Cohete a la Luna
Capítulo Quince
Viajes de Negocios Tercera Parte


...
Observó a su alrededor la decoración del baño con ojo crítico. Era excesivo. Las telas, los colores, los diseños, cada detalle era sugerente; trataban de ponerlos en el estado de ánimo adecuado; como si la sola visión de las chicas no fuera suficiente.

Después de secar las manos en una toalla Arnold sacó su teléfono celular. Whatsapp mostraba un pequeño diecinueve en un círculo rojo. Los nombres de Greg, Claire y Helga estaban en negrita en la parte superior de la lista. Él abrió el de Greg primero; le deseaba un buen fin de semana. Arnold solía mantenerse en contacto con Greg; al menos dos veces al día hablaban entre sí; se relacionara al trabajo o no. Arnold escribió deseos similares al vicepresidente de Legal y continuó.

Claire ... ella envió una foto de una enorme y grasosa hamburguesa y una leyenda. '¿Te acuerdas de la Memphis? – ¡Está de regreso! - Sólo por tiempo limitado... ¡Y no volverán a sacarla en un millón de años!"' Arnold sonrió. La Memphis era como una leyenda urbana. Carl's Jr. la sacó una vez hacía unos tres años y nunca más fue vista. 'Estoy seguro de que lo harán", escribió de regreso, pero se detuvo antes de enviarlo. Cuando ella lo leyera se daría cuenta de que estaba despierto y ya pasaba de medianoche. Lo pensó dos veces. Pero bueno, de nuevo ella lo sabría por culpa de esas condenadas palomitas azules. Lo envió de todos modos. Luego añadió: "Me voy a la cama. Nos vemos mañana." Para asegurarse de que ella se quedara con la impresión deseada. Debería estar atento a no leer más mensajes de Claire esta noche. Pero releyéndolo sintió que faltaba algo y añadió un "Te extraño" como precaución.

Sin querer pensar demasiado en ello o en por qué dejó el mensaje de Helga al final respiró profundamente. Su dedo índice tocó el nombre de Helga. Volvió arriba a leer sus últimos mensajes.

... ¿Cómo le haces para mantener tu estómago calmado cuando viajas?
... Me enfermé...
... Ya no estoy tan mal,
... No te preocupes.
... Pero comer está convirtiendo en un dolor en el trasero".

"¡Qué bobo", gruñó por dentro. Era tan obvio que sólo estaba tratando de charlar.

- "¡Pobre, pobrecito Cabeza de Balón," ella comenzó, añadiendo una gran sonrisa.
- "Por lo menos no es la cabeza. ¡Ese sí sería un enorme problema!
- "Sólo bromeo :P
- "Así que, consejos de viaje, ¿eh?
- "Trata de tomar agua"
- "Pan Comercial,
- "Y frutas enlatadas.
- "Sé que no es lo mejor, pero estamos en modo de supervivencia, ¿no?
- "Cuando estés de vuelta podrás dejarte caer, ¡oh yeah!
- "Pero, ¿sabes?
- "Aun así puedes probar de todo,
- "Basta con que tomes porciones pequeñas,
- "Ya sabes, Itsy Bitsy Teenie Weenie Pequeñitas Porcioncitas...
- "Espero que te mejores."

Había habido una pausa, y un último mensaje añadido cinco minutos después. Había respondido hacía apenas veinte minutos.

- "Que tengas buenas noches, Arnold.
- "Nos vemos el 23."

Arnold tocó la pantalla y apareció el teclado. Escribió "¿Vienes para acá?" Y lo envió de vuelta sin dudarlo. Su salida estaba prevista para el 24. Eso significaba que ella iba a alcanzarlos aquí? El solo pensarlo trajo una sonrisa a sus labios. Sería bueno ver a la señorita Pataki aquí. Levantó la vista y se quedó mirando las fotos alusivas al Kama Sutra en las paredes.

Bueno, no precisamente aquí.

Aunque ...

En ese momento supo exactamente el tipo de pensamientos que lo mantendrían dando vueltas y vueltas en cama toda la noche.


. . .

