Cohete a la Luna
Capítulo Siete
Park Avenue
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Arnold corría por las calles del Midtown. Estaba retrasado y su novia, Claire, seguramente estaba furiosa. La cita era a las tres; las tres y cinco eran en este momento, y aún le faltaban dos cuadras más para llegar. Afortunadamente la tarde era fresca por lo que no tenía que preocuparse por lucir sofocado y sudoroso debido al esfuerzo de estar casi corriendo por los últimos diez minutos.
Llegaba tarde porque había asistido a una entrevista de trabajo. Había una vacante en una gran empresa que parecía ser una gran oportunidad pero le habían cancelado después de esperar por un rato. Arnold había elegido ésta por encima de otra opción en una compañía de seguros, pero no tenía ganas de trabajar en una compañía de seguros, por lo que no lo lamentaba. Desgraciadamente sus esperanzas con respecto a éste habían debilitado. Resopló. Por lo menos no estaban totalmente perdidas aún. La entrevista había sido aplazada para el próximo lunes. Pero por ahora recorría apurado la calle 47, empujando neoyorquinos y turistas por igual con su curriculum sin usar en un folder bajo el brazo; luego exhaló pesadamente cuando por fin llegó a Park Avenue. Se volvió hacia el sur e hizo una pequeña pausa para admirar la vista.
Allí estaba; su destino. El imponente edificio atravesado en medio de Park Avenue. Tomó aire de nuevo antes de continuar. Así que este era el lugar donde Helga Pataki había estado 'escondida' durante todo este tiempo; el anteriormente conocido como New York Central Building; una de las más bellas construcciones de la ciudad. Increíblemente, no estaba muy lejos de Anderson Johnson Bailey y Asociados donde trabajó durante años. Y nunca había cruzado su camino con el de ella; ni siquiera tomando en consideración que Park Avenue era uno de sus paseos favoritos debido a su amplia calle y su florido camellón.
Finalmente caminando la última cuadra Arnold llegó a la esquina siguiente y atravesó la 46, corriendo hacia la entrada sin volverse para admirar las dos arcadas en que se tragaban el tráfico; o las esculturas y el famoso reloj en la parte superior de su base. No era momento para admirar edificios antiguos. Ni siquiera para ver dos veces el vestíbulo de los ascensores con sus cálidas y amarillas paredes de mármol oriental jaspeado. Arnold corrió hacia el primer ascensor abierto y pulso el 28.
Tomó su teléfono celular para ver los últimos mensajes de Claire.
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Reúnete con nosotras en el piso 26
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Parece que la oficina de Dave está en el piso 28. Vamos para arriba.
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Arnold, ¿dónde estás?!
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Este último había sido enviada hace un minuto. Arnold se empujó el aparato dentro del bolsillo y miró la carpeta en sus manos. ¿Qué hacer con ella? Tal vez debió haberla tirado en uno de los muchos botes de basura que vio en su camino hasta aquí, pero no se había atrevido a hacerlo. Era su currículum después de todo. Suspiró. Al darse cuenta de que no había nada que pudiera hacer en este momento se concentró en el rápido ascenso del elevador.
Las puertas se abrieron en el piso veintiocho y él bajó allí considerando el último mensaje recibido. Sin embargo, dos minutos más tarde estaba usando la escalera para bajar los dos tramos de escaleras que se había pasado. Parecía que Mueller Enterprises comprendía varios pisos, pero su recepción / entrada estaba en el 26, de acuerdo con un agradable señora de la limpieza.
Él no quería mirar el reloj cuando finalmente se abrió paso a través de las puertas de cristal. Se puso de pie en el mostrador de la recepcionista, pero en vista de que había varias personas adelante en la línea y nadie mirando, entró en las oficinas y se fue derecho a las escaleras situadas a la izquierda.
Las oficinas generales de Mueller Enterprises no eran muy diferentes que cualquier otra oficina que hubiera visto antes. Gente aparentemente trabajando. Un montón de cubículos y escritorios en el centro. Oficinas privadas a lo largo de las paredes. El color rojo oscuro de su marca registrada estaba presente, pero sólo en algunos detalles aquí y allá. Mientras Arnold subía las escaleras pudo ver la sala de café y algo que parecía ser un cuarto de descanso en la parte posterior. Un rápido vistazo le hizo darse cuenta que cierta rubia no estaba por allí; pero pensándolo bien, si ella era uno de los jefes era lógico suponer que su oficina estaba en un piso superior.
