Cohete a la Luna
Capítulo Cinco
C-Suite
.
Estaba resultando difícil calcular multitudes. Teniendo en cuenta que había ochenta y cuatro organizaciones invitadas y considerando dos o tres invitados por organización, debía haber alrededor de doscientas personas presentes que provenían de organizaciones.
¿Cuántas empresas fueron convocadas? No se atrevía a adivinar. ¿Cien? ¿Doscientas? ¿Cuántas personas por empresa? ... ¿Cuántas empresas realmente enormes habría en el Centro? ¿Cincuenta? Doscientas? ¿Trescientas? ¿Mil? ...
Arnold exhaló. No tenía la menor idea. ¿Tal vez si intentaba contar pequeños grupos? ... Pequeños grupos... ¿Sería más fácil estimar de esta manera cuántas personas asistían a este Baile de Beneficencia que se llevaba a cabo en el Salón Isla Ellis de éste reconocido hotel?
.
Si alguien está pensando que se estaba aburriendo estaba muy equivocados. Había sido muy divertido entrar en la pieza y esperar casi una hora para que el Maestro de Ceremonias subiera al estrado y saludara al público; luego platicara de qué se trataba todo esto y finalmente explicara la mecánica del evento. Claire y Brenda se fueron con Jenna para saber quiénes serían sus potenciales patrocinadores. Arnold esperaba. Así, hacía un rato su entretenimiento había sido meterse detrás de las cortinas y observar la ciudad a sus pies. Era una hermosa vista.
Pero ahora estaba tocando la pared con su espalda, como papel tapiz, tomando un sorbo de su bebida y escaneando los alrededores con la intención de encontrar un pequeño grupo representativo. No pasó mucho tiempo antes de encontrar uno; era perfecto, a unos veinte metros de él. Pero antes de comenzar a contar gente tomó una pausa para admirar a una hermosa chica en un vestido negro que pasaba por ahí. Era muy bonita, elegante, tenía más o menos su edad. Arnold suspiró. Al menos una cosa era segura. Este lugar estaba lleno de bellezas. Con algunas de ellas luciendo como modelos o actrices... Hablando de actrices y actores, pensó que había visto un actor famoso allá atrás, pero no estaba seguro.
Bueno, no más dilaciones, tomó aire. Hora de empezar a contar el pequeño grupo representativo: Un- deux- trois- quatre- cinq- six- sept- ... huit ... neuf, dix- onze ... cuatro más y eran quince. Quince personas formaban un pequeño grupo. Un vistazo rápido alrededor le hizo contar alrededor de una docena de pequeños grupos como ese a la derecha. Casi la misma cantidad estaban en el centro y... mmm ... un montón un poco más grande a la izquierda. El lado izquierdo de la sala parecía el más popular, el más ruidoso, el más llamativo. En cualquier caso, eso daba ciento ochenta a su derecha, otros ciento ochenta al centro, más... mmm ... ¿doscientos cincuenta en la izquierda? Eso sumaba ...
.
"¡Así que ahí estás!" Claire llegó a su lado y tomó lugar a su derecha, mirando hacia el centro de la sala de la misma manera que él hacía. Le tomó la mano y se la apretó "¿Te estás aburriendo?" le preguntó ella.
"No", sonrió "¡Todo lo contrario! Me estoy divirtiendo mucho tratando de averiguar cuántas personas hay aquí ..." habló en voz alta para ser escuchado a través del ruido de la multitud.
"Entre seiscientos y setecientos" Claire exclamó con una carcajada.
"¿En serio?" Arnold se volvió hacia ella "¿Cómo lo sabes? ¿Jenna te lo dijo?"
"Nop" ella chasqueó la lengua "Los conté," se volvió hacia él y agregó "Creo que usamos las mismas técnicas para no aburrirnos."
"¿Te estás aburriendo?" Arnold le preguntó entonces.
"Nop. De hecho, la hemos pasado muy bien," sonrió bellamente "Ya conocimos a dos posibles patrocinadores. Nos dijeron que van a ponerse en contacto con nosotros en el transcurso de la semana. Espero que consigamos algo" hizo una pausa "Hay una dama que está dando mil dólares a todo el que se lo pide, ¿sabes?" Claire sonrió de nuevo "No está permitido pero aun así... Bueno, todo lo que tuvimos que hacer fue decir hola y ya conseguimos dos mil."
"¡Felicitaciones!" Arnold dijo, inclinándose y besándola. "Ven, vamos a bailar"
Claire se rió y trató de resistirse diciendo que había muy pocas parejas bailando, pero no le hizo caso y se dirigió a la pista de baile.
