Dark Temptation

Capítulo 21

Disclaimer: Resident evil y sus personajes no me pertenecen

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Hurt de Christina Aguilera

Fire and ice de Within Temptation

It's the fear de Within Temptation


Mansión

Nivans había recorrido gran parte de la casa al estilo victoriano. Solo había encontrado estancias cerradas y muchos pasillos interminables. En cuanto a decoración, el lugar era preciosos. La elegancia estaba presente en cada rincón de la mansión.

Había entrado en una estancia donde parecía que la pelirroja había estado allí, un teléfono móvil estaba hecho pedazos en el suelo. El dormitorio era bastante grande, el balcón era por donde había subido. Al pisar el parquet ya supo que ella no estaría en un sitio tan accesible.

Ella no se encontraba por la zona, solo la cama deshecha era una señal de su presencia. Estaba convencido de que Wesker la habría encerrado en algún lugar seguro, sabía que el hombre era listo y tomaría medidas de seguridad adecuadas. No había señales de violencia ni sangre esparcida por la alcoba, Claire debería estar bien. Le preocupaba su estado, físico y mental. Si había pasado por todo lo del video... Necesitaría mucha ayuda.

Necesitaba registrar el sótano y las plantas bajas. Debería estar retenida por allí, esa casa era como un laberinto. Necesitaba salir del pabellón oeste e ir a la sala principal para decidir qué camino tomar. De la distracción ya se ocuparían Valentine y Burton, no debía preocuparse por eso.

Prosiguió por su camino, yendo a tientas por la oscuridad. La única luz disponible era la de su linterna de detrás de su oreja. El sol estaba por salir, en este país aún era de madrugada.

Tuvo suerte y rápidamente encontró una puerta que llevaba a unas escaleras, descendiendo de la segunda planta de la mansión hasta la primera. Las otras escaleras no deberían estar lejos, pero daría una vuelta por este piso por si acaso.

Como había pasado en la planta superior, las puertas estaban cerradas a cal y a canto. No había tiempo para buscar las llaves, no sabía cómo de eficiente sería la distracción para el tirano. Le llamó la atención un portal de madera vieja, tenía unas rejillas de hierro por donde se podía mirar lo que había dentro. El soldado se aproximó y fijó la vista a través de esas barras oxidadas. Se veían una escaleras de piedra, olía a humedad. Se movió hasta el lado opuesto de la pared para poder tener una mejor vista de lo que había al bajar las escaleras. Le pareció ver una especie de calabozo. Derribar la puerta de una patada no debería ser difícil ya que estaba medio podrida. De todas formas, sacó un pequeño explosivo de su bolsa y lo colocó en las junturas de la puerta. Se apartó a unos metros de distancia y al cabo de unos segundos el explosivo se encargó de tirar la puerta al suelo. Agarró su arma con fuerza y bajó poco a poco por cada escalón de esa prisión maloliente.

La humedad se colaba por cada grieta de las paredes. Hacía más frío que en el resto de la casa y no se escuchaba ningún sonido. Estaba muy oscuro, tuvo que intensificar la luz de su linterna que llevaba en la oreja, junto con el transmisor de radio. Bajó y no parecía haber nadie, todo estaba vació. Sin embargo, una antorcha estaba alumbrando la última de las celdas con una llama vívida. El subordinado de Chris avanzó lentamente y apuntó con su arma al frente dispuesto a defenderse si allí se guardaban BOWs. Se posó frente a los barrotes de hierro oxidado y alumbró el fondo de la prisión. En una esquina encontró una figura femenina, abrazándose a sí misma por las rodillas. Su cabellera pelirroja le ayudó a identificar la cautiva, era su amada.

-¡Claire!- Gritó Nivans.

La menor Redfield levantó la cabeza, se había escondido porque había escuchado una explosión y temía que algo malo había pasado. Se alivió al ver a Piers allí, en su rescate. Esbozó una gran sonrisa y corrió, levantándose de la penumbra de esa cárcel putrefacta. Llegó hasta los barrotes y se aferró a ellos, acercándose más de lo que esas barras le permitían a su novio. El soldado apreció con claridad y en la realidad, después de meses, a su compañera de cama. Estaba pàlida, mucho más delgada y aparentaba ser frágil. Iba vestida con un camisón de color rosa pastel y tenía unos bordados en las puntas de las mangas hasta el codo y la falda. ¿Cómo podían encerrar a una mujer vestida así en una prisión asquerosa? No tenía sentido.