La expectación estaba en el aire la mañana del martes 23 de septiembre cuando bajó a desayunar. Al principio pensó que era sólo él, pero cuando encontró a los chicos en la mesa de siempre por primera vez no estaban hablando sobre este hotel de mierda, del aire acondicionado que no funcionaba correctamente, o los malditos insectos que corrían libremente por todos lados. En su lugar hablaban de su próxima partida, de la visita de funcionarios del Gobierno esta tarde, y de la llegada de "la bruja".

Arnold escuchaba en silencio. Ya había dado cuenta de que de hecho ellos hablaban mierda sobre Helga cuando los jefes no estaban presentes. Realmente no podía entender su infantil comportamiento porque si observabas con atención se podía ver que, de hecho, como que esperaban con gusto su llegada. Aun así, como el buen tipo que solía ser permaneció tranquilo, hablando con Marty sobre el trabajo del día, cuando Stan y Mike llegaron. Mike ya estaba listo, recién bañado y afeitado, al igual que Arnold y la mayoría de los chicos, pero Stan era otra historia. En cuanto vio su rostro Arnold podía decir que había estado con una chica otra vez. Todavía estaba gruñendo cuando tomó el asiento frente a él.

"¿Crees que estarás listo a tiempo?" Le preguntó Ben, mirándolo críticamente.

"El coche se puede esperar." Stan habló con su voz de trueno. Se refería a la van que debería llevarlos a la planta a las ocho en punto. "Por cierto," el alto y pesado rubio dirigió su mirada azul a Arnold "No sé lo que te toca hacer hoy, pero Helga te necesitará. Será mejor que te des prisa".

"Está bien." Arnold asintió casualmente, dando una mordida a su tostada. "¿Sabes a qué hora llega?" Le preguntó. Helga nunca respondió a su pregunta de la noche del viernes.

"Antes del mediodía." El gran rubio siguió comiendo "En esa línea", añadió "Tal vez te pida a ti también que te quedes unos días más."

"¿Qué?" Arnold se atragantó con el café cuando lo escuchó.

Stan dejó escapar una risa estridente. Se limpió la boca con una servilleta.

"Ella se va a quedar aquí hasta el jueves", les informó "Podría necesitar a alguien más aparte de Dick y me temo que serías tú, Legal. ¡Chico suertudo!" movió las cejas arriba y abajo y se echó a reír de nuevo.

"¿Dick se va a quedar?", Preguntó Kyle, sorprendido. Stan asintió y dejó el tenedor a un lado.

"Sí, lo encontré maldiciendo como marinero borracho anoche cuando fui a verlo." Stan se rió entre dientes "Lo dejé en paz. Me alegro de que saliera a buscar con quien desquitarse después".

"¿Qué?"

"El jefe tuvo suerte anoche?!"

"¿Puedes culparlo?", Stan replicó.

"Así que todo ese ruido... ¿Era él?" Mike se rió entre dientes. "Pensé que eras tú."

"¡Al que escuchaste fue a mí!" Stan soltó otra risotada "Dick es más tranquilo. Pero ¿qué tal el chico, eh? "Silbó "Estoy feliz de que esté de vuelta."

Y volvió a sus panqueques.

"Supongo que eso es lo que sucede cuando te dicen que te tienes vas a quedar en un lamentable lugar como este por más tiempo de lo esperado." Ben reflexionó.

"Tal vez deberías ir a buscarte una chica para ti esta noche, Arnold." Woody le dio un codazo. Arnold resopló.

"Tal vez lo que haga." Soltó. Marty le palmeó la espalda. Arnold sonrió y luego se volvió hacia su propio plato, sacudiendo la cabeza. Como si su mente necesitara más incentivos. Había estado regresando obsesivamente a esos tubos de baile latonados, esos malditos cuadros y toda la parafernalia de ese prostíbulo disfrazado de un bar. Se quejó "O mejor no".


...

Helga llegó antes de lo esperado y a las once fue llamado a la sala de reuniones que ella usaba como oficina. Golpeó la puerta y la abrió. Ella estaba de pie detrás de un tipo que estaba sentado a la mesa, mirando por encima de su hombro mientras él estaba trabajando en algunos documentos. Se volvió a verlo. Un ceño estaba dibujado en su frente.

"Hey, Shortman," ella lo saludó secamente. "Adelante."

'Parece que nos trataremos de usted, ¿eh? ", Pensó mientras cerraba la puerta detrás de él.