Pronto llegó a la planta 28 y lo primero que vio fue que el ambiente había cambiado. Aquí era más oscuro y las decoraciones eran más sobrias, más elegantes. Caminó en busca del nombre de David McMahon en las etiquetas de las puertas, pero no encontró nada. Pronto había recorrido toda la zona y lo único que consiguió ver fueron miradas curiosas y ceños fruncidos. Decidió salir de allí e ir de nuevo a la recepción por información. Caminó por el pasillo y luego rumbo a las escaleras de nuevo cuando se abrió una puerta en la parte de atrás. Una mujer salió de la habitación, pero entró en una puerta contigua inmediatamente. Él siguió su camino y estaba a punto de llegar a la escalera cuando alguien lo llamó. Un hombre joven, más joven que él, que había abandonado el mismo privado estaba caminando hacia allí; Arnold se detuvo y se volvió para ver su caminar afectado y sus muñecas demasiado flexibles.
"¿Qué estás haciendo aquí?" , preguntó con una delicada sacudida de su cabeza.
"Yo..." sin saber exactamente qué decir señaló su carpeta.
"¿Por qué recepción sigue enviándolos aquí? ¡Dios!" le preguntó a nadie y luego hizo una señal para que lo siguiera; Arnold obedeció hasta que se detuvo en medio del pasillo y pulsó el botón de un ascensor interno.
"Creo que…"
"¡Reclutamiento está en el piso 26! ¿Quién te dijo que podías subir?" el chico parecía que estaba teniendo un mal día. Su ceño era profundo y parecía estar al borde de la desesperación.
"De hecho estaba buscando a Da ..."
"¿Ya hablaste con Jean? ¿Llenaste la forma?"
"N ... no"
"¿Entonces por qué estás aquí?" el tipo resopló de nuevo, a continuación, tomó la carpeta de Arnold de sus manos con autoridad y comenzó a leer. "¿Eres abogado?" preguntó después de un minuto, mirándolo de arriba abajo otra vez, como evaluándolo. "Hicimos un llamado para abogados hace dos semanas. ¿Por qué no viniste entonces?"
"No me enteré."
"¿Por qué viniste ahora?" preguntó de nuevo. Había dejado de leer el papel y lo miraba fijamente. "No hemos hecho un nuevo llamado."
"No vengo a buscar trabajo." extendió la mano para tomar su CV, pero el chico no lo soltó "Realmente vine buscando a David McMahon."
"¿Por qué?" frunció el ceño "¿Lo conoces? ¿Él te pidió que vinieras?"
Las puertas del ascensor se abrieron y ellos entraron una vez que varias personas se bajaron. El joven presionó el botón del piso 26. El ascensor sólo tenía botones que iban del 26 al 30.
"Lo conocí..." Arnold comenzó "Y no, él no me pidió..."
El joven le hizo una velada señal para silenciarlo, señalando con la mirada a la mujer que se encontraba apoyaba en la pared trasera del ascensor. No dejó de observarla con atención todo el tiempo que le tomó al ascensor cerrar las puertas; que en opinión de Arnold fue demasiado largo. Arnold miró a la mujer que llevaba un traje de negocios y el pelo oscuro recogido en un moño, y que estaba hablando por teléfono, parecía bastante malhumorada. La mujer colgó y levantó la mirada directamente sobre su compañero, obviamente consciente de su persistente mirada.
"¿Qué?" escupió con hosquedad "¿Vas a preguntar si ganamos el caso, o también quieres saber si en serio bailé con Dick?" Luego se volvió hacia los botones y pulsó de nuevo el 26. "¡La gente aquí debería hacer su trabajo en lugar de pasarse el tiempo leyendo revistas, por el amor de Dios!" soltó una risa cáustica.
El chico tomó un segundo para recomponerse a sí mismo, y luego habló lentamente, mostrando toda su corrección.
"En realidad- iba a preguntarle si todavía estaba contratando abogados" se meció ligeramente sobre sus pies.
"Por supuesto que aún estoy contratando abogados; necesitamos abogados. Justo vengo de la oficina de tu jefe, ¿pero de qué sirve quejarse si ustedes, chicos, prefieren elegir un largo par de piernas en lugar de experiencia!?" exhaló con fuerza y luego miró a ambos brevemente. "¿Por qué?"
Arnold contuvo el aliento. Ya se había dado cuenta de que era la mujer que vio en el baile hacía una semana; se veía muy diferente vistiendo un traje sastre. También había dado cuenta de que Mueller no era un lugar de trabajo, digamos celestial. Lo mismo que cualquier otro lugar.
