Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, yo solo utilizo a sus personajes para darle vida a mi dramática imaginación.

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~Parte 1~

Sentir equivocado

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Habían pasado casi dos meses desde el día de su desmayo.

El absurdo reto salido de sus labios aquel día, frente a la imagen de Menma, no esperaba una respuesta real de su parte por lo que, cuando Naruto le habló al día siguiente durante la clase, Sasuke no quiso contestar. El frío rechazo e indiferencia siempre funcionaba para detener a quienes querían entrometerse en su vida -como con aquellos que decían ser sus amigos en el pasado-, pero al parecer, con Naruto no estaba dando resultados.

Aquel primer día juntos había resultado de lo más extraño, y más lo fue al percatarse de la atención que estaban recibiendo y de la que su compañero no se daba cuenta. Podía notar como aquellos individuos, tan lejanos ahora, lo merodeaban como un guardián sin nombre y esperaban alguna oportunidad de cualidad milagrosa para poder ayudarle.

Sasuke no quería su ayuda, porque no la necesitaba.

Recordaba con claridad como después de encargarle la compra de su almuerzo a Naruto -algo que de todas formas no comería, fuera lo que fuera-, este llegó hasta la mesa con algo que hizo a su interior removerse, inquieto. Intentó ignorar la ansiedad creciente y la expectativa por encontrarse en un recuerdo lejano, junto a un avergonzado Menma en una tranquila tarde de verano.

Podría imaginar que era Menma quien estaba allí con él, dándole a probar la sorpresa que había preparado para su madre, y no aquella molesta imagen usurpadora que apareció en el funeral. Algo en su interior le había gritado que lo hiciera, pero solo faltaba un detalle. "¿Por qué escogiste esto?" Sasuke le había preguntado, buscando con su mirada aquella emoción que se había desvanecido en su interior.

La respuesta reparó sus recuerdos, y le llenó de un sentimiento que hacía muchos años no experimentaba en su totalidad.

¿Hace cuanto tiempo no sonreía?

Sasuke no podía recordarlo con claridad, pero aquel arrebato de alegría no duró demasiado al darse cuenta de la realidad.

No le agradaba pensar que Itachi había tenido razón sobre Naruto, aquel día lejano, en su auto. De alguna forma, su hermano logró sacarle más que simples monosílabos y terminó por contarle la petición que la imagen le había hecho. "Ese chico es muy valiente para pedirte eso en estos momentos…o muy idiota", había dicho con un tono indescifrable. Y era verdad, en parte, pero el alivio que ahora percibía en su Itachi al verle llegar a casa día tras día no agradaba a Sasuke para nada.

No era que Sasuke hubiese cambiado demasiado durante aquel tiempo. Dos meses no eran demasiado de todas maneras. Al igual que aquel primer día en el comedor con Naruto, Sasuke seguía pensando en Menma. Le recordaba con su actitud desinhibida, alegre y atrevida. Le recordaba con sus impulsos infantiles y la sonrisa dibujada en el rostro que a Sasuke le quitaba la respiración. Se lo imaginaba como era antes de que toda la tragedia llegara para quedarse, para arrebatarle de los ojos la luz de la esperanza y lo acorralara contra la desesperación.

Naruto era la imagen de lo que siempre creyó que Menma sería, al menos hasta que algo más nació en su interior. Justo como todo se daba en ese momento…

―Deberías prestarle más atención a Kakashi durante la clase, idiota. ― le reclamó Sasuke a Naruto.

Estaban sentados frente a frente en uno de los mesones de la biblioteca. Los exámenes finales estaban cerca y aunque Naruto no era del todo un mal estudiante, su falta de concentración en algunas clases no le estaba llevando por buen camino. Claro estaba, que esas clases eran solo las que compartía con él.

―Eso ya lo sé…pero no puedo evitarlo.

No se dejó perturbar por la extraña expresión que hizo al decirle aquello.

―Claro que puedes. No me hables en clase y ya está.

Los ojos azules se entrecerraron antes de hacer un puchero. Sasuke evitó con todas sus fuerzas sonreír por ello. Luego, Naruto sonrió y se enfocó en sus horribles notas antes de hablar.

―No puedo. Me agrada mucho hablar contigo, Sasuke.

Aunque no le miraba directamente al decir ese tipo de cosas, Sasuke todavía no encontraba una manera correcta para reaccionar. Su mente se turbaba, como si la información que recibía no fuera del todo posible y decidía guardarlas en lo más profundo de su memoria antes de retomar el tema anterior. No quería interpretar en las palabras del otro una realidad falsa. Naruto era una imagen demasiado sincera, Menma lo había sido por un tiempo, pero no exactamente de esa manera

―Dime, Sasuke ―Naruto seguía escribiendo y de vez en cuando levantaba la mirada dirigiéndola hasta él. ― ¿Menma te pedía ayuda con estas cosas?

― La verdad, no. A pesar de ser un tanto distraído, tenía muy buenas calificaciones.

Sasuke afirmó su espalda del todo en el respaldo de la silla y observó sus propios apuntes sobre la mesa. Era cierto que Menma no necesitaba su ayuda en ese entonces, al menos, no antes de los quince años…pero cuando la necesitó, fue de otra manera. Aun así, en las pocas ocasiones en que pudo ayudarlo se sintió de una forma muy similar a como lo hacía en ese instante y a pesar de estar en la universidad, quería pensar que pudo estar allí también, junto a él. Junto a sus sonrisas cálidas y las palabras extrañas que servían de consuelo a sus sentimientos ignorados.