"Ahora es cuando podemos bailar", dijo, poniendo la mano en su cintura y comenzando a bailar la lenta y agradable melodía. "No estás ocupada ahora" Ella finalmente suspiró y se dejó guiar "¿Cómo va todo, por cierto, aparte de los dos mil que ya tienes en la bolsa?" le preguntó.
"Bueno ... todavía tenemos que conocer tres patrocinadores más. Nos asignaron sólo cinco prospectos, como a todo el mundo. Sin embargo, hay algunas asociaciones que son 'favoritas', eso significa que tratarán de imponerse a sí mismas, por lo que debemos estar atentas..." explicó "Ah, y ¿sabes qué? Mueller y Three Stars Estates son nuestros. Creo que esta chica Jenna le debía algo realmente grande a Brenda porque Mueller es famoso por tener cierta debilidad por los niños y las escuelas, y por dar apoyos mensuales si se les demuestra que se sabe lo que se está haciendo." dijo emocionada "Y dicen que la bolsa Three Stars es de veinte mil. "
"Suena genial" Arnold exclamó sintiéndose feliz por ella "¿Qué onda con el otro?"
"Es una de esas nuevas empresas tecnológicas. Ellos practican caridad por su cuenta" frunció sus labios "… por lo que absorberían nuestro proyecto. Nos darían el crédito y todo, pero no sería lo mismo."
"Ya veo", Arnold asintió con entendimiento "Entonces, ¿qué sigue?"
"Tenemos que esperar a ser presentados, y luego, no sé, esforzarnos para... capturar ... su atención ... su favor." Arnold se dio cuenta de su vacilación.
"Todo va a salir bien. ¡Sólo mírate! La semana pasada tu sueño era conseguir dos docenas de anteojos para esos niños y ahora estás aquí. Nunca soñaste con tener una oportunidad como esta."
"Bueno..." ella exhaló.
"Todo saldrá bien, ya lo verás."
"¿De verdad lo crees?"
"Por supuesto que sí."
Siguieron bailando y cuando la canción terminó, preguntó.
"¿Aún estás contenta de haber venido?"
Claire tomó aire profundamente y con vacilación, y luego lo miró a los ojos.
"Sí, lo estoy. Me siento optimista. Supongo que si no nos va bien..." se detuvo de repente, para agregar luego más efusivamente "¿Sabes? ¡Acabo de ver a Al Di Napoli, el actor! ¡Él estaba parado justo allí! ¡Incluso nos saludó! ¿Dónde más puedo ver al Di Napoli así de cerca e incluso saludarlo, eh?" dijo balanceándose ligeramente en los pies.
"¿Era él?" preguntó "Pensé que lo reconocía, pero no estaba seguro",
"¡Sí, era él! Ah, y Brenda dice que ella también vio a Barbra," se encogió de hombros.
"Bueno, yo vi a este fulano de Las Noticias Matutinas, y a un tipo que se parecía a Anton Ego" Arnold se rió.
"¿Anton Ego?" ella preguntó de buen ánimo "Si los personajes de dibujos animados también cuentan, entonces tengo que decir que vi una Cruella."
"¡Dios mío!" Arnold respondió: "Bueno, si no conseguimos nada esta noche al menos podremos decir que la pasamos bien, y que conocimos a los ricos y famosos, ¿eh?"
"¡Oye! Asistimos al Baile del Año." estuvo de acuerdo.
"El Baile del Año, ¡eso es!" repitió mientras la hacía girar de nuevo.
.
Siguieron bailando un rato, observando y comentando lo que veían. Hablaron acerca de las expectativas; expectativas reales, concretas. Ya habían hablado de ello antes. No querían ser demasiado optimistas y pensar que todos sus sueños se harían realidad, pero querían obtener apoyo para ayudar al menos las escuelas del distrito. Esa era la razón para haber venido, después de todo, pero aun así sabían que no sería sencillo.
Hablaron de los invitados. Acerca de la diversidad de personas y parejas que había. Había muchos hombres y mujeres que parecían importantes y poderosos. Había parejas jóvenes y mayores por igual. Y había parejas disímiles también: hombres de edad acompañados por mujeres más jóvenes; señoras mayores acompañadas por hombres jóvenes; y parejas formadas por personas del mismo sexo. Claire le contó que cuando comentó esto a Jenna, la chica mayor dijo que ella no juzgaba, que el amor era veleidoso y todo el mundo tenía derecho de encontrarlo a su manera. ¿Su filosofía? Cualquier cosa que te funcione.
