Cohete a la Luna
Capítulo Nueve
Luna Nueva
. . .


Luna Nueva era un pequeño restaurante que se encontraba a tres cuadras del Helmsley. Greg le había dado instrucciones a Arnold para llegar, así que a la una con quince minutos se detuvo un instante frente a las puertas de cristal para checar rápidamente su imagen antes de abrirlas y entrar al lugar. Uno de los camareros vino de inmediato a su encuentro.

"¿Mesa para uno, señor?", El hombre de cabello oscuro y rasgos hispanos le preguntó mientras Arnold se alisaba la corbata.

"No. De hecho, yo voy a encontrarme con una amiga aquí", miró alrededor del salón casi lleno mientras resoplaba para reprimir su nerviosismo" Helga Pata ... "

"Ah - Miss Pataki," el hombre asintió y señaló hacia delante "por aquí, señor."

¿Ya estaba allí? Arnold maldijo para sus adentros. Se vino casi corriendo por nada. Quería ser el primero en llegar. Exhaló, preguntándose si estaba listo para reunirse con ella. Su rápida e irreflexiva respuesta a su correo se sentía pesada en el estómago. En poco tiempo llegaron al final del pasillo y giraron a la izquierda encontrándose de inmediato enfrente de una pequeña mesa en la zona más tranquila y más oscura del restaurante. Su llegada fue tan repentina que Helga levantó la vista de su teléfono celular, sorprendida, y se puso de pie - como un acto reflejo.

"¡Hey!" Soltó ella.

"Hola ..."

Antes de que pudiera pensar, Arnold estaba extendiendo su mano, estrechando la de ella y dejándola ir. Un segundo más tarde tuvo la impresión de que estuvo a punto de abrazarlo, probablemente incluso de besar su mejilla, pero su abrupto saludo la detuvo. Rodeado por el recuerdo que lo había besado en la mejilla en aquel Baile se maldijo. Cuando reaccionó, ella ya estaba tomando su asiento de nuevo, y estaba lanzando una mirada furtiva a su teléfono.

"¿Le apetece algo de beber, señor?", Preguntó el camarero.

Arnold parpadeó y se volvió para ver la mesa.

"Lo que sea que ella esté bebiendo estará bien", respondió.

"Limonada, ¿azúcar regular?" El camarero preguntó de nuevo.

"Sí, por favor," El tipo asintió y se fue.

"Gracias Ruy." Helga habló, dirigiéndole un vistazo, a continuación, se giró hacia Arnold "Sólo un segundo, Arnold, por favor."

"Tómate tu tiempo." Arnold dibujó una sonrisa hueca. Parecía que estaba en medio de algo. Aprovechó de este lapso para observarla a detalle.

Así que esta era Helga Pataki, su ex verdugo; la chica que lo había llenado de expectación. Llevaba el cabello recogido en un moño suelto tal como lo había llevado en la mañana; y cuando se puso de pie Arnold vio que llevaba un vestido de color marfil que le llegaba a las rodillas y que realzaba sus caderas agradablemente. La chaqueta azul ahora estaba colgando de un estante detrás de ella. Su nariz era exactamente como la recordaba de su sueño; con la punta graciosamente respingada. Él frunció el ceño.

Este era la misma vieja Helga de su infancia, pero al mismo tiempo no lo era. Aquella Helga era impetuosa y ruda, y esta era el epítome de la feminidad y la gracia. ¿Qué había pasado con ella? Porque no era sólo la nariz, él podía asegurar. Su voz era la misma, pero su presencia, su actitud no podían ser más diferentes. Ahora ella sonreía todo el tiempo -bueno, cuando estuvo discutiendo temprano con Dick no lo hacía -; era agradable, educada; la gente alrededor hablaba maravillas; decían que tenía un extraordinario sentido del humor. La vieja Helga era abrasiva, y desagradable, y siempre estaba a la defensiva.

¿Qué le había sucedido a la antigua Helga? Se preguntó de nuevo. La vio mordiéndose el labio al sonreír mientras releía lo que escribió antes de enviarlo.

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"Así que, Arnold ..." ella comenzó después de que el camarero llegó con su bebida, además de las cartas. Justo ahí, ella lo hizo de nuevo. Dirigió una sonrisa al hombre quien no pudo marcharse más felizmente. "Nunca pensé que alguna vez te vería de nuevo -y justo ahí, ¡en la sala de juntas! El viejo Cabeza de Balón repartiendo papeles como un simple ayudante. Te juro que pensé 'Vamos a echar un vistazo al nuevo juguetito de Deb' cuando, bam, ¡eras tú!"

"¿El nuevo juguetito de Deb?", preguntó, levantando una ceja; no queriendo hacer juicios prematuros sobre sus palabras, - o sobre la reputación de Deb.

"Olvida que lo dije" se encogió de hombros con indiferencia, pero luego añadió, probablemente debido a que su profundo ceño fruncido no desapareció "Sólo estoy bromeando. Es un chiste local entre Deb y yo. No es la gran cosa".

"Yo ..." vaciló.

"¿No me digas que sigues siendo el viejo y bonachón Sr. Shortman? ¿Ese chico bien intencionado que siempre hace el bien y se siente insultado por una simple broma?"

"No, por supuesto que no."

'Ya tengo treinta ahora' quiso contestarle, pero sabía que sonaría ingenuo. ¿Era realmente tan patético? Se preguntó mientras la vio inclinándose hacia atrás en su asiento y tomando un sorbo de su bebida. Probablemente se estaba preguntando si todo esto había sido una buena idea.

"Estoy feliz de escucharlo." Una sonrisa burlona apareció en sus labios, luego se inclinó poniendo sus antebrazos en la mesa. "¿Qué estabas haciendo buscando empleo a tus ... treinta?" Preguntó ella, tomando el menú, pero aun observándolo. "No sé por qué, pero pensé que serías el tipo de persona que se mantenía fiel a su primer empleo."

Arnold parpadeó, preguntándose si debería sentirse ofendido.

"¿Por qué piensas eso?"

"No estoy segura." Ella entrecerró los ojos. Arnold sintió esa incomodidad de nuevo. ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Estaba haciendo que ella se esforzara demasiado? ¿Estaba siendo hostil?

Era lógico pensar que después de más de diez años de no verse, y prácticamente cero contacto, la gente la pasaba mal tratando de volver a conectarse. Tal vez ella también lo sabía, y por eso estaba tratando con tanto empeño de iniciar una conversación. Ella debía ser un experta, dada su posición; pero vaya que estaba siendo abrasiva, o al menos así era como él la sentía. Pero, bueno, Helga solía ser áspera, y grosera, y era una mujer con mucho poder en la actualidad. Tal vez era sólo que la vieja Helga estaba todavía alrededor.

Además debía reconocer que adicional a todas estas circunstancias, él estaba demasiado nervioso - ¿demasiado predispuesto, tal vez? – como para relajarse y disfrutar de ver a una vieja amiga.

La volvió a mirar y notó que ella estaba pensando lo mismo. Pero su mirada era franca.

"Mira ..." empezó

"Supongo ..." ella también había comenzado, pero luego se detuvo "Adelante Cabeza de Balón," allí estaba, esa sonrisa de nuevo; tal vez sólo era que él estaba pensándolo demasiado "Tu hablaste primero."

Él le devolvió la sonrisa. Sintiendo los músculos de la cara tensos se preguntó si no había sonreído hasta el momento.

"Pero tú estabas hablando antes. Yo te interrumpí, "

Ella dejó escapar un suspiro "Si insistes, -" vaciló por un segundo, "No quise ser ofensiva. Lo siento si te hice sentir de esa manera," se encogió de hombros, tomando el menú en sus manos y mirándolo brevemente "Lo que quise decir es que siempre pensé que eras... leal... confiable. No te veía como alguien que estaría saltando de puesto en puesto. Y lo digo en el buen sentido. Creo que me gustaba eso – del viejo tú".

"¿Qué exactamente?", Arnold se inclinó hacia adelante y le ofreció una sonrisa medio coqueta, sorprendiéndose a sí mismo "No me sentí ofendido, por cierto, pero gracias por preocuparte" añadió, sin perder el contacto visual.

"Mi Dios, Arnold! ¡Mírate nada más! Te has convertido en todo un Don Juan! "

"¡No, no es cierto!"

