Cohete a la Luna
Capítulo Ocho
Sala de Consejo
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Arnold se reclinó en su asiento, alzó la vista y estiró el cuello y los brazos. Le dolía el cuello. Había estado tan absorto en lo que estaba leyendo que olvidó cuánto tiempo llevaba así. Sus ojos cayeron sobre la cornisa decorativa del piso veintinueve. No se había acostumbrado a la belleza de este lugar aún. Sus compañeros probablemente ni siquiera la veían ya, pero para él -que empezaba su tercera semana aquí - todavía era causa de admiración.
Nunca pensó que estaría trabajando en un lugar como este. No hace mucho fantaseaba con trabajar en un antiguo edificio, un lugar más clásico que un simple edificio moderno con fachada de vidrio, pero nunca soñó con trabajar en un emblemático lugar así. Las oficinas generales de Mueller se extendían a lo largo de cinco pisos; desde el piso 26, ocupada por los Departamentos de Recursos Humanos y Relaciones Públicas, al 30, donde los jefes tenían sus oficinas. El Departamento Legal se encontraba situado en el piso 29, junto a Finanzas.
Todo el edificio era una belleza. Desde los arcos del vestíbulo, pasando por los ascensores y terminando con las mismas oficinas; estaban llenos de pequeños detalles que lo hacían extraordinario. La elegancia del piso treinta era otra cosa. Arnold había estado allí un par de veces en la oficina de Deborah y podía decir que el lugar era excepcional.
Al menos, así era como Arnold lo sentía. Y así era como se lo había dicho a Claire, aquí y allá, cuando hablaban de su nuevo trabajo; algo que –por cierto- su novia encontraba bastante interesante. Habían estado hablando pedacitos de esto y de aquello durante las últimas dos semanas.
Arnold suponía que había varias razones para este particular -y más que usual- interés. La principal, probablemente, era el apoyo económico que obtenía de la empresa para su trabajo de caridad; seguido por el hecho de que ya había conocido a varias personas que trabajaban aquí; a que era todavía un tema de moda para ella y Brenda; y por último pero no por ello menos importante, a causa de su ex-amiga Helga Pataki.
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"¿Qué podía decir de su trabajo allí?"
-La primera pregunta fue la esperada
Bueno, hasta ahora había estado leyendo cientos de contratos. Había empezado con simples contratos de trabajo y luego había avanzado por todo el archivo de adquisiciones, compras y fusiones por los que Mueller había pasado en los últimos años. Toda su historia estaba ahora en la cabeza de Arnold. Bueno, casi toda su historia. La compra de Almacenes de Big Bob nunca pasó por sus manos.
Para ahora, su concepto de su nuevo empleador no era lo que había esperado. Henry Mueller no era este hombre poderoso en búsqueda de más y más poder sólo porque podía hacerlo. Contrariamente a la suposición usual, compraba las empresas, pero no las destruía. Por el contrario, las mantenía trabajando, y – tal como había hecho en el caso de Big Bob, las hacían crecer. Mueller había crecido también en el proceso; nunca permitiendo que una mala decisión lo hiciera perder el paso.
Henry había comenzado esta expansión hacía mucho tiempo, desde muy joven, de acuerdo con Grace, la matrona del lugar, y la había mantenido creciente por varias décadas más; todo por su cuenta. Inteligente, firme, conciso y siempre en control, era el concepto que de él tenía la gente alrededor. Y fue hasta hace muy poco que había empezado a ceder el control de la empresa en favor de sus dos personas favoritas en el mundo: Dick, el sobrino que había estado a su lado desde que entró a la empresa recién graduado, y cuya inicial relación con el tío fue incómoda, por decir lo menos, y que todavía podía llamarse problemática de vez en cuando; y Helga Pataki, la chica que había llegado a su vida en el momento preciso en que esa mutua relación pasaba por su punto más bajo, y quien –de algún modo extraño- había llegado a ocupar un lugar que Dick nunca pudo. El lugar de Roger, el difunto hijo de Henry... A decir verdad, esta relación, la de Helga y Henry, también había mutado a través de los años, y no precisamente para mal.