Por último también cambiaron impresiones sobre el resto de las organizaciones presentes. Ellos los miraban con respeto; valoraban su existencia debido a que estas organizaciones prestaban ayuda, daban valor a la sociedad. Hacían un trabajo decoroso. Por eso no podían creer que había personas que parecían realmente necesitados, no por su aspecto sino por como actuaban. Tenían cierta mirada desesperada, ansiosa en sus ojos que los hacía parecer codiciosos; miraban al resto de los equipos como si fueran rivales.
"¡Dios mío!" Claire exclamó cuando le contó que una señora casi la empujó antes "Quiero decir, ¿cuál es su problema? ¿No estamos todos en el mismo equipo? Si uno de nosotros consigue padrino, toda la comunidad recibe beneficios."
"¡No me preguntes a mí!" Arnold resopló "Estoy tan sorprendido como tú" Se volvió hacia ella después de ver en ese justo momento a otra pareja mirarlos con desdén "No sé..." bajó la voz "Me pregunto si están celosos porque estoy bailando con la chica más hermosa de la fiesta "
"¡Ja!" Claire se burló, pero sonrió con orgullo; agradeciendo que las horas gastadas en su arreglo personal hubieran valido la pena. Llevaba un vestido sin tirantes azul que caía hasta sus tobillos. Se veía elegante y discreta, y Arnold estaba orgulloso de ella, sobre todo cuando se podía ver alrededor un montón de mujeres que llevan vestidos que consideraba poco apropiados para un Baile de Beneficencia; y no estaba hablando precisamente de gente de las asociaciones, sino de invitados ricos. "¿Te gusta?" preguntó ella señalando su vestido.
"Te ves hermosa esta noche", dijo besándola en la sien.
"¿Sólo esta noche?"
"Eres hermosa. Siempre. Y punto."
"Pero este lugar está lleno de chicas lindas. Para empezar, Brenda también se ve muy guapa esta noche"
"¡Vamos! ¿A quién está tratando de engañar?" Arnold se burló "¡Ni siquiera parece la misma Brenda de siempre!"
"Hey! ¡No negarás que luce linda!"
"Mmmm ..." Arnold vaciló "Se ve poco natural. A los hombres le gustan las chicas naturales."
"¡Sí, claro!" ahora ella soltó una carcajada "¡No a todos los hombres! Acabo de ver a una señora que es una monstruosidad, pero el hombre a su lado parecía tan orgulloso."
Arnold canturreó "¿Dinero?"
Ella lo ignoró y continuó.
"También vi otras que parecían un muestrario de cirugías plásticas. Todos ellas estaban muy bien acompañadas."
"Como dije antes. Dinero."
"Bueno, ¿a quién le importa? Después de todo, lo que en realidad te estaba diciendo es que hay una gran cantidad de chicas hermosas por aquí."
"Bueno..." Arnold se aclaró la garganta, sabiendo que algunas cosas no se podían negar, pero también sabiendo que no podía decirlas en voz alta si no quería problemas.
"Por ejemplo, hay un clon de Jessica Rabbit con el pelo negro en el otro lado de la sala."
"Lo sé. Ya la vi." Arnold soltó antes de que pudiera detenerse.
"¿Ya la viste?!" Claire arqueó una ceja
"¿Cómo no iba a hacerlo?" tartamudeó "Su vestido... brilla."
"¿Su vestido brilla?!" ella lo miró mordaz. Arnold rodó los ojos. ¡Mujeres!
"¡Hey! ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué me volteara a otro lado?"
"¿De qué color era su vestido?" preguntó, persistente. Arnold gruñó. ¿Celos? ¿En serio?
"No lo sé... ¿Azul?" frunció el ceño fingiendo indiferencia. Por suerte fue capaz de detenerse antes de decir impulsivamente 'Rojo'.
"Mhmm," la chica se volvió al suelo, no muy convencida, pero luego sonrió y besó la punta de su nariz "Sólo quería saber si sólo la viste casualmente, o si la VISTE- VISTE. Y para tu información, su vestido era de color rojo. Sólo estaba molestándote, tontito!" sacudió la cabeza y sonrió.
Arnold escondió su sonrisa, sorprendido de que a veces fuera tan fácil.
"¿En serio?" Pero cuando se inclinó para picotear sus labios, su estado de ánimo ya había cambiado.
"Al menos no era rosa..." murmuró, cáustica "Nunca lo hubieras olvidado."
"¿Rosa ...?" Él frunció el ceño, confundido "¿Por qué?"
"¿Por qué?! ¿En serio?! ¡Ahora resulta que ni te das cuenta!" se burló, pero luego se echó a reír tratando de ocultar el inicio de un arrebato. "Bueno, entonces permíteme señalártelo. Me refiero a todo ese extraño romance que siempre te traes con el rosa."