Y, por último, también se había dado cuenta que era ahora un fortuito candidato...
"Tengo un solicitante," El chico le extendió los papeles de Arnold "Dice que es amigo de Dave." Arnold hubiera querido tomar la carpeta en el aire y salir corriendo. Él no había dicho que era amigo de Dave, para empezar, y ella sabía que no lo era. No estaba buscando trabajo en segundo lugar; bueno, en realidad sí lo hacía, ¡pero no aquí! ¡Él sólo vino para estar al lado de Claire! Ni siquiera estaba vestido para una entrevista... Bueno, en realidad sí estaba vestido para una entrevista. Llevaba puesto un traje azul. Exhaló.
Tal vez esto no estaba tan mal después de todo. Tal vez debería tomárselo con calma. Aspiró profundamente de nuevo, y se alisaba la corbata cuando la mujer levantó la vista de los papeles para mirarlo.
"¿Trabajaste en Anderson por cuánto tiempo?"
"Casi cuatro años," respondió mecánicamente. Probablemente este era el momento adecuado para dejar las cosas claras...
"¿Qué hiciste ahí?"
"Bueno..."
"Predominantemente... ¿Qué fue lo que más hacías?"
"Trabajaba con cuentas corporativas ... en la elaboración de todo tipo de contratos: Compras, fusiones, cooperaciones; cesiones. Redactando y analizando a fondo las obligaciones contractuales ..."
"¿Por casualidad conoces las regulaciones de comercio exterior?"
"Sí, las conozco bien"
"¿Políticas comerciales de países extranjeros también? ¿Asiáticos? ¿Sudamericanos?"
"Sí, así es." Arnold asintió. "Europeos también."
"¿Y qué tal las del mercado de valores?"
"Creo que estoy al día..."
Ella asintió con la cabeza y miró la hoja de papel nuevo. Arnold se devanaba los sesos. Si él hubiera sabido que iba a ser entrevistado para un puesto en Mueller ¿que habría añadido a su currículum? Mueller comprendía docenas de empresas. Y estaba comprando mucho últimamente. Todo tipo de empresas... de todos los tamaños... Locales y extranjeras por igual ... Se estaban haciendo de un importante flujo de efectivo debido a...
"También estoy actualizado en políticas de Recursos Humanos, Legislación Laboral y en..."
"Ya veo ..." ella asintió mirándolo a los ojos. El ascensor se abrió en el piso 26, pero ninguno de ellos salió. Nadie estaba esperando fuera para subir, por lo que permanecieron en su lugar. "Muy bien, mira..." se volvió a ver la parte superior de la hoja "... Arnold ..." hizo una pausa "Sólo tengo una última pregunta:" Arnold tomó aire sabiendo lo que seguía "¿Por qué te fuiste de Anderson? O… tal vez mejor debería preguntar: ¿Por qué te dejaron ir? "
"Fui yo quien renunció en realidad", afirmó de inmediato, pero luego se detuvo. Sabía que era en este momento cuando se venía la aprobación o el rechazo. Todavía creía que tenía que ser honesto; Simplemente era que no estaba seguro de cuan honesto debía ser; qué tanto la honestidad podía ser torcida. "Sentí que necesitaba... un tiempo fuera para enfocarme ... Supongo que estaba trabajando a lo largo de todo el espectro del Comercio que... necesitaba ... ajustar un poco la sintonía..." se detuvo. La chica lo miraba con fijeza; con un ligero ceño fruncido en su frente. "Sentí que era el momento adecuado para hacer una elección; para convertirme en especialista Si dejaba pasar más tiempo, creo que mi momento se habría ido; y la oportunidad desperdiciada."
"¿Qué te dijeron?" ella todavía lo miraba fijamente.
"Que no había tiempo para eso," el chico rubio dejó escapar una sonrisa seca.
Ella asintió con la cabeza. Tenía unos ojos inteligentes. Arnold ya lo había notado. Se preguntó si ella había creído en su mentira ... que no era una mentira en sí. De hecho, desde la perspectiva adecuada, bien podría haber sido la historia real; si tan sólo hubiera ya elegido una...
"¿Qué pasa con este 'Buffet Jurídico'? ¿Estás todavía ahí?"
"No, ya no. Iba a ser sólo por un corto período de tiempo. Siempre lo supieron." Él se encogió de hombros "Fue algo para mantenerme ocupado."