"¡Vaya que sí! Pero pierdes el tiempo aquí, amigo. Ya no soy la misma boba que era cuando tenía diez años y me enamoré de ti"

"¿Por qué te desenamoraste de mí, a propósito? - ¿Cuándo?"

¡Tenía una pregunta completamente diferente en la punta de la lengua! Arnold parpadeó; sus oídos retumbaron. No podía creer que acababa de preguntar eso. ¿Qué le estaba pasando?!

"¡Dios mío! ¡Cuánta arrogancia!" Helga soltó una carcajada "¡Crecí, por el amor de Dios! "

"¿Eso es todo?" Arnold se hizo hacia atrás en su asiento, tratando de recuperar el control.

Ella asintió, sin dejar de reír, mirándolo con incredulidad.

"¿Cuándo? No lo sé. 'Santo que no es visto, no es venerado', supongo." Se encogió de hombros otra vez "Recuerdo, años más tarde, haber estado enamorada de un chico en la universidad-" se detuvo de improviso y perdió su sonrisa.

"¿Qué pasó?" Arnold preguntó curioso, interesado... recuperando un poco el control.

"Papá murió." Ella pronunció. Arnold asintió.

"Dejaste la universidad"

Ella dejó escapar un largo suspiro.

"Sí, - nuestro 'amor' no sobrevivió la distancia," ella permaneció contemplativa durante unos segundos, pero luego se sacudió y añadió de una manera más enérgica "Él era un poco nerd, ¿sabes? Su mamá me adoraba porque yo le quitaba de encima a los bravucones. ¡Vaya ironía! "

Arnold se rió; pensó que era más una risa de alivio porque su pequeña reunión no se sentía incómoda ya, y no porque entendiera toda esa cosa de la ironía.

"¿Porque también lo maltratabas?" aventuró.

"Por supuesto que lo maltrataba. Yo era la bravucona mayor de ese rumbo, creo que nunca dejé de serlo. No sé cómo se las arreglaron ustedes para aguantarme durante tanto tiempo." Su voz resonó. "En mi defensa he de decir que él amaba ser maltratado."

Arnold suspiró con nostalgia. Sólo podía imaginarlo. ¿Acaso él amaba el ser maltratado? Lo que recordaba eran los viejos y buenos tiempos ... que nunca volverían.

"Escuchándote hablar de nerds me hiciste recordar a Brainy," Arnold dejó su ensoñación y habló con plena consciencia -Helga había lanzado otra furtiva mirada a su teléfono. Recordar los viejos tiempos había funcionado para él antes - en este caso recordar a los chicos y chicas de la clase del Sr. Simmons – por lo que prosiguió. "Me pregunto en que andará estos días"

"Brainy... ¿te refieres a Burt?"

"¿Burt?" Arnold frunció el ceño. Helga asintió, con la vista puesta en el menú en frente de ella.

"Ese es su nombre. Burt... alias Brainy, está trabajando para Hollywood ahora. Le ha ido bien".

"¿En serio?" Helga asintió de nuevo, alzando la vista en el menú para mirarlo "¿Es actor?"

"¡Dios nos libre!" resopló "Aunque es bastante guapo, ¿sabes? Creó una serie de televisión que tuvo éxito hace unos años. Todavía trabaja en ello; su cuarta temporada - o quinta - o algo así ".

"¿En serio? ¿Qué serie es? ¿Lo ves? "

Ella negó con la cabeza.

"Algo para los niños. Y no la veo de hecho. Ya casi no veo la televisión. No hay tiempo libre ya." Hizo un mohín.

"Eso es una pena."

Ella estuvo de acuerdo. "Tengo que elegir cuidadosamente mis entretenimientos hoy en día."

"Creo que sé de lo que estás hablando", soltó un suspiro.

"Toma tu elección ahora", pidió ella después de una pausa. Arnold frunció el ceño y ella señaló la carte –du -jour "Ruy va a estar aquí en cualquier momento y es mejor estar preparado. Es medio gruñón, "ella sonrió.

"¿Lo es?"

Ella inclinó la cabeza. Mientras estaban en ello, leyendo el menú, ella le preguntó sobre su vida.

No era una historia muy larga – Arnold le advirtió - antes de comenzar a hablarle de su vida en la universidad, su viaje de mochilero por todo el mundo; luego pasó sobre sus empleos anteriores en una enumeración rápida, y terminó hablando acerca de lo que había estado haciendo en Mueller hasta ahora mientras revisaba el menú. No mencionó a Claire. Helga no le preguntó. Sólo permaneció en silencio escuchando. Cuando se volvió a verla de nuevo, había puesto su menú en la mesa.

"¿Qué vas a pedir?" le preguntó.

"Ensalada de pollo al coco," ella lo señaló en el menú.

"¿Es eso español?"

"¿Quién sabe? - A mí me gusta. Si quieres probar algo español deberías pedir la paella. Es realmente buena. A Henry le encanta. "

A Henry por supuesto

"Vienes con frecuencia a este lugar?"

Ella asintió con la cabeza.

"Dos veces o tres veces por mes."

"¿Comidas de negocios?"

Esta vez, sacudió la cabeza.

"Con Henry" respondió: "Siempre que es posible almorzamos juntos; aunque solemos ir a comer a su casa. ¡Vaya cocinera que tiene!"

"¿De verdad?"

"Sí! Esa mujer es la mejor. "

"¿Dónde está él ahora?" Arnold se preguntó si era debido a la ausencia de Henry que ella estaba con él hoy.

"Está en una reunión-almuerzo con su club de amigos ricos." Dibujó una sonrisa "Se reúnen dos veces al año para ver quién es el hombre más rico de la ciudad".

"¡Oh, vamos!"

"¡En serio! ¡Todo lo que hacen es presumir y comparar su dinero!" Dibujó montones con las manos.

"¡De ninguna manera!" Arnold rió "No conozco a Henry tan bien, pero no puedo creer que sea ese tipo de persona."

Helga seguía riendo, pero luego asintió mirando más allá de él.

"Tienes razón. No es ese tipo de persona. Sólo estoy bromeando".

"Lo sabía."

"Pero eso no significa que el resto de esos tipos sean igual. Siempre presumen, lo digo en serio".

El camarero llegó, y ellos pidieron sus órdenes. Helga pidió su ensalada de pollo y él ordenó la paella.

"Voy a confiar en ti," dijo mientras el tal Ruy se marchaba "aunque esa paella lucía peligrosa."

"No comas todo el marisco del plato y ya está." Ella se encogió de hombros "Eso es lo que hace Henry."

Arnold reprimió un rodar de ojos. ¡Vaya jefe que tenían!

"Pero el marisco es la mejor parte del plato", se quejó.

"Bueno, supongo que tú lo puedes comer si gustas. Tienes razón. Henry se tiene que frenar por sus niveles de colesterol y su mala circulación. Pero tú eres un hombre joven, saludable; - puedes comer todo el marisco que quieras ".

"¿Está Henry enfermo?"

"Mmmm, no en realidad. Pero tiene que tener cuidado. Y de hecho lo hace, la mayor parte del tiempo. Camina mucho. Y su cocinera conoce sus necesidades y no lo consiente. Además, suele ser cuidadoso al comer fuera; aunque a veces se consiente de más y come wurst (salchicha alemana)". Su teléfono vibró y ella se volvió a verlo. "Mira," se lo mostró "Pidió salmón hoy, no un filete de costilla rebosando grasa, ¿eh?"

Su teléfono mostraba espárragos, un trozo de salmón y arroz en un plato muy adornado. Arnold se sorprendió de ver al siempre tan formal Henry actuando como un frívolo adolescente en una reunión importante.

"No pienses mal de Henry." Ella señaló su teléfono mientras enviaba un gigante pulgar levantado "Él dice que todo el mundo actúa así. De hecho, por eso me pidió que le enseñara a utilizar Messenger y Whatsapp, porque donde quiera que va todo el mundo excepto él lo hace".

"¿En serio?" Arnold se sorprendió. Nunca lo hubiera adivinado. Y al mismo tiempo dándose cuenta de que la relación entre Helga y Henry –romántica o no- era de hecho muy cercana "¿No sabía cómo usarlo? ¿Whatsapp que quiero decir? "

Helga se burló.

"Henry es alérgico a la tecnología... Corrección-" suplementó "- lo era. Ahora es como un niño con juguete nuevo".