Tocó el transmisor y habló en el micrófono para anunciar su descubrimiento. Esperaba que sus compañeros hubieran podido cumplir su tarea asignada.

-He encontrado a Claire. Leon, Sheva venid a mi posición.

Cuando recibió una respuesta afirmativa, le tocó la mano de pianista que estaba en el barrote y la miró en los ojos por primera vez en demasiado tiempo. Su chispa azul seguía encendida pese a todos los malos momentos que debió pasar en su cautiverio.

-Claire, vámonos, la pesadilla se acabó.

Ella pasó sus brazos delgados entre las rejillas y abrazó torpemente a su salvador. El moreno se acercó al acero oxidado e hizo lo mismo, rodeando el cuerpo tembloroso de la mujer que amaba. Quizás su relación solo era informal, quedaban los fines de semana para pasarlo bien, pero él, esa noche del baile, quería proponerle hacer oficial su relación delante de la BSAA y todas las organizaciones. Se aseguraría de protegerla con su propia vida, pasase lo que pasase él se aseguraría de que saldría sana y salva de esta maldita isla.

-Te he echado de menos...muchísimo…- Confesó Redfield al borde del llanto.

Él le tocó el rostro pulcro y helado, acariciando su pómulo con suavidad. Ella era la chica con la que quería pasar el resto de sus días. Estaba decidido, cuando volvieran a Washington le pediría matrimonio.

-Te amo.

Esas palabras endulzadas se clavaron en el pecho de la pelirroja como si fueran dagas. Ella le había traicionado y él la quería, la amaba. No se lo merecía, él aspiraba a tener a alguna pareja mejor. Era una traidora, por acostarse con Albert, por quererlo y por dejarse manipular de una manera tan obvia.

Nivans la agarró de la barbilla y acercó los labios de la hermana de Chris a los suyos. El roce era pobre, pero había sentimiento en ese beso, todo el amor que no había sido expresado en todos estos meses. Claire sintió el verdadero cariño de un hombre que sí se preocupaba por ella. La diferencia de tacto entre Wesker y él era muy notable. Mientras que la mayoría de los besos del tirano fueron poderosos y lujuriosos, los de Piers eran sinceros y llenos de emoción.

-Lamento arruinar vuestra historia de amor, pero me aseguraré de que tengáis un final de Romeo y Julieta.

Esa voz arenosa y ronca interrumpió el profundo beso que la pareja se estaba dando. Albert Wesker estaba de pie en el otro lado del pasillo de la mazmorra y se estaba acercando al soldado con pasos intimidantes. La pelirroja sujetó con fuerza la mano de Piers, temiendo lo peor. Sabía que él era capaz de matar a sangre fría.

-Si no se cruzan en mi camino no les haré nada… a menos que se interpongan entre nosotros. Si te fueras con ellos, te daría caza, y no pararía hasta atraparte. Y da por hecho de que acabaría con todo el que se metiese en medio.

Esas palabras resonaron como un eco en la cabeza de la cautiva, temiendo por la vida de su novio. Albert estaba enfadado, se distinguía el brillo escarlata debajo de sus lentes. Andaba muy seguro y con los puños apretados, cumpliría su promesa.

Piers apuntó con su pistola al rubio y disparó un par de balas certeras, pero el tirano las esquivó velozmente. Cuando los intentos de herirle fueron inútiles, el soldado se preparó en pose de combate, dejando ir la mano de Claire.

El científico, acumulando toda la cólera e ira, corrió hacia el subordinado de Chris. Lo estampó contra la pared y lo levantó por el cuello. La menor se alarmó y tocó el brazo de Albert, intentando calmar sus instintos asesinos. Los barrotes le dañaron el codo, pero daba igual, debía salvar a Piers.

-¡Para! ¡Me iré contigo y lo olvidaré todo, pero no lo mates!

El rubio miró a su hermosa cautiva, estaba con los ojos llorosos e hiperventilaba. Con los labios susurró un: por favor. Él le sonrió oscuramente y negó con la cabeza. Volvió su vista al moreno, que luchaba para liberarse de los dedos que le estrangulaban. Él ejerció más presión, sintió como la mano de la pelirroja apretaba su chaqueta negra, insistiendo en replantearse su propuesta. Era muy tentadora pero no pensaba dejar cabos sueltos y tener el riesgo de perder a su ángel.