"Sí. Las cuentas no dejan de llegar, ¿verdad?" Ella asintió de nuevo, con comprensión. Luego le echó un último vistazo rápido a la hoja y se la entregó al muchacho que Arnold casi había olvidado. "Apenas me estoy dando cuenta... Eres el... amiguito… de Helga, ¿verdad?" Arnold asintió. La velada insinuación de su voz lo hizo sentir incómodo. Al menos no había dicho 'novio' como Brenda y Claire antes; pero Arnold dio cuenta que esa declaración fue suficiente para que su compañero diera un pequeño salto. "¿Ella te dijo que vinieras?"
"No, no la he vuelto a ver desde entonces." Se sentía bien decir una verdad fácil.
"Cierto. No ha estado por aquí en un buen rato, de hecho." Hablaba como para sí misma; luego frunció el ceño "¿No estabas obligado a ver a Dave hoy?"
"Sí, lo estaba." Arnold asintió, sintiendo que estaba siendo demasiado formal, pero después de todo esto estaba resultando ser una entrevista de trabajo. "De hecho, iba en camino para verlo cuando me encontré a..." Arnold se volvió hacia el muchacho.
"Mark..." él se presentó a sí mismo.
"¿Por qué el CV, entonces?" preguntó la mujer.
"Para no contar una larga historia..." los labios de Arnold se curvaron en una sonrisa seca "Tenía una entrevista hace rato, pero fue cancelada."
"Bien," ella salió y caminó lentamente hacia el lado derecho del pasillo, donde había otro ascensor. Apretó el único botón que tenía. "¿Cuándo puedes empezar? ... Quiero decir, si estás interesado en un puesto aquí. Sé que no era tu plan original."
Arnold parpadeó dos veces y suprimió cualquier reacción adicional. Su contundente pregunta lo aturdió.
"Mañana..."
Ella sonrió. El chico a su lado resopló.
"Digamos el lunes, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo." Arnold asintió.
"Te veré el lunes entonces. Mark, tu sabes qué hacer. Después de que termines con él, envíalo con Greg, ¿quieres?"
"Por supuesto, Señora Tilly."
Las puertas del ascensor se abrieron y ella entró. Inclinó ligeramente la cabeza y Arnold la vio regresar a su teléfono antes de que las puertas se cerraran.
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"¿Así que eres amigo de la señorita Pataki?" el chico le preguntó una vez que estuvieron solos. Arnold tuvo que admitir que estaría sorprendido si no hubiera sucedido. Éstaba siendo conducido a uno de los primeros escritorios de la izquierda.
Miró a su alrededor con los ojos bien abiertos. Todavía no podía creerlo. ¿Realmente tenía trabajo? ¿En Mueller? ¿El mismo trabajo para el que Matt y Daphne habían aplicado hacía semanas; del que querían guardar silencio y se morían de ganas por obtener? Y él lo consiguió; casi sin esfuerzo. Todavía estaba aturdido.
Tal como lo había pensado cientos de veces antes, el verdadero problema con encontrar un buen trabajo estaba en la dificultad para ponerse en contacto con las personas adecuadas; las personas que tenían el poder de tomar las decisiones. Y él había tenido suerte. Fue completamente casual el encontrarse de repente cara a cara con quien parecía ser la persona adecuada aquí. De tener la oportunidad de hablar con ella ... de haberla impresionado con su curriculum y con su experiencia. Casualidad ... O tal vez era sólo cuestión de que tenían extrema necesidad de un par de manos extra.
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"¿Huh? Está bien si no quieres hablar. Pero no tienes que ser tan grosero," la voz amanerada lo sacó de sus meditaciones.
"¿Discúlpame?"
"Te estaba preguntando por Helga Pataki. ¿Estás de amigo con ella?" preguntó el chico mientras colocaba un formulario en frente de él.
"Lo estuve... hace mucho tiempo, cuando éramos niños," sabiendo lo comunicativo que los lugares de trabajo solían ser, decidió ser cauteloso. No quería ser el chico nuevo que tenía su historia con uno de los jefes. Era mejor dejar las cosas claras desde el principio. "Fuimos a la escuela primaria juntos ..." e hizo una pausa para comenzar a llenar la solicitud "No la había visto en años"
"No me puedo imaginar el tipo de chica que pudo haber sido."
"Era buena onda..." Arnold sonrió "Muy lista ... mandona. La reina de los pasillos"
Mark se rió despreocupadamente.
"Pareces estar describiéndola en la actualidad... También está siempre poniéndole sobrenombres a las personas."
Arnold no pudo evitar reírse. Sacudió la cabeza recordando su nombre personal para él. Cabeza de Balón. No había sido llamado Cabeza de Balón en años.