"Parece que lo quieres mucho."

Helga levantó la vista para mirarlo. Esos ojos azules de sus sueños lo miraban en directo; a menos de medio metro de distancia. Pero estos ojos no eran los mismos. Su mirada era más profunda ahora; - más astuta, más fría. Eran los ojos de una mujer madura; alguien que ya no albergaba sentimientos por la persona en frente de ella. De hecho, lo estaban como midiendo, como si se preguntara que tan confiable era.

"Henry es la persona más importante para mí en el mundo entero. Por supuesto que lo quiero."

"¿Cómo familia?"

"Más que familia, tal vez." hizo una pausa "Amo a Miriam, y por supuesto amo a Olga y a sus hijos, pero sólo los veo muy de vez en cuando. Aunque bien, en el caso de Miriam la veo más a menudo..."

"¿Dónde viven? Quiero decir, todos ustedes desaparecieron de la faz de la tierra después de todo. Supe que vendieron la casa en Hillwood." Arnold se regañó cuando se dio cuenta de que había cambiado la conversación. Debería callarse y dejarla hablar libremente.

"Mamá la vendió. Después de que las tiendas se fueron nada la ataba a ese lugar."

"¿Por qué las vendiste?" Otra cambio en la plática, - impulsado por él de nuevo. ¿Era su alma de abogado haciéndose cargo?

Ella soltó un suspiro profundo y su mirada se perdió en la distancia.

"¿Por qué tan curioso?" Preguntó ella después de un rato, tomando un sorbo de su limonada.

"No lo sé. Me pareció extraño. Supe que no estabas muy conforme con encargarte del... legado... de tu padre... sin embargo te quedaste ahí para salvar el día".

"Legado...," repitió ella. "¿Supiste eso?" le preguntó entonces "Ni siquiera estabas en la ciudad en aquel tiempo."

"Bueno, no estaba allí, pero la gente siempre habla de esas cosas. Todo el mundo en Hillwood conocía a tu padre".

"Todo el mundo excepto yo," murmuró para sí misma. Arnold frunció el ceño. Se preguntó qué respuestas habría de obtener de ella y qué dudas permanecerían siendo un misterio. Estaba seguro de que no la volvería a oír a hablar de este último desliz otra vez.

"Bueno, para no hacer el cuento largo," ella recomenzó más vivaz; respondiendo a su pregunta anterior "Se puede decir que me hicieron una oferta que no pude rechazar. Aceptaron mis condiciones. Me dejaron..." lo pensó dos veces "... salirme con la mía. Henry estaba actuando con tanta benevolencia que sospeché que algo turbio estaba sucediendo tras bambalinas, pero en ese momento me sentía tan aliviada... – con ser liberada..." tomó aire de nuevo. "Yo estaba sola... sin ninguna ayuda... lidiando con tanto... y siendo tan joven e inexperta que - vi una salida y la tomé." Helga lo miró por un momento y luego añadió "Debo añadir que Miriam no estaba mejorando en lo absoluto y que Olga no era de ninguna ayuda... ella tenía sus propios problemas que resolver. Tal vez la yo de ahora hubiera hecho las cosas diferentes, pero en aquel entonces yo sólo necesitaba dejar ir todo... y además Henry juró solemnemente honrar el nombre de Bob."

Parecía que había cumplido su palabra. Los Almacenes del Gran Bob eran conocidos en todo el país.

"¿Resultó que había algo turbio detrás?"

"No," respondió inmediatamente Helga, pero luego inclinó la cabeza y añadió "... y sí... Es extraño. Probablemente Almacenes del Gran Bob fue la empresa que tardó más en recuperar todo lo que pagaron por ella en toda la historia de compras de Mueller, pero al mismo tiempo ..." Se interrumpió.

"¿Pero al mismo tiempo?" Preguntó él, recurriendo a esa expresión que usaba cuando quería hurgar en los secretos de la gente, pero debería saber que Helga no iba a caer tan fácilmente.

"Uno nunca sabe todo lo que está en juego..." se encogió de hombros, lanzándole una mirada desdeñosa, decidiendo responderle a pesar de estar perfectamente consciente de sus intenciones. "Las tiendas son hoy en día una de las empresas más exitosas del conglomerado, Arnold; baja inversión, alto flujo de efectivo. Henry sabía muy bien lo que estaba haciendo en ese entonces, incluso cuando yo no lo veía. Y antes de que empieces a pensar en lo listo que eres –ya sabes, por hacerme contarte todo esto- déjame decirte que lo estoy haciendo sólo porque te recuerdo como un hombre de honor, y porque decidí confiar en ti. También porque me imagino que está siendo preparado para las grandes ligas, pero -"

"¿Grandes ligas?" Él preguntó - su corazón brincándose un latido, pero ella se limitó a sacudir la cabeza y continuar.

"Pero sobre todo -, porque sé que firmaste un Acuerdo de Confidencialidad que estás obligado a observar." Ella terminó. Arnold parpadeó. "Sí, Arnold, esto siguen siendo negocios. Y sí, Arnold, dije Grandes Ligas. Tú no va a estar haciendo trabajo rutinario aquí. Deb te está preparando para que trabajes directamente ya sea para Henry, para Dick o para mí."

"¿Por qué dices eso? ¿Deb te dijo algo? "

"No," ella tomó otro sorbo de su bebida "ella no lo hizo. Me lo acabas de decir tú al contarme que has estado leyendo todos esos contratos. ¿Crees que Mueller deja que cualquiera meta sus narices en este tipo de cosas?"

Arnold se quedó en silencio por un rato, contemplativo. Muy bien, debía admitir que tenía sospechas... pero sospechas no eran certezas. Así que Helga le estaba diciendo que iba rumbo a la cima de nuevo, sin darse cuenta...

¿Por qué? ¿Estaba preparado para eso? ¿Lo quería? Reflexionó en lo que el camarero se acercó con sus platos. Observó a Helga hablar con él. Su jovial sonrisa bordeaba coquetería.

Esta era una nueva Helga, completamente diferente a la que él conocía. Pero eso había sido hace mucho tiempo. De hecho, esta Helga no era nueva; probablemente había estado por ahí durante años, sólo que él no la había visto. Esta era una chica alegre, hermosa, llena de vida, con un toque de la vieja Helga. De repente, Arnold se encontró a sí mismo extrañándola.

Después de que el camarero se fue decidió comenzar su interrogatorio con todo el montón de cosas que habían estado en su mente durante tanto tiempo; y también con las nuevas preguntas que se planteó después de su encuentro en el Baile hacía casi un mes. El tiempo no se detenía.

"¿Has visto a alguien además de Brainy últimamente?"

"Bueno, en realidad no lo he visto." Ella tomaba un trozo de pollo con costra de coco de su ensalada.

"¿No?"

Ella negó con la cabeza y Arnold la vio comer el pedazo de pollo que lucía delicioso. Para evitar ser visto como un tipo raro que observaba su boca mientras comía, él se volvió hacia su propio plato para hacerse cargo de un camarón; luego tomó una cucharada de arroz. Mmmm ... Su plato era delicioso. Arnold pensó que debía ser una tortura verse obligado a dejar la mayor parte de los mariscos y la carne a un lado; aunque debía confesar que había más que suficientes mariscos y carne en su ración.

"No, no lo he visto," ella finalmente respondió. "Me envió una solicitud de amistad a través de Facebook y lo acepté. Me acordé de que éramos medio amigachos cuando acabamos el octavo grado."

"¿En serio?"

Ella asintió. "Me encantaba su sentido del humor. Es extraordinario. - ¿Puedes creer que me propuso matrimonio?!"

"¿Qué QUÉ?" Arnold casi escupió el bocado de arroz que estaba comiendo.

"¡Me propuso matrimonio!" Helga se rió, "Uso sus personajes de la serie en la propuesta. Fue muy creativo, debo admitirlo. Es un genio".

"No puedo creerlo." Arnold se detuvo "¿Cuál fue tu respuesta?"

"Me casé con él." respondió con indiferencia.

Arnold se congeló por unos segundos.

"Estás bromeando, ¿verdad?"

"¡Doi! ¡Por supuesto que estoy bromeando! ¿Qué iba a hacer? – ¡Casarme con un tipo al que no he visto en años y que vive en el otro lado del país ?! "

"¡Dios, no puedo creerlo!"

