Dark temptation
Capítulo 20
Disclaimer: Resident evil y sus personaje no me pertenecen, solo la trama malvada y perturbada.
Recomendaciones musicales:
Fire and Ice de Within Temptation
What have you Done de Within Temptation
Caged de Within Temptation
Y por último, la canción oficial del fic Angels de Within Temptation.
Sparkling angel
I believe
You are my saviour
In my time of need
Blinded by faith
I couldn't hear
All the whispers
The warning's so clear
I see the angels
I'll lead them to your door
There is no escape now
Now mercy no more
No remorse 'cause I still remember
The smile when you tore me apart.
Mansión
Eran las cinco de la mañana y Wesker ya estaba en pie. Apenas había salido el sol, había dormido muy mal sin su dearheart a su lado. Ella debería estar dócil hoy, tenía que bajar a comprobarlo. No echaría por la borda su relación con ella, eran el uno para el otro. Necesitaba hacerla volver a su lado.
Se levantó de la cama y se cambió de ropas, vistiendo formal. Eligió una camisa negra y pantalones del mismo color. Los tonos oscuros hacían contraste con su piel bronceada. Se abrochó todos los botones menos el primero y se subió las mangas hasta los codos. Su primera parada sería la cocina.
Parecía que el clima ya estaba mejor, no había nubes a la vista y el mar estaba tranquilo. Todo indicaba que hoy sería un buen día. Necesitaba ganarse a Claire de alguna forma, la quería.
Le cocinó unos huevos fritos con un poco de tocino como acompañamiento y los puso en un tupper por si aún no estaba despierta y el almuerzo se le quedaba frío. Antes de ir al subterráneo, pasó por la biblioteca -más vacía que nunca- y comprobó la electricidad restablecida. Los sistemas tardarían en reiniciarse y funcionar con normalidad, con un poco de suerte al día siguiente ya estaría arreglado.
Recorrió su mansión hasta el pasillo que llevaba a los calabozos. Respiró hondo antes de entrar. Abrió la puerta con sigilo ya que sospechaba que la chica dormía. Bajó los escalones en silencio y con pasos cautos.
Ya en la planta inferior, pudo ver que ella estaba durmiendo en su celda. No se había despertado por ningún ruido y parecía estar teniendo una pesadilla. Se sacudía de vez en cuando y vociferaba algunas palabras inaudibles.
Albert cogió las llaves y abrió la celda con cuidado, el cierre se activó detrás de él. Dejó el almuerzo en la mesa de madera y se arrodilló a un lado de la pelirroja. Con los movimientos se había destapado. Agarró el borde de la manta y la cubrió hasta la cintura, tratando de no despertarla.
Era preciosa, su melena estaba esparcida por el colchón, igualando un contraste de colores como la sangre y la nieve. Su rostro inmaculado sin ninguna arruga, señal de juventud. Ella era perfecta.
-Te lo suplico, no lo hagas...- Habló la chica en sueños.
Dicho esto ella empezó a moverse, como si intentara defenderse de algún agresor invisible. Después de lo que él le hizo ayer, no le extrañaba que tuviera esa clase de sueños.
Estaba a punto de sacudirla para despertarla cuando empezó a escuchar un ruido extraño. Sonaba a kilómetros, pero su oído agudo lo detectó. Esperó hasta que este se hizo más claro y fuerte. Después de unos minutos pudo identificarlo.
Se trataba del ruido de un helicóptero.
Quizás se trataba de un transporte de paso… pero… ¿y si Claire había revelado su ubicación desde el teléfono? No, lo dudaba, ella ni siquiera sabía en qué país estaban. Sabía que esos meses Chris no se los pasó sin hacer nada. Removió cielo y tierra y podría ser que al coger la llamada, pudieran rastrear dónde se encontraban escondidos. Nadie pasaba por allí en helicóptero, solo aviones.
El sonido de las aspas de un helicóptero a lo lejos despertó a Claire. Abrió los ojos y vio que a su lado estaba Albert arrodillado, mirando fuera de la celda. ¿Qué estaba haciendo allí mientras dormía?
Wesker vio que su dearheart ya se había levantado. Ella se envolvió en las mantas y retrocedió hasta el rincón de la pared.
