Los personajes de CCS no me pertenecen.
"Jodido"
Extra: The answer.
Ahora - Sakura
Mis sentidos estaban más sensibles que nunca. La música se me hacía bulliciosa y a la vez lejana, sabía que había mucha gente a mi al rededor, pero no podía discernir quiénes eran. Los pasos eran eternos, al final del pasillo de la alfombra roja estaba él sonriendo como siempre lo hacía. Mi corazón estaba latiendo de una manera que quizás nunca lo había hecho. El brazo de mi padre me trajo a la realidad, escuchaba la música y la suave voz de aquella chica del Instituto cantando de forma armoniosa mi llegada. Tomoyo, ella siempre había tenido una voz preciosa y el hecho de saber que había accedido a cantar cuando fuese mi entrada, me hizo muy feliz. Aunque algo me decía que no lo había hecho por mí, quizás era por Eriol, ya que ella lo conoció antes que yo. De todas formas, a ambos nos llenó de felicidad de que íbamos a tener a tal persona cantando de manera deslumbrante en el día de nuestra boda, suponíamos que eso lo haría aún más memorable.
- Te ves hermosa-me dijo apenas estuve al frente de él. Siempre con esa sonrisa hermosa que tenía para mí. De pronto sentía que quería correr, el vestido me apretaba de sobremanera mi caja torácica, los zapatos que tanto me había demorado en elegir me aprisionaban. Y sentía mi piel extraña, como cuando estás nervioso y todo te pica de una manera desesperante. Pero ya no podía hacer nada.
- Gracias-le di una suave sonrisa, y dentro de mí, sabía que era la peor sonrisa que le había dirigido en mi vida.
- Eriol, es el momento-nunca el tono de su voz me había alterado tanto, me sobresalté y Eriol se rió. De seguro es porque debe pensar que me asusté como siempre, hasta de las cosas más pequeñas. Entonces, para él, su semblante de alegría no disminuyó ni un solo poco, ni siquiera por sospechar que no era que la voz de uno de sus amigos la que me había alterado, sino que era él. Entero, en toda su presencia que me descolocó.
Eriol se giró, y me dio una mirada.
Justo cuando lo estaba mirando, tragué saliva y me mordí el labio inferior. Sentía que dentro de mi estaba naciendo un fuego que necesitaba ser apagado, porque él mirándome también se mordió el labio, y ante la ignorancia de los demás, me miraba como me estaba mirando hace unas horas, cuando toda mi vida, se fue al carajo.
Antes - Syaoran
- ¿Por qué demonios tengo que ir yo?-Yamazaki me sonreía. Con esa puta sonrisa que ha tenido durante toda su puta vida, la cuál nunca era apropiada, porque hasta en los momentos en los que me sentía mierda, estaba esa sonrisa.
- Sabes que no puedo hacerlo yo. Iría yo, sé que eso sería lo correcto, pero Chiharu no se ha sentido bien y estoy preocupado-Ahí estaba él, desde que Chiharu estaba embarazada encontraban que todo era peligroso y era extraño, ahora ella parecía un globo a pesar de solo tener siete meses, era como si se hubiese comido a una persona. Aún recuerda cuando supo que la verdad de que estuviese tan grande, era porque iban a tener dos hijos. Recuerda el rostro de Yamazaki, una mezcla de horror, pánico y felicidad absoluta, pero siempre con la misma sonrisa desesperante, y aunque el mundo se estuviese acabando, tendría la misma sonrisa de hijo de puta.
- Odio tu cara-dijo por último y se fue dejándolo solo en las escaleras.
Tenía que ir a verla para decirle que su padre se iba a demorar un poco en ir por ella. De seguro que estaba con los nervios alterados, subiéndose poco menos por las paredes y mordiéndose la uña de su dedo meñique derecho.
- Bien, aquí estoy-frente a una puerta blanca y lisa. Tenía la mano en el aire, me sentía estúpidamente nervioso y demasiado infeliz. ¿Estaría ya con el vestido blanco? ¿Usaría un velo? ¿Una tiara? ¿Una corona de flores? ¿Se vería hermosa como siempre? Quizás debería parecer un ángel.
Me quería morir.
- ¿Qué haces aquí?-me sobresalté inevitablemente, como si hubiese estado haciendo algo malo. Fruncí el ceño, ella se veía peor que yo seguramente.
- Te ves horrenda-soltó una carcajada.
- Querido, ¿Te has visto en el espejo? Estás que das pena.- Movió la cabeza de forma negativa.- Se ve estúpidamente feliz, deberías irte. No creo que quieras verla en éstos momentos.
- ¿Y tu sí? ¿Estás lista para cantar en la boda del chico que te gusta?-alzó el mentón orgullosa.
- Es mi despedida Syaoran, es momento de dejar ir a Eriol. Aparte lo puede tomar también como un regalo de bodas-Silencio prolongado- ¿Y tú? ¿Cuándo la dejarás ir?
¿Dejarla ir? ¿A Sakura? ¿Cómo se puede dejar ir algo que nunca ha sido tuyo? Siempre había pensado en ella. Siempre había estado en mi vida, al lado mío, sin que ella lo supiera. Sin que lo supiera, su fotografía que tenía en mi billetera sabía de toda mi vida y mis logros, porque siempre se la contaba. Ella está en aquel cajón de mi escritorio, donde hay cartas que nunca leerá. Ella, sin poder ser mía, estaba en todas partes de mi vida. ¿Tendría sentido seguir así? Tenía que dejarla ir, lo sabía. Pero no sabía cuando comenzar.
