Dark Temptation

Capítulo 18

Disclaimer: Resident evil y sus personajes no me pertenecen.

Dedicatoria: A Paola Watson que anda de bajón y a Elizabeth Abernathy que está igual. Las tres nos podríamos llamar las hermanas de la desgracia.

Agradecimientos: A mi Beta Reader Light of Moon 12 que anda desaparecida.


Sede de la BSAA

Tenían el número del teléfono móvil del bioterrorista y Hunnigan -a través de esa información- pudo rastrear su localización. Los agentes estaban en la sala de reuniones haciendo un plan, mientras, unos subordinados preparaban un helicóptero para partir esa misma tarde.

Chris había ordenado que nadie escatimase en cuanto a preparación. Si querían enfrentarse a ese malnacido deberían llevar hasta un tanque. Su equipo era bueno, por no hablar de los agentes. No esperaba ninguna falla y ningún error, se saldrían con la suya. No sería fácil, pero esperaba profesionalismo y eficacia en cuanto a sus compañeros.

El bastardo se había estado refugiando en una isla del Índico, entre África y Ásia. Era un terreno despoblado y pequeño, se notaba que el criminal era listo.

Chris no veía la hora de ir a buscar a su hermana, el ser más querido de su vida. Ya estaba casi recuperado, no podría participar directamente en la misión, pero estaría allí para ayudar y rescatar a Claire de las garras de Wesker.

No tardaría en arrestarlo o directamente acabar con su vida. Demasiado daño había causado en el mundo. Si no hubiera sido por él, el bioterrorismo no existiría. Miles de personas seguirían vivas ahora mismo y menos gente arriesgaría el pellejo por luchar contra las BOW's.

El equipo que partiría hacia el escondite de Wesker sería: Barry como piloto, Piers como tirador y Leon, Sheva y Jill combatirían contra el virólogo. Y en cuanto a Chambers...

-Bueno, os quiero presentar a la unidad médica del equipo.

Instantes después entró Rebecca, vestida con una de las camisetas de camuflaje de la BSAA y una cruz roja en la espalda. Los miembros del equipo se dieron una tremenda sorpresa al ver a la chiquilla del equipo registrada en las tropas de la organización.

Valentine corrió a abrazarla mientras sonreía felizmente. Otro miembro de STARS que se había unido a la causa.

La alegría no duró mucho, uno de los subordinados entró en la sala. Llevaba una cinta de video en mano, Piers frunció el ceño porque tenía un mal presentimiento. El soldado pasó en la sala y le entregó el video a Redfield.

-¿Qué es esto, soldado?

Ark respondió con seguridad:

-Ha llegado esta mañana con el correo, tiene su nombre escrito.

El soldado Thompson salió de la sala, el mayor Redfield examinó el objeto recibido. En el papel de etiqueta estaba escrito el apellido Redfield.

Nivans y Chris se dieron una mirada rápida, con la expresión sombría reflejada en sus ojos.

Como leyendo sus pensamientos, Piers encendió el proyector mientras el hermano de Claire introducía la cinta en el reproductor.

Jill y Sheva se miraron preocupadas, Rebecca tomó asiento al lado de Burton. Nadie se esperaba buenas noticias, el ambiente estaba tenso.

Se pudo reproducir el video sin problema. Se veía una sala vacía, con un sillón y un piano. De repente se vio como Wesker tenía agarrada a Claire de mal modo por la muñeca y entraban en la estancia. Ella estaba asustada, se le notaba en las facciones. Iba vestida con un vestido, como una hermosa muñeca.

Se vio como Albert tiró a Claire encima de su regazo, estirada boca abajo. Le agarraba ambas muñecas para que no pudiera resistirse a nada. Le subió la falda y le dio golpes. La pequeña Redfield gritaba en agonía, suerte que el video no tenía sonido. Después le quitaba la ropa interior a la fuerza, cometiendo una clara agresión sexual.

Jill abrió los ojos con horror al ver la agresión, incluso con ella no había sido nunca tan duro. Leon apretó los puños con fuerza al ver el dolor reflejado en la cara de la pelirroja.