Él necesitaba reconciliarse ya con ella, debía llevársela lejos por precaución. Cambiar de ubicación no iría mal.
-Debemos irnos.
Ella negó con la cabeza. Por el hueco de la pared alcanzó a ver el supuesto helicóptero que volaba la isla. Tenía la insignia de la BSAA.
-Te darán tu merecido…- habló por lo bajo.
Si no pensaba cooperar, tendría que hacer algo al respecto. La descubrió de las mantas y la agarró por la cintura, obligándola a levantarse. Ella se resistió, pero la fuerza bruta del rubio pudo con ella.
Genial, otra vez la arrastraría por la mansión hacía donde le apetecía. Su día no podría ser mejor. Impediría marcharse, ahora había llegado su hermano y debía luchar para poder salir del cautiverio. Estaba harta de que la manipulasen, de que jugasen con ella y de verle la cara al tirano. Quería volver a su vida anterior, recuperar su jornada de trabajo en Terra Save, ver películas con Piers y su gato en el apartamento. Quería volver a sentirse querida por alguien. No era una muñeca a la cuál Albert podía manejar como quisiera, estaba harta de esa mierda.
Se agarró a los barrotes con uñas y dientes, empeñada en no salir de la mansión. No iba a dejar que el rubio se saliese con la suya tan fácilmente. Él tiró de su cintura al ver el agarre de la niña, pero ella no se soltaba. Probó con un tirón más brusco -con cuidado de no herirla- pero no funcionó. La puerta se golpeó con la corredera de barrotes y sonó un chirrido típico de metal. Ella no iba a ceder, se aferró a la vara de acero con su vida.
-Estoy harta de que me manipules a tu antojo. No soy tu esclava ni tu juguete. No te obedeceré más.
Albert se rió y rodeó a Claire con pasos de leopardo. Claro que le pertenecía, era su pequeña prisionera, una dulce e inocente. Tomó el rostro de la menor entre sus manos y clavó su mirada en los ojos azules de la pelirroja.
-Amo esta faceta tuya de rebelde, dearheart.
Ella giró su cara bruscamente, haciendo que él dejase de tocarla. No quería seguir estando de rehén en manos del tirano. Si su hermano no consiguiese rescatarla estaría perdida.
-Si quieres matarme, hazlo ahora. No quiero seguir viviendo esta mierda.
Él sonrió macabramente y la acorraló contra los barrotes. Ella, sin soltarse, se mantuvo firme. Notó el aliento de Albert en su frente, imponiéndose como buen soberano.
-Tú me quieres... Me amas.- Su tono venenoso daba miedo.
Y por primera vez, por muy aterrada que estuviera, Redfield levantó la cabeza y le enfrentó. Entrecerró sus ojos y con determinación y convicción dijo:
-No, yo no te amo.
Albert dio un profundo suspiro, parecido a un rugido. Le dolieron esas palabras, no había forma de que eso estuviera pasando. La presionó con su cuerpo y las barras de acero se clavaron en la espalda frágil de la chica. Hizo una mueca de dolor, si se movía era incluso peor.
Él la agarró por debajo de la mandíbula con fuerza y llevó su boca a sus labios. Ella, por mucho que le dolía, se resistió. Él puso ambos manos en los lados de su rostro y consiguió besarla por unos segundos, con sus pulgares haciendo presión en sus mejillas rosadas.
Claire consiguió sacar una de sus manos y le dio una bofetada al tirano. Este despertó de su deseo por la fémina y también le dio un empujón de cuerpo completo. Ella rebotó contra los barrotes y él la arrastró hasta encontrar la abertura de la celda. La empujó dentro y ella cayó de espaldas, aún atontada por el dolor del metal clavándose en sus vértebras.
-Te dije que nada ni nadie me va a separar de ti.- El sonido del helicóptero se hizo más fuerte.- Me encargaré de que así sea.
Cerró la puerta y él se quedó con la llave, no correría el riesgo si alguien encontraba a su dearheart encerrada. La pelirroja golpeó las barras, haciendo un intento en vano para detener los impulsos genocidas del rubio. Sabía que él era capaz de terminar con la vida de más de tres hombres en cinco segundos. Su hermano se estaba arriesgando al venir a la isla a rescatarla, pero seguro que llevaría bien cubiertas las espaldas. Si Nivans venía con él… todo saldría mejor, estaba convencida de que habría formado un buen equipo con Leon. Solo necesitaban un golpe de suerte y ella saldría ilesa de su cautiverio con todos sus amigos.