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"¿Qué pasa con todos esos chismes?"
Bueno, chisme había, como en todas partes. Arnold ya sabía quién era la más zorra de la oficina; y quien era el más lambiscón. Bueno, lambiscones, ya que eran dos. También había conocido a la chismosa número uno; su lugarteniente y dos o tres ayudantes. Arnold les deseaba larga vida a todos ellos, aunque se preguntaba cuánto durarían porque Daphne (una indiscreta chismosa por derecho propio derecho) estaba trabajando allí también.
Se la había encontrado en los pasillos en su primer día, para su mucho pesar y el aparente deleite de ella. (¿No se decía que Mueller sólo contrataba a los mejores, se preguntó?) Era recién llegada igual que él, aunque ella había entrado una semana antes, pero Arnold estaba seguro de que su fama estaba aún por ser conocida en esta parte del mundo.
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¿Qué onda con el dilema Helga /Dick?
-Claire se movió a una posición más cómoda en la que podía verlo además. Arnold vaciló antes de hablar del asunto.
Para ser completamente honesto, él no había oído hablar nada del asunto. Sucedía una de dos cosas, suponía. O era algo viejo y nadie hablaba ya de ello; o era algo que no atañía a la gente común.
Por supuesto que podría haber una tercera opción que no mencionó a Claire: y esta opción era que Helga no andaba por ahí, y no había andado por ahí durante tres semanas. Dick también se ausentaba de forma recurrente. ¿Tal vez los chismes acerca de ellos decaían y volvían a la vida en ciclos?
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¿Quién era esta señora 'Grace'?
Grace ... mmm ... bueno, vaya que no recordaba su apellido ... era una mujer ¿de unos sesenta años, tal vez? Ella era... no la reina... ni la matrona... no. Era algo así como la Reina Madre. Conocía bien todo lugar, conocía a todos y lo veía todo. Estaba a cargo del manejo de la oficina. Todo el mundo la respetaba. Cuando había dudas sobre cualquier cosa ella era la persona adecuada para aclararlas; incluso Henry Mueller le preguntaba acerca de cosas y procedimientos todo el tiempo.
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¿Qué clase de persona es Henry Mueller cuando está en la privacidad de su reino?
-Claire parecía sentirse cómoda haciendo el interrogatorio; demasiado cómoda de hecho. Al ver la sonrisa de satisfacción en su rostro, Arnold se preguntó si había errado su profesión.-
Bueno, primero que nada, era un gran caminador. Ver a Henry Mueller pasearse por las diferentes plantas y pasillos de la oficina varias veces al día no era inusual. Verlo acongojado por las muertes de su hijo y de su esposa era algo que nunca sucedía. Si a Arnold no se lo hubieran dicho, nunca lo habría sospechado. Henry era la imagen de éxito, la serenidad y la resolución. No se le veía como una persona que lamentaba su vida actual, incluso cuando sus seres más queridos no estaban ya vivos.
El Sr. Mueller senior era un hombre alto, de cabello plateado y unos setenta y tantos años que parecía y, de hecho, actuaba como alguien más joven. Era amable, atento, sociable y la mayoría del personal lo tenía en gran estima. Era el retrato del patrón perfecto. Pero - como su sobrino- tenía un aire de frialdad... una cierta dureza que, al menos en el caso de Henry, desaparecía cuando sonreía, cosa que hacía con bastante frecuencia.
Arnold generalmente le veía varias veces por día, andando por su cuenta, saludando a la gente (llamándolos por sus nombres), aunque el suyo, -el de Arnold es decir-, no había sido dicho por él hasta ahora, ni parecía reconocer especialmente su presencia. Le parecía a Arnold que no recordaba que ya se habían conocido antes, o que él era 'el amiguito' de Helga en lo absoluto.