Los ojos de Arnold siguieron su alta y grácil figura femenina mientras se enderezaba y rodeaba la mesa. La observó a detalle, su blanca piel, su pelo rubio recogido en un moño suelto en la parte superior de su cabeza. Lucía impresionante en su sencillo vestido gris y zapatos rojos. Se encontró extrañando sus cálidos abrazos pero él ya había supuesto que ella mantendría su distancia aquí. Mientras ella se acercaba, sonriendo con una mueca, se dio cuenta de que también había echado de menos su presencia, sus sonrisas, su olor. Lo encontró a mitad de camino y le entregó un montón de papeles.

"Las particularidades del acuerdo sólo para que estés enterado y..." le informó y luego le dio una sola hoja aparte "mi discurso." Ella le palmeó el hombro con discreción. "¿Puedes revisarlo por... tu sabes... incorrecciones políticas y ese tipo de cosas?"

"Claro." Arnold asintió. No sabía por qué se sintió tan nervioso de repente. No podía ser que los sueños que había estado teniendo últimamente fueran traídos aquí sólo por su cercanía, ¿o sí?

"Genial", ella sonrió y se alejó y hacia el hombre con quien había estado cuando llegó. Había otro hombre más joven sentado al otro lado de la mesa. Mientras Arnold se sentaba y leía los papeles mantuvo un ojo en ella todo el tiempo mientras la veía ir y venir por la habitación. Parecía preocupada, molesta o cansada... o todo junto. Después de un rato se dio cuenta de que el segundo hombre estaba levantando continuamente la vista para lanzarle miradas furtivas también. Él sonrió y sacudió la cabeza.

El acuerdo ya había sido revisado por Deb, eso era seguro; y el discurso de Helga era impecable. No había siquiera un sinónimo que le cambiaría. Era breve y conciso. No hablaba del pasado, sino que se centraba en el presente y futuro diciendo que eran ahora parte de una gran familia y que todo el mundo era un miembro importante de la misma. Que ella misma se sentía honrada y orgullosa de estar aquí también. Y, por último hablaba de Henry Mueller, el patriarca, cuya filosofía estaba presente en las acciones de cada uno de los visitantes, y sobre todo, en su sobrino quien iba a continuar el discurso.

Arnold se lo dijo así una vez que ella terminara de hablar con el otro tipo.

"Yo no podría haberlo hecho mejor." Dijo.

"Gracias" ella sonrió. "¿Dick ya te mostró su parte?"

"Eh," Arnold vaciló.

"¿Dónde está ese hijo de puta que no he visto todavía?" Gruñó. Se volvió para colocar los documentos en una carpeta y tomó su teléfono celular. Un minuto más tarde se volvió hacia el hombre con quien había estado hablando. "Así que, ¿lo tienes ya, Shankar?"

El hombre se puso de pie y le mostró un documento lleno de correcciones.

"Sí." Dijo él: "Voy a corregir esto y conseguir que lo fotocopien"

"Bien..." ella asintió después de darle una revisada más. El hombre salió de la habitación. Luego ella se volvió hacia el joven.

"Lalit," el joven se sacudió ante el sonido de su voz. Arnold escondió su sonrisa. Ya había visto este tipo de timidez, pero sólo entre las chicas hasta el momento. Muchas de las chicas que ellos saludaban en su camino a través de los pasillos bajaban sus miradas y se ruborizaban intensamente cuando ellos pasaban, pero los chicos solían ser más abiertos y amigables. Posiblemente ahora tenía algo que ver con el hecho de que Helga era una mujer. Arnold sonrió cuando el muchacho dejó escapar en un tímido y apenas audible murmullo:

"Podría preguntárselo a Shankar." gruñó.

"Pero Shankar es norteño." Ella exclamó "Tú naciste aquí, ¿no?" El chico asintió. Helga resopló y se volvió hacia Arnold rodando los ojos. "Muy bien, puedes irte ya. Pero no te pierdas. No quiero estarte buscando cuando te necesite, capisci?" El muchacho asintió dócilmente y literalmente corrió hacia la puerta.

Arnold se dirigió a Helga que estaba sacudiendo la cabeza de manera exasperada.