Le estaba suplicando que parase e intentaba golpearle, pero el tirano no detenía sus golpes. Luego la tumbó boca abajo en el sofá y empezó a besarla mientras la chica se resistía. Justo cuando él empezaba a desvestirse, el video terminó.

La imagen se fundió a negro y nadie dijo nada.

El silencio reinaba en la sala, se notaba la rabia y la ira en la expresión de Nivans. Sin embargo, el hermano de la cautiva empezó a ponerse rojo. Guiado por uno de sus típicos impulsos, sacó el móvil de su bolsillo.

Sheva consolaba a Jill, que parecía afligida al ver la tortura que la chiquilla Redfield estaba pasando. Le acarició la espalda en círculos mientras la compañera de Chris tenía la vista en la nada, perdida en sus pensamientos y recuerdos.

Rebecca tenía ambas manos en la boca, sin poder creer lo visto. Eso implicaba agresión física y sexual. Las víctimas de violaciones quedaban muy marcadas y Claire se había convertido en una de ellas. Esos meses de tortura serían un infierno para ella, debían ir a rescatarla cuanto antes.

Burton tenía una mano en la frente y estaba apoyado con el codo a la mesa. Si algo así ocurriera con una de sus hijas, mataría al autor del acto. Claire era como una de sus descendientes y no dudaría en arriesgar su vida por salvarla.

Nivans, respirando fuertemente por culpa del enfado, miró lo que estaba haciendo su capitán.

Redfield, sin pensarlo bien, llamó a Albert Wesker. No sabía qué le diría ni que haría, pero hablaría con él, iría a su isla y terminaría con su miserable vida.


Mansión

Albert se despertó, tenía abrazada por la espalda a su hermosa cautiva, que aún dormía plácidamente. Él no quería dormir más, eran las siete de la mañana y quería prepararle un almuerzo especial a la niña.

Desayuno en la cama sonaba bien, pero antes se daría una ducha. Sacó el brazo del agarre de la pelirroja cuidadosamente para no interrumpir su sueño. Se sentó en la cama -aún desnudo- y le dio un beso en la espalda sin cubrir de la pelirroja.

Se levantó y se dirigió al baño para empezar el día con una refrescante y reconfortante ducha. Antes de entrar en el baño, observó una vez más a la pequeña Redfield, con una sonrisa tímida en sus labios, navegando entre un mundo de sueños, ajeno al de la vida real.

Se encerró y dejó a su presa en la cama.

Giró el paso al agua y ajustó la temperatura hasta que estuviera tibia. Pensó en su dearheart y en cómo disfrutaba el manejarla a su gusto. Podría tener a cualquier mujer en la cama, era un hombre apuesto y rico. Pero ninguna dama sería igual a la hermana menor de Chris.

Seguro que hay miles de féminas que la superan en cuanto a belleza, pero era su actitud fogosa y su carácter decidido lo que le conquistó.

Ni diría enamoramiento si tuviera que describir sus sentimientos por ella. Era algo mucho más turbio, una tentación oscura que se le presentó de improviso y lo volvió enfermo. Era una obsesión, una necesidad el poseer a Claire. No se trataba de un capricho, era mucho más que un deseo.

La pelirroja abrió sus ojos lentamente, teniendo de primera vista el paisaje y el cielo nublado. Amenazaba con llover, era uno de esos días odiosos en los que te daban ganas de quedarte en casa. A ella eso no le incumbía, podría quedarse el día entero en la cama si le apetecía. Era como estar de vacaciones, no sabía ni cuánto tiempo había pasado desde la fiesta donde se cometió el asalto.

Se giró y encontró el colchón vacío, solo un pequeño bache y el calor demostraba que recién alguien había reposado a su lado. Averiguó que su acompañante estaba en la ducha, podía escuchar el ruido del agua desde la alcoba.

Un trueno resonó, indicando el principio de una tempestad típica de primavera. Escasos días sombríos se daban en la isla, la mayoría eran soleados y pacíficos.