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Y Dick...¿qué onda con Dick?
-Claire se apoyó cómodamente en el sofá, cruzó los brazos sobre su pecho y se mordió el labio. Esta vez ni se molestó en ocultar el placer que estas conversaciones le provocaban. Arnold suponía que todo este material iba a ser transmitido posteriormente con todo detalle a otro ávido oyente.
Dick ...
Para empezar, era huraño, rudo y -en completa oposición a su tío- generalmente no sonreía. Una expresión hostil estaba plasmada invariablemente en su rostro, lo que le había ganado la fama de ser difícil. Arnold no sabía qué pensar de él todavía. Se había encontrado con él un par de veces por ahí, y lo que había visto de él era... confuso.
La primera vez fue en la escalera - que Arnold prefería por sobre el lentísimo ascensor- y ya estaba llegando al rellano antes del siguiente tramo cuando alguien abrió una puerta, pasó de prisa junto a él haciéndolo tropezar y siguió su camino, dejando una sombría y hostil sensación detrás. No había habido ningún "Disculpa" o "¿Estás bien?" que suavizara la situación.
La segunda vez que Arnold lo vio fue en el piso 28, hablando con su asistente. E incluso cuando estaba dando órdenes, era la primera vez que Arnold lo veía hablando con alguien y portarse bastante educadamente; cualquiera podría decir que era una conversación normal. Luego, cuando se fue se encontró a Grace por el pasillo y comenzaron a hablar y a bromear. También eso dejó una sensación extraña detrás, por cierto, y no sólo a él.
La siguiente vez Arnold estaba hablando con Greg en medio del pasillo cuando él pasó y saludó con un cortés "Hola Greg," a su compañero, quien le respondió con el recíproco y sociable "Hola Dick". Esa fue una escena que Arnold vio repetirse más tarde con algunas otras personas de cierta posición en la empresa. Hubo varios 'Hola Grace', 'Hola Deb', o 'Hola Dave' y así por el estilo. Parecía que los saludos eran una de las pocas convenciones sociales a las que Dick sucumbía.
Para terminar pronto, Dick era un personaje extraño. Era alguien que dividía opiniones. Algunas personas lo odiaban, algunas personas le temían, algunos lo admiraban y algunos otros –chicas principalmente- lo amaban. Pero una cosa cierta acerca de él era que la mayoría del personal lo evitaba. Arnold no había tenido la oportunidad de decidir nada por sí mismo aún. No había hablado con él, al menos no todavía. Y no lo veía tan a menudo como veía a Henry por ejemplo, quien tenía tratos en todas partes y con todo el mundo. Dick visitaba el piso 28 con frecuencia debido a que era el lugar donde su equipo trabajaba.
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Con todo, su lugar de trabajo y el trabajo en sí eran... agradables. No podía llamarlos de otra manera. El resto de los compañeros en el departamento habían formado un buen equipo de trabajo. Greg siempre parecía abrumado, pero eso parecía ser parte de su personalidad. Como sospechaba, Deb era una buena jefa. Medida, concisa, nada temperamental, y tenía un excelente sentido del humor que lamentablemente no dejaba ver tan a menudo como debería.
A Arnold le habían dado un escritorio en un cubículo y un montón de papeles para leer por ahora. A veces se sentía como si estuviera haciendo trampa porque su carga de trabajo había sido más bien ligera en comparación con el resto del personal que trabajaba más pesado, pero nadie se quejaba, ni se admiraba -o molestaba. Daphne, por ejemplo, estaba ayudando al Departamento de Recursos Humanos y se la pasaba tipeando contratos todo el santo día, pero a él Deb le dijo que iba a ser alimentado con abundante información al principio, y que luego lo iban a necesitar al máximo.