¿Qué tal el Brainy?! Mira que hacer una propuesta de matrimonio a larga distancia...

Arnold resopló.

"Pareces frikeado"

"No puedo creerlo. Quiero decir, supongo que es difícil de creer dada toda esa seriedad".

"Sí", ella asintió. "Bueno, aparte de él sólo sigo viendo a Phoebe, y a Rhonda. Fui a Hillwood en febrero para el bautizo de Minerva. Y acerca de Rhonda, la veo..."

"¿Qué tu qué?! ¿Ya la bautizaron?" Helga asintió, y luego levantó las cejas; aparentemente dándose cuenta de que no había sido invitado hacía apenas un momento "¿Eres su madrina?" Ella asintió con la cabeza otra vez, lentamente. Arnold frunció el ceño. No fue requerida su presencia.

"Su padrino fue Jaime O..." añadió. Mirándolo fijamente continuó: "Oye, no te sientas mal, Cabeza de Balón." Ella dejó su servilleta sobre la mesa. "Tal vez no debí haberlo mencionarlo. No me acordaba que no estuviste allí. Pero escuché a Gerald diciendo que tú serías el padrino de su futuro niño – junto con Timberly- " sonrió" –quien también estaba molesta por haber sido dejada de lado. ¡Tienes suerte! ¡Timberly es una hermosa chica!" Entonces se detuvo, volviéndose hacia su plato" Phoebe dijo que estaba feliz de que sólo hubiera dos hermanos y dos mejores amigos porque no estaba dispuesta a ser la madre de tres. ¡Dios! Nunca pensé que los bautizos fueran tan complicados" terminó de manera casual, efectivamente restando importancia a sus potenciales sentimientos heridos.

"Bueno, -" él resopló. Pensándolo otra vez, como que recordaba a Gerald llamándolo para preguntar si iría a visitar la ciudad pronto, pero no podía recordar claramente.

No, eso no era del todo cierto, pensó segundos más tarde. Arnold se recordó a sí mismo quejándose de su trabajo... y recordó estar celoso de la alegre matraca de su mejor amigo al hablar de su encantadora hija.

Bueno, eso ya estaba más allá de arreglo inmediato. Ya se haría algo al respecto más adelante.

Este era el presente. Helga estaba justo en frente de él. Su teléfono celular sonó.

"¿Qué decías de Rhonda?" Continuó haciendo caso omiso al aparato.

"Rhonda... ella está trabajando para Vogue, supongo que ya lo sabes, ¿no?", Arnold asintió "Bueno, también vive aquí en Downtown. Nos reuníamos una vez al mes para almorzar juntas. Pero ahora nos reunimos mejor para cenar. Siempre que es posible – los viernes de la tercera semana del mes es nuestra noche".

Él sonrió al ver su entusiasmo "Es genial que sigas viendo a una de tus mejores amigas"

"Sí, es agradable. Rhonda es como una hermana"

"Hablando de hermanas - ¿qué ha sido de tu verdadera hermana?"

"¿Olga?" Él asintió "Ella vive en California con su marido, Malcolm; sus dos hijos, George y Pam; con un gato y dos perros, creo. Le está yendo bien".

"Recuerdo haberla visto embarazada en el funeral de tu padre"

Ella asintió con la cabeza una vez más; luego frunció el ceño.

"Sí, ella estuvo allí a pesar de que la estaba pasando muy mal en ese entonces... lidiando con la muerte de papá y el problema de-"

"También tú la pasabas mal en ese entonces, si mi memoria todavía funciona"

Se volvió a verlo; su mirada se ensombreció

"Sí," ella suspiró "Fue difícil... pero fue aún más difícil para ellas dos. Mamá..." Hizo una pausa, mirándolo de nuevo "Sabes que mamá estaba teniendo problemas de alcohol en ese entonces, ¿verdad?" Arnold asintió "Bueno, ella se puso peor. Casi enloqueció cuando papá murió... Y luego, el embarazo de Olga se complicó. Esa fue una época muy dura. En mi mente todo lo que recuerdo está emborronado. Lo recuerdo como el lío que queda después de un desastre natural o algo así"

"¿Fue un ataque al corazón?" Ella asintió "¿Supongo que fuiste tú quien tuvo que hacerse cargo de todo?"

"Alguien tenía que hacerlo," exhaló "Era tan tonta. ¡Estaba estudiando Literatura, por el amor de Dios! ¿Qué sabía yo de negocios?" Resopló "Afortunadamente Bob me había llevado al trabajo antes, así que tenía una idea de lo que hacer, aunque marginalmente. Por lo menos tenía algo para empezar ".

"Escuché que hiciste bien las cosas; tomaste algunas decisiones acertadas. Cambiar de los teléfonos celulares a la electrónica fue genial".

"Bueno, no sobreviviríamos siendo intermediarios de un solo producto; trabajando con una sola empresa. Lo que necesitábamos era atrapar más clientes, aumentar nuestros ingresos".

"Así que abriste otra tienda en Dakota del Norte..."

"Sí, - ¿lo supiste?" ella levantó las cejas "¿Sabes que fue allí cuando llamé la atención de Mueller?" sonrió "Me metí muy adentro de su territorio" se rió entre dientes.

"¿Fue cuando Henry se acercó con la propuesta que no pudiste rechazar, supongo?" le preguntó, visualizando la situación.

"Se puede decir - aunque no fue exactamente así," una sonrisa traviesa apareció en sus labios.

"Yo no sabía que ellos eran de Dakota del Norte, ¿lo son?" Arnold frunció el ceño. Se reprendió a sí mismo. Una vez más se había hecho una pregunta que hacía que la conversación tomara otro camino.

"Sí, lo son. Vinieron a la gran ciudad hace relativamente poco tiempo" Helga tomó este nuevo hilo fácilmente.; luego añadió: "Papá los conoció desde entonces, en Dakota del Norte. Alguna vez fue su empleado".

"¿En serio?"

Ella sólo asintió de nuevo y se quedó pensativa por un rato. "Trabajó para la tienda de muebles que los viejos Muellers tenían. Recuerdo a papá taladrándonos siempre con su cuento de cómo comenzó en el almacén... pero eso fue hace mucho tiempo," se interrumpió entonces.

Arnold recordó un sueño en el que Bob le contaba algo así. ¿Lo había oído en alguna parte?

"Creo que Bob fue un hombre inteligente... que aprendió a hacer el trabajo."

"Supongo. Eso es lo que dice Henry," sus labios dibujaron una pequeña sonrisa "Suele decir que ha habido sólo un Bob Pataki-"

"También hay sólo una Helga G. Pataki," agregó. Helga lo miró. Las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa sardónica.

"También lo dice"

"¿Qué es todo este ruido acerca de tú y él? ¿Es realmente tu novio? "

"¡Dios mío! ¡Qué pregunta tan grosera!" Ella se burló "¿Alguien te pidió que vinieras a preguntarme esto?"

"¡Por supuesto que no!" Respondió inmediatamente "Es sólo que..." ella lo observaba con una expresión divertida, pero no eso no era todo... ¿Estaba enojada?

"¿Es sólo que...?" Lo incitó a seguir adelante.

"Es sólo que me parece extraño que... que tú y él..."

"¿Qué? Que seamos una pareja? ¿Por qué? ¿Por la diferencia de edad?"

"¡No!" Él negó con la cabeza "Es sólo que... tengo la impresión de que lo ves como a un padre..." ¡Mierda! Cerró los ojos cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir. ¿Por qué había asumido algo así? ¡Él no la conocía en absoluto!

Cuando levantó la vista ella se había recargado en su silla y lo miraba con una expresión inescrutable.

"Eso estuvo mal. Lo siento." Comenzó.

"¿Eso es lo que piensas?" le preguntó, fría.

"Yo - Yo no sé lo que pienso. Los he visto a los dos y... -" exhaló "Mira, lo siento... No sé por qué dije eso. Sé que no es mi asunto..."

"No es asunto de nadie"

"Lo sé"

"Y nadie tiene el derecho de venir a preguntar algo así... o de pedirle a alguien que venga y pregunte"

"Nadie me lo pidió..."