El tirano subió las escaleras de piedra y cerró la puerta con un gran golpe. Al menos no la había dejado encadenada en los grilletes de la pared.
You took my heart
Deceived me right from the start
You showed me dreams
I wished they'd turn to real.
You broke the promise
And made me realise
It was all just a lie.
Isla
Habían llegado al lugar de las coordenadas, donde Claire había estado secuestrado desde hace meses. El viaje había sido movido, sobretodo por las borrascas de las tormentas, por suerte ahora, en la madrugada, el cielo y el tiempo estaba más calmado. Burton tuvo que desviarse durante la noche para tener mejor visibilidad ya que en cualquier momento -con las turbulencias- se habrían podido estrellar. La oscuridad no ayudó y la tormenta tampoco.
Encontraron una playa con mucha arena, una zona amplia cerca de la única casa del lugar. Wesker había sido inteligente y había escogido un lugar desierto. Nadie vivía allí - o eso parecía a simple vista- y era un auténtico paraíso terrenal. Aterrizarían en la playa, donde no había ningún obstáculo. Irían hasta la mansión e intentarían irrumpir con sigilo. Sabían que seguramente el bioterrorista los esperaba, el ruido del helicóptero era detectable y estaban seguros de que la vigilancia era estricta. Debían estar preparados para todo y armarse bien, podrían caer en alguna trampa si se descuidaban.
Durante el viaje Chris había estado cabizbajo y no había hablado. Se pasó las horas pensando en las últimas palabras que dijo Wesker acerca de su hermana y en cómo cobrarle la venganza. Si le había tocado un pelo… juraría que lo mataría. Nadie se metía con un Redfield, y si lo hacía lo pagaría caro. Se encargaría de que el malnacido no volviera a ver la luz del sol nunca más. Le haría pasar por el doble del sufrimiento que había experimentado su hermana, lo juraba por su nombre.
Piers y Kennedy se dieron una mirada de complicidad al ver al mayor Redfield apretando los puños mientras miraba pensativo a la tierra. El aterrizaje había empezado y pronto se enfrentarían con el peor terrorista de la historia, el más peligroso y sádico.
Valentine sentía que en cualquier momento el corazón se le saldría por la boca. Estaba horrorosamente nerviosa por volver a encontrarse con su peor pesadilla, su torturador en Kijuju, el causante de todos los desastres biológicos. Sheva le estrechó las manos para que fuera valiente y no se dejase influir por las emociones. Debía recuperar el espíritu de militar luchadora, sin temer las consecuencias, siempre entre ceja y ceja su objetivo.
La africana miró al capitán, pensativo y con el ceño fruncido mientras se ajustaba el chaleco antibalas. Él se quedaría en el helicóptero por la ruptura porque aún no estaba recuperado del todo. Imaginaba que tener esa angustia de esperar mientras sus amigos e integrantes del grupo se arriesgaban el pellejo en una misión, debería ser horrible. Esperaba que no tuviera otro impulso típico de un Redfield y saliera también en rescate de su hermana. Suerte que Chambers se quedaría a hacerle compañía como apoyo médico por si surgía alguna emergencia. No serviría en el campo de batalla, demasiados años sin entrenar. No sería prudente enviarla sin preparación antelada.
Barry hizo un aterrizaje perfecto, sin ninguna incidencia. Los agentes se equiparon con todo el armamento necesario y más. La mansión al estilo victoriano, con estética de castillo, estaba alzada encima de un precipicio, justo en uno de los bordes de la isla. Era una construcción magnífica en todos los aspectos. Por fuera se veía un poco descuidada y se podía apreciar un pequeño balcón en una de las puntas del edificio, daba directamente al mar.
Nivans acordó la frecuencia de radio por la cual estarían conectados todos los componentes del equipo. No debían perder contacto por si a alguien le sucedía algo. Jill se despidió de Chris -que estaba más frío de lo normal- suponía que era por la misión. Este no le quiso ni dar un beso, solo la abrazó fuertemente.
