Resumen: Si Akane tan sólo supiera que la nieve trae la suerte ¡Pero vaya saber uno si es buena o mala!
Advertencia: OOC –Intentare evitarlo como me sea posible pero no prometo que lo logre, el que avisa no traiciona– y OCs.
Disclaimer: Los personajes Ranma ½ no me pertenece y este fic está hecho sin fines de lucros.
Capítulo III: Visitas
Las presentaciones que siguieron encantaron a cada persona en el público. Akane quedó maravillada con cada exposición y actuación, quiso volver a ir, pero esta vez para poder ver alguna leyenda interpretada que no había sido capaz de ver porque habían llegado tarde para esas.
Salieron del teatro y Shuka se desperezó como si fuera un gato.
— ¡Amo ver los shows de aquí! —exclamó aun desperezándose —. Hay que venir cuando interpreten alguna leyenda o cuento.
—Realmente fueron increíbles ―concordó con ánimo― ¡Sin duda los yokais estaban muy bien hechos! —Akane se rio — El niño de lluvia fue encantador. Por cierto, ¿desde cuándo este templo está en funcionamiento?
—Yo sé que empezaron a hacer shows desde hace unas cuantas semanas —Shuka se encoge de hombros.
—Es que este templo estaba abandonado —Miró alrededor notando que aún se veía en mal estado —, y al parecer todavía no lo terminan de reformar.
—Supongo que para eso hacer los shows, para juntar dinero y poder remodelar el templo —Shuka arruga la frente mirando el reloj en su muñeca y luego se puso pálida —. ¡Oh, no! Tengo que comprar para la cena para esta noche o me castigaran con un patillo Kukku ma ―se giró hacia su acompañante― Tendo-san, ¿puede irse sola o prefiere que le acompañe?
—No te preocupes, me sé el camino de vuelta a casa—Akane negó —. Vete tranquila.
— ¡Muy bien, pero vaya con cuidado! ―aceptó― ¡Nos vemos en la escuela, Tendo-san! —gritó la joven Yoshino corriendo entre la gente.
— ¡Nos vemos, Yoshino-san! —Se despidió tan rápido como pudo antes de verla perderse a lo lejos.
Aguardó un rato antes de dirigirse de caminó a la estación de tren. Se tomó su tiempo para caminar del templo hasta la estación, luego de subir al tren que la llevaría para casa se tomó el mismo tiempo desde la estación hasta el dojō.
A paso tranquilo y despreocupado, no le molestaba llegar hoy, mañana o dentro de tres días. Se sentía relajada, en paz y tranquila, sonriendo levemente mientras recordaba el show al cual Yoshino-san le había llevado.
—"Realmente fue un increíble show" —Akane miró la nueva nevada que empezaba a caer —". Me pregunto cuando podrá ser la próxima función… luego le preguntaré a Yoshino-san, seguro que sabe cuándo es."
Pronto cayó en cuenta que no faltaba mucho para llegar al dojō, acelerador el paso. Apenas entró a la casa fue recibida por Kasumi.
— ¿Akane, donde estuviste? ―le preguntó preocupada, hacia un buen rato que su hermana tuvo que haber salido de la escuela. Ranma había llegado escapando de sus prometidas, básicamente, pero Akane no. Al principio asumió que debería haber salido con algunas de sus amigas, pero cuando se oscureció comenzó a preocuparse ―. La cena está casi lista.
La sonrisa brillante con mejillas sonrojadas por el frío de Akane, hizo parpadear a la mayor Tendo.
— ¡Fui a ver un show de yokais, Kasumi! ―exclamó casi saltando en su lugar―. ¡Fue increíble!
Kasumi le sonrío de forma amable y cálida.
—Cuéntame todo luego ¿Te parece? ―le dijo acariciando su cabeza de forma maternal, por un segundo creyó ver a la pequeña Akane nuevamente―. Ahora cámbiate el uniforme y baja para cenar.
Sin dudar, subió las escaleras hasta su cuarto y se quitó el uniforme de la escuela, poniéndose algo más como y abrigado para la casa. Aunque la calefacción funcionaba había lugares que estaban helados y no quería pescar un resfriado.
En el salón estaban todos, tan sólo faltaba ella y Kasumi que estaba yendo de la cocina al salón, trayendo la comida. Se sentó en su lugar acostumbrado, con toda su atención puesta en las noticias que anunciaban una nevada fuerte esa noche y que era probable que hubiera complicaciones en la mañana.
Ni siquiera noto las miradas que le dirigía Ranma. Este se sentía entre indignado y preocupado, la había visto retirarse de clases para ir hacía la chica Yoshino, más no volvió a verla durante el resto del día. Preocupado, empezó a buscarla por toda la escuela, y si no hubiera sido por algunas amigas de la misma que dijeron haberla visto irse llevándose sus cosas, pudo haber sumido lo peor. Igualmente lo hizo, estaba esperando que el reloj marcara las ocho para salir como una bala en busca de la chica.