"No se sientas como si le debieras un favor a alguien, Arnold. Eres un recién llegado; Probablemente ya fuiste bombardeado con porquería. Hay una gran cantidad de información falsa acerca de nosotros circulando por ahí. Amo a Mueller, pero sé que esto es en algunos aspectos un entorno contaminado. No sé por qué la gente cree que tiene el derecho a saber, a preguntar, o incluso a suponer-" Arnold levantó la vista para dejar claro que nadie le había pedido nada, pero ella continuó, ignorándolo "-algo que no es de su incumbencia. No afecta ni sus vidas ni sus puestos de trabajo. Los asuntos de Henry sólo le importan a él. Los míos son mi negocio. Los de Dick son sólo suyos, y así con el resto de la gente. ¿Entendido? "

Él asintió con la cabeza. "No entiendo por qué estas asumiendo..."

"Porque ha ocurrido antes. El chisme aquí es tan intenso que a veces nos preguntamos si estamos lidiando con algo más. No sé, probablemente no debería estar hablando contigo de estas cosas, pero me parece que te has ganado la estima de Deb y yo te recuerdo como un chico razonable. No me gustaría verte en medio de la gente equivocada; no sin que estés advertido. No te estoy pidiendo que te pongas de nuestro lado. Sólo te estoy pidiendo que mantengas los ojos abiertos".

"¿Qué es lo que sospechas?" le preguntó, preocupado. Helga se encogió de hombros, pensando probablemente que había hablado más que suficiente por un día. "¿Qué hay alguien ajeno aquí tratando de dañar a la empresa?"

"Bueno, -"

"Porque lo que he oído es lo normal, chismes... bueno, y la sospechas habituales levantadas por la gente debido a la conducta publica de Henry contigo,"

Arnold se preguntó si el brillo que vio en sus mejillas era rubor.

"¿En serio?" Ella frunció el ceño; no había nada más en su conducta que ayudara a Arnold a confirmar que se sentía avergonzada "¿Nada acerca de Dick, de mí, y de nuestra eterna lucha para demostrar quién es el más calificado para la sucesión?"

"Bueno," comenzó Arnold. Dudó por un segundo si debía decirle todo lo que Brenda había dicho, pero Helga ya se inclinaba hacia adelante para escuchar su relato. "A decir verdad, tengo que decir que sí he oído algo así, pero no fue aquí..." Y siguió relatando lo que había oído. Se preguntaba si podría ser posible que hubiera alguien malintencionado por allí cuando Helga lo interrumpió.

"Mira, Arnold, realmente no quiero escuchar el resto del asunto. Es vergonzoso que tuvieras que escuchar algo así cuando ni siquiera trabajabas aquí. Es una pena que ese tipo de información esté por ahí, siendo repetida por personas que no tienen nada que ver con nosotros, con todo el respeto para tu novia y tu amiga; pero supongo que no hay nada que se pueda hacer al respecto".

"¿Así que no es cierto?"

"Por favor, Arnold, no seas tan bobo" se rió.

"Pensé que tú y Dick tenían una relación difícil"

"No, en lo absoluto." Ella agitó la mano con indiferencia.

"¿Quieres decir que ustedes dos se aman como hermanos?"

"¡Hey! ¡Yo no he dicho eso!" ella exclamó, ahora sí se veía avergonzada. Arnold frunció el ceño, divertido "Pero, de hecho, nos has descrito bien hasta cierto punto."

"¿Quieres decir que son como hermanos?"

"Más bien como hermanastros." Ella lo corrigió "Tenemos nuestras diferencias y nos peleamos, eso es cierto, pero eso es lo que hacen los hermanos, ¿no es así?" parecía aliviada de haber encontrado una comparación.

"Dímelo tú. Yo no tengo hermanos." Él sonrió, recordando la pelea de la que fue testigo en la mañana" ¿Quieres decir que él es como Olga solía ser? "

"¿Dick?" Ella levantó las cejas "Nop. No, en absoluto" Entonces hizo una pausa "Bueno, tal vez sí," frunció el ceño "Quiero decir, admito que hay esta cosa tipo rivalidad para captar la atención de los 'padres'; y admito que podemos causarle algunos dolores de cabeza a Henry; pero, y este es un gran pero, Henry no se parece a mis padres; y Dick no se parece en nada a Olga".

"¿No?" le preguntó; sintiéndose feliz de que su conversación parecía ser una de esas viejas e imprevistas pláticas de corazón a corazón que tenían cuando eran niños.

"No. Quiero decir, Henry es, con mucho, un mejor padre, mucho más atento de lo que alguna vez fueron Bob o Miriam,"

"Tú pareces ser la hija favorita aquí," Arnold señaló. Ella le arrugó la nariz. Arnold sonrió. Agregó otra pregunta al cuestionario.

"Y Dick, bueno, él no te ataca por la espalda; no te roba toda la atención de tus padres cuando eres demasiado pequeña para luchar. Olga era esta niña perfecta que tus padres no podían ignorar ni dejar de lado. Dick no es nada de eso. Tú sabes qué esperar de él; sabes cuándo se está preparando para la batalla, y sobre todo, sabes de qué se tratan sus peleas."

"Es extraño." Él dijo: "Pensé que se odiaban entre sí, pero que parece que te simpatiza."

"No es sólo simpatía, Arnold. Lo conozco. De la misma manera que él me conoce a mí. Él pelea, pero no traiciona. Los dos estamos en el mismo barco."

"¿Estás segura de eso?" Vacilante, pero convencido de que estaba haciendo lo correcto -después de todo, esta Helga era la vieja Helga. Ellos eran los mismos. Ella le había confiado cosas que estaba seguro de que no le confiaría a cualquiera. Arnold estaba seguro que de algún modo seguían siendo amigos, - por lo que procedió a contarle todo lo que presenció en el Baile; la escena entre Dick y Eva.

"- Entonces Dick se fue dejándola por su propia cuenta." Concluyó.

"¿Te refieres a que todo ese espectáculo fue por mí?" ella se burló; soltando una sonrisa de satisfacción.

"Bueno, Dick quería que Eva te robara toda la atención de Henry. Quería verte derrotada".

"Dick es como un niño, ¿no lo ves?", Preguntó ella, divertida "¿Cuál era su gran plan? ¿Robarme la atención de Henry? ¿Qué me quedara sola en el baile?" Ella negó con la cabeza.

"Te quería fuera de su juego - eso fue lo que dijo"

"Él no sabría qué hacer conmigo fuera de su juego." Ella se burló "Estaría perdido y él lo sabe. Por supuesto que Mueller puede conseguir en cualquier momento otro director financiero; y por supuesto Mueller puede conseguir cualquier momento otro director de operaciones; ambos podríamos ser fácilmente borrados del grupo de altos ejecutivos, pero ¿por qué complicar las cosas cuando el propio Henry nos preparó para esas posiciones, y cuando estamos haciendo nuestro trabajo? ¡Eso es ridículo! "

"Creo que lo subestimas. A mí me parecía decidido".

"Sólo está celoso." Helga lo desestimó.

"¿Celoso?"

"No me refiero celoso en el sentido romántico, Arnold. Son simplemente celos relacionados al trabajo. Dick es así."

Arnold no podía creer lo que escuchaba. Ella tercamente no quería escuchar su advertencia. Dick Mueller no era su amigo, mucho menos su hermano.

"Sabes que Henry no es eterno."

"No vuelvas a decir eso nunca más." Ella no gritó, pero su voz fue severa; su mirada se endureció. Se volvió hacia su plato y luego hacia arriba para buscar el camarero "¿Dónde está este tipo?" Se quejó.

"Helga..."

"Mira Arnold, no estoy en la negación. Sé que Henry no va a vivir para siempre, - ni yo ni tú. Nadie conoce el futuro. Nadie sabe quién se irá primero. Podría ser yo. Así que, - elegí que no me preocuparé por eso cuando llegue el momento ".

"Bien," contestó él, inclinando la cabeza

"Ahora podemos hablar de otra cosa, por favor... - o pedir la cuenta, si quieres. No sé a qué hora tienes que volver".

"A las tres..." se volvió hacia su teléfono. "Todavía podemos pedir postre" vio que tenía una llamada perdida, de Claire. Y también un mensaje perdido. Bloqueó la pantalla.

"Será mejor que no lo haga" ella gruñó.

"¿Por qué no?" frunció el ceño, volviéndose a verla "Todavía tenemos media hora"

"No es la hora," aclaró, subiendo y bajando sus cejas "-sino las calorías."

No creía que ella tuviera que preocuparse por eso, pensó recordando su breve cintura.