―Debo estar orgulloso entonces, mi hermano era inteligente. Tal vez él me hubiese enseñado todo lo que sabía… ¿Crees que me habría ayudado, Sasuke?

La esperanza en los ojos ajenos llenó de calidez el interior de Sasuke y solo pudo aumentar cuando se dio cuenta de que el otro no estaba equivocado. Menma lo habría hecho, tal y como hizo con él cuando había llegado a esa ciudad, antes de que todo se arruinara…cerró sus ojos para olvidar lo último, y se dignó a responder.

―Te habría ayudado. Él… valoraba mucho a su familia.

La imagen de su sonrisa se volvió todavía más grande, más expresiva de lo que había visto en Naruto estos últimos dos meses. Sasuke agradeció que este no le mirara mientras sonreía, ya que no podía apartar los ojos de él. Se sentía como un adolescente confundido otra vez.

Como con Menma hace seis años…

Se levantó bruscamente de su sitio, dispuesto a salir del lugar pero Naruto le detuvo, sujetando su brazo. Otra acción que pudo haber ocurrido con Menma, pero…

― ¿Pasó algo? ¿Dije algo que no debía?

El temor en su voz era palpable, por lo que Sasuke volteó a verle. Había algo de desesperación en sus ojos azules, también. Su corazón latió con fuerza. Quería que lo mirara de esa manera, pero a la vez, no lo soportaba…

―No es nada.

― ¿Estás seguro?

―Lo estoy. ―Sasuke miró a la mano que le sostenía. Su piel allí ardía, incluso más que antes. ― ¿Podrías soltarme?

El agarre se aflojó por un momento, pero luego se reforzó.

―No. ― Sasuke iba a replicar, pero fue interrumpido. ―Estaba pensando, que me falta mucho por hacer así que… ¿Qué dices sobre ir a tu casa?

Sorprendido, Sasuke dio un pequeño salto.

― ¿Qué? ¿Por qué debía llevarte a mí casa?

―Porque si vamos a la mía, Kakashi se dará cuenta de que no presto atención en su clase…

Recordando que Kakashi era su tutor legal, Sasuke quería explicarle porqué aquella excusa no era válida para él, pero el fuerte agarre sobre su brazo se lo impidió. Era como si Naruto le necesitara verdaderamente a su lado para estudiar, aunque él mismo fuese la razón por la que no prestaba atención. El reconocimiento de una extraña sensación ya conocida fue ignorado, y se dejó llevar por un impulso del que seguramente se arrepentiría más tarde. Sasuke admitiría, solo por un instante, que él también necesitaba su compañía.

―Está bien, pero será solo por hoy.

Naruto liberó su agarre, pero la sensación abrasadora de sus dedos rodeándolo, no desapareció en todo el camino.

Cuando llegaron a su casa, el silencio solo fue perturbado por los pasos de una persona. Itachi se encontraba en el lugar. Apareció caminando desde la sala y los saludó como a todo el mundo, intentando ocultar su sorpresa por verle llegar con alguien más. Sin embargo, todo pareció cambiar cuando su hermano por fin vio el rostro del hombre que estaba a su lado.

Sasuke se percató demasiado tarde que esperaba otro tipo de reacción por su parte antes de llegar. Esperaba la reacción que Itachi mostraba ante Menma hace más de cinco años, cuando ambos llegaban a casa.

La tensión crecía por segundos, y solo empeoró cuando Sasuke reveló su nombre.

Aquella tarde lejana en que se desmayó, su hermano no se había encontrado frente a frente con Naruto, así que cuando lo nombró, Itachi no pudo asociarlo con nada. Tampoco había revelado que era el hermano gemelo de Menma por lo que su desconcierto fue mayor al verlo.

Cuando sus ojos oscuros cayeron nuevamente sobre él, la postura recta y endurecida de Itachi le pareció mucho más grande, su expresión amenazante, develando una verdad ciega que no había querido ver antes, pero que aun así, Sasuke quería ignorar. Un cansancio repentino se asentó sobre sus hombros, y se le dificultó respirar por un momento, hasta que una nueva voz -lo único que impedía que su realidad se fundiera a la de años atrás-, hizo eco entre ambos hermanos despertándolos de su burbuja llena de juicios desesperados.

De su verdad.

―Es un gusto conocerte, Itachi. ―Naruto sonreía, con inusual cortesía. ―Sasuke me ayudará a estudiar hoy.

Algo turbado, Itachi no tardó en responder de la mejor forma que podía.

Después del intercambio de palabras, la tarde transcurrió tranquila, solo siendo interrumpida de vez en cuando por los pensamientos amenazantes, que perturbaban la paz que Sasuke había adquirido en los últimos dos meses. Los recuerdos se arremolinaban en su mente uno por uno sin detenerse, y cuando llegó al final, cuando las memorias creadas junto a Naruto se sobreponían a las que creó junto a Menma, todo se desplomó, y con un duro golpe regresó a la realidad.

Estaba claro que a quien veía día tras día no era a quien debía ver, sino solo a la imagen de quien todavía añoraba tener a su lado, a quien todavía quería.

Sasuke veía a Menma junto a él, incluso ahora.

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Así es como la confusión de Sasuke comienza a florecer, no es como si pudiese olvidarse a Menma de un día para otro… Y Naruto, como siempre intentando dar todo de sí mismo, aunque esta idea no haya sido muy buena.

Como siempre, gracias por seguir leyendo y por comentar~

¡Hasta la próxima!