"¿Romance?" le preguntó. Claire dejó de bailar y se alejó. Arnold la siguió y una vez fuera de la pista de baile la tomó del brazo y le preguntó "¿Qué quieres decir con 'romance'?"
"¡Vamos Arnold! ¡Amas el rosa! Siempre estás localizando el color rosa a donde quiera que vas... siempre compras cosas rosas." y empezó a contar con los dedos "Nuestras cortinas y colchas son de color rosa. Tu equipo de oficina es básicamente rosa. El bote de basura es también rosa..."
Arnold se sorprendió al verla enojarse con tanta rapidez.
"¡Pero tú compraste todo!"
"¡Vamos! No empieces con que yo los compré!"
"¡Pero lo hiciste!"
"Bueno,... si lo hice, entonces lo hice por ti! Porque decías que te gustaban."
"Pero..." Arnold se detuvo. "¿Cómo iba yo a comprar rosa si no me gusta?"
"¡Mira, mejor no sigas!"
Arnold estaba a punto de replicar cuando cambió de opinión.
"Mira, no sé de qué estás hablando, pero me niego a empezar una pelea aquí"
"¡Muy bien! '¿No sé de qué estás hablando?'", repitió ella con fastidio, pero a pesar del veneno de sus palabras era obvio que también estaba haciendo un esfuerzo para conseguir calmarse.
"Claire..."
"Lo que sea... Pero eso sí; no digas que no te lo advertí cuando lo veas. Rosa, quiero decir. Está todo por allá." entonces se marchó señalando hacia el lado izquierdo de la sala de baile.
.
Arnold se quedó solo una vez más. Muy bien, ya habían arreglado antes de que iba a ser llamado cuando lo necesitaran y eso había funcionado muy bien para él. Lo prefería de esta manera, de hecho. Pero haber sido dejado solo por causa de una inesperada pelea era injusto. Bueno, entendía que tal vez Claire estuviera demasiado estresada, pero ¿Por qué tenía él que pagar por ello?
Decidió que el estado de ánimo de Claire no iba a arruinar su noche. Tomó un trago que un camarero le ofreció y luego siguió caminando, hacia la izquierda, se mezcló con la gente, les sonrió a algunas chicas, pero principalmente se abrió paso a través del mar de gente. Había damas y caballeros por todas partes. Chicas vistiendo todo el espectro de colores, incluyendo rosa. ¿Cuál era el problema con el rosa? se preguntó. ¿Por qué tenía que admitir algo que ni siquiera era asunto suyo? No le gustaba el rosa. Estaba seguro de ello; se conocía bastante bien a sí mismo.
Sólo Dios sabía qué clase de bicho había mordido a Claire para que empezara a hablar de repente del rosa; para que lo sacara así de la nada. Resopló y sacudió la cabeza. Al ver que había llegado al final del salón estaba a punto de dar la vuelta cuando lo vio. Rosa. En el último pequeño grupo. Que no era tan pequeño, de hecho. Rosa. Todos sus pensamientos racionales lo abandonaron. Estiró el cuello para seguir viendo la imagen que estaba justo al frente.
Contra su mejor juicio, se acercó a ella. Casi no podía verla a través de todas esas personas. Pero tuvo la impresión de que ya la conocía; de que la había visto antes. Alta, rubia... le estaba dando la espalda, ella estaba hablando con la gente que la rodeaba y todos se rieron causando un alboroto. Después de que las risas cesaran, ella siguió hablando. Sus largos brazos desnudos se extendían al frente como si estuviera actuando. Su vestido le daba un aire como recién salida de un cuento de hadas. Una visión surrealista con una falda que parecía hecha de plumas. Su cabello llegaba poco más allá de los hombros y esa sonrisa...
¿Olga Pataki? ¿Era Olga Pataki la chica de rosa?
.
Arnold sacudió la cabeza, Claire tenía razón. Hizo un alto repentino, causando que alguien chocara contra su costado. Arnold se disculpó y se dio la vuelta, no sin antes girar los ojos para ver a la chica una vez más.
Así que Claire no estaba tan equivocada después de todo. Ese vestido tan innegablemente rosa había llamado fuertemente su atención. Parecía que su novia lo conocía mejor que él mismo. Arnold respiró hondo. Hasta donde recordaba Olga Pataki fue siempre una belleza: alta, rubia, alegre, bonita. Se sorprendió de que la reconociera tan rápido en una multitud cuando habían pasado años desde la última vez que la viera. Parecía diferente, pero estaba seguro de que era ella.