"¿Vas a dejarme comiendo solo?" se quejó.

"Mmmm..."

El camarero llegó y Arnold le pidió un helado. Helga eligió un espresso. Luego se puso de pie y se disculpó para ir a los baños, llevando su teléfono celular y su bolso con ella. Arnold suspiró, viéndola desaparecer detrás de una pared.


. . .

Por un momento se preocupó. ¿Se estaba aburriendo? ¿Estaba enojada con él? ¿Por qué estaba aquí - con él-, después de todo? Era sólo porque no había nadie más disponible para ir a comer con ella? Arnold no creía ni por un momento que Helga Pataki no consiguiera un compañero para almorzar en un segundo. Ella estaba aquí porque quería reconectarse, ponerse al día, y probablemente pasarla bien con una vieja amistad.

Y él, -¿por qué había aceptado venir a verla? Bueno, podía decir que quería también ponerse al día, y reconectarse; también ver a una vieja amiga; para saber lo que había estado haciendo últimamente. Arnold tenía una lista mental de las cosas que quería preguntarle; incluyendo su trabajo... o cómo fueron sus inicios en Mueller; pero el tiempo seguía corriendo y ella sólo le había dicho por qué vendió su empresa, y poco más de las cosas de su lista. Ella no le dijo cómo fue contratada, cuándo, por qué...

Aunque también había compartido cosas que no estaban en la lista: su pasado, sus problemas familiares, su situación en torno a la muerte de Big Bob; algunos 'secretos' de la empresa; su relación con Henry, aunque superficialmente; con Dick, a quien parecía subestimar. Para una mujer inteligente como ella esto era extraño. Arnold se preguntó por qué. ¿Tenía algo que ver con Dick siendo familia de Henry, después de todo? ¿Era por el bien de la empresa? Ella había dicho que Henry era la persona más importante en su vida.

Arnold sintió una punzada en el pecho. Tenía que admitir que había venido también con la esperanza infantil de que ella todavía albergara sentimientos por él. ¿Por qué?, no lo sabía. ¿Qué haría si fuera así? –¡No lo sabía! Él estaba actualmente en una relación después de todo; no era libre para correr a su lado si se lo pidiera; -algo que ella no hizo. A ella no le importaba ya él, y lo reconoció llanamente. Y estaba seguro de que no había mentido. Estaba escrito en sus ojos. Ya no lo amaba.

Por qué saberlo era desalentador, se preguntó. Habían pasado quince años, por el amor de Dios, -su mente replicó. Quince años... ¿Le vería –como hoy- de nuevo? ¿Seguirían siendo amigos? Por alguna razón él no quería perderla; dejar de verla. No eran sus ansias de ayudar esta vez; era sólo que la quería cerca. No podía determinar por qué; algo -como un aire de estar en el lugar correcto- se lo decía. Sólo sabía que la necesitaba. Tenía que dejar una buena impresión si quería conseguirlo.

Arnold rehízo la lista mental: Miriam, más Henry, si era posible, su nueva nariz, por qué mintió en la boda Gerald... Lucca... ¿qué más?

Qué hacía en su trabajo a detalle, cómo fue que llegó a la cima, cómo fue que se ganó la confianza de Henry... y... ¿su corazón? Qué ocultaba acerca de...

"Hey," ella regresó al mismo tiempo el camarero lo hacía. Arnold se puso de pie mientras tomaba de nuevo su asiento "No te pongas todo formal por mí, Cabeza de Balón." Él corazón de Arnold martilló en su pecho cuando le sonrió. Ella se volvió hacia el tipo y le habló en español.

"Por supuesto, señorita." El hombre contestó y se alejó.

"¿Qué fue todo eso?" Preguntó, tomando una profunda inspiración, obligando a su corazón a disminuir sus latidos

"Voy a pagar la cuenta," afirmó naturalmente. Arnold abrió los ojos y estuvo a punto de quejarse, pero ella lo hizo callar "Está hecho, corazón. Yo te pedí que vinieras. No es la gran cosa".

"Si estás tan segura" ¿Corazón?

"Lo estoy."

"La próxima vez me toca a mí, entonces", afirmó

"Oh..." sus labios se curvaron en esa sonrisa pícara tan suya "Habrá una próxima vez, ¿eh?"

"Por supuesto que la habrá", Arnold se inclinó hacia adelante, con arrojo "¿O simplemente planeabas usarme como sustituto por un solo día?"

"Arnold..." fingió severidad "Estás haciendo esa cosa... donjuanesca de nuevo. No va contigo." Ella chasqueó la lengua.

"¿No me va?" Ella negó con la cabeza y tomó un sorbo de su mini taza de café, y luego hizo una mueca. "¿Qué sabes acerca del mi verdadero yo? ¿Cómo sabes si yo también he cambiado? Porque, sabrás, hay un montón de cosas que veo ahora y no son 'ahelgadas' en lo absoluto, ¿me creerías?"

"¿En serio?" Preguntó divertida

"En serio."

"Ejemplos..."

"Eres agradable... y sonríes mucho."

"¿Es eso algo malo?"

"No, pero no es nada propio de ti," hizo una pequeña pausa ", aunque me gusta," ella inclinó la cabeza para aceptar el cumplido.

"Como tú mismo dijiste, la gente cambia. ¿Qué otra cosa? "

"Te ves muy diferente..."

"Lo mismo ocurre contigo, Cabeza de Balón. No tenemos trece ni somos larguiruchos ya, ¡Gracias, Dios, porque crecemos! De otra forma continuaríamos siendo esos chiquillos feos para siempre".

"Tú no eras fea."

Ella se burló

"¿Qué deseas? ¿Un aumento de sueldo? ¿Tan pronto? Soy la persona equivocada para pedirle eso".

"No estoy tratando de ganar tu favor. Esa es simplemente la forma en que te recuerdo."

"Pero ni así conseguí... ¿cómo era? – ¿Gustarte- Gustarte? - Jeez! ¡Ha pasado tanto tiempo! ¡No me había acordado de esa chica Lily en años!"

"Lila," Arnold la corrigió.

"¡Lila! ¡Es correcto! La Pequeña Señorita Perfección. ¡Dios! ¿Cuánto tiempo ha pasado?"

Arnold se encogió de hombros

"¿Veinte años?"

"Nos estamos haciendo viejos," ella silbó. "No es de extrañar por qué todo está ya olvidado."

"No todo se te olvidó. Pareces recordar muy bien que yo te gustaba- gustaba,"

"¡Auch", ella se tapó la cara "¡No me hagas recordar! Es vergonzoso. Estaba tan loca por ti. - ¡Y era tan malvada! No sé cómo me aguantabas."

"No eras tan mala"

Helga se burló, girando sus ojos azules para verlo.

"¿No era tan mala? Tú siempre tan amable. Afortunadamente nunca llegaste a saber un montón de cosas." Abrió muy grandes los ojos

"¿Cómo qué?

"Mejor no preguntes. No te gustaría saberlo de todos modos" ella sonrió. Arnold levantó las cejas.

"Si tú lo dices..." él la miró; su sonrisa burlona iluminó sus ojos cuando los fijó en él. Arnold tragó saliva. Había una cosa que estaba tratando de ignorar muy deliberadamente. Era hermosísima. "¿Qué pasa con tu nariz? ¿Puedes hablar de ello?" preguntó de repente; su repentino cambio no causó una gran reacción en ella.

"¿Por qué no habría de hacerlo?"

"No lo sé. Se dice que a la gente no le gusta hablar de sus-" vaciló.

"-¿Cirugías?" terminó por él "No tengo ningún problema... pero no sé qué decirte..." Ella tomó otro sorbo de su café, pero antes de hacerlo sus labios se curvaron en una forma que hizo que su nariz se destacara. Okay, no fue precisamente su nariz, -pero esa sonrisa, -él la conocía, sólo que el efecto era bastante diferente ahora. Ella era bella y lo sabía. "Tenía una nariz muy fea. No me gustaba. Fui al cirujano; amé el resultado. Esta soy la verdadera yo. Sentía que no podía dejar atrás a la vieja Helga si no la cambiaba".

"¿La vieja Helga?"

"Sí, tú sabes, la vieja, vil, amargada Helga."

"Esa es otra cosa..." hizo una pausa. Ella lo instó a continuar. "-que he notado..."