"¿Puedes creerlo?!", exclamó, lanzando sus manos en el aire "Pensé que Raj Koothrappali era un personaje de ficción!" Resopló, y un mechón de pelo rubio flotó alrededor de su cara.

Arnold sonrió.

"¿Has pensado que podría ser tu culpa en parte?"

"¡Mi culpa?!" Ella lo miró con fastidio. "¿Vas a decir que soy demasiado agresiva también?"

Él sonrió.

"No. En realidad iba a decir que eres demasiado 'atractiva'" Él se acercó; podía sentir esa extraña audacia llenando de nuevo su ser; tan retadora y tan bienvenida al mismo tiempo. "Te conozco de toda la vida y el sólo verte de repente aún me deja sin palabras." Añadió en voz baja y ronca.

"¿Ah, sí?" ella se rió y en un movimiento repentino ya había cerrado la distancia entre ellos hasta que sus labios estaban peligrosamente cerca "Mi querido Cabeza de Balón," sus dedos se enterraron en su cabello, acariciándolo, rozando apenas el lóbulo de su oreja a su paso. Él luchó por suprimir un estremecimiento "No juegues con fuego." Ella respiró lentamente. "No te gustaría quemarte."

Sus labios aleteaban sobre los suyos y su aliento entibiaba su rostro. Era tan embriagador; él cerró los ojos y se inclinó hacia delante; su propia respiración se excitó; incluso podía sentir su sabor. Café. Pero cuando estaba a punto de tomarla por la cintura ella se rió con suavidad y se alejó. "Esos asquerosos trucos de los chicos se te están pegando, me parece. ¿Te gustó la visita al burdel también? ¿La encontraste útil? "

Abrió los ojos para ver que estaba junto a la mesa de nuevo; mirando los papeles. Ella se divertía jugando con él; eso era seguro.

"Yo... no... yo..." tartamudeó, tratando de recuperar el control. "¡Espera un segundo!" Sacudió la cabeza "¿Cómo sabes acerca de... el bar?"

"Ah, ¿era un bar? Awwww!" Ella puso una cara tierna "¡Qué tierno! ¡Helga mala! Mira qué mal pensada eres! "

"¡En verdad! Deberías..."

"¡No me vengas con esa mierda!" Ella le advirtió "Por el amor de Dios, Arnold. ¿Crees que no conozco a esos chicos? "

Arnold sonrió. Era extraño cómo los viejos tiempos volvieron a su mente ante la súbita aparición de toda esa latente agresividad; le hizo recordar a la vieja Helga; la chica que solía obtener información fingiendo que lo sabía todo ya. Negó con la cabeza mostrando escepticismo.

"Vamos Helga", resopló "Tu y yo sabemos que no vas a lograr que hable de ellos. No pienses jamás que..."

"¿Eso es lo que piensas? ¿Que quiero oír chismes?" Ella se encogió de hombros. "¿Para qué? No hay nada que me puedas decir acerca de ellos que no sepa ya".

"¡Sí, claro!" él se rió.

"¿No me crees? Muy bien, entonces dime por favor, amigo, aunque sólo sea por con la intención de mantener mi base de datos actualizada... ¿Stan todavía gusta de multitudinarias... hmm... 'hazañas'? Y Mike el mujeriego; ¿cuántas hizo esta vez? ¿Cuatro, cinco? ¿Las contó en voz alta? "

Él parpadeó deliberadamente "Muy bien. ¿Qué más? "

"Woody es un buen tipo, aunque tengo mis propias teorías acerca de todo ese... buen comportamiento. ¿Quién más? ... Oh, el nuevo chico, Ben, ¿está todavía tratando desesperadamente de encajar?" dejó salir un sonido con su garganta "¿Sabes? Todos ellos comienzan así... Y terminan de hecho, de esta otra manera, así que ten cuidado" señaló a Stan que pasaba por fuera de la ventana. "No estoy juzgándolos a propósito." Ella lo miró. "Ustedes pueden hacer lo que quieran. No es asunto mío." Luego se volvió hacia la mesa y abrió la carpeta "Pero eso sí, no vengas a mí pretendiendo..."

"Y Dick... ¿Qué pasa con él?" Preguntó Arnold.