Se dividieron en 3 equipos. Entrarían por distintos lugares, Piers iría solo con el objetivo de buscar a Claire y entraría escalando, por el balcón. Barry y Jill entrarían por la puerta principal aprovechando las habilidades de la ex-miembro de STARS. Su objetivo sería distraer al criminal. Por último, Leon y Sheva buscarían una vía de escape dentro de la mansión para extraer a la hermana de Chris sin que Wesker lo notara.
Acordada la estrategia, cada uno partió hacia distintos destinos, dejando a la fortuna sus vidas.
Sparkling angel
Couldn't see
Your dark intentions
Your feelings for me
Fallen angel
Tell me why?
What is the reason?
The thorn in your eye.
Mansión
Albert ya se había encargado de encerrar bien a su dearheart y tener en su posesión la llave de la celda. No pensaba correr ningún riesgo y terminaría con los estorbos indeseables.
Y hablando de indeseables, el helicóptero había aterrizado en la playa más cercana a la mansión. Debía ir a la entrada y dar una bienvenida a los invitados, ¿qué clase de modales tenía?
Se movió por la penumbra de la casa, camuflándose con la lúgubre oscuridad de las estancias y pasillos. Su velocidad era indetectable hasta por un radar de autopista, siendo veloz pero discreto. Solo él podría hacer del mundo un lugar mejor. Salvar la humanidad y tener una familia junto a Claire.
Engendros como Chris Redfield y sus soldaditos no harían falta en esta nueva era donde la humanidad sería salvada de la miseria. Solo necesitaba tiempo y sus objetivos se cumplirían.
Mientras tanto, en el umbral del abandonado castillo, Jill peleaba con la cerradura. Le temblaban las manos y sus dedos no eran tan ágiles como recordaba. No era por falta de práctica ni mucho menos, era por el temor a revivir sus recuerdos más perturbadores. Imaginaba a Albert Wesker, mirándola con una pose de autosuficiencia y autoridad, la expresión del sadismo. Esperaba no quedar paralizada.
Barry notó que Valentine palidecía y parecía algo inquieta. El padre de familia se arrodilló a su lado mientras la mujer maldecía en voz baja porque la cerradura no cedía a su ganzúa.
-Jill, no tienes que preocuparte, mantendremos a raya a ese cabrón.
Burton le aseguró protección como si de su propia familia se tratara. La fémina le miró unos instantes con sus ojos grises vacíos y le hizo una pequeña sonrisa como agradecimiento.
En cuestión de pocos segundos, ella recuperó el pulso y la puerta se abrió. La mujer se guardó el tensor y la ganzúa entre sus herramientas y empuñó una Samurai Edge idéntica a la que poseían todos los ex-compañeros de STARS. El mayor se preparó, teniendo su espalda robusta contra la madera y esperó a la señal de su amiga. Ella hizo lo mismo en la puerta opuesta y asintió con la cabeza.
Dando un empujón con sus cuerpos, la pareja de veteranos entró en la misteriosa penumbra de la mansión. Justo en medio de la recepción, esperaba Wesker con los brazos cruzados. No tenía las gafas de sol puestas y sus ojos carmesí parecían más amenazadores que nunca.
-Seguís siendo demasiado lentos para mi.
Barry se permitió un instante para observar a su compañera, que agarró con más fuerza la pistola al ver al bioterrorista en carne y hueso. Los dos apuntaban al mismo objetivo, el corazón de su ex-capitán.
Ella fue la primera en apretar el gatillo, empezando un combate que tenían todas las de perder.
Could have been forever
Now we have reached the end.
This world may have failed you
It doesn't give the reason why
You could have chosen
A different path of life.
Playa
El mayor Redfield no podía parar de dar vueltas por la arena como si fuese un tigre enjaulado. La incertidumbre era el peor mal que le estaba torturando por dentro. Sus amigos y familiares estaban en el castillo jugándose la vida y él esperando allí con Rebecca. Solo habían pasado diez minutos desde la partida de sus subordinados y el remordimiento se hacía más fuerte en su interior. Jill no podría contra Wesker, tenía números de que quedase arrinconada, presa del pánico. Y Barry, llevaba el peso de sus años en la espalda y se trataba de un simple asesor de la BSAA, solo poseía los antiguos conocimientos de combate de cuando estaban en los STARS.
