Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, yo solo utilizo a sus personajes para darle vida a mi dramática imaginación.

Advertencias: SNS

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Él, tú y yo

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Desde la primera vez que detuvo los movimientos de Naruto, algo en él había cambiado.

Recordaba con claridad la confusión y el miedo presente en la mirada de Naruto cuando lo alejó. Había tenido la necesidad de hacerlo desde la primera noche que compartieron juntos, con Naruto estando al tanto de su verdad. Aun así, creyó que mantener un margen, como Menma hacía con él en su tiempo, sería mucho más fácil de lo que estaba viviendo en esos momentos.

Menma no tenía reparos al momento de rechazar su iniciativa, y menos cuando creía que tenía poder sobre su vida una vez más, aún si eso fuera solo una fantasía que crecía en su cabeza. Creyó que con él sucedería algo similar, pero no fue así. Las cosas eran diferentes, porque él y Naruto lo eran. Dudaba que en alguna ocasión Menma solo quisiese un abrazo suyo, o solo su presencia silenciosa por las noches. Dudaba que hubiera sentido crecer la calidez en su interior cuando él llegaba a sonreírle…dudaba que él hubiese provocado en Menma, lo que Naruto provocaba en él con el paso del tiempo.

Podía sentir como algo similar a la felicidad le inundaba cada vez que se reunían, sin embargo, esta era rápidamente opacada por algo más. Algo más oscuro y mucho más pesado: Sasuke era acechado por la culpabilidad.

La primera vez que tuvo indicios conscientes de ella, fue la noche en que habló abiertamente sobre su pasado con Menma. Este lo había necesitado, demasiado, y él no había podido dejarle solo, porque lo amaba…o eso creía. Odiaba reconocerlo, pero la realidad oculta tras excusas románticas ya no sonaba tan convincente en su memoria. Menma y él fueron los mejores amigos, y la razón que más peso tuvo para quedarse a su lado, había sido esa. Sasuke lo amó como algo más que eso por mucho tiempo, pero ya no tenía claro si realmente siguió amándole hasta el día de su muerte.

La culpabilidad se había convertido en un ruido sordo dentro de su ser, oculto entre sus palabras de amor y las caricias desesperadas. Era bastante probable que Menma se hubiese dado cuenta de ello mucho tiempo atrás. Incluso Shikamaru lo sabía, que Sasuke había sido un cobarde, temeroso e impotente, por no poder hacer nada para ayudar a que Menma saliera de su sufrimiento. Solo le tendió la mano de forma complaciente para evitar que lo alejara como a los demás. Porque lo amaba, no podía pensar en no estar a su lado. Y eso fue muy real al principio… antes de que el cansancio y la terquedad nublaran su juicio.

El primer momento en que vio a Naruto se reencontró inevitablemente con un pasado lejano, uno que creyó solo era una fantasía después de tanto años en la resignación. Lo culpó por no haber llegado antes para salvar a Menma, a la persona que él había querido tanto, pero la verdad era, que se culpaba así mismo por no haber conocido todo el pasado de su amigo. Por no haber intentado más, por no ser capaz de ayudarlo de verdad.

Y tardó todo ese tiempo en darse cuenta de aquello.

Frente al calendario colgado en la pared de la cocina, hizo cálculos. Habían pasado ya cinco meses desde su partida. Cinco meses de conocer a Naruto, y solo uno y medio comenzando a verlo tal cual era. Al principio, solo podía ver a Menma cada vez que lo miraba, pero poco a poco, sus diferencias se acentuaban más y más.

La mayor de ellas era lo que este le hacía sentir.

Últimamente alternaban solo descansar juntos, con tener relaciones. Las primeras iban en aumento sin proponérselo realmente y Sasuke creía entender el porqué. El remordimiento que no sabía que podía sentir y las sonrisas cada vez más falsas de Naruto, lo estaban matando, pero aún con todo eso se sentía incapaz de alejarlo de su lado.

Soltó un suspiro cansado y miró hacia las escaleras. La noche anterior retozaron en los brazos del otro una vez más, ya que era la única manera de encontrar de regreso el alivio en los ojos azules que últimamente tan atrapado lo tenían.

Y no era por el recuerdo de Menma que se sentía atraído, era por otra cosa…

― Buenos días, Sasuke.― Itachi había llegado a la cocina, encontrándolo absorto en las cavilaciones que tanto lo agobiaban. Sasuke solo lo miró en respuesta, su hermano le sonrió, con pesar. ― Veo que las cosas no han mejorado.