-Solo sería un estorbo, es prescindible en el mundo.

Nivans tocó su cuchillo que estaba en el cinturón. Necesitaba distraer al criminal para poder clavarlo y liberarse. El oxígeno se agotaba en su cuerpo y sentía un mareo muy fuerte. Claire captó las intenciones de su novio y procedió a volver a distraer al tirano.

-¡Por favor! ¡Haré lo que sea! ¡Tendremos hijos si quieres!

Wesker miró a su musa, suplicando que esa patética cucaracha sobreviviera. No le perdonaría la vida. Conseguiría descendencia por sus propios métodos. Nadie le arrebataría a su pequeña rehén, no debía darle nada a cambio para volverla a tener con él.

Piers conectó los cables, descifrando los objetivos del tirano.

-Ese maldito busca reproducirse y usar a Claire como incubadora.- Pensó el moreno.

Agarró el cuchillo con fuerza entre sus dedos y lo alzó aprovechando las tácticas de distracción de su pareja. Clavó el filo plateado en el brazo del genocida, provocando que lo soltara al instante. El agente de la BSAA cayó al suelo y se apoyó en una de sus rodillas mientras tosía para coger aire. Aprovechó que el bioterrorista estaba arrancando la cuchilla de su piel.

El soldado buscó algo con lo que defenderse, estaba sin cuchillo y sin pistola. Sus demás armas estaban dentro de la mochila que llevaba en la espalda. Se la sacó y rebuscó dentro de ella, halló una magnum que ya estaba cargada. Se equipó con un par de cargadores llenos de balas y apuntó a la pesadilla personificada.

El primer disparo lo falló, los movimientos del tirano eran demasiado rápidos. Sin embargo, el espacio reducido era un punto a favor del joven luchador. Al tercer intento, logró acertar en un hombro del virólogo. Piers se aproximó al macho, que estaba en sus rodillas tocándose la herida de bala. Le apuntó en la sien, amenazando con disparar en cualquier instante.

-Dame la llave de la celda de Claire.- Exijió.

A Albert se le cayeron las gafas de sol al suelo de piedra. Respiraba aceleradamente, pero el dolor desapareció enseguida. La bala salió de su piel, como si el tiempo hubiera retrocedido. Unos momentos después, solo quedaba una pequeña cicatriz del disparo.

De un zarpazo, Albert tiró el cuerpo atlético de Piers contra un muro, estampandolo. En el impacto, el soldado cayó encima de una silla de madera vieja y la rompió en pedazos. El poderoso asesino se levantó, ileso. Iba desarmado y quería acabar ya con ese novato de pacotilla. Nadie era rival para él, nadie podía luchar contra un dios.

Se acercó a su débil rival y agarró una pata de la silla, que estaba partida en dos y acababa en punta afilada. El subordinado del hermano de Claire solo pudo cubrirse la cara con los brazos instintivamente.

-¡No!- Gritó la pelirroja desgarrando su voz en desesperación.

Fue demasiado tarde, el genocida había perforado parte del abdomen del moreno. Arrancó la estaca de las vísceras de Piers y tiró la madera con la sangre a un lado. Fue increíble como la fuerza del tirano pudo atravesar el chaleco y toda la ropa del soldado hasta sus órganos. Al novio de Claire le caían lágrimas y gritaba, ahogándose en un mar de dolor y sufrimiento.

La presa quedó paralizada mientras lloraba, temblaba del miedo. Nunca había visto a Wesker tan violento y despiadado. Lo había hecho con sus propias manos…

Sin dejar de mirar al subordinado de Chris, Wesker lanzó a la otra punta del pasillo de celdas la llave de la puerta de la menor Redfield.

-Os dejaré para que os despidáis.

Y Albert Wesker desapareció entre la penumbra de esas mazmorras, yendo a por el próximo bicho molesto que quería arrebatarle a su diosa.

La pelirroja cayó de rodillas al suelo y sacó su mano de entre los barrotes. Pudo alcanzar a tocar el rostro de Piers. Los sollozos y gimoteos del hombre la hacían sentir puñaladas en el corazón. Ella le acarició el pelo mientras lloraba silenciosamente. El soldado intentaba detener la hemorragia con sus manos, pero la sangre fluía más rápido de lo que podía cubrir.

-Lo siento… todo ha sido por mi culpa…- Susurró Claire lamentando el haberse relacionado con el peor asesino de la historia.