A veces Arnold temía eso; a veces sentía que podría no ser tan bueno como ellos suponían que era. Pero, luego, todo lo que estaba leyendo eran cosas legales que entendía perfectamente. Había varias cosas tan específicas que requerían consultarse, pero aparte de eso sentía que no lo estaba haciendo nada mal.
Y sobre el aspecto social, Arnold ya estaba haciendo amigos. Ya había almorzado junto con algunos de sus compañeros de trabajo. Él y Daphne también habían almorzado juntos un par de veces. Ella se sentía aliviada de que alguien más que conocía hubiera conseguido trabajo aquí, ya que su novio Matt no lo había logrado.
Claire siempre la optimista le decía que todo estaría bien muy pronto...
Y también continuó su inquisitoria...
Preguntando sobre Helga.
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Antes de que él proporcionara alguna respuesta le dijo que también tenía algunas preguntas para ella.
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¿Habría algún problema ahora que iba a trabajar con ella?
Su respuesta fue no. Pero admitía su mente la traicionaba a veces y le hacía preguntarse qué pasaría si...
¿Qué pasaría si? Le había preguntado él levantando una ceja rubia.
Helga había estado enamorada de él cuando eran niños... ¿Qué pasaría si ella decidía que aún le gustaba y… trataba de conquistarlo?
Bueno, Arnold se había encogido de hombros, eso había sido hacía mucho tiempo; la gente cambiaba y...y, además, según su amiga, corría el rumor de que Helga tenía una relación con Henry, ¿no era así?
Sí... pero no de acuerdo a Grace, según me has dicho.
Eso era verdad. Pero Grace sólo estaba asumiendo. Al final del día, ella no sabía nada en realidad, al igual que el resto de ellos.
¿Así que aceptas que la posibilidad de Helga coqueteando contigo existe?
Arnold exhaló laaargo.
Siendo completamente honesto, él no creía que fuera material como novio para alguien como Helga; la Helga actual. Estaba muy fuera de su liga. Un hombre inteligente como él estaba consciente de ello. Además...
Aun así ella podría intentar...
Además... - continuó ignorando su interrupción - si ese fuera el caso, si por alguna extraña razón resultaba que Helga estaba interesada en él, él no lo estaba. Tan simple como eso. Él tenía una relación con ella y no estaba interesado en andarla traicionando. Eso era todo.
Claire se había movido incómodamente -probablemente no del todo convencida- en sus brazos y él decidió voltear las cosas sólo para ponerle fin a esto. Estaba cansado y quería dormirse ya.
Considerando posibilidades, había una mayor posibilidad de que fuera ella quien pudiera ser seducida más fácilmente por alguien de Mueller. Para empezar, ya parecía estar fascinada por Henry. Le preguntaba por él todos los días..."
Claire le restó importancia soltando un gruñido despectivo y él continuó.
Y él sabía que ella hablaba con Dave a diario. Y no precisamente acerca de negocios. Lo sabía. Ella no debería siquiera tratar de negarlo...
Arnold contuvo el aliento. No hubo respuesta. Ni siquiera un gruñido.
Decidió entonces seguir cuando ella lo interrumpió.
Ella le aseguró que no tenía nada de qué preocuparse. No tenía ningún interés en ninguno de ellos. Admitía que era interesante conocerlos en el contexto social; o en el aspecto que incluía su trabajo de caridad, pero nunca podría estar interesada en ninguno de ellos en el aspecto romántico. Y eso era todo lo que iba a decir al respecto alguna vez.
Él podía continuar ya.
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Era el turno de hablar de Helga Pataki.
Muy bien, -pensó por un segundo mientras exhalaba - ¿Qué hay de Helga Pataki? ¿Qué sabía de ella?
Para empezar, Helga había estado ausente durante su primera semana de trabajo en Mueller. También había estado ausente la mitad de su segunda semana ahí; fue hasta el miércoles por la mañana cuando llegó para encontrar un gran ramo de rosas rojas en la recepción. No tuvo que preguntar a la recepcionista para quien eran porque ella ya estaba respondiéndole a otra persona.