La pequeña Redfield se levantó y rebuscó entre el armario. Decidió no vestirse ni arreglarse, se puso la camisa de dormir porque planeaba pasar la jornada haciendo el vago. Ir desnuda no sería nada coherente, pero quizás a Albert sí que le gustaría. Esbozó una sonrisa leve y se miró al espejo de cuerpo completo. Él le había comprado uno de los pijamas de más calidad. La falda le llegaba hasta las rodillas y las mangas le eran hasta la mitad del antebrazo. El color rosa pastel no le había gustado nunca mucho, pero le quedaba bien.

Cogió el peine del tocador y se peinó velozmente el pelo. Se lo dejó suelto, tenía las ligas en el baño y no quería interrumpir la ducha de su captor. Aunque quizás no era una idea tan descabellada. Seguro que le daría una grata sorpresa, esa vez del baño conjunto estuvo bien.

Caminó hacia la puerta del servicio cuando un pequeño sonido la hizo retroceder sobre sus pasos. Un zumbido provenía de los pantalones tirados en el suelo del dormitorio. Era un celular.

La chica se arrodilló y tomó el móvil de Albert de la prenda. No sabía si contestar o no, quizás podría hacerse pasar por su secretaria. No le interesaba marcharse, estaba bien como estaba ahora y no suplicaba por un rescate. Sin saber bien qué decir, atendió el teléfono.

Iba a saludar a quien estuviera al otro lado de la línea cuando unos insultos provenientes de una voz masculina conocida la interrumpieron.

-¡Bastardo! ¿¡Que le has hecho a Claire?! ¡Te juro que te haré pagar todo el sufrimiento que le hayas hecho pasar!

La chica escuchó la voz de su hermano, casi lloró de la ilusión. Tenía un lío mental, no sabía qué responder.

Vio un relámpago atravesar el cielo, después vino el estruendo del trueno. Había empezado a llover y no podía distinguir el sonido de la lluvia con el de la ducha de su amante.

-Chris…- Dijo con un hilo de voz.

Redfield paró de blasfemar en cuanto escuchó la débil voz de su hermana al otro lado del móvil. Respiró entrecortadamente, preso de sus emociones incontrolables. Pensó en todo lo que su hermana debería haber pasado y se serenó, debía transmitirle calma y seguridad.

-Claire, escúchame. Ahora mismo partiremos y vendremos a buscarte, aguanta.

La chica no supo qué contestar ni que sentir. El mayor Redfield continuó:

-He visto el video donde… te… tocaba y te golpeaba. No te preocupes, vendremos a por ti.

El rostro de Claire se quedó en la palidez, no podía ser, no la traicionaría de esa manera. Pero en el fondo sabía que Albert Wesker era capaz de eso y mucho más. No sería la primera vez que traicionaría a alguien.

-¿Un video? ¿Habéis recibido un video?

Ella era la viva imagen de la incredulidad. No podía creerse que Albert había contactado con Chris a sus espaldas. Sabía que el contenido del video la involucraba a ella y se trataba de algo no agradable. Si descubriesen que ella se había acostado con él por mero placer… no la mirarían nunca más a la cara.

-Te ha violado… Te juro que pagará por lo que ha hecho.

Una situación donde él la golpease y la violase no existía, todas las relaciones habían sido consentidas. Sin embargo, un momento donde recibiese golpes y él hubiera intentado hacerle algo… ese día en la biblioteca.

Sintió un poco de alivio al ver que se pensaban que todo fue una agresión sexual, pero si venían a por ella tendría que saltarse de algún modo las pruebas que le harían en la BSAA.

No sabía porque aún podía pensar con claridad. Un torbellino de sentimientos estaba en su corazón, agitando la plácida marea que ella había estado sintiendo estos meses.

La culpabilidad ganó por encima de todas sus emociones revolucionadas.

-Chris, te echo de men…- Claire no pudo continuar.

Detrás de ella estaba Wesker, ya vestido y con el pelo aún mojado. Desde la ducha, con su oído fino, pudo escuchar que la chica estaba hablando y por eso había salido del baño. La sorpresa que se había llevado cuando se ha encontrado a su ángel hablando nada más y nada menos que con su estúpido hermano. Le tapó la boca para que no pudiese hablar más de la cuenta. Ella le intentó quitar la mano de encima de sus labios, pero los golpes no surgían efecto.

