El hombre frente a él… no podía ser Viktor Nikiforov, ¿o sí? Sintió su corazón acelerarse al rozar la idea de siquiera intentar acercarse a alguien como él. Ese semblante frío y mirada severa. ¿Ese para nada atractivo ser era el tan misterioso jefe de la sede japonesa?
Entonces, un rayo de iluminación cruzó por su sien. ¿El heredero podía ser así de viejo?
—Um… disculpe, señor…
—Yakov Feltsman, joven Katsuki.
El japonés suspiró, aliviado. ¿Acaso Viktor estaba en las entrevistas de aspirantes a producción? Lo único que tenía seguro era que no lo conocería pronto.
—Señor Feltsman, un gusto —Yuuri hizo una leve reverencia con la cabeza, a lo que el ruso extendió la mano hacia él en espera de un saludo cordial.
—No sea tan formal, joven Katsuki. Me hará sentir mal si es que lo desecho.
—¿Desechar?
—Tengo entendido que no cuentas con más que unos meses de experiencia, jovencito. En esta empresa tenemos la estricta política de cero tolerancia a los inexpertos. Pero creo que Mila ya se encargó de decirte eso, ¿no es así?
—S-sí —la voz le temblaba. Se sintió estúpido al creer que todo sería demasiado fácil—. Así como también mencionó que el jefe, el señor Viktor, le había autorizado a contratar a personas como yo.
—Él solo dio luz verde a dejarlos pasar a la fase de entrevista; la decisión de si entras o no la tomaré yo, joven.
—Me gustaría que al menos me diera una oportunidad, señor Feltsman.
—Es lo que estoy haciendo ahora —bostezó y en seguida alcanzó una carpeta que contenía unos cuantos papeles, repletos de preguntas impresas—. Muy bien, primera pregunta.
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Fueron alrededor de 20 preguntas, durante las cuales Yuuri se esforzó por contestar de la mejor manera que creyera posible. Pero algo le decía que no todo fluía a su favor, la cara de Yakov lo decía todo.
—Lo siento, pero no creo que estés cualificado para un puesto en la oficina de distribución de esta empresa —sentenció, cerrando el folder color marrón—. Gracias por venir.
—¡¿Qué?! ¿por qué? Señor, si tan solo usted…
—¡Nada! —parecía molesto y cansado—. Escucha, no entiendo por qué Viktor ha autorizado este tipo de espectáculo lamentable.
—Con todo respeto, creo que no está siendo justo. No ha comprobado mis habilidades por usted mismo, y solo se está dejando llevar por la apariencia joven que represento.
—¿Sabes por qué Nikiforov Corporation es una empresa tan estable y próspera? —bufó, más molesto que al inicio— porque no nos fiamos de dar segundas oportunidades. La gente viene y se va, pero solo aquellos capaces de sacar a flote el negocio permanecen. Prefiero no arriesgarme, eso es todo.
—No puede saber si soy bueno o no hasta que me dé una oportunidad, señor —las mejillas de Yuuri se tornaron rojas por el enojo, sus cabellos perfectamente peinados caían sobre su cara y el brillo en sus ojos era como nunca. No quería quedarse atrás, no más.
—Mira, ¿quieres hacer el favor de salir? Aún quedan muchos aspi-
—¡YAKOV! —un grito provino de la entrada de la oficina. Yuuri conocía esa voz, ¿acaso…?
—¡Phichit! —bramó el ruso con furia—. Largo, ¿qué no vez que estoy ocupado?
Al voltear se topó con la figura de su amigo Phichit en el umbral de la puerta. Su mejor amigo, quien había estudiado la mitad de la carrera con él, era alguien definitivamente inoportuno.
—Lo siento, pero Mila me ha pedido que… ¿Yuuri? —la sorpresa no se dejó esperar en el rostro de Phichit— ¡YUURI! —corrió, como si de su casa se tratase, y se dejó caer en la silla donde Yuuri permanecía inmóvil por la emoción.