"¡Así es! " Asintió mirando al chico frente a él. "Esa es la Helga Pataki que recuerdo."
"Parece que sigue siendo la misma, entonces." Hizo una pausa, empezando a rebuscar entre sus papeles "Me cae bien, ¿sabes? Es muy agradable, divertida ... Y estoy feliz de que ella y Henry estén finalmente juntos. Después de todo lo que él ha pasado. Merece ser feliz."
"¿Están realmente juntos?" Arnold levantó la vista, frunciendo ligeramente el ceño. Una curiosa expresión que la gente encontraba confiable y a la que acostumbraba sentirse atraída; una expresión que él utilizaba en su propio beneficio. Un abogado como él siempre necesitaba un arma secreta.
El chico se encogió de hombros y levantó las cejas en una expresión clásica de incertidumbre.
"Nadie lo sabe... pero siempre andan juntos y parecen felices. Pero, bueno, estaban todo el tiempo juntos y también parecían felices antes, ¿sabes? Pero ahora algo se alteró...". Se detuvo, pero luego, como si lo último que quisiera era el ser malinterpretado, agregó de inmediato "Aunque yo no estoy diciendo que actúan como pareja en público, ¿sabes? Nunca digas que te dije algo así porque ni yo ni nadie que conozca los ha visto alguna vez actuando, ya sabes, todos románticos o efusivos en público. Es sólo que es obvio que algo ha cambiado." se encogió de hombros "Para terminar con esto: el jefe parece feliz y eso es todo lo que importa, ¿no?"
"Eso es lo único que importa, tienes toda la razón." Arnold pronunció mientras regresaba al papel. Por alguna razón incomprensible sus entrañas se encogieron una vez que esas palabras salieron de su boca.
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Cuando el papeleo estuvo listo Arnold fue enviado al Departamento Legal. Ya le habían dicho que el proceso de contratación no era tan informal y que se llevaría más de un día; sin embargo, podía venir el lunes para un curso de introducción y los convenios usuales. Luego fue enviado a ver a Greg, quien parecía ser la mano derecha de Deborah Tilly. Todo lo contrario con sus previas experiencias en este sitio hasta el momento, Greg resultó ser agradable. La nueva contratación parecía caída del cielo para él. Greg era un hombre de unos cuarenta años, parecía inteligente y era la primera cara naturalmente amigable que Arnold había encontrado en Mueller hasta ahora. Alguien a quien podía llamar propiamente colega.
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Por supuesto que no se había olvidado de Claire. Había enviado un mensaje diciéndole la causa de su demora. Aunque nunca pensó que un inocente 'Creo que me dieron el trabajo " pudiera ser malinterpretado por completo. Claire casi le gritó desde la escalera cuando lo vio allí. Algunas cabezas se volvieron para ver, pero se fueron ignorados, mayormente, por suerte. Las mandíbulas de Claire y Brenda se fueron al suelo cuando les dijo por qué no podía irse con ellas ahora mismo. Ellas estaban pasmadas, pero muy contentas al mismo tiempo, y completamente deseosas de comunicar sus buenas noticias y escuchar las suyas. Así que el dúo abandonó el Edificio Helmsley con un plan en mente: ir a recoger la cena, algo de comida chatarra y unas cuantas cervezas; y luego volver a su apartamento y esperar la llegada de Arnold. Había demasiadas cosas para ser compartidas esta noche.
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"¡Oh, Dios mío Arnold!" Claire se había cubierto la boca con su mano; sus ojos eran los más grandes que Arnold había visto nunca. Fue su primera reacción ante su llegada "Todavía no puedo creer que fuiste contratado por Mueller? ¿Cómo diablos sucedió? ¿CUÁNDO?"
Arnold se encogió de hombros y meneó la cabeza, lo que hizo obvio que él estaba tan sorprendido como ella. Después de la reacción y efusividad inicial, Brenda lo estaba viendo con una expresión en blanco.
"Todavía no lo sé ..." se recargó en su asiento "Realmente- realmente no tengo idea. Mi mejor conjetura es que ellos realmente necesitan personal. Greg me dijo que están inundados de trabajo; ¡Y que cada vez está peor! "
A Arnold le gustaría poder acostarse para ponerse a pensar y finalmente dejar que las cosas se absorbieran; o por lo menos le gustaría seguir hablando de su aventura en el ascensor y de todas sus conjeturas, pero las chicas tenían también un montón de cosas que contar de su día. Resultó que Dave había sido completamente serio acerca de su oferta y les había provisto de un presupuesto que iba a ser revisado mensualmente. Atender las necesidades de todo el distrito era su primer objetivo; un sueño que se convertía en realidad para Claire y Brenda.