― No sé de qué me hablas.

― Sasuke. Tu preocupación se distingue a metros de distancia.

― Tsk.

― ¿Cómo está Naruto-kun? Anoche lucía desanimado.

― Está mejor. ― Sasuke rememoró la sonrisa que le dio antes de caer dormido, pero sabía que no duraría demasiado, al igual que pasaba con él mismo, al estar con Menma años atrás.

Agradeció que Itachi no comentara nada más al respecto, y tomando su silencio como un permiso, se retiró del lugar.

Regresó hasta su cuarto a paso lento, y encontró a Naruto recogiendo su ropa para vestirse. Su cabello estaba húmedo debido al baño que se había dado, dejando caer las hebras con suavidad alrededor de sus facciones. Su cabello caído combinaba con su postura, levemente decaído, ensombrecido y sin energías.

Solo por un instante, Sasuke creyó ver a Menma frente a él, pero fue lo suficientemente fuerte como para perturbar el ritmo de su corazón. Le vio profundamente molesto, después de su última noche juntos hace más de cinco meses. Lo vio como fue un día antes de alejarse para siempre y nunca volver.

Inconscientemente, se llevó una mano hasta el pecho, intentando librarse de la repentina opresión. Sentía que lo asfixiaban. Hasta ese momento no había tenido un recuerdo tan visceral ni tan doloroso. Aquel había sido su último encuentro, la última vez que habló con Menma y la última vez que pudo alcanzarlo, tocarlo, hacer algo… Por un instante, temió que con Naruto sucediera lo mismo que había sucedido con él.

Este le daba la espalda y no había notado su presencia hasta que se giró para mirarlo. Solo en ese momento, Sasuke pudo dejar salir todo el aire que retenía cuando se encontró con la sonrisa radiante que Naruto le dirigía. La calidez regresó a su cuerpo con fuerza, aunque parte de la incertidumbre todavía lo acechaba por dentro. Siguiendo sus impulsos, se acercó hasta él y presionó sus labios contra los de Naruto, mientras tocaba su cabello con una mano.

Necesitaba sentirlo.

El jamás podría haber compartido un momento así con Menma, lo sabía muy bien… porque Menma no lo quería, no como Naruto lo hacía.

― Tomé prestada una de tus toallas. ―le dijo Naruto después de terminar el contacto.

― No importa… ¿Estás bien?

― Si, solo un poco cansado, ya sabes… ― Un leve sonrojo se asomó en sus mejillas y Sasuke no pudo evitar sonreír.

Últimamente lo hacía seguido, aunque solo era cuando estaba con Naruto. ¿Menma había logrado eso en él? Quería, deseaba con todo su ser decir que sí, pero no era la verdad. Ni siquiera lo logró antes de que su madre partiera, cuando todavía había felicidad en él.

Hubiese sido perfecto de ser verdad, pero este no era Menma, jamás lo había sido, y él… él ya no se sentía capaz de verlo en Naruto, porque no quería seguir haciéndolo.

La revelación le llegó como un balde de agua fría.

Alejándose unos pasos bruscamente, dio con la pared a sus espaldas. Y lo que ya sabía que ocurriría, cubrió las facciones del hombre frente a él que ahora solo le devolvía el recuerdo frío de su propia resignación, mientras se entregaba a Menma de forma incondicional años atrás.

Sasuke siempre supo que sus sentimientos no serían correspondidos, para empezar, a Menma nunca le habían gustado los hombres. Comprendía que su amigo llenaba su vacío con el cariño que él le profería, pero era solo cuando lo necesitaba. Entendía también, que aquella mirada perdida, descubrió que su amor se había comenzado a apagar desde mucho antes de que él se diera cuenta y por eso mismo, Sasuke no pudo llorar cuando Menma se fue. Porque de alguna forma sentía que él se lo había buscado a pesar de todo… pero, no quería que Naruto pensara eso de sí mismo, que dejara de quererlo, cansado por ser el reemplazo de alguien más.

― Mierda…― masculló. Todo eso estaba mal. Muy mal y odiaba pensar que todos habían tenido razón.

― ¿Qué pasa, Sasuke? ¿Estás bien?