De pronto se arrepintió de haber regresado. Sintió el impulso de volver atrás y buscarla. No sólo tratar de volver a verla, sino buscarla, hablar con ella; preguntarle sobre su vida; sobre su familia. Ella solía ser una chica amable; siempre de tan buen humor y abierta a la conversación. Esperaba que siguiera siendo la misma; que a pesar de la compañía que ahora la rodeaba ella siguiera siendo la chica encantadora que conoció. Arnold se preguntó por Helga entonces. Helga solía ser bastante opuesta a su hermana. Helga era del tipo antisocial, cuando Olga fue siempre la imagen viva de la popularidad. ¿Sería que Olga sabía de su hermana? ¿Qué habría sido de su vida? No sabía por qué, pero cuando pensaba en ella solía imaginar que trabajaba en un barco; que pasaba las noches viendo la luna reflejándose en la superficie serena de las aguas color esmeralda del mar; con un cóctel en la mano; con un hombre bronceado a su lado.
Arnold negó con la cabeza otra vez. ¿Qué demonios estaba pensando ahora?! Era con Olga con quien esperaba hablar esta noche. Una reminiscencia de su pasado, de su ciudad, y punto. Resopló. Cuando comenzó la noche que nunca pensó que su mente lo haría viajar al pasado cuando quería con tanto empeño pensar en el futuro, en su nuevo trabajo. Quería sentirse libre ya. Se sentía optimista; había un nuevo objetivo en su vida. Había aceptado que no sería un trabajo perfecto, pero estaba listo para tratar de disfrutar la oportunidad; para sacar lo mejor de ella. Realmente sentía como si tuviera mucho para dar, sólo necesitaba algo medianamente agradable para darlo de muy buena gana.
.
Minutos más tarde Arnold terminó la bebida y estaba decidido que iba a hacer lo que siempre hacía. Disfrutar del evento; ayudar a Claire si era necesario, y encontrarse con Olga sólo si se presentaba la ocasión. No quería forzar las cosas. Observó una chica guapa que también lo estaba observando. Se permitió sonreír, pero se dio la vuelta cuando vio a la chica sonriendo de vuelta con coquetería. No estaba aquí para hacer una conquista; no era su estilo; nunca lo había sido. En consecuencia se pasó al otro lado de la sala de baile para poner distancia de por medio. Una explosión de risas llegó hasta él. Venía del grupo de Olga que parecía estar divirtiéndose mucho. El resto de la gente los miraba también. Ellos formaban uno de los grupos más grandes que había visto esta noche. Mirando a través de la gente se dio cuenta de Olga era la que contaba el chiste de nuevo. Ella todavía le daba la espalda. Arnold había olvidado que Olga había sido actriz alguna vez. De hecho, incluso se había casado con un productor de cine que conoció cuando actuaba en obras Off Broadway.
Arnold se preguntó si el distinguido hombre a su lado era su marido en vista de que la mano del hombre se deslizó hasta su cintura una vez que terminó su acto. Arnold frunció el ceño. El hombre era obviamente mayor; tenía el cabello plateado, e incluso cuando Arnold no podía distinguir su rostro, era obvio a pesar de su porte casual y refinado que no era nada joven. Lanzando una última mirada a la chica de rosa finalmente abandonó el lugar.
.
"Jenna dijo diez minutos, Arnold. Realmente te queremos a nuestro lado en esta ocasión."
"No hay problema", dijo él "¿Dónde está Claire?"
"Está en el tocador." Brenda respondió "Diez minutos, Arnold. Voy a estar aquí cerca. No te nos pierdas, por favor."
"No lo haré."
Preguntándose si Claire todavía estaba enojada, Arnold se dirigió a esconderse detrás de las cortinas de nuevo. Se encontró con la Jessica Rabbit de Cabellos Negros a medio camino y tragó saliva. Era de una belleza impresionante. Contuvo el aliento cuando sus ojos de gato se detuvieron en él. Una simple mirada de su parte podría convertirte en su esclavo para siempre. Arnold suspiró profundamente. Afortunadamente sus ojos grises se detuvieron en él sólo por un segundo, salvándolo de purgar semejante condena. Ella siguió su camino sin volver a mirar atrás.
Dejando finalmente el sordo murmullo de la reunión atrás y sintiéndose a salvo de miradas indiscretas, Arnold apoyó la frente en el frío cristal y se volvió a ver las calles de nuevo; su mente volvió a sus expectativas sobre el futuro. Expectativas que eran optimistas y pesimistas al mismo tiempo. Ya había asistido a un par de entrevistas de trabajo y...
Su tren de pensamientos se perdió cuando escuchó el susurro de alguien acercándose a su secreto y desolado lugar. Giró sobre su eje para ver a través del lino de las cortinas dos siluetas que se detenían justo en frente de él. Contuvo la respiración cuando comenzaron lo que parecía ser una discusión.