Pero por suerte la conversación se mantuvo oscilando entre uno y las otras. Ellas escucharon con atención todo lo que él dijo; y ahora desde hacía ya un rato ellas habían monopolizado la conversación. Ahora estaban hablando de gente que no conocía, de las noticias más recientes, o aún acerca del Baile de la semana pasada ya que Vogue acababa de lanzar una edición especial fresca y brillante.
"Así que la simple invitada al Baile, Deb resultó ser la Gerente del Departamento Legal en Mueller, ¿eh?"
Arnold se echó hacia atrás, un poco mareado, y asintió con la cabeza. Las cosas se estaban volviendo borrosas.
"¿Y dices que no sabía quién eras cuando empezó a entrevistarte?"
Él negó con la cabeza entonces. Ella no lo había reconocido hasta más tarde; estaba seguro de eso.
"¿Crees que Helga le pidió contratarte?...¿Tal vez?"
Helga ni siquiera sabía el tipo de abogado que él era. Esa era otra certeza.
"¿El Sr. Mueller, entonces?"
Brenda interrumpió entonces.
"El señor Mueller no está en la ciudad en estos momentos. Dave nos lo dijo, ¿recuerdas? Él y Dick estarían llegando de Singapur mañana por la noche." señaló.
Arnold recordaría al día siguiente la conversación. Bueno, parte de ella. Después de que la cerveza se hubo terminado Claire fue a la cocina para preparar unos 'Destornilladores'.
"Pensé que habías dicho Margaritas..." Brenda dijo mientras tomaba el vaso que Claire le ofrecía. "Hablando de Margaritas.... Oí que Helga se encuentra en Brasil, por cierto. Consiguiéndose un buen bronceado."
"¿Un bronceado?" Arnold casi se ahogó. Claire lo miró con los ojos entrecerrados. Brenda dejó escapar una risa tonta y sin sentido.
"¡Yo más bien diría que se está consiguiendo un brasileño!"
"¿Un brasi...?" empezó, pero cuando ambas se rieron a carcajadase e hicieron muecas de dolor se dio la vuelta. Mejor no preguntar.
"¡Es una depilación con cera, tonto!" Claire se rió de él. Decir que estaba mareada se quedaba corto.
Brenda hipó.
"Está allí porque fue de coom- praaas. Va a comprar una nueva empresa. Ella es la responsable de la expansión de Mueller, ¿sabes?"
"Agresiva- expansión, ¿recuerdas?" Claire se entrometió. hablando entre risitas. "A-gre-si- va, Brenda. A-gre- si-va!"
"¡Tienes razón, Maldita sea!" ella tomó un sorbo de nuevo "Expansión Aggress-ssssiva entonces. Eso es lo que dice la gente. Que está allí para comprar una nueva empresa y dejar a los pobres brasileños sin empleo. ¡Pobres, pobres brasileños! ¡La perra está allí y ellos están indefensos!"
"Vete, perra, vete! ¡Deja a los chicos en paz!"
Arnold se reclinó en su silla y obligó a sus ojos y a su mente a abrirse para ver la escena delante de él; para realmente captarla. ¿De dónde sacaba Brenda toda esa información? ¿Por qué siempre parecía estar hablando mierda sobre Helga? ¿Era realmente tan perra? ¿Se lo merecía?
Él no tenía idea. Mark dijo que le simpanizaba; que era muy divertida.
Era viernes por la noche y ellos tenían su propia fiesta. Era su fiesta, así que estaba bien. No hacían daño a nadie. No estaban siendo ruidosos; así que ningún vecino estaba quejándose, ¿verdad? Pero había algo más. Arnold como que se dio cuenta de que él era un invitado en su fiesta privada. A veces era confusa la situación. Ellos eran una pareja y tenía una amiga cercana. Aunque a veces parecía como si se tratara de una relación a tres lados... o que había una pareja y un amigo forever-alone ... Eligió apagar su mente para evitar preguntarse quién era el amigo forever-alone. Todo lo que quería era su cama.
Dejó la mesa sin decir adiós y se fue a su dormitorio. Las chicas no iban a echarlo de menos, después de todo; habían empezado a hablar del oh-tan sexy joven Sr. Mueller de nuevo; su tema favorito de conversación últimamente. Henry, Dick y la Perra. Arnold resopló mientras se metía en la cama y se cubría con las mantas. Se sentía demasiado mareado como para molestarse en meterse bajo la ducha esta noche. ¡Dios! ¡Estaba tan cansado!