La voz preocupada lo regresó a la realidad. Naruto no estaba bien, fue la primera vez que Sasuke notó por completo el estado en que se encontraba. Lo vio acercarse hasta él con cautela y envolverlo en un abrazo. Sasuke lo recibió como algo valioso, como a él le hubiese gustado que lo recibieran… No. Como él necesitaba y quería hacerlo.

No quería que Naruto se alejara, pero una voz interna lo obligó a hacerlo. Su cuerpo lo quería cerca, y sus labios reuniéndose con fuerza y deseo segundos más tarde lo verificaron, sin embargo, su mente y sus recuerdos no decían lo mismo.

Con gran dolor en el alma detuvo el contacto entre ambos y tras dejar que se preparara en silencio, y un poco desconcertado, lo dejó marchar. Naruto estaba claramente confundido por su forma de actuar. No habían intercambiado más de diez palabras antes de que Naruto saliera de su casa, bajo la mirada preocupada de Itachi unos metros más atrás.

Sasuke solo le dirigió una mirada de advertencia a su hermano, no quería hablarle de nada.

Necesitaba pensar.

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Después de aquel incidente ocurrido en casa, Naruto y Sasuke seguían en contacto, pero ya no era lo mismo que fue días atrás. La creciente confusión en sus pensamientos, no permitía que Sasuke encontrara tranquilidad en ningún momento, ya que sus sentimientos y sus memorias se interponían cada vez que entablaba una conversación con Naruto. No podía creer que tan solo una semana atrás había podido dejar pasar todos esos detalles en su relación, en cambio ahora, no podía dejar de ver aproximarse el fin de aquello que tan mal habían comenzado. Otra vez.

Sasuke no tenía claro qué era exactamente lo que sentía por Naruto.

No sabía si todavía veía al Menma de catorce años en él, aunque no quisiera hacerlo; no sabía si quería darle a su yo del pasado que veía en Naruto, el consuelo que él nunca recibió; o si realmente había comenzado a querer a Naruto de la forma en que él lo merecía. No obstante, había al menos un detalle que Sasuke tenía muy en claro. Ver el sufrimiento en los ojos contrarios era insoportable, y esa era la máxima diferencia entre su "yo" de ahora y su "yo" del pasado, la diferencia de aquel que "amó" a Menma en los últimos tres años.

Y gracias a esa diferencia, Sasuke fue capaz de tomar una decisión.

La voz de Kakashi llegó a sus oídos desde el otro lado de la puerta, indicándole que pasara. Las clases retomarían su curso normal en solo una semana y él debía resolver este asunto cuanto antes. El hombre estaba con su típico traje -aunque sin corbata-, sentado frente a su escritorio y rodeado de papeles. Sasuke se acercó y tomó asiento frente a él. Se encontraban en su oficina dentro de la universidad.

― Leí tu correo nuevamente esta mañana, Sasuke. ― Kakashi se veía genuinamente preocupado. Sasuke no quería adivinar si era por Naruto o por él. ― ¿Estás seguro de esto?

― Lo estoy.

Kakashi le dirigió una mirada escrutadora, antes de inclinarse un poco más sobre el escritorio frente a él.

― No suelo inmiscuirme en los motivos de quien hace la misma petición que tú has hecho, Sasuke. ― comenzó, y el tono de su voz era indescriptible para Sasuke. ― Pero, haré una excepción, a vista de todo lo que has vivido en los últimos meses.

Sasuke no apartó la vista del otro.

― ¿Qué quiere decir con eso?

― Sé lo que pasó con Menma… Y también lo que sucede con Naruto. Creo que ya sabes que además de su profesor, soy prácticamente su única familia, así que, a pesar de que intenta ocultarme cosas, no puede hacerlo del todo. ― Para Sasuke estaba claro que Kakashi estaba al tanto de su relación con Naruto, pero aún así, no se dejaría intimidar.

― ¿A qué quieres llegar con esto?

― ¿Ahora me tuteas? ― Dijo en tono cansado. Sasuke solo bufó. ― No busco nada más que una explicación para esto, Sasuke. Por alguna razón Naruto no tiene idea de lo que me has pedido, a pesar de la relación que ustedes parecen tener. Y además, esta no es una decisión que se tome de un día para otro. Así que dime ¿Por qué quieres hacer esto ahora?

― Si no respondo, no me dejarás ir ¿o me equivoco?

― No, no lo haces. ― dijo Kakashi, con una sonrisa.

Sasuke se tomó una pausa, y prosiguió.