"'¡Es tan divertida!'" decía la dura y burlona voz de un hombre. A través de las oscuras cortinas Arnold apenas podía vislumbrar la forma oscura y elegante de un hombre con un traje bien cortado. Sus movimientos mostraban una furia apenas disimulada "¿En serio? ¿Eso es todo lo que tienes que decir?"
"No pude evitar reír. ¡Discúlpame si soy humana!" a pesar de su actitud calmada, Arnold se dio cuenta de que la chica estaba inquieta. Cuando miró con cuidado tratando de discernir su figura no pudo evitar parpadear dos veces. Su vestido brillaba.
"¿Humana?" él se burló. Luego tomó un aire como para obligarse a mantener la voz baja "Muy bien, ¡pues podría tratarse de un maldito payaso del entablado en lo que a mi concierne! ¡Tú ya lo sabías! ¡Ahora resulta que te has convertido en su admiradora número uno!"
"¿Qué querías? ¿Que gruñera y me quejara enfrente de todos?"
"¿Que qué quería?! Dijiste que no era rival para ti. Dijiste que sabías exactamente qué hacer. ¿Y lo único que se te ocurrió fue esto?" señaló su cuerpo de arriba abajo con desprecio. "Él es un hombre inteligente, por el amor de Dios. Nunca caería por esto."
"Yo... yo creo lo contrario. Según mi experiencia, todos los hombres..." comenzó, pero el tipo la cortó.
"¡Cállate y escucha! Yo ya hice mi parte. Podrías haber estado feliz en casa, pero querías venir, ¿verdad?. Querías venir conmigo. Y yo acepté, pero lo hice con una sola condición, ¿recuerdas?" La chica asintió con cautela "Todo lo que pedí fue tu ayuda para tumbar a la encantadora señorita Pataki hasta el suelo. Todo lo que tenías que hacer era eclipsarla y tomar la atención de Henry y de todos los demás sobre ti. Y tú dijiste... Por favor, repíteme lo que dijiste" El sujeto le pidió mascullando. Arnold contuvo el aliento. La grave voz del tipo parecía aún más peligrosa porque no estaba gritando. Se preguntó qué en clase de negocios la chica estaba implicada. Y también se preguntó qué tenía que ver Olga Pataki con todo esto.
"Te dije que lo haría." Ella contestó en un murmullo.
"No. Dijiste que era 'pan comido'. ¡Dijiste que era un puto pan comido y yo te creí!"
"Mira, creo que..." su voz tembló
"¿A quién demonios le importa lo que crees?!" él la interrumpió de nuevo, pero la chica continuó con valentía.
"Creo que deberías calmarte porque..." Él la miró con evidente disgusto, desafiándola a seguir "... porque..." ella respiró "... porque ¿cuál es el punto de esto? Todo el mundo va a darse cuenta de que..."
Él se burló.
"¿Todo el mundo va a darse cuenta de qué? ¿De lo que pretendo? ¿De lo que siento por ella?" resopló de nuevo y la tomó de la barbilla para decir con voz suave, muy baja "Cariño... todo el mundo lo sabe ya. Todo el mundo sabe que la quiero fuera de mi puto juego." la soltó entonces "Y tú, querida, ibas a ser mi aliada, pero me has decepcionado, y ahora tengo que dejarte ir."
"Dick..."
"Vete a casa."
"Todavía puedo tratar..."
"¿Qué parte de irte a casa no entiendes?" se dio la vuelta dejándola ahí.
"Está... está bien. Te esperaré en casa"
"¿En mi casa?" él se volvió "No, no, no. En mi casa no. Tengo planes para esta noche y tú no formas parte de ellos."
"¿Qué?"
"Lo que has oído. Sólo vete ya, Eva."
"¿Estás rompiendo conmigo?" él la miró de nuevo con una expresión despectiva.
"¿Rompiendo?"
"¿Sabes que podría estar con cualquiera esta noche? ¡Cualquier hombre mataría para estar conmigo! Pero yo te elegí a ti."
"Entonces debiste haber elegido mejor."
La chica se arrojó sobre él. El tipo era muy alto y se la quitó de encima con facilidad.
"¡Contrólate, por el amor de Dios!"
"¡Eres un maldito!"
Él se rió entre dientes.
"Maldito es mi segundo nombre. Pensé que ya lo sabías." Se sacudió la chaqueta y acomodó sus hombros. "Desaparece." Y con esto se marchó.
.
"¡Hey chicos! ¿Están listos?" Jenna llegó hasta ellos y los instó a moverse "Llegó la hora de conocer a los Muellers." Y antes de que Arnold lo supiera ya estaban de pie delante de dos hombres que parecían estar familiarizados con Jenna. Ella los saludó y agradeció su asistencia en nombre de la municipalidad; después presentó a Arnold, Brenda y Claire como una organización que apoyaba a los niños y a la educación. Arnold tenía que admitir que había mucho trabajo profesional detrás de la actitud relajada y sociable de la chica.