"¿Qué cosa? - ¿Que ya no soy tan cabrona?"

"Bueno, no me atrevía a decirlo-"

"¡Vamos, dilo!" Sonrió "Incluso si te niegas a decirlo sé lo que quieres decir, Cabeza de Balón. Ya no soy la perra que solía ser, pero eso no quiere decir que sea tan dulce y pura como esa chica Lila de nuestra infancia. Eso sería muy aburrido." Ella se echó hacia atrás en su asiento y cruzó su pierna, y luego siguió hablando abiertamente acerca de sí misma "Creo que sigo siendo muy cabrona, hasta cierto punto, pero ya no voy por la vida haciéndole la vida miserable a los otros como solía hacer. La gente cambia. Yo cambié a ciencia cierta. Cómo, cuándo, no te lo puedo decir con certeza. Simplemente cambié."

"¿Tiene algo que ver con Henry?", Preguntó de nuevo, tout de suite.

"Con toda certeza." Él se recargó en la parte posterior de su silla, sorprendido por su franqueza, aunque luego pensó que sabía que no tenía por qué hacerlo. Él debía haberse dado cuenta ya de que eso era parte de su cambio. Ella era abierta, honesta, sincera, y él lo vio desde la noche del Baile. Otra pregunta a la lista. "¿Por qué te ves tan sorprendido?" arrugó su frente "Ya te dije que considero a Henry invaluable. Conocerlo es lo mejor que me ha pasado en la vida."

"Suenas como..."

"¿Como una especie de fanática?" Ella sonrió de nuevo, tomando su bolso y sacando un lápiz labial y un pequeño espejo en forma de corazón "Tal vez lo sea."

"¿Ya nos vamos?" miró la hora en su teléfono celular nuevo. Doce antes de las tres.

"Tengo una reunión a las tres y media en la Avenida Madison... y todavía tengo que llegar a la oficina para recoger unos papeles primero." Cubrió sus labios con una capa color mandarina suave, lo que los hizo destacar. "Lo siento."

"No lo sientas. No había visto el reloj. El tiempo vuela cuando estás pasándola bien"

"Amén"

"Así que la cuenta está..."

"Pagada. Sí, Arnold. Pero puedes dejar la propina si eso te hace sentir mejor" Arnold no vaciló y tomó su billetera "No seas tacaño"

Helga se rió de él mientras se esforzaba por adivinar cuanto debía dejar por una cuenta de la que no tenía idea. ¿Diez dólares? Él le mostró un billete. Ella se encogió de hombros.

"Está un poco recompensado en exceso pero está bien. Ruy te va a amar."

¿Sólo un poco? Arnold negó con la cabeza; optando por no preguntar. Él la siguió fuera del lugar y luego a la calle.

"No me contaste nada acerca de tu mamá", le preguntó una vez que llegaron a la esquina y giraron a la derecha. Arnold casi gritó para hacerse oír entre los ruidos de la ciudad.

"¿Qué es lo que quieres saber acerca de Miriam?" Ella gritó, acercándose a él para que lo escuchara, chocando contra su costado. Arnold luchó por disimular su reacción. Su cercanía lo ponía nervioso. Helga era una mujer hermosa y sofisticada. La mayoría de los transeúntes volvían la cabeza para mirarla. Era un poco intimidante estar caminando a su lado.

"Mmmm..."

"En este momento ella debe estar en... Croacia... Rumania ... no lo sé exactamente. La última vez que hablé con ella estaba en Grecia".

"Así que ella viaja, ¿eh?"

"Sip. Es todo para lo que vive hoy en día," se dio la vuelta para lanzarle un rápido vistazo. Era lo más cerca que habían sido hasta ahora. Arnold contuvo el aliento. Su boca estaba a tan sólo pulgadas de distancia de la suya. Pero luego ella miró hacia adelante, aparentemente sin darse cuenta de su predicamento. "Pero viene a quedarse por un tiempo entre viajes"

"¿Vive contigo?" Después de tragarse un nudo se las arregló para preguntar.

"Nop. Ella vive en el Upper West Side."

"Y tú ¿Dónde vives?" Preguntó. Como era de esperarse, ella se dio la vuelta de nuevo, con una sonrisa en los labios

"¿Por qué?" estaba bastante cerca de nuevo; y sus labios brillaron en la luz del sol. Sus pestañas se movieron arriba y abajo mientras sus ojos lo miraban atentamente. Arnold podía ver el punto exacto en el que el rímel comenzaba a cubrir sus rubias pestañas. "¿Quieres hacerme una visita?"

"Tal vez," le sacó una sonrisa tímida.

"¿Una visita nocturna?" le brillaron los ojos. Arnold se quedó sin palabras. "Vivo en Chelsea..." ella se encogió de hombros "Te daré mi dirección en otro momento," añadió cuando se detuvieron en un semáforo en rojo.

Así que Downtown, ¿eh? Arnold sonrió preguntándose qué tendrían que decir al respecto Brenda y Claire.

"Pero no acostumbro recibir visitas nocturnas, sabes, a menos que yo las haya pedido." Su voz se hizo más profunda.

"Yo nunca haría eso."

"Lo sé..." ella arrugó la nariz "-además, esa novia tuya parece ser bastante celosa."

"¿Claire?" Arnold tragó en seco; incapaz de pensar. "Sí, a veces puede serlo."

"¿Sólo a veces?" Helga se burló. "Si tú lo dices"

"¿Por qué...? ¿Fue grosera contigo?"

"Bueno, no creo que haya habido tiempo para eso. Aunque conozco esas miradas."

Arnold gruñó. "No me di cuenta..."

"Yo tampoco, fue sólo un segundo. Fue hasta que Henry lo comentó que me di cuenta".

"¿Henry se dio cuenta?" Ella asintió con la cabeza ligeramente "¿Estaba celoso?"

"¿De ti?" Ella levantó las cejas. Él asintió. Ella sacudió la cabeza. "Nop. ¿Por qué?"

"Te llevó a la pista de baile de inmediato."

"Henry ama el twist," ella se encogió de hombros con indiferencia y comenzó a caminar cuando la luz cambió. "Esa fue... una noche extraña. Varias cosas raras sucedieron..." se aclaró la garganta "pero Henry estando celoso por tu causa no fue una de ellas."

"Bien,"

"Supongo que tu novia puede afirmar lo mismo, ¿no?"

"Bueno," ahora fue el turno de Arnold de aclararse la garganta "Ella es un poco celosa..."

"¿Vas a decirle que nos reunimos para el almuerzo?

"Yo..." Se calló.

Ella se echó a reír con soltura "No te hagas nudos, Arnold" ella le dio un ligero codazo "Sé que las relaciones no son fáciles"

"Algo así..." admitió. Arnold dio cuenta que tenía mucho que pensar acerca de esto más adelante, en la intimidad de su habitación, había demasiado por desentrañar; porque no iba a sacar mucho más de Helga. Él era un viejo conocido para ella, no un amigo tan cercano. Y a pesar de que ella se abrió un poco sabía que necesitaba tiempo y esfuerzo para ganar su amistad de nuevo... bueno, si es que en algún lugar del tiempo de verdad fueron amigos alguna vez.

"Vi a Lucca, tu amigo, en el ascensor, el otro día. ¿Trabaja aquí?" le preguntó de repente, sorprendiéndola.

"¿Lucca?" ella frunció el ceño. Arnold estaba a punto de explicarle cuando ella rió "Oh - Te refieres a Luke," ella asintió "trabaja en el banco que está en el piso 18."

Eso fue todo. Arnold quería preguntarle más, pero no sabía cómo hacerlo sin que pareciera una fisgón entrometido.

"Él no es mi novio, por cierto. No es más que un amigo; un muy buen amigo. "Añadió.

"Oh,"

"¿Ya has oído los rumores o qué?"

"¿Rumores?" Él frunció el ceño, Helga dejó escapar una cansada exhalación.

"La gente sigue diciendo que nos vamos a casar. Él es culpable hasta cierto punto porque vive diciéndolo en voz alta. Pero eso no va a suceder. Y tú no debes escuchar todo lo que se está diciendo por ahí, Arnold".

"¡No he oído hablar de eso!" Arnold se quejó. ¿Pensaba que le gustaba mucho el chisme o qué?

"Bueno, cuando lo escuches puedes decir que es una mentira."

