Digimon no me pertenece.
Coleccion de drabbles/viñetas sin relación entre ellos, basados en trece imágenes propuestas en el topic Takari. ¡Felices trece meses!
Reflejos de nosotros
6. Sus ojos dicen 'hasta luego'
Son los últimos días de las vacaciones y los últimos días de Takeru en casa de su padre. En realidad, ellos pasan juntos poco menos pero Natsuko y Hiroaki decidieron que no era bueno separar a los niños tan pronto. No después de esos días, no después de lo que pasaron. No después de los digimons.
Tampoco es tan problemático desde que Natsuko quiere quedarse en Odaiba para investigar. Pero Hiroaki sabe que ella quiere un cambio, también, porque deja que Takeru pase mucho tiempo en el apartamento, en su apartamento, con Yamato y él. También tienen una cena juntos pero destila incomodidad. Prometen no esforzarse y dejan solos a los niños.
Ellos siempre fueron más listos en esos temas.
Yamato no puede negarle nada a Takeru cuando lo mira con ojos azules, cálidos como los días de verano e ilusionados como si un día en la playa con él fuese el mejor regalo de su vida. La sonrisa que gana a cambio de un suspiro afirmativo vale la pena todo.
No te vayas sin tu flotador, dice Yamato y es un aviso. No va a dejar que Takeru vaya al agua solo y mucho menos hasta que sepa que puede nadar bien.
Takeru asiente muchas veces con la cabeza. Aún recuerda la sensación del cuerpo hundiéndose en el agua. Aún recuerda a Gomamon y Gabumon salvándolo. Aún puede ver a Jou cayendo en el profundo azul, también. Yamato había prometido enseñarle a nadar y ellos se quedan cerca de la orilla.
Hasta que algo golpea la espalda de Yamato y rebota. Una vez. Dos veces. Tres.
Se aleja.
Pero alguien se acerca. Y suceden muchas cosas que no espera.
—¡Lo siento!
Yamato reconoce la voz y se gira.
Taichi reconoce la irritación en los ojos azules y sonríe.
Takeru reconoce la risa de Hikari, que corre hacia ellos y la ve atrapar la pelota que resalta en el amarillo de la arena.
—Supongo que la puntería no es lo tuyo si no se trata de fútbol.
Taichi se indigna.
—¡¿Qué dices?!
Takeru y Hikari se miran cuando empieza la discusión. Uno sonríe y el otro también.
Cuando se alejan para jugar con la pelota, la sonrisa de Taichi enseña todos sus dientes y dice algo que Yamato no espera.
—Hikari estaba triste pero no quería decirme por qué. Cuando vi la fecha... bueno, adiviné. Tu padre dijo que estarían aquí. Pensé que podríamos pasar la tarde juntos. Si no te importa, eso es.
Yamato levanta una ceja. Realmente, no le importa. Está sorprendido, eso es. Está contento, eso también. Pero no lo dirá.
—¿Lo hiciste a propósito?
—No le pegué a Takeru —el gesto en el rostro de Taichi es burlón— ¿Qué te dice eso de mi puntería?
Entonces, corre para unirse a los pequeños. Yamato sacude la cabeza. Pero cuando el sol cae en el horizonte, y Yamato mira los rostros bañados en la luz del atardecer, no puede dejar de desear detener el tiempo.
La sonrisa de Takeru no desaparece cuando tiene que decir adiós porque sus ojos dicen hasta luego.