Decidido, agarró armamento, cuchillos y granadas. No podría quedarse de brazos cruzados en el helicóptero. Si a alguno de sus compañeros le pasaba algo, estaría en el cargo de su conciencia de por vida. Cargó la escopeta que colgaba en su espalda y comprobó la recámara de su pistola.
La joven Chambers levantó de su asiento, sin saber las intenciones del hermano mayor de Claire. Parecía nervioso e inquieto y estaba limpiando todo el armamento que estaba llevando encima.
-¿Qué…?- Ella no pudo ni continuar.
-Quédate aquí, iré a ayudar al resto.
Sin decir nada más, Chris se adentró en la naturaleza salvaje de la isla, decidido en ayudar con la tarea de distraer al criminal. No cogió el mapa, así que se le haría difícil orientarse. Por culpa de su arrebato lo olvidó y eso le llevaría problemas.
A la médico se le atascaron las palabras en la garganta. Fue demasiado tarde cuando quiso detener al capitán del escuadrón, éste ya había desaparecido entre los arbustos y la flora de ese paraíso.
Ella sintió el peso de la responsabilidad sobre sus hombros y decidió no quedarse sin hacer nada como una inútil. Cogió el botiquín y una bolsa con instrumental médico. Guardó sprays de primeros auxilios en su mochila junto con las mezclas de hierbas curativas. Con torpeza alcanzó una de las pistolas sobrantes. Recordó el peso al empuñar un arma y apuntó como prueba de su puntería, se las arreglaría.
Visualizó el mapa de Chris, tirado en el suelo del helicóptero. Se lo había dejado allí, eran imágenes de la isla desde uno de los satélites que Hunnigan controlaba. Agarró una brújula porque ella no era buena orientándose y se perdía con facilidad.
Miró a la selva que tenía por delante e intentó recordar la dirección por la cual Chris había tomado el camino.
Estamos en un capítulo intenso, culminante. Aquí es donde el romance da paso a la acción y al salseo extreme.
Respuestas a los reviews:
Elizabeth Abernathy: ¡Buenas mi clon malvada! Estoy a punto de quedar dormida pero sigo en pie por tu culpa. ¿Por qué me amenazas de esta manera Carla? Yo no te hice nada, soy tu esclava, ¿eso no te basta? Ok, no. Solo que a veces me da pereza dar el Log in en Fanfiction y hacer el Doc manager y actualizar… y pensar un título… eso es algo que pongo lo primero que me viene a la cabeza. En Dark Temptation me organicé mal en cuanto a títulos, pero en Creación obsesiva no, ya verás.
A Wesker le importa poco el derecho de persona normal que tiene Claire. La quiere a su lado para darle besitos y que le lama la mano como perrito obediente y con eso el pobre hombre es feliz. Yo muy contenta iría a complacerle, pero no soy pelirroja, no tengo ojos verdemar y no soy una Redfield llamada Claire. Hate it.
Si no eres mía no serás de nadie… Si, ese es otro punto de lo que piensa el bueno de Albert. Buen aporte.
Bueno, mejor me callo ya, subo esto y me voy a dormir.
Paola Watson (Guest): ¡Mi querida sister malévola! Joder, te extrañé. No te preocupes, la labor es la labor y el trabajo es el trabajo. Mujer, que suerte tienes. Papeles tan protagónicos y ejerce tu profesión que algún día aspiro a llegar.
Ya has visto, queda más abuso, este capítulo también ha sido un poco hard. A ver, Claire, Wesker, mazmorra, obsesión… el abuso ya se hace solo, eso es provocarme.
No me stalkees, ando hecha un lío mujer… ahora que lo pienso, eso sí que es ser mala. Enhorabuena, estás metida en tu papel. Un aplauso para la mala.
James Anderson: ¡Hola de nuevo! Habrá para años de mis historias, Dark Temptation se está terminando, pero queda toda la secuela y muchos más proyectos Weskerfield como Creación obsesiva. Y a parte planes en mi mente. Me alegro tenerte como lector, eso significa que algo hago bien. Muchísimas gracias por la dedicación al comentar este fic.
Att. Frozenheart7