'Para Helga, por supuesto." Había resoplado "De su incansable admirador."
Arnold se preguntó cómo diablos tenía un admirador que se atrevía a enviarle flores a su oficina, un lugar donde Henry siempre estaba cerca. Por supuesto, no pudo encontrar una respuesta. Su incansable admirador resultó ser 'Lucca', el tipo con el que fue a la boda Gerald y Phoebe. Lucca era en realidad 'Luke', y era un alto ejecutivo de algún tipo que trabajaba en el mismo edificio, unos pisos más abajo. Arnold se encontró con él más tarde, en el ascensor, -que como quiera utilizaba cuando tenía que subir más de tres pisos – llevando una única rosa roja y disparando esa deslumbrante sonrisa suya a quien quiera que volteara a verlo.
Aun así, Arnold no llegó a ver Helga ese día, ni el siguiente, ni tampoco el Viernes. La semana terminó y él sólo sabía que había llegado porque Finanzas entró en un frenesí de actividad, y porque oyó su voz al otro lado de la sala.
"¿Cuál bronceado?!" había resoplado con desdén "¿Realmente se imaginan que todo Brasil es Río?! ¡Agarren un libro de vez en cuando!"
Arnold no pudo dejar su lugar aun cuando se moría por hacerlo. Sería torpemente evidente si se levantaba y caminaba hacia el pasillo sólo para verla. Algunas personas ya sabían que él era "el amiguito" del pasado de Helga y eso hacía la opción aún menos posible.
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Más tarde ese día Grace llegó hasta su escritorio y colocó un caramelo frente a él. Arnold frunció el ceño al ver la barra cuadrada de dulce de cacahuate.
"Helga los trajo para el equipo." le guiñó un ojo mientras pasaba "Siempre lo hace."
Y siguió entregando alrededor las golosinas de azúcar. Arnold la observó marchar. Grace era el corazón de la oficina. También gustaba del chisme, como todo el mundo, pero era demasiado discreta cuando se trataba de los Jefes. El hecho de que Arnold había conocido previamente a Helga la hacía mostrar una descarada preferencia por él, muy por encima del resto de los recién llegados.
Y eso era todo lo que había que decir sobre Helga hasta ahora.
Claire hizo un ruidito con la garganta para hacerle saber que entendía.
Pero Arnold ya no era tan ingenuo, ni tan denso. Sabía que no estaba contenta. Y luego llegó a la conclusión de iba a tener que enfrentar todo de nuevo; sus velados celos; su agresión pasiva. Estaba apenas comenzando. Claire querría saber todo sobre su interrelación con Helga de ahora en adelante.
Así que había decidido que no iba a seguirle el juego esta vez. Y empezaría con restringir la información que soltaba sobre Helga. Y mantener bajo la superficie el más mínimo sentimiento que pudiera desarrollar por la rubia cuya simple voz era capaz de distraerlo hasta el punto de hacerlo incapaz no sólo de continuar leyendo, sino de comprender el más simple de los documentos.
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Era lunes por la mañana y parecía que Arnold finalmente había comenzado a trabajar. Un montón de documentos llegó a su bandeja de entrada a primera hora de la mañana y era su responsabilidad revisarlos, ver de qué se trataban, avisar de lo urgente a Greg y luego actualizar los archivos. Sus conocimientos sobre la mayoría de los casos seguía siendo superficial pero había algunas cosas que conocía bien.
Sabía lo que era un Presupuesto: dinero; por lo general era necesario archivarlo; no era urgente. Sabía lo que era una Resolución, o un Pronunciamiento; algo que no sólo debía ser revisado sino también notificado a Greg, lo más pronto posible. No había visto a Greg en un rato así que varios documentos estaban esperando en la esquina de su escritorio.