Cuando se volvió hacia los hombres, Arnold se dio cuenta de que uno de ellos era el hombre mayor que había visto acompañado por Olga Pataki. Arnold miró discretamente en torno en busca de la chica, pero no estaba allí; estaba sólo un segundo hombre que escuchaba a Jenna. Arnold estrechó la mano del hombre más joven primero. David McMahon era un hombre de unos cuarenta años, que los miraba con amabilidad, la misma actitud que había visto en la mayoría de los presentes. Luego se volvió hacia el hombre que estaba siendo presentado como Henry Mueller. Arnold le estrechó la mano con firmeza y le dedicó una sonrisa cordial. Así que, finalmente, había una cara para ponerle al nombre. Este era el poderoso Henry Mueller, Presidente y CEO de Mueller Enterprises. La sonrisa de Mr. Mueller era amable; y una vez que Jenna los dejó él los miró con cortesía y atención.
Así que esta era la ocasión; finalmente la oportunidad de conseguir un verdadero y fuerte patrocinador. Arnold se volvió hacia las chicas, pero no esperaba lo que encontró. No podía creer lo que veía. Esto no podía estar sucediendo. Brenda se quedó sin habla; mirando al hombre de cabello plateado frente a ella con fascinación. Henry Mueller le dirigió una mirada curiosa y volvió su atención a Claire. Claire no había enmudecido, pero era evidente que la condición de su amiga la estaba afectando. Arnold decidió entrar al quite. Interrumpió a Claire cuando estaba repitiendo la misma frase por tercera vez.
"Estamos conscientes de la estrechez de nuestras circunstancias. Sabemos que nuestro alcance es aún pequeño .." Arnold hizo una pausa cuando los dos hombres, el Sr. Mueller y el Sr. McMahon, centraron su atención en él. "Sabemos también que nuestras acciones no van a significar el gran cambio en el mundo, pero estamos contentos con las vidas que estamos cambiando. Cada vida que tocamos es importante. Cada vida individual cuenta y sabemos que ese chico específico, esa chica o adolescente es importante; sus vidas han cambiado y eso hace que valga la pena. Ayudamos a hacer la diferencia, y es por eso que elegimos ayudar estudiantes, ya que aún son jóvenes y todavía tienen una oportunidad "...
Arnold se volvió para ver a Claire, que parecía se había superado su nerviosismo y se veía más firme cuando retomó su discurso. Brenda era una causa perdida. Todavía se veía con adoración a los hombres, la especie de príncipes azules que se encontraban delante de ella. Arnold se dio cuenta de que ambos le lanzaban miradas curiosas de vez en cuando, como si se preguntaran qué diablos estaba mal con ella.
El chico rubio ayudó a Claire a hablar acerca de su experiencia cuando vio a la Jessica Rabbit de Cabellos Negros, alias Eva, acercarse. Ella se detuvo al lado de Henry y lo tomó del brazo con familiaridad. Le parecía a Arnold que la chica había decidido complacer a Dick. El hombre con el pelo de plata parecía incómodo, pero no dijo nada. Henry les estaba prestando atención y les hizo un par de preguntas. Al hacer esto, tocó ligeramente el hombro de Arnold, lo que obligó a Eva a dejarlo ir. Para Arnold resultaba difícil admitir ante ellos que tenían poca experiencia pero Claire dejó claro que tenían toda la determinación para conseguir sus metas y hacerlo correctamente.
Un par de minutos pasaron mientras terminaban su discurso, esperando dar una buena impresión, cuando McMahon habló. Comentaba que admiraba sus esfuerzos y entendía su situación cuando la atención Arnold se extravió. Oyó voces acercarse. Por el rabillo del ojo vio que dos chicas se unían al grupo. Una chica con el pelo castaño y ojos inteligentes que se paró frente a él, forzando a Eva a acercarse a David. La otra persona estaba vestida de rosa y se quedó un poco más atrás, a la derecha de Henry. Arnold se dio cuenta que se estaba poniendo nervioso y no le gustaba. No quería convertirse en otra Brenda.
"¿Por qué tardaste tanto?"
El discurso de McMahon acerca de que no tomarían una decisión justo en este momento perdió importancia cuando escuchó el inquisitivo susurro de Mr. Mueller. Fue seguido por una risa sensual y una ronca voz que respondió. A Arnold se le secó la boca.