"¿Qué pasa con él?" Ella respondió de inmediato, dejando los papeles a un lado.

"¿También sabes de... él?" Insistió. Ella lo miraba directamente a la cara.

"¿Estás seguro de que quieres hablar de Dick?" Preguntó ella casi con un tono de advertencia.

"¿Por qué no? La gente dice que es diferente y como quiera anda dándose vueltas por ahí. Salió anoche. Todo el mundo estaba tan sorprendido como si él fuera incapaz... "

"Arnold, el tipo es tu jefe. Deberías mantener para ti mismo las cosas que recién aprendes sobre él".

"¿Eso significa que tú no sabes nada?" Arnold sintió la necesidad de desafiarla.

"'No deberías juzgar un libro por su cubierta" pronunció "¿Eso te dice algo?"

"¿Entonces lo sabías?"

Ella lo ignoró. Una expresión severa apareció en su rostro cuando se volvió para ver la hora en su teléfono celular.

"¿Sabes Arnold," ella lo miró fijamente "que todo esto me suena como a chisme? El tipo de chismes que odio porque propaga cosas que no deberían preocupar a nadie." Ella habló desde el otro lado de la mesa "¿Qué pasa si Dick Mueller gusta de esto o aquello? Él tiene todo el derecho del mundo de hacer lo que le plazca y esperar respeto a su vida privada de parte de sus amigos más cercanos de la misma manera que tú y yo lo esperaríamos".

"Tu comenzaste..."

"Lo sé, no te estoy regañando, yo también accedí a tener esta charla. Supongo que eres mi amigo y que se sintió como algo muy fácil y divertido exponer a los chicos," se detuvo "pero cuando es de Dick de quien hablamos me gustaría asegurarme de que estás manteniendo esto para ti mismo. Dios sabe que no necesitamos más historias sobre nosotros." Cuando ella dejó de hablar su voz ya no era tan austera.

"¿Por qué siempre lo proteges?"

"Es la segunda vez que dices eso, ¿sabes?"

"Es curioso..."

Ella soltó una risita "¿Por qué lo preguntas? ¿Él no es recíproco conmigo?"

"En realidad no..."

Ella se encogió de hombros con cansancio

"Somos socios, Arnold. Él es mi amigo. Y de hecho hasta me simpatiza".

"¿En serio?"

"¿Es tan difícil de creer?" Su boca dibujó una sonrisa sesgada.

"Yo...", pensó durante un rato. Su teléfono sonó y ella se encargó de él.

"Y qué onda con toda esta... animadversión… contra Dick, ¿puede saberse?" Se volvió a verlo cuando terminó son su teléfono. "Pensé que te habías convertido en uno de sus fieles seguidores"

"¿Es por eso que eres tan cortante cuando él está cerca?"

"¡Mira que te has vuelto un ladino!" Ella no perdió un segundo para regresársela; sus cejas se alzaron en una expresión divertida. "Si ese es otro rasgo que los chicos te pegaron entonces no me quejo." Ella se sentó y cruzó las piernas. "En cuanto a tu pregunta me atrevería a decir que si acaso soy cortante en realidad es por ti; por tu propio bien." hizo una pausa "Lamento no haberlo dejado claro de antemano, pero pensé que lo entenderías. Quiero decir, mira a esos tipos, no es un secreto que ellos no me quieren, lo que es totalmente justo, a mí me gusta que sea de ese modo. Pero si llegan a saber que tú y yo somos amigos, y que nos conocemos desde la infancia..." ella sacudió la cabeza "no les vas a gustar nadita".

"¿Estás segura?"

"Tan segura como de que hay un infierno," ella inclinó hacia adelante su cabeza.

"¿Y qué? ¿Te importa? Quiero decir, ¿que me pueden hacer, después de todo? ", Preguntó con escepticismo.

"Bueno, Ar-nuld" ella rodó los ojos, mirando exasperada "Por mucho que se los veas como un grupo de adolescentes cachondos y desfasados, en realidad ellos forman el Buró de Directores de Operaciones. Y tú no eres más que un chico de Legal cuyo jefe aún no puede encontrarle un espacio privado." Ella le dirigió una mirada cautelosa. "Hablando de tu jefa, también sucede que no quiero complicarle las cosas. Ella quiere que trabajes con Dick; te necesita ahí después de la retirada de Ralph, así que por favor, ayúdame a mantener esto entre nosotros, ¿lo harías?" Arnold se dio cuenta de que hablaba con forzada paciencia.