Arnold se preguntaba si esta era la forma en que sus jefes decidieron "educarlo" sobre los casos en los que estaban trabajando actualmente, ya que estaba resultando ser un buen método. ¡Vaya que lo era! Un par de días más y sería un experto. También se preguntaba...
El teléfono de su escritorio sonó y él levantó la vista de la pantalla de su computadora para ver el viejo aparato negro que emitía el sonido. Casi lo vio vibrando. Arnold respiró hondo antes de contestar.
"Legal"
"¿Arnold?" Era la voz de Deb, quien soltó una exhalación de alivio. "Gracias a Dios que estás allí. Llamé a Greg y a Norman pero nadie contesta."
"¿Quieres que los busque?"
"No, eso no importa ahora. Necesito un favor, Arnold. El archivo de Kansas, ¿lo tienes ahí?"
"Sí, acabo de trabajar con él." Arnold contestó buscando en el montón de expedientes a su derecha.
"Dime que la Resolución del pasado viernes ya está ahí"
"Acabo de archivarla"
"Gracias a Dios!" su alivio era evidente "Necesito ocho fotocopias de ese documento, y las necesito aquí lo más pronto posible. ¿Podrías hacer eso por mí?"
"¿En la Sala de Consejo?" ella confirmó "Voy en camino."
"Gracias Arnold. Por favor, date prisa."
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Tres minutos más tarde Arnold abría la puerta y entraba al pasillo. Vidrio estampado, paredes grises oscuras y decoración en rojo y negro le dieron la bienvenida. Caminó derecho de la Sala de Consejo. La secretaria de Henry Mueller lo observó acercarse y asintió cuando señaló la carpeta.
"La Señora Tilly está esperando. Puedes entrar."
"¿YO?" Arnold casi gritó. La chica mostró una sonrisa entendida, y luego asintió.
"Te espera a ti," se encogió de hombros, dejando su asiento "Pero está bien. Entiendo si eres tímido..."
"Nah, está bien. Yo iré."
"¿Seguro?"
Él asintió con la cabeza.
Arnold se dio la vuelta. La Sala de Consejo se sentía ominosa. El cristal esmerilado de sus paredes hacía imposible ver algo, solo formas vagas. Llamó suavemente y empujó la puerta. Localizó a Deb inmediatamente en el segundo asiento a la derecha y ella asintió, haciéndole señas para que se acercara. Se encaminó derecho hacia ella, luchando para evitar mirar a alguna otra parte, a alguien más; mostrando una tranquilidad que estaba lejos de ser real. El corazón le latía ensordecedoramente; sus ojos estaban ciegos a cualquier cosa que no fuera Deb. Pero en un instante, todo pasó a un segundo plano cuando escuchó algo más allá de los latidos de su propio corazón.
Una voz; la voz de Helga.
"Está escrito ahí. ¿Quieres que lo lea para ti?" su tono era austero. "Pittsburg Steel Profiles es una empresa..." empezó con un ritmo monótono.
"Sabes que no estoy hablando de eso. Lo que cuestiono es tu criterio para elegir precisamente estas tres opciones. Y nada más. ¿Sabremos alguna vez lo que se queda fuera? ¿Y por qué se queda fuera?"
Arnold giró mecánicamente para verla, sentada en el lado opuesto de la mesa. Tenía el pelo recogido en un moño; una blusa marfil bajo una elegante chaqueta azul marino y estaba mirando directo a la persona sentada frente a ella.
"¿En serio me estás preguntando eso?" Ella miró a su interlocutor con incredulidad. "¿Te pregunto yo… acaso... por qué eliges un sistema sobre otro para implementarlo en una empresa determinada?"
Deb terminó de revisar el archivo que Arnold trajo y luego observó el montón de fotocopias.
"Por favor, Arnold, repártelas," pidió en voz baja.