― Hay algo que debo solucionar, y para eso debo hacer esto. Naruto ya lo sabrá.

Tal y como Sasuke había predicho, tras su austera explicación Kakashi le ayudó y cuando estuvo todo preparado, le dejó en libertad.

Sasuke jamás había tenido una muy buena relación con Kakashi. Siempre existió una especie de tensión entre ambos que no podía explicar del todo. Ese día se había sentido mucho mayor, sin embargo, tras explicarle en parte sus motivos eso cambió. Tal vez, Kakashi había logrado comprender las verdaderas razones detrás de sus decisiones y lo que esperaba con ellas.

Esperaba que Naruto también lo comprendiera.

Mientras se encaminaba a salida del edificio, tomó su celular y marcó el número de Naruto. La voz un tanto adormilada le respondió del otro lado. Sasuke sabía que él no era de despertar temprano, por lo que no le sorprendió.

¿Sasuke…?

― ¿Te desperté?

Si. ― Un bostezo. Sasuke sonrió. ―…pero no importa. ¿Qué pasa?

― Necesito ir a verte. ― Silencio. La forma en que lo dijo podía ser confusa, y hasta Sasuke se sorprendió de ello. Planeaba ser más serio al decirlo, pero aquello sonó más a una implícita súplica. Lo que no estaba bien, considerando la situación tensa en que se encontraban.

―… está bien.

No necesitó más palabras para dirigirse hasta el hogar de Naruto. Eso estaba bien, tendrían suficiente tiempo a solas para hablar ahora que Kakashi se encontraba en el trabajo. A cada paso que daba, Sasuke se repetía que todo aquello estaba bien, que todo saldría bien, pues era la única forma de mantenerse firme en esa situación.

Cuando llegó, Naruto le abrió la puerta casi de inmediato. Podía jurar que había visto felicidad en su rostro al verle, aunque fue solo por un segundo. En los últimos días su buen humor había desaparecido casi por completo, por lo que ver un atisbo de esperanza en Naruto le hizo flaquear por un breve instante.

Se recordó que solo un atisbo no era suficiente, antes de aceptar y adentrarse en el lugar.

La primera vez que estuvo allí, Sasuke no se había fijado en ningún otro detalle que no fuese el cuerpo de Naruto, ni se había preocupado por nada más que encontrar su cama. Mucho tiempo había transcurrido desde entonces y ninguno de sus encuentros se repitió en ese lugar. Se sintió mal por ello, pero ahora podría enmendarlo.

Todo eso terminaría en el mismo sitio donde comenzó.

― ¿Para qué necesitabas verme? ― preguntó Naruto desde el sofá donde tomó asiento, mientras se desordenaba el cabello. Lucía nervioso.

Sasuke se acercó hasta él y se sentó sobre la mesa de centro, quedando frente a Naruto y mucho más cerca de su rostro de lo que estuvo en los últimos días. Los ojos azules se fijaron en algún punto lejano, indudablemente incómodo.

― Tengo que decirte algo importante.

― Oh… ¿Qué es?

Al igual que en los últimos días, Naruto parecía esperar que le dijera algo en específico, algo que no sería nada bueno. Sasuke ignoró el miedo que comenzó a crecer en su interior -lo que menos quería era verlo sufrir- y se infundió valor con lo que estaba por venir.

Para no repetir su pasado, esa era su única opción…

― Me voy de Konoha, Naruto.

Los ojos azules lo vieron de inmediato, sorprendidos.

― ¿Qué?

―…Me voy. ― repitió, y esta vez le costó todavía más decirlo.

― ¿…Por qué? ― Allí estaba, la pregunta que no quería responder, pero antes de siquiera pensar en contestar, Naruto continuó. ― ¿Qué sucedió? ― Su incomodidad había desaparecido, siendo reemplazado por la incredulidad y confusión.

Sasuke respiró profundo para responder con sinceridad.

― Yo… no puedo seguir con esto, Naruto.

Vio como Naruto apretó ambos puños sobre sus piernas y desviaba nuevamente la mirada. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios pero, aunque quisiera ocultarlo, Sasuke sabía que no era real. Junto al nuevo brillo en sus ojos, significaban algo muy diferente, a algo que el temblor en sus palabras vendría a reafirmar.