- Nos vemos en un rato, Tomoyo-y toqué la puerta tres veces. Ella se fue de inmediato, escuché un leve Pase y giré levemente el pomo dorado de la puerta. En cualquier minuto mi corazón saldría disparado de mi pecho. La luz blanca de la habitación me deslumbró un poco y la vi.- Te ves hermosa-dije sin poder contenerlo. Ella abrió la boca algo sorprendida y se sonrojó notablemente.
Cerré la puerta y me acerqué lentamente hacia ella.
Su cabello le llegaba a los hombros, lo tenía de una manera que no podía explicar, era como si estuviese flotando o quizás era yo y mi estúpido enamoramiento que tenía con ella. Llevaba una pequeña corona de flores de cerezo en su cabeza, el vestido blanco largo y frondoso, sin tirantes, dejando esos hombros descubiertos que tantas veces había visto apetecibles desde que llevaba el traje de baño de la escuela. No tenía manera de poder seguir diciendo como estaba. Era ella, como siempre, siendo hermosa solo como ella sabía serlo sin querer.
- Gracias.-ella miraba al suelo y después a mí de forma reiterada. Me di cuenta de que estaba a tan solo un paso de estar más cerca de ella.
- Emm-Traté de decirle algo, pero mi garganta estaba seca. Tragué saliva- Vine avisarte que tu padre está en camino, no sé porqué en realidad, pero no es por nada malo. Solo que se demorará un poco en llegar.-Su boca se abrió y formó una "O" perfecta y adorable.
- Gracias Syaoran-sonrió. Noté que movía sus manos nerviosa por encima de la falda de su vestido. Se giró para verse en el espejo de pie que estaba a su lado. Se miraba una y otra vez, no podía dejar de mirarla. Su mirada chocó con la mía a través del espejo.- ¿Ocurre algo?-guardé silencio y se giró para verme con su rostro alzado. A duras penas me llegaba al hombro, y aún así la sentía más grande que yo.
- Debes estar muy feliz-ella sonrió. No era una sonrisa genuina en ella, algo ocultaba.- Porque lo estás, ¿Cierto?
- Siempre me imaginé éste día, con el vestido blanco, casándome en la casa de campo de mis padres donde ellos también se casaron, con la primavera naciendo...-guardó silencio-Siempre, pero nunca pensé que sería con Eriol.- fruncí el ceño-Oh no, no me malinterpretes, quiero a Eriol. Pero nunca pensé que estaría acá con mi primer novio. Estos amores, de adolescencia nunca duran tanto, no la mayoría de las veces.
- Eriol está muy enamorado de ti-le dije.
- Lo sé. Yo también lo quiero mucho, demasiado diría yo-se volvió a mirar al espejo.- Pero siempre pensé, en estar aquí contigo.-tragué saliva y resultó ser muy amarga para mí.- Nunca entenderé porqué no quisiste estar conmigo.
- Estabas con Eriol.- respondí a secas.
- Estaba recién saliendo con él, Syaoran. No me iba a casar en ese momento.
- Pero ahora sí, Sakura. Ahora si te casarás con él. Viniste a mí demasiado tarde y yo, no puedo hacerle ésto. No podía quitarle la mujer que amaba, nunca podría hacer eso.
- Lo sé. Con el tiempo, me enamoré de él. Pero nunca será algo igual a ti, me hace feliz, me trata bien y creo que puedo ser feliz toda mi vida a su lado. Pero ya sabes, nada se comparará al primer amor-ella me miraba fijamente. Vi su mano acercarse a mi, y cerré los ojos. Me acariciaba lentamente la mejilla, su mano suave se rozaba contra mi barba incipiente.
Dejé de sentir su toque suave y abrí los ojos. Ella estaba ahí, tan hermosa a tan solo un paso de distancia, y como si hubiese sido un acto automático, ella cerró sus ojos y me atreví a besarla. Fue delicado, suave como ella misma lo era, un sabor exquisito e inimaginable. Era mi primera instancia de poder besarla, y su sabor era como tocar el cielo con las manos. Tomé su mentón, abracé su cintura estrecha, sentí sus manos en mi pecho, y supe que si pudiese detener el tiempo ahí para vivirlo para siempre, lo habría hecho.
Ahora - Syaoran
Sentía el corazón desbocado, podía escuchar el murmullo de la gente, y el leve codazo que me dio Yamazaki me dio a entender que tenía que cerrar mi boca, la cuál no pude evitar abrir de la impresión. Ella estaba mirando a la nada, veía como mordía su labio inferior de forma insistente. Eriol se removió incómodo en su lugar, y la alzó del mentón.
- ¿Amor?-fue lo único que pudo decir, su voz se ahogó y vi como bajó su mano cerrada en un puño.
- Lo siento.
Desde ese momento lo supe, nunca podría dejarla ir.
Gracias a YazziLeon, Elisa Lucia, MadReader-aBy (¡Me demoré menos de dos años! Haha), Amy y Cerezo-chan Li. Han sido muy lindas en dejarme un comentario.
Bueno, le he dado un poco de esperanzas al chico. Me gusta el hecho de escribir un amor no correspondido siendo Syaoran el protagonista, creo que no hay muchas historias en ese enfoque. Atentos por éstos días se viene una actualización de una de las historias sin concluir, ésta ya pasó a la historia. Gracias por todo y besos a todas!