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Tenía un trabajo, fue uno de sus últimos pensamientos de la noche. Sonrió y se volvió hacia su derecha. Tenía un trabajo. ¡En Mueller Enterprises, nada menos! No era un trabajo ideal, lo sabía, pero era real. A primera vista Deb parecía una jefa justa; y Greg estaba bien. Su Departamento Legal era enorme. Arnold contó más de veinte escritorios y una febril actividad llenaba el lado derecho del vigésimo noveno piso, donde estaban situados.
Mientras Arnold iba cayendo inconsciente se preguntó cuál sería su escritorio; su lugar de trabajo.
¿Sería uno en la parte delantera o uno en la parte posterior?
¿Entre los cubículos o en un privado?
Se imaginó a sí mismo abriendo una de las puertas oscuras casi negras de las oficinas privadas de ese lugar. Y una vez que la cerraba y se daba la vuelta se encontró con una chica allí; una chica con el pelo rubio que le llegaba a media espalda. Una chica que nunca dejaba de sonreír.
"¿Por qué estás aquí?" le preguntó.
"Para que me echaras de menos..." fue su respuesta ilógica pero él no hubiera podido captarlo. Todo lo que veía era el brillo de sus labios al hablar.
Se acercó a ella, lentamente, temeroso de que desapareciera. Ella dejó la silla en la que había estado y caminó hasta el escritorio de madera; sin prisa, sin dejar de mirarlo... sin perder nunca la sonrisa. Luego se sentó allí, en la esquina de la mesa...
Mientras Arnold conseguía acercarse se podía oír el rumor de voces, voces de otras personas; voces antiguas; pero no quiso escucharlas. Estaba absorto mirando la forma en que sus manos alisaban la tela de su falda; luego vio como comenzaba a jugar con el dobladillo de una manera seductora; sus labios se movían, tentadoramente. Su nueva nariz, recta y con la punta ligeramente respingada le daba una expresión más suave, más atractiva. ¡Dios! ¡Era tan hermosa! Cuando llegó a su lado ella se inclinó hacia atrás, lentamente, hasta que su espalda tocó la madera maciza.
Un segundo después ya estaba encima de ella. Inclinándose para besar los labios húmedos de color rosa; siendo abrazado por sus largas piernas; rodeado por su peligroso olor.... Él la besó. La tomó de la cabeza y la besó apasionadamente, saboreando esos labios suaves que sabían como el caramelo. Pero entonces, tan rápido como comenzó todo, ella dejó de besarlo.
Se retiró para mirarla y lo que encontró fueron sus ojos azules, fijos en los suyos, que lo miraban con pesar. Sus largos dedos se veían pálidos contra el azul marino de su camisa. Levantó la vista para encontrarse con sus ojos otra vez. Una expresión de desesperanza y el ceño fruncido entristecían ahora sus facciones. Entonces le prestó atención a las voces. Eran varias esas voces...
"... de que actuaba como loca, loquita, muy desesperada..."
"¿Qué?"
"... Pero es que era demasiado tímida... demasiado avergonzada... tenía mucho miedo de que me rechazaras..."
"Lo siento - pero yo no siento lo mismo por ti..."
Se enderezó y se giró al oír su propia voz. La habitación no era una oficina elegante ya, sino una vieja aula de escuela poco iluminada y con muebles gastados y suelos grisáceos. Y la chica frente a él era la vieja y desgarbada Helga; pero a él le parecía hermosa, era la chica más bonita que había visto en su vida; con sus grandes ojos melancólicos, su vieja nariz y sus labios brillantes. Esos hermosos labios que se curvaban en una triste, resignada sonrisa.
"Lo sé. Sé que no sientes lo mismo que yo...es solo que ... no quería terminar otro año sin decirte que te amo...que he estado enamorada de ti desde..."
"¿Por qué tardaste tanto?"
Una voz diferente resonó entonces y Arnold levantó la vista para ver a Henry Mueller de pie detrás de la mesa y quien los veía a ambos con una sonrisa astuta.
"Para que me echaras de menos" ella le dirigió una sonrisa radiante y se veía preciosa de nuevo; pero luego se volvió hacia Arnold y su sonrisa desapareció. "Lo siento Arnold, es que era tan joven, tan estúpida...Olvídalo, por favor. Ya es pasado...Es algo viejo, no importa ya ..."