Otro destello proveniente del cielo, dando la bienvenida a un nuevo infierno para Claire Redfield.

Le arrebató el móvil de entre sus manos y habló, dictando la sentencia final de la hermana.

-Tu hermanita es muy traviesa, Chris. Disfrutaré el castigarla.

Colgó el móvil y lo lanzó contra el suelo, rompiéndolo en pedazos para que no dejase rastro en cuanto a ondas radiotelefónicas. Su línea ya estaba protegida, pero no quería correr riesgos innecesarios. Las únicas personas que tenían su teléfono eran de confianza… excepto Ada Wong, la traidora.

Juró mentalmente que si alguien le arrebata a Claire por culpa de eso, ella sería la primera en pagar las consecuencias.

Posesivamente pasó una de sus manos por el cuerpo de su dearheart, apretando su piel y acariciándola fuertemente. La pelirroja se quiso liberar, pero él la apretaba contra su cuerpo atlético. Sus caricias resultaban lastimeras, sentía como sus manos y dedos estiraban su piel de porcelana. El hombre dio un gruñido de satisfacción al escuchar los pequeños jadeos de la pelirroja por no poder liberarse de su agarre.

Las primeras lágrimas de traición desbordaron de los hermosos orbes verdes de la niña. Albert notó la mano de su boca mojada y la retiró, soltando a la menor.

Ella se giró y dio un paso atrás, casi tropezando con la cama.

Wesker iba sin sus típicas gafas de sol y pudo contemplar como unas motas de color ámbar estaban tomando lugar en sus ojos, cambiando el color del iris azulado. El rojo que invadía sus orbes, era el color del caos, la ferocidad de un mismísimo volcán. Nada bueno estaba por suceder.

-¡¿Qué has hecho?! ¡¿Porque le has enviado un vídeo nuestro?!- La chica estaba respirando agitadamente y con un llanto que le costaba contener.

Wesker sonrió burlonamente. Tenía que dejarle claro que se disculpó ante las nalgadas de esa vez porque el castigo en sí no eran los golpes, sino el regalito a su hermano. Él nunca pediría perdón por una reprimenda que ella se había ganado sola.

-Bueno, tocaste mi ordenador para contactar con tu querida hermano, por eso ya me encargué de traerle las buenas nuevas.

La pequeña esperaba una disculpa o algo distinto a esa contestación. Encima se estaba burlando de ella… la había usado como un juguete y ahora se desharía de ella porque no le resultaría útil. No la había llevado ahí porque la quería, sino para hacer daño a su hermano. Sus pensamientos destructivos sobre las intenciones de Wesker la estaban matando emocionalmente.

¿Porque eso le resultaba tan lastimero? Era un criminal, era de esperarse que la traicionase. Pero ella había caído en uno de sus juegos enrevesados y sádicos y había terminado sintiendo algo más que simple cariño hacia el hombre.

-¡Eres un malnacido, hijo de puta! ¡Me utilizaste como anzuelo para tus asquerosos planes!

Ella se equivocaba, él sí que la deseaba. Le importaba y por eso no alteraría el equilibrio de su manera de pensar. Actuar indebidamente debía ser castigado. Por mucho que le doliese o no le gustase, no se libraría de unos días de escarmiento. Ella se aproximó hacia él para golpearle sin éxito. El rubio esquivó la bofetada que iba a su mejilla y logró agarrar a Claire, pudiendo controlarla temporalmente. La chica forcejeaba y lloraba, odiaba verla de esa manera. Se había revelado y ahora tocaba ponerla en su sitio.

-Te dije que te convenía estar de mi lado, dearheart, te demostraré lo malo que puede ser estar en mi contra.

Su confianza fue desvaneciéndose como la llama de una vela. En cuanto la cera se terminó, el fuego se apagó.

Ella luchó para no retroceder al verle acercarse de un modo intimidante. La tomó por el brazo rápidamente y con fuerza la sostuvo. Ella se intentó zafar, pero solo consiguió dañar su piel pálida. Wesker estaba fuera de control.