Akane miraba atentamente las noticias. En la pantalla mostraban un panorama de lo que era la ciudad en aquellos momentos.
Nieve, blanca, pura, limpia, perfecta. Nieve.
Hacía siglos, los yokais gobernaban estas tierras,
Recordó a la narradora del templo, casi como una voz haciendo eco en lo profundo de su cabeza.
—Vaya, no recuerdo haber visto una nevada como esta ¿Y usted, Saotome?
—Yo tampoco me acuerdo, Tendo —respondió Genma mientras Kasumi y la señora Nodoka empezaban a servir la cena.
Dueños absolutos de cada pedazo de ella.
Rememoró el recuerdo de aquellos yokais vagando por el teatro del templo.
—Es muy probable que mañana no haya escuela —dijo Nabiki, comiendo de su plato que Kasumi hacía poco le había entregado.
—Ranma, ¿me pasas tu planto, por favor? —pidió Nodoka.
Vivian en una paz normal entre sí.
Todos diferentes; grandes y pequeños; lindos y feos. Todos diferentes y magníficos.
—Gracias, mamá —agradeció Ranma recibiendo su planto lleno de parte de la mujer mayor y empezar a comer tan pronto lo tuvo entre sus manos —. Espero que sí. No quiero salir afuera con está nevada —respondió con la boca llena.
—Sólo quieres quedarte durmiendo hasta tarde ―contraatacó Nabiki con desdén.
—Akane, ¿me pasas el plato? —Kasumi miró a su pequeña hermana.
Pero con la llegada del ser humano,
Los yokais decidieron relacionarse con los humano,
Pero no todos encontraron agradable la idea.
— ¿Akane?
Pegó un saltó saliendo de su ensoñación. Barrió la mirada por la mesa. Todos la miraban en espera de que hiciera algo ¿Qué? Cuando desvió la mirada hacía su lado, Kasumi estaba mirándola fijamente con la mano extendida para servirle en el plato.
— ¡Ah, sí! —y le entregó su plato —. Perdón, estoy distraída.
Estaba en su cuarto, con sus deberes esparcidos por su escritorio, adelantando todo aquello que tenía que hacer para pasar unas vacaciones en paz. No había ido a clases, la nieve había hecho imposible movilizarse hacia el instituto. Había oído por Nabiki que posiblemente adelantarían las vacaciones de invierno por las tormentas de nieve, que aprecian empeorar a cada momento.
A ella no le molestaba en lo absoluto que adelantaran las vacaciones, de cierta manera lo prefería así. Podría quedarse en casa entrenando, también podría salir con sus amigas, quienes le habían comentado la idea de ir ver una nueva película que se acababa de estrenar o leyendo algunos libros que había comprado hacía meses y nunca había llegado a leer ni un sólo párrafo.
Deslizó los ojos por entre los lomos de los libros, a pesar de encontrarse un poco más desgastado por el uso, el viejo libro de cocina de su madre brillaba sin igual entre los demás. Hizo el gesto de agarrarlo, sus manos nunca llegaron a tocarlo. Detuvo su accionar y se quedó en su lugar.
Suspiró, notando con sorpresa como un vaho se formaba en el aire. Asomó su rostro por la ventana, estaba con las cortinas corridas, dejando ver a la nieve que danzaba en un baile sin música enfrente de sus ojos.
— ¡Increíble!
Parecía que un reino de hielo se hubiera creado por encima de las casas del distrito. Todo se había congelado, creando un paraíso blanco. Akane salió de su cuarto bajando las escaleras hasta la sala, en donde sus hermanas y la señora Nodoka, miraban las noticias tomando un té.
—A pesar de que habíamos dicho que no nevaría, parece ser que el clima está en nuestra contra, Takamoto —decía el hombre de traje en la televisión.
—Así es, Yoshima—contestó su acompañante mientras mostraban el clima que se esperaba para la semana—. El tiempo no está de nuestro lado, pero miremos el lado bueno. Al parecer hay una alta probabilidad de que siga nevando por las próximas semanas ¡Realmente estas podrían ser unas blancas navidades!
— ¿Cree que nevara así para navidad?
—Por el momento, no lo tengo confirmado. Aún falta para ello. Pero es muy probable que así sea por como se ve las cosas ahora.
— ¡Que genial! —exclamó tía Nodoka. La idea de una blanca navidad parecía ponerle de muy buen humor, tanto a ella como a Akane.
—No falta mucho para navidad —comentó Kasumi, y miró a sus hermanas —. Deberíamos empezar a comprar los regalos.
