morfeo, pero se sintió observada. Obviamente era su secuestrador el que la estaba mirando de arriba a abajo, con una sonrisa.

-No me digas que quieres otra ronda.- Resaltó la palabra "otra".

Él negó con la cabeza pese a que no le parecía una mala propuesta, pero la chica estaba agotada. Se acercó un poco a ella y le tocó el rostro, pasando sus dedos por la mejilla y la mandíbula.

-Eres preciosa, corazón.

Claire se enterneció al escuchar tal confesión, a ella le vinieron ganas de sincerarse también. Nunca se había sentido tan viva como ahora pese que en cuanto a sexo no estaba necesitada. Miró al techo mientras reflexionaba sobre su futuro.

-No sé lo que pasará mañana, si en el futuro voy a odiarme por esto o arrepentirme toda mi vida, pero si en este momento tuviera que elegir…- Le encaró, enseñándole sus orbes azules sinceros.- me quedaría contigo.

El rubio se alegró profundamente cuando escuchó la confesión de su amada. Ya estaba completamente de su lado y se sentía completo. Ella sería la única persona con la que formaría una familia y ella sería la reina de su nuevo universo.

-Y yo me aseguraré de que siempre sea así. Eres mía dearheart, ten por seguro que eso jamás cambiará. Nunca voy a escatimar en nada cuando se trate de ti. Recuérdalo siempre.

No sabía si asustarse o alegrarse. Ese lado sobreprotector a veces podía ser un poco extremo. Sonrió con alegría, sus ojos se iluminaron. Wesker le indicó que se diera la vuelta, ella lo hizo sin rechistar. Sintió los brazos trabajados del hombre enrollarse en su cintura, atrayéndola hacia sí. Cuando la tuvo bien abrazada, paseó un sus yemas por la espalda de la niña, dándose cuenta de que tenía alguna peca pequeña. La pelirroja bostezó, al tirano le hizo gracia, parecía una niña pequeña.

No tardó mucho en dormirse, el ejercicio la había dejado cansadísima. Mañana se merecería una creppe de chocolate o algo por el estilo. !Como amaba el espíritu luchador de su ángel! Tan rebelde y fogosa… había domado a la fierecilla, algo que no muchos podrían conseguir.


A partir de aquí… En el siguiente capítulo ya habrá caos. *Risa malvada*

Siento si son demasiado breves las respuestas, voy con prisas.


Respuesta a los reviews:

Paola Watson (Guest): Seguro que el lemmon te ha encantado. Claire bien sumisa y Wesker tan sexy como siempre. ¿Wesker ponerle los cuernos? No lo creo, la única pretendienta posible es Excella Gionne y ella no me gusta nada. Además, Albert tiene mucho con Claire, ya ves que nunca tiene suficiente de su amada dearheart.

Lo de ser tu Beta Reader sigue en pie, ¿cierto? Cuenta conmigo a la hora que quieras. Haremos buenas maldades juntas, cuando quieras escríbeme por la plataforma que prefieras (sea FF, o Facebook) y coméntame los detalles.

GeishaPax: ¡Hermana malvada! Aquí está tu idea de los hielos plasmada en este humilde documento. En este lemmon no hubiese sabido que hacer sin ti, así que muchas gracias.

Ada será un poco sumisa en esta historia y su secuela, pero tendrá su lado de cabrona, le hará Bullying a Leon por jugársela con ella en Wild Hunt.

Que vaya bien tu obra, esperemos que vuelvas pronto, te seguiré leyendo desde la distancia, justo como siempre.

Zhines: ¡Comadre del mal! Creo que hoy os he complacido a todas: Romance, feels, música y guarrerias. ¿50 sombras de Wesker? No lo sé… Cuando vuelva ya lo hablaremos, quizás algo podré escribir para divertirme. Mejor no lo leo ahora, si mi padre me pilla con el señor Grey me mataría.

¡Gracias por los chocolates! Ayudan contra la depresión. Me haré inmortal si como tantas, tu sigue mandándolas.

Big fan of Optimus Prime: "Vamo a incendiar el mundo". Ya en el siguiente se os caerán las bragas al suelo, vendrá el caos, lo bueno y las decepciones. El caos está a la vuelta de la esquina y podrás disfrutar de la reacción de los "buenos".

Claire ha sucumbido, de Ada no se sabrá nada hasta el segundo capítulo de la secuela titulada: "Wild Hunt".

Me recuerdo a mí misma a Alex Wesker, una despiadada, sexy, amante de Kafka y loca científica intelectual badass. Solo a veces, durante el resto del día aparento ser normal. De féminas me gustan Jill y Claire, Ada tampoco está mal. Hay pocos personajes que odio, solo Excella y Carla no fueron de mi agrado.

Elizabeth Abernathy: ¡Vengo con otra dosis de endorfinas! Espero que estés satisfecha y bien complacida. Ahora lamentablemente la que necesita ánimos soy yo, así que de aquí a dos semanitas actualizo porque las circunstancias me obligan a que sea de aquí a dos semanas. No estaré activa como escritora (o al menos, estaré por las sombras), pero si estaré de lectora activa. Pese a que llevo miles de libros en mi equipaje, me releeré mis historias favoritas tales como WWTLF, o EFDLP.

¿Chris y cuernos? De momento en los siguientes capítulos se mostrará distante con Jill, pero en la secuela no tengo claro que hacer con este triángulo amoroso, si tienes sugerencias escríbeme. Es más, cuando leas esto madame un mensajito si gustas y yo te contestaré a la mínima que pueda. Me encantan las pláticas contigo.

Leon a parte de Ingrid tiene a Angela de la película, a Ashley que le tira los trastos al final de RE4, a Helena que se nota un poco de tensión sexual… ¿Quieres más pretendientas para él? Si quieres hago una lista.

Att. Frozenheart7