Prácticamente la estaba arrastrando por los pasillos de la enorme construcción victoriana, pasando por lugares que nunca había visto.

Ella creía que estaba fuera de sí, pero Albert sabía bien lo que hacía. Eran sus normas, su mentalidad, no la ira ni ninguna otra emoción la que le hacía tomar dichas decisiones.

Como que la última vez, los golpes fueron contraproducentes, esta vez probaría con algo diferente.

Comprobaría cuánta cordura quedaba en Claire. No cedería tan fácilmente.


Sede de la BSAA

El mayor Redfield tenía el altavoz del móvil puesto. Todos habían escuchado a la chica hablando y siendo interrumpida por Wesker. Vete a saber lo que le haría... debían apurarse, podría matarla.

Guardó el móvil en su bolsillo de nuevo y rezó mentalmente para que cuando llegasen a la isla no fuera demasiado tarde. Retomó su pose de autoridad ante su equipo, sin perder disciplina. Ignoró sus emociones y las de sus acompañantes, eso le había servido para tener más fuerzas que nunca al ir a por su hermanita.

-Nos vamos, ahora mismo.

Nadie cuestionó las órdenes del capitán. Todos se levantaron con rapidez y fueron a buscar el equipo. Se llevaron más armamento del que podían cargar. Los soldados ya tenían el helicóptero listo, solo faltaban ellos.

Valentine se preparó, mental y físicamente. Iba a reencontrarse con su peor pesadilla, el torturador que la tuvo años encerrada. Le machacaría y le haría pasar por el mismo dolor o más que ella sufrió. No saldría ileso de nada, se encargaría de que nadie sufriera nunca más por su culpa. Necesitaba convertirse en una nueva Jill, la misma de antes. No dudaría, sin piedad, le haría pagar, como él la torturó durante esos años.

La compañera de Chris salió del vestuario privado de mujeres y se colocó al lado de Alomar, en el espejo. No sonreía, estaba concentrada en su propia mirada, sin ninguna expresión grabada en su rostro. Intentando implantar una nueva personalidad en sí misma a través de la mirada en el espejo. Cuando estuvo segura de sus acciones y futuros planes, miró a la africana, que se estaba atando el pelo en una coleta alta.

En pocas personas se podía confiar en su vida. Sheva era una de ellas, nunca la traicionaría. Ella fue su salvadora junto con Chris, otro de sus confidentes. Y Claire, esas eran las escasas almas que podían guardar alguno de sus secretos hasta la tumba y nunca la traicionaría. O eso pensaba ella.

Sheva terminó su preparación e hizo una señal a Valentine para ir hacia el helipuerto del techo. La ex-miembro de STARS asintió y las dos partieron a la azotea, donde los hombres les esperaban para marchar.

Rebecca llenó el hueco de debajo de los asientos de cuero del helicóptero con botiquines y medicinas mientras Burton y Piers cargaban el armamento. Leon estaba hablando con Hunnigan para avisar de la inevitable misión. Recibirán soporte del gobierno si lo necesitasen. Cuando terminó la charla, se puso a repasar las rutas aéreas por donde llegar a la isla.

Era un trayecto largo, si estaba tranquilo tardarían menos de un día. Sin embargo, Ingrid había dicho que en esa zona se cocía una tempestad y que quizás habría dificultades para volar por allí. Solo esperaba no tener que rodear la zona para esquivar el mal tiempo. Bueno, sería mejor esquivar que no pasar a través del chaparrón, pero conociendo a Chris, era capaz de conducirlos a través de la tormenta. El rubio no se encargaría de conducir, se lo dejaría a Burton.

Al ver que Jill y la africana llegaron, el equipo ya estuvo listo para partir. Ellas subieron al helicóptero. Chris fue el siguiente, sentándose de copiloto con los planos y las coordenadas para guiar al padre de familia.

Antes de subir, Piers quiso decir unas cuantas palabras a Kennedy.

-Si queremos sacar a Claire con vida de ese infierno debemos apoyarnos el uno al otro. Hagámoslo por ella.