—Sí, mejor ahora antes de que todo comience a subir los precios —dijo Nabiki.
— ¡Nabiki! —regañó la mayor de las Tendo.
— ¿Qué?
—Lo importante no es el dinero, sino la intención―habló sabiamente Nodoka.
—Pero la intención no sirve de nada cuando te deja doliendo el bolsillo.
Akane miró el reporte del tiempo con gesto ausente, mientras tomaba asiento junto con el resto de las mujeres de la casa. Tía Nodoka muy amablemente le paso una taza de té verde, mientras Nabiki cambiaba de canal.
—Lo malo de todo esto que no tenemos presupuesto suficiente para hacer una gran fiesta como antes —suspirando, la Tendo del medio hizo cuentas en su cabeza, pero todo eran números en rojos —. Los daños causados en el dojō, al techo de la casa, además de los adicionales como comida, agua, luz, etcétera y, etcétera. Se nos será imposible hacer una gran fiesta.
—No importa, Nabiki —Kasumi sonrío —. Ya veremos qué hacer.
— ¿Oigan, dónde está papá y el tío Genma? —preguntó la menor de las hermanas, notando la ausencia de los hombres que habitaban la casa.
—El señor Tendo y mi esposo se encuentra atendiendo al maestro Happosai —contestó Nodoka. Kasumi se había retirado a la cocina por más té y algunas galletas.
—Akane sé honesta, lo que quieres saber es donde esta Ranma —dijo con sonar Nabiki —. Fue invitado por Ukyo a comer en su restaurante, lo más probable es que no vuelva hasta que pare un poco de nevar o quede completamente lleno.
El aura oscura y amenazante de la Tendo menor no tardó en expandirse.
— ¡Pues fíjate que no me interesa! ―rugió apretando los dientes y mirando un punto perdido del suelo―. ¡Por mi puede hacer lo que quiere ese imbécil!
—Sí, me doy cuenta lo poco que te importa—murmuró con sarcasmo.
Las ambas hermanas empezaron titánica una batalla de miradas, esperando por quien fuera la primera en rendirse y sin ninguna queriendo dar el brazo a torce ante la otra. Kasumi entró a la sala sonriente con la tetera y las galletas en una bandeja.
— ¡Tenemos visitas!
Tanto Nabiki como Akane buscaron con la mirara a la tan mencionada visita. Shuka aparecía detrás de la mayor de las Tendo, alegre envuelta en abrigos como si fuera un astronauta, Akane notó el abrigo extra que le había prestado descansando en el antebrazo izquierdo de la muchacha.
— ¡Buenas, señoras!
— ¿Qué la trae por aquí con tremenda nevada allá afuera, Yoshino-san? —la miró extraña Nodoka pero sin evitar regalarle una afable sonrisa.
— ¿Además de traerle el abrigo a Tendo? —la muchacha extendiendo la prenda hacía la mencionada —. Estaba buscando información. Así que, como me encontraba cerca, vine a traerlo.
Kasumi no tardó, como buena anfitriona, en ofrecerle asiento Shuka, quien no se negó a tomar el té con el resto de las mujeres de la casa. Una vez le hubiera devuelto el abrigo a Akane, agradeciéndole mil y un veces por habérselo prestado aquel día, tomó lugar en la mesa.
— ¿Aun sigues buscando a la mujer pelirroja? —curioseó Nabiki, una vez Kasumi le hubiera servido a la muchacha.
—Sí, aunque por ahora no he encontrado ninguna pista —murmuró con decepción mirando su té.
Las dos hermanas menores se miraron con complicidad y sin que las otras presentes se lo notaran, asintieron levemente. La misma idea había cruzado en su cabeza: tenían que mantener a Yoshino lejos de la verdadera identidad de la mujer pelirroja.
— ¿No has pensando que el anciano alucinó a la mujer? —comentó la Tendo del medio como quien no quiere la cosa—. Ya sabes, el pobre capaz y ya está fuera de sus facultades mentales.
—Lo dudo mucho. Algunos la han visto y lo han reportado a la policía, pero no parecían saber nada más de ella o su paradero, además que es pelirroja no se ha podido encontrar otra información —Shuka sorbió el té—. Las autoridades hicieron una investigación al respecto sobre su existencia y las evidentes catástrofes que ha estado sufriendo el distrito de Nerima desde que se notificó su presencia, pero parece ser que quedo en la nada por falta de información. También oí que suele ser acompañada a veces por un pato, otras un gato ¡Incluso la han visto con un panda! —suspiró con cansancio, antes de mirarlas con intriga —. Por casualidad, ¿ustedes no saben algo de esa mujer? ¿Alguna vez la han visto?
—No ―contestó tajante Nabiki, sorbiendo su té.