—No creí que te encontraría aquí, Phichit —dijo correspondiendo el torpe abrazo del tailandés.
—¡Te dije que trabajaba para una empresa internacional muy importante!
—Sí, pero olvidaste mencionar cuál.
—Perdón —se acurrucó entre el pecho de Yuuri, mientras éste le daba palmaditas en la cabeza. Lo conocía, sabía que no era muy detallista con ese tipo de temas y por eso lo comprendía—. Planeaba darte una visita sorpresa, pero no he tenido tiempo. ¿Aún vives con tus padres?
—Ejem… —el mayor carraspeó para llamar la atención del par de amigos— Lamento interrumpirlos.
—Oh, sí —el moreno saltó del regazo de su amigo para quedar de pie frente al escritorio—. Mila me ha pedido que le entregue esto —tendió un papel hacia el ruso, quien lo tomó de mala gana.
Después de inspeccionarlo un momento, hizo un gesto de disgusto y se dirigió a Yuuri.
—Al parecer eres el último entrevistado de hoy. Tendremos una junta de emergencia y no podemos retrasarnos más. Menos mal que me retuviste, sino estaría empezando con alguien más justo ahora.
El semblante de Yuuri cambió a uno totalmente serio.
—Y seguiré reteniéndolo hasta que termine de escuchar, señor.
—Ya he terminado, joven.
Phichit comenzó a sudar frío ante la situación que se desataba frente a él, pero se decidió a intervenir. Después de todo, Yuuri era su amigo, y al parecer estaba teniendo dificultades con el ingreso. Sabía de las políticas de Yakov, y aun así, decidió dar su mayor esfuerzo.
—Señor —interrumpió, sonando casi como un murmuro—, ¿no consideraría darle una oportunidad… ni siquiera si lo recomiendo directamente?
Los ojos de Yuuri se abrieron como patos.
—N-no tienes por qué hacerlo, Phichit. Yo…
—Eso no me sirve de nada, Chulanont —interrumpió Yakov, cansado de soportar al par de muchachos.
—Usted se arriesgó conmigo debido a mi alto promedio de egreso, ¿no es así? Pues déjeme decirle que Yuuri es aún mejor que yo.
—¡Phichit! —chilló el japonés, apenado.
—Es verdad, y lo sabes —guiñó un ojo a su amigo y en seguida volvió su mirada al ruso—. ¿Ya revisó su currículum, por lo menos?
—Phichit, basta… —no podía evitar sentirse profundamente culpable. Su amigo salió a dar la cara por él, afirmando que sería una excelente adquisición… sin conocer los verdaderos planes que éste tenía.
—Yakov, se lo ruego —puso cara de cachorro a medio morir, haciendo ademán de súplica—. Le aseguro que no se arrepentirá… ¿por favooooooooor?
Yuuri suspiró, resignado. Sabía que, sin importar lo que dijera, Yakov no accedería a darle una sola oportunidad. Grande fue su sorpresa cuando, de la nada, el mayor suavizó su semblante y acarició la cabeza de su amigo, lanzando un enorme resoplo.
—Siempre eres igual, Phichit —el tailandés sonrió, triunfante, dejándose hacer por lo que recibía como halagos de parte de Yakov.
—¿Le darás una oportunidad? —sus ojos brillaron, al igual que los de Yuuri, quien se escondía para que el mayor no lo notase.
—Que deje su estúpido currículum.
—¡Sí! —soltaron al unísono el par de jóvenes.
Yakov volvió a resoplar, resignado. No sabía si estaba bien o no, pero de algo si estaba seguro…
—Tú nos traerás muchos problemas, ¿no es así, joven Katsuki? —aquel susurro, casi imperceptible, solo llegó a oídos del japonés, quien le dirigió una mirada triunfante.
Nadie podía saber lo que pasaría de ahora en adelante.
¡Hola! Antes que nada, gracias a Fannynyanyan1912 por comentar :'D me encorazonas 3
Ya saben, si les ha gustado favor de dejar su lindo review.
Bye~