"Podrías hacerlo en cualquier momento," Dick respondió con amplio regodeo.
"¡Por el amor de Dios!" Helga giró a la derecha, para ver a Henry sentado a la cabecera de la mesa "¿Realmente necesitamos pasar por esto?"
"¿Cuál es tu punto, Dick?"
Arnold comenzó a caminar alrededor de la mesa. Dudó por un segundo qué camino seguir, pero decidió comenzar por la izquierda de Deb, el siguiente asiento estaba ocupado por Dick que había comenzado a hablar de nuevo. Afortunadamente nadie le prestaba la más mínima atención a él. Continuó con la entrega de una copia a Henry en la cabecera de la mesa y luego fue hacia Helga que seguía viendo a Dick mientras hablaba, así que lo dejó en la mesa, delante de ella...
"¿Por qué eligió solamente estas tres empresas? Una fábrica de acrílicos en Brasil? ¿Perfiles de acero en Pittsburgh? ¿O una maquiladora de ropa en Bangladesh...?"
"En la India." Helga le corrigió.
Arnold continuó con el resto de personas. Parecían ser accionistas y no sólo directivos.
"¿Tiene que ser uno de ellos?"
"No tiene que ser uno de ellos necesariamente. No está decidido aún. Votaremos, como de costumbre" uno de los hombres en el otro lado de la mesa respondió. Dick lo miró con una sonrisa de complicidad.
"Pero confiamos en Helga porque ella ha hecho buenas elecciones antes..."
Arnold siguió su camino mientras Helga sacudía su cabeza con desdén y volvía a hablar.
"Ese no es el problema de Richard, Jerry." Ella sonrió con una mueca "Sólo está exhibiendo su disgusto, como de costumbre. Su queja es porque solo traje empresas 'grises'; nada sofisticado. A él le encantaría que hubiera empujado esas puertas anunciando que vamos a comprar Bugatti… Embraer... o... "
"¿Por qué siempre estás tratando de ridiculizarme?" Dick preguntó exaltado.
"¿Por qué estás dando voz a mis pensamientos?" ella respondió de inmediato, con agudeza.
"¿Es eso, Dick?" Otro de los hombres preguntó.
"No puedo decir que estoy feliz de ver las opciones que trajo este año..."
"Nada te hace feliz," Helga dijo en voz baja.
"Bueno, no estamos aquí para ser felices. Estamos aquí para hacer negocios. Negocios que nos hacen ganar dinero, y si Helga las trajo a la mesa estoy seguro de que hay una razón para ello." Henry pronunció, enderezándose en su asiento. La mesa quedó en silencio.
Arnold terminó su trabajo y fue al lado de Deb. Le preguntó en voz baja si lo necesitaba más y ella negó con la cabeza, sonriendo como agradecimiento. Él asintió.
Mientras Arnold rodeaba la mesa y salía no pudo evitar dirigir su vista hacia Helga y su corazón dio un vuelco cuando la vio mirándolo. Sus ojos azules taladrando los suyos, sorprendida, inquisitiva; un ligero ceño cubría su frente. Pero no dijo nada mientras su vista lo seguía hasta que él ya no pudo seguir viéndola más.
Arnold llegó a la puerta, salió y exhaló; dándose cuenta de que había estado conteniendo la respiración. Aspiró el aire ruidosamente y se dirigió a la puerta que daba a la escalera. Se apoyó en ella una vez que se cerró detrás de él. Su corazón latía muy rápido y fuerte. Podía jurar que cualquiera que estuviera lo suficientemente cerca podía oírlo. Respiró, adentro y afuera; y otra vez de nuevo; luego apoyó la parte posterior de su cabeza contra la madera, cerrando los ojos. Sabía que ella iba a estar allí; por eso temía a entrar en la Sala de Consejo cuando sabía que una reunión se llevaba a cabo. Estaba hecho un manojo de nervios.