Entrada

El sol apenas estaba saliendo, el mar empezaba a verse más calmado y el clima había mejorado. Las primeras aves matutinas salieron de sus nidos y empezaron a canturrear mientras buscaban alimento para sus crías. La selva ya había despertado.

Rebecca llegó jadeando al umbral de la puerta de la mansión. No se había encontrado con Chris en todo el trayecto y eso le preocupaba, con las indicaciones del mapa era fácil, pero sin él, la selva era un auténtico laberinto. Agarró su arma, no se escuchaba nada detrás del portón y eso le daba malas vibras. Se preparó mentalmente por si debía escapar o defenderse de algún enemigo y entró en la mansión.

La joven médico se horrorizó al ver la escena de la sala principal. Jill estaba inconsciente, tirada a un extremo de la estancia. La ojiverde corrió con torpeza hacia el lugar del desmayo. Del botiquín sacó unas sales para hacer despertar a la compañera de Chris. Las posó debajo de su nariz y al cabo de un momento la mujer despertó, mirando de un lado a otro frenéticamente. Se sacudió entre los brazos de Chambers mientras pronunciaba bajo el nombre del peor villano de la historia: Wesker.

La morena la tranquilizó y Valentine se calmó enseguida al no ver a su pesadilla alrededor.

Recordó el enfrentamiento que tuvieron. Dos contra uno y salieron perdiendo igualmente. Albert valía por diez soldados juntos y bien armados. Los había machacado en pocos minutos, no eran rival contra su fuerza. En un próximo enfrentamiento deberían llevar un tanque y lanzacohetes, ese hombre era indestructible. Durante todo el combate parecía que les había estado tomando el pelo, burlándose de su debilidad y de sus golpes inútiles. Para él ese enfrentamiento era un juego de distracción, sabía que en algún otro lugar unos agentes deberían estar socorriendo a su rehén, pero no sería efectivo, estaba bien resguardada.

Sin embargo, él, al escuchar la explosión de Piers al derribar la puerta que llevaba a los calabozos, dejó a la ex-miembro de los STARS inconsciente y a Burton con un golpe tremendo en la cabeza. Eso lo pudiera haber hecho desde el inicio de la confrontación, pero parecía que gustaba de mostrar su fuerza y su espíritu implacable.

-Barry…

La médico siguió la mirada de Jill y localizó al padre de familia en el otro extremo opuesto de la recepción. Se quejaba y un riachuelo de sangre se escurría desde su cuero cabelludo hasta su frente.

Dejó el botiquín como apoyo en la nuca de la mujer y caminó rápidamente hacia el otro ex-miembro de los STARS. Gemía mientras se frotaba las sienes. Un bulto morado estaba empezando a sobresalir en su frente. Se trataba de una simple contusión.

Mientras la médico terminaba de limpiar la herida de Barry y Jill se reponía de la paliza, el mayor Redfield llegó al umbral de la mansión. Entró ya que la puerta estaba entreabierta.

Cuando los agentes de la BSAA escucharon el gruñido de la puerta, la menor de ellos apuntó con su pistola hacia la entrada. Todos suspiraron al ver que se trataba de Chris sano y salvo. Él frunció el ceño al no ver a Wesker o a su hermana por allí. Eso significaba que el bastardo seguía vivo y coleando.

Valentine se levantó, ignorando la leve sensación de mareo y la falta de fuerzas. Se acercó a su compañero un poco molesta y preocupada. Casi se va de espaldas al hacer un paso en falso.

-Deberías haberte quedado en la playa.

La franco-japonesa apoyó su mano en el hombro de su pareja, reconfortándole emocionalmente. Sabía que él era un tozudo y no se quedaría atrás tan fácilmente. Era así y no podía cambiarlo, pero le estaba bien. Al menos él era un buen compañero y sabía cuidar la espalda de sus amigos.

-No podía, no estando en juego cada una de vuestras vidas.- Él clavó su mirada de determinación en los ojos grisáceos de su compañera.

Se escuchó el sonido de una puerta cerrándose y un instante después, otra abriéndose mucho más cerca. Jill recuperó su arma que estaba en el suelo y apuntó a las escaleras por donde venía el sonido. Barry se levantó con la ayuda de Rebecca, con un brazo por encima del hombro de la menor. Pesaba bastante y estaba debilitado a causa del gran golpe en el cráneo.

Debía llevarse a Burton de allí y tampoco era recomendable que la novia de Chris se quedara a luchar.