"Lo que he oído de hecho es sobre ti y Henry," se quejó "Pero ya me has dicho que ese es un asunto tuyo y de él."

"Eso es correcto." Ella dijo con frialdad. Se volvió a verlo con una mirada severa. "¿Hay algún problema con eso?"

'Absolutamente no' él debió contestar. En lugar de ello su boca articuló.

"¿Por qué él?" Arnold se abofeteó a sí mismo mentalmente por haber sido tan incapaz de detenerse.

Dejaron la calle y se metieron en su edificio por la puerta de la calle trasera, y una vez llegando a las puertas del ascensor ella se puso de pie frente a él.

"Evidentemente eso es algo que nunca sabrás."

"Mira, -Soy tan estúpido. No debí haber preguntado eso"

"Por supuesto que no debiste." Su voz no mostraba emoción.

"Lo siento" Ella asintió con la cabeza, aceptando sus disculpas.

El ascensor llegó y entraron en él. Él apretó el 26.

"Gracias por la invitación. Me la pasé muy bien; fue genial ponernos al día y... Quiero disculparme de nuevo por ser tan, bueno, tan idiota, pero- "

"Siempre has sido un poco así"

"¿Eh?" Él frunció el ceño. ¿Idiota? Eso dolía.

"Metiche, quiero decir. Desde que éramos niños- Siempre fuiste bueno para meterte en los asuntos de otras personas".

"Yo..."

"Pero está bien." Ella exhaló "También la pasé bien." Fijó su vista en él y Arnold no pudo evitar mirar también esos ojos -tan bien conocidos y tan desconocidos a la vez. "Ten cuidado, Arnold. No creas todo lo que escuches. No digas todo lo que está en tu mente".

"¿Por qué me dices esto?

"Porque eres un buen chico, pero algunas personas aquí no lo son. Solo sé el hombre que sé que eres y vas a estar bien. Las personas como tú son siempre bien recibidas en todas partes. Mueller es un buen lugar para estar; me gustaría que eventualmente te dieras cuenta" Se dio la vuelta para ver el movimiento ascendente de las luces detrás de los números, pero luego volvió la mirada a él "Y no. No estoy tratando de adoctrinarte, por cierto."

"¿Cómo sabes que estaba pensando eso?"

"Conozco esa mirada," ella sonrió de nuevo. Entonces se inclinó y lo abrazó rápidamente antes de que las puertas se abrieran. "Es bueno tenerte aquí, Cabeza de Balón" lo dejó ir y Arnold vio que ahora su sonrisa era genuina.

"Yo estoy feliz de haber venido" Él le devolvió la sonrisa, completamente maravillado por su actitud. Ella no había perdido la compostura a pesar de todo su entrometimiento y sus boberías. Las puertas se abrieron y ellos salieron.

"¡Detengan el ascensor!" ella gritó. Las puertas del ascensor interno se estaban cerrando cuando llegaron a ellas. Poco a poco, éstas se abrieron para revelar a una chica que lucía nerviosa, - y a un Dick que lucía impaciente.

"Gracias." Arnold le sonrió a la chica quien le devolvió la sonrisa y pareció aliviada. Era una compañera abogada que conocía de vista porque trabajaba en Legal también.

"¿Disfrutaste tu comida?" Dick le preguntó a Helga mientras la observaba apoyándose en la pared trasera.

"Mucho, gracias." Ella lo miró. Una extraña sonrisa plasmada en su cara "¿La tuya, Richard?" le preguntó, dando a su nombre una entonación alemana.

"Muy condimentada," refunfuñó "Era india."

"¿Acostumbrándote ya tan pronto?" ella se burló. "Pensé que ibas a decir: 'Con un demonio, dije que no."

Los ojos del hombre se volvieron rendijas.

"Eres tan engreída," murmuró en voz baja; dando un paso adelante cuando el ascensor se detuvo y la pequeña pantalla leía 28.

"Ya somos dos" ella le dedicó una mueca mientras las puertas comenzaron a abrirse. Dick se dio la vuelta para mirar sin interés a Arnold y a la chica cuyo nombre no conocía. Luego, finalmente, se volvió hacia la rubia de nuevo y dijo como despedida.

"Helga,"

"Dick," Helga contestó, también inclinando la cabeza.

Después de que se fue y las puertas se cerraron, la chica y Arnold soltaron las respiraciones que estaban conteniendo. Nadie se atrevió a decir una palabra. Helga parecía imperturbable sin embargo, mirando críticamente su manicure. El ascensor se abrió de nuevo en el piso 29.

"Bueno," dijo él antes de salir. "Supongo que te veré por ahí."

"Sí, nos veremos por ahí, Arnold. Que tengas un buen día." le sonrió

Arnold asintió y salió. Las puertas se cerraron y el ascensor subió. Arnold avanzó por el pasillo hacia su escritorio.

"¿Así que es cierto?" El muchacho rubio se volvió a ver a la chica a su lado. Frunció el ceño. "Tú eres el amigo de Helga Pataki" dijo, irritable "¿Cuánto tiempo hace que la conoces?"

"Desde la infancia" Arnold se encogió de hombros con indiferencia, ignorando su humor.

"¿Siempre ha sido tan burlona?" Preguntó la chica de nuevo.

"¿Burlona?" Arnold la miró una vez más. ¿Así que ésta era otra de las que odiaban a Helga? No había tantos, pero sí algunos. Al recordar la reacción de la chica en el ascensor Arnold le preguntó al llegar a su lugar.

"¿Le tienes miedo a Dick o qué?" La chica se sacudió; haciendo un alto repentino.

"Por supuesto que no." se sonrojó, y luego rápidamente se despidió y desapareció.

Arnold frunció el ceño al verla irse. Se sentó y encendió su pc. Mientras buscaba la carpeta en la que había estado trabajando antes de su hora de almuerzo, alguien se detuvo a su lado. Se dio la vuelta para ver a Daphne de pie allí.

"Así que..." comenzó la chica "¿Cómo te fue en el almuerzo con la señorita Pataki?"

Arnold rodó los ojos. "¿Lo sabías?

"Oh, Arnold." Ella se echó a reír "Todo el mundo lo sabe." Arnold sacudió la cabeza con incredulidad "¿Entonces?" Insistió.

"Fue agradable." Él se encogió de hombros.

"¿Eso es todo?" Daphne negó con la cabeza, mirándolo como si estuviera privándola de algo que le daba placer.

"Eso es todo." Se volvió hacia su escritorio, ignorándola.

"¿Sabes? - Giselle, -" ella señaló a la chica del ascensor que estaba tomando asiento más adelante en el pasillo. "Ella no teme a Dick. En realidad está loca por él".

"Bien por ella." Arnold se rió. Alzando la vista cuando la chica no reaccionó, ni se movió siquiera. Entonces le preguntó, todavía divertido. "¿Tuvo algo de suerte? ¿Con Dick, quiero decir?"

"Como si Dick alguna vez mirara dos veces a cualquiera de nosotras" ella se burló. Cogió la silla vacía de la mesa de al lado y se sentó. "Así que, ¿cómo te fue? ¿Acaso Helga te dijo algo jugoso?"

"Por Dios, Daphne." Arnold replicó, impaciente. "Sabes que no te diría-"

"¡Shortman!" Arnold se enderezó cuando la voz de Deb lo alcanzó. Daphne se estremeció. Se puso de pie de inmediato y dejó la silla en su posición anterior. "Busca a Norman y alcánzame en nuestra sala de reuniones."

"Sí, señora."

Arnold no pudo evitar sonreír al ver a Daphne escapando por los pasillos.

Entorno bastante contaminado, de hecho.


No soy dueña de Hey Arnold!

No soy dueña de la revista Vogue, Helmsley, Messenger, Whatsapp o cualquier otra MR mencionada aquí.

Soy dueña del plot y los OC.

Gracias por leer y muchos más agradecimientos a todos ustedes que dejan reviews y marcan esta o cualquier otra de mis historias como favoritas. En español gracias a GRIMMM, Raven Granger, Sandra D, chicalterego, TurquoiseGirl16, Geraldine Hatch, Sweetsol, Mar Helga, un revisor anónimo y Miss Cerezo. Gracias a todos por sus amables palabras y por hacerme saber que estás disfrutando esto.

18 de noviembre 2014.

Una disculpa por no haberlo subido ayer, pero me fue imposible.
Hasta pronto.