Leon se quedó mirando al subordinado de Chris, intentando averiguar la certeza de sus palabras en su mirada. Estaba convencido que los dos querían lo mismo y terminó asintiendo, poniéndose del mismo lado. Rescatar a Claire era su objetivo, después ya se vería lo que pasaría.

El rubio asintió y se dieron un apretón de manos, sellando el pacto. Debían ser un equipo y esforzarse al máximo.

-Por Claire.-Añadió Leon mientras soltaba su mano.


Claire y Wesker peleados otra vez… en el próximo salseo del bueno entre ellos dos, el rubio sexy hará algo que a la pelirroja no le gustará nada. Chris ha metido la pata llamando… esto traerá consecuencias fatales para Claire.

Respuesta a los reviews:

Paola Watson: Sabía que ese lemmon se ganaría tu corazón, dale las gracias en parte a GeishaPax que me dio ideas malévolas que poner durante el acto. Creo que en este capítulo y los do siguientes… que digo, hasta el final del fic ya verás que Wesker es un posesivo y un obsesivo. Te encantará el siguiente castigo de Wesker a Claire… Será de rechupete.

De momento ando muy ocupada con mis padres mandándome arriba y abajo como marioneta y tengo más de cuatro historias en progreso y no me puedo centrar en nuevos proyectos. Prometo ver si puedo hacer una adaptación de 50 sombras de Wesker… no puedo creer que esté prometiendo esto.

Céntrate en la serie mujer, elige vestuario, conquista a chicos y encuentra a un Albert en persona. ¿Depresión? Venga, bienvenida al club hermanita. ¿Qué pasó? Tengo un perfil de Facebook que es exclusivo para Fanfiction que se llama: Yandere Dearheart, si quieres mándame solicitud y hablamos. Sobre la historia o sobre lo que quieras, amiga.

James Anderson: El lado oscuro es el mejor, hay galletas, maldades y diversión. El lado de los buenos es un rollo. Albert pasa de romántico a sádico y viceversa y aquí lo puedes comprobar. Espero que hayas disfrutado esta nueva entrega.

Zayragpecarreon: ¡Una nueva lectora! Bienvenida a esta historia, aún queda maldad y unos cuantos capítulos. Muchas gracias por lo de ser "mi fan", me siento muy halagada. Si has leído mis respuestas en reviews de capítulos anteriores, esta historia está terminada y escrita en documentos, lo único que la voy subiendo cuando el tiempo me lo permite, no pienso pausarla.

¡Un saludo!

Elizabeth Abernathy: Querida, dejo tu review al final porque quiero tomarme el tiempo que me sea necesario en responderlo.

La frase de: "Si tuviera que elegir un bando me quedaría contigo" traerá fatales consecuencias en la secuela de Dark Temptation. Bueno, prácticamente todo lo que sucede aquí trae consecuencias. Como terminará Claire… si no es ensilla de ruedas es que es una suertuda. Pero aún quedará secuela, así de no se librará tan fácilmente del señorito Wesker.

¿Por qué de repente Paola, tú y más personas me pedía que Wesker satisfaga sus instintos con otra mujer? No me gusta eso y o pasará, al menos no en DT ni en su secuela.

Ada, Ada, Ada… Tu odio por esa mujer es exagerado, querida. Ya sabemos tu fangirleo pasado con Leon… es como yo con Excella, maldita afortunada por estar cera de Wesker. Pero no llego a ese nivel, tú te pasas, amiga.

Sabes que amo hablar contigo porque siento que eres mi alma gemela solo que en Perú. ¿Y si nos intercambiamos las vidas o nos vamos juntas a otro país para empezar de nuevo? Vaya mierda sociedad, pierdo la fe en ella. Y en la familia también. Cada vez que oigo la típica frase de: La familia es lo que siempre conservas o los únicos que están a tu lado en momentos difíciles quiero echarles un ladrillo por la cabeza como Natalia Korda a los zombies en revelations 2.

¡Espero que la actualización te anime, querida! ¡Besos!

Att. Frozenheart7