Él asintió. De repente se preguntó otra vez si ella lo veía como un empleado obstinado y problemático. Ella se volvió para ver sus papeles de nuevo.

"¿Así que seguimos siendo amigos?", Preguntó. Probablemente no era la pregunta más apropiada dando que ella resopló mientras cruzaba sus piernas; pero por alguna razón extraña y desconocida le encantaba retar su paciencia. Él ya había admitido ante él mismo le gustaba estar cerca de ella; le gustaba causar una impresión incluso si esta solo conseguía hacerla pensar que era inmaduro y necesitaba dirección. Simplemente no podía dejarla seguir su feliz camino y que sólo le dijera 'hola' como a cualquier otro miembro del personal que se topaba por ahí. La observó por un largo rato, y luego caminó y se sentó a su lado.

"¿Así que esto es todo?" le preguntó.

"¿Qué?" Ella miraba el montón de papeles que tenía delante de ella, su mente estaba en otra parte.

"¿Ya terminamos?" complementó. Ella continuó leyendo. Arnold echó un vistazo a los papeles; que eran algún tipo de comunicación oficial. "¿Todavía me necesitas?" Ella finalmente levantó la vista y lo miró, pero sus ojos estaban todavía ausentes.

Tal vez por eso que quería causar una impresión con tanta determinación. Esos ojos, que eran los mismos ojos que solían mirarlo con adoración; esos ojos que lo alguna vez lo examinaron a fondo tratando de extraer todos los detalles posibles de él, ahora lo miraban con indiferencia. Él sólo era un viejo compañero que ella gustaba de mantener cerca y eso era todo. Saberlo era de algún modo insoportable.

"Arnold lo siento. ¿Estabas diciendo...?" Preguntó de nuevo.

"¿Todavía me necesitas?"

"No, no. Lo siento. Supongo que todavía tienes trabajo que hacer." hizo una pausa "Hoy es tu último día aquí, ¿verdad?" Él asintió con la cabeza.

"Pero Stan me dijo que te vas a quedar y que es posible que me necesites," la verdad no le importaría quedarse un par de días más.

"Hmmm..." Ella frunció el ceño. "No. De hecho..." dejó los papeles a un lado "Necesito volar a Nueva Delhi por... otras razones." Ella lo miró a los ojos. "¿Stan dijo algo más?"

"No" se encogió de hombros "Sólo que le pediste a Dick quedarse... y que podrías necesitarme a mí también."

"Dick se va a quedar porque es algo que también le incumbe, pero él ya lo sabía. ¿Me estás diciendo que..." se detuvo abruptamente "No importa." Dio por terminado el asunto.

"Está bien." Se puso de pie "¿Entonces ya acabamos?"

Ella asintió con la cabeza, de manera pausada, incierta. Él se despidió y se dirigió a la puerta.

"¿Todavía escribes poesía?" le preguntó desde la puerta; sorprendiéndose a sí mismo por la repentina pregunta.

"Oh," ella también pareció sorprendida, pero reaccionó rápidamente "Sólo con cifras..." sacudió las hojas en sus manos. "Dijiste que no has revisado el discurso de Dick, ¿verdad?", Preguntó de nuevo, cambiando de tema. Él se volvió y sacudió la cabeza. "Sería buena idea que lo hicieras."

"Tal vez deberías hacerlo tú misma." Él respondió desde la puerta "El tuyo es perfecto." Su rostro mostraba una media sonrisa "Supongo que te veré..."

"¡Espera!" Ella se dio una palmada en la frente "¡Ahora recuerdo algo que quería decirte!" Se puso de pie y caminó hacia él "Rhonda y yo estábamos pensando que sería bueno reunirnos uno de estos días. Nuestra próxima reunión es el 17 de octubre. ¿Qué piensas? ¿Crees que podrías acompañarnos?" Su rostro cambió. Estaba sonriendo de nuevo.

"Yo ..."

"Entiendo que necesites unos días para pensarlo; hablarlo con su novia dado que estoy pidiéndotelo sólo a ti. Quiero decir, será algo sin parejas," ella parpadeó, dando un paso atrás.