― Y-ya veo…Así que era eso. ― dijo y se levantó de allí, para dirigirse hasta una de las ventanas y abrirlas dejando que el aire fresco le calmara. Sasuke cerró los ojos por unos segundos, intentando no oír la voz que le rogaba envolverlo en sus brazos. La voz de Naruto lo hizo reaccionar, lo miraba nuevamente.― Pero, ¡solo tenías que decirlo! ― Sasuke no pudo evitar notar su fingido entusiasmo, el dolor escondido.―No podría obligarte a estar en esto… solo…no te buscaré más. No es necesario que te vayas de la cuidad para eso, Sasuke.

Sasuke se llevó una mano a la cabeza e inspiró con fuerza, antes de continuar.

―No puedo quedarme aquí, Naruto. Tengo que irme. ― recalcó.

El silencio entre ambos se extendió por varios segundos. El ambiente, asfixiante.

― ¿Por qué…? ― preguntó Naruto al fin. Ya sin ocultar el temblor en la voz.

― Porque…creo que te quiero, Naruto.

Naruto estaba desconcertado, Sasuke podía verlo en su rostro y en su cuerpo paralizado. No podía culparlo, él mismo se encontraba en un bucle de confusión y arrepentimiento por todo lo que estaba pasando. En ese instante, Sasuke deseó haber podido conocerlo en otras circunstancias, haberse enamorado de él de la forma correcta, y no desarrollar afecto por él de esta manera. Se levantó de su asiento para acercarse hasta el otro, pero Naruto retrocedió un pasó mientras fruncía el ceño. Ahora lucía enfadado, pero a la vez, contenía las ganas de llorar.

― Entonces… ¡Entonces, ¿Por qué te irás?! ― reclamó ― Bastardo… Si dices eso, yo… yo… ― dijo, antes de llevarse una mano al rostro y cubrir su expresión con ella.

Cuando notó como una lágrima solitaria recorría la mejilla de Naruto, Sasuke no aguantó más y se acercó hasta él, afirmando su frente sobre su hombro izquierdo a la vez que tomaba su mano libre. Tragó con fuerza, intentando deshacerse del nudo en su garganta.

Naruto no lo rechazó.

― Lo siento, ―murmuró―es por eso mismo que debo irme. Tengo que deshacerme de todo el peso que tengo aquí, adentro…

― Sasuke…

―Necesito que lo entiendas, Naruto… Ya no quiero ver a Menma en ti ― sintió un leve sobresalto en el otro, pero no le apartó. Eso le dio pie a continuar, aunque cada vez se le dificultara más el hablar. Era muy doloroso decir todo en voz alta. ― No quiero que te conviertas en lo que yo fui...y para eso necesito alejarme de todo, al menos por un tiempo…

Dicho esto, se alejó de Naruto nuevamente para quedar frente a él. Naruto tenía una expresión interrogante y ya no estaba llorando.

―… un tiempo…

― No puedo decir cuánto, porque no sé cuánto tiempo podrá tomar. Así que solo me iré…

Naruto observó sus manos unidas y luego nuevamente a él.

― ¿Cuándo?

― En dos días.

Naruto se mordió el labio inferior. Sasuke supuso que sería para distraerse del dolor interno, tal y como él mismo estaba haciendo en ese instante con su mano libre vuelta un puño.

―…esta será la última vez que nos veamos… ― Naruto dijo, afirmándolo.

Sasuke asintió.

El silencio los envolvió una vez más, sin embargo, esta vez era calmo y conciliador. Naruto parecía estar asimilando todo, intentándolo más lentamente. Sus expresiones cambiaban ligeramente, era algo casi imperceptible pero a Sasuke le gustaba. Una de las tantas peculiaridades que descubrió en él después de conocerlo mejor.

Levantó la mano con la que se estuvo apoyando todo el tiempo para controlar sus emociones y las pasó por el cabello de Naruto hasta llegar a su nuca.

― Gracias Naruto. ― dijo, casi en un susurro, antes de juntar sus frentes.― Por ser quien eres…

Un sollozo resonó en el lugar, sin embargo, ninguna lágrima apareció.

―Tienes que volver…― susurró Naruto, con los ojos cerrados.

Sasuke hizo lo mismo y apretó aún más sus manos en una respuesta silenciosa.

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La decisión que ha tomado Sasuke es la mejor salida que él conoce… después de lo que pasó con Menma no quiere arriesgarse a terminar mal otra vez, ni a que Naruto lo haga. Bueno, no más de lo que ya están.

El próximo es el último capítulo!

Nos leemos!