"¡Pero estaba equivocado!" Arnold gritó antes de que pudiera detenerse. "Siento haberte dicho que no sentía de la misma manera..." se acercó a ella y la tomó de los hombros ignorando la reacción de Henry " ¡porque te amo!" la besó de nuevo y ahora pudo sentir su reacción. Ella respondió a su beso con fervor. "¡Te amo!" murmuró contra sus labios.
"¿Qué?"
"Te amo."
"¡Oh, Arnold!" Arnold sintió el peso de alguien por encima de él y abrió los ojos, y se retiró, sobresaltado.
La cara alegre de Claire estaba frente a la suya.
"¡Oooh, cariño!" ella lo besó "¡Nunca dejas de sorprenderme! Estoy tan orgullosa de ti. ¡Y te amo tanto también!"
"Claire ..." pronunció, medio dormido, medio sorprendido ... y excitado, sorprendentemente excitado.
Ella lo besó de nuevo. Arnold no dudó. Su cuerpo tomó el control. Él respondió a su beso con otro de la misma intensidad y la hizo darse la vuelta hasta que estuvo encima de ella.
"¿Estamos solos?"
Un destello brilló en sus ojos cafés
"Brenda está en el sofá. Pero no te preocupes. Está totalmente inconsciente. Nunca podría escuchar nada ..."
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No soy dueña de Hey Arnold! - No soy dueña de Vogue ni del Edificio Helmsley por supuesto. - Soy dueña de esta historia y los Personajes Originales.
Como dije antes, voy a enumerar los personajes originales de esta historia con la intención de evitar confusiones de nuevo. Algunos de ellos están aún por conocerse.
Ustedes no necesitan leer esto si no quieren o no lo necesitan. Esta lista va a ser añadida al siguiente capítulo también. Gracias a PresleyRox por la sugerencia.
Empecemos:
Claire: la novia de Arnold de los últimos tres años.
Brenda: Mejor amiga de Claire. A Arnold no le gusta demasiado.
Jenna: Es una chica de Relaciones Públicas, cuyo trabajo es la organización de eventos para el gobierno local, empresas y gente rica. Es amiga de Brenda.
Henry Mueller: Dueño de un grupo de empresas y jefe de Helga.
Dick Mueller: sobrino de Henry. Él es un miembro importante de la corporación de su tío.
Deborah Tilly (Deb): Bueno, ella es una mujer de cuarenta años, que hasta ahora es un asistente al Baile que acompañó a Helga y los Muellers. Vamos a ver más de ella a su debido tiempo.
David (Dave) McMahon: Trabaja para Mueller Empresas. Él es el hombre a cargo del Departamento de Asistencia Social. No es pareja de Deb. Sólo fueron al Baile juntos, como amigos. De hecho, Dave fue invitado a asistir sólo para que ambos señores Muellers no tuvieran que lidiar con gente de las organizaciones.
Eva: fue la chica elegida por Dick para hacerle compañía durante la noche. (Probablemente también algunas noches antes), pero lo que había entre ellos ya está muerto. Apareció en el capítulo 6. No vamos a verla de nuevo, espero.
Mark: un tipo de Recursos Humanos.
Greg: Subgerente del Departamento Legal.
Grace: Una ex-secretaria que se ha convertido en la mujer a cargo de la oficina. Ella conoce a todo el mundo, lo ve todo y ha estado en todas partes. (No se ha visto aún).
Daphne y Matt: Una pareja se ve en el capítulo uno. Ex compañeros de trabajo de Arnold.
Nuevos Personajes:
Stan: Mano derecha de Dick y Vicepresidente de Operaciones.
Mike, Marty, Woody, Ben, Kyle: Equipo de Operacione. Mike es el galán del grupo.
Personajes que no son mencionados en esta lista son menores y no serán vistos más que en un capítulo o dos.
Creo que eso es todo hasta ahora.
Agradecimientos a quienes leen y aun mas a quienes dejan reviews. GRIMMM, MarHelga, Geraldine Hatch, Turquoise Girl, Sweet-sol, Amelie, Raven Granger y a todos los demás. Mil Gracias a todos, en verdad.
Anoche no terminé de editarlo. Nuevamente toda la cursiva se pegó en una palabra larguísima de varios renglones, pero era demasiado tarde ya y no pude seguir. Una disculpa.
Y finalmente, veremos a Helga pronto. Aún no estoy segura cuan largo sea el siguiente capítulo; pero si no lo es tanto, es posible que allí ya no sólo la veamos, sino que consigamos hablar con ella.
Hasta pronto
26 de septiembre 2014.