"Sin parejas, ¿eh?"

"Bueno, no es nada en contra de ella, pero como queremos viajar en el tiempo y ponernos al día preferiría que fuéramos sólo nosotros tres. Si la trajeras, luego Rhonda y yo tendríamos que traer chicos también y ya no sería tan cool."

"Supongo que tienes razón..."

"No tienes que pedir permiso, ¿verdad?", Bromeó, empujando su brazo.

"¡No!", Exclamó "Por supuesto que no! Yo..."

Hubo un toquido en la puerta y al instante ésta se abrió.

"¡Hey!" Dick se detuvo en seco. Miró a Arnold, y luego Helga y un surco apareció en su frente. Por un momento, Arnold temió lo peor, pero qué era lo peor, se preguntó mientras Dick notaba los papeles en la mano de Helga. "¿Estás lista?" Le preguntó entonces. "Se está haciendo tarde y necesitamos que vengas a conocer la segunda planta."

"Casi," Helga se alejó para dejar los papeles sobre la mesa "¿Ya la viste tú?"

"Nos dieron las llaves el viernes" él asintió con la cabeza "Por cierto, este es Nirav Boparai, nuestro nuevo Gerente General. Nirav, conoce a Helga Pataki, CFO... "Arnold se quedó atrás, observando su interacción. Aparentemente Dick se había olvidado de él. El nuevo Gerente había llegado durante la segunda semana; Arnold ya lo conocía, era un buen tipo. Aun así, no pudo evitar darse cuenta de que él también parecía haber sido sorprendido con la guardia baja al conocer a la atractiva rubia que le daba la mano.

"Encantada de conocerle."

Antes de salir de Helga se volvió a Arnold y le hizo saber que estaría esperando su respuesta. Luego los tres se dirigieron a la salida. Arnold los siguió durante un rato, hasta que fue hora de que tomara un pasillo diferente. Mientras se alejaban se percató que las ropas de Dick y Helga eran exactamente del mismo color; gris Oxford. Los zapatos rojo oscuro de ella eran del mismo tono que su corbata también. La camisa blanca de él era un cambio agradable del azul que había estado usando últimamente. Se preguntó si todo era casual.

Horas más tarde se encontró con la respuesta a su pregunta. No era casual. Ellos estaban de pie afuera, en medio de las dos plantas industriales para la presentación oficial de la nueva administración, en una ceremonia que era honrada con la presencia de autoridades políticas y burocráticas, otros empresarios, medios de comunicación y cientos de empleados. Era un día nublado. El par de rubios se destacaba en el estrado vistiendo los mismos colores de las restauradas plantas; los mismos colores del emblema que ondulaba en el asta central entre las banderas de India y los Estados Unidos. Trabajando juntos, dando sus discursos, interactuando con el resto de las personas, posando para las fotos, actuando como amigos, como familia...

Henry debía estar tan orgulloso de ellos.

.


Sé que parece mucho relleno relacionado con el trabajo, pero créanme, es necesario. "El diablo está en los detalles", dicen por ahí, ¿no? Esta historia explora todo el entorno y las relaciones entre los personajes originales y no sólo entre H & A y todavía estamos asentado los antecedentes. En el siguiente capítulo ya nos moveremos hacia adelante un poco, creo. Hay un párrafo corto allí que incluirá una escena un poco subida de tono, aunque por ahora seguiré manteniendo esto con un rating T.

Si están teniendo problemas para distinguir un personaje de los demás les recuerdo que hay una lista con los personajes en el capítulo 7 que se mantiene actualizada.

No soy dueña de Hey Arnold! No soy dueña de ninguna de las MR mencionadas aquí. Sólo están aquí para ayudar a la historia. Soy dueña de esta historia y los PO/OC.

Gracias a MarHelga, Sweet-sol, GRIMMM y Turquoise Girl18 por sus comentarios. Saben cuánto los agradezco. Gracias también a tres lectores que dejaron comentarios en Amor Correspondido recientemente. Por supuesto que sigo checando esas historias y me sigue haciendo feliz recibir sus reviews. Nos vemos pronto.

W. 28 de marzo 2015.
P. 02 de abril 2015.