De una de las puertas al sótano, surgió el genocida, cubierto con alguna mancha de sangre. Un agujero de bala estaba en su ropa, pero no en su piel. Seguía conservando su capacidad de regeneración pese a no inyectarse ningún virus constantemente. La doctora Chambers hizo una nota mental de las capacidades del ex-capitán de los STARS. No sabía cómo el accidente del volcán habría podido afectado a su sistema y a los virus que contenía su cuerpo. Parecía que todas las habilidades ventajosas se habían conservado. Quizás caer en la lava fue como una purga de exceso de virus… No lo sabía pero estaba segura que poniéndose a investigar y a experimentar con los datos confidenciales de la BSAA podría hallar una conclusión.

-Vaya, vaya… qué sorpresa, Chris. Has venido a dar la cara… pensaba que dejarías que tu perrito faldero se encargase inutilmente de venir al rescate de tu adorada hermanita.

El mayor Redfield apretó los puños con fuerza y le apuntó con su Samurai Edge. Pagaría por traicionarles en los STARS, por hacer que el bioterrorismo fuera una nueva amenaza global, por los tratos con el mercado negro, por las millones de vidas perdidas… Pero encima de todo, le hará pagar todo el sufrimiento causado a sus amigos y a su hermana pequeña en especial.


Este es el clímax de la historia, angelitos. Ya he vuelto al instituto y escribo entre clases. De aquí a poco actualizo Creación obsesiva y empezaré un Weskerfield corto. A parte, estoy trabajando en un libro de mi autoria para proyecto final de la ESO.


Respuestas a los reviews:

Paola Watson (Guest): Vaya cuanto odio jajajaja. No te preocupes, es normal. Supongo que con la "muerte" de Piers ya estás contenta ahora. Tu sed de sangre ha sido saciada, igual que la de Wesker. ¿Cómo terminará esto? Lo sabrás pronto porque tengo la suerte de tener todo escrito y solo tener que responder los reviews.

Flower Bloom: Por el amor de Pidgeotto jajajaja. Me hiciste reír mucho por esa frase. Bienvenida a la historia, ya veo que te ha gustado. Tengo mucho otro material Weskerfield ya hecho y publicado, y otros en camino jeje. Y airé informando.

Me alegro que te guste la historia, sigue disfrutando de ella.

Big fan of Optimus Prime: ¡Hola de nuevo! ¿Quién no es puntual? En esta ocasión me he tardado más yo en publicar que tú en escribir review, no te preocupes, somos humanos.

Espero que tu pregunta haya sido solventada en este capítulo nuevo, lo sé, soy cruel y en comparación con tu pregunta… tú eres malo por leer esto jajaja, ¿o no? Bah, yo que sé.

Yessica: Como puedes intuir, el desenlace está muy, muy, pero muy cerquita. Gracias por pasarte por la historia y espero que te haya gustado este capítulo.

James Anderson: ¡Bienvenido de nuevo! Pronto tendremos el desenlace de esta historia y si todo va bien, también la secuela. ¡Gracias por pasarte!

GeishaPax: ¡No sé qué le pasa a FF! Ya sabes que hace el tonto siempre. Mis disculpas hermana, sigo sin saber como encontrar tus otros reviews perdidos. Espero que esta dosis de muerte, sangre, disparos, caos y maldad lo compense. Pobre Piers.

Zhines: ¡Hola comadre malévola! Reclamo mis chocolates ya, estoy triste y con dieta, la abstinencia de azúcar es horrible. ¡No me amenaces! He matado a Piers, pero… ¡fue sin querer! Ok, eso no se lo cree nadie.

Elizabeth Abernathy: Lo mejor para el final. Pues has tenido todos tus caprichos y puedes poner aquí todas klas niñerías que quieras, total, lo que reclamabas se ha cumplido. Bueno, tus teorías sobre la muerte de Piers fueron ciertas, por eso te daré… ¡un clon de Wesker! Si, ja eso ni en nuestros sueños más bontios.

Señorito sexy nunca hace caso a nadie, el muy maldito nunca aprende tampoco. Sí, salí rebelde y malcriada, deberías considerar llevarme al manicomio de nuevo.

Bueno amiga, me despido porque un informe de biología me espera. Aish, me siento como una Wesker en la optativa de biología con el ADN, las células y todas esas mierdas científicas.

Att. Frozenheart7