—Para nada ―Akane negó con la cabeza, sonriéndole levemente.
—Nunca note nada raro por aquí ―respondió Kasumi, con tanta honestidad y franqueza que difícilmente se creería que miente.
—Si hubiera visto un panda suelto por las calles, sin dudar lo hubiera notificado a las autoridades ―Nodoka parecía tan horrorizada y escandalizada ante el hecho de un panda suelto, que parecía mentira que estuviera hablando de su esposo.
Shuka suspiró con resignación, mientras internamente las cuatro mujeres restantes le sonreían con diferentes grados de alivio y nerviosismo.
Ukyo era la mismísima representación de la felicidad detrás de la barra de su restaurante, incluso tenía un fondo rosado de corazones y flores para mayor efecto de su dicha. Algunos clientes habituales, que se había atrevido a pasar por la tormenta de nieve y se encontraban ocupando algunas mesas, se habían acostumbrado a que cada vez que su prometido iba, la muchacha brillaba con más alegría de lo normal. Como también a que cada vez que ella y su prometido reñían pareciera un zombie cocinando, mientras la comida sea buena ellos no se quejaban, ni mencionaban palabra… pero que los dioses se apiadasen del pobre hombre sí su comida se arruinaba por culpa suya.
Ranma se encontraba sentado esperaba por el okonomiyaki que Ukyo le estaba preparando, casi babeando y saboreando el aroma que desprendía, una vez que se le fue servido no dudo en comerlo.
— ¡Gracias por la comida! —Y al probar un bocado, el muchacho sintió que podría llorar de la felicidad mientras su lengua saboreaba el okonomiyaki—. Delicioso~.
Tener a su joven prometido comiendo en su restaurante, y que encima le alagara la comida, para ella era como tener a un prestigioso chef gourmet o critico culinario comiendo en su restaurante. Incluso, con esa sencilla palabra su orgullo y ego habían dado un pequeño gran salto. Degustó silenciosamente el cumplido con las mejillas sonrojadas y la mirada brillosa, digna de cualquier enamorada, por un rato.
De pronto, una idea centelló en su cabeza. Miró alrededor, sólo había clientes comunes en el lugar, los conocía a casi todos por tantas verlos llegar a comer allí, ni uno sólo de ellos saltaría de pronto para arruinar su plan. De eso estaba segura.
La nieve, que parecía haberse convertido en ventisca, iba impedir que cualquier otra persona indeseada interrumpiera lo que iba hacer. Tenía que intentarlo ¿No? Nada perdía si lo hacía. Total, las de perder ya la tenía en la mesa, hacer una jugada rápida podría volverla la ganadora.
Respiró profundo y, frotando sus manos nerviosamente, se lanzó.
—Oye, Ranma —una vez que se notó que tenía su atención gracias a un leve sonido de la garganta del muchacho, dándole a tender que la escuchaba, continuó sin poder evitar que la voz le fallara en el principio: —. ¿Qué piensas hacer en navidad?
—Todavía no tengo nada pensado —contestó comiendo otro pedazo de okonomiyaki—, capaz y la pase con los Tendo como siempre ¿Por qué?
Y armándose con todo el valor que fue capaz de encontrar, el cual no era mucho, preguntó:
— ¿Pasarías la navidad conmigo?
Ukyo sentía que el pecho se le iba explotar por lo fuerte que palpitaba y retumbaba como eco en sus oídos, el ardor en su cara era tal que sentía que se quemaba y le daba pánico mirar a Ranma a la cara por lo que tenía la vista fija en la mesa de barra.
Nota:
Me tarde más en publicarlo que en escribirlo Jajajaja. Es que, luego de que volví de mis vacaciones, me costo mucho retomar el fic por ciertos problemas que se me presentaron, en fin ¿Qué tal me quedo el capítulo? Realmente no pensaba poner a Ukyo, sino a Shampoo. Pero al final termine por quedarme con ella porque me cae mejor que la china, además odio a Shampoo por tener más gomas que yo y de forma natural (?)
La verdad es que Ukyo siempre me pareció un contrincante poderoso por el amor de Ranma, seamos lógicos, es la mejor amiga desde niños, capaz y si Akane no conviviera ni tuviera tanta accesibilidad a tener tiempo con él o que ni siquiera se conocieran, Ukyo se llevaría todas las de ganar. Siento, personalmente, que entre las prometidas tiene el segundo puesto para llegar a ser la prometida oficial (Akane tiene la delantera, por lo que pude interpretar en el anime y manga, por obviedad), con Shampoo en el tercero y Kodachi ni cuenta Jajajaja.
Tratare de no tardarme tanto en publicar el otro capítulo (Dije que tratare, de que me tardo, seguro que me tardo jajaja XD)
¡Besos con caramelo! d(owo)/