"Para que me echaras de menos," un ronroneo siguió a la respuesta. Henry respondió algo que Arnold no entendió y ella se echó a reír de nuevo. Pero luego añadió en un tono de voz normal, pero que seguía siendo bajo "Sólo bromeaba. La verdad es que nos encontramos a Ron-Ron en el tocador. ¿Sabes que la gente de Vogue está tomando fotos y haciendo entrevistas allí? ¡Gosh! ¡Habrase visto! ¿Qué escucharemos luego? ¿Que harán...?"
"¿Te refieres a Vogue, la revista?" Eva preguntó bruscamente, interrumpiendo momentáneamente a David McMahon y moviéndose de su lugar. Arnold aprovechó la oportunidad de echar un vistazo a la chica de rosa, pero ella estaba siendo bloqueada por Eva. Aun así, podía decir que sus suposiciones eran correctas; se trataba de Olga Pataki. Arnold no sabía por qué la mera visión de ella hizo que sus rodillas se convirtieran en gelatina. En ese momento se dio cuenta de los ojos de Henry estaban sobre él y se preguntó si su afán de hablar con la chica de rosa era tan obvio. Rápidamente se volvió hacia David en el momento en que el tipo comenzó a hablar de nuevo. El hombre a cargo del Departamento de Asistencia Social estaba tomando una tarjeta de negocios de Claire y se disculpaba porque se le habían acabado sus propias tarjetas. Les estaba asegurado que les llamaría en el transcurso de la próxima semana, cuando la chica rubia habló, burlándose del hombre con el pelo oscuro.
"No puedo creer que te quedaras sin tarjetas otra vez, Dave. ¡Qué vergüenza!" fingió decepción, y dio un paso adelante para ofrecerle un par de tarjetas en blanco. Luego añadió: "¿Necesitas una pluma también?"
Ella y la chica de pelo castaño intercambiaron sonrisas burlonas.
"¿Tu famosa pluma morada? No, no te preocupes, aquí tengo la mía." David dejó escapar una risita, aceptando que acababa de ser expuesto. A continuación, procedió a escribir lo que Arnold supuso era su número teléfonico. "Pero muchas gracias por tu ofrecimiento, Helga, tú siempre tan atenta."
'¿Helga?'
Arnold se volvió tan rápido que su cuello se quejó. Su corazón se detuvo. Allí estaba ella. Helga Pataki de pie frente a él con esa muy conocida mueca burlona adornado sus labios rosados. No se dio cuenta cuando el Sr. McMahon extendió a Claire la tarjeta, o cuando empezaron a darles las gracias, o a despedirse, en todo caso. No notó la mirada de advertencia de Claire tampoco. Pero de lo que él sí se dio cuenta de hecho fue de la mano de Henry descansando en la parte baja de su espalda, y de que Eva ya no estaba allí. También se dio cuenta que no oyó la primera vez que Claire llamó su nombre, debido seguramente a que el fuerte golpeteo de su propio corazón lo ensordecía, pero esto funcionó para todo el grupo se volviera a verlo.
Arnold parpadeó, antes de darse cuenta Dave le estrechaba la mano y le daba las gracias. Henry Mueller lo despidió con otro apretón y con un movimiento de cabeza, diciendo que deseaba lo mejor para su equipo, mientras que las recién llegadas saludaban a Brenda y Claire. Arnold contuvo su respiración cuando se volvió hacia Helga. ¡Por el amor de Dios, ésta era Helga! ¡Esta bellísima mujer frente a él era la vieja y conocida Helga Pataki! Extendió la mano hacia ella, cuando de repente se vio rodeado por su calidez y su suave fragancia.
"¡Arnold!" el abrazo fue fuerte pero rápido "¡No puedo creer que seas tú, Arnold Shortman!" luego se volvió hacia Henry y le lanzó una sonrisa deslumbrante "Fuimos juntos a la escuela -. ¡Oh, Dios - Hace tanto tiempo!" exhaló "¡Estuve tan enamorada de él cuando era niña!"
.
Sus comentarios son bienvenidos. Tal vez podrían inspirarme a actualizar más rápido. Un agradecimiento especial a MarHelga, Viviigeraldine, José Ramiro, Amelie, MimichanMC, Nova por siempre y GRIMMM, y en general a todos los que lean esto.
No soy dueña de Hey Arnold! No soy dueña de Al Di Napoli, Anton Ego, Cruella, Jessica Rabbit, Vogue o cualquier otra Marca Registrada. Están aquí sólo para dar color a la historia. Sólo poseo esta historia y los Personajes Originales.
Hasta pronto.
Una disculpa porque hubo apagón anoche y no pude avanzar gran cosa en la traducción. Publiqué la versión en inglés desde mi celular.
25 de agosto 2014.
