Hola de nuevo! decidí continuar la historia en vez de dejarla como una simple reflexión porque encontré interesante desarrollar la broma que el Joker tenía en mente. Espero que lo disfrutéis. Agradezco reviews y favs :3
Un agitado viento comenzó a intentar mover cada uno de mis pelos verdes, otra vez mis hombres habían cumplido mis propósitos tal y como debía ser, les tenía bien enseñados, todos y cada uno de ellos cumplían mis órdenes como si de vida o muerte tratasen., Ya sabían de qué forma me las gastaba, un mínimo error podía significar ver arder a sus familias en su casa cerrada completamente o, aún peor, ser descendidos a servir a la descerebrada de Harley.
El helicóptero que encargué a mis lacayos se encontraba ante mí, además de un foco rojo con un molde, siendo este también imprescindible.
Me levanté del borde del miro de la azotea para dirigirme hacia el vehículo ya parado, sonreí satisfactoriamente, esto era mejor abofetear a mi fiel perra. Felicité a mis chicos con una breve palmada en la espalda.
-Bien hecho, chicos, ahora a vuestros puestos – dije imperativamente
-Si señor J, todo lo que ordenó está a punto- Dijo mi mano derecha
Los demás chicos bajaron al edificio y subí al helicóptero.
Encendí mi teléfono y lo usé para dar la señal a Harley.
-Hola, preciosa, arranca tu moto, ya sabes lo que papi te dijo que hicieses ¿No querrás decepcionarlo?- Le dije al aparato, sabía que decir para tenerla en mis manos
-Por supuesto Puddin, me pongo en marcha- respondió con tono coqueto.
Colgué la llamada. Es cierto que solo es una pobre zorra, pero ciertas veces me sirve de utilidad para hacer el papel de cebo de murciélago, no se merece ni un gracias, ya le daré una lección compensatoria cuando mi plan termine.
Acatando mis órdenes la arlequín fue en su moto rompiendo farolas y mobiliario público de Gotham, el arma que decidió usar fue su inseparable bate "Good Night", iba esparciendo numerosos cristales anunciando destrucción a un ritmo frenético.
Diez minutos después las sirenas comenzaron a sonar y al fin se encendió en el cielo el símbolo que me haría arrancar el motor de las hélices y empezar mi provocación, la Batseñal, el queso en un trampa de ratones.
Puse mi medio de transporte en marcha y me dispuse a encender el foco de mi helicóptero, volando hacia el origen de la luz, me puse cerca de esta y prendí mi lámpara. Otro objetivo conseguido, provocación ejecutada. Sobre la señal del estúpido murciélago se distinguía ahora otra, totalmente reconocible y temida, una amplia y jovial sonrisa roja, que infunde en los habitantes de la ciudad un gran temor, aquel que esperaba producir.
Tras varios segundos la llamada del antihéroe se desvaneció quedando solo la mía, dando mi mensaje, conocido desde tiempos inmemoriales por todo ser viviente en la ciudad. A lo lejos ya comencé a oir el sonido del motor del Batmovil, sabía que perseguiría el rastro de la luz roja, y así lo hizo.
Me desplacé hacia la explanada donde había preparado el show, allí se alzaba una enorme carpa de circo a rallas moradas y verdes con una J dorada en la punta, su apariencia daba muy bien a entender que era de mi propiedad dentro de donde esperaría a Batman para recibirle como buen anfitrión, abriendo a sus invitados y ofreciéndoles algo que beber.
Aterricé con el helicóptero justo después de que Quinn apareciese con su moto tras la carpa para no levantar sospechas sobre el número de participantes en esta elaborada estratagema. Contaba exactamente con dos minutos para comprobar que cada detalle estaba en su punto asignado.
Al entrar en la carpa algunos de los colaboradores estaban preparando sus puestos, casi establecidos, a falta de un pequeño ajuste.
-¿Están ya mis invitados listos? HAHAHA- pregunté cómicamente
Solo se escuchó un gruñido de fondo, todos sabían que trataba de ser sarcástico a causa de su tardanza. Al escuchar el auto del caballero de la noche a menos de una manzana todos estaban preparados. Así que ocupé mi puesto, en el centro de la pista, hacia donde apuntaban dos grandes luces blancas desde un ángulo diagonal, dando así a mi figura y vestimenta un papel protagonista en escena, añadiendo así un toque teatral al entuerto al que habría de enfrentarse el murciélago.
El último aceleró y tras unos segundos empecé a emocionarme, ya sabía qué venía, mi sonrisa creció notablemente de tamaño, iba a verle de nuevo, esa seria cara queriendo robar mi diversión, pero no esta vez no lo haría.
Una afilada cuchilla rasgó la tela de mi carpa circense y a través de ese agujero hizo aparición mi gran amigo, como cada vez hacía, evitó la puerta intentando pillarme por sorpresa, con la guardia baja. Pero una vez más su objetivo fue inútil, me encontraba mirándole de frente y profundamente a los ojos.