Pero más que nada, estaba sorprendido y enojado consigo mismo porque no pudo contenerse. ¿Por qué estaba actuando como un bobo adolescente? Con las rodillas temblorosas, las palmas sudorosas y toda la cosa sólo por una chica que él despreció hacía mucho tiempo; una chica que le ofreció su amor y él lo rechazó; una chica cuyos ojos azules aún le acosaban; unos ojos azules que su inconsciente todavía relacionaba con amor verdadero, con amor puro. Con amor eterno.
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Una hora más tarde, estaba finalmente terminando con el correo. Se sentía satisfecho consigo mismo. Su encuentro con Helga quedó en el pasado y ya era capaz de seguir trabajando a pesar de esa momentánea incapacidad. Se había dado cuenta de que verlo a él también la había alterado, y eso le hizo sentir tan bien.
Se echó hacia atrás en su silla y cruzó los brazos sobre su cabeza cuando un nuevo correo llegó. Gruñó, y se tomó su tiempo antes de enderezarse para alcanzar el mouse y abrir el mensaje recién llegado.
'Helga Pataki', decía.
Se apresuró a hacer clic sobre él, y el mensaje se abrió un segundo después. Arnold parpadeó repetidamente después de leer las pocas líneas en la pantalla.
"Hey Arnold,
¡Qué sorpresa encontrarte aquí! Deb me dijo cómo te encontró milagrosamente mientras ambos bajaban en el Sr. Calmoso. ¡Vaya chica suertuda! ¡Mira que encontrar al único y original Cabeza de Balón allí! ¡Enhorabuena!
¿Qué estarás haciendo a la hora del almuerzo, a propósito? ¿No tienes planes? ¿Qué te parece si me encuentras a la 1:15 en el Luna Nueva para ponernos al día? Hazme saber tu respuesta lo antes posible o tú te lo pierdes. ¡Discúlpame, soy una mujer muy ocupada!
Helga G. Pataki
Director Financiero
Mueller Enterprises
Iba seguido por su número del trabajo y su teléfono celular. Las miró por un segundo; a las palabras parpadeantes delante de él. El recuerdo de sus ojos azules lo hizo tragar en seco. ¡Qué manojo de nervios ni qué ocho cuartos! Luego se fue a la parte superior de la página para hacer clic en 'responder'.
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No soy dueña de Hey Arnold!
No soy dueña de Bugatti, Embraer o cualquier otra TM / MR mencionada aquí
Gracias a ustedes que dejan comentarios: José Ramiro, Geraldine Hatch, Hogotapia, TurquoiseGirl18, Milanh, GRIMMM, Sweet Sol, MarHelga y Miss Cerezo. Sus reviews son muy bien recibidas y muy apreciadas; me hacen sonreír y me animan a seguir adelante. Bienvenida de regreso, a propósito.
Quiero pedir disculpas por el retraso. A veces me siento tan abrumada con el trabajo y las responsabilidades que creo que nunca podré escribir de nuevo. Afortunadamente el tiempo para escribir finalmente llega. Por desgracia, no es tanto como me gustaría.
También quiero anunciar a los hispanohablantes que voy a traducir otra historia. Es una historia de Heidi Patacki de nuevo, llamada "Something Wicked". Para aquellos de ustedes que no lo han leído (en Inglés, por supuesto) Los animo a hacerlo.
Enlace: después fanfiction punto net slash va:
s/2092537/1/Something-Wicked
Es una gran historia, muy apropiada para esta próxima temporada de Halloween y ustedes va a encontrar diversión, romance... y algo más ahí. Para aquellos de ustedes que ya la conocen los invito a redescubrirla. Estoy segura de que la disfrutarán de nuevo. Mi agradecimiento a Heidi está aquí: ¡Muchas Gracias Heidi!
A los Lectores en español. Son tres capítulos que contaré en aproximadamente en diez días. Espero terminar en Halloween.
22 de octubre 2014.
